Blogs LaFamilia.info - 07.03.2016

 

marzomisericordia2016

 

Durante el inicio de este año hemos reflexionado con dos virtudes muy importantes para poner en práctica, como son la empatía en el mes de enero y fidelidad en febrero. En esta ocasión, orientaremos nuestro rumbo hacia la misericordia.

 

“Misericordia significa mantener el corazón en carne viva, humana y divinamente transido por un amor recio, sacrificado, generoso. Así glosa la caridad San Pablo en su canto a esa virtud: la caridad es sufrida, bienhechora; la caridad no tiene envidia, no obra precipitadamente, no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus intereses, no se irrita, no piensa mal, no se huelga de la injusticia, se complace en la verdad; a todo se acomoda, cree en todo, todo lo espera y lo soporta todo”. San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, Punto 232


La misericordia como palabra clave en este mes de marzo implica vivir en carne propia lo que significa el pensar en los demás. Somos egocéntricos por nacimiento y continuamos siendo el centro de atención en todos los espacios de nuestra vida. Estamos tan centrados en nosotros mismos que no vemos más allá, que no sentimos el dolor del otro. Estamos tan insensibles que no nos preocupa el cómo se sienten las personas que están a nuestro alrededor. A veces está tan cerca la necesidad que no la sentimos porque no la vivimos directamente. Esa situación difícil puede estar en la vida de un amigo, de un hermano, de un compañero de estudio o de trabajo y no nos sentimos tocados con ese dolor porque no será posible sino vivimos ni conocemos la misericordia.


Estamos llenos de noticias cada vez más tristes, a causa de la falta de conciencia en el actuar al colmo de estar atentando contra nosotros mismos al descuidar el medio ambiente. Al no tomar conciencia de nuestras acciones y dejar a la deriva el timón de nuestra propia vida, nos dejamos llevar por la vida mundana, la de pasarla bien, sin reconocer que otras personas pueden estar necesitándonos. No hablo de una necesidad material porque muchas veces se alivian más las penas con un soporte de calidez, de alegría, de compañía, de buen consejo.


Para el papa Francisco, la misericordia no es una palabra abstracta, sino un rostro para reconocer, contemplar y servir. Y así lo manifiesta en la Bula de la Misericordia con la que convoca al Jubileo: “Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Nada en Él es falto de compasión”. Jesús es ejemplo de vida, de acción bondadosa, de edificar en el bien, de emprender tareas en pro de los demás, de hasta sacrificar su vida por nosotros. Cuántos de nosotros nos sacrificamos en nuestro hogar, en el trabajo, en la vida cotidiana, entendiendo el sacrificio como ofrecernos a los demás para lograr su bienestar, en el dedicarnos a dar lo mejor de nosotros por aquellos seres queridos y las personas que nos necesitan. Hemos venido al mundo para construir y la mejor manera de hacerlo es brindando una mano amiga, reconociendo la belleza y la perfección en el otro. Descubriendo que somos los llamados a desarrollar acciones sencillas como saludar, escuchar, comprender, reconocer, ayudar, compartir.


No es fácil emprender esta tarea de abrir nuestro corazón a la bondad, a la piedad, a la compasión. Somos en muchas ocasiones muy críticos hacia los demás, muy duros cuestionándolos o juzgándolos y los actos de misericordia implican ponerse en el lugar de los demás también para entenderlos. Sólo así podremos lograr que las acciones que tenemos pensadas realizar verdaderamente estén enfocadas a hacerlas de corazón, no por cumplir un deber como cristianos, sino por sentir realmente que es importante crecer en el hacer para ganarse el cielo, cara a Dios, para construir un mundo realmente humano.


Que en esta época estemos llamados a la benevolencia, a la generosidad, a la caridad, para hacer el bien sin mirar a quien; para estrechar lazos eternos con Dios por hacer lo que nos corresponde en el hogar, con los hijos, el conyugue, los familiares, los amigos, los vecinos.


La misericordia comienza en nosotros, con nosotros y se proyecta a los demás. Pues será arduo dar de lo que no tenemos. Comencemos con actos de misericordia de agradecimiento con lo que tenemos y hemos conseguido día a día; con amar a la familia y reconocerlos como los seres más importantes en nuestro proyecto de vida; valoremos todos los dones que tenemos y a las personas que nos rodean. Si hacemos esto como hábito de vida, será más llevadero emprender actos de misericordia hacia los demás.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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Blogs LaFamilia.info - 04.01.2016

 

recibiendoelnuevo
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En la mayoría de los casos cerramos el año extrañando o anhelando cosas que no llegaron, lamentándonos de fracasos, recordando las situaciones adversas, desconociendo en gran parte los logros, las metas alcanzadas y que aquellos proyectos planeados se hicieron realidad. Casi siempre está por encima del bien, la crítica, la negación, el señalamiento, de nosotros mismos y el de los demás. Somos muy duros al juzgarnos a nosotros mismos, al definir cómo somos y al reconocer nuestros propios esfuerzos.

 

¿Qué sería esencial para recibir un año más de vida?

 

Primero que todo el despojarnos de la negación. El optimismo logra más que la negatividad. La alegría y el pensar que mañana será mejor que hoy debe ser el motor que nos impulse a continuar esforzándonos por escalar la montaña hasta llegar a la cima. En esa trayectoria suceden muchos accidentes, nos resbalamos, nos caemos, perdemos el equilibrio, nos agotamos, sentimos sed y hambre, la fuerza se nos acaba, pero al final, al descubrir que pisamos la cumbre, se nos olvida el trayecto y nos llenamos de una infinita gracia: la del deber cumplido. San Josemaria Escrivá de Balaguer lo manifestó en su libro Surco “¿La cima? Para un alma entregada, todo se convierte en cima que alcanzar: cada día descubre nuevas metas, porque ni sabe ni quiere poner límites al Amor de Dios.”

 

En segunda medida, se requiere de la misericordia. “Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado” (Misericordiae Vultus, Papa Francisco). Esta palabra que encierra muchas acciones para con los demás y nosotros mismos, se reviste de grandeza cuando la hacemos vida a través de cada acto.

 

Somos misericordiosos cuando actuamos con benevolencia, es decir, con tolerancia y comprensión; cuando perdonamos a quien nos hace daño, aunque proceder de esta manera sea muy difícil. Si este dolor sigue enterrado en lo más oculto de nuestro ser, no será posible tener paz y tranquilidad interior. Estaremos rodeados de rencor, desesperanza, inconformidad y desasosiego. Nada más grato es poder dejar ir esas ataduras de dolor y dejar de lamentarnos por lo que fue o no pudo ser. Nada más admirable es el perdón, el seguir adelante recordando solo lo bueno porque errar es de humanos y estamos obligados a darnos la paz y vivir de acuerdo a principios y valores que nos reconoce como hijos de Dios. Perdonar significa “borrón y cuenta nueva”, es decir, al otorgar el perdón verdadero, nos olvidamos de lo que sucedió y volvemos a escribir una nueva historia en el pizarrón de nuestra vida. Pero ¿y cuántas veces debemos perdonar? Si amamos realmente, infinitas veces.

 

En tercera instancia, el agradecimiento como hábito consciente y permanente. Ser agradecido significa ser sensato para reconocer los dones, regalos y bendiciones recibidas en cada instante: la vida, la salud, el alimento, la familia, el trabajo, los amigos, y muchas cosas más. Vivir agradecidos nos lleva hacia la alegría infinita de ser gratos con nosotros mismos y los demás, con Dios, con todo lo que nos rodea. No basta con decir gracias, se debe sentir en lo más profundo de nuestro ser. Ser agradecidos nos ayuda a alcanzar las metas con más fuerza interior, con más esperanza, con alegría, con compromiso, porque nos esforzamos por una causa en común.

 

En el día a día debemos reconocer todos los detalles en las personas que nos rodean. Nuestra madre en casa que despierta muy temprano a organizar la casa y a hacer el desayuno; a nuestro padre que muy temprano se levanta y se va a trabajar fuera de casa; al compañero de trabajo que se acercó a explicar un informe pendiente para entregar al gerente; a la hermana que llamó a saludar y a preguntar cómo estaba, a quien cede el puesto en el bus, y demás circunstancias que por la rapidez de la vida actual muchas veces no las detallamos. Qué grande sería retribuir todas estas acciones con un gracias o con una reciprocidad en el trato, en la ayuda, en el apoyo y en el cariño manifiesto a través de la atención y las palabras.

 

Despidamos un año que se va con las manos llenas por todo lo alcanzado y recibido; recibamos un año nuevo limpio de corazón, dispuestos a dar lo mejor en cada acción realizada y siempre con optimismo, misericordia y agradecimiento.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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Blogs LaFamilia.info - 08.05.2015

 

nohaypalabrasmamavivian 

 

He escrito un poema para celebrar esta fecha especial. Espero lo disfruten y lo compartan con sus madres.

 

No hay palabras para hablar de ti mamá,

pero desde que decidiste traerme al mundo

soy el ser más agradecido y feliz.

 

Eres sin igual, me mimas, me cuidas,

haces que sea una personita de bien

porque soy para ti muy especial.

 

Tus consejos calan tan hondo en mi vida,

que a lo largo de mis años y a pesar de la distancia,

siempre están resonando como melodías

que guían mi camino a cada instante.

 

No hay palabras para hablar de ti mamá,

pero trataré de decir en estas cortas frases

cuán importante eres tú para mí

porque pudiese ser un barco a la deriva

si tú no existieras en mi vida.

 

Eres lo mejor que me ha podido suceder,

aprendo a amar lo que hago, a ser agradecido,

porque eres mi ejemplo a seguir,

la razón de crecer y perfeccionar mis acciones.

 

No hay palabras para hablar de ti mamá,

porque eres realidad, eres vida,

luz en las tinieblas y compañía en la soledad,

eres serenidad y paz interior,

contigo soy cada vez mejor.

 

Espero algún día, si Dios me da la fortuna de ser mamá,

Poder entregar todo de mí y también ser la mejor

como tú me has enseñado.

 

Gracias mamá por tu vida, por tus sueños,

por tus esperanzas, por tus triunfos,

Porque sé que tuviste que sacrificar mucho por mí.

 

¡Felicidades en tu mes!

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

 

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Blogs LaFamilia.info - 08.02.2016

 

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En el mes de enero les hablé de la empatía (ver aquí), ahora que llega febrero, los invito a reflexionar sobre el valor de la fidelidad, que no es sólo de pareja; es en todo sentido.

 

Fidelidad, actitud trascendente que nos orienta a ser leales y coherentes con lo que somos, pensamos y hacemos. Es una forma única de demostrarnos a nosotros mismos que existe confiabilidad en cada paso que damos y que somos de una sola pieza, que evitamos acomodarnos a las ideas u opiniones de los demás por conveniencia o por ganarnos el aprecio.


Muchas veces por ser aceptados en un grupo cambiamos nuestro estilo o forma de ser; nuestro comportamiento de observa diferente; la manera de actuar cambia fingiendo ser lo que no somos. Y más aún, viviendo lo que no queremos vivir. Nos dejamos llevar por la moda, las costumbres de los demás, los estilos de vida, en fin, de todo aquello que pensamos nos ayudará a sobresalir en un mundo que no es el que realmente necesitamos.


La fidelidad es la ruta que nos lleva hacia una vida tranquila, sana, agradable, feliz. Nada brinda más alegría que defender con convicción nuestras ideas, a las personas que amamos, al trabajo que nos llena de orgullo, a nuestra creencia religiosa que es el soporte de la fe y de la luz al final del camino. Ser fiel significa ser leal, sincero, veraz, confiable, en una frase “que pueden contar con nosotros para emprender cualquier camino”. Llámese camino guiado por el amor, al conformar una familia; camino de laboriosidad, al emprender un trabajo; camino de la amistad, al dar la mano y ayudar a los demás.


Pero esta iniciación no es tarea fácil. Hay muchas distracciones y tentaciones en el camino y algunas veces nos dejamos llevar por ellas y hacemos de lado lo que verdaderamente es esencial: el luchar día a día por una vida trascendente, fructífera, llena de valores, en donde lo más importante sea la dignidad de la persona y su perfeccionamiento constante, y no aquella en la que solo vivimos el momento, quedando vacíos y con la sensación de no haber actuado de la mejor manera.


¿Por qué ocultarnos en un mundo de mentiras? ¿Por qué decidimos ir en contra de nuestra propia forma de ser? ¿Por qué sentimos que la fidelidad se fundamenta sólo en la relación de pareja? Ser fieles es ir más allá del respeto de la dignidad de la persona a la que amamos y con quien hemos decidido construir familia. Ser fieles es dirigir todos nuestros esfuerzos para vivir una vida coherente, una sola vida, no varias según el momento, el lugar o las personas que nos rodean.


«Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida» (Juan Pablo II, Homilía en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, 26-I-1979).


En febrero esforcémonos por practicar la virtud de la fidelidad teniendo mejores pensamientos, sentimientos y por supuesto, hacer cada tarea con verdadera convicción.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Blogs LaFamilia.info - 08.06.2015

 

 serpersona

 

Nacimos para amar y ser amados. Somos únicos e irrepetibles. Son frases comunes y que a diario se escuchan en la cotidianidad, entre los amigos, en el trabajo. ¿Pero sabemos lo que esto significa?; lo que implica el ser una persona en toda su extensión, su razón de ser, de sentir, de trascender, de dejar huella. Es absolutamente grandioso poder enfrentarse a uno mismo y medir su propio yo, qué tanto nos aceptamos y nos queremos a nosotros mismos porque para amar a los demás es necesario amarnos en primera medida. No podemos dar de lo que no tenemos, es otra de las frases conocidas y repetidas de generación en generación, pero muy difícil de llevar a la realidad.


Es muy fácil señalar y expresar nuestra opinión con respecto a los demás, pero más aún, formarnos un prejuicio que en muchas ocasiones distorsiona la imagen del prójimo, que es igual a cada uno de nosotros a imagen y semejanza de nuestro creador. Difícilmente llegamos a conocer a las demás personas, con todo lo que ello implica, en costumbres, valores, sentimientos, pensamientos e ideas, y nos dejamos llevar por las opiniones de los demás. Cabe resaltar que estas opiniones son formadas de la experiencia que otros han vivido o que han creído vivir, y en ocasiones, es más lamentable aun, porque nos dejamos llevar por el tono de voz, su forma de vestir, de actuar frente a alguna situación, generalizando con ello su personalidad o forma de ser. Es muy grande la labor de conocernos a nosotros mismos y más que esto, conocer a los demás.


Muchas veces nos es fácil señalar al otro, desconociendo nuestras propias falencias. Por eso es tan importante que desde niños se forme desde la comprensión, la tolerancia y aceptación de la diferencia, para que con el pasar de los años, descubramos que en la divergencia es más fácil construir porque se pueden ver varias alternativas de mejora para la toma de decisiones. Además, en el error se puede ver también oportunidades de cambio, de transformación y de crecimiento personal. Como lo expresó San Josemaría Escrivá de Balaguer “Un discípulo de Cristo jamás tratará mal a persona alguna; al error le llama error, pero al que está equivocado le debe corregir con afecto: si no, no le podrá ayudar, no le podrá santificar. Hay que convivir, hay que comprender, hay que disculpar, hay que ser fraternos; y, como aconsejaba San Juan de la Cruz, en todo momento hay que poner amor, donde no hay amor, para sacar amor, también en esas circunstancias aparentemente intrascendentes que nos brindan el trabajo profesional y las relaciones familiares y sociales. Por lo tanto, tú y yo aprovecharemos hasta las más banales oportunidades que se presenten a nuestro alrededor, para santificarlas, para santificarnos y para santificar a los que con nosotros comparten los mismos afanes cotidianos, sintiendo en nuestras vidas el peso dulce y sugestivo de la corredención.”


Entonces resulta ser una tarea magnífica el conocernos a cabalidad, cómo somos frente a la vida, qué valor le damos a todo lo que nos rodea, a los dones recibidos por Dios, a las amistades, al trabajo, y demás bendiciones que nos marca y nos ayuda a ser y a lograr todo aquello que nos proponemos. ¿Somos lo que soñamos ser? ¿Hemos logrado las metas propuestas? ¿Somos felices con nuestra vida? Pero para responder a estas y otras tantas preguntas que pueden estar en nuestra mente, es necesario pensar si hemos sido agradecidos. A veces creemos estar tan solos que no nos fijamos que a nuestro alrededor hay tantas personas que se preocupan por nosotros, que están alertas a ofrecer una mano amiga, una frase alentadora, un sabio consejo. Estas personas son ángeles que ha puesto Dios en el camino para que nos iluminen con una sonrisa, una palabra, un consejo. Es difícil a veces reconocerlos, pero si nos detenemos a revisar tantas experiencias y situaciones en nuestras vidas de seguro que lo vamos a entender mejor.


Ser una persona implica coherencia de vida, compromiso consigo mismo y por los demás, construir un mundo mejor para la generación actual y la futura. Poder sembrar para recoger de la buena cosecha, trabajar por el bien común; poder decir con orgullo que somos forjadores de un camino lleno de luz que irradia a los demás. Lo anterior involucra la relación entre lo que decimos, hacemos y pensamos, en todo espacio, en todo lugar, en todos los roles. Con frecuencia se suele escuchar que hay personas que son maravillosas en el ámbito laboral pero en casa son oscuridad, o viceversa.


La persona humana es compleja de conocer y de comprender; tiene diferentes formas de respuesta ante estímulos y situaciones que se le presentan a lo largo de su vida. De acuerdo a experiencias que vive en su cotidianidad puede solucionar sin ningún tipo de ayuda cada situación por más conflictiva que sea. En ocasiones es soberbia y tiene plena confianza en sus habilidades. Casi siempre flaquea y se quiebra por donde menos espera, muchas veces por situaciones sentimentales, por percances laborales, por deterioros de salud. Y es allí donde descubre que no es omnipotente y que no puede solucionar todo sola; que requiere de la mano de un ser supremo, divino y todo poderoso, que lo consuele, le dé esperanzas y ánimo de salir adelante.


Sin duda alguna, la tarea de crecer y aprender es magnánima pues es una misión personal que redunda en los demás, en el trabajo, la familia, el colegio, la universidad, en la sociedad. Ser persona es un compromiso mayor porque estamos llamados a perfeccionarnos y esto a su vez se transmite de generación en generación. Las buenas costumbres son importantes repetirlas cada día; las equivocadas, hay que erradicarlas pues afectan significativamente las acciones y trascendencia de las mismas. Marcamos el camino de los demás, damos pautas para quienes nos siguen, somos ejemplo en todo momento y lugar así no pensemos en ello. Muchas personas nos admiran, desean ser como nosotros; muchas nos pueden imitar, por ello qué gran responsabilidad tenemos con el legado de la humanidad.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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Blogs LaFamilia.info - 24.02.2014

 

 

Cada día merece un análisis concienzudo y minucioso en el que tengas en cuenta las fortalezas y las oportunidades de mejora, para que puedas tomar las riendas de tu vida y dirigirte hacia la búsqueda constante de la perfección. El ser humano es perfectible ya que es capaz de reconsiderar sus diversas posibilidades, pensar antes de actuar, reivindicarse ante situaciones no apropiadas, reconsiderar su proceder, pedir perdón y volver a empezar.

A continuación encontrarás siete reflexiones (para cada día de la semana) en las cuales se invita a hacer oración constante a ese ser maravilloso, creador de todas las cosas, como señal de agradecimiento por todas sus bondades y súplica porque derrame bendiciones sobre cada acción realizada, sobre la familia y el trabajo diario. Sólo Dios da fortaleza a nuestro corazón y nos lleva de la mano hacia la felicidad.

 

 

Día primero: “Anímate a soñar”

 

Aquella luz que se asoma a tu ventana te está invitando a vivir. Aquella palabra amiga te está diciendo que eres importante y que mereces todo lo mejor. Pero las oportunidades no llegan solas, hay que buscarlas. Piensa que Dios te ha creado para un fin; llegaste a este mundo y tienes que descubrir lo maravilloso que eres y las grandes cosas que puedes lograr. Anímate a existir, a imaginar todo aquello que puedes construir y alcanzar. Esfuérzate por ser cada día una mejor persona. Irradia al mundo con alegría; contagia a los demás con tus buenas obras; todo te será retribuido. Cuando actuamos bien, lloverán bendiciones.


Pero hay que tener fuerza de voluntad para culminar aquello que soñamos porque muchas veces nos quedamos en imaginar cómo serían las cosas si las hiciéramos. Hay que emprender la tarea. No basta sólo con soñar; debemos reunir esfuerzos, disciplina, perseverancia, constancia, optimismo y resistencia, porque en la tarea podemos fracasar muchas veces hasta alcanzar la cima del éxito.


Oración: Gracias Dios Todo Poderoso por brindarme la posibilidad de vivir, crear, compartir y alcanzar las metas que me propongo día a día. Tú me diste dones maravillosos, enséñame a ponerlos al servicio de los demás; ayúdame a ser solidario, a compartir mis conocimientos; a ser una persona de bien.

 

Día segundo: “El amor te purifica”


Cuando el amor llegue a tu vida no lo dejes escapar. El amor nace, se manifiesta con ternura, comprensión, tolerancia, alegría y por sobre todas las cosas, con respeto. La pareja es ese ser maravilloso que nos mueve en gozo absoluto, que nos ayuda a crecer mutuamente, a valorarnos a nosotros mismos; nos conduce por el camino de la armonía y la amistad. El amor no se exige, se da sin condiciones.


El amor te sana, te alivia, te transforma, te hace más ligeras las cargas; el amor te purifica el alma, te hace llegar a la cima de la felicidad. Por eso debes cuidarlo día a día; tienes la obligación de protegerlo. Se asemeja mucho al cuidado de una planta: bañarlo con palabras sanas, regarlo con delicadeza, sembrarle buenas raíces, limpiarlo de sinsabores, abonarlo con perdón y aceptación.


El amor lo encuentras también en cada semejante, en tu familia, tus progenitores, tus compañeros de trabajo; se expresa con buen trato, asertividad, alteridad, compromiso social, respeto, tolerancia. El que encuentra este sentimiento en sí mismo, lo transmite a través de sus acciones porque actúa con benevolencia, aceptación, comprensión, solidaridad y tolerancia.


Oración: Gracias Padre de Bondad por bendecirme con el amor que viene irradiado de tus manos para hacerme sentir el ser más glorificado y maravilloso. Enséñame a ser humilde, a compartir, a trascender a través de cada acción. Bendíceme y oriéntame por el camino del bien.

 

Día tercero: “Respira y siente que estás vivo”


Gracias debemos dar al iniciar el día, al despertar en la mañana, al poder ver, respirar y gozar de los seres queridos; de poder trabajar, dedicar tiempo a nuestra familia, de viajar, conocer nuevas personas. Cada día es una oportunidad de poder crear, innovar, construir, prevalecer y trascender. Dejar huella imborrable con nuestra labor, con los roles que desempeñamos en casa, en la oficina, en la universidad, en el estudio; haciendo siempre el bien.


Poder respirar es sinónimo de inspirar, y esta acción implica vivir, transmitir la energía misma a través de la acción, de la obra que realizamos, y qué ideal sería si la hacemos de la mejor manera posible. Sentir que estamos vivos significa poder disfrutar de las pequeñas cosas, los momentos que a veces pasan desapercibidos, de inadvertidos, a los cuales no les damos trascendencia ni importancia. Un amanecer, un atardecer, el trinar de los pájaros, el sonido del agua, un arcoíris, la frescura de la lluvia, el dulce olor de las flores, y muchas más sensaciones que sólo podremos percibir con atención y sin perder la capacidad de asombro.


Oración: Gracias Señor por las maravillas que creaste y las pusiste a disposición para disfrutarlas, cuidarlas y compartirlas con los seres que me rodean. Colma mi vida de grandes logros que apunten hacia la construcción de un mundo mejor para todos.

 

Día cuarto: “Lucha cada día de tu vida como si fuera el último”


Todo tiene su razón de ser, Dios es muy sabio en sus preceptos. Se necesita apertura y sosiego para aceptar sus designios. La madurez en nuestros actos nos debe conducir a escalar con tesón cada peldaño de nuestras vidas con voluntad y constancia, sin desfallecer. Tenemos la oportunidad de luchar por nuestros anhelos y esperanzas a cada instante porque estamos llamados a aprovechar al máximo el tiempo que tenemos para con nosotros mismos, la familia, los seres queridos.

 

Depende de nosotros el poder cumplir con esas metas que nos proponemos; somos los responsables de nuestras acciones, de las consecuencias de los actos, de las decisiones que tomamos o dejamos de tomar por olvido, por descuido, por omisión.


No conocemos el día ni la hora en la que abandonaremos la vida terrenal y lo que nos espera en la eternidad dependerá de los que hayamos sembrado. Busquemos el mejor terreno para plantar nuestras acciones; aremos el suelo con honestidad, abonémoslo con caridad, sembremos cosecha de la buena, abundante en amor, paz, unión; reguémoslo con ternura, bondad y fe. Y esperemos para recoger bendiciones para nuestra vida y la de aquellos que nos rodean.


Oración: Gracias Omnipotente Dios por ayudarme a construir una vida maravillosa; Tú quieres lo mejor para mí, me lo has demostrado al invitarme a formar parte de tus ovejas; al darme la vida; al brindarme tu protección. Tú me ayudas cada día a buscar lo mejor para mi vida y la de mi familia. Acompáñame siempre; llévame de la mano y condúceme hacia la gloria Señor.

 

Día quinto: “Querer es poder”


Alcanzar la cima es tu gran sueño; vencer la adversidad; construir tu proyecto de vida y ser feliz. No te equivoques porque si te lo propones podrás lograrlo. Sólo basta con estar decidido y emprender la tarea. Paso a paso avanzarás en el sendero pero debes acompañarte de valores sólidos que te ayuden a mantener la energía, la esperanza y la dedicación, sin desfallecer; lo que realmente es importante cuesta sacrificio. Además de luchar y tener voluntad para lograr lo que te has propuesto, no hay nada más gratificante que celebrar los éxitos con los seres queridos y sollozar en los fracaso, en el hombro de quien te ama. Nacimos para amar y ser amados; para consolar y ser consolados.


Cuando queremos algo con el corazón y actuamos con convicción, podremos alcanzarlo y sentir satisfacción del deber cumplido. Muchas veces, a pesar de haber puesto todo el empeño en algo, no lo logramos. Lo anterior no nos debe derrotar, nos debe ayudar a fortalecer nuestro proceder, revisar las causas de las acciones para replantearlas e iniciarlas con mayor seguridad. Nunca retrocedamos ante la infortuna; sólo en aquellos casos en los que nos hagamos daño a nosotros mismos o a los demás por la obstinación en las decisiones tomadas.


Oración: Gracias Salvador nuestro por ser tan bondadoso. Tú eres el ejemplo a seguir en mi camino; tú me has enseñado y has orientado mis pasos cada día. Te pido fortaleza para seguir firme en el camino que he de recorrer; de poder soportar cada prueba; de levantarme al caer en el sendero; de encontrar la luz en la oscuridad; de agudizar mi oído para escucharte siempre.

 

Día sexto: “Eres único e irrepetible”


Fuiste llamado por Dios para nacer y hacer feliz a los demás; de formar parte de sus preceptos; de construir su obra a través de tus acciones. Eres una persona maravillosa, especial y única; capaz de lograr todo lo que te propones; de transformar el mundo. Si supieras que Dios te había pensado desde siempre, que Él te tenía en sus pensamientos y que buscó el momento más propicio para que llegaras a esta vida, indiferente del lugar, del idioma, del tiempo… Sólo naciste y estás destinado para ser grande; para darte a los demás, aceptarte como eres, crecer espiritualmente, valorarte y convertir tus sueños en realidad.


Dios sabe que tú eres importante en la construcción de tu presente. De este dependerá el futuro que se aproxima y del legado que hayas dejado en tu futuro. De lo que siembres hoy dependerá lo que recojas mañana. Eres herramienta elegida para llevar la palabra de Dios, para irradiar paz y alegría, para contagiar de amor y de fe a todos tus semejantes. Dios a través de su hijo se sacrificó por nosotros. Tú qué harás por Él? Abre tu corazón y escucha su palabra, transmítela y sé ejemplo de vida.


Oración: Gracias Dios de Misericordia porque eres bueno conmigo. Me has llamado a ser parte de tu proyecto divino; a construir la escalera al cielo a través de cada acción.


“Desde el comienzo de mi predicación, os he prevenido contra un falso endiosamiento. No te turbe conocerte como eres: así, de barro. No te preocupe. Porque tú y yo somos hijos de Dios —y éste es endiosamiento bueno—, escogidos por llamada divina desde toda la eternidad: nos eligió el Padre, por Jesucristo, antes de la creación del mundo para que seamos santos en su presencia. Nosotros que somos especialmente de Dios, instrumentos suyos a pesar de nuestra pobre miseria personal, seremos eficaces si no perdemos el conocimiento de nuestra flaqueza. Las tentaciones nos dan la dimensión de nuestra propia debilidad” (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que Pasa, 160).

 

Día séptimo: “Perdónate a ti mismo y vuelve a empezar”


Si te miras frente al espejo verás tantas cosas que mejorar en ti; no cosas triviales, no el aspecto físico que es pasajero y superfluo. Mirando en el fondo de tu ser encontrarás tantas acciones que corregir. A veces pensamos “si el tiempo se devolviese… no hubiese hecho lo que hice”; “Por qué me dejé llevar por la ira”; “Por qué le dije tantas palabras hirientes”. Y es porque somos humanos. La carne es débil, la acción es pronta. La mayoría de las veces actuamos y luego pensamos; expresamos frases que luego lamentamos.


Lo anterior con mucha frecuencia se anida en nuestros corazones y nos hace sufrir así no lo reconozcamos. Aparentamos una coraza fuerte, impenetrable, incapaz de sufrir y realmente nos es difícil sobrellevar un peso que día a día nos atormenta y va abriendo un agujero muy grande en nuestra vida, nos va aislando de nosotros mismos y de los demás.


No es fácil perdonar y más aún, perdonarnos a nosotros mismos. Debemos empezar por sanar las heridas propias para así, perdonar a los demás. Perdonar es abrir nuestros corazones y volver a aceptarnos y amarnos; es lograr convivir con nuestros defectos porque no somos perfectos y los demás tampoco lo son. Hay un sinnúmero de acciones que nos ayudan a interiorizar la alegría de vivir y con ello a vivir el perdón. Aprende a orar todos los días, a agradecer por todo lo que recibes, a valorar los detalles pequeños, a saludar y a sonreír.


Oración: Gracias Dios Todo Poderoso por darme la sabiduría de pensar antes de actuar, para evitar arrepentirme de los actos; de considerar mis palabras antes de decirlas, para alabar contrario a herir a los demás; de reflexionar sobre lo que soy, para reconstruir mi vida y poder enderezar mi camino hacia el bien.


“¿La cima? Para un alma entregada, todo se convierte en cima que alcanzar: cada día descubre nuevas metas, porque ni sabe ni quiere poner límites al Amor de Dios” (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 17).

 

VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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Blogs LaFamilia.info - 18.01.2016

 

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Enero, mes de la empatía, símbolo del hacer el bien a los demás, de quererlos, respetarlos, de transmitir buenas obras y buenos pensamientos, en todo momento y lugar. Mes para pensar además en nosotros mismos, también en los demás.

 

Comenzar el año con una actitud de empatía nos ayudará a conocer a fondo el sentimiento de apertura hacia los demás. La empatía es un signo básico de compromiso social pues actuar con este valor de estandarte significa abrir los brazos y transmitir alegría, resplandecer con luz propia, con verdadero sentido de lo que significa amor al prójimo. Una sonrisa puede alegrar el día de quien tiene una carga muy pesada; un saludo puede superar la indiferencia más profunda en el corazón de quien se siente solo; un abrazo en el momento perfecto puede otorgar la gloria y la calidez para sobrellevar cualquier dolor.

 

Estamos vivos y en el lugar en donde actualmente habitamos solo por algo, pero eso lo tenemos que descubrir en el día a día, en el compartir cotidiano con los demás. No nos engañemos a nosotros mismos pensando en lo que pudo haber sido, en lo que pudimos haber logrado o alcanzado. Vivamos el presente y construyamos el futuro son tesón, con energía positiva, con perseverancia, constancia y optimismo.

 

Este inicio de año nos debe llevar por el sendero de la esperanza. Un año más de vida, ¿cuántos pasos faltan para que se detenga? ¿Cuánto tiempo más tenemos para compartir en familia, para construir sueños y alcanzar metas propuestas? No hay que pensar en ello, sólo en el que vivimos gracias a Dios y a su misericordia infinita, dando pasos firmes, seguros, bondadosos y con ansias de alcanzar el fin máximo en la vida: La Felicidad. Pero no aquella egoísta o en la propia, sino en aquella que se contagia y se transmite a los demás a través del ejemplo.

 

Todo lo anterior dependerá de lo que nos propongamos y de la manera como vivamos cada instante. De la actitud que pongamos, dependerá la experiencia que tengamos. Si hacemos todo cara a Dios, de seguro la cosecha que recojamos será abundante y trascenderá hacia todos los seres queridos.

 

Tan sencillo como pensar en nosotros debería de ser el ponerse en el lugar de los demás, entenderlos, comprenderlos, aceptarlos y demostrarles un gesto de amistad, tolerancia y aprecio.

 

“Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (Hb 10, 24)

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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Blogs LaFamilia.info - 21.05.2015

 

medianaranja 

 

En los cuentos de princesas y de castillos encantados está la clave de la felicidad. Aunque muchas personas opinen lo contrario, sí existen los príncipes y las princesas. No aquellos seres perfectos, sin ningún defecto en la vida o situación por mejorar, sino, los que traen sueños e ilusiones a nuestra vida. Es verdad lo de las mariposas en el estómago, el soñar con los ojos abiertos, el volar por las nubes y el poder sentir que aquella persona que se ha conocido es el ser más maravilloso que ha existido, al que le conocemos como “la media naranja”. 

 

Cabe resaltar que ese cuento mágico y maravilloso del cual no queremos despertar, seguirá latente si nos esforzamos por mantenerlo vivo, si luchamos día a día porque la llama del amor permanezca prendida a pesar de que a veces pierda un poco su intensidad por atravesar situaciones difíciles que son comunes cuando dos personas, hombre y mujer, se unen a través del amor puro y sincero.


Al sostener que este encuentro maravilloso -que se inicia desde el momento en que ambas personas se conocen, en que hay una química, ganas de continuar conociéndose, las palabras no se agotan, las miradas expresan amor verdadero y lo más importante, hay un complemento– es el inicio de una vida trascendente, en la que el uno es para el otro, y que la base de su relación es y será siempre la sinceridad y el respeto mutuo.


Una relación crece y se fortalece cuando se basa en valores, cuando se busca el bien del otro sin esperar recibir nada a cambio, es más que una alegría de hacer sentir feliz al ser amado. Sorprenderlo con una cena romántica, unas flores, unos chocolates; hacerle sentir que es especial, que es un ser único, al cual le debemos esa sonrisa que se dibuja en los labios cuando se acerca el momento del reencuentro.


También podríamos llamarlo la media manzana, la media luna, lo que nos guste asociar con esa persona que es nuestro complemento. Ambos nos hemos encontrado para lograr grandes cosas. Pensar que juntos podemos alcanzar la plenitud de los sueños, hasta compartir todos los espacios de nuestra vida, los anhelos e ilusiones, porque de ese encuentro no puede surgir menos que la idea de ser felices.


Pero esa felicidad tan anhelada se construye entre dos, no en un mundo de perfección, sino en la realidad de la vida cotidiana, entre problemas, afanes, largas horas de trabajo, el estrés y todo lo demás que pueda surgir dentro de lo natural.


Aceptarnos y aceptar sin pretender cambiar a nuestra pareja es uno de los elementos claves para construir una unión sólida. El amor es tan grande que amamos a pesar de las cosas que debemos mejorar porque somos seres perfectibles, que nos hacemos más personas en la medida en que trabajemos para escalar la propia mejora. Al hablar de aceptar me refiero a que pretendemos a veces cambiar absolutamente “todo” de nuestra pareja, su forma de hablar, de vestir, de opinar, etc. Y dejamos de lado su esencia, su forma de ser, de pensar y de sentir. No se trata de aceptar el irrespeto o las situaciones que vayan en contra de la dignidad de la persona, sino de tener tolerancia con opiniones, pensamientos y muchas veces, culturas y costumbres diferentes.


A veces nos dejamos llevar por los prototipos que se presentan a nuestro alrededor, en las telenovelas de moda, en las pasarelas, en las revistas de vanguardia, y en lo que vamos construyendo en el pensamiento propio. Somos tan exigentes con los demás y poco con nosotros mismos. Ejercemos tanta presión con lo que se presenta a nuestra alrededor y deseamos afanosamente demasiada perfección pero que es difícil encontrar porque el único perfecto es Dios.


Sí existe el amor verdadero, aquella persona que lo da todo por nosotros, se sacrifica y piensa en el bien de cada uno; que trabaja por un bienestar de la familia. Hay que reconocerlo y resaltarlo en ese ser querido que hace parte de nuestra realidad. Sólo así se construirá un castillo mágico cuya base será el respeto, el compromiso, la amistad y la unión para toda la vida.


Pero si este castillo se edifica sobre aspectos banales, no será perdurable, fácilmente se podrá derrumbar con todos los seres que allí se han ligado, en especial los hijos, que hacen parte fundamental del amor verdadero entre papá y mamá. Ellos sufren y se afectan significativamente ya que además de observar discusiones, desavenencias, indiferencias y muchas veces violencia, viven el conflicto tan hondamente que se sienten también afectados. Además, los roles de papá y mamá son la base y el ejemplo en la construcción de su propio cuento de príncipes y princesas, del amor, de la unión, del esfuerzo y del sacrificio. Qué ideas se formará cuando sea un adulto? Qué querrá para su vida en pareja? Qué imitará en sus relaciones interpersonales?


Cada cual vive su propia historia de amor. Es muy recomendable recordarla de vez en cuando. De seguro esa primera sensación que creímos perdida se asoma nuevamente a nuestra vida. Empezar a recopilar los aspectos positivos es muy valioso porque a veces al pasar de los años, se recuerdan solo las dificultades y los errores cometidos, más no los aciertos, y por ende, se abonan resentimientos, nostalgias, tristezas, que van carcomiendo nuestro interior y nos cohíbe de vivir con la plena convicción de alcanzar la felicidad.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

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Blogs LaFamilia.info - 26.08.2014

 

feminidad 

 

A continuación encontrarás diez características de la mujer como pilar esencial en la conformación de la sociedad; con innumerables cualidades y fortalezas que la ayudan a alcanzar las metas propuestas y a dejar huella imborrable con sus acciones.

 

1. La mujer está llamada a construir la cultura de las buenas maneras, del buen trato, la amabilidad y la cordialidad porque su esencia está unida a la delicadeza y a la ternura.


2. Es bella, única e irrepetible; creada por Dios a su imagen y semejanza. Capaz de transmitir amor, amistad y simpatía a través de sus acciones.


3. Es inteligente, cuestionadora, analítica y reflexiva. Para tomar decisiones busca la mejor alternativa pensando siempre en el bien de sus seres más queridos.


4. Es apreciada por su compromiso con la vida, por su entrega desinteresada y apoyo incondicional en la adversidad.


5. Puede trascender con cada obra realizada pues es capaz de dar vida, de protegerla y de sacrificarse para que esa personita sea mejor cada día.


6. Está en la búsqueda permanente de la justicia, la lealtad y la verdad; brinda su mano amiga a quien lo necesita y tiene la fortaleza para afrontar las dificultades que se le presentan en la cotidianidad.


7. Es constante, perseverante y tiene la capacidad de lograr lo que se propone por su tenacidad y compromiso.


8. Se distingue por su amor por la vida, por su familia, la naturaleza, por todo lo que le rodea; y lo manifiesta por su gran sentido de responsabilidad social.


9. Su familia está en la cima de sus múltiples opciones; se sacrifica por ella al punto de ejercer la labor de estar en casa y de orientar a sus hijos, de mantener todo en orden para el bienestar de todos sus integrantes.


10. Es la manifestación propia de Dios porque “la mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la iglesia, algo característico, que le es propio y que sólo ella puede dar: su delicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad profunda y sencilla, su tenacidad”. San Josemaría Escrivá de Balaguer

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé.

 

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