Raúl Espinoza Aguilera - NoticieroDigital
16.09.2008

El próximo 29 de octubre tendrá lugar en El Salvador, la Cumbre Iberoamericana de Mandatarios de América Latina cuyo tema central será “Juventud y Desarrollo” en nuestro continente.

El pasado mes de abril se tuvo una reunión preparatoria -en este país centroamericano- como preparación a la Cumbre de Presidentes de Iberoamérica.

Repasando algunas de las conclusiones de este encuentro, me llamaron la atención las siguientes:

1. Buscan fomentar una “Educación de la Ciudadanía” pero en la que el Estado supuestamente debe arrogarse el derecho a la educación de los hijos en los valores fundamentales, por considerar que entre padres y descendientes existe una pronunciada brecha generacional. En suma, pretenden desplazar la autoridad paterna.

2. Impulsar la llamada “Salud Sexual Reproductiva” y la Ideología de Género, es decir, el aborto, las píldoras microabortivas, la homosexualidad, las esterilizaciones y demás métodos artificiales del control de la natalidad. Todo el contexto de este documento tiene como marco de referencia el imponer políticas antinatalistas desde diversos organismos internacionales a América Latina. Como una especie de nuevo “colonialismo” de subyugación ideológica de los países ricos sobre llamados países del Tercer Mundo. Sólo que ahora se trata de que todos los Mandatarios del continente firmen un documento que avalen dichas políticas de forma oficial.

3. En este documento se afirma también que ser madre promueve la pobreza (página 13).

Desde luego nunca había escuchado tan peregrina idea cuando son precisamente los ciudadanos los que hacen grande a un país. Por lo tanto, la maternidad genera la riqueza humana y espiritual de una familia, de una sociedad, de un país.

4. Sobre los programas de salud sexual y reproductiva dice textualmente este escrito: “Existe la evidencia en nuestra región de que los programas de abstinencia no están funcionando y por lo tanto deberían dejar de aplicarse dado que tienen efectos negativos”(página 13).

Sin más y “de un plumazo” descalifican un método que ha tenido un gran éxito para combatir el SIDA, por ejemplo, en Uganda, donde prioritariamente se ha fomentado la fidelidad entre los cónyuges y la abstinencia sexual entre los jóvenes y ha tenido un resultado enormemente positivo. Quizá ni las empresas farmacéuticas de píldoras microabortivas ni a los médicos que esterilizan o realizan operaciones para que las mujeres destruyan la vida del niño que llevan en su seno, les interese que este notable caso se conozca demasiado. Estamos hablando de muchos millones de dólares que lucran estas empresas trasnacionales.

Insisten hasta la saciedad en la importancia del “sexo seguro” por medio de la difusión masiva de preservativos. Está demostrado ampliamente que el publicitar el condón contribuye a promover las enfermedades sexuales, los abortos, y, de modo paradójico, el SIDA. También contribuye a que preadolescentes y adolescentes adelanten sus relaciones sexuales. El alarmante aumento de estos casos en las estadísticas hablan por sí mismas. En España, por ejemplo, se impulsó fuertemente el uso del preservativo y, si en el año 2000 había 63,756 abortos, a la vuelta de tan sólo cuatro años, esta cifra aumentó a 84,985 (de los cuales un importante porcentaje fue entre mujeres menores a 20 años), de acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad.

5. Más adelante, también, se comenta -en la sección de “Ideas y Propuestas”, número 4- en este documento: “De cara a enfrentar los embarazos no deseados, es importante también preparar a las adolescentes para que puedan decidir sobre su vida sexual y su maternidad”. Se trata, me parece, de un intento por retirar la patria potestad de las mujeres adolescentes para que aborten sin el consentimiento de sus padres. Es también una maniobra por enfocar la vida sexual completamente separada del acto reproductivo, fomentarles el uso de todo tipo de métodos para no embarazarse, eliminar -en forma absoluta- su responsabilidad en materia de sexualidad y promover una especie de libertinaje en esta materia.

El papel de la mujer, por consiguiente, queda relegada a una condición de “objeto de placer” o de mero consumo. Se pretende arrancar su feminidad y sentido de maternidad, para “modernizarla” y envilecerla en su dignidad como persona humana.

La supuesta “educación sexual reproductiva” no es más que una visión pansexualista del joven, sin promoverles valores ni virtudes.

6. El foco de atención se centraliza en la mujer del campo. Es decir, se pretende abusar de la ignorancia y falta de formación en valores que existe en algunos medios rurales para imponer su ideología antinatalista. Basta recordar las esterilizaciones masivas que se hicieron a las campesinas de América Latina, a partir de la década de los años setenta, sin pedirles siquiera el consentimiento ni a la mujer ni al esposo. Ha sido una flagrante violación de los derechos humanos porque “de la noche a la mañana” se encontraron con la sorpresiva noticia de que ya no podían tener hijos.

7. En todo momento, la tarea de la madre de familia como formadora de los hijos en el hogar es considerada como una actividad denigrante, como una auténtica “carga” y causa de muchos “males”, entre otros, porque supuestamente la mujer no se “autorrealiza” en otros ámbitos. Todo ello no son sino prejuicios de toda una mentalidad que busca cambiar el papel de la mujer en la sociedad.

Si bien es cierto, que en las últimas décadas la mujer ha tenido un papel más protagónico en el mundo de la política, de la empresa, de la ciencia, de la cultura, etc., me parece que el ser madre de familia le concede una plenitud como mujer y tiene un rol insustituible que ninguna institución social puede relevar: el importantísimo papel de formar a las mujeres y los hombres de la sociedad de hoy y del mañana. Sin la labor formativa de los padres, los niños y los jóvenes no tendrían una adecuada formación (afectiva, psicológica, humana, espiritual, etc.), lo mismo que carecerían de ideas claras en los valores y virtudes para vivir y cultivar. Por otra parte, sin esta ayuda pueden ser fácil presa de desorientaciones de todo tipo.

8. Hacia el final del escrito (página 23), hay una mención peyorativa hacia la autoridad de los padres (se deduce que, también, de la moral cristiana) señalando que este modo de formación es “represivo y autoritario que para su ejercicio niega los derechos humanos” y lo comparan con el militarismo.

Personalmente, lo que me parece “represivo y autoritario” es que desde organismos internacionales y ONG’s antinatalistas busquen imponer sus ideologías porque -es de sobra conocido- que las ayudas económicas a los países de América Latina se concederán, si los Mandatarios avalan con su firma este documento en la Cubre Iberoamericana del mes entrante.

Me parece, por otra parte, que este documento adolece de las aspiraciones reales de los jóvenes de nuestro continente. Ellos desean ejercer un liderazgo creativo, con ilusión y empuje, en el que se fomenten los valores humanísticos, se respete la vida humana y los derechos de la familia. No desean ser instrumentalizados y ser reducidos a una especie de psicópatas sexuales. Hay que animar a los jóvenes a desarrollar una firme y definida personalidad, a crecer en fuerza de voluntad, en autocontrol de sus pasiones y estados de ánimo, y asumir las responsabilidades de sus propias acciones.

También, los jóvenes desean mayores oportunidades educativas y mejores empleos. Tienen un gran interés por la cultura y los avances tecnológicos. Nuestra juventud mexicana y de América Latina es capaz de enfrentar los grandes retos de nuestro siglo pero a los jóvenes hay que plantearles ideales magnánimos y valores trascendentes y no reducciones biologicistas como se busca imponer en este Cumbre Iberoamericana, que -como dice el poeta inglés T. S. Eliot- producen a esos “hombres huecos” que no tienen inteligencia ni capacidad de crítica, son hombres sin personalidad que se dejan llevar por lo que opina la masa.