TheFamilyWatch
07.03.2013

La drunkorexia es una enfermedad que mezcla la anorexia y el alcoholismo. En este trastorno, los afectados reemplazan las calorías de la comida por las que aportan las bebidas. Hablamos de un trastorno que crece entre los jóvenes; la idea es no comer para poder seguir bebiendo.

En la drunkorexia (“drunk” significa borracho o ebrio en inglés) una serie de alteraciones en la alimentación diaria se sostienen en el abuso de alcohol. En este trastorno alimentario se une la obsesión por estar delgado con la aceptación social del consumo de alcohol.

Así, al reconocido perjuicio para la salud del consumo desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías) de todas aquellas bebidas alcohólicas. Un gramo de alcohol aporta 7 kilocalorías. Es fácil estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas. Estos son tres ejemplos:

- Un coctel supera las 200 calorías.
- Una lata de cerveza (330 ml) supone alrededor de 110 calorías.
- Un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías.

Expertos del Instituto de Obesidad alertan de los riesgos de la drunkorexia, que crece entre los más jóvenes, que se comportan “creyendo que las calorías no ingeridas por los alimentos tradicionales se compensarán con las calorías de las bebidas alcohólicas”.

En cuanto a los efectos que esta enfermedad tiene en el organismo, los profesionales destacan que el hígado femenino sufre más por el alcohol, “aunque ingiera menos cantidad y durante un tiempo más corto que el hombre”. Así, bebiendo la misma cantidad que un varón, “la sangre de una mujer absorbe entre un 30% y un 50% más”, señalan.

Además, el corazón femenino también es más vulnerable, ya que “con un 60% menos de alcohol pueden sufrir la misma cardiopatía”, observan. A pesar de ello, la drunkorexia se está extendiendo, “sobre todo, entre las chicas jóvenes”, lamentan.

Para atender a estos jóvenes debe intervenir un psicólogo con el objetivo de tratar la adicción, los problemas asociados y la pauta errónea adquirida, un nutricionista para restaurar el equilibrio nutricional perdido y un médico de cabecera.

Más de este tema:
Anorexia y bulimia: cómo prevenir su ingreso al hogar

Daniela Jerez – Yoinfluyo.com
21.02.2013

Dados los exigentes y abrumantes prototipos del mundo de la moda, las adolescentes empiezan a desarrollar una nueva obsesión; emular las piernas largas y esqueléticas de sus celebridades favoritas como las modelos Cara Delevinge o Eleanor Calder, novia del miembro de One Direction, Louis Tomlinson.

Las admiradoras de esta preocupante moda que exige piernas tan delgadas que puedan rodearse con las manos, han creado cuentas en Twitter dedicadas a las “thigh gap” o “piernas de palo”  en las que comparten su desesperación por bajar de peso para parecerse a las celebridades sin importar que para cumplir su propósito dejen de comer.

El sitio Daily Star señaló que el objetivo de las adolescentes es tan extremo y preocupante, que en sus cuentas de Twitter amenazaron con morir de hambre para lograr el tan “anhelado look”. Pero lo más preocupante es que existen sitios web que promueven las “piernas palo” en donde se exhiben miles de imágenes para alimentar la obsesión de las adolescentes. Por si fuera poco, las adolescentes usan las redes sociales para compartir fotografías y tips que “inspiren” a otras a copiar las piernas esqueléticas de sus celebridades preferidas.

Afortunadamente, no todos comparten esta nueva y peligrosa obsesión. Para muestra lo ocurrido el año pasado cuando la modelo y conductora británica Alexa Chung subió una fotografía de ella con su madre a Instagram en donde se le ve en extremo delgada acusándola de ser un mal ejemplo para las chicas por su bajo peso.

Pese a que la modelo siempre ha sido delgada, sus admiradores pensaron que en esta imagen sus piernas lucían en extremo esqueléticas. Y es que de acuerdo a diversos especialistas en Reino Unido como Susan Ringwood, presidenta de la fundación B Eat, contra trastornos alimenticios, no es normal que ninguna persona tenga piernas tan delgadas sin que tenga un problema de bajo peso.

Por ello, es que los especialistas muestran su preocupación ante esta creciente obsesión de las adolescentes que satisfacen en la web sus deseos para lograr las tan anheladas “piernas de palo”. Y es que cuando hacemos una búsqueda en Internet con las palabras “thinspiration” o “pro anorexia”, los buscadores despliegan más de 300 mil imágenes de chicas terriblemente delgadas que sirven de inspiración para las jóvenes.

Lamentablemente, pese a la eliminación de más de 30 mil fotografías demasiado gráficas, aún existen sitios que exhiben imágenes de mujeres con un peso muy por debajo de su peso normal y que alimenta la obsesión de más de 80 millones de usuarios gracias a su contenido “thinspo”.

Para evitar que tus hijas, familiares o amigas caigan en manos de esta peligrosa obsesión, la pedagoga Caludia Hernández Carrillo comparte algunos tips para fortalecer la autoestima de las jóvenes.

  • Pedir que al menos tres personas cercanas a ellas enlisten cinco o más cualidades (físicas y actitudinales).
  • Elogiar sus logros.
  • Apoyarlas en realizar actividades que disfruten y que las fortalezcan mentalmente.
  • Hacer ejercicio o actividades físicas que mantenga su cuerpo en forma.
  • Vigilar los sitios que visitan en Internet y programas de televisión que ven.
  • Estar al pendiente de los hábitos alimenticios y conductas que presentan hacia los alimentos, especialmente si éstas empiezan a cambiar sin una razón evidente.
  • Conocer a sus amistades.
  • Estar al pendiente de repentinos cambios de conducta, por ejemplo, en los hábitos del sueño y la vigilia, depresión o ataques de enojo.
  • No realizar comentarios constantes que vayan en perjuicio de su cuerpo o autoestima. Por ejemplo: “deberías bajar de peso, te ves gorda, deja de comer esas cosas porque por eso estas como estás”, etcétera.

Asimismo, la experta nos aconseja que los padres de familia tengan mucha comunicación con sus hijas respecto a estos temas para que puedan conocer su opinión al respecto, así como hacerles saber que cuidar su cuerpo es esencia pero sin caer en excesos que puedan poner en riesgo su salud.

Más de este tema:
Niñas Barbies
“Mamá, quiero una lipo”
Anorexia y bulimia: cómo prevenir su ingreso al hogar

Aceprensa
31.01.2013

Tras la aprobación en Washington y Colorado del uso recreativo de la marihuana, y a medida que crece el número de estados que aprueban su prescripción para fines terapéuticos (19 lo permiten), el psiquiatra infantil Mitchell Rosenthal alerta en The Wall Street Journal sobre los efectos perjudiciales del cannabis en los adolescentes.

Ahora que varios estados empiezan a confundir el límite entre lo legal y lo saludable, Rosenthal recuerda que “independientemente de cuál sea su estatus legal, la marihuana no es inofensiva”. Ya ocurrió algo parecido con el alcohol y las armas, dice. Levantar la prohibición no ha servido para hacerlos más seguros.

Para Rosenthal, fundador de la organización de tratamiento y prevención Phoenix House, la legalización del cannabis perjudica sobre todo a los adolescentes. “Si fumar marihuana ya es un riesgo, en los jóvenes se multiplica el peligro de adicción”. El consumo de cannabis “expone al consumidor al riesgo de la psicosis, a cambios en la anatomía del cerebro, a daños en el corazón y los pulmones. Retrasa la edad de madurar y afecta al aprendizaje, la memoria y la capacidad de discernir”.

Rosenthal no habla de teorías. “Entre los cientos de adolescentes que hemos tratado en los programas de Phoenix House durante las cuatro últimas décadas, la inmensa mayoría no habían consumido otra droga más fuerte que la marihuana. Las vidas de muchos de ellos se han visto alteradas a veces de forma permanente y a menudo trágica, con suicidios, accidentes de tráfico, ahogamientos... También se da el abandono escolar, la depresión crónica o el desempleo”.

En la batalla de la prevención, los padres tienen un papel clave. Es significativo un dato que señala Rosenthal a partir de una encuesta realizada a 600 jóvenes bajo tratamiento: tan solo el 1% comenzó a consumir drogas inducido por un traficante; en cambio, la primera fuente de abastecimiento de sustancias ilegales eran parientes o gente cercana a la familia.

ReligionenLibertad.com
01.03.2013

Manuel Díez, de 87 años, lleva 27 cuidando a su esposa Basilia García, enferma de Alzheimer. Hace unos años su caso fue elegido por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales para protagonizar un gran póster que sería la campaña nacional de la famosa y controvertida Ley de Dependencia. También ha protagonizado algunos documentales sobre la grave realidad de esta enfermedad.

Los médicos están asombrados con la resistencia de la anciana Basilia. Pero al mundo lo que le asombra es el testimonio de fidelidad y constancia de su marido. Hace pocos años lo recogía así el periodista Fulgencio Fernández en el diario La Crónica de León:

»“Pasaba todas las noches mirándola mientras aullaba, daba manotazos y pataleaba”. Es una frase textual que ha escrito Manuel en una especie de diario en el que va anotando todos los avatares de la larga enfermedad de su mujer, desde el año 1984 que tuvo los primeros síntomas hasta el pasado mes de febrero cuando ya no podía aguantar más, ya no se arreglaba, él mismo había enfermado.

»Así lo cuenta: “Cuántas veces cuando la iba a acostar me quedaba sin fuerzas y me tenía que sentar un rato”.

»Después de llevarla a Sanyres escribe: “Tuve que ingresar en el Hospital para curarme de lo que no me había curado antes, pero ahora ya voy tranquilo porque mi mujer está recogida”.

»Algo que no ocurría unos meses antes, cuando los médicos le dijeron a Manuel que tenía que ingresar: “¿Ingresar?, ¿no saben que no puedo?, ¿qué hago con mi mujer?”, preguntaba en su cuaderno el 25 de septiembre de 2008.

»No ha sido nada fácil para este hombre que ha pasado toda su jubilación atado a la enfermedad de su mujer. En los primeros síntomas se sabía muy poco de esta enfermedad, iba de médico en médico y nadie le daba ni soluciones, ni explicaciones.

»“Todavía no se conocía lo del Alzheimer y yo tampoco tenía datos, tardaron más de seis años, hasta el 91, en hablar algo de esta enfermedad”. Fue un rosario de médicos y Basilia también le jugaba alguna mala pasada cuando Manuel le explicaba al psiquiatra que se pasaba las noches gritando. Ella estaba en silencio, como ausente, y de repente le decía al médico muy alterada: “¡Qué dice que grito por la noche! ¡Qué sabe él si marcha de juerga todas las noches y no para en casa!”.

Para desesperación de Manuel el médico parecía hacerle caso a ella y les recetaba “llevarse bien”.

»— ¡Cuántas veces marché llorando del psiquiatra!

»Tuvo que urdir un plan para demostrar que no mentía.

»“Para demostrarles lo que era aquella enfermedad compré un casete y grababa por las noches los gritos que daba. Tengo guardadas las cintas pero es hoy el día que no los puedo escuchar, se me ponen los pelos de punta solo de recordarlo”.

»Te lo explica pero guarda las cintas. Guarda todo aquello en lo que Basilia García pueda aparecer ‘desairada’ o agresiva de las muchas cintas de vídeo que a lo largo de veinte años le ha ido grabando. “Mira qué guapa estaba aquí”, insiste, pero sobre todo se emociona con dos trozos, uno en el que Basilia se abraza con su nieta y otro, del 6 de enero de 2008.

»Estaba la televisión puesta, retransmitían la misa de Reyes y cantan en ella. Manuel está convencido de que Basilia reconoce aquellos cánticos, “pues fue muy de iglesia” y rompe a llorar, se seca las lágrimas (algo que no hacía nunca). “Apago la tele y deja de llorar, la enciendo y vuelve a llorar”.

»Se emociona Manuel, como se emociona cuando le aprieta la mano a su mujer y él siente como ella también se la aprieta, como está convencido de que distingue perfectamente el zumo natural que él lleva de casa, hecho con las manzanas de su huerto, de ‘el de botella’. “Claro que lo nota, yo la veo bien cómo tuerce el gesto”.

»— Es como un niño, hay que atenderla pero ella siente. Ya sé que dicen que no se entera de nada pero lo que pasa con esta enfermedad no lo puede saber nadie, yo la he vivido día a día y he visto cosas, como lo de la misa. Y le aprieto la mano y mírala...

»La vuelve a acariciar. La peina, la pone derecha.

»Seguramente recuerda aquellos años duros, en los que estaba agresiva, no quería a su lado a nadie que no fuera Manuel, gritaba. El 13 de diciembre de 2005 Manuel escribe: “Este año dejó de dar voces y de ser agresiva. Ahora es como un niño”.

»— Si pudiera volverla a traer para casa, como en casa...

Más de este tema:
Ejercicios cerebrales para prevenir el Alzheimer
Tres claves para mejorar la memoria
Cómo acoger al enfermo de Alzheimer

Aceprensa
14.02.2013

Tras la última matanza (20 niños y 6 adultos, el pasado 14 de diciembre en una escuela de Newtown), Estados Unidos vuelve a debatir sobre el control de armas. El tema es muy polémico. Tener armas es un derecho expresamente reconocido en la Constitución y una pasión de muchos ciudadanos. Otros sostienen que la abundancia de armas y la facilidad para obtenerlas son una amenaza que de hecho acaba con muchas vidas inocentes. Para aclarar la discusión, el periodista Jonathan Stray ha buscado los datos relevantes y los ofrece en un artículo publicado en The Atlantic. Los resumimos aquí.

***

Aunque hechos como los de Newtown son estremecedores y naturalmente provocan una convulsión en la opinión pública, causan una pequeña parte de las muertes por arma de fuego en Estados Unidos: menos del 1%. Según un recuento, desde 1982 ha habido 62 matanzas (más de cuatro asesinatos de una vez, según la definición del FBI), con un total de 513 muertos y 494 heridos.

En un año, 2011 (último con datos definitivos), hubo en Estados Unidos 12.664 homicidios, el 68% de ellos con armas de fuego. Las pistolas son las más usadas, tanto en el conjunto de asesinatos (75%) como en las matanzas (72%); pero en estas los fusiles de asalto son mucho más frecuentes (40%) que en el total (2%).

Por eso, no es probable que prohibir las armas de este último tipo sirva para reducir significativamente el número de muertes. De hecho, estuvieron prohibidas de 1994 a 2004, y el resultado no está claro, dice Stray. Si se examina el recuento que cita, durante ese periodo apenas bajó la proporción de matanzas con fusiles de asalto, y después no aumentó. Y aquellas en que se usaron tales armas no fueron más mortíferas que las otras (la media es 8 muertes por episodio en ambos casos).

Más armas, más muertes

El mayor problema puede venir de la misma abundancia de armas, con independencia de que sean más o menos potentes. Stray se pregunta si hay una relación entre la disponibilidad de armas y los delitos cometidos con ellas, y busca las estadísticas que puedan confirmarla o desmentirla.

Por una parte, Estados Unidos es, con gran diferencia, el país con la mayor tasa de armas de fuego en manos de civiles: más o menos una por persona. Están en el 40% de los hogares (en los años 60 estaban en el 50%).

También es uno de los países desarrollados con mayor tasa de homicidios: 4,7 por cien mil habitantes. Casi todos los demás, como los de Europa occidental, tienen en torno a 1 por cien mil.

Ahora bien, hay muchos países fuera de esa categoría con tasas muy superiores: Rusia (10,2), México (23,7), Sudáfrica (31,8)... Hay otros factores que influyen mucho más que la disponibilidad de armas. Sin embargo, si se comparan solo países socioeconómicamente semejantes, hay una cierta correlación entre la cantidad de armas y el número de homicidios.

Ahora bien, en Estados Unidos la tasa de delitos violentos baja ininterrumpidamente desde principios de los años 90, sin que hayan disminuido las armas en circulación.

La National Rifle Association aduce que, si muchos ciudadanos honrados están armados, se evitan delitos porque eso disuade a los criminales y porque los atacados pueden defenderse. Lo primero es posible, aunque difícil de comprobar. Con respecto a lo segundo, hay dos datos que permiten dudarlo: los casos en que se emplea un arma en defensa propia son diez veces menos que los delitos cometidos con armas; y en ninguna de las matanzas registradas desde 1982 hubo un civil armado que respondiera al agresor.

Un indicio a favor de que con menos armas de fuego habría menos homicidios viene en un estudio sobre las muertes violentas en Chicago según el arma empleada. La mortalidad es mayor con arma de fuego que con arma blanca, y en el primer caso, aumenta con el calibre. Los asesinatos planeados no se evitan restringiendo el acceso a armas, razona Stray; pero el resultado de las agresiones impremeditadas depende en parte del tipo de arma disponible en el momento.

Lo que funciona y lo que no

Lo principal es evitar que las armas caigan en manos de gente peligrosa, aunque eso resulta arduo si son fáciles de obtener. El caso de las personas con trastornos psíquicos es complicado; pero los criminales reincidentes se pueden vigilar mejor, y son la mayor parte de los agresores. De los condenados por homicidio en Estados Unidos, el 71% habían sido detenidos alguna vez, y el 42% tenían otra condena anterior. Por eso, Stray sostiene que comprobar los antecedentes de los compradores de armas es una medida probablemente eficaz, aunque no se puede afirmar con certeza porque la ley vigente permite muchas excepciones. Y algo que seguro funciona es reforzar el control de los delincuentes en libertad condicional.

Otras medidas de utilidad comprobada son que la policía patrulle frecuentemente las zonas con mayor delincuencia, y las iniciativas para mejorar la seguridad de los barrios con cooperación entre autoridades y organizaciones vecinales.

No sirve, en cambio, aumentar las penas por delitos violentos ni las campañas de la policía para retirar armas del mercado ofreciendo comprarlas a los particulares.

Aceprensa
31.01.2013

Felicidad, por una parte, y vida lograda o con significado, por otra, pueden no coincidir. Es la conclusión de Emily Esfahani Smith en un artículo para The Atlantic en que analiza una encuesta realizada en EE.UU. a la luz de la obra de Viktor Frankl.

En septiembre de 1942, Viktor Frankl, psiquiatra y neurólogo judío residente en Viena, fue detenido y trasladado a un campo de concentración nazi. En su bestseller El hombre en busca de sentido, basado en su tremenda experiencia, Frankl concluye que la diferencia entre la mayoría de los que sobrevivieron al campo, respecto a muchos de los que murieron, se redujo a una cosa: entender el significado de lo que estaban padeciendo. “El que tiene un por qué es capaz de soportar casi cualquier cómo”, afirma este autor parafraseando a Nietzsche.

En 1991, la Biblioteca del Congreso y el Book-of-the-Month Club calificó El hombre en busca de sentido como uno de los diez libros más influyentes en los Estados Unidos. Frankl afirmó que “es una característica de la cultura norteamericana la insistencia en la búsqueda de la felicidad (…) Pero la felicidad no puede ser buscada: tiene que llegar. Hay que tener una razón para ser feliz”.

Un informe Gallup informa que casi el 60% de los estadounidenses se sienten razonablemente felices. Por otro lado, según una investigación, alrededor de 4 de cada 10 estadounidenses no ven que sus vidas tengan un sentido claro. Tener un fin en la vida aumenta el bienestar general y disminuye el riesgo de depresión. En cambio, la búsqueda directa de la felicidad, paradójicamente, hace a la gente menos feliz. “Es la búsqueda de la felicidad lo que frustra la felicidad”, decía Frankl.

Un nuevo estudio basado en encuestas, revela que encontrar sentido a la vida suele ir asociado a ayudar a otros, mientras que la felicidad se relaciona con satisfacer las necesidades. Lo que diferencia a los seres humanos de los animales no es la búsqueda de la felicidad, sino la búsqueda de sentido, dice Roy Baumeister, el investigador principal de este trabajo. La sabiduría de Frankl, procedente de sus experiencias en medio de un sufrimiento inimaginable, afirma algo similar: “El hombre, cuanto más se olvida de sí entregándose a servir a los demás o a amar a otra persona, más humano se hace”.

Más de este tema:
Libro "El hombre en busca de sentido"
Aprender de Víctor Frankl

Cuidadoalzheimer.com
21.02.2013

La revista Journal of Biological Chemistry acaba de publicar un estudio desarrollado por la Universidad de Leeds que afirma que ciertos productos químicos naturales presentes en el vino tinto y el té verde podrían interrumpir un paso clave de la vía de enfermedad de Alzheimer.

En experimentos en fase inicial, los expertos fueron capaces de identificar los procesos que permiten a las proteínas beta amiloide aferrarse al cerebro y provocar la muerte neuronal, e interrumpirlos al menos de forma parcial, utilizando extractos de EGCG y resveratrol, sustancias que se encuentran en el té verde y en el café respectivamente.

Según el director de la investigación, el profesor de Ciencias Biológicas de la Universidad de Leeds, Nigel Hooper, descubrimientos como este podrían abrir las puertas a la creación de nuevos medicamentos para combatir la enfermedad, además de ayudar a conocer las causas y el desarrollo de la misma.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la formación de grupos compactos de proteína beta amiloide tóxicos, con diferentes formas, que se adhieren a las proteínas de la parte superior de las células nerviosas, provocando su mal funcionamiento y en algunos casos, su muerte.

El coautor del estudio, el Dr. Jo Rushworth explica que lo que pretendían con la investigación era saber si la forma de esas bolas de beta amiloide era determinante para que se añadieran a la célula, y, si fuese así, saber si era posible frenar esa acumulación de proteína variando la forma de la misma. Con esto se evitaría el deterioro de la neurona y la alteración de su funcionamiento.

Para ello, el equipo de investigación realizó bolas de proteína amiloide, que se agregaron a células nerviosas de humanos y animales, pero cuando les añadieron los extractos de té verde y vino -que cambian la forma de las proteínas, según estudios recientes- comprobaron que esas bolas ya no dañaban la función celular.

Tras la publicación de este trabajo, el profesor Hopper se ha marcado como objetivo descubrir el proceso exacto por el que la interacción del prión amiloide mata a las neuronas, para poder así descubrir nuevas dianas terapéuticas que ayuden a combatir la enfermedad.

Más de este tema:
Ejercicios cerebrales para prevenir el Alzheimer
Tres claves para mejorar la memoria
Cómo acoger al enfermo de Alzheimer

LaVanguardia.com
08.02.2013

Los videos con material explícito están más cerca de los menores de lo que sus padres podrían imaginar. Clips de contenidos con violencia o para adultos pueden ser visionados por niños al realizar únicamente "tres clics" cuando estén viendo contenido de temática infantil.

Así lo revela un estudio realizado por Kaspersky, un software antivirus, que asegura que los menores tienen a la mano videos en Internet con contenido explícito o violento y pone de relieve la creciente preocupación por la falta de una protección sólida para los niños en el ciberespacio.

Según este informe, la lista de recomendaciones a videos que aparecen en la parte lateral derecha de Youtube, abre camino hacia el material explícito.

Un ejemplo, recogido por The Guardian, es un vídeo alojado en Youtube de una mujer dando a luz que se encuentra a solo a dos clics de un video de Barrio Sésamo.

"Es preocupante ver lo fácil que es para los niños el acceso a los videos de una naturaleza adulta en YouTube", explicó el investigador senior de seguridad de Kaspersky, David Emm.

Sin embargo, Youtube tiene un modo de seguridad que puede bloquear material inapropiado, como el material pornográfico y los comentarios desagradables.

Pero Google ha admitido que el dispositivo de seguridad no puede ser 100% exacto porque se basa, en parte, en que los usuarios marquen videos como inapropiados para que el modo de seguridad comience a trabajar.

Es cierto que Youtube recomienda, al igual que Facebook, que su plataforma solo sea utilizada por mayores de 13 años. Sin embargo, esto no puede ser plenamente controlado.

Estudio del centro británico

El estudio independiente fue realizado por el Centro Británico de Internet Seguro a 24.000 jóvenes de entre 7 y 19 años. En un intervalo de edad de los 7 a los 11 años, encontró que el 27% de estos se había topado con contenido "hiriente o desagradable".

En el caso de los jóvenes de entre 11 y 19 años, el porcentaje es casi la mitad. Según recoge The Guardian, el Ministro de Infancia británico, Edward Timpson, expreso: "Sabemos lo importante que es que los jóvenes estén seguros y apoyados durante el uso de Internet y que los padres estén seguro de que sus hijos se encuentran protegidos contra el acceso a contenido nocivos".

Además, esta encuesta realizada por el Centro Británico revela que más de un tercio de los niños de siete años y el 45% de los jóvenes de entre 16 y 19 años de edad no habían sido informados acerca de la seguridad en línea.

Una portavoz de YouTube dijo a The Guardian: "Nos tomamos la seguridad en la plataforma muy en serio y trabajamos en estrecha colaboración con organizaciones como benéficas, de nuestra industria y organismos gubernamentales dedicados a la protección de los jóvenes"

Teinteresa.es
24.01.2013

Cada vez más surgen nuevas aplicaciones dirigidas a los padres para que puedan estar al corriente de lo que hacen sus hijos cuando navegan por internet. Sin embargo, el 70 por ciento de ellos sabe qué hacer para escapar del control parental según un estudio realizado por la empresa de seguridad informática McAfee.

Lo primero que hacen los menores es borrar el historial de navegación para que sus padres no puedan enterarse de los sitios en los que han entrado. También eliminan los hilos de los chats o vídeos, e incluso usan ordenadores fuera del alcance parental, acudiendo a casa de amigos o a centros con acceso a internet.

Además, en muchas ocasiones emplean su smartphone para realizar determinadas acciones y modifican su perfil de Facebook para limitar la visibilidad de sus publicaciones a determinados contactos, excluyendo a los padres o el entorno familiar. También hay quienes crean dos perfiles, uno en blanco para la familia, y otro para los amigos.

No obstante, el verdadero peligro es que los jóvenes no son conscientes de los riesgos que puede entramar internet. Según el estudio de MacFee, el 12 por ciento de los menores no ve peligroso quedar con alguien que ha conocido a través de la red, un 21 por ciento reconoció publicar habitualmente fotografías en las redes sociales, de los cuales el 7,5 por ciento confesó hacerlo con poca ropa.