Luis Luque - Aceprensa
17.11.2014

 

 

Una imagen vale más que mil palabras, reza el dicho, y la informal imagen de una chica hermosa y de mirada clara, tumbada en la butaca de una terraza mientras juega con su mascota, mueve la disposición de cualquier lector a ver qué tiene que decirnos. El mensaje, sin embargo, es punzante: “El 1 de noviembre me quitaré la vida”.

 

El caso de Brittany Maynard, la joven norteamericana gravemente afectada por un tumor cerebral que tomó la decisión de morir “dignamente” –esto es, ingiriendo fármacos letales en una situación controlada, “ideal”, rodeada de sus seres queridos– fue titular de prensa durante varias semanas. Quizás tanta publicidad sobre el caso, tanto “ánimo” recibido en las redes sociales para que diera el paso anunciado, tanto elogio a su “valentía”, pesaron en la decisión al punto de hacerla irreversible.

 

“Ha sido un caso muy mediático, en el que no se han tenido en cuenta otras opciones —explica a Aceprensa la doctora Yolanda Zuriarraín, especialista de la Unidad de Cuidados Paliativos en el madrileño Centro Laguna, entidad hospitalaria dedicada al cuidado y atención de pacientes que sufren enfermedades avanzadas, así como de sus familias.

 

La presión en el caso de Brittany ha sido abrumadora: “He visto su video de despedida, que circula en Youtube. Es lo mismo que ocurre en otros países en que está legalizado el suicidio asistido, como Holanda, donde promueven vídeos para justificar esa actitud, para que la sociedad la acepte. Es una propaganda que no deja espacio a la otra opción, la de elegir morir dignamente, con un soporte de cuidados paliativos, en compañía de los seres queridos, en otro entorno. Desde el principio, el caso podía haberse abordado desde otro ángulo, pero una asociación de ‘muerte digna’ (Compassion & Choices) contactó con ella y con su familia muy tempranamente”.

 

– Algunas organizaciones pro-vida en EE.UU. han alertado de que la presentación “amable” del suicidio de Brittany puede suscitar un efecto de imitación, y respaldar además a quienes impulsan legislaciones eutanásicas.

– YZ: Todo esto puede incidir negativamente en personas que están luchando, gente para la que sí es digna su vida. La medicina está para apoyar a las personas ante las enfermedades difíciles y aliviar su sufrimiento, aunque algunos prefieren anular el dolor por vía del suicidio asistido. Pero ni es la opción, ni es lo más frecuente. Luego sacar un caso excepcional para generalizarlo y difundirlo, revela que hay muchas presiones detrás.

 

– Se ha dicho que a la joven se le ofrecieron cuidados paliativos, pero los rechazó…

– YZ: No sé cómo le plantearon las opciones. En efecto, no podemos ir contra la libertad de la persona, aunque tampoco se puede hacer propaganda solo de lo que uno elige, porque no es verdad. Dar una información incompleta cambia mucho la opinión de una persona. Lo que está claro es que no se puede decir que el suicidio asistido es la solución, pues no es una buena práctica. La medicina no puede ir contra la vida, sino que es su apoyo.

 

La realidad –añade el director general del Centro Laguna, Eduardo Hernández de Armijo– es que muchas personas cambian de opinión en dependencia de quiénes les rodean. En nuestro centro vemos a diario a personas que venían muy mal asesoradas, con muy mala información, y cuando han conversado con expertos que les han hecho ver otras opciones, han entendido que la expresión de ‘morir dignamente’ está asociada verdaderamente con una muerte indigna.

 

La eutanasia tiende a generalizarse

 

– ¿Existe el peligro en que este “derecho” al suicidio asistido, tan edulcoradamente tratado, se aplique a casos que no tienen que ver con enfermedades terminales?

– YZ: Es que está comprobado. Expertos que han sido enviados por varios gobiernos a países donde se practica la eutanasia han constatado el modo real en que se practica, y han visto que una ley en principio muy acotada a situaciones extremas, de enfermedades terminales, incurables, ha tendido a generalizarse, y que se aplica a cualquier caso, por ejemplo, a personas con depresión, o con artrosis de muchos años.

 

Es lo que una sociedad materialista no puede ver: que la dignidad radica en la persona, tengas salud o no, capacidad intelectual o no. Para sus estándares, solo hay calidad de vida cuando hay vitalidad física, salud, movilidad. Entonces piensan que una persona mayor no es vital cuando ya no se mueve. Tiene mucho que aportar, pero lo meten en el lote. ¿Un niño con una enfermedad grave? También. ¿Un presidiario con una enfermedad psíquica? También, y de paso, se desocupa una plaza en la cárcel. Los expertos han comprobado que la eutanasia se está aplicando a mucha más gente, y que los márgenes de control se violan, porque quienes deben controlarlos son justo quienes están a favor de esa ley.

 

– EH: Cuando se legisla para casos concretos y extraordinarios, la restricción se va debilitando, y entonces sucede lo que en Holanda, en Suiza, en Luxemburgo. La eutanasia comenzó como una práctica muy restrictiva, y hoy por hoy, es una manera de ir eliminando personas, de ahí que algunos se lleven a sus mayores fuera, porque cuando llevas a tu madre o a tu padre al hospital, ya no sabes lo que va a pasar ahí. El propio médico es el que decide si debe o no debe morir. Cuando el ser humano se pone a legislar sobre estos temas, termina estropeándolo todo.

 

La alternativa para morir con dignidad

 

—Se habla de “morir con dignidad” como sinónimo de “suicidio asistido”. Pero ¿a qué podemos llamar realmente morir con dignidad?

– EH: La dignidad es inherente a la persona. No a la que es útil o productiva, sino a la persona sin más. Y uno de sus derechos fundamentales es el derecho a la vida, un derecho digno de protegerse. Por tanto, quien dice: ‘voy a asistir a una persona en su suicidio, por su dignidad’, tendría que decir mejor: ‘por su indignidad, pues no la considero digna de vivir’. La dignidad ya no va asociada a la persona, sino a la creencia particular de que un ser humano que no se puede mover, o que está sufriendo, o que no produce, o que supone una carga para otros, pasa a ser indigno. Luego me siento en el derecho de poder eliminarlo. He ahí la perversión del lenguaje.

 

La muerte digna es lo que vivimos aquí en el centro Laguna en el día a día. Tenemos a personas que llegan con una enfermedad terminal, con sufrimiento, y cuyas familias llevan una carga psicológica importante porque posiblemente han estado cuidando de ellas por un tiempo prolongado, y algunos te dicen que qué bueno sería que murieran. Solo que lo de ‘bueno’ sería para ellos. La medicina ha avanzado mucho en todos los terrenos, y hoy una persona puede vivir lo que le quede de vida con dignidad, sin dolores, acompañada, y también la familia puede recibir asistencia psicológica, espiritual. Existen todos los apoyos necesarios para poder disfrutar de esa vida, de esos últimos días, semanas o meses. Hay personas que antes de entrar en este hospital, mal asesoradas, hubieran querido dar su vida por terminada.

 

Cuidados paliativos, poco conocidos

 

– A tenor de este tema, se ha publicado algún reportaje en el que se afirma que en España el 50 por ciento de quienes necesitan cuidados paliativos no los reciben y mueren con sufrimiento. ¿Puede esta insuficiencia funcionar como un incentivo indirecto para desear la eutanasia?

– YZ: Es verdad que, según qué comunidad autónoma, los cuidados paliativos no están tan extendidos como sería deseable, si bien hay acceso a ellos. Puede haber gente que muera con dolor porque no se lleve bien un control. La idea, no obstante, es que el suicidio asistido no es jamás una opción. Si no desarrollamos más los cuidados paliativos, podría haber reclamos de este tipo.

 

– EH: Hoy por hoy, en Madrid, el servicio de cuidados paliativos lo cubre la sanidad pública. Listas de espera hay pocas. No hay personas que esperen más de dos o tres días para recibir cuidados paliativos. La noticia no es que no haya medios, porque la sanidad pública los pone, y luego existen instituciones como la nuestra, que combinan la sanidad pública y la privada, y becas para personas que no tienen recursos, y existen muchas instituciones de religiosos que brindan este tipo de atención.

 

Lo que sucede es que muchas personas desconocen que existen los cuidados paliativos. Mucha gente ignora que se puede morir muy bien atendida en un hospital, rodeada de la familia, magníficamente cuidada, sin dolores; en síntesis: bien. Quienes nos dedicamos a esto vemos que nos cuesta llegar a las personas a explicarles qué son los cuidados paliativos, y desde nuestro centro y la Fundación Vianorte-Laguna intentamos hacer campaña para que se entienda el concepto, que es no ‘una’ alternativa, sino la Alternativa, con mayúsculas.

 

Si los conociera, muchísima gente más acudiría a los servicios de cuidados paliativos. Los familiares salen del hospital muy agradecidos y hacen incluso publicidad. Son nuestros mejores embajadores, pues de repente experimentan en sí algo que no creían que existía: un lugar en el que al paciente terminal le brindan cariño, y atención profesional para él y para sus familiares. Es lo que debemos trasladar, y es lo que cuesta trabajo, pues tenemos una sociedad utilitarista para la que mereces la pena solo si eres productivo.

 

Es además muy ilusionante ver que profesionales de otros países donde está instalada la cultura de la muerte, como Holanda, vienen aquí a Laguna a aprender, a formarse, y constatan que hay una esperanza y un modo totalmente diferente de vivir la muerte. Que haya profesionales con deseos de cambiar el estado de cosas, nos anima mucho.

ForumLibretas.com
08.10.2012

Clínicas estadounidenses ofrecen el diagnóstico genético preimplantacional para seleccionar niñas, cuya búsqueda por parte de padres que buscan un “equilibrio familiar” triplica la de varones.

Un procedimiento originalmente diseñado para prevenir enfermedades genéticas se ha convertido en Estados Unidos en un rotundo negocio. Se trata del diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que permite hacer una selección del sexo y que especialistas en fertilidad ofrecen a los padres para seleccionar niñas.

Estados Unidos es uno de los pocos países en el mundo que permite esta técnica para la selección del sexo y, a diferencia de lo que sucede en China y la India, donde las niñas son rechazadas, los estadounidenses se decantan por elegir chicas y su búsqueda por parte de los padres triplica la de los varones, según informa Diario Médico.

Desde hace poco más de una década, las clínicas especializadas en este tipo de técnicas vieron la oportunidad de obtener unos beneficios potenciales en un mercado sin explotar y, con el argumento de conseguir un “equilibrio familiar”, se lanzaron a través de los foros a ofrecer asesoramiento y servicios en este terreno.

Negocio redondo

Así, la selección de niñas en Estados Unidos se ha convertido en un negocio redondo para las clínicas que ofrecen estos servicios. De hecho, la selección de sexo genera ingresos de al menos 100 millones de dólares al año.

El coste medio de un proceso de DGP en las clínicas de alto perfil es de unos 18.000 dólares, y se estiman entre 4.000 y 6.000 procedimientos anuales, unos procedimientos cuyo diseño tuvo su inició en los años 90 para intentar evitar en la medida de lo posible enfermedades cromosómicas.

Por otra parte, las estadísticas sobre la selección de sexo son escasas. Sin embargo, una encuesta realizada en 2006 por la Universidad Johns Hopkins mostraba que el 42% de las clínicas de fecundación ofrecen DGP para la selección de sexo.

Pero, es más recientemente cuando muchas clínicas han lanzado agresivas campañas demarketing on line para impulsar la demanda de estos servicios, como la red de institutos de fecundación de Jeffrey Steinberg, cuyo principal negocio es la selección de sexo.

“Eugenesia de alta tecnología”

En la información de Diario Médico se cita el caso de un matrimonio que, tras un proceso fallido, llegó a pagar 40.000 dólares para conseguir una niña.

Cabe reseñar que la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva ha mostrado su preocupación por el hecho de que la selección genética del sexo, concretamente el de niñas, está conduciendo a que mujeres sanas se sometan a procedimientos médicos innecesarios.

“Es eugenesia de alta tecnología”, asegura Marcy Darnovsky, director del Centro de Genética y Sociedad de Berkeley.

Daniela Jerez - Yoinfluyo.com
05.09.2011

La UNESCO discute desde hace algunos años si es o no viable aceptar la clonación humana reproductiva, es por ello que el doctor John Haas, presidente del Instituto Internacional de la Cultura, Rodrigo Guerra filósofo bioeticista y director del Centro de Investigación Social Avanzada y el doctor Manuel Ramos Kuri, coordinador de la División de Bioética del mismo instituto hablaron de las razones bioéticas del asunto en conferencia de prensa.

Y es que en 1997, la UNESCO en su Carta de Genoma Humano y Derechos Humanos recomendó prohibir en todos los países la clonación humana reproductiva, la ONU respaldó la decisión así como todos los países. Pero ahora, la decisión podría cambiar, argumentando que cada ser humano es autónomo y libre de elegir si quiere o no hacer uso de la clonación humana reproductiva.

Ante ello, el director del CISAV, Rodrigo Guerra, señala que si bien es cierto que toda decisión tomada a conciencia es autónoma, no todas son justas y por tanto, las únicas decisiones tomadas con justicia son un derecho. La clonación humana reproductiva por tanto no puede ser justa pues se está decidiendo por la vida de otro ser que ni siquiera puede defenderse.

John Haas indica que: "hoy en día con demasiada frecuencia, la resolución de un problema médico implica una deshumanización de otra persona pues con la fecundación in vitro y la clonación, los seres humanos en el comienzo de su vida están sujetos a las decisiones arbitrarias de los demás en cuanto a si vivirá o morirá, si se le permitirá continuar desarrollándose o si simplemente se utilizará para beneficio de los demás".

Actualmente, en varios países está aprobada la clonación humana terapéutica, que consiste en cosechar tejidos para mejorar la salud de los seres humanos, "con el sacrificio obviamente del embrión engendrado", dice el director Rodrigo Guerra. La clonación humana por su parte, tiene la finalidad de generar copias idénticas con el "afán de querer continuar existiendo aunque falsamente debido a que nunca existe una copia idéntica de ningún ser humano".

Otro gran problema que traería sería la existencia de "clones humanos" con muchas deficiencias e incluso, afirman los especialistas, con monstruosidades. Como ejemplo, la oveja Dolly, el primer animal clonado. Estos animales tienen un promedio de vida de 15 a 20 años, pero Dolly sólo vivió seis y fue sacrificada pues nació con vejez prematura, tumores, artritis y demás deficiencias, de las cuales los humanos clonados no estarían exentos.

Stamagen Company; ¿pionera en clonación humana?

Stamagen, en Estados Unidos, es la única compañía que hasta ahora haya demostrado que produjo blastocistos humanos a través de la clonación sin tener éxito pues a los pocos días éstos murieron. El especialista Haas además afirma que con estos experimentos, "se podría anticipar que ocurriría una gran pérdida de vida embrionaria, millones, antes que naciera un clon humano".

Por ahora, los especialistas en fecundación humana reproductiva utilizan los óvulos de mujeres jóvenes, es decir de 20 a 24 años, porque tienen mayores probabilidades de contribuir al posible éxito de la clonación, pero algunas de ellas, que los donan o venden, ni siquiera saben el uso que se les dará lo que conduce a la explotación de la mujer para la investigación científica y además pone en riesgo su salud pues estos tratamientos causan estragos en los cambios hormonales de la mujer además de ser doloroso.

¿Un óvulo recién fecundado es un ser humano?

Esto nos lleva a la pregunta que cientos de personas se hacen diariamente; ¿será que un óvulo recién fecundado sea un ser humano? El especialista Guerra afirma que sí porque "hoy no existe ya evidencia científica posible para sostener que un óvulo recién fecundado no sea un auténtico sujeto de derechos ya que tiene metabolismo propio desde el momento en que es fecundado, ya no funciona con el metabolismo de la madre, el metabolismo es el modo como procesamos la energía los seres humanos, cuando un organismo vivo ya no procesa energía por su madre, sino por sí mismo, podemos decir que tiene una vida".

Además de la clonación humana reproductiva y su próxima discusión en la UNESCO, hay otros proyectos, como la iniciativa de la ley de reproducción humana asistida que se discute en estos días en el Senado de la República. El doctor Manuel Ramos Kuri, coordinador de la División de Bioética del CISAV opina que:

“Este año salieron dos propuestas muy importantes, una que es la que hemos llamado la `Propuesta de los científicos´ que es donde trabajamos diputados, gente que trabaja en fertilización in vitro como científicos, entre los tres hicimos esa discusión y sacamos una ley muy buena, que tienen los diputados. Cuando terminamos de hacer esa ley, apareció otra venida desde los senadores que tiene muchos defectos. Permite la compra venta de gametos, la venta de embriones su importación y exportación. Lo único que prohíbe es la reproducción por clonación pero no impone ninguna sanción”.

Por lo pronto, los especialistas alzarán la voz contra esta propuesta de ley y seguirán dando sus motivos de porqué la propuesta para que la UNESCO apruebe la clonación humana reproductiva no es la correcta, pues ante todo, se acabará con miles de vidas inocentes que ni siquiera tienen la oportunidad de defenderse.

Portaluz - InfoCatólica
29.09.2014

 
Entrevista a la influyente socióloga alemana, escritora y conferencista Gabriele Kuby, que revela el rostro oculto de líderes políticos, feministas radicales que desde gobiernos, la ONU y otros organismos promueven la ideología de género.
 

Apoyándose en el nuevo libro de Kuby «La Revolución Sexual Global: La destrucción de la libertad en nombre de la libertad», el periodista Benjamín Vaild de Catholicworldreport.com se adentra en pedirle que devele las intenciones finales de quienes buscan globalizar la ideología de género…

 

Para poner al día a nuestros lectores, ¿Podría por favor resumir la tesis principal de su nuevo libro?

 

Después de mi conversión a la fe católica, dada mi experiencia en el estudio de la sociología y el interés por los acontecimientos políticos y sociales, comencé a darme cuenta que la sexualidad es el tema de nuestro tiempo. Vivimos en una época en que las normas sexuales -como nunca antes en la historia de la humanidad- están siendo transformadas poniéndolas completamente de revés. Ninguna sociedad había hecho esto. Ninguna sociedad había dicho alguna vez: «Vive tu impulso sexual como quieras». Pero nuestra sociedad lo hace. Creo que este enfoque de la sexualidad es un ataque medular contra la dignidad del ser humano y la sociedad en su conjunto, ya que si una sociedad abandona su moralidad en general -especialmente en el área de la sexualidad-, cae en la anarquía, en el caos y esto puede dar lugar a un nuevo régimen totalitario liderado por el Estado.

 

Un tema principal en su libro es la «transversalidad de género» (mainstreaming de género) ¿Puede usted educar a nuestros lectores sobre este concepto y explicar por qué lo califica de dañino?

 

«Gender» era un término gramatical usado para diferenciar el género, antes de que fuera utilizado en la agenda política. Las feministas radicales descubrieron esta palabra y la usaron para crear una nueva ideología. Me maravilla la estratégica visión de futuro... saber que usted necesita un término para promover una nueva idea, y este término que eligieron es: «género». Género ahora significa que hay un «sexo social», que puede diferir del sexo biológico. Por supuesto existen diferencias culturales e históricas en las formas en que pueden vivirse la masculinidad y feminidad. Pero la teoría feminista refiere que el sexo es una construcción social que puede ser diferente del sexo biológico y que de hecho, no tiene por qué ser idéntica al sexo biológico. Sucede que si renunciamos a nuestra identidad como hombre o mujer, y decimos que no hay tal identidad, entonces, como consecuencia, todo el orden sexual se derrumba y cualquiera puede tener sexo con cualquiera. Porque este movimiento no reclama sólo que se respete un planteamiento teórico, sino una práctica: No hay dos sexos, o dos géneros -dicen-, sino muchos géneros… hombres y mujeres heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales y personas queer («queer» es un término que usan para cualquier tipo de desviación sexual de la heterosexualidad).

 

La teoría de género dice en definitiva que nuestra orientación sexual es el principal criterio para nuestra identidad. Y el valor principal por el cual se promueve esa teoría, es la libertad. Nuestra sociedad hiper-individualizada reivindica que somos libres para elegir nuestro sexo, ser hombre o mujer, pues esta sería nuestra libertad para elegir la orientación sexual que deseemos. La teoría de género nos dice que la sociedad no sólo debe tolerar, sino aceptar positivamente cualquier tipo de orientación sexual. Pero, en realidad, la heterosexualidad es la condición natural de la existencia humana, y más del 97 por ciento de la población de esta tierra es heterosexual y tiene un rechazo instintivo a la homosexualidad. Por ello las personas que impulsan la agenda de género en todo el mundo, buscan por supuesto empezar con los niños muy pequeños y enseñarles que cualquier tipo de orientación sexual es igualmente válida.

 

Todo el asunto está «vendido», por así decirlo, como siempre, en un discurso que habla de más derechos para las mujeres. Si la gente no ha oído nada al respecto, piensan que incorporar la perspectiva de género se trata de más derechos para las mujeres. Pero si los hombres y las mujeres ya no son vistos como diferentes, entonces ¿cuál es el punto de lucha por los derechos de las mujeres? Es una contradicción interna.

 

Después de 150 años de feminismo -que fue un movimiento social importante y necesario porque las mujeres no tenían los mismos derechos- el movimiento se ha radicalizado y hoy en la sociedad occidental estamos en una lucha de poder de las mujeres sobre los hombres. Los hombres son discriminados y son los hombres quienes están siendo desfavorecidos. Por ejemplo, en el sistema educativo alemán, las mujeres y las niñas son las ganadoras, mientras que los niños cada vez son más desestimados. Las mujeres son privilegiadas en la adquisición de trabajo por cuotas y las mujeres son privilegiadas en pleitos de divorcio. Detrás de todo esto está la queja constante por parte de las organizaciones feministas diciendo que los hombres son básicamente los violadores agresivos y las mujeres son las víctimas.

 

¿Qué significaría para la sociedad? ¿Cuáles serían las consecuencias?

 

La idea que defienden detrás de estas iniciativas es que se trata de una expresión máxima de la «libertad» el poder «elegir» si soy un hombre o una mujer. ¡Pero esto es una locura! La verdad es que esta confusión hace que una persona enferme. Si alguien no se identifica con su sexo como un hombre o una mujer -una situación así se llama transexualidad- y esto es reconocido oficialmente como un desorden psicológico. Desde un punto de vista criminológico, si se puede cambiar entre ser hombre y mujer, será muy difícil identificar a las personas.

 

La idea de cambiar nuestro sexo altera la noción de lo que significa ser humano. Es la rebelión más profunda contra las condiciones de nuestra existencia humana que se pueda imaginar. Hace que la gente enferme, sin raíces, sin saber quiénes son. Estamos perdiendo nuestras raíces en la fe, la nación, la familia; y ahora incluso la propia identidad como hombre o mujer es atacada para crear una nueva visión de la humanidad. ¿Qué hará esto en nosotros? Toda una masa de consumidores sexualizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa. Al mismo tiempo, la división entre ricos y pobres es cada vez mayor a nivel mundial, por lo que tienes una concentración de la riqueza y el poder en una minoría y masas de personas que no tienen raíces. Eso es a lo que la agenda de integración de la perspectiva de género está aparentemente apuntando.

 

¿Así que hay una élite y esta confusión de género es una de las herramientas que utilizan para manipular a las masas?

 

Sólo observo lo que puedo ver: una estrategia en las Naciones Unidas, en la Unión Europea y los gobiernos de izquierda para promulgar una política de la desregulación de las normas sexuales, destruyendo así la base de la familia.

 

Si usted va más allá y se pregunta: «¿Quiénes son las personas que quieren esto?, ¿Quién se beneficia de esto exactamente?» Entonces llegará por supuesto a considerar las llamadas teorías de la conspiración. En realidad no entro en analizar eso porque no nos ayuda a hacer lo que podemos en el lugar donde estamos. Pero si puedo identificar, digamos, los cientos de familias que controlan la riqueza de este planeta y ¿a quienes apoyan? No puedo hacer nada en contra de los Rockefeller y Bill Gates y George Soros y Warren Buffet. Sabemos que están financiando la agenda LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual) y la industria del aborto, pero no tenemos ninguna influencia sobre ese nivel.

 

Pero aún no estamos derrotados. ¿Qué pueden ellos hacer si surge una rebelión en contra de su agenda, si los padres dicen: «No queremos esta sexualización de nuestros hijos en la escuela»? En Francia, los padres han ido a la huelga y no envían a sus hijos a la escuela una vez al mes, ya que no quieren la educación de género. ¿Qué pueden hacer las élites ante esta reacción?

 

Hay muchas iniciativas y muchas personas despiertan, muchos y muy buenos cristianos que tienen una percepción de los signos de los tiempos. Ellos escuchan el sonido de la campana y trabajan contra el «mainstreaming de género». Hay resistencia ahora creciente en muchos países. Así que, yo trabajo para eso.

 

¿Cuál es su objetivo? ¿Qué es lo que quiere lograr, y cuál es su motivación?

 

Personalmente la motivación más profunda en mi vida es la verdad. Esto alimentó mi búsqueda durante mucho tiempo y finalmente me llevó a la fe católica en una etapa tardía de mi vida. Tuve una fuerte experiencia de Dios en 1973. Luego hubo más de 20 años de búsqueda en el esoterismo, la psicología y mucho más. Todo esto llevó a una crisis de mi vida en la que mi matrimonio se rompió. Cuando estaba sola con mis tres hijos adolescentes un vecino vino a mi puerta y dijo:

 

«¡Orad!» Lo hice y de repente estaba claro que iba a entrar en la Iglesia Católica aunque a la vez fue un tiempo en que me planteé muchas razones para rechazar a la Iglesia Católica.

 

Hoy tuve una reunión con el obispo de Brno y me dijo que puede usar mi material. Es una alegría para mí. Porque mi intención no era, «¿Cómo puedo escribir algo que sea útil para los obispos?» Sólo tengo que decir la verdad y aquí algo está pasando con esto. Tuve la maravillosa oportunidad de visitar al Papa emérito Benedicto y me dijo que la re-educación sexual no sólo está lavando el cerebro, también es «el lavado de alma». Si los niños están sexualizados destruyen su sentido de la vergüenza, su relación con sus padres, su relación en general a la autoridad y destruyen su relación con Dios. Nos dicen que la «transversalidad de género» (mainstreaming de género) se trata de «tolerancia», pero en realidad es acerca de cambiarnos como seres humanos.

 

El debate público sobre la integración de la perspectiva de género se enmarca en términos de derechos humanos, la libertad, la tolerancia y la discriminación. Una etiqueta común utilizada contra personas como usted, en los medios y por los activistas, es «homófobo» o «fundamentalista». ¿Cómo pueden los católicos evitar ser etiquetados como fanáticos u homófobos?

 

Recibimos todo tipo de etiquetas. Somos llamados «homófobos» e incluso «transfobos». Lo peor en Alemania es ser calificado del «ala derecha» porque quedas completamente expulsado de la discusión. Este es el estigma número uno en Alemania.

 

Por el contrario, todo se te permite si eres de «izquierda». Yo pegunto a las personas ¿Por qué «izquierda» es bueno? No es tan fácil de explicar, porque la verdad es que cientos de millones de personas han muerto bajo la ideología de izquierda y su terror. ¿Por qué estas víctimas no cuentan? ¿Por qué que si usted es de «izquierda» estás bien considerado en lo público, pero si tiene el más mínimo toque de «derecha» es expulsado?

 

El término «homofobia» es interesante. Fue creado por un psicoanalista norteamericano llamado Weinberg en la década de 1970. La teoría de Weinberg es que cualquiera que está en contra de la homosexualidad rechaza sus propias inclinaciones homosexuales inherentes, y esta es la razón de su homofobia. Es un término para afirmar que cualquiera que se oponga a la homosexualidad tiene un miedo neurótico. ¡Así que nosotros somos quienes necesitamos un psiquiatra! Las cosas son al revés. El libro de Isaías dice: «¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que dan oscuridad por luz y luz por oscuridad». Vivimos en una época en que esto está sucediendo.

 

No podemos protegernos de estas acusaciones. Creo que hay sólo una manera de tratar con esto: vivir de acuerdo con la propia conciencia. Como cristiana yo no odio. Si un homosexual estuviere sentado aquí a mi lado, me gustaría hablar con él, de la misma manera que yo hablo contigo. Pero yo no estaría tranquila sin expresar lo que pienso. Yo diría: «Usted puede optar por vivir ese estilo de vida, pero no voy a llamar a la relación que tiene con un hombre, matrimonio. Yo me opondría si comienza a adoptar niños, ya que cada niño tiene derecho a un padre y a su madre».

 

Jesús dice, sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Tenemos que ser sabios y entrenarnos en pedir orientación a través del Espíritu Santo. ¿Es el momento de hablar o un tiempo para el silencio? Cada uno de nosotros tenemos que hacer esto de acuerdo con nuestra posición en la vida.

 

Fuentes: Portaluz - InfoCatólica

Foto: catholicworldreport.com

Rafael Serrano - Aceprensa
20.09.2012

Un nuevo método para detectar el síndrome de Down antes del nacimiento ha sido recibido como un avance por unos y como una amenaza por otros. La discrepancia no es realmente sobre la prueba en sí, sino sobre el aborto, que se ha convertido en un instrumento de eugenesia.

PrenaTest, inventado por la empresa alemana LifeCodexx, permite saber si hay elevada probabilidad de que el feto tenga trisomía 21 (la anomalía cromosómica más frecuente) mediante un análisis de la sangre materna a partir de la duodécima semana de embarazo. Está pensado para los casos en que, por la edad de la gestante (35 años o más), el riesgo es mayor.

Según señala LifeCodexx en el folleto destinado a las pacientes, un resultado negativo significa que se puede descartar la trisomía “con alto grado de certeza”. Si el resultado es positivo, es “casi seguro” que el niño tiene síndrome de Down, pero la empresa recomienda que se compruebe mediante amniocentesis.

Entonces, ¿qué aporta PrenaTest? Las pruebas disponibles hasta ahora tampoco son definitivas: solo proporcionan una estimación de la probabilidad a partir de marcadores ecográficos y bioquímicos. Para asegurarse es necesario hacer una prueba invasiva: la biopsia corial o la amniocentesis, que implican un riesgo –entre el 1% y el 2%– de aborto accidental.

LifeCodexx no intenta exagerar la importancia de su producto. En una nota de prensa, precisa que PrenaTest es “un complemento a otros métodos de análisis diagnóstico prenatal y puede contribuir a determinar si es realmente necesaria una prueba diagnóstica invasiva, como la amniocentesis”. Por la elevada fiabilidad de los resultados negativos, PrenaTest “puede reducir significativamente el número de abortos accidentales: solo en Alemania, puede salvar la vida de hasta 700 niños que mueren al año por complicaciones de exámenes invasivos”.

PrenaTest ha sido autorizado ya en Alemania, Austria, Liechtenstein y Suiza. En junio, la Federación Internacional de Síndrome de Down, que agrupa 30 asociaciones de 16 países, intentó evitarlo con una petición al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, invocando el derecho a la vida de las personas con trisomía 21. También el responsable de la oficina del gobierno federal alemán para la protección de los discapacitados, Hubert Hüppe, se pronunció en contra de PrenaTest. No se debería autorizar, dijo, porque es un instrumento para hacer selección de seres humanos por razón de la trisomía 21. Pues en Alemania, como en muchos otros países occidentales, el diagnóstico prenatal del síndrome de Down es prácticamente una sentencia de muerte: lleva al aborto voluntario en más o menos el 90% de los casos. Así, afirmó Hüppe, “las personas con síndrome de Down resultan discriminadas en su derecho a la vida”. Si abortarlas es la norma, pronto los padres que las dejan nacer “incluso habrán de disculparse por su decisión”.

Sin embargo, el estado de Baden-Würtemberg, competente para autorizar PrenaTest, lo ha considerado perfectamente compatible con las normas legales sobre el diagnóstico prenatal, al igual que la ecografía y las demás que estaban admitidas.

Si se permite abortar, se permite seleccionar

La reclamación de Hüppe recuerda la medida tomada en la India contra el aborto selectivo de niñas: prohibir las ecografías para averiguar el sexo del feto. Ha habido algunas condenas por ecografías ilegales, pero el procedimiento sigue siendo muy usado, y resulta imposible evitarlo o reprimirlo en la gran mayoría de los casos.

Las dos cribas de no nacidos, la occidental y la asiática, muestran que el problema no es el diagnóstico prenatal. Puede ser superfluo, pero por lo demás no tiene nada de objetable en sí mismo, excepto la amniocentesis para comprobar anomalías cromosómicas, porque el riesgo de muerte para el niño, aunque pequeño, es desproporcionado con respecto al nulo beneficio que reporta a la criatura, pues las deficiencias buscadas son irreparables. Con esa salvedad, detectar la trisomía 21 antes del nacimiento puede facilitar a los médicos evaluar las necesidades del niño y preparar intervenciones tempranas, por ejemplo para corregir malformaciones cardiacas, frecuentes en los Down. También puede ser útil para que los padres se dispongan con vistas a los cuidados que habrán de dar al niño, se enteren de las ayudas a que tendrán derecho y se informen de cómo es en realidad la vida con un hijo Down: si conocieran la experiencia de otros que tienen uno, probablemente se les aliviaría la angustia.

Por tanto, el problema del diagnóstico prenatal del sexo o de anomalías cromosómicas es sobre todo la criba que se hace a la vista del resultado. Y la criba, a su vez, se debe principalmente a la legalización del aborto. Las leyes del aborto pretenden que solo se aborte por razones “buenas”. Pero esa otra criba, la de motivos, no es factible. Si en la India se puede abortar dentro de las veinte primeras semanas –cuando ya se puede saber el sexo del feto– con solo alegar que el embarazo no es deseado (eso basta para considerarlo perjudicial para la salud –psíquica– de la mujer), no hay manera efectiva de impedir la eliminación de niñas no deseadas.

En Occidente está mal vista esta discriminación sexual en el aborto (aunque empieza a abrirse paso), pero no ocurre lo mismo con la aplicada a los fetos con discapacidad. Más bien se fomenta, pues no haber abortado por ignorar que el hijo tenía síndrome de Down es fundamento suficiente para que un tribunal condene a los médicos a indemnizar a la madre si no cumplieron los protocolos de cribado prenatal. Esto estimula a practicar una medicina defensiva para que no se escape sin ser detectado ningún niño Down, aun al precio de multiplicar los perdidos por accidente de la amniocentesis, entre los que inevitablemente hay algunos falsos positivos. Pero esa es la opción más segura para los médicos. Así, la tasa de nacimientos de niños con síndrome de Down ha bajado en España un 60% desde 1985, pese a que la de madres mayores de 35 años, las que tienen más riesgo, es ahora más del doble. En otros países, los datos son similares.

Los derechos de los discapacitados

Sin embargo, el aborto eugenésico probablemente es contrario a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), vinculante para los 119 países, España entre ellos, que la han ratificado hasta ahora. En septiembre de 2011, el Comité de la ONU encargado de vigilar el cumplimiento de la Convención, hizo una advertencia a España a propósito de la última reforma del aborto (2010). La nueva ley (2/2010) pasó de un régimen de indicaciones (peligro para la madre, deficiencias del feto, violación) a otro principalmente de plazos: ahora se puede abortar sin invocar motivo hasta la semana 14, por peligro para la madre o anomalías del feto hasta la 22 y sin límite de tiempo si este tiene una enfermedad grave e incurable. En sus observaciones, el Comité dice:“España debería abolir la distinción que hace la ley 2/2010 con respecto al plazo permitido para abortar, basada solo en la discapacidad”.

El Comité se basa en el artículo 10 de la Convención: “Los Estados Partes reafirman el derecho inherente a la vida de todos los seres humanos y adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar el goce efectivo de ese derecho por las personas con discapacidad en igualdad de condiciones con las demás”. El sentido directo del texto es claro; pero si ha de entenderse compatible con el aborto, resulta que pone la igualdad por encima del derecho a la vida. Pues entonces la igualdad es una exigencia incondicionada, y en cambio se puede restringir al derecho a la vida, con tal que no se restrinja a unos más que a otros.

De todas formas, parece claro que la Convención al menos excluye el aborto eugenésico, admitido por casi un centenar de países, según el recuento de Pregnant Pause. Si esto se aplicara, más de medio mundo tendría que reformar sus leyes. Pero en España y unos cincuenta países más que permiten el aborto eugenésico y a la vez el aborto a petición hasta cierto momento, quitar el primero y dejar el segundo supondría eliminar la discriminación únicamente en los papeles. En la realidad, seguiría siendo legal abortar un feto discapacitado por el solo hecho de serlo, mientras se hiciera dentro del plazo en el que no hace falta dar razones. Pero si para abortar no todo motivo es lícito, ¿cómo se puede autorizar el aborto sin comprobar el motivo?

A veces da la impresión de que, para la mentalidad actual, la discriminación es la suprema injusticia. “Aborta si quieres, pero no discrimines”. Sin embargo, la igualdad tiene una quiebra fundamental si está reservado el derecho de admisión a la vida.

LaFamilia.info
16.03.2009

El pasado 20 y 21 de febrero se llevó a cabo el Congreso titulado "Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenética" organizado en Roma por la Academia Pontificia para la Vida. En el congreso se constató la creciente tendencia a abortar niños concebidos con Síndrome de Down u otras discapacidades de origen genético.

En su discurso el Papa Benedicto XVI reafirmó que toda vida humana tiene la misma dignidad, incluso cuando actualmente sucede que son "penalizados desde la concepción aquellos hijos cuya vida es juzgada como no digna de ser vivida".

Benedicto XVI ha alabado los avances de la genética que permiten hoy día un diagnóstico precoz de enfermedades y a veces la esperanza de curación; pero también ha advertido que necesitamos desarrollar una sociedad acogedora, contraria a formas de eugenesia que llevan “a la selección y el rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfección física”.

De esta manera, el Santo Padre se congratuló por los nuevos conocimientos incluida la secuenciación del genoma humano que hacen posible un diagnóstico más eficaz de las enfermedades genéticas y “ofrecer terapias destinadas a aliviar los sufrimientos de los enfermos”.

Al mismo tiempo señaló la necesidad de un enfoque interdisciplinar en estas investigaciones. “Esta complementariedad permite evitar el riesgo de un difundido reduccionismo genético, que tiende a identificar a la persona exclusivamente con la referencia a la información genética y a su interacción con el ambiente. Es necesario añadió el Papa confirmar que el hombre siempre será más grande que todo lo que conforma su cuerpo; de hecho, lleva la fuerza del pensamiento, que siempre está orientada a la verdad sobre sí mismo y sobre el mundo.”

Cada ser humano es mucho más que su dotación genética. Por eso, “la procreación de un hombre no podrá reducirse nunca a una mera reproducción de un nuevo individuo de la especie humana, como sucede con un animal. Cada vez que aparece una persona se trata siempre de una nueva creación.”

Desde esta perspectiva, el avance de la genética implica no solo posibilidades, sino también riesgos. En particular, Benedicto XVI se refirió a nuevas tipos de eugenesia, práctica que “ya en el pasado llevó a aplicar formas inauditas de auténtica discriminación y violencia”.

En otros tiempos esta violencia se imponía desde el Estado por motivos ideológicos. “La desaprobación por la eugenesia utilizada con la violencia de un régimen estatal, o como fruto del odio hacia una estirpe o población, está tan profundamente arraigada en las conciencias que fue expresada formalmente por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre”.

En nuestros días, afirmó el Papa, “es verdad que no se vuelven a presentar ideologías eugenésicas y raciales que en el pasado humillaron al hombre y provocaron tremendos sufrimientos, pero se insinúa una nueva mentalidad que tiende a justificar una consideración diferente de la vida y de la dignidad de la persona fundada sobre el propio deseo y sobre el derecho individual. De este modo, se tiende a privilegiar las capacidades operativas, la eficacia, la perfección y la belleza física en detrimento de otras dimensiones de la existencia que no son consideradas como dignas.”

“De este modo, se debilita el respeto que se debe a todo ser humano, en presencia de un defecto en su desarrollo o de una enfermedad genética, que podrá manifestarse en el transcurso de su vida, y se penalizan desde la concepción a aquellos hijos cuya vida es juzgada como no digna de ser vivida.”

Frente a esta mentalidad, Benedicto XVI concluyó que “el desarrollo biológico, psíquico, cultural o el estado de salud no pueden convertirse nunca en un elemento de discriminación. Es necesario, por el contrario, consolidar la cultura de la acogida y del amor que testimonian concretamente la solidaridad hacia quien sufre, derribando las barreras que la sociedad levanta con frecuencia discriminando a quien tiene una discapacidad o sufre patologías, o peor aún, llegando a la selección y el rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfección física”.

“El avance de la genética implica no sólo posibilidades, sino también riesgos”

Fuentes: ACI, Aceprensa

M. Ángeles Burguera - Aceprensa
30.05.2013

De vez en cuando las editoriales proponen libros testimonio sobre procesos vitales curiosos. Los más inofensivos cuentan cómo algunos dejaron de fumar o perdieron kilos; otros abordan cuestiones con alta carga emotiva, como la búsqueda de hermanos o padres perdidos, frutos de la adopción o la tecnología… Ahora le toca el turno a la congelación de óvulos y al libro de Sarah Richards, Motherhood Rescheduled (“Maternidad Reprogramada”), que la autora acaba de presentar con un polémico artículo: “Por qué congelé mis óvulos (y tú también deberías hacerlo)”.

La obra presenta la historia de la fertilidad de Richards, una mujer universitaria, que tras haber luchado por un buen trabajo y mantenido varias relaciones supera la línea de los 36 sin tener a la vista un hogar ni un hombre con el que compartir su sueño de ser madre. Desde esa fecha y hasta los 40, su vida gira en torno a una idea, casi una obsesión: congelar sus óvulos para tener asegurada la maternidad cuando encuentre tiempo y un compañero dispuesto a la aventura.

En sus líneas de presentación, publicadas en The Wall Street Journal, Richards explica con todo detalle y sentimiento cómo la congelación de óvulos “puso fin a la tristeza que sentía por estar perdiendo al hijo con el que siempre había soñado”. Los 50.000 dólares que invirtió a lo largo de dos años de visitas médicas le sirvieron, entre muchas cosas, para recuperar la seguridad en sí misma, frenar la urgencia por encontrar un novio y, convertir un futuro gris en algo aparentemente prometedor.

La protagonista y otras que pueblan el ensayo, que en ocasiones se acerca al alegato, parecen haber sustituido el romanticismo y el amor por el calendario y la calculadora; y tras la enorme inversión y los gastos de almacenaje del material congelado, da comienzo para cada una la cuenta atrás: buscar el padre ideal. A medida que los años pasan, la existencia de esos óvulos se convierte en una credencial, un ostentoso aval que revaloriza a la candidata y la sitúa en una nueva perspectiva frente a los posibles padres.

Uno de los casos describe la hoja de cálculo diseñada para la selección de candidatos, con información exhaustiva extraída de Internet, para no fallar en la elección ni perder un tiempo que naturalmente se ha vuelto precioso. La protagonista también aporta su final que comienza por una intensa relación a las cuatro horas de haber conocido al hombre ideal tras citarse a través de un portal de encuentros.

El ensayo no esconde el precio de los tratamientos, “prohibitivo para la mayoría de las mujeres”, ni la falta de experiencia médica, “ya que la mitad de los médicos que la practican nunca han descongelado con éxito los óvulos para intentar un embarazo”. Frente a esos obstáculos, Richards alaba la “apertura a la ciencia” que algunas de las mujeres demuestran cuando efectivamente las previsiones fallan y los congelados se sustituyen por óvulos comprados en Internet, después de tanta inversión.

En el ensayo hay muy poca reflexión sobre los motivos de encontrarse sin familia a los 36, algo que seguramente aportaría luces diferentes. Por todo balance se concluye que este cuestionable proceso va a ser como un “ecualizador de géneros”, condición que se ha atribuido ya a otras muchas técnicas artificiales de reproducción a lo largo de los años. El libro –que las clínicas habrán recibido como agua de mayo para su negocio floreciente– más bien parece una muestra del querer tenerlo todo controlado, incluso el lógico paso del tiempo sobre el organismo, hasta ahora monopolio de la cosmética y la cirugía.

Carlos A. Marmelada - Aceprensa
09.07.2012

Pocas veces los medios de comunicación se vuelcan de forma intensa y masiva en el análisis y difusión de una noticia relacionada con un descubrimiento hecho en el campo de la física cuántica. Sin embargo, la cosa cambió el miércoles 4 de julio, cuando los portavoces de los experimentos CMS y ATLAS (llevados a cabo en el Gran Colisionador de Hadrones o LHC del CERN en Ginebra) anunciaron en Melbourne (Australia), durante la inauguración de la Conferencia Internacional de Física de Altas Energías, que probablemente habían descubierto el bosón de Higgs.

Desde que en los siglos VI y V a.C. los filósofos presocráticos se preguntaran por el origen del universo y por la composición de la materia, la mente humana no ha dejado de intentar responder racionalmente a estas cuestiones. El primer tercio del siglo XX vio nacer un nuevo paradigma cosmológico, la teoría del Big Bang, que, gracias a sus múltiples revisiones, continúa siendo el modelo explicativo que responde a la primera de las dos cuestiones. Quedaba la segunda.

Para estudiar la estructura de la materia se construyeron los grandes aceleradores de partículas. La proliferación de éstas en cada colisión desbordó las previsiones de los científicos. Para poner orden en este maremágnum, a principios de los setenta se propuso el modelo estándar, con el que se pretendía explicar cuáles eran los componentes de la materia y las fuerzas con las que interactúan (electromagnética, nuclear fuerte, nuclear débil y gravitatoria). Todas las partículas propuestas por el modelo fueron descubiertas a lo largo de las siguientes décadas; la última de ellas ha sido el renuente bosón de Higgs.

Esta partícula, postulada por Peter Higgs en 1964, es de capital importancia, puesto que es, según el modelo, la que confiere masa a las otras partículas en el seno del campo de Higgs (un océano de energía cuántica que ocuparía todo el universo), posibilitando con ello la existencia de cuerpos. De ahí que en 1993 el premio Nobel Leon Lederman la llamara “la partícula de Dios” en un libro titulado justamente así (The God Particle). Pero no hay que tomar la metáfora al pie de la letra: la partícula que es condición para que haya un universo con cuerpos, en vez de un puro plasma de radiación, no “crea de la nada”.

Los bosones de Higgs confieren masa a una partícula en función de la capacidad de interacción de la partícula con el campo de Higgs. Un fotón no interactúa con el campo de Higgs, por lo que carece de masa. Un electrón sí interactúa, por lo que adquiere masa; también el quark top, y con una intensidad 350.000 veces mayor, por lo que tiene una masa 350.000 veces mayor que el electrón. Así, la masa de una partícula sería en realidad la intensidad con la que actúa con el campo de Higgs.

En palabras de Brian Greene, doctor en física por la Universidad de Oxford y profesor de física y matemáticas en la de Columbia, quedaría pendiente de resolver una cuestión: “No hay ninguna explicación fundamental para la manera exacta en que cada una de las partículas conocidas interacciona con el campo de Higgs. En consecuencia, no hay ninguna explicación fundamental de por qué las partículas conocidas tienen las masas concretas que se han mostrado experimentalmente” (B. Greene, El tejido del cosmos; Crítica, Madrid, 2006, p. 338).

Aunque este hallazgo respalda el modelo estándar, todavía queda mucho camino por recorrer. Por ejemplo, está pendiente el hallazgo del gravitón (la partícula encargada de transportar la gravedad y sobre la que cunde el escepticismo) o la unificación de las cuatro fuerzas fundamentales, algo no conseguido hasta la fecha por teoría alguna. De todos modos, el descubrimiento del bosón de Higgs supone un avance científico de tal magnitud que sus consecuencias son todavía difíciles de prever. Nos ha de llevar a nuevos horizontes en el ámbito del conocimiento de la realidad física, en donde la materia explicada por el modelo estándar es solo un 4% de todo lo que hay en el universo. Otro 23% lo representa la materia oscura (tal vez, el hallazgo del bosón de Higgs nos ponga en el camino de su conocimiento) y el 73% restante la energía oscura, esa misteriosa fuerza que hace que el Universo se esté expandiendo de forma acelerada.

Más de este tema:
¿La partícula de Dios?

LaFamilia.info
15.03.2009

El suicidio asistido entra en las leyes de mayorías mínimas, o sin ellas. Como se hizo con el aborto, se recurre a procedimientos de excepción, mayorías ajustadas y hechos consumados.

Luxemburgo debatía intensamente una ley de eutanasia que, aparentemente, nadie quiere. Si no fuera porque la rechazó el gran duque Enrique, pocos se habrían enterado de que la opinión pública del pequeño país está en contra y que sólo mediante una pirueta (30 votos a favor, 26 en contra y 3 abstenciones) fue aprobada en la cámara. Con la esperanza de que la votación pudiera cambiar a última hora, ayer incluso Benedicto XVI manifestó, ante varios embajadores (incluido el de Luxemburgo), su "grave preocupación", e instó a respetar la "inviolable naturaleza" de la vida humana.

Los avances de la medicina paliativa y el reconocimiento desde 2005 en Francia (gracias a la comisión presidida por el diputado Jean Leonetti) del derecho a renunciar a los tratamientos médicos, ha quitado fuerza a los defensores de la eutanasia. Pero aún más ha sido la práctica de la eutanasia en Holanda la que ha evidenciado que la presunta primacía de la decisión del enfermo, no sólo sobre los tratamientos, sino sobre su propia vida, no está exenta de consecuencias. La eutanasia se aprueba para satisfacer al que pide la muerte, y acaba matando a muchos que no la piden. Muchos más que los casos extremos cuya muerte "por compasión" se pedía.

En Holanda sólo se publican cifras sobre la eutanasia cada cinco años. En 2002, se reformó la ley para quitar la obligación de que los médicos informaran al fiscal: sencillamente porque en el 51% de los casos los médicos no informaban. Se trataba de hacer más sencillo (y menos peligroso para el médico) el procedimiento. Pero ni por esas.

En 2005 hubo en Holanda 2.871 casos declarados de eutanasia, "involuntaria" en el 19% de ellos. Pero, además, se declararon 11.185 sedaciones terminales y en el 41% de ellas (aplicando la encuesta publicada en 2004 por la revista norteamericana Annals of Internal Medicine), no se contó con el consentimiento de los enfermos, en su mayoría dementes o delirantes. Si sumamos ese 41% de sedaciones sin consentimiento a las eutanasias involuntarias, resulta que el 3,8% de las personas que mueren en Holanda lo hacen por acción de un médico que no les ha pedido el consentimiento. El 52% de los 410 médicos consultados por la revista, había realizado eutanasias.

En España, el ministro Soria propone un debate sobre la eutanasia, mientras la asociación que la propugna, DMD dice tener 2.300 socios y, entre ellos más de un centenar de médicos, algunos de los cuales hacen eutanasias a petición. Ya en 1998 Janet Goodall escribía en British Medical Journal que la muerte preocupa más de lo normal a los médicos. Y, curiosamente, aseguraba que, tras hacer eutanasias, muchos médicos holandeses se interesaban por los cuidados paliativos. Tarde para algunos. Sobre todos los pacientes, voluntarios o no.

Fuente: Ageanet