LaFamilia.info
15.04.2010

 

 

consejosestudiante

 

El logro de buenos resultados debe ser prioridad número uno de todo estudiante. He aquí nueve consejos para obtener un buen rendimiento académico.

 

1. No basta con ser inteligente


Hay personas bastante inteligentes que apenas necesitan estudiar, así como otras para quienes estudiar no es lo suyo. Sin embargo lo normal es tener una inteligencia media y por lo tanto los buenos resultados solo se obtienen con una motivación adecuada que facilite el esfuerzo de estudiar. Sin voluntad de estudiar, no hay nada que hacer... y los motivos que se tengan para estudiar son decisivos.

 

2. Encuentre un motivo para estudiar


Aunque hay muchísimas otras cosas que son más divertidas, estudiar es un deber inaplazable. En los años escolares nos estamos jugando el futuro pues en esta corta época decidimos lo que vamos a ser el resto de la vida.

 

Se debe tener un motivo para estudiar. Y ese motivo ha de salir de uno mismo. Los premios y los castigos pueden ser eficaces, pero a la larga no son lo decisivo.

 

3. Adopte su propia técnica de estudio


De algunas personas se dice: "este chico no sabe estudiar". Hay maneras de aprender a hacerlo, muchos libros, páginas web, la ayuda de un profesor, de los padres. Pero en el fondo, todo es sentido común. A estudiar se aprende estudiando y cada quien verá cuáles son los sistemas que le van mejor.

 

4. Siéntase cómodo y concéntrese


Para estudiar eficientemente se necesita un lugar de estudio tranquilo, donde todo esté a mano, con una silla cómoda y luz suficiente. No se engañe, con música no se puede estudiar: puede dibujar o copiar, pero no memorizar ni concentrarse. No se levante a cada momento y persevere sentado al menos 45 minutos. Luego descanse 5 a 10 para poder continuar.

 

5. Horario y planeación


También se debe tener un horario. No tiene por qué ser rígido, ha de ser flexible pero lo normal en secundaria es que se gaste entre media hora y una hora para hacer las tareas y tres cuartos o una hora para estudiar. Si entre lunes y viernes no ha dedicado 10 a 12 horas de estudio, el fin de semana hay que recuperar. Deje, si puede, para el fin de semana las tareas que le lleven más tiempo: Una lámina de dibujo, un trabajo para una asignatura. Es una lástima que pase el tiempo haciendo como que está estudiando cuando su cabeza está muy lejos. No sueñe despierto. Aproveche el tiempo y luego, podrá hacer muchas otras actividades.

 

6. Aprovechar las clases ahorra tiempo


Si aprovecha el tiempo de la clase, tendrá mucho adelantado. Si, por alguna razón, le dejan tiempo libre de estudio, adelante tareas. Siga al profesor en todo momento, tome nota en todo lo que pueda, subraye aquello que repita, pues es lo que considera básico.

 

7. Memorizar pero entendiendo el contenido


En la mayoría de las asignaturas hay que memorizar los contenidos de las lecciones. No intente aprenderse algo que no entiende; por eso es tan importante lo del punto anterior.

 

Cada persona tiene su propio sistema para fijar en la memoria las lecciones: leerlo en voz alta, repasarlo varias veces e intentar repetirlo sin mirar el texto... lo importante es que tenga en cuenta que no se sabes un tema si no es capaz de explicarlo. Y es muy conveniente que estudie cada día lo explicado en clase. Es mejor aprender un texto corto que enfrentarse a un montón de páginas cuando lleguen las épocas de evaluaciones.

 

8. Los exámenes: comience por lo más fácil


“Ya estudiaré cuando llegue el examen”… Este es un enorme error. Si estudia cada día, cuando llegue el momento del examen sólo tiene que repasar conocimientos ya adquiridos, recordar lo que ya se sabe. Si lo deja todo para el final, acabará con la cabeza llena de fórmulas, definiciones, fechas, etc. un caos.

Los exámenes son de distintos tipos: hay que preparar cada uno de modo diferente. Auto examinarse da buen resultado.

 

Duerma bien la noche anterior al examen, así evitará el nerviosismo y el cansancio. Lea detenidamente las preguntas antes de lanzarse a responder. Si es posible, responda primero las preguntas más fáciles y deje para el final las que no se sabe bien. Esto es especialmente importante en problemas de matemáticas, física, traducciones... Muchas veces se gasta todo el tiempo de que se dispone en hacer un problema y se deja el resto en blanco.

 

Antes de entregar el examen revise cuidadosamente las respuestas. No se precipite en entregarlo: use todo el tiempo de que disponga.

 

9. Ayudas para resolver problemas

 

Aunque es difícil dar una regla común, en matemáticas, física y química muchas pruebas incluyen problemas: a partir de unos datos tiene que hallar otros, mediante una fórmula o varias.

 

En primer lugar elija la fórmula adecuada, luego sustituya las variables por los valores que le den (¡Las unidades!) y le quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hágalo con sumo cuidado: es muy probable que pidan los resultados exactos, y no bastará con que la solución esté bien planteada.

 

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LaFamilia.info
18.02.2010

 

 

examen

 

A la hora de presentar una prueba sea escrita u oral, es importante prepararse muy bien, pues esta etapa es fundamental para alcanzar el éxito en el examen. A continuación algunas sugerencias:

 

- Ten claro el  tipo de examen: ¿Será oral, escrito, práctico, teórico o escogencia múltiple?

 

- Repasa los exámenes anteriores. Ello te dirá una idea del estilo de preguntas de cada profesor.

 

- Presta atención a las clases previas al examen, pues se suelen hacer repasos y ejercicios que tienen que ver con lo que se preguntará.

 

- Lo que el profesor marca como ‘importante’ es casi siempre tema de examen.

 

- Imagina ser tu  propio profesor, respondiendo lo que creas que él te preguntará.

 

- Trata de llegar con una actitud serena a la prueba. De los nervios no sacas nada y por el contrario te puedes desconcentrar.

 

- Intenta responder todas las preguntas. Así estés inseguro en algunas respuestas, recuerda que los conocimientos están ligados entre sí, y puede ser que aquello que no sabes tiene relación con un tema que conoces bien. Siempre acude a tu sentido común y a tu lógica.

 

- Regla de oro: antes de contestar, asegúrate de haber comprendido bien la pregunta.

 

- Si te bloqueas con algún punto en concreto, pasa a otro tema. No pierdas demasiado tiempo para responder lo que ya sabes.

 

- Expresa tus ideas con claridad y coherencia.

 

- Si el examen es oral, es importante llegar bien preparado, pues la improvisación es un enemigo mortal en esta clase de   exámenes. El dominio de sí mismo y la serenidad, son claves. Por esto, al estudiar para este tipo de pruebas, puede ayudar pararse ante un espejo  y ensayar la postura, el timbre de voz y la actitud que estás reflejando ante el profesor.

 

Diez normas para tener en cuenta al presentar un examen oral

 

1. Cuida tu presentación personal: que sea correcta para los examinadores y cómoda para ti.

 

2. Los primeros minutos son fundamentales. Empieza desarrollando la idea que mejor sabes.

 

3. Buena parte de tu éxito depende del estilo que utilices. Por eso frases cortas y precisas te ayudarán.

 

4. No mires al suelo. Procura hablar para todos y no sólo para uno de los profesores.

 

5. Demostrar equilibrio en la duración de tus respuestas. Ni muy cortas ni muy largas.

 

6. Utiliza el lenguaje apropiado para esta ocasión. Recuerda que no estás conversando con amigos.

 

7. No obligues al profesor a hacer un esfuerzo para escucharte. Habla claro, con intensidad y modulando perfectamente.

 

8. Aprende a matizar: sabes que hay ideas principales e ideas secundarias.

 

9. Organízate mentalmente para ajustar el tiempo de exposición. Utiliza todo el tiempo del que dispones.

 

10. Deja para el final tu respuesta "estrella".

 

Cuando se trate de un examen escrito

 

  • - Las respuestas largas han de ser siempre claras y referidas a la pregunta.
  • - Cuida la caligrafía, el vocabulario y la ortografía.
  • - Lee varias veces la pregunta hasta comprenderla del todo.
  • - Cuando finalices de contestar, utiliza unos minutos para repasar las respuestas.

Fuente: Profes.net

LaFamilia.info
10.01.2010

Este es un ejercicio que permite evaluar el nivel de planeación y utilización del tiempo de estudio. Responde a cada pregunta con sinceridad y al final de cada una, marca la casilla que se aplique a tu caso.

Preguntas
SI
NO
1. Dejo para última hora casi todo lo que tengo que hacer o estudiar    
2. No he conseguido habituarme a trabajar diariamente un tiempo fijo    
3. En casa no tengo horario o agenda de estudio    
4. A veces dejo sin acabar el trabajo o el estudio    
5. Pierdo mucho tiempo por no haber preparado lo necesario antes de empezar a trabajar y estudiar    
6. Mientras estudio o trabajo. suelo tener interrupciones que me roban tiempo    
7. Anoto en cualquier sitio los trabajos que tengo que hacer o los temas que hay que estudiar    
8. Empiezo a trabajar por lo que más me gusta o me es más fácil, y dejo para el final lo más difícil o desagradable.    

Resultados:

Si sus respuestas negativas son 6 o más:
"¡Felicitaciones! Usted es una persona organizada, ¡siga así!"

Si por el contrario sus respuestas afirmativas son más de dos:
"¡Debería dedicar algún rato a organizar su tiempo! A continuación encontrará recomendaciones que le ayudarán en este cometido."

Leyes para organizar el tiempo

Esta actividad tiene como objetivo facilitar criterios que deben guiar la gestión del tiempo de tu estudio. Las leyes son:

  1. AUTONOMIA (Tú te lo guisas, tú te lo comes): Puedes pedir ayuda para organizarte., pero el que debe decidir y después cumplir eres tú.
  2. REGULARIDAD (Coge el ritmo): Dedicar diariamente al estudio alrededor de tres horas es más eficaz darse grandes palizas de vez en cuando.
  3. DOSIFICACIÓN (No te quemes las neuronas): Por cada hora dedicada a estudiar, debes descansar diez minutos, aunque no te sientas cansado.
  4. EXCLUSIVIDAD (Situarte en paradero desconocido): Durante el tiempo de trabajo evita lo que te pueda distraer. Aplaza para el tiempo libre cualquier otra cosa. Que nadie te moleste; eres un profesional.
  5. PRIORIDAD (Dales lo que se merecen): Asigna a cada área el tiempo de forma proporcional a su dificultad.
  6. ORDENACIÓN (Ponlos en su sitio): Empieza a trabajar por las áreas que consideres de dificultad media. Sigue con las difíciles y acaba por las fáciles. Los científicos aseguran que es lo más práctico.
  7. AGENDA (Déjalo todo escrito): Hazte con una agenda, que te acompañe a todas partes. Escribe en ella tus proyectos y todo lo que tienes que hacer. Tu agenda será tu jefa: ella te indicará siempre qué tienes que realizar. Úsala con exigencia.

LaFamilia.info
07.03.2010

 

 

¿Cuántas veces has dejado tu tarea para el fin de semana?; ¿Te ha pasado que llegas al domingo por la tarde y aún tienes todos los deberes escolares pendientes? Si a estas preguntas has respondido positivamente, seguramente te ha faltado una correcta planificación de tus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la voluntad de estudiar: hay que crear hábito.

 

La autodisciplina es quizá uno de los logros más significativos en la formación académica y sin duda se compensa al obtener un rendimiento óptimo en el colegio o la universidad. Muchos alumnos muy capaces terminan con bajo rendimiento escolar ante su desorganización, mientras que otros menos dotados han obtenido éxito porque tienen disciplina y planifican su estudio.

 

Para organizar un horario de estudios, es preciso adaptarlo a las circunstancias personales pues de nada sirve un plan estricto, si es imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia recomendada es la siguiente:

  • 4 a 6 años: 15-30 minutos al día / 3 o 4 días a la semana
  • 7 a 12 años: 1-2 horas al día / 5 días a la semana
  • 13 a 18 años: 2-3 horas al día / 5 o 6 días a la semana

 

Reglas básicas

 

Sin importar la edad y circunstancias personales, existen reglas básicas para el estudio en casa:

 

  • - El horario de estudio debe ser a la misma hora para que se convierta en hábito.
  • - Planifica bien cómo harás los trabajos; no improvises.
  • - Es preferible comenzar con objetivos pequeños que aspirar muy alto y no poder cumplirlos.
  • - La constancia es una condición fundamental para adquirir un correcto hábito de estudio.
  • - Planifica también los descansos. Son parte importante de una sesión de estudios. Por cada 45 minutos de trabajo, tómate 5/10 minutos de receso.
  • - Ordena las materias en función de su dificultad. No comiences con la más difícil, tampoco con la más fácil. Las asignaturas neutras sirven de calentamiento.
  • - Deja para el final aquello que te resulte más grato. Quedarás con buen sabor de boca.
  • - Confecciona un horario donde dejes muy claro qué tiempo vas a dedicar a cada cosa. Compártelo con tus hermanos y tus padres. Ellos te ayudarán a respetarlo.


Fuente: Profes.net

LaFamilia.info
13.01.2010

 

Se podría hacer una extensa lista con todas las recomendaciones de los expertos en la materia, pero estos 15 consejos resumen los hábitos que todo alumno debe tener en cuenta para conseguir el éxito en sus estudios.


1. Necesitas cinco minutos cada día para planificarte. Cuanto más atareado estés, más necesitas organizarte. No te dejes atropellar por la improvisación de hacer lo más inmediato. Date la satisfacción de saber por dónde vas y de cumplir lo que habías previsto para cada día.


2. No empieces nunca por lo fácil con la excusa de ir entrando en materia poco apoco. Valdría si hubiera mucho tiempo por delante, pero generalmente no lo hay.

 

3. Comienza por lo más importante; si no lo haces así, te perturbará la ansiedad de saber que aún tienes pendiente aquella tarea y el nerviosismo te hará aumentar la sensación de impotencia.


4. Lleva siempre una agenda en la que puedas anotar una idea antes de que se te olviden datos que sea necesario recordar.


5. Conserva pocos papeles. Tira todos los que hayas usado y no sean imprescindibles. Archiva con un método claro todo lo que decidas conservar. Hay quienes pierden más de la mitad del tiempo de estudio en buscar informaciones entre fotocopias y cuadernos.


6. No comiences nunca a hacer una cosa si no confías seriamente en que puedes realizarla. Cuando se produce un fracaso y no se completa una tarea, se produce una insatisfacción y un sentimiento de culpabilidad que lleva a perder cantidad de tiempo. Es mejor pedir ayuda cuando sientes que lo necesitas.


7. Antes de ponerte a estudiar prepara todas las cosas que preveas necesarias. Es conveniente cortar a tiempo las posibilidades de fuga. Quien mucho se levanta, poco interés tiene.


8. Aprovecha en lo posible tus mejores momentos. ¿Eres de los madrugadores? ¿O prefieres las tardes? Estudia en tus momentos altos de energía. El descanso y la diversión exigen menos concentración.


9. Busca sitios adecuados donde poder estudiar sin que haya demasiado ruido. Si es necesario, recurre a otras posibilidades fuera de casa: bibliotecas públicas, etc. La concentración es imprescindible.


10. Con el estómago lleno es difícil de conseguir esta concentración: busca tiempos más oportunos.


11. Procura trabajar en una mesa en la que sólo tengas las cosas que necesites para el estudio; evita en lo posible el riesgo de distraerte.


12. Empieza a estudiar con un vistazo general de los temas. Esto ayuda a concentrar la atención y a despertar el subconsciente. Tener un marco de referencia general te ayudará a comprender mejor los pasos de un proceso.


13. Reserva algún tiempo del día para resolver las cosas triviales, pero necesarias. Evita la sensación de estar pendiente de terminar algo que se ha quedado a medias. Esta sensación es frustrante y quita concentración.


14. Cuando lo necesites, descansa, relájate, oye música. No esperes a que el cansancio se convierta en agotamiento, pero tampoco diversifiques los objetivos de tu atención haciendo varias cosas a la vez, como estudiar y oír música; las dos cosas a la vez no suelen funcionar bien.


15. Ponte cómodo para estudiar, postura relajada, ropa floja y cómoda, buena luz.


Pide ayuda cuando la necesites porque no consigues resolver una cuestión. Remite tus dudas al profesor en clase, pero no dejes pasar un tiempo excesivo para aclararlas. Muchas veces basta con una consulta a tu compañero, pero cuando haga falta hay que recurrir al profesor, con quien siempre hay que mantener una relación personal que facilite estas consultas.