Colaboración FamilyandMedia.eu 

 

 

 

Thirteen Reasons Why (Por trece razones) es una de las más recientes “bombas” mediáticas de la exitosa compañía cinematográfica Netflix y que en las últimas semanas se ha convertido en un producto de consumo ideal para los amantes del “binge-watching”.

 

En esencia, la serie norteamericana se puede clasificar como una brillante adaptación del best seller escrito por Jay Asher que lleva el mismo título, publicado en 2007. Su impacto social es por demás considerable, pues su excelente narrativa se desenvuelve a lo largo de trece capítulos con su respectivo tono ascendente. En ellos, el director Brian Yorkey nos cuenta la historia de Hanna Baker (Katherine Lagford), una adolescente que ha tomado la decisión de quitarse la vida, dejando como testimonio trece audio-cassettes en los que se explican las razones que la llevaron a tomar la fatal decisión del suicidio. Me parece que desde la tragedia expuesta se entresacan tres reflexiones que pueden servir para “vacunar” a aquellos interesados en profundizar en esta accidentada serie.

 

1. El suicidio como remedio fallido

 

Como ya se ha comentado, el tema principal de la serie alude a las razones por las que una joven mujer decide quitarse la vida. La música y la escenografía se encargan de adentrarnos con gran éxito en este terrible drama. No es menor el revuelo que estas imágenes han causado en el sector educativo y en las asociaciones pro-familia, pues hay que aceptar que vivimos en una sociedad que se sigue escandalizando (cada vez menos) ante la imagen del suicidio juvenil. Sin embargo, es posible que pocos se hayan detenido a considerar las razones por las que un tema tan delicado genera tanta expectativa, pues es evidente que el mensaje de la serie contiene un cierto “tufo” de verdad.

 

Me parece que en la actualidad no somos realmente sensibles al aburrimiento y a la soledad que viven nuestros hijos adolescentes. Basta con verles a los ojos para percibir su hastío, en medio de una sociedad que sufre de espasmos de conciencia y se queda perpleja contemplando su propia ignorancia. Mientras tanto, la serie erige a Hanna como una “mártir” de los ideales liberales, “dando” su vida para que otros entiendan los males que acechan a las mujeres que siguen siendo más vulnerables que los hombres. Pareciere que la modernidad sigue empeñada en crear “héroes de palo”, cuyos actos libres y heroicos tienden a la autodestrucción. A final de cuentas, Hanna concibe con astucia su propia muerte, e idea un plan que absorberá la atención de su círculo social, escenificación suicida que se puede tornar en un gran “caldo de cultivo” para alentar todo tipo de desórdenes sociales disfrazados con un falso “manto heroico”, como ya lo estamos viendo con el fenómeno mediático Blue Whale.

 

2. Ser padres de una hija ya no es fácil

 

Los padres de familia y sus diversos estereotipos hacen acto de presencia en la serie, pasando por la familia pseudo-conservadora a la familia desintegrada (con padrastro violento y madre drogadicta), hasta toparnos con una “familia homoparental”. Se hace un reconocimiento con “bombo y platillo” a la diversidad de orientaciones y preferencias propias de la sociedad liberal en su versión norteamericana. Sin embargo, en ninguno de los casos se denota una verdadera preocupación por parte de los padres hacia sus hijos. El cuidado y el cariño es poco y precario, sobre todo superficial. Los padres de Hanna, Andy y Olivia, son el ejemplo claro de este fenómeno, quienes ignoran totalmente las acciones de su hija, optando por buscar respuestas meramente coyunturales, mediocres, hasta el punto de iniciar una “cacería de brujas” al estilo de The Death Poets Society. Pero su ausencia y superficialidad influyen de manera definitoria en el triste desenlace de Hanna, evidencia que no deja escapatoria para uno de los males más extendidos en Occidente, a saber, las “nauseas del vacío” – que diría Alejandro Llano– ante la banalidad de la propia existencia. En ese tenor, Thirteen Reasons Why puede ser visto como una “jalón de orejas” para los padres de familia contemporáneos, a quienes se les ha de exhortar a tomarse más en serio la vida familiar con sus hijos en el hogar. Ahora bien, es evidente que los personajes femeninos son aparentemente inocentes a lo largo de toda la serie. Pero según avanza la trama, se puede apreciar el leitmotiv (nada nuevo en nuestros días) que asigna a la mujer el duro papel de “víctima” permanente. Por su parte los varones, (salvo alguna confusa excepción) se muestran malévolos, abusadores e inconscientes, quienes sólo viven para satisfacer sus apetencias sexuales, rindiendo homenaje al término toxic masculinity. Sin embargo, la pedagogía de la exageración en torno a la figura masculina puede resultar para muchos insulsa, incluso tendenciosa e infantil. Al final, me parece que una de las razones principales por las que Hanna decide suicidarse es porque ha perdido la esperanza de ser amada por un varón. Esta última enunciación puede anular toda pretensión de exaltar esta serie como un intento apologético de dar razón a los postulados del feminismo radial.

 

3. La amistad y la sexualidad superficial

 

Quizás un tema poderoso que atrae al público como “abejas a la miel”, es el tópico de la amistad y su tergiversación en materia de sexualidad. En Thirteen Reasons Why se refleja la triste realidad: si eres noble y confiado, es imposible tener amigos sinceros. En este aspecto es evidente que Hanna goza una gran capacidad de amar, pero siempre es defraudada y lastimada por sus cercanos. El interés, el cariño, el respeto que la joven suicida profesa a los demás parece ser en vano, pues nadie es capaz de hacerse cargo de todo lo que ella es y siente. Quizás esto se deba a que vivimos en una sociedad individualista y materialista, incapaz de tratar con dignidad definitiva al otro, y esto hace que la mayoría de los jóvenes busquen autoafirmarse atendiendo a comportamientos que se alejan de una “vida lograda”. Es aquí donde la banalización de las relaciones sexuales hace su esperada aparición. No hace falta ser muy observador para concluir que la serie presenta la vida sexual activa entre jóvenes como una actividad más o como un derecho inalienable de toda relación entre el hombre y la mujer. Sin embargo, como la misma palabra promiscuidad sugiere, las relaciones sexuales a destiempo confunden, y esto también se hace patente en la trama, siendo Hanna una clara víctima de este desorden.

 

*Por Rafael Hurtado y Rafael García Yeoman. Colaboración de www.FamilyandMedia.eu para LaFamilia.info

 

 

 

Noticiascaracol.com - 27.09.2017

 


Foto publicada por Gisel Rach en su Facebook

 

“La cara de este hombre y sus ojos llenos de lágrimas de tanta emoción, por algo tan simple como esto, no lo olvido nunca”, dijo enfermera que reveló historia.

 

De acuerdo con el relato de Gisel Rach, el adulto mayor cumplía 84 años y acudió al hospital Regional Español de Bahía Blanca, Argentina, diciendo sufrir una fuerte cefalea.

 

“Fue a la guardia por una ‘cefalea’ y lo pongo entre comillas porque, ¿saben cuál era su verdadera dolencia? No tuvo hijos y su compañera de vida se fue hace 4 años. Sus hermanos fallecieron todos, él era el menor de ellos”, añadió.

 

Al darse cuenta que el hombre lo que necesitaba era aliviar su alma con compañía, Gisel y otras tres trabajadoras del hospital decidieron ponerse manos a la obra.

 

“Decidimos comprarle una minitortita, una vela para que pida lo 3 deseos y como verán improvisamos unos globos con guantes”, escribió la enfermera en la red social.

 

Este es el post que la enfermera compartió en su Facebook: 

 

"Anoche este hombre fue a la guardia por una "cefalea" y lo pongo entre comillas porque saben cual era su verdadera dolencia? Hoy cumple 84 años y no queria estar solo. Sí, asi como lo leen. Seguro se te cerro el pecho igual que a mi y a mis compañeros. 

 

No tuvo hijos y su compañera de vida se fue hace 4 años. Sus hermanos fallecieron todos, el era el menor de ellos.

 

Con ellas decidimos comprarle una mini tortita ,una vela para que pida lo 3 deseos y como veran improvisamos unos globos con guantes. La cara de este hombre y sus ojos llenos de lagrimas de tanta emocion por algo tan simple como esto no me lo olvido NUNCA mas. Uno de sus deseos fue que el proximo año le pase lo mismo.

 

Valoremos lo que tenemos y no lo que nos falta, si tenes alguien que te espera, alguien q te llama, que se preocupa por vos, te valora y te ama, ama mucho y sobretodo CUIDALO porque sos millonario y no te estas dando cuenta."

 

¡FELIZ CUMPLE OSCAR!

 

La publicación ya se acerca a los cien mil compartidos y ha desatado más de 183.000 reacciones en Facebook. Por si fuera poco, tiene más de 25.000 comentarios.

 

Sin duda esta historia nos toca el corazón, no olvidemos a nuestros adultos mayores, nunca olvidemos que algún día también llegaremos a esa etapa... 

 

 

Por Javier Lozano / ReL - 25.07.2017

 

 

 

¿Está el Estado por encima de los padres? ¿Pueden unos médicos decidir dejar morir a un niño pese a la oposición de sus progenitores? ¿Pueden unos jueces quitar, de hecho, la ‘patria potestad’ a unos padres que quieren salvar a su hijo y para ello quieren trasladarlo a Estados Unidos para recibir un tratamiento experimental? ¿Puede el juez decir que desconectar al bebé es dejarle “morir con dignidad” pasando por encima de la opinión de quienes ha traído al mundo a este pequeño?

 

Estas son las preguntas y el debate que se está produciendo en torno a Charlie Gard, un bebé de once meses de edad que sufre una rara enfermedad, Síndrome de Agotamiento Mitocondrial, y que sólo otros 16 niños lo sufren en el mundo. Esta enfermedad provoca que los músculos, pulmones y otros órganos se vayan quedando sin energía.

 

Tristemente, este lunes 24 de julio los padres han anunciado que al haberse dilatado tanto la batalla legal, el tratamiento experimental que intentaban ya llega tarde, y ahora sólo esperan acompañar al bebé en sus últimos días.

 

Un caso que va más allá del cuadro clínico

 

En estos momentos, el bebé se encuentra conectado a un ventilador artificial en el hospital Great Ormond Street en Londres acompañado en todo momento por sus padres, Chris y Connie.

 

Sin embargo, la polémica que se ha generado y que trasciende fronteras se ha producido tras la decisión de los médicos de desconectar a Charlie alegando que no se puede hacer nada por él y que su estado es irreversible.  Los padres querían llevar al pequeño a Estados Unidos donde un hospital se ofreció para realizar un tratamiento experimental.

 

Charlie, "preso" en el hospital

 

Ante esta situación, un juez decidió dar la razón a los médicos del hospital y “con el mayor de los pesares” y asegurando “estar haciendo lo mejor para el bebé” decidió que se debía dejar morir a Charlie.

 

El magistrado dictaba que el pequeño había sufrido daños cerebrales e irreversibles y que había poca esperanza en que el tratamiento lograse “algo positivo para él”. El bien del menor era según el juez que muriese pues podría experimentar dolor.

 

El caso ha levantado mucha polémica puesto que los padres lograron recaudar más de 1,5 millones de euros de donativos de ciudadanos de todo el mundo para sufragar el tratamiento en Estados Unidos que los médicos y el juez se oponían a que recibiese. Por ello, los padres denuncian que sienten que Charlie está "preso" en el hospital.

 

"Si hay una posibilidad, ¿qué padre no lo intentaría?"

 

“Estamos convencidos de que no siente dolor. Cuando siente nuestra presencia, trata de abrir los ojos todo lo que puede, por lo que no creemos que esté ciego. Porque conocemos a nuestro hijo, no creemos que Charlie tenga el daño cerebral estructural que dicen los médicos”, aseguraban los padres.

 

 Los Gard salieron destrozados del juzgado tras escuchar el fallo del juez británico

 

“Si pensáramos que no hay ninguna esperanza, no lucharíamos por él. Pero si hay la más mínima posibilidad de que un tratamiento funcione, y el doctor en EEUU así nos lo ha dicho, ¿qué padre no lo intentaría?”, se preguntaban.

 

El juez apoya la desconexión en "interés" del menor

 

Añadían además que “solo queremos que la calidad de vida de Charlie mejore. Nunca habríamos hecho esto si  pensáramos que esto habría traído más dolor a Charlie. Pero, ¿qué le diferencia de un niño con cáncer y que es sometido a un doloroso tratamiento de quimioterapia que no funcionará?”.

 

Por ello, decidieron recurrir el fallo hasta llegar a la Corte Suprema de Reino Unido tras haber pasado por el Tribunal de Apelaciones. Ambos negaron a los padres la posibilidad de trasladar a Charlie a Estados Unidos a recibir el tratamiento dando permiso a los médicos para desconectar al bebé.

 

Los tres jueces de la Corte Suprema reunidos de urgencia dictaminaron el pasado 1 de junio que se debía permitir “morir con dignidad” al niño y esto pasaba por no intentar ningún otro tratamiento. Los magistrados justificaban su decisión en que el “interés superior del niño debe prevalecer” y que el tratamiento en Estados Unidos sería inútil y no favorecería este “interés” de Charlie.

 

 

«El sufrimiento puede ser una escuela de vida maravillosa»: afirma una joven tetrapléjica

 

A las preguntas sobre la vida en la debilidad ha respondido desde su propia experiencia de la enfermedad, y también desde su fe, Memé Alsina, una joven de Barcelona de 36 años.  

 

A los dos años por consecuencia de una enfermedad vírica quedó tetraplejica. Los médicos no le daban muchas esperanzas de vida. Sin embargo, llegó a terminar la carrera de Biblioteconomía. Con un 98% de parálisis en su cuerpo a sus 36 años está trabajando en la librería Balmes siendo la responsable de la página web y de la venta de libros online. Y además es catequista en su parroquia. Con estas credenciales de superación pese a la enfermedad analiza todo lo que rodea al caso Charlie en un artículo en Catalunya Cristiana. A continuación publicamos fragmentos de su escrito.

 

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Tras las palabras de “muerte digna” de nuevo se esconde la negación del derecho a vivir que todo ser humano tiene. Los que quieren forzar la muerte se esconden tras una falsa compasión, “evitar que sufra”, pero está claro que ellos creen bajo criterios utilitaristas que la vida de ese pequeño ya no tiene sentido porque nunca será como la de los otros niños. Vivimos en una sociedad que sus principios son: creer que la felicidad la da el éxito profesional, los bienes materiales o cosas semejantes, y eso explica que cuando a alguien le sobreviene un problema se derrumbe y no sepa encontrar sentido a su vida.

 

Todos sabemos que la muerte forma parte de la vida; no es una ruptura especialmente importante que debemos aprender a aceptar, sin embargo, cuando estamos en una situación difícil no esperamos que nos digan que la solución es la muerte, necesitamos que nos tiendan una mano de esperanza, que la gente que nos rodea nos muestre su cariño que nos digan que nos estamos solos, que nos ayuden a no rendirnos a pesar de las dificultades.

 

¿Cómo puede parecernos normal que un padre pida la muerte para su hijo? Lo normal de un padre ¿no es mostrar su cariño y estar al pie de cañón sea como sea su situación? En estos detalles es cuando nos damos cuenta de qué forma podemos ser manipulados. Nos han hecho creer que es normal que un médico en determinadas circunstancias recomiende la muerte, que los valientes son aquellos que tiran la toalla y deciden que quieren acabar con su vida.

 

Muy probablemente Charlie, aunque reaccione a ese tratamiento sufrirá secuelas graves y quizás no vivirá muchos años, pero no por eso hay que rendirse. La vida es un regalo que se nos hace a cada uno y nadie tiene derecho a juzgar bajo ningún criterio si una vida deja de ser importante y por lo tanto se puede eliminar.

 

A todos se nos ha puesto en este mundo con un papel único e irrepetible, con un principio y un final. El derecho a la vida no lo recibimos del Estado o de la sociedad por lo tanto ellos no pueden quitar ni a Charlie ni a ningún individuo lo que no le dieron.

 

Se nos llena la boca diciendo que unos de los deberes fundamentales del Estado es respetar y hacer respetar los derechos fundamentales de las personas, y sin embargo en este caso niegan el derecho a la vida a un bebe porque ellos creen que esa vida no es digna”. Como minusválida me indigna el que se considere que la falta de salud implica una pérdida de la dignidad humana, estemos sanos o enfermos, seamos ricos o pobres todos poseemos una igual dignidad. Ese es el rasgo que nos distingue como seres humanos.

 

 

Tarde o temprano el sufrimiento va a llamar a nuestra puerta. Si estamos preparados y nos enfrentamos a esta situación con actitud de fe y humildad éste se puede convertir en una escuela de vida maravillosa. Desde la experiencia muchas veces pienso, ¿cuántas cosas me habría perdido si alguien hubiera pensado que por tener limitaciones mi vida dejaba de tener sentido? La vida es el gran regalo que Dios ha puesto en nuestras manos, debemos amarla, compartirla y agradecer todo lo que nos regala cada día, por eso cada vez que escucho que un enfermo pide la eutanasia siento una pena inmensa y la necesidad de ir a su lado y ayudarle a descubrir lo grandioso que es ese regalo.

 

No nos engañemos. ¿No será que la eutanasia no es más que una excusa para quitarse de encima a aquellos que estorban, ya sea enfermos o ancianos? ¿No será que algunos engañados creen que esa es la única manera de poner fin a su sufrimiento ¿no será el único camino que creen ver aquellos para los que su vida ha dejado de tener sentido?

 

Chris Gard y Connie Yates, desde aquí quiero agradeceros vuestra valentía y vuestra fuerza y pediros que no os rindáis porque con vuestra lucha a favor de la defensa de la vida no solo ayudáis a Charlie sino a millones de personas que creemos que hay que dejar a un lado las lamentaciones e intentar sacar la mayor partida a la vida; que las oportunidades no se presentan dos veces y por eso hay que aprender a disfrutar hasta de los detalles más pequeños. Estoy seguro que vuestro precioso bebe pese a todo es un niño feliz porque, aunque no os oiga ni os vea vuestro amor es tan fuerte que sabéis transmitírselo a través de esos canales misterios por los que solo en los sentimientos circulan.

 

 

Emma Young / Mosaic Science - 16.10.2017

 

Foto: Freepik 

 

La autora Emma Young expuso el caso de Islandia en un completo artículo publicado en Mosaic Science, puesto que en los últimos 20 años este país ha reducido radicalmente el consumo de tabaco, drogas y bebidas alcohólicas entre los jóvenes. ¿Cómo lo ha conseguido y por qué otros países no siguen su ejemplo? A continuación algunos apartes del artículo, traducido por ElPais.com

 

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Actualmente, Islandia ocupa el primer puesto de la clasificación europea en cuanto a adolescentes con un estilo de vida saludable. El porcentaje de chicos de entre 15 y 16 años que habían tenido una borrachera el mes anterior se desplomó del 42% en 1998 al 5% en 2016. El porcentaje de los que habían consumido cannabis alguna vez ha pasado del 17 al 7%, y el de fumadores diarios de cigarrillos ha caído del 23% a tan solo el 3%.

 

Hace 20 años, cuenta Gudberg Jónsson -psicólogo islandés-, que los adolescentes islandeses eran de los más bebedores de Europa. “El viernes por la noche no podías caminar por las calles del centro de Reikiavik porque no te sentías seguro”, añade Harvey Milkman, catedrático de Psicología estadounidense que da clases en la Universidad de Reikiavik. “Había una multitud de adolescentes emborrachándose a la vista de todos”.

 

El país ha conseguido cambiar la tendencia por una vía al mismo tiempo radical y empírica, pero se ha basado en gran medida en lo que se podría denominar “sentido común forzoso”. “Es el estudio más extraordinariamente intenso y profundo sobre el estrés en la vida de los adolescentes que he visto nunca”, elogia Milkman. “Estoy muy impresionado de lo bien que funciona”.

 

Si se adoptase en otros países, sostiene, el modelo islandés podría ser beneficioso para el bienestar psicológico y físico general de millones de jóvenes, por no hablar de las arcas de los organismos sanitarios o de la sociedad en su conjunto. Un argumento nada desdeñable.

 

La tesis doctoral de Milkman concluía que las personas elegían la heroína o las anfetaminas dependiendo de cómo quisiesen lidiar con el estrés. Los consumidores de heroína preferían insensibilizarse, mientras que los que tomaban anfetaminas preferían enfrentarse a él activamente. Cuando su trabajo se publicó, Milkman entró a formar parte de un grupo de investigadores reclutados por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos para que respondiesen a preguntas como por qué empieza la gente a consumir drogas, por qué sigue haciéndolo, cuándo alcanza el umbral del abuso, cuándo deja de consumirlas y cuándo recae.

 

“Cualquier joven de la facultad podría responder a la pregunta de por qué se empieza, y es que las drogas son fáciles de conseguir y a los jóvenes les gusta el riesgo. También está el aislamiento, y quizá algo de depresión”, señala. “Pero, ¿por qué siguen consumiendo? Así que pasé a la pregunta sobre el umbral del abuso y se hizo la luz. Entonces viví mi propia versión del “¡eureka!”. Los chicos podían estar al borde de la adicción incluso antes de tomar la droga, porque la adicción estaba en la manera en que se enfrentaban a sus problemas”.

 

En la Universidad Estatal Metropolitana de Denver, Milkman fue fundamental para el desarrollo de la idea de que el origen de las adicciones estaba en la química cerebral. Los menores “combativos” buscaban “subidones”, y podían obtenerlos robando tapacubos, radios, y más adelante, coches, o mediante las drogas estimulantes. Por supuesto, el alcohol también altera la química cerebral. Es un sedante, pero lo primero que seda es el control del cerebro, lo cual puede suprimir las inhibiciones y, a dosis limitadas, reducir la ansiedad.

 

“La gente puede volverse adicta a la bebida, a los coches, al dinero, al sexo, a las calorías, a la cocaína… a cualquier cosa”, asegura Milkman. “La idea de la adicción comportamental se convirtió en nuestro distintivo”.

 

De esta idea nació otra. “¿Por qué no organizar un movimiento social basado en la embriaguez natural, en que la gente se coloque con la química de su cerebro –porque me parece evidente que la gente quiere cambiar su estado de conciencia– sin los efectos perjudiciales de las drogas?”

 

En 1992, su equipo de Denver había obtenido una subvención de 1,2 millones de dólares del Gobierno para crear el Proyecto Autodescubrimiento, que ofrecía a los adolescentes maneras naturales de embriagarse alternativas a los estupefacientes y el delito. Solicitaron a los profesores, así como a las enfermeras y los terapeutas de los centros escolares, que les enviasen alumnos, e incluyeron en el estudio a niños de 14 años que no pensaban que necesitasen tratamiento, pero que tenían problemas con las drogas o con delitos menores.

 

“No les dijimos que venían a una terapia, sino que les íbamos a enseñar algo que quisiesen aprender: música, danza, hip hop, arte o artes marciales”. La idea era que las diferentes clases pudiesen provocar una serie de alteraciones en su química cerebral y les proporcionasen lo que necesitaban para enfrentarse mejor a la vida. Mientras que algunos quizá deseasen una experiencia que les ayudase a reducir la ansiedad, otros podían estar en busca de emociones fuertes.

 

Al mismo tiempo, los participantes recibieron formación en capacidades para la vida, centrada en mejorar sus ideas sobre sí mismos y sobre su existencia, y su manera de interactuar con los demás. “El principio básico era que la educación sobre las drogas no funciona porque nadie le hace caso. Necesitamos capacidades básicas para llevar a la práctica esa información”, afirma Milkman. Les dijeron a los niños que el programa duraría tres meses. Algunos se quedaron cinco años.

 

En 1991, Milkman fue invitado a Islandia para hablar de su trabajo, de sus descubrimientos y de sus ideas. Se convirtió en asesor del primer centro residencial de tratamiento de drogadicciones para adolescentes del país, situado en la ciudad de Tindar. “Se diseñó a partir de la idea de ofrecer a los chicos cosas mejores que hacer”, explica. Allí conoció a Gudberg, que por entonces estudiaba Psicología y trabajaba como voluntario. Desde entonces son íntimos amigos.

 

Al principio, Milkman viajaba con regularidad a Islandia y daba conferencias. Estas charlas y el centro de Tindar atrajeron la atención de una joven investigadora de la Universidad de Islandia llamada Inga Dóra Sigfúsdóttir. La científica se preguntaba qué pasaría si se pudiesen utilizar alternativas sanas a las drogas y el alcohol dentro de un programa que no estuviese dirigido a tratar a niños con problemas, sino, sobre todo, a conseguir que los jóvenes dejasen de beber o de consumir drogas.

 

¿Has probado el alcohol alguna vez? Si es así, ¿cuándo fue la última vez que bebiste? ¿Te has emborrachado en alguna ocasión? ¿Has probado el tabaco? Si lo has hecho, ¿cuánto fumas? ¿Cuánto tiempo pasas con tus padres? ¿Tienes una relación estrecha con ellos? ¿En qué clase de actividades participas?

 

En 1992, los chicos y chicas de 14, 15 y 16 años de todos los centros de enseñanza de Islandia rellenaron un cuestionario con esta clase de preguntas. El proceso se repitió en 1995 y 1997.

 

Los resultados de la encuesta fueron alarmantes. A escala nacional, casi el 25% fumaba a diario, y más del 40% se había emborrachado el mes anterior. Pero cuando el equipo buceó a fondo en los datos, identificó con precisión qué centros tenían más problemas y cuáles menos. Su análisis puso de manifiesto claras diferencias entre las vidas de los niños que bebían, fumaban y consumían otras drogas, y las de los que no lo hacían. También reveló que había unos cuantos factores con un efecto decididamente protector: la participación, tres o cuatro veces a la semana, en actividades organizadas –en particular, deportivas–; el tiempo que pasaban con sus padres entre semana; la sensación de que en el instituto se preocupaban por ellos, y no salir por la noche.

 

“En aquella época había habido toda clase de iniciativas y programas para la prevención del consumo de drogas”, cuenta Inga Dóra, que fue investigadora ayudante en las encuestas. “La mayoría se basaban en la educación”. Se alertaba a los chicos de los peligros de la bebida y las drogas, pero, como Milkman había observado en Estados Unidos, los programas no daban resultado. “Queríamos proponer un enfoque diferente”.

 

El alcalde de Reikiavik también estaba interesado en probar algo nuevo, y muchos padres compartían su interés, añade Jón Sigfússon, compañero y hermano de Inga Dóra. Por aquel entonces, las hijas de Jón eran pequeñas, y él entró a formar parte del nuevo Centro Islandés de Investigación y Análisis social de Sigfúsdóttir en 1999, año de su fundación. “Las cosas estaban mal”, recuerda. “Era evidente que había que hacer algo”.

 

Utilizando los datos de la encuesta y los conocimientos fruto de diversos estudios, entre ellos el de Milkman, se introdujo poco a poco un nuevo plan nacional. Recibió el nombre de Juventud en Islandia.

 

Las leyes cambiaron. Se penalizó la compra de tabaco por menores de 18 años y la de alcohol por menores de 20, y se prohibió la publicidad de ambas sustancias. Se reforzaron los vínculos entre los padres y los centros de enseñanza mediante organizaciones de madres y padres que se debían crear por ley en todos los centros junto con consejos escolares con representación de los padres. Se instó a estos últimos a asistir a las charlas sobre la importancia de pasar mucho tiempo con sus hijos en lugar de dedicarles “tiempo de calidad” esporádicamente, así como a hablar con ellos de sus vidas, conocer a sus amistades, y a que se quedasen en casa por la noche.

 

Asimismo, se aprobó una ley que prohibía que los adolescentes de entre 13 y 16 años saliesen más tarde de las 10 en invierno y de medianoche en verano. La norma sigue vigente en la actualidad.

 

Casa y Escuela, el organismo nacional que agrupa a las organizaciones de madres y padres, estableció acuerdos que los padres tenían que firmar. El contenido varía dependiendo del grupo de edad, y cada organización puede decidir qué quiere incluir en ellos. Para los chicos de 13 años en adelante, los padres pueden comprometerse a cumplir todas las recomendaciones y, por ejemplo, a no permitir que sus hijos celebren fiestas sin supervisión, a no comprar bebidas alcohólicas a los menores de edad, y a estar atentos al bienestar de sus hijos.

 

Estos acuerdos sensibilizan a los padres, pero también ayudan a reforzar su autoridad en casa, sostiene Hrefna Sigurjónsdóttir, directora de Casa y Escuela. “Así les resulta más difícil utilizar la vieja excusa de que a los demás les dejan hacerlo”.

 

Se aumentó la financiación estatal de los clubs deportivos, musicales, artísticos, de danza y de otras actividades organizadas con el fin de ofrecer a los chicos otras maneras de sentirse parte de un grupo y de encontrarse a gusto que no fuesen consumiendo alcohol y drogas, y los hijos de familias con menos ingresos recibieron ayuda para participar en ellas. Por ejemplo, en Reikiavik, donde vive una tercera parte de la población del país, una Tarjeta de Ocio facilita 35.000 coronas (250 libras esterlinas) anuales por hijo para pagar las actividades recreativas.

 

Un factor decisivo es que las encuestas han continuado. Cada año, casi todos los niños islandeses las rellenan. Esto significa que siempre se dispone de datos actualizados y fiables.

 

Entre 1997 y 2012, el porcentaje de adolescentes de 15 y 16 años que declaraban que los fines de semana pasaban tiempo con sus padres a menudo o casi siempre se duplicó ¬–pasó del 23 al 46%–, y el de los que participaban en actividades deportivas organizadas al menos cuatro veces por semana subió del 24 al 42%. Al mismo tiempo, el consumo de cigarrillos, bebidas alcohólicas y cannabis en ese mismo grupo de edad cayó en picado.

 

“Aunque no podemos presentarlo como una relación causal –lo cual es un buen ejemplo de por qué a veces es difícil vender a los científicos los métodos de prevención primaria– la tendencia es muy clara”, observa Kristjánsson, que trabajó con los datos y actualmente forma parte de la Escuela Universitaria de Salud Pública de Virginia Occidental, en Estados Unidos. Los factores de protección han aumentado y los de riesgo han disminuido, y también el consumo de estupefacientes. Además, en Islandia lo han hecho de manera más coherente que en ningún otro país de Europa”.

 

 

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por Mosaic Science. Autora: Emma Young

 

 

ACI - 14.09.2017

 

 Foto: CNN en Español

 

Consuelo del Socorro Córdoba es una colombiana que estaba decidida a morir al someterse a la eutanasia a causa de las graves dolencias que le generó el ataque con ácido causado por su ex esposo en el año 2001. Pero tras su encuentro con el Papa Francisco el pasado 9 de septiembre, desistió de acabar con su vida.

 

La mujer, que sufre de toxoplasmosis –una infección muy grave que afecta al cerebro– ha sido sometida a 87 cirugías, pero aún le quedan 6 más ya que no puede consumir alimentos sólidos, solamente puede ingerir líquidos.. En diálogo con CNN en Español narró que su encuentro con el Papa Francisco en la Nunciatura Apostólica en Bogotá.

 

“Yo fui la primera en la fila y la primera que saludó fue a mí. Me abrazó, le entregué el regalo. Estoy feliz, le dije que me iba a hacer la eutanasia, que me ayudara, y me dijo que no, que no iba a hacer eso. Me dijo que yo era muy valiente y muy linda”.

 

Este encuentro con Francisco, la “cambió totalmente. Ahora sí quiero vivir y necesito que el mundo entero lo sepa”. “Gracias a Dios se pudo dar este milagro que yo pudiera estar acá”, compartió la mujer que aún necesita varios miles de dólares para su tratamiento.

 

Pensaba hacerme la eutanasia el 29 de septiembre. Aquí tengo la carta. Aquí en Teusaquillo el doctor Gustavo Quiñones me iba a aplicar la inyección, pero ya no me la voy a hacer más”, sentenció.

 

Consuelo también pidió ayuda para salir de la miseria en la que vive ya que solo tiene para sostenerse un bono de 84 mil pesos, unos 30 dólares estadounidenses. Ahora, explicó Consuelo, “quiero soñar con muchas cosas: techo, negocio, casa, de todo porque ya no voy a morir”.

 

Al Papa, concluyó, “le regalé mi corazón y le compré una cosa hermosa como un corazón lindo y todo este documental, la carta de eutanasia, todo, para que él lo vea allá en Roma”.

 

 

Carmelo López-Arias / ReL

 

 

Tres científicos de primer nivel analizan este tema en un artículo publicado recientemente en The New Atlantis: "Growing Pains. Problems with Puberty Suppression in Treating Gender Dysphoria [Dolores crecientes. Problemas con la supresión de la pubertad en el tratamiento de la disforia de género]".

 

Se trata de tres médicos: Paul W. Hruz, pediatra y profesor de Endocrinología y Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis; Lawrence S. Mayer, psiquiatra en la Facultad de Medicina del hospital Johns Hopkins y de informática biomédica en la Clínica Mayo; y Paul R. McHugh, que fue durante 26 años jefe del departamento de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins, donde primero empezaron a hacerse operaciones de cambio de sexo y donde primero dejaron de hacerse porque solo aportaban problemas a los pacientes y ninguna mejora en su situación psíquica.

 

 

El punto de partida de los tres doctores es muy sencillo: 

 

- "Los jóvenes con disforia de género constituyen una población particularmente vulnerable".

 

- "Modificar el desarrollo biológicamente normal de niños de 12 años para tratar un trastorno psíquico es un paso muy serio".

 

- "Que el bloqueo de la pubertad sea la mejor forma de tratar la disforia de género en los niños está muy lejos de estar asentado y no debería considerarse una opción prudente con eficacia demostrada, sino una medida drástica que está en fase experimental".

 

Todo lo que no sabemos

 

Cuando se trata de los mecanismos de identificación sexual, sobre todo en menores, lo que no saben los médicos es mucho más que lo que saben:

 

- "Es sorprendentemente pequeña la comprensión científica de cuestiones importantes subyacentes a los debates sobre la identidad de género: por ejemplo, hay muy poca evidencia científica que explique por qué algunas personas se identifican con el sexo opuesto, o por qué las expresiones infantiles del sexo contrario persisten en unos individuos y no en otros".

 

- "La pubertad implica infinidad de procesos físicos complejos, relacionados entre sí y superpuestos unos con otros, que tienen lugar en momentos diversos y tienen duraciones diversas".

 

- "La evidencia sobre la seguridad y la eficacia de la supresión de la pubertad es escasa, y se basa más en el juicio subjetivo de los clínicos que en una rigurosa evidencia empírica".

 

Tres hechos anómalos

 

Enturbiando lo que debería ser un problema a resolver científicamente y sin presiones ideológicas, los médicos que tienen ante sí a un niño con un potencial trastorno de identificación sexual se encuentran con una situación envenenada:

 

-Primera anomalía: la campaña mediática del lobby LGTBI, su aceptación acrítica por las administraciones y la labor de adoctrinamiento en ideología de género en las escuelas ha disparado brutalmente la cifra de niños que acuden a consulta por disforia de género. Por citar solo algunos datos de entre los que incluye el artículo:

 

a) Reino Unido (niños menores de 18 años): de 94 casos en 2009/2010 a 1986 en 2016/2017, un aumento del 2000%.

 

b) Reino Unido (niños menores de 6 años): de 6 casos en 2009/2010 a 32 en 2016/2017, un aumento del 430%.

 

c) Boston: entre 1998 y 2006, 4,5 pacientes anuales; entre 2007 y 2009, 19 pacientes anuales, un acumento del 322%. 

 

d) Indianápolis: de los 38 pacientes registrados entre 2002 y 2015, el 74% llegaron en los últimos tres años.

 

-Segunda anomalía: la terapia denominada "afirmativa" (cuando "el terapeuta acepta, en vez de desafiar, la autocomprensión del paciente como perteneciente al sexo opuesto", y aplica como medida estándar la supresión hormonal) es difundida y defendida por asociaciones de "derechos humanos" como si se tratase de una cuestión ideológica y no de una cuestión médica, y han arrastrado a algunas asociaciones pediátricas a pesar de que la FDA norteamericana (Food and Drug Administration, referencia mundial en la calificación de medicamentos) no ha aprobado esos tratamientos (en concreto la GnRH, hormona liberadora de gonadotropina) para la disforia de género. "La falta de aprobación de la FDA significa que las compañías farmacéuticas que venden los fármacos no pueden publicitarlos para tratamiento de la disforia de género", lo cual refleja, explican Hruz, Mayer y McHugh, "que no se ha demostrado en ensayos clínicos que su uso sea seguro y eficaz";

 

-Tercera anomalía: las campañas a favor de una terapia "afirmativa" piden "pruebas de solidaridad" del facultativo hacia las "angustias" del paciente. Pero, como señalan los autores del estudio en The New Atlantis, "aunque es importante que los médicos establezcan una relación de confianza con sus pacientes, ofrecerles una 'prueba de solidaridad' accediendo a sus deseos, independientemente de que sus deseos coincidan con su mejor interés médico, está lejos de la tradición hipocrática y renuncia a la responsabilidad del médico de tratar a sus pacientes sin otra cosa en mente que su beneficio último".

 

 

 

La portada de enero de este año de National Geographic suscitó la reacción de numerosos pediatras, alertando del daño que se hace a los pequeños con disforia de género alentando un problema que en la mayor parte de los casos remitiría espontáneamente. A niños a quienes no se dejaría ir solos ni a comprar el pan se les toman en cuenta opiniones sobre sí mismos que ni siquiera los científicos especialistas en el tema comprenden adecuadamente ni han podido todavía estudiar clínicamente con resultados ciertos.

 

La "reversibilidad"

 

Los autores del estudio dedican buena parte del mismo a rechazar la idea de que los tratamientos de supresión hormonal son "reversibles" en caso de que posteriormente el niño cambie de idea o no se encuentre a gusto con una identidad de género distinta a su sexo biológico:

 

-"En biología del desarrollo, no tiene mucho sentido describir algo como 'revesible'. Si un niño no desarrolla a los 12 años ciertas características a consecuencia de una intervención médica, su desarrollo de dichas características a los 18 años no es 'reversible', pues la secuencia del desarrollo ya ha sido interrumpida".

 

-"Otra cuestión inquietante que no se ha investigado consiste en cuáles son las consecuencias psicológicas para niños con disforia de género a quienes se les ha suprimido la pubertad y que al final se identifican con su sexo biológico".

 

-"Aunque hay muy poca evidencia científica sobre los efectos de la supresión de la pubertad en niños con disforia de género -y ciertamente no existen ensayos clínicos controlados que comparen el resultado de suprimir la pubertad con el resultado de aproximaciones terapéuticas alternativas-, hay razones para sospechar que los tratamientos podrían tener consecuencias negativas para el desarrollo neurológico", como sugiere un experimento en la Universidad de Glasgow. Los autores remiten asimismo a estudios que recogen alteraciones en la composición ósea, en la estatura, problemas cardiovasculares, etc.

 

 

ACI - 10.10.2017

 

 

 

En su discurso del pasado 6 de octubre, a los participantes del Congreso Dignidad Infantil en el Mundo Digital que se realizó en Roma, el Papa Francisco señaló que “sería un grave engaño pensar que una sociedad en la que el consumo anómalo de sexo en la red se extiende entre los adultos será capaz de proteger eficazmente a los menores”.

 

Francisco dijo que cuando se mira los problemas de los niños, es posible “subestimar o tratar de hacer olvidar que también se dan problemas en los adultos y que, aunque para los ordenamientos jurídicos se necesita un límite que distinga entre el menor y el mayor de edad, eso no es suficiente para afrontar los desafíos, porque la difusión de una pornografía cada vez más extrema y otros usos impropios de la red no solo causan trastornos, adicciones y daños graves incluso entre los adultos, sino que afecta también a la representación simbólica del amor y a las relaciones entre los sexos”.

 

El Pontífice alertó luego de la propagación en Internet de algunos “fenómenos extremadamente peligrosos” como “la difusión de imágenes pornográficas cada vez más extremas porque con la adicción se eleva el umbral de la estimulación; el creciente fenómeno del sexting entre chicos y chicas que utilizan las redes sociales; la intimidación que se da cada vez más en la red y representa una auténtica violencia moral y física contra la dignidad de los demás jóvenes; la sextortion; la captación a través de la red de menores con fines sexuales es ya un hecho del que hablan continuamente las noticias”.

 

Además de estos fenómenos, continuó el Papa, se llega “a los crímenes más graves y estremecedores de la organización online del tráfico de personas, la prostitución, incluso de la preparación y la visión en directo de violaciones y violencia contra menores cometidos en otras partes del mundo”.

 

“Por lo tanto, la red tiene su lado oscuro y regiones oscuras (la dark net) donde el mal consigue actuar y expandirse de manera siempre nueva y cada vez con más eficacia, extensión y capilaridad”.

 

El Papa lamentó luego que “la antigua difusión de la pornografía a través de medios impresos era un fenómeno de pequeñas dimensiones comparado con lo que está sucediendo hoy en día, de una manera cada vez más creciente y rápida, a través de la red”.

 

En este sentido, prosiguió, es importante cuidar a los niños que actualmente constituyen más de la cuarta parte (unos 800 millones) de los usuarios de Internet. “¿Qué es lo que se encuentran en la red? ¿Y cómo son considerados por quienes, de tantas maneras, tienen poder sobre la red?”, cuestionó el Papa.

 

Debemos tener los ojos abiertos y no ocultar una verdad que es desagradable y que no quisiéramos ver. Por otra parte, ¿no hemos entendido demasiado bien en estos años que ocultar la realidad del abuso sexual es un gravísimo error y fuente de tantos males?”, preguntó.

 

El Papa compartió luego que “sentirse mirado por los ojos de los niños es una experiencia que todos conocemos y que nos toca en lo más hondo del corazón, y que también nos obliga a un examen de conciencia”.

 

“¿Qué hacemos para que estos niños nos puedan mirar sonriendo y conserven una mirada limpia, llena de confianza y de esperanza? ¿Qué hacemos para que no se les robe esta luz, para que esos ojos no sean perturbados y corrompidos por lo que encontrarán en la red, que será parte integral e importantísima de su ambiente de vida?”, cuestionó a todos.

 

“Trabajemos por tanto todos juntos para tener siempre el derecho, el valor y la alegría de mirar a los ojos de los niños de todo el mundo”, concluyó.

 

 

David Ramos/ACI - 10.08.2017

 

 Foto por: Joaquin Peiro Pérez / ACI Prensa

 

El gobierno de Colombia ha dispuesto de un presupuesto de 28 mil millones de pesos (alrededor de 9,3 millones de dólares) para organizar la visita del Papa Francisco en septiembre de este año, pero ¿cómo dinamizará la economía local y cuánto dinero dejará el viaje del Santo Padre en ese país?

 

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) espera que el viaje del Santo Padre a Colombia, del 6 al 10 de septiembre de este año, deje un total de más de 57,5 millones de dólares divididos entre las ciudades que visitará.

 

La CEC señaló que en Bogotá, que acogerá al Santo Padre el 6 y 7 de septiembre, “espera ingresos por 30 millones de dólares”, que consideran tanto el gasto que realizarán los residentes de la ciudad así como “visitantes de regiones aledañas a la capital y turistas”.

 

El índice de ocupación hotelera, indicó el Episcopado, podría superar el 85%, con la visita de más de 700 mil personas.

 

En Villavicencio, la segunda ciudad colombiana a la que llegará el Papa, el 8 de septiembre, se espera la llegada de más de medio millón de visitantes, con una inversión personal aproximada de 133 dólares.

 

Para Medellín, que recibirá a Francisco el 9 de septiembre, se estima que la ocupación hotelera alcanzará el 90%, con la llegada de 176 mil visitantes. La expectativa es que la visita papal genere en la ciudad ingresos de alrededor de 22,4 millones de dólares.

 

Finalmente, Cartagena, la última ciudad colombiana que visitará el Santo Padre, el 10 de septiembre, estima ingresos de 5,1 millones de dólares diarios, con cerca de 90 mil turistas colombianos y casi 10 mil extranjeros.

 

Estos ingresos superarán ampliamente el presupuesto destinado por el gobierno para la organización del viaje papal en cada ciudad: 2 millones de dólares para Bogotá, otros 2 millones para Medellín, 1,6 millones de dólares para Villavicencio y la misma cantidad para Cartagena.

BabyCenter - 31.05.2017

 

 Foto: Pagína de Facebook de Ágata

 

Esta emocionante escena ocurrió en Brazil, cuando Brenda Coêlho dio a luz a su hermosa bebé Ágata. Ella misma cuenta: “Nunca había sentido una sensación tan fuerte. Me quedé en estado de shock. Sin dudas de que fue la sensación más especial que sentía en la vida “. Y afirma cómo sintió en ese momento una explosión de felicidad.

 

El siguiente video ha creado tantas reacciones de admiración que los padres de Ágata han abierto una página especial en Facebook llamada Diario de Ágata. A pesar de poder sentir un poco de susto al experimentar que tantas personas estuvieran viendo el momento que tuvo con su bebé, Brenda dice que está feliz de haber llevado ese sentimiento de amor tan puro para tantas personas. Además, la mayor emoción sucedió justamente en el mes de las Madres. “No podría ser un mejor regalo. El nacimiento de Ágata me conmovió mucho. Ella es una bendición y extremadamente cariñosa. Estamos encantados “, concluye la orgullosa madre que tuvo la bendición de recibir ese primer abrazo en pleno nacimiento. Clic aquí para ver el video.