LaFamilia.info - 21.06.2019

 

 

 

Título original: Tolkien. Director: Dome Karukoski. Reparto: Lily Collins, Nicholas Hoult, Genevieve O'Reilly. Clasificación: Mayores de 15 años. Duración: 110 min. 

 

Sinopsis

 

TOLKIEN examina los años formativos del autor huérfano mientras encuentra en la escuela la amistad, el amor y la inspiración artística entre un grupo de compañeros marginados. Esto lo lleva al estallido de la Primera Guerra Mundial, que amenaza con desgarrar la hermandad. Todas estas experiencias inspirarían a Tolkien a escribir sus famosas novelas de la Tierra Media. 

 

Análisis por José M. García de Aceprensa

 

La primera biografía cinematográfica sobre J.R.R. Tolkien se centra en la infancia y la juventud del que sería profesor en Oxford y creador de lenguas e historias mitológicas. Los guionistas David Gleeson y Stephen Beresford y el director Dome Karukoski narran en dos planos temporales: como marco sirve la batalla del Somme en 1916, durante la Primera Guerra Mundial.

 

El joven teniente Tolkien se tambalea por la fiebre entre trincheras en busca de un amigo de la infancia. Las imágenes de una tierra quemada, bañada en sangre, y el uso del temido gas mostaza provocan visiones de jinetes apocalípticos, que le traen recuerdos de su infancia –segundo plano temporal–, cuando él y su hermano Hilary eran introducidos en el mundo de las leyendas por su madre Mabel, en el encantador paisaje de West Midlands que inspiró la Comarca (Hobbiton) en sus obras. Tras el repentino fallecimiento de su madre, el sacerdote católico Francis Morgan se hizo cargo de la tutela de los hermanos Tolkien; los alojó en una pensión en Birmingham y les dio la oportunidad de matricularse en la renombrada escuela King Edwards de Birmingham.

 

Tolkien , empleando una dramaturgia convencional con trama-marco y flashbacks, trata de rastrear las fuentes de inspiración para la obra del escritor, y lo hace con diferente sutileza. Por un lado, resalta el talento de Tolkien para las lenguas antiguas ya desde la infancia; el asolado paisaje del Somme es un trasunto de Mordor, donde Tolkien –como Frodo– cuenta con un fiel ayudante llamado Sam. E incluso la Tea Club and Barrovian Society, que crea Tolkien junto con tres compañeros de clase, aparece como modelo de la Comunidad del Anillo.

 

Sin embargo, en Tolkien no aparece esa otra sociedad que más tarde, en Oxford, desempeñaría un papel muy destacado para J.R.R. Tolkien: Inklings, alrededor de C.S. Lewis. A los decisivos años de Oxford, en los que Tolkien desarrolló su mitología de la Tierra Media, apenas se alude en un epílogo. Lo mismo sucede con su fe católica, sin la cual su obra literaria no puede comprenderse.

 

Tolkien es interesante para acercarse a la infancia y juventud del escritor, así como a la bella historia de amor con Edith, un amor que duraría toda la vida. Pero queda la sensación de que se ha desperdiciado una ocasión para ahondar en cómo J.R.R. Tolkien llegó a crear una auténtica mitología que armoniza la forma clásica de este género con una visión auténticamente cristiana, como se aprecia por ejemplo en la poética historia de la creación en el Silmarillion.

 

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Jaume Figa I Vaello/Aceprensa - 29.03.2019

 

 

Director: Tim Burton. Intérpretes: Colin Farrell, Danny DeVito, Michael Keaton, Eva Green, Nico Parker, Finley Hobbins. Clasificación: Todos. Duración: 114 min.

 

En el afán de Disney por adaptar a “imagen real” los grandes clásicos de la compañía, Dumbo era la que implicaba un reto mayor. Todas las que se han estrenado hasta ahora –y las que vienen en este año que puede ser pletórico para la empresa– prácticamente solo tenían que ser “filmadas”, copiando la historia: un remake. En Dumbo, la de 1941, su protagonista no hablaba: prácticamente solo lo hacían los demás animales y gran parte de la película eran dibujos animados al estilo de Fantasía, la obra maestra de Walt Disney: música e imagen.

 

Aquí, el director Tim Burton y el guionista Ehren Kruger tenían que decidir si imitar el estilo de El Libro de la Selva, o realizar algo nuevo, a partir del argumento original. A esto han dedicado su esfuerzo y les ha salido muy bien.

 

En 1919, Holt Farrier (Colin Farrell) vuelve de la Gran Guerra, viudo, para estar con sus dos hijos: Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins), y seguir trabajando en lo que sabe: ser jinete del Circo de los Hermanos Medici. Pero las cosas han cambiado: la guerra le ha dejado manco y Max Medici (Danny de Vito) ha decidido vender los caballos y contratarle para ser el cuidador de los elefantes. El circo está en horas bajas y solo tiene una esperanza: el bebé elefante que está a punto de nacer y que resultará ser la auténtica gallina de los huevos de oro, gracias a sus enormes orejas. Tanto es así que el empresario V.A. Vandevere (Michael Keaton) decide asociarse con ellos para montar su espectacular circo-parque de atracciones, Dreamland.

 

Cuando a John Lasseter le preguntaban cuál era la película de Disney que más valoraba, siempre decía que Dumbo. Porque aquella, con muy pocas palabras, conseguía mostrar la personalidad de un personaje y la emotividad de una historia que ha llegado a varias generaciones. Ahora, Tim Burton consigue transmitir también esa emoción, dando un paso agigantado en la calidad técnica. Además, Burton le da ese toque surrealista tan suyo, como en el modo de mostrar la divertida secuencia de las alucinaciones del pequeño elefante.

 

Y lo que entonces duraba poco más de 60 minutos, aquí son casi dos horas de metraje muy bien contado. Porque, en realidad, no estamos delante de un remake, sino de una nueva historia, con personajes también nuevos, y referencias constantes a los obviados: el ratón Timothy, las cigüeñas, el champán, los cuervos... Especialmente destacable es la actuación de Danny DeVito, y Keaton, aunque no destaque, resulta ser el villano perfecto.

 

Dumbo es, sin duda alguna, una película que vuela muy alto, como su protagonista.

 

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Aceprensa - 11.12.2018

 

 

 

Divertida. Ingeniosa. Imaginativa. Atrevida. Adjetivos que perfectamente se aplican a Ralph rompe Internet. Desde que Pixar, con la fantástica Toy Story 2, demostró que se podían hacer muy buenas segundas partes, muchos se han subido a este carro. También Disney. Hacer una secuela ya no es hacer un calco de la primera, pero cambiando el entorno (paradigma de esto podría ser, por ejemplo, Solo en casa 2: “revéanlas”, si no se acuerdan). Es aprovechar a los personajes para presentar otros nuevos e inventarse una historia totalmente distinta que, incluso, prácticamente funciona con independencia de su predecesora. Y se agradece ver una película así: la secuela de ¡Rompe Ralph! lo es.

 

Ralph y Vanellope von Schweetz viven tranquilamente en la sala recreativa. Pero ella, a diferencia de Ralph, que está muy bien como está, quiere más aventuras. Un día, el volante que sirve para manejar Sugar Rush, el videojuego de Vanellope, se rompe. Al ser un “juguete” de coleccionista, solo se vende uno, por eBay, demasiado caro para el propietario de la sala de juegos. Entonces nuestros protagonistas deciden aprovechar la conexión wifi para viajar por Internet y conseguir el volante, antes de que Sugar Rush sea retirado de la sala.

 

Rich Moore y Phil Johnson dirigen con mucha solidez Ralph rompe Internet, y gracias a un buen guión, lleno de diálogos con chispa, la convierten en una película muy ambiciosa. En primer lugar porque consiguen crear unos personajes que se hacen querer, como en la anterior entrega, y también porque es una historia que cuenta muchas cosas, sin que por ello resulte pesada. Además, profundiza en algo que se ha convertido en una marca de la casa Disney-Pixar: la virtud de la amistad, con todo lo que ella implica.

 

Así, aunque pueda faltarle sutileza, por demasiado evidente, es una crítica, a veces despiadada, al uso que le podemos dar a la “gran red”. No es un mensaje maniqueo –también toca las bondades que nos da internet–, pero quizás por esto es una película más madura que la predecesora y los más pequeños se pueden perder en algún punto de la trama. Por otro lado, diría que por primera vez, Disney hace una autocrítica –también por los tiempos que corren– a sus mundos posiblemente demasiado dulzones y fáciles.

 

Todo ello no quita que sea una película muy divertida, con presencia de las grandes marcas de Internet –no podía ser de otro modo–, sin que sepa a “product placement” barato. De hecho, los buenos gags, a menudo vienen precisamente de ahí y de los descubrimientos que hacen los dos protagonistas.

 

Técnicamente, es muy sobresaliente. Desde la marcada y simpática diferencia entre los personajes de 8 bits y los demás, hasta las carreras de coches, que nada tienen de envidiar a la reciente Ready Player One.

 

Directores: Phil Johnstone, Rich Moore. Guionistas: Phil Johnston, Pamela Ribon, Rich Moore, Jim Reardon, Josie Trinidad. Animación (voces en inglés): John C. Reilly, Sarah Silverman, Jack McBrayer, Gal Gadot. Duración: 112 min. Público: Todos. 

 

Por Jaume Figa i Vaello - @jaumefv publicado en Aceprensa

 

 

Aceprensa - 30.05.2019

 

 

 

Director: Guy Ritchie. Reparto: Mena Massoud, Will Smith, Naomi Scott, Marwan Kenzari, Billy Magnussen, Nasim Pedrad, Numan Acar, Navid Negahban. Clasificación: Todos. Duración: 128 min. 

 

Aladdín, antes Aladino, y Abu –su mono– son un par de pícaros que sobreviven gracias a su ingenio y a sus rápidos dedos por el bazar de Agraba. Un día, Aladdín queda prendado por una bella joven que resulta ser la princesa Yasmine de incógnito. Para volver a verla, se arriesga a entrar en el palacio de noche, pero es atrapado y encerrado. El gran visir Jafar le promete la libertad y riquezas a cambio de una lámpara que deberá sacar de una cueva mágica. Quien frote la lámpara tendrá un genio a su servicio.

 

Con lo dicho queda claro que el nuevo Aladdín no es una nueva versión del cuento de Las mil y una noches, sino de la película de animación de 1992, como La bella y la bestia de hace dos años no se remontaba al cuento francés, sino a la versión Disney de 1991, y otro tanto se puede decir del último El Libro de la Selva o de Dumbo. Disney apuesta por lo conocido, y le funciona.

 

Este Aladdín sorprende muy gratamente, en primer lugar, porque nadie esperaba gran cosa de esta película, tanto por el altísimo nivel del original de animación, como por los decepcionantes trailers que presagiaban, como mucho, una correcta película de aventuras. Pues bien, el director Guy Ritchie, que da una de cal y una de arena, ha dado la de cal, y la película es superdinámica y tiene un toque de locura que le sienta de maravilla; la pareja protagonista –Naomi Scott y Mena Massoud– tiene el encanto de los dibujos que la inspiran; y Will Smith está genial (valga el juego de palabras).

 

La producción es un poema, la ciudad de Agraba vive de verdad, las coreografías, los colores, la música –el mismo Alan Menken de la primera película arregla los temas para la nueva versión–, y un tema nuevo, Speechless (Sin palabras), que Yasmine canta para afirmar su personalidad, es revolucionario. Porque Aladdín no se limita a copiar la vieja película: hay algunos detalles del guión que han sido suavemente modernizados, y un par de tramas nuevas, divertidísimas, que no vamos a revelar, y que funcionan y dan una excelente sorpresa al final.

 

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Jaume Figa I Vaello/Aceprensa - 20.02.2019

 

 

 

Título original: The LEGO Movie 2: The Second Part. Clasificación: Todos. Duración: 106 min. Directores: Mike Mitchell, Trisha Gum

 

Han pasado cinco años y, para Emmet, todo sigue siendo fabuloso. Aun cuando su mundo, Bricksburg, es un auténtico desastre apocalíptico, asolado por los alienígenas de LEGO DUPLO, más rápidos que la capacidad de reconstruir de sus habitantes.

 

Así, el único camino para recuperar la paz perdida es que cinco habitantes de Bricksburg acepten participar en la ceremonia de boda de la Reina. A regañadientes, Lucy y Batman están entre ellos, y Emmet, que no está dispuesto a perder a su amada, irá tras los dos para salvarlos de un peligro que puede suponer el fin de su mundo.

 

Después del enorme éxito mundial que cosechó La Gran Aventura Lego, era cuestión de tiempo que llegara la segunda parte. Cinco años después –los mismos que plantea la historia–, Phil Lord y Christopher Miller, que siguen como guionistas, ceden la silla del director a Mike Mitchell (Trolls o Shrek: felices para siempre). Pero pierde fuelle. La Gran Aventura Lego tenía la virtud de ser novedosa, con mucha chispa, divertida –a pesar de sus personajes prácticamente estáticos–, sobre todo con ese desenlace final que conectaba con la realidad del espectador de un modo muy sorprendente y original. El planteamiento de la segunda parte también es real: ¿qué ocurre cuando tu hermana pequeña se pone a jugar con tus montajes de Lego? Pero ya no sorprende. Y los momentos de “realidad” –ahora más presentes– son más bien flojos.

 

La Gran Aventura LEGO 2 , por tanto, sigue la misma línea de acción trepidante y bromas constantes, pero el guion tiene varios puntos flacos. Entre otros, un par de números musicales que aportan poco o nada. Es espectacular, eso sí, cómo han conseguido recrear, una vez más y casi a la perfección, las piezas de Lego. Por otro lado, algunos de los gags son realmente buenos.

 

En general, pues, estamos ante una película muy bien hecha, más bien destinada al público infantil, que no entenderá la mitad de las bromas pero se quedará con una historia que quiere dar una moraleja interesante sobre la amistad y la fraternidad. Y sobre qué significa madurar, realmente.

 

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Por José M. García Pelegrín / Aceprensa - 27.03.2018

 

 

 

La tercera entrega de la serie Hotel Transilvania, Unas vacaciones monstruosas, lleva a Drácula a un crucero de lujo, invitado por su hija Mavis. Por supuesto que con él va no solo la familia sino también todo el grupo de amigos: la momia, Frankenstein, el gelatinoso Blandi… A pesar de todas las diversiones de que allí gozan, Drácula solo tiene ojos para la capitana del barco, Ericka, lo cual no gusta nada a Mavis. Pronto aparece además en escena Van Helsing, el mayor enemigo de Drácula.

 

Para la tercera película de la franquicia, el director Genndy Tartakovsky y sus coautores han desarrollado una historia autónoma, que funciona con independencia de los dos primeros filmes de la serie. Aunque los fondos no sean tan perfectos como los de Pixar, la animación convence gracias a las simpáticas figuras y a los muchos golpes divertidos, por ejemplo en relación con el triángulo de las Bermudas o con la Atlántida como Las Vegas de la Antigüedad. Y cuando ni siquiera “Don’t worry, be happy” levanta los ánimos, se recurre a la pegadiza Macarena. 

 

Director: Genndy Tartakovsky. Guion: Michael McCullers, Genndy Tartakovsky, Todd Durham. Intérpretes (voces en español): Santiago Segura, Macarena García, Arturo Fernández, Dani Martínez, Cristina Castaño, Alaska, Mario Vaquerizo. Duración: 97 min. Clasificación: Todos.

 

LaFamilia.info - 24.05.2019

 

 

 

Título original: The Professor and the Madman. Director: Farhad Safinia (firmando como P.B. Sherman). Reparto: Mel Gibson, Sean Penn, Natalie Dormer, Eddie Marsan, Ioan Gruffudd, Jeremy Irvine, Brendan Patricks, Steve Coogan, Jennifer Ehle, Stephen Dillane. País: Estados Unidos. Género: Biografía / Drama. Duración: 124 min. Clasificación: Mayores de 12 años

 

Sinopsis

 

James Murray es un profesor que en 1857 empezó a reunir las entradas de lo que en un futuro formaría el Diccionario Oxford. Junto a él trabajó el doctor William Chester Minor (Sean Penn), quien creó más de 10.000 entradas para este proyecto tras sobreponerse a un complicado pasado de paciente en un asilo para criminales con trastornos mentales. 

 

Análisis por José Ángel Barrueco de Aleteia.org

 

No es habitual encontrarnos con una película en la que el valor central lo ocupan las palabras, sus significados, su mantenimiento, el poder de la lectura y de la escritura, sin olvidarnos de la relación que éstas mantienen en la trama con la culpa y el perdón.

 

The Professor and the Madman es la historia de dos hombres unidos por la palabra, obsesionados por la protección del lenguaje y la riqueza del idioma. Por un lado, tenemos a James Murray (Mel Gibson), filólogo y lexicógrafo autodidacta que se obstina en una tarea descomunal, que a muchos les parece imposible: reunir todas las palabras conocidas del inglés en el Oxford English Dictionary, no sólo con sus significados, sino con citas literarias que las avalen y con notas acerca de su uso a través de los siglos. La tarea es tan ingente que piden ayuda a los ciudadanos: que lean libros y que recojan las citas de las palabras requeridas y las envíen al domicilio de Murray.

 

Las peticiones de ayuda se introducen en los libros a la venta en las librerías y una de ellas llega a manos de William Chester Minor (Sean Penn), un doctor que arrastra algunos trastornos psíquicos y que permanece en un sanatorio acusado de locura. Cuando consigue que acarreen su biblioteca particular a la celda, y le sigan proporcionando libros, se convierte en el voluntario más trabajador y efectivo del Diccionario.

 

Su contribución es tan vasta, tan exhaustiva, que el propio Murray va a visitarlo y consolidan su amistad, cuyos pilares los puso la correspondencia entre ambos. Murray llega a considerar que se trata de un salvador enviado por Dios, dado que él y su equipo encontraban numerosas dificultades para cumplir los plazos de tiempo.

 

Paralelamente a la amistad y al trabajo de esos dos hombres, tenemos a dos mujeres, cuyos papeles no son menos importantes. Ada (Jennifer Ehle) es la esposa de Murray, la que le mantendrá en su sitio para que no olvide que su papel fundamental es ser un miembro de la familia, y la que le defenderá ante sus superiores cuando las cosas se pongan feas.

 

Eliza (Natalie Dormer) es la viuda del hombre que Minor mató por error, al confundirlo con otra persona que (según él) le asediaba para asesinarlo. La viuda acaba perdonando a Minor y visitándole en el hospital, donde ella le proporciona algunos libros y él le enseña a leer y escribir, además de destinar todo su dinero a la manutención de sus hijos, como pago de su crimen y castigo auto-infligido.

 

Fue el propio Gibson quien, durante años, estuvo obsesionado con este proyecto y se hizo con los derechos del libro de Simon Winchester en el que se inspira, en cuyo guión también ha colaborado el cineasta John Boorman. Fue uno de sus proyectos como director, y recordemos que en su filmografía detrás de las cámaras siempre encontramos historias que antes no se habían contado (Braveheart, Hasta el último hombre, Apocalypto) o que se narran como nadie las había contado (La Pasión de Cristo).

 

El resultado es un filme honesto, discreto, y que llega a emocionar en algunos tramos por tres valores: el de la culpa y redención del personaje de Sean Penn; el de la obsesión por el lenguaje del personaje de Mel Gibson; y el de la amistad entre ambos. Los dos actores hacen un trabajo comedido y solvente, casi ocultos por largas y grises barbas, y además están acompañados por secundarios de lujo: a las citadas Ehle y Dormer se suman Eddie Marsan, Steve Coogan y Stephen Dillane.

 

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Colaboración de Beatriz de Echeverría - 20.12.2018

 

 

Título original: LIFE ITSELF. Clasificación: Mayores de 12 años. País: Estados Unidos. Duración: 118 minutos. Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Samuel L. Jackson, Mandy Patinkin,  Jean Smart,  Olivia Cook. Director: Dan Fogelman. Género: Drama, Romance. Idioma: Inglés

 

Sinopsis 

 

Will (Oscar Isaac) y Mary (Olivia Wilde) se conocen en una fiesta y, después de hablar toda la noche, se enamoran. A partir de ahí, comenzará una historia de amor multigeneracional que abarca décadas e incluso continentes, desde las calles de Nueva York hasta los campos de España.

 

Reseña por Beatriz de Echeverría

 

El taquillero cineastra Dan Fogelman, conocido por Crazu Stupid Love, Cars y Enredados, nos trae una nostálgica película donde la historia de varias familias y sus diferentes generaciones se entrelazan de forma magistral y enternecedora.

 

Cuando vi el título y la imagen, pensé que seria la típica película romántica, pero desde el principio captó mi atención, no solo por los actores de gran renombre y la forma de contar la historia, sino también por los giros inesperados.

 

Aunque la historia viaja del pasado al presente y viceversa, en ningún momento se pierde el hilo de la trama. Al contrario, la vuelve más entretenida y dinámica.

 

En cuanto a los temas que trata, nos muestra como nuestras decisiones en la vida afectan el futuro propio y de nuestra descendencia. También, que la muerte y los momentos difíciles nos afectan a todos, en algún momento, y que forman parte del camino de la vida. 

 

Al final, es la familia la que nos da una identidad y marca nuestro comportamiento presente y futuro. Además, que los lazos entre los miembros que la forman es fuerte, único y trasciende el tiempo.

 

Las familias que presenta la película no son ideales, ni prefabricadas. Son reales y con problemas y situaciones con las cuales nos podemos identificar. Por otro lado, muestra una diversidad cultural. Donde, a pesar de estar separadas, en dos continentes diferentes y con costumbres distintas, al final el amor las une.

 

Muy bonita película, con un mensaje que impacta a quienes la ven. Nos invita a valorar cada momento con los que amamos y a no desanimarnos antes las pruebas que se nos presenten. No la recomiendo ver con niños, ya que tiene un par de escenas fuertes.

 

 *Por Beatriz de Echeverría - Blog “De Familia, dos puntos”.

 

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Por Ignacio Romero / Catholik-Link – 10.07.2018

 

 

 

¡Casi 14 años esperando esta película! La familia de “súpers” vuelve para reafirmar que la familia es madre y padre, que la unidad entre los integrantes del grupo familiar se logra solo cuando cada uno cumple su rol. En los tiempos que corren, una película como esta es ¡una bocanada de aire fresco! 

 

Desde Catholik-Link destacan los siguientes puntos de la película: 

 

1. El rol de cada uno en la familia

 

Es increíble como cada uno sabe que le toca aportar en la familia. Ni de más ni de menos. Violeta en plena adolescencia, Dash entrando en ella y el bebé que acapara la atención del padre, o por lo menos así se sienten los hermanos. Cuando Helen, la mamá, se va a trabajar, ella misma se da cuenta de que su lugar realmente está en casa con los chicos.

 

2. La familia es mamá y papá, unidos en matrimonio

 

Si bien el casamiento se retrata al principio de la primera película, la promesa que se hicieron Bob y Helen vuelve a dar el presente en esta segunda entrega. En más de una “toma”, se puede apreciar en el dedo de ambos súperheroes el anillo de matrimonio dorado que resalta en sus dedos. Cabe destacar este detalle, ya que nos encontramos en un momento histórico en el que la familia es atacada por todos los ángulos posibles. En ningún momento de la película se hace referencia a una “familia” de dos papás o dos mamás. Las cosas como son. Bien por Pixar.

 

3. La familia primero

 

Hoy día, hay gente que no ve la hora de irse de su casa para escapar de esa realidad familiar que le tocó vivir. Se rebelan contra la vida porque no les dio lo que ellos querían. ¿Cuántas veces decidimos por comodidad nuestra y no por lo que conviene a la familia? En la película, Violeta da ese paso de madurez. Reconoce que sus problemas no son los más importantes, su familia la necesita más todavía y ella decide dar ese paso.

 

4. La paternidad es un acto heroico… hecho correctamente

 

En un momento, Bob se ve excedido y recurre a su amiga modista, Edna Moda, para que le dé una mano con Jack Jack. En su visita, Edna dice algo que pega en el clavo. «Hecho correctamente, la paternidad es un acto heroico. Hecho correctamente». ¿Qué más cierto? Toda la renuncia, entrega, toda la incomodidad que supone ser padres requiere de un esfuerzo de héroe para poder darlo todo.

 

5. Las pantallas y el día a día

 

En la película, la “cultura de las pantallitas” se pone en escena. Vivimos rodeados de pantallas. Celulares, tablets, televisión y hasta en algunos relojes. La tecnología se apoderó de nuestra rutina. ¿Hasta qué punto es cierto en nuestra vida? ¿Cuánto nos ciegan las “pantallitas” de nuestro día a día? ¿Damos prioridad a la persona que tenemos en frente o al celular en nuestro celular?

 

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