Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
13.02.2009

 

 

 

De un tiempo para acá mucho se ha escrito tratando de encontrar la verdad al respecto; sin embargo siempre queda la inquietud, de seguir como vamos o de cambiar la estrategia. El condón y el SIDA, dos realidades que han ido de la mano, pero sin poder precisar si afortunada o desafortunadamente.

 

1. El SIDA: propagación y campañas pro-condón

 

El 20 de mayo de 1983, los investigadores Francois Barré-Sinoussi, Jean-Claude Chermann y Luc Mantagnier, del Instituto Pasteur de París, firmaban un artículo en la revista americana ”Science” en el que anunciaban haber aislado el virus que provocaba una misteriosa enfermedad que apenas empezaba a conocerse.

Actualmente mucho hemos escuchado del SIDA, y si no todos sabemos lo mismo sobre esta enfermedad, hay algo que la gran mayoría conoce y comparte: “quien enferma de SIDA, está condenado a una muerte más próxima de lo esperado” [1].

 

Se trata de una enfermedad provocada por un virus llamado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH o HIV en inglés), que destruye el sistema inmunológico del cuerpo humano; el lapso de tiempo entre el cual el HIV entra al organismo y el período llamado SIDA, en que aparecen sus manifestaciones, tiene un promedio de aproximadamente 10 años.

 

Las cifras que se manejan en las vías de transmisión del SIDA son: 87.5% por contacto sexual; transfusión sanguínea 12%; transmisión perinatal 1.4% [2].

Hasta 1999, se conocían 33.6 millones de infectados (17.6 hombres, 14.8 mujeres y 1.2 niños) y han fallecido desde el inicio de la epidemia 16.3 millones de personas (6.5 hombres, 6.2 mujeres y 3.6 niños) [3].

 

La Dra. María de la Luz Casas realiza el siguiente análisis del SIDA [4]: En México, cada once meses se duplica su número, y se calcula que por cada caso declarado, existen de 60 a 100 portadores de SIDA todavía asintomáticos que transmiten la enfermedad. En nuestro país la principal vía es la sexual: ocupa 91.1% en hombres y 55.8% en mujeres. La práctica homosexual es una conducta propensa a la transmisión en un 300% más que la vía vaginal, ya que el recto es una zona vascularizada con mucosa de absorción; la violencia traumática de ese tipo de relaciones favorece los desgarres y existe un elevado número de relaciones con personas diversas.

 

En México, la principal vía de transmisión sexual en mujeres es el contagio con su pareja estable (esposo o concubino) quien, siendo infiel, lleva la infección a su esposa. La homosexualidad y bisexualidad masculina, constituye la principal forma de transmisión en nuestro país. Respecto a las transfusiones de sangre, en México es muy bajo, 6.6% acumulado hasta 1998. La transmisión materno-fetal se produce durante el parto y la lactancia.

 

No existen datos de que el embarazo tenga efectos significativos en la enfermedad de la madre, y sólo entre el 10 y el 15% de los casos se presenta la enfermedad en los hijos de madres seropositivas. No existen pruebas de transmisión a través de alimentos, saliva, heces, agua, aire, picaduras de insectos, por toser o estornudar. Para que exista transmisión es necesario que el virus pase a la otra persona en cantidad suficiente y que exista un contacto íntimo a través de la sangre, el semen, los fluidos vaginales o la leche materna. Se concluye, por tanto, que no hay riesgo de infección por convivir con infectados en la escuela, el trabajo o la familia [5].

 

Aun cuando la población tiene la información sobre la gravedad, las vías de contagio y los métodos preventivos, la propagación del SIDA se está extendiendo. En la actualidad no existe ningún tratamiento efectivo contra esta enfermedad. Para evitar el aumento de casos, se han desplegado campañas por parte de los gobiernos en las que se propone como la mejor solución, la de prevenir el contagio por medio del uso del condón. Se dice que es el único capaz de evitar la transmisión [6].

 

Algunas marcas lo anuncian en sus envases como: auxiliar en la prevención del contagio del SIDA (evitex); auxiliar en la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles (profam); ayuda a prevenir las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA (trojan). El Sistema Nacional de Salud lo señala como el único método que contribuye a la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA [7].

 

Folleto: LA MUJER Y EL HIV-SIDA, de la SSA y CONASIDA:

 

Puede entrar a nuestro cuerpo al tener relaciones sexuales con una persona infectada y mediante el intercambio de líquidos corporales (semen, líquido preeyaculatorio, flujo vaginal o sangre cuando existen heridas en la piel); a través de transfusiones de sangre contaminada y, finalmente por contagio directo de la madre infectada al bebé durante el embarazo o en el momento del parto. La manera de evitar el contagio en las relaciones sexuales es que la pareja use siempre el condón.

 

Folleto: ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL (SSA):

 

2. Mitos y Realidades MITO 1: El preservativo proporciona sexo seguro contra el SIDA

 

REALIDAD: Este mito se ha difundido desde hace años; sin embargo, también de tiempo atrás, ha sido demostrada su ineficacia. Y si lo que se muestra a continuación es verdadero, es posible atribuir a los condones la desastrosa propagación de enfermedades de transmisión sexual, incluido, claro está, el SIDA.

 

En 1987, la FDA (Food and Drug Administration) empezó a usar una prueba de pérdida de agua, en la que “el preservativo se llena con 300 ml de agua y se verifica si pierde” (...) “tienen un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no excede cuatro preservativos por 1000. Los lotes que exceden este criterio específico de rechazo son retirados o excluidos de la venta. Entre los lotes de preservativos que tenían un nivel de calidad aceptable, la tasa de fallos observada estaba en el 2.3/1000”. Ya en febrero de 1988, un estudio reveló que el fallo global de todos los lotes era del 12%, y hubo 16 rechazos de preservativos defectuosos [8].

 

Posteriormente fueron rechazadas las marcas “Ramses Extra Strength"" (marzo de 1991) debido a “cantidad inaceptable de orificios y fisuras del anillo” [9]. "Saxon Wet Lubricated" (mayo de 1991) por no pasar el control de calidad de la FDA [10], y otro rechazo numeroso fue citado por The New York Times en noviembre de 1991.

 

En México, un reportaje sobre la calidad de los condones incluyó 26 marcas, tanto importadas como nacionales, llegando a las siguientes observaciones:

Defectos visibles. Se llevaron a cabo análisis para verificar la inexistencia de defectos tales como: orificios, rasgaduras, roturas, escurrimientos de material, partes débiles, bordes distorsionados, etc. Se encontró que las marcas Sheik Elite, Ramses Sensitol y Trojan Plus tenían una calidad regular.

 

Orificios no visibles. El análisis consistió en llenar el producto con agua para corroborar que después de manipularlo por un tiempo específico, aquel no presentara fugas. Bajo ese patrón de calidad resultó que las marcas Therso, Flash, Cowboy Studded y Sheik Elite Ribbed tuvieron una calificación de regular y las marcas Everything y Sico Sensitive el resultado fue deficiente [11].

 

En Estados Unidos retiraron del mercado la marca “Avanti” después de estar disponibles en las farmacias durante más de cuatro años, al encontrar un índice de error del 14%, mientras que los fabricantes admitían fracasos inferiores [12].

 

¿Cuál es la tasa de fallos admitida en los condones que se venden en México?, ¿qué sucederá con los que salen de ese límite y continúan a la venta?, ¿quién responde por ellos? ¿qué se puede dar a cambio del contagio por fallas en el condón? En las empresas, el límite de rechazo permitido es de partes por mil, en este caso ¿de cuánta efectividad estamos hablando para efectos del SIDA? ¿sigue el criterio norteamericano de los años ochenta, de que los condones tengan un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no exede cuatro preservativos por 1000?

 

El HIV es un disco de 0.1 micras de diámetro. Los tests eléctricos de permeabilidad de los preservativos sólo son capaces de localizar agujeros de entre 10 y 12 micras, es decir agujeros unas 100 veces más grandes que el virus del SIDA. Más importante aún para la transmisión del virus es el descubrimiento de pasillos que comunican el interior y el exterior del preservativo con un diámetro cinco veces mayor que el HIV.

 

Naturalmente, la presencia de los agujeros por donde se pueda colar el virus del SIDA, no significa necesariamente que lo haga. Por ello, la mejor manera de comprobar la seguridad que ofrecen los preservativos ha sido un estudio sobre la frecuencia de la transmisión del virus entre las parejas heterosexuales ‘HIV-discordantes’, es decir, en las que sólo uno de los miembros es seropositivo. Los resultados han demostrado que el uso del preservativo reduce sólo en un 69% la posibilidad de contraer el SIDA [13].

 

La prueba de la permeabilidad ha demostrado que el látex no es impermeable a las partículas del VIH [14]. Los guantes quirúrgicos de látex, necesarios para el control de la infección, a menudo son permeables: no es raro encontrarse sangre en manos, y la solución práctica es llevar dos pares de guantes. Alguna realidad indicará que se utilicen guantes especiales o dobles, en la atención de enfermos contagiados de SIDA. Si esto se realiza para dar protección al cirujano y al enfermo ¿cómo se pretenderá ofrecer la misma seguridad en un preservativo que intenta la máxima sensibilidad? Definitivamente esta técnica no parece práctica ni aceptable con los preservativos [15].

 

Por algo la Oficina Suiza de Información sobre el SIDA ha declarado que suponer que los preservativos ofrecen una protección fiable contra el HIV es una peligrosa ilusión [16]. ¿No sería necesario que esta información se diera a conocer? Sin embargo lo que se transmite son abundantes declaraciones de fe en los preservativos.

 

En 1991 dieciocho pacientes se infectaron con hepatitis B en dos hospitales del sistema UCLA (The New York Times, 22-III-94). Cuando todos ellos contrajeron la enfermedad a lo largo de diez meses, las investigaciones detectaron un único cirujano que había tomado parte en todas las operaciones. Se comprobó que el virus era idéntico a la cepa única que provocó hepatitis en todos los pacientes. Ningún error en la técnica quirúrgica pudo explicar el contagio aparentemente producido durante la cirugía.

 

Resultó que el proceso de hacer nudos durante una hora, en una operación simulada, hizo que el cirujano tuviera los dedos lastimados, al igual que después de las intervenciones reales. La teoría fue que las partículas virales pasaron la herida a través de los poros en los guantes aparentemente intactos [17].

 

Ciertamente el riesgo de contagio con virus de la hepatitis B es mayor que con el VIH, sin embargo, ¿quién garantiza que no puede suceder con el virus del SIDA?

En un desplegado que se titula “Derechos fundamentales de las personas que viven con VIH/SIDA” dice en el punto nº 2: “No estás obligado a someterte a la prueba de detección de anticuerpos del VIH ni a declarar que vives con VIH o que has desarrollado SIDA”. Firman Conasida, Comisión Nacional de Derechos Humanos, Grupo de Intervención Social en SIDA y Defensa de Derechos Humanos A.C. (GIS-SIDA), Mexicanos contra el SIDA (MCSC) y Pro Salute Novi Mundi.

 

¿Cómo se ve esto después de conocer el caso de la Hepatitis B? A diferencia del desplegado, algunos abogados han promovido sancionar con cárcel al que, sabiéndose infectado del virus, tenga relaciones sexuales con otra persona sin advertírselo previamente [18]. No hay que pasar por alto que en esta situación se puede ubicar incluso un matrimonio.

 

En cuanto al sexo anal. “A causa del mayor roce durante la relación anal, los preservativos deben ser más fuertes de lo normal” afirma un estudio sobre seguridad y aceptabilidad de los preservativos por hombres homosexuales. Cuanto más seguro (más grueso) es el preservativo, menor es su aceptación [19]. Además, la tasa de fallos en el sexo anal es mucho más alta que en el sexo vaginal ya que, anatómica y fisiológicamente, el recto y la vagina no son homólogos [20].

 

MITO 2. Promover el uso adecuado del condón para evitar enfermedades sexuales

 

REALIDAD: Sobre el uso de preservativos existen diferentes estudios que arrojan resultados diversos, pero en ninguno de ellos se percibe una tendencia favorable a su uso.

 

Es bien conocido que los preservativos se rompen y se resbalan. Existen dos estudios controlados de Trussel et al. que informan de frecuencias de rotura y de deslizamiento del 14.6% [21]. En el primer estudio, los autores resumen: “Un estudio prospectivo empleando dos marcas de preservativos encontró que, de 405 preservativos empleados para las relaciones sexuales, el 7.9% o se rompió durante las relaciones o al retirarse, o se resbaló durante las relaciones; ninguno de estos hechos está relacionado con el tipo de preservativo. El 7.2% se resbaló al retirarse; no se encontró relación entre el deslizamiento del preservativo y su marca o el uso anterior de preservativos, pero era significativamente más alto cuando se usó algún lubricante adicional” [22].

 

El segundo estudio apareció en la revista Family Planning Perspectives: “Los investigadores observan que la alta frecuencia con que los preservativos se resbalan y se caen al retirarse (17%) indica un alto nivel de uso inadecuado. Puede ser difícil de conseguir un mejor empleo, pues todas las mujeres que participaron habían recibido instrucciones escritas y verbales sobre su manejo” [23].

 

Según la Revista de Morbilidad y Mortalidad (enero de 1992), menos del 50% de los estudiantes usaron un preservativo durante sus últimas relaciones sexuales [24]. Un obstáculo serio para que los adolescentes utilicen condón reside en que, frecuentemente, sus relaciones sexuales tienen lugar a raíz de un impulso repentino [25].

 

Los preservativos “pueden ayudar a reducir el peligro” si se usan correctamente, pero esto no es lo más probable entre adolescentes: estudios entre universitarios han mostrado que, aunque están preocupados por el riesgo de adquirir una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual) y conocen las técnicas para un “sexo más seguro”, pocos las siguen. Sólo el 23% usa preservativos “siempre” [26]. Incluso entre varones homosexuales jóvenes, sus percepciones sobre la severidad de la enfermedad parecen tener poco impacto en su conducta sexual, y no existe una relación clara entre su conocimiento del SIDA, su número de relaciones sexuales recientes, su uso del preservativo o su participación en relaciones sexuales anales o casuales [27].

 

Los hemofílicos y sus esposas ciertamente constituyen un grupo especial. Un grupo grande de estas parejas, usualmente de relaciones estables y monógamas, fueron aconsejados sobre las técnicas para un “sexo más seguro”. A pesar del riesgo obvio, el incumplimiento fue un problema común, y alcanzó una frecuencia del 45-55% [28].

 

La Teoría generalmente aceptada para justificar la distribución de condones entre adolescentes es que los protegerá de embarazos y de la infección del HIV si escogen ser sexualmente activos. En la vida real el manejo de los condones en adolescentes es un desastre.

 

El empleo de preservativos requiere planificación y motivación. Los adolescentes, inmaduros, impulsivos y arriesgados, que buscan la satisfacción inmediata, no parecen buenos candidatos para adquirir y practicar esas cualidades [29].

 

Especialmente resulta imposible lograrlo cuando la propaganda a favor de la liberación sexual va encaminada precisamente a la falta de disciplina. Por un lado se promueve el uso del condón, pero se cree y se cuenta (no se sabe por qué) con la autodisciplina del adolescente. Es como meter todo el acelerador en materia sexual, pero a la vez con el freno puesto hasta el fondo: uno y otro incompatibles.

 

MITO 3. Si tú no quieres usar el condón, no lo uses, pero no te opongas a que se difunda

 

REALIDAD: Las actuales campañas a favor del uso del condón, evitan reflexionar sobre el comportamiento, e invitan a continuar con conductas peligrosas, con slogans como: “el preservativo salva vidas”, “porque te quiero me cuido”, “usar preservativo es ser responsable”, “el SIDA ataca sin distinción, tú puedes ser el próximo”. Dicen: “el preservativo salva vidas”. Sin embargo la ciencia demuestra que no es 100% seguro.

 

Si es ineficaz para evitar los embarazos en el 12% de los casos y el virus del SIDA es menor que la cabeza de un espermatozoide, ¿cómo podrá evitar el contagio? Además, en relación al porcentaje de ineficiencia, habrá que tener en cuenta que la fecundación sólo es posible en unos cuantos días al mes, mientras que el SIDA se puede contagiar en cada relación sexual. Otro slogan sugiere: “porque te quiero me cuido”; pero ¿de qué hay que cuidarse?, ¿de protegerse utilizando el preservativo cuando se está siendo infiel al cónyuge? Si de verdad se quiere a la pareja, le será fiel; y si se es fiel, no hay de qué cuidarse. Lo único efectivo para evitar el aumento de la enfermedad es transformar el “porque te quiere me cuido” en “porque te quiero te soy fiel”. Se afirma: “usar preservativo es ser responsable”; pero, ¿qué es la responsabilidad? La capacidad de responder por nuestros actos y sus consecuencias. Es incompatible hablar de responsabilidad con aconsejar: “haz lo que quieras, disfruta el momento, sólo ¡cuídate!” [30].

 

También se dice: “tú puedes ser el próximo, el SIDA ataca sin distinción”. Efectivamente, el SIDA puede contagiarse a cualquiera, sobre todo al estar tan propagado por quienes no supieron guardar la abstinencia y la fidelidad; sin embargo, continúan siendo los mismos grupos de riesgo a quienes ataca preferentemente.

 

Las conductas de riesgo están constituidas por homosexualidad, drogadicción [31], relaciones heterosexuales promiscuas y prostitución. Mientras perduren estas conductas, no habrá desaparecido la posibilidad de contagiarse, y al favorecer el uso de preservativos -dada su ineficacia-, aumenta el número de personas dentro de los grupos de riesgo, por lo que crece también la posibilidad de contagio. Por tanto la prevención mediante preservativos no es eficaz al no modificar las conductas de riesgo.

 

Se promueve el preservativo, su uso y efectividad (como una “solución” que permite continuar las conductas de riesgo), y con ello se estimula una determinada facilidad para las relaciones sexuales. En la persona que arraigue el hábito, cualquier estímulo erótico tendrá más capacidad de suscitar en él una respuesta sexual. Por tanto, propiciar su uso, multiplica la probabilidad de que el usuario establezca más relaciones sexuales potencialmente contagiosas [32].

 

Si el preservativo falla hasta el 12% para evitar el embarazo, ¿cuánto será para el SIDA? El contagio, al cabo de un año, va del 10 al 27% en quienes se comprometieron a usarlo siempre [33].

 

Ahora bien ¿existe alguna publicación confiable que muestre la correlación entre el uso del preservativo y la prevención de transmisión sexual del VIH? Ciertamente hay declaraciones de fe en los preservativos, pero ningún estudio controlado de uso del condón afirma que proteja contra enfermedades de transmisión sexual.

 

Utilizar el preservativo en una relación sexual con un usuario de drogas intravenosas, un hombre bisexual, o una prostituta es más peligroso que mantener relaciones sexuales sin preservativo con alguien que no pertenece a un grupo de alto riesgo.

 

Se han obtenido conclusiones similares estudiando la frecuencia de reinfección de pacientes tratados de ETS, que habían sido instruidos en el uso de preservativos. El 19.9% de los varones y el 12.6% de las mujeres estuvieron reinfectados después de un periodo de sólo 9 meses [34].

 

Un estudio detallado y estadísticamente exhaustivo llevado a cabo por Susan C. Weller, de la Facultad de Medicina de Galveston, Universidad de Texas, y publicado en Social Science and Medicine, después de examinar 87 artículos científicos, concluye que la selección cuidadosa de compañeros sexuales reduce el riesgo por un factor de dos a cuatro órdenes de magnitud. Los preservativos, en cambio, suponiéndoles una efectividad del 90%, reducirían el riesgo sólo en un orden de magnitud, según su análisis de los datos empíricos, su efecto protector debe estimarse como sólo del 69% [35].

 

Desde el punto de vista epidemiológico, la prevención siempre es más eficaz cuando se aborda en los primeros estadios. En el caso del SIDA es necesario prevenir con total seguridad, mediante un cambio de las conductas de riesgo. No vale una prevención parcial ante una enfermedad mortal e incurable, pues mientras persistan comportamientos que favorecen la transmisión del virus, aumentarán los infectados, y crecerá la enfermedad.

 

En este sentido, el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC) ha declarado repetidamente: “Las únicas estrategias totalmente efectivas para la prevención del SIDA son la abstinencia o la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada”. Declaración recogida por la OMS, Food and Drug Administration (FDA) y la mayor parte de las asociaciones médicas del mundo. El Grupo operativo de los Servicios Preventivos de Estados Unidos publicó la “Guía de actividades en la práctica médica”, y ahí señala: “las estrategias más eficaces para prevenir la infección por VIH y otras enfermedades transmitidas sexualmente son abstenerse del sexo o mantener una relación sexual monógama, mutuamente fiel, con una pareja que se sabe que no está infectada” [36].

 

El problema de fondo es el planteamiento. Se parte de la premisa de la imposibilidad de vivir la abstinencia y la fidelidad, y por lo tanto, se apuesta al uso del preservativo como el medio más adecuado para enfrentar la transmisión de enfermedades infecciones. La revolución sexual ha implicado a los jóvenes, que llegan a ser sexualmente activos anticipadamente, llevando consigo promiscuidad, enfermedades de transmisión sexual, aumento del número de embarazos y niños nacidos fuera del matrimonio, que crecen en un ambiente lleno de carencias afectivas.

 

MITO 4. No es posible ni conveniente cerrar los ojos a la realidad, si de todas formas van a tener relaciones sexuales, es preferible que usen el condón para evitar el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y el SIDA

 

REALIDAD: Samuels halló que los estudiantes universitarios usuarios de preservativo tenían una tasa de infección del 35.7%, y los no usuarios del 37%, diferencia que no es estadísticamente significativa [37].

 

Un informe del Instituto Alan Guttmacher, afirma que la incidencia de ETS en los Estados Unidos es de 12 millones de casos nuevos por año y, de estos, 3 millones, 25%, se dan en personas menores de 25 años. Las ETS afectan desproporcionadamente a las mujeres, produciendo la enfermedad inflamatoria pélvica (PID), infertilidad y embarazos ectópicos, y haciendo a estas mujeres mucho más susceptibles a el SIDA [38].

 

“Las personas con una ETS que produzca ulceraciones genitales o anales (sífilis, chancro blando, herpes simple) puede, por razones biológicas, tener un riesgo mayor de adquirir y transmitir la infección por VIH” [39]. Para complicar las cosas, el 80% de estos pacientes no sabe que tiene una ETS, y puede transmitirla sin darse cuenta [40].

 

Si, por otra parte, fuera posible desarrollar programas que convirtieran el alto riesgo en bajo riesgo, y el bajo riesgo en ningún riesgo. El primer programa de este tipo, denominado “Posponer las relaciones sexuales” comenzó en Atlanta en 1983. “Al final del 8° grado, los estudiantes que no habían participado en el programa tenían cinco veces más probabilidades de haber empezado su actividad sexual que quienes habían seguido el programa” [41]. Se han desarrollado otros programas similares, como el plan “Community of Caring” [42] de la Fundación Joseph Kennedy. “Teen Aid” [43], “Sex Respect” [44], “Teen Choice” [45] y “Free Teens” [46].

 

Estos programas han mostrado notable efectividad para reducir la tasa de actividad sexual y embarazos, resultados que no son observables en ninguno de los que se han basado en contraceptivos. Y, los programas que subrayan la abstinencia, pero que también proporcionan preservativos como una especie de salvavidas, no han sido tan efectivos como los que se apoyan exclusivamente en la abstinencia [47].

 

Un estudio realizado por el Medical Institute for Sexual Health presentó pruebas de que el actual modelo público designado para el embarazo en adolescentes está fallando, y que la abstinencia es el método más efectivo para evitar la transmisión de enfermedades sexuales. El informe “Construyendo futuros saludables: herramientas para ayudar a los adolescentes a evitar el inicio de su actividad sexual”, presenta también la primera revisión intensa de los estudios que evalúan el modelo educativo de la abstinencia, rescatando “programas que enseñan exclusivamente que la abstinencia afecta positivamente la conducta sexual”.

 

Según el Presidente y fundador del Instituto Médico, Joe S. Mcllhaney, “Construyendo futuros saludables” es una “explicación de lo que es y no es trabajar en la lucha por proteger a los niños de las epidemias transmitidas por infecciones sexuales y embarazos prematrimoniales”. “Cada día en Estados Unidos, 8 mil adolescentes contraen infecciones transmitidas sexualmente”. Uno de cada cuatro de los 15 millones de individuos que contraen enfermedades sexuales cada año son menores de 20 años. El estudio muestra también que el 60 por ciento de las mujeres con actividad sexual son infectadas con el virus papilloma (HPV), que causa casi el 90 por ciento del cáncer de cerviz, y que cada año, cerca de 900 mil adolescentes quedan embarazadas en Estados Unidos. Asimismo, se informa que un buen porcentaje de las madres adolescentes no se llegan a graduar, y que los hijos de madres adolescentes son 2.7 veces más propensos a pasar algún tiempo de prisión [48].

 

Según el Family Research Council (FRC), cada año mueren cinco mil mujeres estadounidenses por cáncer cervical sin saber que este mal se desarrolla a partir del HPV, enfermedad que se ha convertido contraído por vía sexual. “La mujeres necesitan saber que los preservativos no las protegen del HPV, hoy convertido en la principal enfermedad de transmisión sexual en el país”, indicó Janet Parshall, vocera del FRC.

 

Parshall afirmó que “conocemos la causa del cáncer cervical y sabemos cómo puede ser previsto”, y que “la última evidencia científica vincula al 99 por ciento de casos de cáncer cervical al HPV. Por eso, si podemos detener la difusión del HPV, que actualmente afecta a unos 24 millones de personas, podremos reducir el número de casos de cáncer cervical en el país. “Desde que se descubrió la innegable relación entre el acto de fumar y el cáncer al pulmón, los sectores público y privado han trabajado juntos para educar al público al respecto. Ahora que conocemos esta otra relación, deberíamos lanzar una campaña similar”, indicó Parshall.

 

Según la vocera, “por mucho tiempo las organizaciones de salud han ignorado los devastadores efectos del HPV y han promovido los preservativos como ‘sexo seguro’. Este país enfrenta una epidemia de HPV y se pierden vidas de mujeres como consecuencia de ella. Las mujeres necesitan saberlo” [49].

 

3. Posición de la Iglesia

 

En los medios de comunicación frecuentemente se critica a la Iglesia por oponerse al uso del preservativo y con ello -se dice-, la detención del contagio del VIH.

Siendo verdadera esta oposición al condón por tratarse de un medio anticonceptivo, sin embargo, ninguno de sus múltiples promotores se ha atrevido a dar el dato de cuál es la efectividad real del preservativo como medio para evitar el contagio, sino que simple y sencillamente se acepta su eficacia como un dogma de fe. Menos aún se discute si la estrategia seguida hasta el momento ha dado los resultados positivos esperados.

 

Y, por si lo anterior no fuera suficiente, tampoco comentan que la asistencia a los enfermos de SIDA en el mundo es cubierta en casi una cuarta parte del total por los agentes sanitarios católicos [50].

 

La directriz que la Iglesia ha marcado respecto al uso del preservativo es básicamente la misma que la de cualquier anticonceptivo que separa el aspecto unitivo del procreativo. pero esto se verá con profundidad en un capítulo especial.

 

Al promover el condón como un anticonceptivo capaz de evitar -aseguran-, el contagio de ETS incuido el VIH, se continúa con la misma finalidad anticonceptiva y, por tanto, permanece en el mismo status respecto a su calidad moral.

 

4. Conclusiones

 

Quienes ajustan su conducta sexual a la abstinencia antes del matrimonio o fidelidad a la pareja no infectada, no necesitan del preservativo. Como el contagio está ligado a la conducta, sólo un cambio de conducta puede impedir la propagación. Las autoridades gubernamentales consideran imposible la fidelidad a la pareja, pero suponen una lealtad sin falla al preservativo y una fe ciega en su eficacia.

 

Cediendo, sin conceder, la efectividad del preservativo, ¿alguien cuerdo tendría relaciones sexuales con un portador del virus utilizando el preservativo? Esto sucede continuamente, sólo que sin el conocimiento de que se esté infectado. De quienes creen en la omnipotencia del preservativo, ¿alguno aceptaría una transfusión sanguínea de un homosexual que declarara practicar el sexo seguro?

 

Los preservativos se siguen promoviendo y fabricando, se ofertan y se compran. Lo que llama la atención es que las autoridades continúen recomendado su uso, en lugar de dirigir la campaña contra el SIDA basada en una educación responsable, en la abstinencia y la fidelidad conyugal.

 

Un persona puede usar el condón pensando continuamente en el contagio. Puede también apartarse del mal uso del sexo pensando continuamente en la conveniencia de abstenerse y ser fiel a su pareja. Se discute cuál es el modo más razonable y aun cuál es el más eficiente. Pero, seguramente. Pero seguramente no se discutirá cuál es el más sano.

 

Ante la pregunta de si el condón ¿previene realmente el SIDA?, se puede responder que la intención puede ser fascinante, pero que continúa siendo intención.

 

Los partidarios del uso del preservativo plantean también lo siguiente: “para quien de todas formas va a tener relaciones sexuales es preferible utilizar el condón que no hacerlo. Es como un barco -dicen- que lleva salvavidas, aunque no deseen hundirse”. De acuerdo, son como los salvavidas de los barcos, nada más que esos barcos tienen la manía de divertir a sus pasajeros navegando siempre en zona de icebergs.

 

Ser seropositivo cambia la vida de la persona, su familia y entorno social; ya nada es igual porque ha contraído una enfermedad mortal y transmisible. Por tanto: Es preferible invertir en campañas que hagan cambiar los malos hábitos, este remedio es definitivo, el otro -querer implantar costumbres que de antemano se conocen ineficaces-, es demensial.

 

- El condón se promueve como un método eficaz para prevenir el SIDA, y eso es una falsedad. Es necesario advertir a la sociedad del porcentaje de efectividad real.

- El impulso del preservativo no representa ninguna solución, antes al revés, puede significar multiplicar el problema. Es más conveniente promover la abstinencia y la fidelidad.

- Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción de este artículo que forma parte del libro “SIN MIEDO A LA VIDA”.

Pbro. Antonio Orozco Delclós
13.02.2009

Homo sacra res homini, el hombre es cosa sagrada para el hombre, escribió Séneca. «El embrión humano es algo divino, en tanto que es un hombre en potencia», escribió Aristóteles. Ambos pensadores son ajenos a la cultura judeo-cristiana; con todo, intuyeron que, aun con las limitaciones y miserias que acompañan la existencia en este mundo, la vida humana encierra un valor inconmensurable, prácticamente divino, desde su comienzo hasta su natural término. Sin embargo, será necesaria la revelación cristiana para hallar el fundamento claro y sólido de tal aserto. La sacralidad de la vida humana hace acto de presencia al menos por tres razones: la razón del origen, de la naturaleza y del destino.

Sagrada por su origen

En la primera página del Génesis, bajo un ropaje en apariencia ingenuo y mítico, se narran acontecimientos históricos: la creación del universo y del hombre. Dios modela una porción de arcilla -semejando en su quehacer al alfarero-, sopla y le infunde un aliento de vida, el espíritu inmortal. La materia se anima de un modo nuevo, superior: nace la primera criatura humana, a imagen y semejanza del Creador. El hombre no es cabalmente un producto de la materia, aunque la materia sea uno de sus componentes; goza de alma espiritual, irreductible a lo corpóreo. Las almas son creadas directamente por Dios, sin intermediarios. Por esto cabe decir con todo rigor que cada vida humana es sagrada, pues desde su comienzo compromete la acción del Creador.

Dios es origen primero de cuanto existe. Pero ha otorgado también a sus criaturas capacidad y poder de hacer y propagar el bien, siendo origen causal unas de otras, por generación o composición. Con todo, el origen de cada persona humana es muy singular, pues aunque en su génesis intervienen los padres, poniendo la base material, biológica, a la vez Dios interviene produciendo de la nada el alma espiritual y la infunde en el minúsculo cuerpo engendrado por los padres.

La espiritualidad del alma distingue esencialmente al hombre de las demás criaturas de este mundo, hace que el cuerpo humano no sea como los demás cuerpos, sino un cuerpo personal, con características específicas muy netas, apto para ser convertido por la gracia santificante en templo del Espíritu Santo. Pero ya desde el momento de la concepción, el alma rige todo el desarrollo del embrión y, salvo accidentes o atentados, lo llevará a la relativa perfección que cabe alcanzar en la tierra.

El hombre engendra y, simultáneamente, Dios crea; de tal modo que, en la generación, es muchísimo mayor la obra de Dios que la obra del hombre. Dice San Agustín que Dios es quien da vigor a la semilla y fecundidad a la madre, y sólo Él pone -creándola- el alma. Por eso, otro padre de la Iglesia nos hace esta sugerencia bellísima: Cuando alguno de vosotros besa a un niño, en virtud de la religión debe descubrir las manos de Dios que lo acaban de formar, pues es una obra aún reciente (de Dios), al cual, de algún modo, besamos, ya que lo hacemos con lo que Él ha hecho. Así pues, la vida humana, desde su concepción posee valor divino, sagrado.

Y la vida del cristiano en gracia de Dios, todavía más: El historiador Eusebio de Cesárea narra que el mártir de Alejandría de Egipto, Leónidas, padre de Orígenes, al primero de sus siete hijos, uno de los más insignes talentos que tuvo la humanidad, gozoso por la admirable precocidad de semejante hijo, y dando gracias a Dios por habérselo concedido, mientras el niño dormía, se inclinaba sobre él y le besaba el pecho, pensando que en él habitaba el Espíritu Santo (Eusebio de C., Historia Eccl., 1, VI, c. II, 11). Este es el secreto de la vida sobrenatural del cristiano: el ser vitalizado por la gracia, es decir, por la acción del Espíritu Santo.

Sagrada por naturaleza

¿Qué resulta de la acción creadora de Dios con la participación de los padres, en la generación? Una imagen de Dios. Esta es la gran revelación sobre la naturaleza humana: Dios creó al hombre a su imagen (... ), varón y mujer los creó (Gen 1, 27). Esto -explica Juan Pablo II- es lo que se quiere recordar cuando se afirma que la vida humana es sagrada. Explica también que el Concilio Vaticano II afirme que el hombre es la única criatura que Dios ha querido por sí misma. Para Dios, todos y cada uno de los seres humanos poseen un valor excepcional, único, irrepetible, insustituible.

¿Desde cuándo? Desde el momento en que es concebido en el seno de la madre (Juan Pablo II, Enc. Redemptor hominis, nº. 13). Nuestra vida -enseña el Papa- es un don que brota del amor de un Padre, que reserva a todo ser humano, desde su concepción, un lugar especial en su corazón, llamándolo a la comunión gozosa de su casa. En toda vida, aún la recién concebida, como también incluso en la débil y sufriente, el cristiano sabe reconocer el sí que Dios le ha dirigido de una vez para siempre, y sabe comprometerse para hacer de este sí la norma de la propia actitud hacia cada uno de sus prójimos, en cualquier situación en que se encuentre.

Hoy, tras importantes hallazgos de la genética experimental y de la investigación filosófica y teológica, podemos y debemos mejorar aquella sentencia de Aristóteles -que hizo suya Santo Tomás- del siguiente modo: el embrión humano es algo divino en tanto que es ya un hombre en acto. Por minúsculo que resulte a nuestra mirada, encierra una estructura grandiosa, admirable, completísima, animada por un alma inmortal, que constituye un macrocosmos sagrado.

Estamos en peligro de perder la sensibilidad ante lo grandioso de la maternidad/paternidad. Cooperar con Dios en la procreación es intervenir activamente en un portentoso milagro, porque, en cierto sentido, es más milagro -dice Tomás de Aquino en Los cuatro opuestos- el crear almas, aunque esto maraville menos, que iluminar a un ciego; sin embargo, como esto es más raro, se tiene por más admirable. San Agustín queda incluso más admirado ante la formación de un nuevo ser humano que ante la resurrección de un muerto. Cuando Dios resucita a un muerto, recompone huesos y cenizas; sin embargo -explica ese grande del saber teológico- tú, antes de llegar a ser hombre, no eras ni ceniza ni huesos; y has sido hecho, no siendo antes absolutamente nada.

Si dependiera de nosotros que Dios resucitase a un muerto (pariente, amigo o desconocido), seguramente haríamos todo cuanto estuviera en nuestro poder, por costoso que resultase. Si Dios nos dijera: haz esto, y este hombre volverá a la vida; sentiríamos una emoción profunda y nos hallaríamos felices de ser cooperadores de un hecho portentoso, divino. Pues aún de mayor relieve es la concepción de un nuevo ser humano. De donde no había nada, surge una imagen de Dios.

Sagrada por su fin y sentidos divinos

Toda vida humana es fruto del amor de la Trinidad que llama a cada hombre (varón o mujer) a la eterna comunión gozosa con las tres Personas divinas (Cfr. Mt 25, 21.23). Toda persona ha sido ordenada a un fin sobrenatural, es decir, a participar de los bienes divinos que superan la comprensión de la mente humana (DS 3005).

Todos los seres humanos -dice Juan Pablo II- deberían valorar la individualidad de cada una de las personas como criatura de Dios, llamada a ser hermano de Cristo en virtud de la encarnación y redención universal. Para nosotros la sacralidad de la persona se funda en estas premisas. Y sobre estas premisas se funda nuestra celebración de la vida, de toda vida humana.

En rigor, las actitudes hostiles a la natalidad no sólo son deficitarias en conocimientos de matemáticas (porque no advierten el tremendo problema que se avecina con el envejecimiento de la población) sino que también son in-humanas, y, por supuesto, absolutamente extrañas al cristianismo. Se requiere haber perdido de vista lo que el hombre es y el sentido de la vida, para caer en esa suerte de nihilismo que prefiere la nada al ser; o suscribir el paradójico hedonismo que desprecia los bienes eternos por mantener, a toda costa, algunas comodidades provisionales.

Es preciso recordar que el problema de la natalidad, como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o sociológico, a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena, sino también sobrenatural y eterna (Pablo VI, Humanae vitae).

Un crimen abominable

La vida humana es, pues, tanto por su origen, como por su naturaleza, como por su fin o sentido, una criatura muy de Dios, muy especialmente suya. Atentar contra esa vida es atentar contra Dios, como desafiarle cara a cara. En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis (Cfr. Mt 25, 40). Estas palabras de Jesucristo nos hablan del punto inaudito al que llega su amorosa solidaridad con cada uno de nosotros. Respeta infinitamente nuestra libertad, pero quien la use contra su imagen -varón o mujer-, quiérase o no, la usa contra Dios mismo. Y ante Él, más que ante tribunales e historias humanas, habrá que responder.

Se comprende bien así que, por encima de intereses más bien inconfesables, la Iglesia de Cristo haya enseñado siempre -también hoy porque es verdad perenne-, que el aborto procurado es un crimen abominable: Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos (Vat II, GS 51,3).

La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. "Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae" (CIC, can. 1398) es decir, "de modo que incurre ipsofacto en ella quien comete el delito" (CIC, can 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cfr. CIC, can. 1323-24). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad.

El infanticidio (cfr. GS 51,3), el fratricidio, el parricidio, el homicidio del cónyuge son crímenes especialmente graves a causa de los vínculos naturales que rompen. Preocupaciones de eugenismo o de salud pública no pueden justificar ningún homicidio, aunque fuera ordenado por las propias autoridades (CEC 2268).

Se comprende que hay situaciones límite en las cuales surge la fuerte tentación de claudicar y matar o matarse. Ni el aborto procurado ni la eutanasia suicida son caprichos de sólo gente enajenada. Pero la comprensión y la compasión no pueden convertirse en cómplices de un asesinato. A la persona humana, su conciencia moral puede pedirle un acto de heroísmo al servicio de la dignidad de la persona y de la sociedad. Y las leyes civiles han de hacerse eco de ello. El Estado no puede eximirse de defender absoluta y positivamente la vida de sus súbditos en particular y de todos en general. Es una cuestión de bien común, fin esencial del Estado. Y esto se puede entender desde la mera razón jurídica, como muestra la Encíclica Evangelium vitae.

No hay vida humana inútil

Para el cristiano no hay vida humana inútil, por más que las apariencias sugieran lo contrario. Toda persona, cualquiera que sea su estado físico o psíquico, está eternamente llamada a ser eternamente feliz en el cielo. Aunque a veces cueste entenderlo, también el dolor entra en los planes de Dios y lo encamina al bien de los que le aman.

Una tribulación pasajera y liviana -dice el apóstol Pablo-, produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria (2 Cor 4, 13-15). ¿Qué decir, pues, de una tribulación grave y duradera, como puede ser una vida con graves deficiencias físicas o psíquicas, tanto para quien la sufre como para quienes han de protegerla y mimarla? Somos pobres en palabras que expresen su grandeza y el honor eterno que alcanzarán. Considero, hermanos -insiste San Pablo-, que no se pueden comparar los sufrimientos de esta vida presente con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros (Rom 21, 8-18). El Apóstol se gozaba en sus sufrimientos, porque así cumplía en su carne una porción de lo que Cristo ha querido sufrir en su Cuerpo, que es la Iglesia, para el bien de sus miembros y de toda la humanidad (Cfr. 1 Cor 12, 27).

Por eso, la Iglesia -afirma el Papa- cree firmemente que la vida humana, aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad. Contra el pesimismo y el egoísmo.

LaFamilia.info
13.02.2009

La legalización de la eutanasia en Holanda ha provocado la solicitud por parte de algunos partidos políticos de la legalización de la eutanasia en España. Con este documento la Asociación Catalana de ’Estudios Bioéticos (ACEB) quiere aportar al importante debate social reflexiones fundamentales ante un asunto tan delicado como la despenalización de acciones contra la vida humana.

1. ¿Qué es la eutanasia?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la eutanasia como aquella "acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente".

Esta definición resalta la intención del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro. La eutanasia se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.

Esta acción sobre el enfermo, con intención de sacarle la vida, se llamaba, se llama y debería seguir llamándose homicidio. La información y conocimiento del paciente sobre su enfermedad y su demanda libre y voluntaria de poner fin a su vida, el llamado suicidio asistido, no modifica que sea un homicidio, ya que lo que se propone entra en grave conflicto con los principios rectores del Derecho y de la Medicina hasta nuestros días.

2. El debate actual

La eutanasia es un acto que busca provocar la muerte a una persona enferma que conlleva graves consecuencias familiares, sociales, médicas, éticas y políticas. Su despenalización modificará en su propia raíz la relación entre las generaciones y los profesionales de la medicina.

El Informe Remmelink sobre la práctica de la eutanasia en Holanda arroja a la luz 1.000 muertes por eutanasia involuntaria (sin consentimiento) en 1990. Estos 1.000 pacientes eutanasiados se convierten en 1.000 poderosísimas razones para oponerse a la eutanasia activa. Igualmente en los casos en los que la eutanasia es solicitada por el enfermo existe un grave problema ético porque se trata de una derrota social y profesional ante el problema de la enfermedad y de la muerte.

Los casos extremos y la autonomía personal, siempre aludidos por los partidarios de la eutanasia para su despenalización, no deben generar leyes socialmente injustas, que enfrentan el deseo individual con el ineludible deber del Estado a la protección de la vida física de cada ciudadano.

Hay que eliminar el sufrimiento humano, pero no al ser humano que sufre.

Tres cuestiones complejas están presentes en el debate de la eutanasia: el consenso democrático, la dignidad de la persona humana y la autonomía personal.

El consenso: El consenso convierte el principio legislativo en la única fuente de verdad y de bien, y deja la vida humana a merced del número de votos emitidos en un Parlamento. Las legislaciones sobre el aborto, la clonación humana, la fecundación extracorpórea y la experimentación embrionaria son consecuencia de la aplicación del principio de las mayorías.

Los derechos humanos no son otorgados por el número de votos obtenidos, ni por la sociedad, ni por los partidos políticos, aunque deben siempre reconocerlos y defenderlos. No se basan tampoco en el consenso social, ya que los derechos los posee cada persona, por ser persona. Las votaciones parlamentarias no modifican la realidad del hombre, ni la verdad sobre el trato que le corresponde.

La dignidad de la vida humana: Ninguna vida carece de valor

El hecho de nacer y el de morir no son más que hechos y sólo hechos, adornados naturalmente de toda la relevancia que se quiera. Precisamente por ello no pueden ser tenidos como dignos o indignos según las circunstancias en que acontezcan, por la sencilla y elemental evidencia de que el ser humano siempre, en todo caso y situación es excepcionalmente digno, esté naciendo, viviendo o muriendo. Decir lo contrario es ir directamente en contra de lo que nos singulariza y cohesiona como sociedad.

Legalizar la eutanasia es una declaración de derrota social, política y médica ante el enfermo que no acabará con las perplejidades de la vida, ni de la muerte, ni con las dudas de conciencia de los médicos, de los pacientes y de los familiares.

La autonomía personal

"El derecho a morir no está regulado constitucionalmente, no existe en la Constitución la disponibilidad de la propia vida como tal" Si existiera este derecho absoluto sobre la vida, existirían otros derechos como la posibilidad de vender tus propios órganos o aceptar voluntariamente la esclavitud.

La autonomía personal no es un absoluto. Uno no puede querer la libertad sólo para sí mismo, ya que no hay ser humano sin los demás. Nuestra libertad personal queda siempre conectada a la responsabilidad por todos aquellos que nos rodean y la humanidad entera. La convivencia democrática nos obliga a someternos y a aceptar los impuestos, las normas y las leyes que en ningún momento son cuestionados como límites a la libertad personal.¿Por qué no queremos descubrir un bien social en la protección legal de la vida en su finitud? ¿Qué cultura dejaremos a nuestros hijos si les transmitimos que los enfermos no merecen la protección de todos?

3. ¿Cómo queremos morir?

  • Todos queremos una buena muerte, sin que artificialmente nos alarguen la agonía, ni nos apliquen una tecnología o unos medios desproporcionados a la enfermedad.
  • Todos queremos ser tratados eficazmente del dolor, tener la ayuda necesaria y no ser abandonados por el médico y el equipo sanitario cuando la enfermedad sea incurable.
  • Todos queremos ser informados adecuadamente sobre la enfermedad, el pronóstico y los tratamientos que dispone la medicina, que nos expliquen los datos en un lenguaje comprensible, y participar en las decisiones sobre lo que se nos va a hacer.
  • Todos queremos recibir un trato respetuoso, que en el hospital podamos estar acompañados de la familia y los amigos sin otras restricciones que las necesarias para la buena evolución de la enfermedad y el buen funcionamiento del hospital.

¿Cómo queremos morir?

  • Sin dolores.
  • Pudiendo rechazar tratamientos que prolongan artificialmente la vida.
  • Informados sobre la enfermedad y las posibilidades de tratamientos, con palabras comprensibles.
  • Pudiendo decidir sobre lo que se nos va a hacer y rechazar tratamientos que prolongan artificialmente la agonía.
  • Siempre tratados con respeto y cariño por los profesionales de la salud.
  • Estando acompañados de la familia y los amigos.

4. Papel del médico

El acto médico se basa en una relación de confianza donde el paciente confía al médico el cuidado de su salud, aspecto primordial de su vida, de sí mismo. En la relación entre ambos no puede mediar el pacto de una muerte intencionada. La eutanasia significará el final de la confianza depositada durante milenios en una profesión que siempre se ha comprometido a no provocar la muerte intencionalmente bajo ningún supuesto.

La eutanasia deshumanizará la medicina. Solamente desde el respeto absoluto es posible concluir que todas las vidas humanas son dignas, que ninguna es dispensable o indigna de ser vivida.

La eutanasia frenará el progreso de la medicina. Los médicos se irán volviendo indiferentes hacia determinados tipos de enfermedad, no habrá razones para indagar en los mecanismos patogénicos de la senilidad, de la degeneración cerebral, del cáncer en estado terminal, de las malformaciones bioquímicas o morfológicas, etc.

La solución pasa por dar un cuidado integral a quien pronto va a morir, tratándole tanto los sufrimientos físicos como los sufrimientos psíquicos, sociales y espirituales.

Este es el fundamento de la Medicina Paliativa que desde la perspectiva del respeto absoluto debido a toda persona y ante los límites terapéuticos de la propia medicina, pasa a controlar los síntomas de la enfermedad, especialmente la presencia de dolor, acompañando al enfermo hasta la muerte.

¿Qué es la sedación terminal?

"Se entiende por sedación terminal la administración deliberada de fármacos para producir una disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia en un paciente cuya muerte se prevé próxima, con la intención de aliviar un sufrimiento físico y/o psicológico inalcanzable con otras medidas y con el consentimiento explícito, implícito o delegado del paciente". El recurrir al consentimiento implícito o delegado cuando el paciente puede conocer la información quita al moribundo su derecho a afrontar el acto final de su vida: su propia muerte. La familia y el médico suplantan y despojan al enfermo del conocimiento de esta decisión.

El verdadero respeto a los derechos del paciente pasa por hacerlo partícipe de las decisiones sobre su cuidado, aunque éstas hayan de pasar por una información desagradable.

La sedación terminal es éticamente correcta cuando:

  • El fin de la sedación sea mitigar el sufrimiento;
  • La administración del tratamiento busque únicamente mitigar el sufrimiento y no la provocación intencionada de la muerte.
  • No haya ningún tratamiento alternativo que consiga los mismos efectos principales sin el efecto secundario que sería el acortamiento de la vida. Entonces la acción es correcta y éticamente aceptable.

La sedación terminal es correcta únicamente cuando se busca mitigar el sufrimiento del enfermo y no cuando la finalidad es acelerar su muerte. En este caso se trata de eutanasia activa.

Consecuencias de la despenalización de la eutanasia

Las difíciles circunstancias que provocan algunas enfermedades o una experiencia familiar desagradable pueden ser causa de una posición personal a favor de la eutanasia. Pero los casos extremos no generan leyes socialmente justas, por las dificultades que estos mismos comportan. Los casos extremos son utilizados y presentados como irresolubles, por lo que si hoy aceptamos matar intencionadamente a un paciente como solución para un problema, mañana podremos hallar una centena de problemas para los cuales matar sea la solución.

La eutanasia no resuelve los problemas del enfermo, sino que destruye a la persona que tiene los problemas.

Un antecedente de lo expuesto puede considerarse en las consecuencias de la despenalización del aborto bajo los tres supuestos o excepciones a la norma en la ley del aborto de 1985: por violación, por malformaciones fetales o congénitas y por el peligro para la salud física o psíquica de la madre. El peligro para la salud psíquica de la madre se ha convertido en un cajón de sastre donde cabe todo ya que el 97,83% de los motivos se acogen a este supuesto. Hoy ya nadie habla del derecho a la vida de los no nacidos y el aborto se ha convertido en una práctica médico-social habitual sin control legal alguno en los supuestos contemplados por la ley.

Se habla del control absoluto del acto eutanásico ante su despenalización pero la evidencia es muy distinta pues el médico, si se despenaliza la eutanasia, tendrá impunidad para matar sin que nadie se entere.

Los siguientes ejemplos ponen de manifiesto la inseguridad de los enfermos:

La Vanguardia (6/01/2001) publicó la siguiente noticia: "Médico de familia y asesino en serie". Un minucioso informe de la universidad de Leicester determina que "probablemente 297 pacientes de Harold Shipman, conocido como "Doctor Muerte" no murieron por causas naturales". Shipman, inglés, padre de cuatro hijos y médico de cabecera ya cumple cadena perpetua por haber asesinado a quince de sus pacientes. En su expediente se lee que mataba predominantemente a señoras de mediana edad, entre los 50 y 65 años, aplicándoles sobredosis de drogas como la heroína, que conseguía con su licencia de médico haciendo ver que eran para aliviar el dolor de sus pacientes. Los familiares de algunas de las víctimas siguen presionando a la fiscalía británica para averiguar si sus seres queridos fueron asesinados. El Dr. Shipman fue descubierto por manipular el testamento de Kathllen Grundy que la familia denunció.

EL País (23/06/2000) publicó el caso de una enfermera inglesa investigada por la muerte de 18 menores. Las dudas surgieron por la carta de una madre quejándose del tratamiento recibido por su hijo, ya fallecido. Al estar versada en los cuidados paliativos aplicados a casos incurables, sus visitas a las distintas casas no eran supervisadas con el mismo rigor que las tareas del resto de sus compañeras. Las autoridades del Hospital de Runwell, del condado de Essex, la suspendieron de empleo y sueldo. La noticia no citaba el nombre de la enfermera.

En Brasil, publicó ABC (11/05/99) "investigan a las funerarias por el nuevo "ángel de la muerte". El auxiliar de enfermería Edson Isidoro, sospechoso de haber matado a 131 pacientes en estado grave, confesó haber recibido comisión de las funerarias y de haber actuado por dinero.

La Razón (12/01/99) publicó "Un médico holandés denuncia ante el Consejo de Europa 900 casos de eutanasia sin consultar al paciente". La denuncia fue realizada por el doctor Henk Ten Have en la reunión de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que tuvo lugar el día anterior.

Amnistía Internacional (AI), publicó Diario Médico (3/11/ 98) declaró que los médicos que intervienen en la ejecución de un reo por medio de una inyección letal incurren en una práctica contraria a la ética profesional, aunque les ampare la legislación del país. El doctor, James Welsh, ha afirmado que cuando se introdujo el uso de la inyección letal "se presentó como un sistema que humanizaba de manera notable las ejecuciones. Sin embargo, en la práctica, se tiene constancia de un alto número de casos en los que ha fallado y ha causado una muerte dolorosa".

El Mundo publicó (7/01/99) "La policía británica investiga 50 muertes por eutanasia". Varios hospitales han sido acusados de haber retirado el suero intravenoso a sus pacientes, mientras estaban sedados, y de causarles la muerte por deshidratación. El doctor Gillian Craig dijo al respecto: "En algunas ocasiones, sedar a un paciente y deshidratarle equivale a eutanasia. El agua y los alimentos constituyen una necesidad básica y no pueden ser considerarse como un tratamiento que los médicos pueden conceder o retirar a su antojo".

ABC (8/08/2000) publicó "En Dinamarca no se atenderá a los enfermos terminales para ahorrar gastos". El pacto concertado entre médicos y políticos escandaliza a la sociedad.

¿Qué pasará si se despenaliza?

La despenalización de la eutanasia comportará una decadencia ética progresiva. Gonzalo Herranz describe en cuatro fases las situaciones por la que pasaremos en caso de ser despenalizada:

Se presentará la eutanasia como un tratamiento que sólo puede aplicarse en ciertas situaciones clínicas extremas, sometidas a un control estricto de la ley.

Tras pocos años, la reiteración de casos irá privando a la eutanasia de su carácter excepcional. La habituación se producirá con la idea de que es una intervención no carente de ventajas, e incluso una terapéutica aceptable. La eutanasia le ganará falazmente la batalla a los cuidados paliativos por ser más indolora, rápida, estética, y económica convirtiéndose para el enfermo en un derecho exigible a una muerte dulce, para los allegados en una salida más cómoda, para algunos médicos un recurso sencillo que ahorra tiempo y esfuerzos, y para los gestores sanitarios una intervención de óptimo cociente costo/eficacia.

Para aquellos profesionales que acepten la eutanasia voluntaria, la eutanasia involuntaria se convertirá, por razones de coherencia moral, en una obligación indeclinable. Esta fase comporta la eutanasia involuntaria. El médico razona que la vida de ciertos pacientes capaces de decidir es tan carente de calidad, tienen tan alto costo, que no son dignas de ser vividas. Es muy fácil expropiar al paciente de su libertad de escoger seguir viviendo.

Se generalizará este concepto a otros enfermos y la eutanasia sustituirá a la medicina.

Un ejemplo: HOLANDA

Según la nueva ley holandesa, la eutanasia no será delito si el médico la practica respetando los siguientes requisitos: que la situación del paciente sea irreversible y el sufrimiento insoportable; que el médico esté seguro que nadie coacciona al paciente y que su petición de morir haya sido expresada más de una vez; que el médico pida la opinión de otro colega, que deberá haber visto al paciente. Todos estos requisitos estaban ya previstos en la legislación de 1993. Lo novedoso de esta ley es que los menores de 12 a 16 años pueden también solicitar la eutanasia con permiso de sus padres. Los de 16 y 17 años no necesitaran el consentimiento paterno, pero sí su participación en el proceso de decisión.

P.J. van der Maas y G. van der Wal, catedráticos de Salud Pública de la Universidad Erasmus de Rotterdam y de la Universidad Libre de Amsterdam, realizaron un informe a petición de las ministras de Justicia y Sanidad para evaluar la aplicación de la legislación. Sus conclusiones permiten comparar la práctica actual de la eutanasia con la que reflejó otro informe realizado en 1991 por una comisión, presidida por el fiscal general del Estado Jan Remmelink.

Los dos estudios se basan en dos informes separados: uno basado en entrevistas con médicos y otro en el procedimiento de notificación.

La comparación del informe Remmelink de 1990 y el de 1995 pone de manifiesto que del total de fallecidos en Holanda:

  • Las muertes por eutanasia han aumentado de 2.300 casos en 1990 a 3.120 casos en 1995;
  • La cooperación al suicidio ha pasado de 400 casos a 540 casos;
  • La práctica de la eutanasia sin consentimiento explícito se mantiene en torno a 1.000 casos.
  • Las peticiones explícitas de eutanasia o de suicidio asistido crecieron un 9% desde 1990.

El procedimiento de notificación no cumple su papel de control a posteriori. Todavía la mayoría de los casos de eutanasia no son declarados como tales al realizar el acta de defunción, aunque la proporción de las declaraciones ha aumentado del 18% en 1990 al 41% en 1995. Con la amenaza teórica de incurrir en responsabilidad penal, es lógico que los médicos no quieran denunciarse a la Justicia.

Las eutanasias con consentimiento son una gran derrota familiar, social, médica y política que debe movernos a reflexionar sobre la voluntad de morir de estos pacientes que dicen: "Doctor, quiero morir", que significa: "Doctor, quiero vivir, pero ¿estará también a mi disposición cuando no pueda más?". Los 1.000 casos de eutanasias sin consentimiento explícito, son una poderosa razón para no permitir esta práctica ya que estamos hablando de homicidios involuntarios.

5. Razones políticas para decir no a la eutanasia

El debate de la eutanasia pone al descubierto cuáles son deberes del Estado o políticos y cuáles son deberes personales.

La tutela de la vida humana es un deber político que no puede relegarse a la moral particular o privada de cada uno. La vida física es un bien universal que no puede ser amenazado por ninguna circunstancia.

Existen dos planos diferenciados:

Jurídico-político: regula las relaciones entre los hombres - por la convivencia en paz, seguridad y libertad- y protege los bienes comunes de los que participamos todos y en los que la vida física de cada hombre es presupuesto necesario para la existencia de otros bienes. No es un deber del Estado hacer bueno al hombre a través de las leyes civiles, pero sí proteger a todos los que pueden verse privados del derecho fundamental a la vida especialmente ante la vulnerabilidad que comporta la enfermedad.

Moral: regula los actos individuales. El presunto derecho al suicidio asistido es una opinión o deseo personal. Una cosa es el deseo que todos tenemos de morir bien y otra bien distinta despenalizar el acto intencionado de supresión de una vida: el homicidio.

El derecho a la protección de la vida física de cada persona y bajo cualquier circunstancia de enfermedad o de vejez es el fundamento que nos protege de los criterios éticos de los demás sobre la propia existencia, de la forma en cómo los otros "me ven", e incluso de la moralidad particular de aquel que no descubre el respeto debido siempre al otro, como el médico que practica eutanasias.

6. Algunos testimonios en contra de la despenalización

Pablo Salvador Coderch, Catedrático Derecho Civil de la Universidad Pompeu Fabra, escribe en un artículo de Opinión, Ministros de muerte, en La Vanguardia. Viernes, 27 de febrero de 1998.

"No existe nada parecido a un derecho a la muerte ni nadie en su sano juicio puede pretender que el Estado reconozca a ninguno de sus ciudadanos la facultad de exigir ante un tribunal que un funcionario le inyecte una sustancia letal".

"Yo no estoy de acuerdo (con el mensaje enviado por los medios de comunicación) deprimente y letal: hay que ayudar a vivir que no siempre es fácil; en algún caso aislado, habrá que dejar morir, pero matar es una solución demasiado sencilla. Cuesta tan poco, que está al alcance de cualquier incompetente".

"Los jueces del Tribunal Supremo Federal (EEUU) se negaron a admitir que tampoco hay que distinguir entre eutanasia activa –matar– y pasiva – dejar morir–..... Llevan razón: en la vida y en el derecho la regla de principio es que no es lo mismo hacer algo que abstenerse de ello".

Camilo José Cela. Premio Nobel de Literatura (1989). El Mal Camino. ABC.

"Por el mundo adelante se extiende cada vez más la idea de la licitud del exterminio cuanto pueda frenar la marcha triunfal del vencedor, y eso es peligroso. El retrasado, por la razón que fuere, el tonto, el débil, el enfermo, el viejo, el negro, el paria y el perdedor, también tiene derecho a seguir viviendo, aunque sea mal. Si el hombre no es capaz de adecuar su vida a la justicia –y lleva demasiado tiempo intentándolo sin conseguirlo– no va a tener más remedio que volver a la caridad........ La energía del fuerte debe encauzarse hacía la regeneración del débil, que siempre será posible si se prueba seriamente a hacerlo"

"Lo que no se puede admitir que los superdotados quieran hacer jabón con los infradotados; un trozo de carne con figura humana, por poco que discurra, sigue siendo un hombre y, por el solo hecho de serlo, es digno de absoluto respeto".

Juan Alberto Belloch, Ex-Ministro de Justicia (1993-1996) responde a la pregunta de la periodista Carla Fibla: ¿Qué es lo que personalmente le hace mostrarse tan reacio a la despenalización de la eutanasia?...... "si está despenalizado practicar la eutanasia activa y directa, en determinados casos el riesgo es que el médico termine sustrayendo o suplantando la voluntad del paciente"...... "Hay que pensar; el valor de la muerte, si se da o no un elemento de presión sobre los más débiles". "Por arreglar una injusticia creamos un problema mayor".

7. Disposiciones internacionales

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su recomendación 1.418, aprobada el 25 de junio de 1999 pidió que se garantice el acceso de los enfermos terminales a los cuidados paliativos y recuerda que la eutanasia, aún voluntaria, contraviene el artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que afirma que "la muerte no puede ser inflingida intencionalmente a nadie". Los 41 diputados exhortaban a los Gobiernos a mantener "la prohibición absoluta de poner fin intencionalmente a la vida de los enfermos incurables y de los moribundos".

Un mayor conocimiento de los cuidados paliativos en la atención a los enfermos terminales ha hecho que disminuya sensiblemente el apoyo a la eutanasia y del suicidio asistido entre los Oncólogos de los Estados Unidos. A finales de 1999, la American Medical Associaton (AMA) decidió apoyar en el Congreso una ley que prohibiría la cooperación al suicidio en todo el país. La eutanasia está permitida en Oregón desde 1997 y en cambio ha sido rechazada por referéndum en Maine.

8. Soluciones para el enfermo

La solución a los sufrimientos que comporta la enfermedad no debe pasar por admitir el matar o la ayuda al suicidio de las personas enfermas. Matar nunca es una solución y aún menos el suicidio. El reto social y médico está en el desarrollo de una Medicina Paliativa eficaz, que admita la condición doliente del ser humano y que procure el control del dolor y el alivio del sufrimiento.

La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la humanización de la muerte. Ayudar al enfermo a vivir lo mejor posible el último periodo de la vida. Es fundamental expresar el apoyo, mejorar el trato y los cuidados, y mantener el compromiso de no abandonarle, tanto por parte del médico, como por los cuidadores, los familiares, y también del entorno social.

Muchos casos de petición de eutanasia se deben a una "medicina sin corazón". La eutanasia se basa en la desesperación y refleja la actitud de "ya no puedo hacer nada más por usted". Hay que ayudar a vivir, pero no siempre es fácil; también habrá que dejar morir, pero matar es una solución demasiado sencilla. La respuesta ante la petición de eutanasia no es la legalización sino una mejor educación y atención sanitaria y social.

La Medicina Paliativa procura responder a cualquier necesidad de los enfermos cuando se encuentran en una fase avanzada de la enfermedad o en situación terminal. La extensión de los programas de Cuidados Paliativos es muy importante para poder atender mejor a estos enfermos. Precisamente en España, el Plan Nacional de Cuidados Paliativos que están elaborando el Ministerio de Sanidad, el Insalud y los representantes de todas las comunidades autónomas, tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes en situación terminal.

La solución pasa por practicar una buena medicina, es decir, dar un cuidado integral a quien pronto va a morir, tratando tanto los sufrimientos físicos como los sufrimientos psíquicos, sociales y espirituales del enfermo.

Hay que ser respetuosos con la vida y también con la muerte. Al final de la vida, se deben suspender los tratamientos que según los conocimientos científicos no van a mejorar el estado del paciente; y únicamente se deben mantener los calmantes, la hidratación, la nutrición y los cuidados ordinarios necesarios, hasta el fin natural de la vida.

Autores:
Rafael Martínez - Notario
Ana Sesé Roca - Periodista
Xavier Sobrevia Vidal - Médico y Sacerdote
Manuel Sureda Gonzáles - Médico Oncólogo
Isabel Viladomic Olive - Psicóloga y Master en Bioética y Derecho

Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
13.02.2009

A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la interrupción del embarazo (...) La horca o el garrote pueden llamarse interrupción de la respiración, y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.

Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería anormal, física o psíquicamente. pero esto implica que el que es anormal no debe vivir, ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias” [1].

La misma afirmación del derecho a la maternidad consciente y responsable es anulada, puesto que se persigue tal maternidad interrumpiéndola. Se habla y hasta se discute sobre el aborto, sin embargo a veces se carece de ideas claras; es por esto que a continuación se procura dar respuesta a algunos de los principales argumentos que los partidarios del aborto plantean.

1 MITO. Nadie está a favor del aborto..., pero en ocasiones es la única salida.

REALIDAD: Este mito halaga a los oídos, pero no es verdadero. Afirmando que se es conciente de la realidad del aborto se pretende justificar como la única salida a la angustiante situación que supone un embarazo no deseado y se hace caso omiso de que la peor angustia para una mujer vendrá después del aborto.

La Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica Universitaria de Würzburg (Alemania), ha realizado un estudio de las consecuencias psíquicas del aborto. La propia autora expone los resultados de esta investigación. Señala que tras un aborto se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto inmotivado, estados de miedo y pesadillas.

Frecuentemente estos fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo cardiaco o de la tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o calambres en el vientre. Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo después, las pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos. Al 52% de las encuestadas les molesta ver a mujeres embarazadas porque les recuerdan sus propios hijos abortados. En el 70% de las mujeres surge una y otra vez el pensamiento de cómo serían las cosas si el niño abortado viviera ahora. Además, las encuestas arrojan proporciones de hasta 50% de uniones que se rompen después de un aborto [2].

A semejante conclusión llegó el Dr. Nathanson. La mujer que se sometía a este procedimiento, pasado el tiempo, presentaba síntomas no sólo en su aspecto físico (cefalea, gastralgia, etc.) sino también en el emocional (insomnio, crisis de angustia, crisis depresivas, abuso de alcohol, frigidez, etc.).

Lo mencionado hasta aquí se hace tomando en cuenta que la experiencia del aborto provocado puede generar dos posibilidades: ningún efecto psicopatológico o algún efecto. En el primer caso se tratará de pacientes con cierto grado de insuficiencia psíquica o trastorno de la personalidad de tipo sociopático, y que por lo mismo, les falta conciencia de su propia conducta y de su trascendencia. En cambio la experiencia del aborto provocado en una personalidad normal, se asocia negando la culpa. Ante un caso de Síndrome post-aborto (SPA), se impone la actitud terapéutica y comprensiva, así como la ayuda espiritual [3].

Un estudio financiado por el gobierno de Finlandia confirmó que las mujeres que se someten a un aborto corren cuatro veces más el riesgo de morir que las que continúan su embarazo y dan a luz. El estudio analizó más de nueve mil casos. El médico David C. Reardon, encargado de la investigación, explicó que “se trata de un estudio impecable, basado en informaciones verídicas” que “confirma que el hecho de que el aborto sea más peligroso que el parto, no es algo que pueda dudarse”.

Los investigadores de la unidad de análisis estadístico del National Research and Development Center for Welfare and Health examinaron los certificados de defunción de todas la mujeres en edad reproductiva (entre 15 y 49 años de edad) que murieron entre 1987 y 1994, es decir unas 9,129 mujeres. Luego, examinaron la base de datos nacional para identificar cualquier evento relacionado con el embarazo ocurrido en el año previo a la muerte.

Los investigadores encontraron que en comparación con las mujeres que llevaron su embarazo hasta el final, las que abortaron en el año previo a su muerte fueron: 60 % más propensas a morir por causas naturales; siete veces más tendientes al suicidio; cuatro veces más propensas a morir en accidentes; y 14 veces más propensas a ser víctimas de un homicidio. Los investigadores creen que el alto índice de muertes relacionadas a accidentes y homicidios está relacionado a las tasas más altas de conductas suicidas o de alto riesgo.

Reardon, que publicó un artículo al respecto en la revista Post-Abortion Review, denunció que “aunque este importante estudio fue publicado por el medio más importante de la medicina escandinava, fue completamente ignorado por la prensa estadounidense”. “Todo el cuerpo de la literatura médica muestra claramente que el aborto sólo perjudica la salud física y mental de las mujeres”, aseguró Reardon. “A las mujeres se les oculta esto. Nadie les dice que dar a luz mejora la salud femenina, no sólo en comparación con las que han abortado sino con las que no han resultado embarazadas”, agregó. “Si los que promueven el aborto son en realidad gente pro-choice (pro-opción), permitirían que las mujeres conozcan los riegos reales del aborto [4].

Así pues, el recurso al aborto no significa una verdadera solución, sino todo lo contrario, posteriormente se convierte en un grave problema. Por otra parte, siempre existen alternativas menos violentas que el aborto. A este respecto, las estadísticas nacionales del Centro de Ayuda a la Mujer, después de 11 años de atención han llegado a la mismo conclusión.

Las razones por las que una mujer decide recurrir al aborto son las siguientes:

  • 51.6% sociales
  • 22.8% económicas
  • 14.3% familiares
  • 5.7% salud
  • 3.3% personales
  • 2.2% violación

Las ayudas que se les ofrecen para salir adelante de su problema sin poner en riesgo su propia vida y la de su hijo son: orientación educativa sobre el valor de su persona y autoestima, despensas, bolsa de trabajo post-parto, media beca para atención prenatal y parto en instituciones públicas y privadas, albergue y respaldo frente a la familia, canalización a instituciones de salud y atención de embarazos de alto riesgo, asistencia psicológica para el tratamiento del síndrome post-violación y canalización a organismos que pueden dar en bebés en adopción [5].

Gracias a esas ayudas se han podido salvar de la muerte a cientos de bebés, pues habitualmente las madres optan por su hijo. Pero aun así, algunas personas estimulan a las mujeres a optar mejor por el aborto, presentándolo como el camino “más fácil” o como la “única salida”. Sin embargo esas mismas personas ignoran o parecen olvidar, que el aborto no es la “única salida", sino la "peor salida".

2 MITO. Debería permitirse el aborto ante un embarazo no deseado, porque trauma a la mujer.

REALIDAD: La experiencia ha demostrado que si se le deja nacer, muchos hijos no deseados se convierten en muy queridos. Es probable, incluso, que nosotros mismos al principio no fuimos unos hijos deseados, pero sí acogidos.

Stan Sinberg confiesa en The Baltimore Sun estar perplejo, como partidario del derecho al aborto, desde el día en que supo que él estuvo a punto de ser abortado: en una reunión su propia madre le confesó que al enterarse que estaba embarazada, intentó abortarlo; su padre dijo que trataría de encontrar a alguien que realizara el aborto y al no encontrarlo -o no buscarlo-, lo tuvieron. Así pues, él debía su existencia a una legislación social a favor de la vida; vive gracias a que su mamá no tuvo el derecho al aborto [6]. ¡Cuántos deberán su vida a una legislación así! No es fácil averiguarlo.

La mujer que acude a una clínica de abortos, puede tener seguridad de que no le informarán bien acerca de los traumas que podrá sufrir años más tarde, si toma la decisión de abortar.

Pero en el fondo, en muchos partidarios del aborto existe el convencimiento de que toda inclinación, si es acogida, tiene derecho a que se satisfaga, independientemente de si es justa o no la pretensión, y eso no es válido. Así por ejemplo, ante el deseo que alguien pueda tener de matar a su vecino, no debe llevarse a la práctica tan sólo porque se contrapone al gusto de aquél de conservar su vida, sino en primer lugar porque es injusto hacerlo. Por tanto, ¿con qué derecho se niega la vida a quien no ha cometido ningún delito?

3 MITO. El embrión es sólo una masa de células. La vida propiamente humana inicia a partir de que se registra actividad cerebral, y en el feto esto se da pasados muchos meses.

REALIDAD: La biología moderna enseña que los progenitores están unidos a su descendencia por un eslabón material que es el DNA. En cada célula reproductora, este filamento de un metro de longitud aproximadamente, está cortado en piezas (23 en el ser humano). Cada segmento está cuidadosamente enrollado y empaquetado (como sucede en un casete), de tal manera que al microscopio aparece como un bastón, un cromosoma [7]. Es exclusivo de los seres humanos poseer 23 pares de cromosomas en las células.

La genética enseña que desde el momento de la fecundación existe un ser humano con todo el material genético que se va a desarrollar a lo largo del tiempo; algo semejante a como en una cinta de casete que tiene modificaciones físicas y hace que al colocarlo en un aparato de casetes se escuche el jarabe tapatío, aunque ni la cinta, ni el aparato tengan un mariachi, ni guitarras, ni trompetas.

Edad aproximada y características

  • 1 día: 1 célula con 23 pares de cromosomas al unirse las células germinales.
  • 3-4 días: Se traslada hacia el útero.
  • 5-9 días: Se implanta por sí mismo en el útero.
  • 10-15 días: Suspende el ciclo menstrual de su madre, mide tan sólo 2 mm.
  • 20 días: Se establecen el cerebro, el sistema nervioso y la columna vertebral.
  • 21 días: El corazón empieza a latir, y continuará latiendo hasta la muerte.
  • 28 días: Se forman músculos y se manifiestan brazos y piernas.
  • 30 días: Es 10,000 veces más grande que la célula primera, ahora mide 4.5 mm.
  • 40 días: Se detectan las ondas del cerebro.
  • 42 días: Comienza a producir células sanguíneas. Sería la segunda menstruación de la madre de no estar embarazada.
  • 60 días: Mide 3 centímetros, tiene impulsos eléctricos cerebrales

Aceptar el que tras la fecundación, un nuevo ser humano ha comenzado a existir, no es cuestión de gusto u opinión ¿puede alguien sostener seriamente que lo que hoy es humano, ayer que estaba en el útero no lo era? Lo que se extrae del útero cuando se realiza un aborto ¿es una cosa o un ser viviente? Y si es ser viviente, ¿a qué especie pertenece?

Y en caso de “duda”, la única actitud razonable sería cuidar el embarazo, y no destruirla. Así por ejemplo: si alguien va de cacería con un amigo y escucha un ruido, no disparo, ante la duda de si es un jabalí o su compadre que ronca muy parecido.

No existe un ser humano adulto que no haya pasado antes por ser embrión, feto y bebé. Por eso se dice que si el vientre de la madre fuera transparente, el aborto provocado se vería de otra manera.

El sentido común -que no necesita conocimientos científicos- nos dice que lo que se lleva en el seno materno es algo vivo, sin embargo algunos dudan de que se trate de un ser humano, pero, ¿si no es un ser humano, qué tipo de ser es?, si no se tuviera la convicción de que es un ser humano ¿por qué los pro-abortistas buscan que se interrumpa su crecimiento? y ¿por qué todo el mundo espera el nacimiento de un ser humano?

La experiencia demuestra que sí es un ser humano. Al presentarse el parto a nadie se le ocurre llamar a un veterinario por si nace un gorilita, o un cocodrilo; ni se acude a un botánico, por si da a luz una flor de zempazúchitl [8].

4 MITO. El aborto debe permitirse porque la mujer tiene derecho a disponer de su cuerpo.

REALIDAD: Tratándose del aborto no se está manipulando el propio cuerpo, sino que se acaba con la vida de otra persona sobre la que no tiene derecho, menos aún de eliminarla. Además, el derecho al propio cuerpo tiene sus límites; por ejemplo, no es permitido manejar en estado de ebriedad, venderse como esclavo, o desvestirse en vía pública, y esto ¿por qué? porque ser dueños del propio cuerpo no justifica cualquier acción.

En años recientes, ciencias como la genética, la inmunología y la fecundación in vitro (fivet) lo han demostrado cada una por su cuenta: madre e hijo son seres distintos. De ella recibe alimento y espacio para vivir. En efecto, la posibilidad misma de la fivet representa una prueba contundente de que el embrión no constituye un apéndice de la madre.

A la mujer que ha consentido acabar a su propio hijo, una sociedad permisiva quizá no encuentre gran dificultad en dejar pasar esa acción, lo peor es que ella misma no se lo perdonará fácilmente. Y si efectivamente se sobrepone y hace callar a su conciencia, lo hace a base de insensibilizarse, de destruir su sentido de valores, de desfeminizarse, de deshumanizarse [9].

De hecho, en principio, ningún tipo de mujer normal persiste en apoyar la muerte de los hijos, en todo caso buscaría otras alternativas no violentas o menos brutales.

En una entrevista a Norma Mc Corvey, la mujer cuyo caso -en el que intervino con el seudónimo de Jane Roe- dio origen a la sentencia del Tribunal Supremo Roe versus Wade (1973), que liberalizó el aborto en E.U.A., comentó que en 1991 empezó a trabajar en una clínica abortista y conoció de cerca la realidad del aborto. En 1995 anunció que había cambiado de mentalidad, y dijo: conozco muy poca gente que pueda presenciar un aborto y después seguir estando a favor de él. Ante la pregunta de si ¿no hay entre ellas personas sinceras que piensan que de esta forma ayudan a las mujeres? contestó: algunas quieren tal vez convencerse de que trabajan por una buena causa, pero para ellas es sólo un debate intelectual. Todo lo que quieren es hacer progresar su causa. Si sintieran verdaderamente algo por las mujeres, intentarían ayudarlas de otra forma [10].

El caso también es paradójico, porque esta mujer, relacionada con la muerte de millones de no nacidos, nunca ha abortado. McCorvey era una mujer soltera, de 21 años, embarazada por tercera ocasión, pobre e inculta. Cuando la sentencia fue favorable al aborto, ya había nacido su hija, así que la dió en adopción, al igual que las dos niñas anteriores. Ahora está en contra del aborto en cualquier periodo del embarazo [11].

Cada vez se lucha más contra la violencia intrafamiliar, por lo que se puede preguntar: ¿cabe peor violencia que matar a un hijo en el seno materno?

5 MITO. Que el aborto lo decidan los médicos, ellos saben si es conveniente o no realizarlo en cada caso.

REALIDAD: Los médicos se someten a un largo período de enseñanza superior y práctica técnica. Aprenden a diagnosticar las enfermedades y aportan al enfermo la preparación especializada. Por realizar estos servicios se les compensa con el pago, con un reconocimiento especial y con el privilegio de invadir el cuerpo ajeno con autoridad [12]. Sin embargo, eso no les otorga el derecho a decidir si conviene o no el aborto, pues los intereses para admitirlo pueden ser múltiples.

Desde hace años existe en Estados Unidos el negocio llamado “Industria del aborto”. Anualmente se realizan en ese país alrededor de 1.3 millones de abortos y se cobra un promedio de 350 dólares por cada uno. Carol Everett estuvo envuelta en este negocio en el área de Dallas, Texas desde 1977 hasta 1983, como directora de cuatro clínicas y dueña de dos de éstas. En aquél entonces el precio oscilaba entre los 185 y 1,250 dólares según el estado de adelanto del embarazo. Ella personalmente llegó a ganar 150,000 dólares anuales. Más tarde la Sra. Everett se alejó de la industria del aborto por una conversión religiosa [13].

El ginecólogo norteamericano George Flesh, decidió abandonar la práctica del aborto cuando empezó a sufrir ataques de ansiedad, con náuseas, palpitaciones y vértigo. El mismo explica por qué, en un artículo: “Ya no estaba orgulloso de ser cirujano. Cuando volvía del trabajo y abrazaba a mis hijos, me sentía indigno de que Dios me hubiera bendecido con sus caras sonrientes. Al comienzo de mi ejercicio profesional, una pareja de casados vino y me pidió que les practicara un aborto. Como el cuello uterino de la paciente estaba rígido, no pude dilatarlo para llevar a cabo la operación. Le dije que volviera la semana siguiente, pasada la cual el cuello uterino estaría más blando. La pareja volvió y me dijo que había cambiado de opinión. Les asistí en el nacimiento de su hijo siete meses después. Años más tarde, pude jugar con el pequeño Jeffrey en la piscina del club de tenis del que sus padres y yo éramos miembros. Era un niño precioso y feliz. Yo estaba horrorizado al pensar que tan sólo un obstáculo técnico me impidió terminar con su vida en formación (...) Todas las mañanas, cuando abrazaba a mis hijos, empezaba a pensar en el aspirador que usaría dos horas después. Era una tensión emocional que no podía aguantar” [14].

La cuestión del aborto inducido no es algo que deba resolver el médico, del mismo modo que la pena de muerte no es de la competencia de los ingenieros por el hecho de que se use la silla eléctrica.

6 MITO. Está demostrado que permitir el aborto reduce el índice de criminalidad.

REALIDAD: Se ha levantado una polémica después de la noticia de un estudio que afirma los efectos benéficos del aborto para la sociedad. Según informó el Internacional Heráld. Tribune (10/8/99) dos investigadores: Steven Levitt, economista, de la Universidad de Chicago y John Donohue, profesor de leyes de la Universidad de Stanford, han afirmado que la legalización del aborto hizo disminuir la criminalidad.

Dado que la incidencia del aborto durante los años setenta fue desproporcionadamente alta entre las mujeres pobres de grupos de minorías, el número total de jóvenes que podrían tener problemas con la ley es mucho menor. Levitt declaró que el aborto ofrece una alternativa a las madres para no tener hijos que van a enfrentarse a una vida dura. Dado que esos niños habrían nacido en un ambiente de pobreza y carencia de amor maternal, hubieran tenido mayor probabilidad de entrar en conflicto con la policía.

El estudio de los dos académicos incluso afirma que el aborto podría haber sido el factor responsable de la mitad de la reducción de la criminalidad de 1991 a 1997. Áreas en donde hubo tasas altas de aborto, han experimentado una disminución más significativa de la criminalidad, según el estudio.

Los autores no estaban satisfechos con otras explicaciones como el aumento en el número de personas encarceladas y mayor dureza por parte de la policía para justificar la disminución en los crímenes. Compararon las tasas de aborto de 1973 a 1976 y la criminalidad de 1985 a 1997. Los diez estados con el nivel más bajo de aborto vieron aumentar el número de homicidios en un 16.9% de 1985 a 1997. Mientras que los diez estados con la incidencia más alta de aborto experimentaron una disminución de los homicidios de un 31.5%. En los días posteriores a la divulgación de esa noticia el Pro-Life Infonet publicó diversos estudios con las reacciones a la tesis sobre el aborto y la criminalidad.

La directora de un grupo pro-vida en el estado de Massachussets, Mari clare Flynn, comentó que “es una desgracia sugerir que los 40 millones de niños que han sido abortados desde 1973 habrían llegado a ser criminales. El estudio está dando por supuesto que las mujeres pobres y las de las minorías están criando criminales”. Un editorial del periódico Boston Herald criticó el estudio haciendo notar que se encuentra al mismo nivel de las peores afirmaciones de los grupos racistas. El periódico Chicago Tribune hace hincapié en que poco a poco se están eliminando las palabras “trágico” y “lamentable” de las descripciones del aborto y que quizá serán reemplazadas por expresiones como “socialmente útil”. Mientras tanto el Christian Science Monitor afirmó que es simplemente preferible disfrutar la buena noticia de un declive en el crimen y no aceptar que alguien se decida a robar un banco simplemente porque su madre no le quería.

El London Independent añadió que aún considerando correcto el análisis de los investigadores, de ahí no se puede derivar una política útil. El periódico observa que aunque pudiéramos poner fin al hambre, la pobreza, la miseria y el crimen simplemente abortando a todos, constituiría una idea absurda. Michael Geer, del Instituto de la Familia en el estado de Pennsylvania, describió el estudio como una nueva herramienta contra el crimen, “la pena capital preventiva”. Además, mientras que puede ser cierto que algunos criminales potenciales hayan sido eliminados por el aborto Geer se pregunta, “¿a cuántos científicos y genios habremos sacrificado?”. Alan Keyes respondió al estudio diciendo que en los años setenta era obvio que el aborto se usaba como una arma contra los negros. Dentro de poco, observó Keyes, los negros perderán su posición como la principal minoría en Estados Unidos, y ésto se debe casi por completo al fenómeno del aborto.

El comentarista Cal Thomas recordó que en los setenta el entonces pro-vida líder negro, Jesse Jackson y otros negros consideraban el aborto como un medio empleado por los blancos para reducir los gastos sociales. De esta manera no hace falta alimentar y educar a tanta gente pobre. Es como preguntarnos ¿matar a todos los niños de la calle mejoraría el ingreso per-cápita del país? “Esta pregunta tendría un mensaje implícito: calificar al asesinato de antemano como algo bueno o cuando menos un hecho diferente. En el momento de la fecundación se inicia una entidad biológica diversa al padre y a la madre, al igual que después cuando nazca el nuevo ser va a necesitar de un ambiente especial para continuar viviendo, como usted, como yo y como todos los humanos necesitamos oxígeno, agua y alimentos para poder sobrevivir. Concluye el licenciado Juan Bernardi con esta frase: “No cabe preguntarse si el aborto disminuye la criminalidad, porque el aborto mismo es un crimen” [15].

7 MITO. Que el aborto sea legal por los que sí lo deseen, si alguno no está de acuerdo, que no lo haga, pero no quiera imponer su criterio sobre los demás. Además, el actual régimen legal que penaliza el aborto está en desuso, a nadie se persigue por aborto.

REALIDAD: Las leyes cumplen una determinada función: lograr un Estado de Derecho. Al declarar un precepto como conveniente se postula un criterio social de comportamiento, que, de hecho, puede ir en beneficio o no de los fines de los ciudadanos. En el caso del aborto, es claro que no censurarlo va en perjuicio de la persona humana.

Lo mismo hace el derecho penal, siempre impone convicciones. Cabría incluso afirmar que resultaría inconcebible si renunciara a ello; tan absurdo sería, desde el punto de vista de su objeto, dar paso a la sanción penal sin estar convencido de que el bien protegido lo merezca, como dejar el cumplimiento de sus normas al libre arbitrio de cada sujeto [16].

Sin embargo, es frecuente escuchar, en cierto ambiente político, que se está a favor de la vida, pero que se apoya el aborto por respeto a quienes mantienen otros puntos de vista. Lo que no mencionan es que ese respeto por la opinión ajena, tiene sus límites, porque ninguno apoyaría una ley que protegiera la vida de todos, pero permitiera a cualquiera privarle de la suya.

El aborto siempre es un acto violento que no debe ser alentado, y quien es indiferente ante la violencia, favorece a quien la ejerce. En este, como en otros casos, quien busca una posición neutral o apoya la libre elección, realmente favorece el aborto. Ese mismo aceptaría que, por ejemplo, en la Alemania Nazi se hubiera hecho este razonamiento: yo soy neutral, pero si tú quieres realizar el genocidio, es asunto tuyo, atente a las consecuencias, pero tú escoge.

Siguiendo la lógica del mito también se podría decir: si tú no quieres violar, no violes, pero no impongas tu criterio sobre los demás, ¿cómo suena esto?

En el caso Dred Scott de E.U.A., la Suprema Corte de Justicia, a través del juez Roger B. Taney confirmó y extendió la esclavitud; declaró que los negros no eran personas y por tanto podían ser esclavos. Actualmente se considera la postura de Taney como la peor decisión constitucional. Pero hay un hecho curioso. Muchos años antes, Taney había liberado a sus propios esclavos. Hoy podríamos decir que estaba personalmente en contra de la esclavitud, pero que no quería imponer sus puntos de vista a otros. La contradicción de Taney -la de oponerse en privado, pero tolerar públicamente una extendida práctica social- es la postura preferida respecto al aborto por los que se declaran pro-choice [17].

Se dice ser pro-choice, a escoger que muera un inocente. Por eso la pregunta ¿es el aborto una válida elección de la madre? ¿acaso se puede “escoger” la suerte del vecino, de la suegra o del hermano? ¿por qué se ha de poder escoger la suerte del hijo?

La experiencia también demuestra que cuando se pierde el respeto por la vida, fácilmente se trasgrede cualquier derecho. John S. Aird, demógrafo que trabajó casi 30 años en la oficina del Censo de Estados Unidos, comenta que desde 1979 se prohibió tener más de un hijo en China, y que esta política demográfica ha sido aplicada desde con amenazas y multas, hasta abortos y esterilizaciones forzosas [18].

8 MITO. El aborto es un asunto de la propia conciencia, es una cuestión personal, íntima, en la que ni la legislación, ni la religión, ni nadie, excepto la propia madre, debe intervenir.

REALIDAD: Aunque todos debemos seguir la propia conciencia, el papel de ella no es crear la verdad,; y en lo particular respecto al aborto no es un asunto de la propia conciencia, una cuestión personal, íntima, en la que nadie debe intervenir, porque afecta en concreto a una persona, al no nacido, que es conducido a la muerte.

No hay que perder de vista que quien aborta acaba con la vida, la libertad, la intimidad y la conciencia de otra persona, por eso mismo, cuando se defiende la vida humana del no nacido, no se está en contra de la mujer, sino a su favor, ya que estadísticamente está demostrado que por cada dos abortos, uno era del sexo femenino. Protegiendo la vida desde la concepción se establece que ninguna mujer podrá ser agredida, ni siquiera en el vientre de su madre.

Si se realizan campañas a favor de la conciencia ecológica, cuanto más debemos hacer por los seres humanos.

La Madre Teresa de Calcuta lo entendió y explicó con claridad: promoviendo el respeto al ser humano no nacido como condición para la paz social. A continuación se transcriben algunos párrafos de sus palabras en el Desayuno de la Oración Nacional en Washington, D. C. , (4-II-94):

“No puedo olvidar la experiencia que tuve al visitar un hogar donde mantienen a esos viejos padres de hijos e hijas que los han puesto en una institución y, tal vez, se han olvidado de ellos. Vi que en esa casa toda esa gente anciana tenía todo: buena comida, un lugar confortable, televisión, todo. Pero todos ellos estaban mirando hacia la puerta. Y no vi a ninguno con una sonrisa en su rostro.

“Di la vuelta hacia la Hermana y pregunté: ¿Por qué esta gente que tiene todo el confort aquí, por qué todos ellos están mirando hacia la puerta? ¿Por qué no sonríen? (estoy tan acostumbrada a ver las sonrisas de nuestra gente, aún los que se están muriendo sonríen) Es así casi todos los días. Ellos están espe­ran­do, tienen la esperanza de que un hijo o una hija vendrá a visitarlos. Están dolidos porque están olvidados. Y miren, esta negligencia a amar trae pobreza espiritual. Quizás en nuestra propia familia tengamos a alguien que se siente solo, que se siente enfermo, que se siente preocupado. ¿Estamos ahí? ¿Estamos deseando dar hasta que duela con el fin de estar con nuestras familias, o ponemos nuestros intereses primero? Estas son las preguntas que debemos hacernos a nosotros mismos (…) Debemos recordar que el amor empieza en el hogar y debemos recordar que el futuro de la humanidad pasa a través de la familia.

“Me sorprendí en el Occidente al ver tantos muchachos y muchachas jóvenes dados a las drogas. Y traté de averiguar porqué. ¿Por qué eso es así, cuando aquellos en el Occidente tienen tantas más cosas que aquellos en el Oriente? Y la respuesta fue: Porque no hay nadie en la familia que los reciba. Nuestros hijos dependen de nosotros para todo: su salud, su nutrición, su seguridad, su llegar a conocer y amar a Dios. Por todo esto, ellos nos miran con confianza y esperanza. Pero a menudo los padres y madres están tan ocupados, que no tienen tiempo para sus hijos, o quizás no están ni siquiera casados o han fracasado en su matrimonio. Así que los hijos se van a las calles y se involucran en drogas u otras cosas. Estamos hablando de amor al niño, que es donde el amor y la paz tienen que empezar. Estas son las cosas que rompen la paz.

“Pero yo siento que hoy en día el mayor destructor de la paz es el aborto, porque es una guerra en contra del niño, la muerte directa de un niño inocente, asesinado por la propia madre. Y si aceptamos que una madre puede matar hasta a su propio hijo, ¿cómo podemos decirle a otras gentes que no se maten unos a otros? ¿cómo persuadimos a una mujer de que no se haga un aborto? Como siempre, debemos persuadirla con amor y debemos recordarnos a nosotros mismos que amor significa estar dispuestos a dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida para amarnos. Asi, la madre que está pensando en el aborto, debe ser ayudada a amar, eso es, dar hasta que duela sus planes, o su tiempo libre, para respetar la vida de su hijo. El padre de ese hijo, quien quiera que sea, también debe dar hasta que duela.

“Mediante el aborto la madre no aprende a amar, sino que mata hasta a su propio hijo para resolver sus problemas. Y, mediante el aborto, se le dice al padre que no tiene que tomar ninguna responsabilidad con el niño que ha traído al mundo. El padre probablemente ponga a otras mujeres en el mismo problema. De manera que el aborto sólo conduce a más abortos.

“Cualquier país que acepte el aborto no está enseñando a su gente a amar, sino a que use cualquier violencia para conseguir lo que quieren. Es por eso que el mayor destructor del amor y la paz es el aborto.

“Mucha gente está muy, muy preocupada con los niños de la India, con los niños de Africa, donde bastantes mueren de hambre, y cosas por el estilo. Mucha gente también está preocupada por toda la violencia en este gran país de los Estados Unidos. Estas preocupaciones son muy buenas. Pero con frecuencia esta misma gente no se preocupa por los millones que están siendo asesinados por la decisión deliberada de sus propias madres. Y es por esto que es el mayor destructor de la paz hoy en día: el aborto, que trae a la gente tal ceguera.

“Y por esto yo suplico en la India y suplico en todas partes: Valoremos de nuevo a los niños. El niño es el regalo de Dios a la familia. Cada niño es creado en la especial imagen y semejanza de Dios para cosas más grandes, para amar y ser amado (…) debemos valorar de nuevo a los niños para que sean el centro de nuestro cuidado y preocupación.

“(…) Estamos combatiendo el aborto con la adopción, cuidando a la madre y adoptando a su bebé. Hemos salvado miles de vidas. Hemos dicho a clínicas, a hospitales y estaciones de policía: Por favor, no destruyan al niño; lo tomaremos. De manera que siempre tenemos a alguien que le diga a la madre en problemas: Ven, cuidaremos de ti, le daremos un hogar a tu hijo. Y tenemos una tremenda demanda de parejas que no pueden tener hijos (…)

“Por favor no maten al niño. Yo quiero al niño. Por favor denme ese niño. Estoy dispuesta a aceptar cualquier niño que podría ser abortado y darlo a una pareja de casados que lo amará y será amada por el niño. Solamente de nuestro hogar de niños en Calcuta, hemos salvado más de 3,000 niños del aborto. ¡Estos niños han traído tal amor y alegría a sus padres adoptivos y han crecido tan llenos de amor y júbilo!.

Yo sé que las parejas tienen que planificar su familia y para eso hay planificación familiar natural. La forma de planificar la familia es planificación familiar natural, no contracepción. Al destruir el poder de dar vida, por medio de la contracepción, un marido o una esposa se están haciendo algo a sí mismos. Esto enfoca la atención hacia uno mismo y así destruye el regalo del amor en él o ella. Amando, el marido y la esposa deben enfocar la atención hacia el otro, como sucede en la planificación familiar natural, y no a sí mismo, como pasa con la contracepción. Una vez que el amor viviente es destruido por la contracepción, el aborto sigue muy fácilmente.

“También sé que hay grandes problemas en el mundo, que muchas parejas no se aman mutuamente lo suficiente para practicar la planificación familiar natural. No podemos resolver todos los problemas en el mundo, pero no caigamos en el peor problema de todos, que es destruir el amor. Y esto es lo que pasa cuando le decimos a la gente que practique la contracepción y el aborto.

“Los pobres son una gran gente. Pueden enseñarnos tantas cosas bellas. Una vez uno de ellos vino a darnos las gracias por enseñarle planificación familiar natural y dijo: Ustedes, la gente que ha practicado la castidad, ustedes son la mejor gente para enseñarnos planificación familiar natural porque no es nada más que auto-control que brota del amor por cada uno. Y lo que esta persona pobre dijo es muy cierto. Estas personas pobres quizás no tengan nada para comer, tal vez no tengan una casa donde vivir, pero aún así ellos pueden ser grandes personas cuando son espiritualmente ricos.

“Cuando recojo a alguien de la calle, hambriento, le doy un plato de arroz, un pedazo de pan. Pero una persona que está encarcelada, que se siente no querida, desamada, aterrorizada, la persona que ha sido echada fuera de la sociedad, esa pobreza espiritual es mucho más dura de vencer. Y el aborto, que con frecuencia le sigue a la contracepción, ocasiona a la gente ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza y la más difícil de vencer.

“Aquellas que son materialmente pobres pueden ser personas maravillosas. Una noche salimos y recogimos a cuatro personas de la calle. Y una de ellas estaba en la condición más terrible. Le dije a las hermanas: Ustedes cuiden a las otras tres; yo cuidaré a la que luce peor. Así que hice por ella todo lo que mi amor puede hacer. La puse en cama, y había una bella sonrisa en su rostro. Ella me tomó las manos, mientras decía tan sólo una palabra: Gracias, y murió.

“No pude evitar examinar mi conciencia ante ella. Y pregunté: ¿Qué diría yo si estuviera en su lugar? Y mi respuesta fue muy simple. Yo hubiera tratado de llamar un poco la atención hacia mí misma. Hubiera dicho: Tengo hambre, me estoy muriendo, tengo frío, estoy sufriendo, o algo. Pero ella me dio mucho más -me dio su amor agradecido. Y murió con una sonrisa en su rostro. Entonces estaba el hombre que habíamos recogido del desagüe, medio comido por los gusanos y después de haberlo traído a la casa, sólo decía, ‘He vivido como un animal en la calle, pero voy a morir como un ángel, amado y cuidado’. Entonces, después que le quitamos todos los gusanos del cuerpo, todo lo que dijo, con una gran sonrisa, fue: Hermana, voy a la casa de Dios, y murió. Fue tan maravilloso ver la grandeza de ese hombre que pudo hablar así sin culpar a nadie, sin comparar nada. Como un ángel; ésta es la grandeza de la gente que es espiritualmente rica aún cuando son materialmente pobres.

“No somos trabajadoras sociales. Quizás estemos haciendo trabajo social a los ojos de alguna gente, pero debemos ser contemplativas en el corazón del mundo. Porque traemos la presencia de Dios a su familia, porque las familias que rezan juntas, permanecen unidas. Hay tanto odio, tanta miseria, y nosotras con nuestras oraciones, con nuestro sacrificio, estamos empezando en casa. El amor empieza en el hogar, y no es qué tanto hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos.

“Si somos contemplativos en el corazón del mundo con todos sus problemas, estos problemas nunca nos desalentarán. Siempre tenemos que recordar lo que Dios nos dice en las Escrituras: Aún si una madre pudiera olvidar al hijo en sus entrañas -algo imposible, pero aún si ella pudiera olvidarlo- Yo nunca les olvidaré a ustedes.

“Y es así que yo estoy aquí conversando con ustedes. Quiero que ustedes encuen­tren a los pobres aquí, justo en su propia casa primero. Y empiecen a amar allí. Traigan las buenas nuevas a su propia gente primero. E investiguen acerca de sus veci­nos más cercanos. ¿Saben quiénes son?

“Tuve la experiencia más extraordinaria de amor al vecino con una familia hindú. Un caballero vino a nuestra casa y dijo. Madre teresa, hay una familia que no ha comido por mucho tiempo. Haga algo. De manera que cogí algo de arroz y fui allá inmediata­mente. Y vi a los niños, sus ojos brillaban de hambre. No sé si ustedes alguna vez han visto el hambre. Pero yo la veo con mucha frecuencia. Y la madre de la familia cogió el arroz que le di y salió. Cuando regresó, le pregunté: ¿A dónde fuiste? ¿Qué hiciste? Y ella me dio una respuesta muy simple: Ellos también tienen hambre. Lo que me impactó fue lo que ella sabía, ¿y quiénes son ellos? Una familia musulmana. No traje más arroz esa noche porque yo quería que ellos, hindúes y musulmanes, disfrutaran la alegría de compartir.

“Pero allí estaban aquellos niños, radiantes de júbilo, compartiendo la alegría y la paz con su madre porque ella tenía amor para dar hasta que duela. Y ustedes ven que aquí es donde empieza el amor, en el hogar, en la familia.

“De manera que, como el ejemplo que esta familia muestra, Dios nunca nos olvidará, y hay algo que ustedes y yo siempre podemos hacer. Podemos mantener la alegría de amar a Jesús en nuestros corazones, y compartir esa alegría con todos con los que estemos en contacto. Lleguemos a esa única meta: que no haya niño no querido, no amado, descuidado, o asesinado y echado a un lado. Y demos hasta que duela, con una sonrisa.

“Si recordamos que Dios nos ama, y que podemos amar a otros como El nos ama, entonces América puede convertirse en una señal de paz para el mundo. Desde aquí, una señal de cuidado para el más débil de los débiles -el niño no nacido-. Si se convierten en una luz brillante de justicia y paz en el mundo, entonces realmente serán fieles a lo que buscaban los fundadores de este país. ¡Dios los bendiga!".

9 MITO. Es preferible abortar cuando el feto presenta alteraciones genéticas o congénitas, pues ¿qué calidad de vida podrán llegar a tener esos niños? Nadie desea un hijo con malformaciones o SIDA.

REALIDAD: Muchos no nacidos fallecen; otros no podrán llegar a la vida adulta porque su naturaleza no está preparada para alcanzarla ¿por qué acabar con ellos intencionadamente?

Gracias a los avances de la técnica aplicada en la medicina se han conseguido adelantos que antiguamente eran inimaginables, y entre ellos está la posibilidad de obtener datos suficientes para pronosticar alguna patología del no ser en gestación. Pero, ¿quién dirá qué enfermedad es definitiva para optar por el aborto?

La Fundación Kennedy presentó una película para mostrar lo terrible que era rechazar a los niños porque estuvieran enfermos. Esta película fue filmada en base a una historia real que sucedió en el hospital John Hopkins de Baltimore.

La historia es la siguiente: Poco después del nacimiento de un niño afectado de mongolismo se descubrió que tenía además un estrechamiento en el tubo digestivo que le impedía alimentarse. Esta anomalía condenaba al niño a la muerte, a menos que se le hiciera una operación quirúrgica relativamente sencilla. Los padres rechazaron la intervención. El cirujano se dirigió entonces al juez proponiéndole lo siguiente: si le pido, oficialmente, que me autorice a no hacer caso de la negativa paterna, usted ¿me apoyaría? La opinión del juez fue que los padres tienen el derecho a oponerse a la intervención. Después de esta respuesta el jefe de Pediatría decidió no operar al niño, que fue colocado en una habitación separada con aviso ‘Nothing by mouth’ (nada por la boca) y tardó quince días en morir de hambre en uno de los mayores hospitales del país más rico del mundo [19].

Casos muy distintos son los siguientes:

Un fotógrafo reportó una intervención quirúrgica por espina bífida practicada a un feto de 21 semanas de gestación y captó cómo el bebé sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de su madre e intentó sujetar uno de los dedos del médico que lo había intervenido. La pequeña mano pertenece a Samuel Alexander Armas. Los especialistas lo operaron dentro de la matriz para corregir su anomalía. Sus padres, Julie y Alex Armas lucharon durante mucho tiempo por tener un bebé. Julie, una enfermera de 27 años de edad, sufrió dos pérdidas antes de salir embarazada del pequeño Samuel. Sin embargo, cuando cumplió 14 semanas de gestación comenzó a sufrir fuertes calambres y una prueba de ultrasonido mostró las razones.

El cerebro de Samuel lucía deforme y la espina dorsal se desprendía de una columna vertebral que también lucía anomalías, el bebé sufría de espina bífida y podían decidir entre un aborto o un hijo con serias discapacidades. Según Alex, el aborto nunca fue una opción. Antes de dejarse abatir, la pareja decidió buscar una solución por sus propios medios y fue así como ambos comenzaron a solicitar ayuda a través de Internet. De esta manera, entablaron contacto con el Doctor Joseph Bruner (cuyo dedo es el que sostiene Samuel en la fotografía). La espina bífida puede llevar al daño cerebral, generar diversas parálisis e incluso una incapacidad total. Sin embargo, al ser corregida antes que el bebé nazca, se tienen muchas más opciones de curación.

Aunque el riesgo era grande la operación fue un éxito. Durante ella, los médicos pudieron tratar al bebé sin sacarlo del útero, cerrar la brecha originada por la deformación y proteger la columna vertebral, que sirve de camino para las señales nerviosas hacia el cerebro [20].

Después del nacimiento, los padres de Samuel dirigieron una carta a todos los amigos que en el mundo se unieron en oración por el bebé y adoptaron su conmovedora historia como estandarte de la lucha pro-vida.

El texto de la misiva dice: “Queridos amigos y familiares: Samuel nació el jueves 2 de diciembre a las 6:25 pm en el Northside Hospital, pesando 5 libras con 11 onzas y midiendo 20 pulgadas y media. Nació a las 36 semanas de gestación pero llegó al mundo asomando su cabeza con un llanto. Samuel no tuvo que pasar por alguna unidad neonatal y llegó a nuestro hogar junto con nosotros el lunes 6 de diciembre. Después de ver un ultrasonido de su cerebro, su neurocirujano se mostró muy optimista porque no presentó rasgo alguno de hidrocefalia y la malformación cerebral quedó resuelta. Está moviendo sus piernas muy bien desde las caderas y con un poco menos de facilidad desde sus rodillas. Estuvo doblado por la mitad en el útero y el ortopedista cree que tiene una muy buena oportunidad para caminar. Comenzará su terapia física la próxima semana para poder superar la rigidez de sus piernas que fue resultado de su posición en el vientre. Samuel se está alimentando muy bien. Gracias por todas sus oraciones y su apoyo. ¡Somos más felices de lo que alguna vez soñamos que era posible ser! Con todo nuestro amor, Julie, Alex y Samuel Armas” [21].

Otro caso muestra a una bebé prematura que estuvo a punto de morir cuando los médicos decidieron desconectar los aparatos que la mantenían con vida porque pensaron que presentaba una anomalía genética grave. Los padres nunca aceptaron el diagnóstico de los médicos. Según los especialistas, su hija padecía de un desorden cromosomático llamado síndrome triploideo que no le permitiría sobrevivir. Los especialistas estaban dispuestos a desconectar los aparatos que aseguraban alimentación y asistencia a la bebé mientras terminaba su crecimiento porque supuestamente la niña tenía los días contados y no “valía la pena” seguir manteniéndola con vida. Los padres decidieron practicarle nuevas pruebas antes de someterla a lo que consideraron una eutanasia. Los nuevos análisis confirmaron sus temores: los médicos iban a matar a una niña sana. El caso ha causado polémica sobre la actitud indiferente de la mayoría de los médicos ingleses ante los no nacidos y los bebés [22].

Es muy triste enterarse de padres que rechazan a sus hijos por sufrir de alguna discapacidad, así como de médicos que están dispuestos a “mejorar la raza”; sin embargo, también alegra saber que siempre existen personas que acogen como hijo muy querido a un bebé así. Por ejemplo, si se toma el frecuente ejemplo de los niños con Síndrome de down y se les pregunta a los papás, la mayoría de ellos dirá que son hijos muy felices, más aún, que ellos se dicen felices de su hijo.

Niños y adultos con problemas de discapacidad son felices, mantienen la esperanza, y prefieren vivir a no haber nacido nunca. Existen muchos casos que lo confirman.

Así por ejemplo, Jesús Francisco Marroquín Gómez es un buen alumno de quinto año de primaria, juega fútbol y básquetbol, tiene muchos amigos, quiere ser doctor y tiene una discapacidad física. Nació con malformaciones múltiples que impidieron el desarrollo de algunas vértebras y de sus piernas, por lo que sus pies, de talla muy pequeña, están unidos a diminutas extremidades fijas en forma de cruz y él se considera una persona feliz [23].

Y así, entre todos podríamos mencionar miles de casos semejantes. Por todo ello habría qué reconsiderar qué es lo realmente importante, porque se están tomando determinaciones que afectan a la persona humana y no a la cría de ganado.

Si fuera legítimo matar a un ser humano porque corre el riesgo de tener una vida “sin valor”, entonces habría que matar a todos los que entren en ese mismo modelo, porque ¿en dónde se sitúa la calidad de vida de una persona? Realmente es algo muy subjetivo. En donde uno es feliz, otro piensa en el suicidio.

En un debate ante la televisión francesa, Lejeune preguntó a Monod: de un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos; el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría? -Yo interrumpiría ese embarazo- respondió Monod con toda seguridad; a lo que su contrincante le contestó: Tengamos un minuto de silencio, pues Ud. hubiera matado a Beethoven [24].

Es pues necesario esperar a que cada uno elija su destino, no adelantarse tomando una decisión que no admite rectificación. ¡Valiente ley sería aquella que permite matar al más desvalido y débil, y en el caso, enfermo!

Por tanto, estar a favor del aborto eugenésico conduce a la aberración de suponer que dar muerte a un ser humano es hacerle un favor; como dice el dicho aquél: “mejor no me ayudes compadre”.

10 MITO. Sólo las mujeres con recursos económicos que deciden abortar se hacen abortos ilegales en las mejores condiciones, mientras que las demás fallecen o quedan afectadas debido al aborto clandestino mal realizado.

REALIDAD: El argumento de quienes están a favor del aborto para evitar la clandestinidad es: si la madre arriesga la vida por matar a su hijo, démosle permiso para que pueda destruirlo sin arriesgarse.

Autorizar el aborto porque de todas formas se va a realizar clandestinamente, es algo tan absurdo como razonar que si un bandido arriesga su vida para robar, será mejor dejarle la puerta abierta y la luz encendida para que no tropiece [25].

Algo que no se suele decir es que el aborto siempre es peligroso en sí mismo, realizado clandestinamente o bajo manos expertas y con las mejores condiciones de higiene. No existen los “abortos buenos”. Algunas consecuencias son: hemorragia, perforación uterina, infección genital, esterilidad permanente, embarazo ectópico, apertura permanente del cuello uterino, perforación de intestino. Además están las perturbaciones psíquicas, más graves y profundas que las anteriores.

Testimonios -como éste-, señalan que el aborto marca para siempre: “No sé por qué lo hice, pero lo que que sí estoy segura es que aún no me recupero de esa experiencia. Las pesadillas no me dejan vivir en paz” [26].

Los partidarios del aborto mencionan cifras alarmantes de mujeres fallecidas por causa de abortos clandestinos. A ellos habría que preguntarles cuántas mujeres fallecen anualmente, porque sería una locura adoptar la medida jurídica de matar a unos inocentes por un dato impreciso o desconocido.

Diversas organizaciones internacionales de planificación familiar, como el instituto Alan Guttmacher -entidad financiada en gran parte por la Internacional Planned Parenthood Federation (IPPF)-, han difundido datos sobre mujeres fallecidas a causa de los abortos clandestinos en Latinoamérica. Según sus cifras, estos fallecimientos eran cada año 300,000 en México. Sin embargo, el anuario estadístico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desmentido esas cifras. Así por ejemplo, en 1989 fallecieron en nuestro país 172,423 mujeres, de las cuales 21,177 se encontraban en edad fértil, y de esas muertes, la OMS sólo registra 149 en México debidos al aborto, incluidos los espontáneos [27].

Los datos del INEGI [28], indican que en 1994 se registraron un total de 181,136 defunciones femeninas. Las 5 principales causas fueron: enfermedades del corazón 16.7%, tumores malignos 13.4%, diabetes mellitus 9.4%, enfermedad cerebrovascular 6.7%, neumonía e influenza 4.9%, sin especificar la edad.

En cuanto a la mortalidad materna, por cada 10,000 nacidos vivos fallecieron 4.9 mujeres en 1994. Las principales causas son: Toxemia del embarazo 27.4%, hemorragia del embarazo 24.1%, complicación del puerperio 10.4%, aborto 6.7%. Niños nacidos vivos en 1994: 2,903,825. Por tanto, por razón de maternidad fallecieron en ese año 1,421 mujeres y de ellas 212 se atribuyeron al aborto, ¿en dónde quedaron las cifras de las otras mujeres fallecidas? ¿quién sostiene esas cantidades? ¿de dónde se obtuvieron?

Ahora bien, no resulta novedoso manipular las cifras para conseguir implantar el aborto, así lo consiguió Bernard Nathanson, el llamado “Rey del aborto” para todo Estados Unidos en 1973. Como él mismo lo declaró una vez cambiada su opinión. En 1968 organizó la “Asociación Nacional para la Revocación de las Leyes del Aborto”, y afirmaba que de 10 a 15 mil mujeres morían cada año debido a los abortos clandestinos, cuando de hecho él sabía que eran entre 200 y 300 los casos [29].

En todo caso, cualquiera que sea la cifra real de mujeres fallecidas por abortos clandestinos, lo único que significaría es que, tanto la sociedad como el gobierno, no hemos sabido ofrecer alternativas para las mujeres que han concebido un hijo no deseado.

La función de la ley es crear un estado de Derecho, si, en cambio, consistiera en consagrar las situaciones de hecho, es claro que no podría ser así sólo en el caso del aborto. Ante la extensión del robo, la violencia, el fraude, las torturas, los secuestros, el acoso sexual, la corrupción de menores (por mendicidad inducida, droga, agresión sexual), la explotación (sordomudos, dementes, lisiados), el maltrato infantil y femenino, el cohecho, el terrorismo, el narcotráfico, etc., al legislador no le quedaría otro camino que declarar legal lo que es ilegítimo ¿por qué en estos casos no se propone que se cambien las leyes para despenalizar los delitos? [30].

 

Algunos afirman que mientras el aborto no sea permitido habrá más abortos clandestinos. A esas personas habría qué preguntarles si piensan seriamente que: ¿habrá menos gente que se drogue cuando la droga sea permitida? ¿habrá menos asaltos cuando robar sea legal? ¿se deben entonces legalizar los delitos que el pueblo recurrentemente cometa? En tal caso, en Estados Unidos deberían ir pensando en legalizar que los niños de escuelas de enseñanza básica acribillen a sus compañeros [31].

Indudablemente que en toda legislación existen preceptos que se deberían cambiar. Quienes apelan a las costumbres para pedir la abrogación de una ley, se debe a que suponen que se trata de una norma circunstancial, y en muchos casos será así. Sin embargo, también existen preceptos inderogables, que hacen posible disfrutar de seguridad jurídica y social: la vida pertenece a esas normas.

Por otro lado, es un hecho que en aquellos países en los que es legal el aborto, continúa la práctica ilegal. ¿Por qué?: para no aparecer como madre soltera; para cubrir una aventura; por odio al padre; porque no se reúnen los requisitos para un aborto legal; o simplemente porque una clínica clandestina resulta ser más barata.

En E.U.A. una niña nació tullida a las 34 semanas de gestación a consecuencia de un aborto ilegal y no consumado. La madre quiso abortar y acudió a un médico que atiende una clínica abortiva ilegal en Nueva York, con el resultado de amputar un brazo a la niña, que sobrevivió a la operación. Al aparecer en los periódicos la foto de la niña, la indignación pública no se hizo esperar sobre el autor del aborto fallido. Sin embargo, lo que este médico hizo es lo que a diario se practica en multitud de abortos legales consumados, sólo que en estos el feto es despedazado. Así pues, cuando el trabajo consiste en matar, el más incompetente hace menos daño [32].

En México se tiene la experiencia de que los abortos son evitables si se logra explicar a las mujeres que el aborto es el homicidio de su hijo.

“Y es que -comenta el Papa Juan Pablo II-, el no nacido es débil, inerme, hasta el punto de estar privado incluso de aquella mínima forma de defensa que constituye la fuerza implorante de los gemidos y del llanto del recién nacido. Se halla totalmente confiado a la protección y al cuidado de la mujer que lo lleva en su seno” [33].

“Doy gracias a Dios y manifiesto mi vivo aprecio a los hermanos y hermanas en la fe que en América, unidos a otros cristianos y a innumerables personas de buena voluntad, están comprometidos a defender con los medios legales la vida y a proteger al no nacido, al enfermo incurable y a los discapacitados. Su acción es aún más laudable si se consideran la indiferencia de muchos, las insidias eugenésicas y los atentados contra la vida y la dignidad humana, que diariamente se cometen por todas partes.

Esta misma solicitud se ha de tener con los ancianos, a veces descuidados y abandonados. Ellos deben ser respetados como personas. Es importante poner en práctica para ellos iniciativas de acogida y asistencia que promuevan sus derechos y aseguren, en la medida de lo posible, su bienestar físico y espiritual. Los ancianos deben ser protegidos de las situaciones y presiones que podrían empujarlos al suicidio; en particular han de ser sostenidos contra la tentación del suicidio asistido y de la eutanasia.

Junto con los Pastores del pueblo de Dios en América, dirijo un llamado a los católicos que trabajan en el campo médico-sanitario y a quienes ejercen cargos públicos, así como a los que se dedican a la enseñanza, para que hagan todo lo posible por defender las vidas que corren más peligro, actuando con una conciencia rectamente formada según la doctrina católica.

Los Obispos y los presbíteros tienen, en este sentido, la especial responsabilidad de dar testimonio incansable en favor del Evangelio de la vida y de exhortar a los fieles para que actúen en consecuencia. Al mismo tiempo, es preciso que la Iglesia en América ilumine con oportunas intervenciones la toma de decisiones de los cuerpos legislativos, animando a los ciudadanos, tanto a los católicos como a los demás hombres de buena voluntad, a crear organizaciones para promover buenos proyectos de ley y así se impidan aquellos otros que amenazan a la familia y la vida, que son dos realidades inseparables. En nuestros días hay que tener especialmente presente todo lo que se refiere a la investigación embrionaria, para que de ningún modo se vulnere la dignidad humana.

LaFamilia.info
13.02.2009

"El Rey del Aborto" defiende ahora el derecho a la vida del feto. Después de ser uno de los principales promotores de la legislación del aborto en los Estados Unidos, hasta el punto de ser conocido en Nueva York como "el rey del aborto", el Dr. Bernard Nathanson experimentó un cambio radical. El conocimiento de los avances médicos que demuestran la existencia de una vida humana en el feto le abrió los ojos.

Un hombre que ha realizado personalmente casi cinco mil abortos, afirma ahora: "Dramáticamente tengo que reconocer que el feto no es un trozo de carne: es un paciente".

Una amiga embarazada
Mi interés por el aborto comenzó a raíz de mi paso por la Facultad de Medicina y de la experiencia, casi obligada, de tener una amiga que quedó embarazada. En aquella época era casi imposible obtener un aborto; finalmente lo logramos, pero el sujeto que lo realizó era un charlatán que por poco la mató. Después siguieron algunos años de práctica en obstetricia y ginecología ocho años, para ser exacto. Fue entonces cuando se despertó en mí una gran sensibilidad por lo penoso de la situación de aquellas mujeres que se exponían a lesiones graves e, incluso, a la muerte, en los abortos practicados clandestinamente. Y en el período siguiente, de 1957 a 1967, ejerciendo ya como médico, me reafirmé en mi creencia de que era necesario cambiar las leyes que prohibían el aborto, por considerarlas restrictivas e injustas.

El éxito de una campaña propagandística
Así que en 1968 organicé un grupo llamado Asociación Nacional para la Renovación de las Leyes del Aborto. A nuestros contrincantes los cogimos durmiendo. En esta organización, que unió todas las fuerzas que había entonces en pro del aborto, ideamos una serie de tácticas para nuestra campaña. Le dijimos al público que de diez a quince mil mujeres morían cada año debido a los abortos clandestinos. De hecho, sabíamos por nuestras investigaciones que el número era más bien de doscientas o trescientas. Inventamos también lemas sumamente persuasivos y agresivos, como "la mujer tiene derecho al dominio de su propio cuerpo", "libertad de elección", "la conspiración católica" y otros similares.

Tuvimos un éxito extraordinario. Trabajamos con un presupuesto de siete u ocho mil dólares anuales, echamos por tierra la ley en el Estado de Nueva York en dos años. Gracias a una telaraña de mentiras y calculada intriga, logramos tener, por vez primera en Estados Unidos, una ley que permitía absolutamente el aborto. Hicimos de Nueva York la capital del aborto en el país, mientras que mis colegas me calificaban en la prensa como el "rey del aborto".

Por supuesto, no nos consideramos satisfechos simplemente como haber logrado la despenalización del aborto. Aspirábamos a poner en marcha toda una operación masiva, que permitiera a cualquier mujer –también a las pobres- obtener un aborto barato, rápido y seguro. Y establecimos una clínica bajo el nombre de Centro de Salud Sexual y la Reproducción, un eufemismo bastante bueno para lo que a fin de cuantas se convirtió en matadero. Durante la época en que fui director de la clínica se practicaron 60,000 abortos, aproximadamente 120 diarios.

Yo mismo, personalmente, he realizado cerca de cinco mil abortos a lo largo de mi vida. La clínica generaba uno ingresos de cinco millones de dólares anuales. De hecho, entonces era la única instalación de ese tipo. De 1970 a 1972, atraíamos a mujeres de la mitad Este de los Estados Unidos, y jamás volverá a darse una experiencia tan concentrada en un solo punto, ya que la sentencia de Tribunal Supremo (en 1973) levantó las restricciones al aborto en todos los Estados.

El ataque contra la iglesia Católica
Otra táctica muy importante fue presentar la oposición al aborto como injerencia de la iglesia Católica. No se trataba de fustigar al Papa porque el centrar la atención en un solo hombre podría despertar una reacción de simpatía. Desechemos también condenar a todos los católicos porque esto diluiría el tema demasiado. Además, íbamos a necesitar algunas mujeres católicas para llevarlas al frente, como escudo, para que dijeran que estaban a favor del aborto. Y así lo hicimos.

Por eso concentraremos el ataque en los obispos y altas jerarquías, un grupo lo suficientemente reducido para que absorbiera el castigo y lo bastante amplio para que fuera obvio. Ahora pienso que si en la propaganda de aquellos años, en la que arremetíamos contra la Iglesia Católica, hubiéramos sustituido la palabra "católica" por la palabra "negro" la opinión pública nos hubiera aplastado. Pero entonces se había puesto de moda fustigar a la Iglesia Católica, y nos aprovechamos de ello.

Para que un lema sea eficaz debe esgrimirse un argumento. En este caso, el de que la Iglesia no debe inmiscuirse en los asuntos del Estado. Sin embargo, todos sabemos que Martín Luther King era un ministro protestante y llevó a cabo una de las revoluciones sociales más profundas en los Estados Unidos. También recordaremos que algunas de las personas más activas en la abolición de la esclavitud en Boston fueron miembros del clero.

También escucharán ustedes que el aborto es un problema médico, que debe dejarse en manos de los doctores. Pero el que el aborto sea una técnica médica no lo convierte en un problema médico, del mismo modo que la pena de muerte no es un asunto de los ingenieros electricistas por el hecho de que se use la silla eléctrica. Cada año se practican en Estados Unidos 1,300.000 abortos, a un promedio de 350 dólares por aborto, hacen 500 millones de dólares anuales, que van a parar a los bolsillos de los médicos y de los responsables de las clínicas. Dejar una cuestión como la del aborto en manos de los más interesados en ella económicamente es locura e irresponsabilidad.

La farsa del aborto terapéutico
También tenemos bastantes experiencias en Nueva York sobre los comités del "aborto terapéutico", cuando antes de 1970 el aborto sólo era posible por necesidad médica. Estos comités, formados por tres doctores en cada hospital, dictaminaban sobre la validez de cada solicitud de aborto. Aquellos comités bien pronto se convirtieron en una farsa. Las solicitudes de aborto iban invariablemente acompañadas de dos certificados extendidos por psiquiatra, manifestando que la mujer en cuestión tenía tendencias suicidas a causa del embarazo.

Naturalmente, siempre que tenía una paciente que deseaba abortar, la enviaba a dos psiquiatras amigos míos. Estos extendían los certificados acostumbrados –una tarea rutinaria que no les llevaba más de cinco minutos- y cobraban los cien dólares acostumbrados. Yo enviaba los informes al comité que los revisaba les estampaba su sello y la paciente obtenía rápidamente el aborto solicitado. Los comités eran algo absolutamente vacío, invitaban al descrédito y al abuso de la ley, y cuando ésta fue abolida en 1970 se desbandaron.

Otro dato ilustrativo sobre el llamado "aborto terapéutico" es el cambio que se produjo en 1976, cuando el Congreso aprobó una enmienda en virtud de la cual sólo podrían ser financiados con fondos públicos los abortos motivados por violación, incesto o porque estuvieran en peligro la vida de la madre. En pocos meses, el porcentaje de abortos sufragados por el Estado cayó a un 2%. Estaba claro que la inmensa mayoría de los abortos no respondían a ninguna "necesidad medica".

Los avances científicos me abrieron los ojos
Renuncié al cargo de director del "Centro de Salud Sexual y la Reproducción" a fines de 1972, no porque estuviera desilusionado del aborto o porque tuviera serias dudas, sino porque tenía demasiados compromisos, estaba minando mis fuerzas y me sentía casado. Cuatro meses después me pidieron que organizara y dirigiese el servicio de embriología y perinatología en el hospital St. Luke’s, uno de los más importantes de Nueva York, perteneciente a la Universidad de Columbia. Esta unidad engloba las disciplinas médicas que estudian el ciclo de vida, los hábitos, la psicología, la sensibilidad y la fisiología del feto.

Esta nueva rama de la Medicina ha sido posible gracias a los logros de ciertas tecnologías, como el ultrasonido, la inmunoquímica, el marcador de corazón de feto y otras técnicas muy complejas. Allí tuve ocasión de entrar en contacto con estos avances que han venido a arrojar luz sobre el obscuro campo de la vida del feto.

Cuando era estudiante de Medicina en la Universidad de McGill de Canadá, manejábamos un libro de texto conocido como Williams. Todavía hoy es un texto clásico en medicina. La edición que yo utilicé era 1947, hacía la octava y tenía 22 páginas dedicadas al feto, del total de 750 u 800 páginas de que contestaba el libro. Actualmente se encuentra en su decimosexta edición, publicada en 1980. Tiene 137 páginas sobre fisiología del feto y otras 127 sobre diagnósticos de enfermedades embrionarias, esto hace aproximadamente una tercera parte del libro, lo que es un índice de la importancia que ha cobrado el estudio del feto en los últimos ocho o diez años, desde que se constituyó la ciencia de la embriología.

Desde que comprobé con absoluta claridad, gracias a nuevas técnicas, que el feto respira, que duerme con unos ciclos de sueño perfectamente definidos, que es sensible a los sonidos se ha comprobado que reacciona de distinta manera ante diferentes tipos de música, al dolor y a cualesquiera otros estímulos que ustedes y yo podemos percibir, me resultó insoslayable que el feto es uno de nosotros, de nuestra comunidad, que es una vida: una vida que debe ser protegida.

Incluso mujeres que están decididamente en pro del aborto, cuando estén embarazadas y se someten a pruebas tales como un ultrasonido, saldrán impresionadas. Es tremenda la sacudida que se recibe al ver al feto tan cerca, en el monitor, moviéndose, respirando, chupándose el dedo o rascándose la nariz ya a los dos meses y medio o tres de vida.

Es una revelación conmovedora, y estoy convencido de que pasar por esta experiencia se convertirá en el argumento más poderoso para detener la matanza. La falsedad de los lemas abortistas ¿Qué queda, pues, de los slogans abortistas?. Tomemos ése de la "Libertad de elección". Todos estamos a favor de la elección. Siempre y cuando, claro está, que la elección sea una elección ética. Si una de las alternativas no es éticamente aceptable, la elección no soporta el escrutinio: de hecho, no es una elección, y por tanto, la "libertad de elección" es lema vacío.

Supongamos que estoy en quiebra: puedo elegir entre trabajar para pagar dinero, o robar un banco, o asaltarle a usted para quitarle la cartera; pero las dos últimas no son elecciones éticas. El del "derecho al dominio del propio cuerpo" es otro lema de gran atractivo. Hoy gracias a la inmunología, se sabe con absoluta certeza que el feto no es una gran parte del cuerpo de la madre. Los glóbulos blancos de la sangre son capaces de reconocer cualquier cuerpo extraño al organismo y de poner en marcha los mecanismos de defensa para destruirlo.

Cuando el feto se implanta en la pared del útero, el sistema inmunológico materno reacciona para expulsar al intruso, pero, naturalmente, el feto está dotado de un delicado método de defensa ante esta reacción. En algunos casos la defensa no es tan eficaz como debiera, y el feto es expulsado y se malogra. Esto muestra que el feto no es una parte del cuerpo de la madre. Simplemente está ahí como huésped de paso y ella no puede disponer sobre él.

"No soy un hombre religioso"
No soy un hombre religioso; de hecho no he estado en un templo desde los trece años. Pero si quiero decirles que hemos de detener ese proceso ineficaz y destructivo, cuyo resultado es una mayor disolución de la familia. Debemos reafirmar el amor entre nosotros, especialmente para el ser más pequeño e indefenso. Ahora veo el aborto como un mal, indefendible éticamente, a la luz de nuestros actuales conocimientos sobe el niño aún no nacido.

Dr. Bernard Nathanson
Extracto de la conferencia pronunciada por Bernard Nathanson en Canberra (Australia) en febrero de 1981, patrocinada por la Asociación Para el Derecho a la Vida.

Eleuterio Fernández Guzmán - Zenit
13.02.2009

Recientemente se ha abierto el debate sobre lo que se llama «muerte digna». Sin embargo, bien sabemos que se trata de una forma políticamente correcta de matar a una persona bajo el paraguas de la Ley.

Por eso, se pretende digno lo que, en realidad, no es, sino, manifestación de defensa de intereses ideológicos que tienen, de la vida, un sentido hedonista donde el sufrimiento no deja de ser algo de lo que se puede prescindir sin temor moral alguno. Además, se quiere hacer pasar como un avance social lo que sólo se regresión al puro y simple estado selvático.

Para empezar, la dignidad de la persona no se tiene en cuenta porque se prefiere olvidar que cada ser humano la tiene por el mero hecho de ser persona y, por tanto, el tratamiento que se le ha de dar en momentos de sufrimiento ha de ser teniendo en cuenta la misma y que, en realidad, no puede minusvalorarse por el hecho de aplicar un sentido pragmático de la vida a la existencia.

Y es que, en realidad, sufrir no está, digamos, al alcance de todos los espíritus humanos de hoy día.

Es bien sabido que la sociedad actual se conforma, casi siempre, con lo joven, con aquello que es juventud, con aquello que es hermoso, fuerte. Por eso, cuando una persona se encuentra en una situación en la que ni la fortaleza acompaña, ni la belleza de antaño es, entonces, presente y la juventud ya pasó, es cuando entran en funcionamiento el pensamiento moderno: no se admite tal situación.

Por eso, en momentos en los que la enfermedad acarrea el deterioro sin remedio del cuerpo humano y no se ve más salida que soportar el sufrimiento porque en él vemos una fuerza redentora, es el momento de difundir teorías sobre el por qué de tal sufrimiento; si, en realidad, no sería mejor poner fin a la enfermedad y, por tanto, al sufrimiento.

Entonces, la palabra «Eutanasia» se abre paso; entonces, el ahora llamado «suicidio asistido» viene en «ayuda» de quien sufre.

Pero esto no es admisible desde el punto de vista cristiano.

La Declaración sobre la eutanasia, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 5 de mayo de 1980, viene a decir, en general, lo que, en esta materia, hemos de tener en cuenta.

Así, «La muerte voluntaria o sea el suicidio es, por consiguiente, tan inaceptable como el homicidio; semejante acción constituye en efecto, por parte del hombre, el rechazo de la soberanía de Dios y de su designio de amor» (punto 3 de tal Declaración).

Ni qué decir tiene que, por lo tanto, por muy asistido que sea el suicidio seguirá siendo algo inaceptable para un cristiano porque, por así decirlo, lo prohíbe su fe.

Pero es que, además, «Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares».

Por lo tanto, tampoco podemos admitir, en justa doctrina cristiana, hacer todo lo posible para que la muerte se adelante lo más posible y, sobre todo, se acabe con el sufrimiento.

Pero, digamos, a nivel español (que, en realidad, no es más que la transposición de la doctrina cristiana a las propias circunstancias de España pero podría ser aplicable en cualquier lugar del mundo).

Así, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, el 19 de febrero de 1998, aprobó el documento titulado «La Eutanasia es inmoral y antisocial».

Por ejemplo, nos ofrece una pista sobre alguna que otra consideración que se tiene sobre las personas que no entendemos posible la Eutanasia: «Quienes se oponen al reconocimiento de ese supuesto derecho son acusados de represores de la libertad y de insensibles al sufrimiento personal y al sentir cada vez más común de la sociedad»

Y esto se hace así porque sufrir no se admite; porque sufrir es, así, algo odioso que se quiere evitar. Por tanto, quien se oponga a poner fin, de forma premeditada, a la vida del que sufre, es mal visto, como si fuera alguien que, en realidad, no está en el mundo.

Y esto (no ser del mundo) es, en cierto modo, verdad, pero no de la forma, mundana, que se insinúa.

Pero aún nos ilustra algo más el documento de la CEE.

«Lo que ahora se presenta como un progreso es, en realidad, un retroceso que hay que poner en la cuenta de ese terrible lado oscuro de nuestro modo de vida de hoy, al que el Papa ha llamado «cultura de la muerte» (punto 4)

Es eso, exactamente, lo que pasa. Avanzar es, en realidad, retroceder porque no consiste ir hacia delante acabar con la vida de una persona sino, al contrario, hundirse en la misma caverna para, desde allí, no ver la luz que hay fuera y que es, por ejemplo, que, en realidad, es muy posible que el sufrir no sea el final de nada sino el principio de algo mejor.

Y por terminar con una vuelta, digamos, a las fuentes de donde hemos de beber, el Catecismo de la Iglesia Católica dice, en su número 2277, lo siguiente: «Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre».

Por tanto, es bastante evidente la inmoralidad de la eutanasia, del suicidio asistido y de todo intento de acabar con el sufrimiento de una forma tan cobarde como la que, ahora mismo, se está imponiendo en España y, por desgracia, en muchos más lugares del mundo donde el amor ha dado paso a la necesidad y el ser al tener.

Goiseppe Anzaui en Avvenine
13.02.2009

Antes de pensar en el aborto y la manipulación genética, la ciencia médica debería orientar sus esfuerzos para encontrar terapias dirigidas a la vida prenatal.

Lo que la ciencia alcanza y nos permite ver de los primeros estadios de la vida humana, es realmente prodigioso. Nos muestra una secuencia de fotogramas que presenta a nuestros ojos la imagen de la vida naciente, de lo que cada uno de nosotros ha sido, ofreciéndonos la emoción de remontar el tiempo y de contemplar el milagro, incluso en el día mismo en el que traspasamos la frontera hacia nuestra propia existencia.

¿Pero tenemos ojos limpios, para ver? Cada uno de nosotros sabe que es único, diferente de cada otro hombre. Y sabe que cada otro hombre, diferente, es único. Ahora la ciencia nos permite ver que esta unicidad inconfundible empieza en la misma chispa inicial de la vida, y ya no cambia de identidad. Lo que nosotros somos, lo somos del principio al final, en el devenir de las estaciones del tiempo que nos es dado vivir, desde el primer desarrollo al crecimiento, a la madurez, a la senectud y al ocaso.

Pero reconocer esta verdad, enraizada en la más profunda y hasta instintiva certeza del ser (porque nunca mi "ser-me" puede en el tiempo consistir en otra cosa que en mi tautológica identidad) parece a veces sofocada por gafas de turbios cristales, y se elaboran alambicadas "distinciones" sobre el primer estadio de la vida embrionaria.

Usted también puede intuir el por qué de estos artificiosos problemas: se manosea el milagro de la vida. La vida ha venido a ser como un secreto desvelado, como una chispa robada a la naturaleza, que se deja encender en la probeta de los laboratorios; unas veces para que se desarrolle al fin humanamente en un regazo; pero otras también para ser congelada y puesta en conserva como materia de estudio, de experimentación, de material de desecho, y obtener el prodigio de las preciosas células estaminales.

Ante el escalofrío de tal violación del ser humano, se replica entonces que no hay ahí ser humano, que son días de franquicia para poseer aquel primer indiferente sustrato biológico, aquel grumo celular, aquella cosa, para parar así el golpe de la interpelación perentoria del derecho, que quiere por naturaleza proteger al ser humano de cualquier atentado.

Ya en el Comité Warnock, aquel de los famosos "14 días", salió a flote esta mistificación, al establecer los límites de una frontera ficticia, como si no concerniera a la presencia o ausencia de un ser humano, sino sólo al límite propuesto a la "tutela jurídica" de aquel ser, para evitar una descalificación mayor de la estrambótica regla. Hoy, la ciencia nos ayuda a entender más todavía la pregunta esencial, más allá de cualquier alambicado cristal o sofisma: nos ayuda a entender el "quién es" del embrión, en el momento mismo en que se manifiesta.

En la Declaración de los Docentes de las 5 facultades de Medicina y Cirugía de las universidades de Roma, promovedores del Congreso sobre el tema "El embrión como paciente" celebrado en la universidad de Roma "La Sapienza", se han hecho públicos los últimos descubrimientos sobre la vida embrionaria. Impresiona el estupendo finalismo de la naturaleza, que diseña la vida en un proyecto de absoluta unicidad de artista.

En la vida no hay doble, cada una es una obra maestra irrepetible. Y el pincel de esta obra maestra lo tiene el embrión; es él quien engendra la catarata infinita de señales, transmitida de célula a célula, y dentro y fuera del entorno celular; señal de que "hay alguien" allí que lo pinta como es, que es una rigurosa unidad del ser en constante desarrollo en el tiempo y en el espacio.

El ciclo vital acontece en el diseño de la continuidad: nosotros podemos percibir las transiciones, estupefactos ante el proceso del milagro, mientras la obra de arte llena paulatinamente su espacio proyectual, y entender que no hay nunca interrupción; más bien la gradación del acontecimiento revela que existe un próvido surco, determinado intrínsecamente por el éxito de cada obra maestra "inventada". Y si un día nos fuera dado volver a reflexionar, en nuestra vida de adultos, sobre la relación entre finalismo y determinismo, entre creatividad y regla sapiencial, entre libertad y verdad y belleza, la contemplación de lo que ocurre en la vida naciente nos daría más que una pista para conducir a un puerto gozoso los enigmas de nuestras angustias, de nuestros dudosos extravíos de adultos.

Pero el Congreso de Roma se ha dedicado a un tema más específico, al embrión "enfermo". La solicitud por él, por su salud, por la salud del más pequeño de nosotros, no necesita comentario, en términos de deontología médica. A no ser, por el contraste que aparece por la comparación de los descubrimientos revelados, con la sombra que queda sobre el fondo de la costumbre, cuando asoma la antigua imagen del embrión como apéndice (portio viscerum) de la madre, y una visión de la salud de la maternidad como terreno de conflicto entre la nueva vida golpeada por enfermedad y la salud física y psíquica de la madre que quiere a un hijo sano.

Este es un deseo humanísimo, pero que desafía no ya a la medicina para que entregue a la madre a la desesperación de suprimir al hijo por razones terapéuticas o eugenesias (y aquí algún sobresalto nos sacude, si una jurisprudencia a la deriva va formulando teoremas absurdos sobre el "derecho a no nacer"), sino a refinar las técnicas, en prodigiosa evolución, de intervención terapéutica sobre el niño en embarazo: advirtiendo a la vez que hay una extraordinaria respuesta fetal a los medios farmacológicos y a las intervenciones ecoguidati capaces también de solucionar patologías graves. Se atisban metas posibles a las futuras terapias génicas dirigidas a la vida prenatal.

Este esfuerzo de la medicina al servicio de la vida humana en el estadio embrionario es en sí mismo bendito en nombre de la vida. Entre muchas noticias de muerte que llenan nuestras crónicas cotidianas, esta solicitud hacia la vida incipiente, por la cual todos nosotros hemos pasado, y que queda para el futuro del mundo, es una buena noticia. El Día por la Vida, que se celebra hoy en toda Italia, puede obtener de ello alegría y gratitud.

Oscar Fernández Espinosa de los Monteros
13.02.2009

“El sexo es un instinto que produce una institución; y es algo positivo y no negativo, noble y no ruin, creador y no destructor, porque produce esa institución. Esa institución es la familia” [1].

¿Es natural la atracción?

En la actualidad cualquier persona que estudie medicina sabe que las células germinales masculinas (gametos masculinos o espermatozoides) buscan a la femenina (óvulo) para tratar de fecundarla. Se trata de millones de espermatozoides que penetran al aparato reproductor femenino y que recorren afanosamente una distancia que equivale a miles de veces el largo de su cuerpo y al encontrarse con el óvulo, intentan fecundarlo.

La reproducción sexual se caracteriza por la unión de dos células entre las que existe una atracción natural al servicio de la reproducción.

Pero esa atracción no sólo se da a nivel celular, para todos es conocido que entre varón y mujer existe también una atracción física y afectiva.

¿Diseño o mera casualidad?

Por otra parte, el diseño de los espermatozoides facilita conseguir la finalidad que tienen: fecundar [2]. El espermatozoide que logra fecundar al óvulo maduro, se desprende del flagelo que fue imprescindible para alcanzar ese objetivo.

Un espermatozoide y un óvulo maduros y listos para la fecundación, estando separados sobreviven unas horas; reunidos, pueden llegar a vivir 100 años, son el uno para el otro, así es su diseño.

A nivel corpóreo también existe entre mujer y varón una disposición fisiológica complementaria (un diseño) que permite el acoplamiento; además las células sexuales listas para la fecundación, los canales de “distribución” de dichos gametos y un enorme etc., están diseñados y ubicados en el lugar adecuado. Por si no fuera poco, la satisfacción sensorial que se produce en esa relación facilita el que se pueda realizar con agrado.

Y en cuanto al resultado, qué se puede decir en cuanto a que los bebés no posean al nacer un esqueleto rígido como el de los adultos, y que tengan su cuerpo cubierto de materia grasa, facilitando así la labor de parto. La madre posee el diseño natural para proporcionar el primer alimento a su hijo ya nacido y ella misma lo produce: un alimento con la temperatura, nutrientes y anticuerpos necesarios y convenientes para él. Por su parte, los bebés están naturalmente diseñados para alimentarse de esa sustancia sin herir a su madre.

Orden y programa

Se descubre un orden natural en lo referente a la generación: atracción y localización de gametos; atracción física y afectiva; disposición fisiológica, complementariedad; satisfacción sensorial; constitución anatómica y funcional del bebé; constitución anatómica y funcional para ser madre, etc.

Alguna vez nos hemos preguntado ¿por qué si en la construcción de una casa -por pequeña que sea-, es inevitable contar con personal especializado y el cálculo de tiempos y movimientos, no se necesita para la procreación de un ser humano? Comparémoslo: ambos tienen armazón, estructura; están revestidos y pintados (en los seres humanos se renuevan por sí mismos); poseen sistema de ventilación; tienen muros que protegen de las inclemencias del ambiente; cargados de energía eléctrica; poseen drenaje; necesitan un cierto mantenimiento, fumigación (el ser humano cuenta con sistema inmunológico, etc.). El bebé aumentará sus dimensiones; llegará a ser autosuficiente en la búsqueda y satisfacción de sus necesidades; en cambio la vivienda se irá desgastando poco a poco.

A lo mencionado habrá que añadir la gracia, movilidad y posteriormente el uso de la inteligencia del bebé, que contrasta con la inmovilidad de la vivienda. Para edificar una casa se requieren más de una decena de especialistas; para que venga un ser humano al mundo serían suficientes dos ingenuos novatos.

Descubrimos un diseño, un orden, una exactitud que el hombre no ha realizado, y que apenas acaba de entender -a pesar de transcurrir cientos de generaciones que han venido al mundo de manera natural-; pero este mecanismo ya existía, sin previa consulta a nadie.

Si orden, es la disposición armoniosa de las cosas; y programa, es un conjunto de instrucciones preparadas para efectuar una sucesión de operaciones determinadas, entonces se puede afirmar que en la procreación todo está ordenado y programado de antemano.

¿Qué existe detrás de todo este complejo mundo de lo natural?, ante todo un orden; pero sabemos que el orden es necesariamente fruto de una inteligencia, pues de la casualidad ningún fruto permanente se obtiene [3].

Cuando se juega con un dado, cada ocasión que se lanza es posible que resulte un número entre el 1 y el 6, esto es, se tienen seis posibilidades distintas; en cambio cuando el óvulo es fecundado por el espermatozoide, no existe posibilidad de que el resultado sea un perro, un gato o un pájaro, sino que hay certeza de que será un ser humano. Por eso se puede asegurar que si la vida humana fuera chiripa, sería la chiripa más grande jamás vista.

Es claro que un azar así no opera en el vacío, sino en una materia dotada de propiedades específicas y bajo unas leyes precisas que ponen un coto a lo que pueda resultar.

El orden se percibe en todo, en la misma existencia del útero o matriz, hecho que implica una previsión, porque de la casualidad no puede surgir una matriz gracias a la cual continúe la humanidad recibiendo seres humanos iguales a su obra, pues si así fuera, la casualidad habría producido su propia contradicción: el orden.

El orden es fruto de la inteligencia; los seres inteligentes buscamos un fin en las acciones. El fin por el que las acciones se realizan dan explicación a los medios que se ponen para conseguirlo. Por lo tanto podemos decir que “todas las cosas tienen una explicación, una razón de ser, que conocida o no, lo cierto es que algo las motiva y con alguna finalidad” [4].

Y para la Iglesia ¿es suerte o don?

La Biblia enseña que el ser humano desde el principio, es creado como varón y mujer (Génesis 1,27): el hombre, aun encontrándose rodeado de las innumerables criaturas del mundo visible, ve que está solo (Génesis 2, 20). Dios interviene para hacerlo salir de tal situación: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Génesis 2, 18).

En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio de ayuda recíproca. La mujer es el complemento del hombre, como el hombre es el complemento de la mujer. No únicamente en el ámbito del obrar, sino también en el de ser. Feminidad y masculinidad son entre sí complementarias no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Sólo gracias a la dualidad de lo masculino y de lo femenino, lo humano se realiza plenamente [5].

La naturaleza humana exige la existencia de dos sexos; y los impulsos sexuales hacen idóneo al ser humano para engendrar.

Lo mismo que los ojos sirven para ver, las manos para tomar las cosas, la nariz para oler, la boca para hablar, de modo semejante, el sexo sirve para procrear: esta es su finalidad. Además contamos con el uso de la razón para gobernar nuestras acciones. Hay gente que no lo entiende, piensa que la vida es solamente para el placer y suprime la finalidad del matrimonio [6].

El cuerpo, en cuanto sexuado, manifiesta la vocación del hombre a la reciprocidad, esto es, al amor y al mutuo don de sí. El cuerpo llama al hombre y a la mujer a su constitutiva vocación a la fecundidad, y liga el origen de cada persona a una coparticipación con el hombre en el poder creador y en la paternidad [7].

Quien diseñó la sexualidad, también proporcionó una consecuencia extraordinaria, ser procreadores, según el orden naturalmente establecido: momentos de fecundidad y momentos de esterilidad naturales.

Nadie puede presumir de haber creado a sus propios hijos, ya que en la parte biológica del proceso ha sido poca la conciencia de su intervención: padres cultos y padres sin estudios dan a la humanidad hijos esencialmente idénticos.

En ese mismo sentido, algo revelará la enseñanza de la Iglesia al afirmar que el hijo es un don, el don más grande y el más gratuito del matrimonio, y es el testimonio vivo de la donación recíproca de sus padres [8].

Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción de este artículo que forma parte del libro “SIN MIEDO A LA VIDA”.

LaFamilia.info
06.06.2009

Hola mamá, ¿cómo estás? yo, muy bien, gracias a Dios hace apenas unos días me concebiste en tu pancita. La verdad no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mamá, otra cosa que también me llena de orgullo es el ver con el amor con el que fui concebido...

¡Todo parece indicar que voy a ser el niño más feliz del mundo!

Mamá, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar, digo, no estoy tan bonito como tú, pero dame una oportunidad. Estoy muy feliz! pero hay algo que me tiene un poco preocupado...

Últimamente me he dado cuenta de que hay algo en tu cabecita que no me deja dormir, pero bueno, ya se te pasará, no te apures.

Mamá, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitos y de veras que tengo ganas de utilizarlas para jugar.

Mamita dime que te pasa, por qué lloras tanto todas las noches? Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto? Ya no me quieren, o qué? Voy a hacer lo posible para que me quieran..

Han pasado ya 3 meses, mamá, te noto muy deprimida, no entiendo qué pasa, estoy muy confundido. Hoy en la mañana fuimos con el doctor y te hizo una cita para mañana.

No entiendo, yo me siento muy bien...acaso te sientes mal, mamita?

Mamá, ya es de día, ¿a donde vamos?

Qué pasa, mamá ¿por qué lloras? no llores, si no va a pasar nada...

Oye mamá, no te acuestes, apenas son las 2 de la tarde, es muy temprano para irse a la cama, no tengo nada de sueño, quiero seguir jugando con mis manitas.

¡Ay, ah! ¿qué hace ese tubito en mi casita? ¿A poco es un juguete nuevo? ¡Oigan! ¿Por qué están succionando mi casa?

Mami! ¡esperen! esa es mi manito!

Señor, por qué me la arrancan? ¿Que no ve que me duele? ah! Mamá defiéndeme! Mamá...ayúdame! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender?

Mamá, mi piernita, me la están arrancando! por favor diles que ya no sigan, te lo juro que ya me voy a portar bien ya no te vuelvo a patear. ¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto? Va a ver cuando sea grande y fuerte...ah...te amo. Mami, ya no puedo más, me ay...mama...mamá...ayúdame...

-Mamá, han pasado ya 17 años desde aquel día y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste.

Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te espero con muchos abrazos y besos.

Te quiere mucho,
TU BEBÉ.