Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 11.02.2021

El 14 de febrero se celebra el Día de los Enamorados en muchos lugares del planeta. Ese mismo día conmemoramos la fiesta de San Valentín cuya historia originó esta fiesta.

La historia de San Valentín se remonta al siglo III en Roma, donde un sacerdote llamado Valentín se opuso a la orden del Emperador Claudio II quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes considerando que los solteros sin familia, eran mejores soldados por no tener vínculos sentimentales. Valentín opuesto al decreto, comenzó en secreto, a casar los jóvenes enamorados. Al enterarse el Emperador sentenció a muerte a Valentín el 14 de febrero del año 270. 

En este día se envían tarjetas y mensajes de amor, todos ellos con el símbolo del amor: un corazón.

Siempre me ha intrigado conocer por qué el corazón es el símbolo del amor y no el cerebro como lo dicen investigaciones científicas.  

Qué dice la ciencia

Según la ciencia el juego del amor es un proceso neurológico que se produce en el cerebro e implica diferentes partes de éste. La Doctora Helen Fisher establece que, al producirse el enamoramiento, el cerebro segrega hormonas, dopamina, serotonina, oxitocina, adrenalina, las cuales las llama “hormonas del amor.”  Los centros del cerebro se inundan de ellas, lo que es similar al de una droga. 

¿Por otro lado, uno se pregunta y entonces por qué el símbolo del amor es un corazón y no un cerebro?

Por qué un corazón

Miremos hacia atrás en la antigua Grecia. Ellos creían que el corazón era la sede de todo, de la misma manera que ahora concebimos a nuestro cerebro como la sede de todo lo que nos rodea. Aristóteles enseñó que el corazón controla la razón, nuestra emoción e inclusive nuestros pensamientos. Ya Platón decía que es el regulador de las pasiones. Los intentos de racionalizar el vinculo entre corazón y sentimientos vienen de los tiempos de Platón y Aristóteles. El corazón nos delata nuestro estado emocional, miedo, felicidad, tristeza, ahí esta el corazón presente. Se acelera ante una mirada enamorada, palpita desbocado ante un susto… parece detenerse ante una impresión causando falta de aire…El corazón lleva el ritmo de nuestros sentimientos y emociones, no solo la alegría, sino también, tristeza, rabia, excitación, preocupación… Es por eso por lo que el ritmo de nuestra vida es el ritmo del corazón. 

Evidencia clínica señala que muchas enfermedades cardiovasculares son desencadenadas por el estrés físico. La pérdida de un ser querido, una fuerte discusión puede rompernos literalmente el corazón, lo llama la ciencia: “Síndrome del corazón roto.” 

En el Antiguo Testamento: “Dios no mira las apariencias sino el corazón.” (1 Sam 6:7)

Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos.” (Proverbios 17:22)

En el Nuevo Testamento: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8)

“Y habiendo orado dijeron: Tú, Señor que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos has escogido.”  (Hechos 1:24)

¿Entonces a quién escucho?

¿A mi mente o a mi corazón? Escucha a ambos. Tanto uno como el otro tiene algo que decirte.  No te sirve dar la espalda a tu mente, tampoco no atender al corazón. Lo que reside en el corazón es esa disposición inicial a buscar el bien con la propia acción. El corazón es el que mueve la voluntad, esa fuerza para actuar. Amar es una decision.

Pascal dice que “el corazón tiene razones que la razón no conoce.” 

Nos damos cuenta de la importancia de armonizar la razón con el corazón para tomar buenas decisiones: Razón mas corazón buena elección. 

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Prince Martínez
Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación.