ElMercurio
15.10.2012

La evolución de los contenidos ha permitido que los creativos utilicen este formato para ampliar su público. Hay que saber cómo es una serie antes de dejar que los más pequeños la vean.

Ni ser la serie animada más popular de Nickelodeon ni los cerca de 30 premios que se ha ganado han hecho que “Bob Esponja” se gane el visto bueno de los grupos más conservadores.

Un estudio de la Comisión Nacional sobre asuntos para la defensa de la moral en Ucrania determinó que el personaje protagónico -una esponja amarilla con cara inocente y voz insoportable- debería ser prohibido por ser una “amenaza para los niños” y “promover la homosexualidad”.

El chiste sobre la orientación sexual de la esponja es uno eterno entre los adolescentes y adultos que disfrutan del humor negro, sarcástico y usualmente extraño de la serie. Su creador, Stephen Hillenburg, se ha referido a él varias veces, defendiendo que la galería de personajes que creó -una estrella de mar poco inteligente, un calamar cascarrabias y una ardilla que por alguna razón vive debajo del mar- muestran que está bien ser diferente.

Las justificaciones que dan quienes acusan la serie de tener tonos homosexuales son tan elaboradas que escapan de la comprensión de un niño, pero “Bob Esponja” sí ha estado bajo la lupa por razones más concretas: el lenguaje sarcástico y de frentón cruel con los que unos personajes se burlan a veces de otros hace necesario que los padres vean la serie para poder abordar sus temáticas con sus hijos. El ritmo excesivamente rápido de la trama también la hace poco recomendable para niños muy pequeños.

Teletubbies

El mismo estudio atacó a “Los Teletubbies”, una producción infantil que prácticamente desde que empezó ha sido puesta en duda. “Pone a los niños en trance y crea imbéciles que se sientan cerca de la pantalla con la boca abierta y se tragan cualquier información”, dice el duro reporte.

La discusión sobre los niños y la televisión es larga y voluble, principalmente porque los contenidos han avanzado a pasos agigantados y no todos los adultos han sabido subirse a los cambios. En las generaciones más antiguas todavía existe gente que cree que cualquier dibujo animado es para los niños. Echan de menos las inocentes y simples temáticas de “Los Picapiedras” y “Bugs Bunny”, y entre tanto estudio y declaraciones de series “peligrosas” o “perjudiciales” para los hijos, es difícil saber qué es lo realmente recomendable.

Lo primero que hay que saber es que los dibujos animados de hoy tienen públicos diversos. Hay series que están pensadas para preescolares, otras para adolescentes e incluso para adultos. El estilo de los personajes también ha cambiado: ahora son menos reales, con estilos más osados, intenciones más irónicas. Los guiones de las series para niños son más inteligentes y profundos, y están pensados para que sean vistos con los padres: la mayoría de los programas tienen un sutil sentido oculto que los adultos entenderán de una forma diferente a sus hijos.

Un estudio de la Kaiser Family Foundation determinó que un 43% de los niños menores de 2 años ve la televisión a diario. Expertos dicen que, si bien es recomendable reducir la cantidad de horas que ven televisión, alejarlos de la pantalla chica termina limitando su contacto social. Programas educativos como “Dora la exploradora” y “Las pistas de Blue” han comprobado que mejoran el lenguaje y la preparación escolar para niños de entre dos y tres años.

¿Qué series no son recomendables para niños pequeños?

La oferta de programación, sobre todo en la televisión por cable, es tan amplia que es difícil llevar un control de qué series están orientadas para qué público. Cartoon Network, por ejemplo, es un canal que se caracteriza por tener animación vanguardista, original y sarcástica: entre el 60% y 70% de su programación es propia.

La personalidad del canal va ligada al humor, dice Pablo Zuccarino, vicepresidente y gerente de la señal. “La señal tiene irreverencia, que no significa que sea irrespetuosa, sino que tiene una visión desde el punto de vista de los niños, desde entender y mostrar la realidad de otra manera: la de los menores”.

El increíble mundo Gumball

Entre los dibujos animados que caen en esta categoría está “El increíble mundo Gumball “, una serie que no es recomendable para niños menores de ocho años. Es una comedia absurda sobre una familia compuesta por conejos y gatos, donde los problemas son ampliamente exagerados para aumentar su efecto de humor. Por debajo de las rarezas, hay un mensaje que llamará la atención de los padres y que tiene que ver con la dinámica familiar: el patriarca de la familia es una especie de Homero Simpson que hace poco y nada, mientras que la madre no sólo se ocupa de las labores del hogar sino que también es la que gana el dinero.

Un dibujo animado popular en Chile es “Pucca”. De origen surcoreano y propiedad de Disney -aquí la emite Disney XD- es un título al que los padres de niños menores de 7 años deberían poner atención. La trama es bastante simple: una niña de 10 años está obsesionada con un niño que no le presta atención. Common Sense Media, uno de los mejores sitios para evaluar contenidos programáticos, dice: “Aunque el programa apunta al demográfico entre 6 y 11 años, la trama (con la significativa excepción del inapropiado y obsesivo interés romántico) es ridículamente simplista y ridícula para niños tan mayores, lo que deja sólo la vistosa violencia para mantener su atención”.

Mención aparte merece la animación japonesa, que a Chile llega a través de varios canales, especialmente por ETC…TV. Ha sido siempre incomprendida y varias de sus series más populares -”Pokemon”, “Sailor Moon” y “Dragon Ball”, por mencionar algunas- han sido demonizadas y protagonistas de polémica.

En Japón, la industria de la animación es tan fundamental como el cine es para Estados Unidos. Cada programa creado por ellos va orientado a un nicho específico: hay series para niños, series para niñas pequeñas, para adolescentes, para hombres y mujeres. Los padres tienen que conocer las temáticas de estos programas que siempre son mucho más complejas que las de los habituales dibujos animados.

Religión, política, conflictos sociales y existenciales son parte habitual de las historias a veces muy bien hechas del animé, pero por lo mismo algunas requieren de criterios formados para ser vistas con responsabilidad. Aunque series como “Pokemon” y “El jardín secreto” son adecuadas para niños menores, la gran distancia cultural que existe entre el Oriente y el Occidente igual hace necesario que los padres al menos estén conscientes de las líneas generales que siguen las generalmente muy largas series japonesas.

Futurama

Finalmente están los programas que de raíz son para un público adolescente y adulto. En un ranking publicado por “El Mercurio”, con datos proporcionados por VTR, se comprobó que un 21% del público de la serie de Fox “Futurama” es menor de 12 años, a pesar de que es un programa recomendable para mayores de 13. Lo mismo pasa con “Los Simpson” , creaciones que a través del humor absurdo se ríen y examinan problemas sociales y contemporáneos.

El tener programación que pueda atraer a los padres es importante hoy en día para los canales infantiles. “Hoy estamos enfocados en que nuestra programación sea disfrutable en familia. No por un tema de censura, sino que como un espacio de convivencia y de compartir experiencias comunes que les permita afianzar la relación y fortalecer los lazos de confianza, cariño y respeto mutuo”, dice Zuccarino.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños no pasen más de dos horas diarias frente a una pantalla.

Lisa Justiniano – Cartas de los lectores ForumLibretas
24.09.2012

UNICEF predica la defensa y promoción de los derechos de la infancia y de la juventud. Su lema: “UNICEF protege a los más débiles. Colabora con nuestra labor”, propone que cualquier ley o política no debe contradecir el bien del niño, por ejemplo, su derecho a la vida. De ahí mi perplejidad al comprobar como esta organización invierte parte de las donaciones de los que de buena fe contribuimos con su causa, en comprar y distribuir máquinas de succión para realizar abortos, en apoyar el aborto terapéutico en Nicaragua y México, o en la promoción de preservativos entre adolescentes.

También es sorprendente que representantes de UNICEF y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) propusieran a la Iglesia Católica formar una “alianza estratégica", pero sin renunciar al aborto, la promoción de la píldora del día siguiente, la ideología de género y muchos otros tópicos que contradicen las enseñanzas de la Iglesia Católica.

Cabe concluir que esta institución al servicio de la ONU, enmascara sus verdaderos objetivos, trabajando por el atropello del derecho primordial de todo niño (no nacido): su derecho a la vida. Todo el resto de su propaganda, queda en entredicho.

Antonio Villarreal - ABC.es
03.09.2012

Para nuestro cerebro, el envejecimiento no es inevitable. Un grupo de investigadores suecos (de la Universidad de Umeå, el Instituto Karolinska y el centro Max Planck de Alemania) ha revelado además que, para prevenir el deterioro de nuestro órgano fundamental y mantenerlo en forma, cuenta más lo que se hace a edad avanzada que lo realizado a lo largo de los años anteriores. Los resultados de esta investigación han aparecido en la revista científica Trends in Cognitive Sciences.

“Aunque algunas funciones de la memoria tienden a declinar cuando envejecemos, hay gente mayor que muestra un funcionamiento bien preservado, comparable al de un cerebro más joven”, dice Lars Nyberg, profesor de Neurociencia en la Universidad sueca de Umeå y autor principal del estudio.

Los resultados descartan que la educación sea el factor más importante para mantener el cerebro, ya que la probabilidad de experimentar pérdidas de memoria en la vejez era igual para aquellos participantes con doctorados que para los que abandonaron los estudios en el instituto. El experimento Betula, uno de los análisis que componen esta investigación recogió datos a lo largo del tiempo, tanto cognitivos como no cognitivos, de aproximadamente 1.500 adultos participantes, que fueron clasificados según si su envejecimiento cerebral era “usual” o “exitoso”. Los resultados revelan que sólo el 10% de los cerebros analizados entraban en la categoría de “exitoso”.

“Hay una evidencia bastante sólida de que estar física y mentalmente activo es la mejor forma de mantenimiento del cerebro”, dice Nyberg. El objetivo de este proyecto es estudiar, por medio de técnicas de neuroimagen, cómo las funciones de la memoria cambian a lo largo de la vida, para determinar factores de riesgo para la demencia y cómo ésta comienza a manifestarse.

Cuantos más estímulos, mejor

Tampoco la elección de una u otra carrera laboral parece ser determinante. Aunque los investigadores coinciden en que una ocupación “compleja o exigente aporta una pequeña ventaja, estos beneficios se esfuman rápidamente tras la jubilación”. Un hallazgo interesante es que las personas mayores que dieron mejores resultados compartían tres factores: una buena educación, una rica actividad social y que conservaban sus propios dientes.

Conservar los dientes, más que algo anecdótico, es analizado como síntoma de una vida más saludable y unos hábitos de higiene y alimentación más adecuados. De acuerdo con un estudio realizado a casi 500 ancianos en el Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, la población mayor de 65 años conservaba en 2005 una media de seis dientes más que diez años antes.

Para Nyberg y su equipo, la clave está en la actividad. Aquellos sujetos que gozaban de más estímulos sociales, mentales y físicos mostraron mejores resultados cognitivos: sus cerebros aparentaban menos años de los que realmente tenían.

Mantenerlo joven

Los científicos afirman que “en conjunto, esta amplia variedad de hallazgos evidencian lo heterogéneo que resulta el envejecimiento del cerebro. Algunos sujetos mayores muestran pocos o ningún cambio en relación a adultos más jóvenes, además de una actividad cognitiva intacta, lo que demuestra que la clave para preservar la memoria durante el envejecimiento está en mantener el cerebro joven, no tanto en responder a los cambios del cerebro o tratar de compensarlos”. Estudiar el cerebro de las personas mayores utilizando aparatos de Resonancia Magnética Funcional o PET permite a estos científicos recabar información en vivo de procesos patológicos el alzhéimer.

Nunca es tarde

Los investigadores comentan que esta nueva aproximación al envejecimiento representa un cambio de paradigma. En el pasado, gran parte de la atención de los científicos se centraba en comprender cómo el cerebro trata de compensar el declive cognitivo asociado a la edad. Ahora, este estudio sugiere que lo principal es preparar el cerebro para que acometa con éxito esos cambios asociados a la edad sin alteraciones en la memoria y la cognición. Los genes juegan en esto un papel importante, pero las opciones vitales y otros factores ambientales resultan críticos, especialmente en la senectud –reza el informe.

En cuanto a la detección de la demencia senil, Nyberg y su equipo aseguran que los primeros síntomas pueden darse hasta diez años antes de que esta enfermedad sea diagnosticada. Y a menudo, antes de lo que muchos creen: a partir de los sesenta años. “Es el momento en el que se tienen más problemas para recordar nombres y reuniones”, apunta Nyberg. Sin embargo, el estudio ha demostrado también que, incluso a edades muy avanzadas, la capacidad de seguir acumulando conocimiento, y utilizarlo con criterio, persiste.

Patricia Ruiz Ruescas - Teinteresa.es
08.10.2012

La mayoría de los padres reconoce que haría las cosas de manera distinta si pudieran retroceder en el tiempo. La razón es que muchos de ellos se arrepienten de pasar demasiado tiempo en el trabajo y no ver a sus hijos crecer según ha revelado un informe realizado por la marca de pañales Huggies Little Swimmers.

En el estudio participaron 2.000 padres de los cuales el 63 por ciento reconoce que le hubiese gustado realizar más actividades con sus hijos como enseñarles a nadar o practicar algún otro tipo de deporte. No obstante, seis de cada diez afirma no haber cometido los mismos errores con su segundo hijo, al que dedicaron el tiempo que no habían sabido ofrecer al primero.

Al hecho de trabajar demasiado le siguen otro tipo de arrepentimientos como preocuparse por cosas que realmente no son tan importantes, no jugar más con los hijos, no irse de vacaciones con ellos todo lo que deberían, o no sacarles las suficientes fotos. Además, más de la mitad de los padres lamenta no haberles dado tiempo ‘de calidad’ cuando eran pequeños.

La investigación revela también que más del 75 por ciento de los padres se arrepiente de no haber hecho al menos una cosa con sus hijos durante sus primeros cinco años de vida, y dos tercios de los encuestados aseguraron que actuarían de manera diferente si pudieran volver al pasado. Además, el 17 por ciento reconoce no haber disfrutado de la infancia de sus hijos como le hubiese gustado, y el 18 dice sentirse preocupado por si su falta de atención pueda afectar al niño cuando sea adulto.

Otros motivos de arrepentimiento por parte de los padres, a parte de los cinco citados anteriormente que son los que encabezan la lista son: pasar mucho tiempo lejos de ellos, no grabar en video acontecimientos importantes como sus primeros pasos, no sorprenderles con algunos viajes, no animarles a tener más aficiones, no compartir actividades con ellos, no leerles un cuento a la hora de acostarse, pasar mucho tiempo preocupados porque la casa esté limpia, prohibirles hacer demasiadas cosas, no enseñarles a nadar antes, no estar presente en los momentos en los que hace algo por primera vez en su vida, darle pocos regalos en Navidad, ser demasiado protector, no disfrutar del presente y pensar demasiado en el futuro, y no disfrutar de actividades fuera de casa con él.

Actualidad.rt.com
20.09.2012

Muy cerca de cumplir sus 40 años, especialistas extranjeros van a La Habana para estudiar este milagro médico.

El psicoballet es una terapia genuinamente cubana que, mediante el arte y la ciencia, trata a pacientes con trastornos mentales.

Este método une terapia médica y danza. Los grupos de bailarines los conforman personas de ambos géneros y diferentes edades con diagnósticos muy variados: desde el Síndrome de Dawn y parálisis cerebral hasta algunos tipos de discapacidad intelectual, hiperactividad, etc.

Cada paciente encuentra en el psicoballet lo que necesita. Los autistas consiguen abrirse a la comunicación, los hiperactivos son capaces de concentrarse. Los movimientos rítmicos y la música clásica convierten esta actividad en uno de los métodos más agradables de tratamiento.

Los familiares de las personas con trastornos mentales y neurológicos afirman que comprueban que su estado mejora de una sesión a otra.

La creadora de este sistema, doctora Georgina Fariñas, lo puso en práctica en 1973 con un grupo de niñas de conducta extremadamente agresiva.

Mediante el psicoballet ellas ganaron habilidad en el movimiento de su cuerpo, liberaron tensión, aumentaron la autoestima, mejoraron la concentración y lograron comunicarse más fácilmente. “Dio tantos resultados en tres meses, que no lo podíamos creer. Realmente estábamos asombrados, porque llevábamos 10 años trabajando en otras terapias, y el porcentaje más alto de curación era el 50. ¡Nosotros obtuvimos un 92%! Nos dijimos: aquí pasa algo”.

En aquel momento, la idea recibió la ayuda de una figura clave para el ballet cubano: Alicia Alonso. Los bailarines profesionales aportaron al proyecto las bases de su técnica, dándole un impulso definitivo.

Tras ganar fama en la isla, el psicoballet fue reconocido por la UNESCO y aplicado en diferentes países, tanto latinoamericanos como europeos. Muchos médicos opinan que este tratamiento consigue paliar el conflicto que existe en la mente del paciente.

Numerosos especialistas extranjeros viajan a La Habana para ver con sus propios ojos este “milagro” terapéutico.

En 2013 el Psicoballet cumple 40 años desde su creación. Durante todo ese período, la terapia que une arte y ciencia ha ayudado a más de 25.000 personas.

EFE - Finanzas.com
03.09.2012

La marihuana puede causar daños duraderos en la inteligencia y afectar la atención y la memoria de una persona si comienza a consumirla antes de los 18 años, según un estudio publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS).

Esta investigación, realizada durante años por un equipo internacional de científicos entre más de 1.000 jóvenes neozelandeses, detectó que aquellos que comenzaron a fumar marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola tuvieron, en efecto, una disminución en su coeficiente intelectual.

La reducción fue de ocho puntos al comparar el coeficiente intelectual de los participantes en el estudio a los 13 años y a los 38 años y, según Madeline Meier, de la Universidad de Duke e investigadora principal, dejar de consumir esa droga no parece que revierta los efectos.

La clave está en la edad a la que se empieza a consumir en relación a la etapa de desarrollo del cerebro, explica Meier, ya que quienes no consumieron marihuana hasta la edad adulta -cuando ya está formado por completo el cerebro- no mostraron este descenso en sus facultades.

La experta explica que antes de los 18 años el cerebro se está desarrollando y puede ser mas vulnerable a los daños que provocan las drogas, por lo que la marihuana, en este caso, también tiene un efecto en los jóvenes.

"La marihuana no es inofensiva, especialmente para los adolescentes", advierte Meier.

El estudio, dirigido por Terrie Moffitt y Avshalom Caspi, psicólogos de Duke y del Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres, siguió la evolución de un grupo de 1.037 niños nacidos entre 1972 y 1973 en Dunedin (Nueva Zelanda), desde su nacimiento hasta los 38 años.

Del total del grupo, aproximadamente el 5 por ciento fueron considerados dependientes de la marihuana o consumían más de una vez a la semana antes de los 18 años.

Se considera consumidor dependiente a aquel que continúa fumando a pesar de que pueda acarrearle problemas de salud, sociales o con su familia.

Cuando cumplieron los 38 años, todos los participantes en el estudio se sometieron a pruebas psicológicas para probar su memoria, la rapidez mental, el razonamiento y la atención visual.

Los expertos encontraron que los resultados fueron peores entre aquellos que utilizaron marihuana de forma habitual cuando eran adolescentes.

Los familiares y los amigos de los participantes también respondieron preguntas a lo largo de los años y era más habitual que detectaran falta de atención y problemas de memoria entre los consumidores habituales de cannabis.

Los expertos señalan que aunque 8 puntos en la escala de 100 puntos para medir el coeficiente intelectual pueda parecer poco, el coeficiente intelectual está relacionado con una mayor educación e ingresos, una mejor salud y una vida más larga.

Por ello, "alguien que pierde ocho puntos de CI de adolescente puede estar en desventaja, en comparación con sus compañeros de la misma edad", dijo Meier.

Por su parte, el psicólogo Laurence Steinberg, de la Universidad de Temple (EEUU), no vinculado a la investigación, destacó que se trata de uno de los primeros estudios que ha logrado distinguir los problemas cognitivos de aquellos que aparentemente causa la droga.

Steinberg señala además que este estudio subraya la "vulnerabilidad" de la adolescencia y demuestra lo que ya ha sido detectado en animales pero que ha sido difícil de hacer en las personas.

En los estudios a los que se refiere se ha demostrado que el uso habitual de nicotina, alcohol y cocaína antes de que el cerebro esté formado puede producir cambios cerebrales a largo plazo.

Patricia Ruiz Ruescas - Teinteresa.es
08.10.2012

Desarrolla la empatía, aumenta la confianza, fomenta la inteligencia, mejora la salud, y ayuda a sobreponerse más rápidamente ante situaciones adversas. Tener sentido del humor es fundamental para los niños y, sin embargo, no es una característica con la que se nace, sino que se aprende a través de los padres.

Los bebés de seis meses son incapaces de decidir si algo es divertido o no, por lo que tienden a fijarse en la reacción de sus padres según un estudio realizado en Estados Unidos y publicado por la Asociación Británica de Psicología (BPS), que establece que los niños desarrollan su sentido del humor siguiendo el ejemplo de sus progenitores.

A pesar de que ya se sabía que los bebés de ocho meses copian las reacciones emocionales de sus padres, durante la investigación se observó que los de seis también miran atentamente a sus progenitores cuando se ríen, por lo que los autores del estudio consideran que es a esa edad y de ese modo cómo se desarrolla el sentido del humor.

Para llegar a estas conclusiones se analizó el comportamiento de 30 bebés, primero de seis meses y luego de 12, a los que se mostró un libro de dibujos y se entregó una bola roja de gomaespuma para que la lanzaran contra los científicos.

Los padres debían observar la situación y reaccionar sin mostrar ningún tipo de expresividad o, por el contrario, riéndose a carcajadas. En ambos casos los niños miraban con atención a los padres, aunque cuando se reían, los pequeños se mostraban especialmente fascinados.

Para los autores del informe, el sentido del humor es esencial para comprender el desarrollo de los niños, y mientras que para los bebés de seis meses los padres son una fuente de información emocional, a los 12 ya tienen la suficiente experiencia vital para crear su propia opinión sobre lo que es o no es divertido.

LaTercera
20.09.2012

El cambio del niño juguetón al adolescente que responde con monosílabos no es fácil para los padres. Muchos no saben cómo adaptarse y optan por dejarlos vivir en su mundo para no generar roces y discusiones. Pero este distanciamiento es un error.

Un estudio de la U. Estatal de Pennsylvania reveló que mientras más tiempo pasen los padres con sus hijos, estos tendrán mejor desarrollo social en el colegio y mayor autoestima en la adolescencia. ¿Cuánto tiempo? Un promedio de ocho horas semanales con su madre y siete horas con su padre.

La investigación desmitifica una idea asentada desde los 90 que indicaba que la calidad del tiempo era más importante que la cantidad. Este estudio indica que el tiempo que se comparte a diario con los hijos en esta edad también impacta en su desarrollo. “Disponer tiempo con los hijos puede ser una tarea compleja para muchos padres por el trabajo. Sin embargo, todo cuenta”, dice a La Tercera Susan MacHale, sicóloga de la U. Estatal de Pennsylvania y autora de la investigación.

Eso incluye, dice MacHale, actividades como ver televisión, leer una revista, ir al cine, cocinar, cenar juntos o ir a fiestas familiares. Incluso ir a despedirse antes de dormir. Es que los hijos en esta edad ven en todo contacto interés por ellos. “La presencia y cercanía con los hijos les muestra su interés su vida, lo que repercute en su autoestima, ya que se sienten validados por el otro”, sostiene el doctor en Psicología de la UDP, Rodrigo de la Fabián. Y si ese otro son los padres, su salud mental es más fuerte.

Ser los referentes

En el estudio se analizó por siete años a 200 familias con hijos preadolescentes, para ver los cambios que los padres vivieron en su rutina con ellos desde los ocho años y cómo se adaptaron a estos. La autoestima la midieron a través de la descripción de los sentimientos acerca de sí mismos y cómo se llevaban socialmente con otras personas de su edad. Los autores descubrieron que cuando los padres pasaban más tiempo en familia con sus hijos adolescentes o a solas con ellos, estos reportaban mayor satisfacción con ellos mismos.

MacHale explica que el tiempo que se destina a los adolescentes es importante, porque “en esta edad se sienten más atraídos por las relaciones comunicativas y sociales”, por lo que buscan esas instancias. Si los padres las entregan se transforman en referentes.

Más de una hora al día

Según el estudio, los adolescentes interactuaban más con sus madres unas ocho horas a la semana compartiendo trabajos domésticos o cenando con ellas. Los padres, en cambio, pasaban más tiempo viendo TV con ellos, comentando o leyendo revistas.

La experta dice que los momentos del día que los adolescentes pasan con sus madres son más cotidianos, y por eso pueden ser menos relevantes para ellos que los que pasan con sus padres. A ellos los ven más variables en su tendencia a estar involucrados. Por eso, los miden con otra vara. Y les exigen más. “Mientras los adolescentes se vuelven más independientes, es más relevante para ellos la oportunidad de mantener una relación cercana con sus padres”, señala McHale.

El experto de la UDP agrega que los padres de hoy tienen menos brecha generacional con sus hijos, lo que permite abrir más espacios de diálogo, consensuar normas y poner límites. “Los adolescentes son hipersensibles y si el otro los valida en esas pequeñas cosas, desde comer juntos a conversar, se relajan y están más dispuestos a transar”, dice.

Otro consejo: potenciar las actividades entre padres del mismo género. Los hijos las valoran. “Padres e hijos del mismo sexo pueden tener más en común en cuanto a las formas en que les gusta pasar el tiempo”, dice.

Beneficios de cenar en familia

Otros estudios han destacado la importancia de pasar tiempo en familia durante esa etapa. Una investigación de la U. de Minnesota, por ejemplo, mostró que aquellos jóvenes que cenan más veces en familia no sólo tienen mejor autoestima que aquellos que lo hacen con menos frecuencia, sino que menor propensión a consumo de drogas, trastornos depresivos o desórdenes alimenticios.

Otra investigación del Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias de la U. de Columbia mostró que las familias que cenan juntas al menos cinco veces a la semana reducen el riesgo de que sus chicos fumen, beban y se droguen. Según el estudio, el 70% de los que comían con sus padres y hablaban con ellos en esa instancia tenían menor riesgo de caer en abusos.

Terra - Reuters
27.08.2012

En un nuevo estudio sobre preescolares, los niños durmieron mejor cuando los padres les redujeron la exposición a películas violentas o inadecuadas para la edad durante el día.

Los autores hallaron que en pocos meses, después de alentar a los padres a que sus hijos miraran programas sin violencia y adecuados para la edad, esos niños eran un 20 por ciento menos propensos a tener algún trastorno del sueño que los hijos de los padres que no habían recibido ese consejo.

"Algo fascinante es que las familias quisieran hacer esos cambios, que no demandan ir al médico ni a otra casa", dijo Michelle Garrison, coautora del estudio del Instituto para la Investigación Infantil de Seattle.

El equipo de Garrison, cuyos resultados publica Pediatrics, invitó a las familias de Seattle con hijos de entre tres y cinco años a participar del estudio. Finalmente, participaron 565 niños y sus familias, que al azar se dividieron en dos grupos.

En uno se alentó a los padres de 276 niños a modificar los hábitos de consumo de contenidos (reemplazarlos con "programas saludables") durante seis meses. Tras considerar la situación de cada familia, el equipo les proporcionó guías de canales y les sugirió cuáles serían los programas más adecuados, como "Dora la exploradora", "Plaza Sésamo" o "Jorge el curioso".

Al otro grupo (control), con 289 niños, los autores les enviaron información sobre la alimentación saludable.

Las familias registraron la calidad del sueño de sus hijos y qué programas miraban. Además, respondieron encuestas al inicio del estudio y a los seis, 12 y 18 meses.

Mejor contenido y mejor sueño

Al inicio del estudio, el 42 por ciento de los niños del primer grupo tenía algún problema para dormir, como el 39 por ciento de los chicos del grupo control.

Lo más común fue la demora excesiva para conciliar el sueño varias noches por semana.

A los seis meses, los problemas disminuyeron un 30 por ciento en los niños que habían modificado la exposición a películas y programas de TV. En el grupo control también hubo una mejoría, pero sólo de algunos puntos para permanecer en el 36 por ciento.

Al año del estudio, los resultados se mantenían, pero a los 18 meses reaparecieron los trastornos del sueño.

El doctor Umakanth Khatwa, director del Laboratorio del Sueño del Hospital de Niños de Boston, Massachusetts, dijo que el estudio demuestra que los contenidos que consumen los niños durante el día influyen en su descanso.

No son sólo las películas que producen miedo antes de ir a dormir lo que mantiene despiertos a los niños. "Después de mirar una de esas películas, los niños no dejan de pensar en lo que vieron", explicó Khatwa, que no participó del estudio.

Garrison recomendó que los padres tengan en cuenta el sistema de calificación de contenidos de TV para determinar si es el adecuado o que consulten CommonSenseMedia.org.

Khatwa agregó que, además de elegir un contenido más adecuado, también ayuda apagar las pantallas por lo menos dos horas antes de ir a dormir, cumplir un horario de descanso y saber qué están mirando sus hijos.

Fuente: Pediatrics online