LaFamilia.info
06.06.2010

La gran mayoría de los padres coinciden en el deseo de que sus hijos sean responsables, pero el significado que cada uno de ellos le da a esta palabra es muy diferente, puesto que nosotros tenemos que aprender a establecer la diferencia entre responsabilidad y obediencia (la cual radica en quien decide qué es lo que el niño, el joven o el adulto deben realizar) y en dónde se origina la motivación para que ellos lo realicen.

Cuando se trata de obediencia se espera que el niño haga lo que le ordenan; la decisión y la motivación son externas. En cambio la responsabilidad implica la aceptación por parte del niño, del joven o adulto, de la labor o tarea a realizarla, así como la motivación interna para llevarla a cabo.

La responsabilidad conlleva decisión personal y motivación. Cuando los niños tienen que hacer lo que les ordena un pariente, un amigo, o un maestro, -aunque ellos no estén de acuerdo- están simplemente obedeciendo para evitar un castigo o cediendo. “Nos comportamos con responsabilidad cuando decidimos qué hacer y buscamos la forma de motivarnos a nosotros mismos para hacerlo”.

“La expresión más sublime de la libertad es una acción responsable” (Miguel Ángel Cornejo)

Componentes de la responsabilidad

  • Definir con toda claridad la tarea a realizar: Para saber claramente qué es lo que se debe hacer y cómo realizarlo.
  • Cuando el niño acepta realizar la labor o tarea: Se traspasa el umbral de la obediencia a la responsabilidad. Siempre les asignaremos tareas que sean asequibles a su edad y capacidad y que les ayuden a su desarrollo interno y a su maduración como persona.
  • Capacidad para motivarse: No podemos olvidar que los niños muy pequeños dependen totalmente de sus mayores para su soporte y para obtener la información, por esta razón los padres de familia deben promover para que la motivación de sus hijos provenga de su interior, así como el desarrollo de habilidades como la auto disciplina, para lograr objetivos benéficos a largo plazo más qUe d corto plazo. Son muy importantes los alicientes para estimular la responsabilidad, tales como elogios y algunas recompensas cuando los niños son muy pequeños, pero a medida que van creciendo los alicientes deben trasladarse de los padres a los niños, de tal forma que él pueda motivarse a sí mismo.

Niveles de responsabilidad

  1. El niño ayuda a realizar la labor: En este nivel el niño aprende cómo se hacen las cosas. Ej.: Observa como se prepara la mesa para la cena, ayuda o colocar cubiertos, después de ver a mamá hacerlo y sucesivamente con platos y pocillos.
  2. Establecer la necesidad de supervisión: El niño conoce la mayor parte de la información para desarrollar la labor determinada, pero puede olvidar algunos detalles, colocar algún utensilio, por lo tanto debe realizar la misma labor muchas veces para aprenderla realmente.
  3. Realiza la labor sin ayuda: En este tercer nivel de responsabilidad el niño adquiere INDEPENDENCIA; por Ej.: no sólo hace bien su tarea en forma completa y satisfactoria, sino que ya no requiere recordatorios -a este nivel todos aspiramos llegar-. Los niveles de responsabilidad dependen del desarrollo alcanzado por él y también de las expectativas de los padres.

En algunas oportunidades los padres se muestran reacios a transferir responsabilidades a los niños y jóvenes, en algunos casos no permiten que llegue a ser responsable. Ejemplo relatado por una mamá: “Estuve vistiendo a Ricki todos los días hasta que cumplió cuatro años de edad. Un día, él y yo fuimos a visitar a su amigo Miguel, quien tenía una hermanita de dos años de edad, que estaba vistiéndose sola cuando llegamos. Verla vestirse me sorprendió y tuve la curiosidad de saber si Rícki también podría hacerlo. Al día siguiente le di la oportunidad y encontré que no sólo estaba dispuesto sino que ya era capaz de hacerlo. Yo nunca le había dado la oportunidad y me pregunto, ¿cuánto tiempo habría pasado todavía sin que a mi se me hubiera ocurrido dejar que él mismo se vistiera?”.

Estas expectativas son transmitidas en forma verbal y no verbal. En el ejemplo anterior el mensaje no fue verbal, puesto que la mamá nunca le había dado la oportunidad al niño de vestirse solo. En las verbales los padres por ejemplo dicen: “Cuando estés más grandecito podrás tú mismo lavar el baño, o deja de andar corriendo por ahí, puedes romper una lámpara”.

Las habilidades motivacionales

Enseñar a las personas a motivarse por si mismos requiere el reemplazar la motivación externa por la motivación interna, desarrollar habilidades como: aprender a fijar metas a largo plazo, aprender a confiar y a trabajar por esas metas que se han establecido, aprender a dividir estas metas en etapas cortas que les permitan paso a paso ir logrando los objetivos y aprender a pedir ayuda.

Paro comenzar a pasarle al niño la responsabilidad, se puede trabajar recompensas de orden interno y externo. Por ejemplo: “cuando la niña termine sus labores, la mamá puede decirle -estoy orgullosa de ti- (recompensa externa); -apuesto a que tú te sientes también muy orgullosa de ti misma- (recompensa interna)”.

Cuando los niños presentan alguna dificultad para aprender ciertas labores, se pueden crear expectativas positivas, dictándoles ‘imagina como te sentirlas de bien si pudieras realizar tus labores escolares”. En algunas otras oportunidades se puede realizar un listado, respecto a las actividades en las cuales los padres pueden prestar apoyo a los niños, pero sin hacer sugerencias específicas. Ej.: “Me parece que quieres mejorar tus calificaciones en matemáticas, ¿puedo ayudarte en algo?”; para generar un mensaje claro de -tú eres responsable y yo estoy disponible para ayudarte-.

Cuando los niños comienzan a sentir que ya son responsables, por lo regular necesitan menos ayuda, puesto que ya han desarrollado algunas habilidades que les permiten avanzar’ por si mismos, pero es fundamental que la actividad que el niño realice tenga una fuerte motivación para él.

Para enseñar al niño a fijar y a proyectar metas de largo alcance y ponerlas en práctica, es necesario tener en cuenta su edad y la experiencia alcanzada por el niño. Un niño de seis años, podría tener una meta de aprender a montar en bicicleta, pero uno de doce años, podría tener una meta de ahorrar para comprar una nueva bicicleta el año siguiente, El elemento fundamental para lograr el éxito, es tener una meta clara respecto a lo que se desea obtener.

Creer en la meta: En algunas oportunidades los niños desean realizar algunas cosas, pero sienten que es muy difícil lograrlo, en este momento los padres pueden ayudarle a identificar los motivos por los cuales él piensa que ese objetivo es imposible de alcanzar y ayudarle a elaborar un plan de acción que le permita lograr el éxito en su meta. Por ejemplo: Si el niño está convencido respecto a que no puede aprender historia, porque él no es inteligente, entonces sus padres le ayudan a reforzar su autoestima, en todos los aspectos, se destacan las áreas en las cuales el niño es muy eficiente y se le ofrecen herramientas que le permitan en el citado coso de la historia desarrollar una capacidad mayor de memorización, etc.

Dividir la meta en etapas cortas: Una forma de lograr que el niño pueda llevar a cabo una gran tarea, es dividirla por fracciones, o por niveles, los cuales a medida que se van logrando deben ser elogiadas de tal forma que se conviertan en pequeños logros, que van aunando al logro final. Ej.: ‘Juan Carlos quería obtener un -excelente- en matemáticas, como nota definitiva, pero él pensaba que era imposible lograr ese objetivo. Su mamá le ayudó a desarrollar un plan, como a él le colocaban cinco tareas a la semana en matemáticas, comenzó por obtener un excelente semanal, gradualmente fue aumentando a dos semanales, luego o tres y así sucesivamente, hasta llegar a cinco excelentes, a medida que iba logrando los objetivos a corto plazo fue aumentando su confianza en si mismo y llevó a feliz término su meta propuesta”.

Conseguir ayudo: Para los niños es de vital importancia contar con el apoyo de sus padres, para lograr sus objetivos, quienes los pueden orientar respecto a su avance y recordarles cuáles son sus metas.

Para los niños el lenguaje que escuchan también es fundamental, porque aprenden a ser responsables; un lenguaje optimista motivo, pero si por el contrario recibe y observa actitudes de desaliento fácilmente fracasará; de igual manera existen mecanismos para estimular su conducta, como los sistemas de refuerzo (elogios, sonrisas, un detalle, etc.), los cuales alientan y dan apoyo.

El desarrollo de la independencia y la autonomía en el menor, son también de vital importancia; estas actitudes le permitirán decidir, solucionar problemas y enfrentar situaciones no conocidas,

Desarrollo de habilidades

I. Habilidad para tomar decisiones

Para que una persona llegue a actuar con RESPONSABILIDAD, es necesario que desarrolle la habilidad de tomar decisiones. Este proceso comienza en el niño a la edad de aprender a caminar, con la toma de decisiones simples; sigue en la fase de aprender a hablar acerca de las consecuencias de los actos y continúa progresivamente hacia la solución de problemas.

II. Ofrezca alternativas

Para el desarrollo de esta habilidad se parte de tomar opciones simples, “esto o lo otro”. Con los niños de edad pre-escolar, pueden utilizarse opciones como: “Quieres irle caminando hasta la cama o deseas que te lleve cargado y si el niño trata de escaparse puede decirse -ya veo que prefieres que te lleve cargado-”; a medida que el niño se familiariza con las opciones simples podrá comenzar a darse mayores alternativas a elegir.

III. Pida alternativas:

Cuando el niño maneja y entiende claramente las alternativas, es oportuno preguntarle si él tiene otra opción para solucionar una situación determinada.

IV. Hablar acerca de las posibles consecuencias:

Los niños deben saber respecto a que todo comportamiento tiene consecuencias y que diferentes comportamientos, tienen diferentes consecuencias.

Ej.: ¿Qué sucedería si le tiraras algo al niño que te está molestando? ¿Qué sucedería si te inclinaras hacia afuera de una Lancha a recoger la loción bronceadora que dejaste caer al agua? ¿Qué crees que podría ocurrir si continuaras lanzando la pelota en la sala?

Es conveniente hablar de las consecuencias con anticipación a los hechos o en el momento en que este ocurre o después, pero lo importante radica en ayudarles a los niños a pensar en la situación, no en tomar las decisiones por ellos.

Enseñe a su hijo a resolver problemas

¡Se trata de obtener soluciones eficaces!

  1. Definir el problema: Consiste en examinar la situación y plantear el problema de tal forma que todos puedan intervenir en él...!esto es muy importante!.
  2. Recopile datos: ¿A quién perjudica la determinada situación? ¿Quiénes intervienen? ¿Quién puede ayudar a solucionarlo? ¿Es urgente encontrar la solución? ¿Qué opciones hay?,
  3. Considere muchas opciones: Es prudente escuchar una lluvia de ideas y estrategias (así sean absurdas), las cuales se llevan a cabo para solucionar el problema.
  4. Evaluación de las ideas y elección de una solución: Después de haber tomado en cuenta las posibles consecuencias, ¿a quiénes afecta? ¿es algo que se pueda controlar?.
  5. Planifique, ponga en práctica y evalúe: Cuando la solución es parte del aporte de todos, es más fácil recibir apoyo; haga revisiones constantes y si se le presentan inconvenientes revise y ensaye de nuevo.

Esta táctica funciona tanto para los niños como para los jóvenes y adultos.

“Educar personas responsables es un volar tan relevante y magnífico que merece el máximo esfuerzo”.
José Antonio Alcántara

Una publicación del programa “Inspiración”

LaFamilia.info
06.06.2010

Todos los padres quieren la felicidad para sus hijos. La forma de asegurar que la consigan es proporcionándole al niño un mundo que estimule las conductas que generan felicidad. Lo que los niños piensan de ellos mismos se debe en primer lugar y sobre todo, a la forma como son tratados por sus padres, en especial a lo que se refiere al estímulo de conductas apropiadas.

Lo más importante para todos los niños es tener un repertorio adecuado de comportamientos que les ayude a construir bases interiores sólidas para la felicidad; conductas que perduren hasta mucho después de la niñez, durante toda la vida. Forjar sentimientos de amor propio y de autoestima, que los padres pueden cultivar y que son la boleta de entrada al mundo de la satisfacción, del éxito y la felicidad.

Existen dos elementos fundamentales para la madurez y esenciales de la vida humana: Relaciones interpersonales: EL AMOR y Metas: EL TRABAJO. El amor en el sentido más amplio del término se refiere a las habilidades sociales: cómo nos llevamos con los demás, cómo nos relacionamos con los que nos rodean. El otro elemento es el trabajo. El primer trabajo de un niño es conocer el mundo. Con el estímulo adecuado y la alegría de estar siempre descubriendo, conducirá a una sed permanente de aprender. También llevará a tener un objetivo y aún más importante a la autoestima. Encontrará que su sentido en este planeta es contribuir a una meta útil.

El amor y el trabajo no existen en el vacío, funcionan a través de la conducta que es algo que los niños aprenden de sus padres. A su vez, los padres tienen que aprender técnicas sencillas y naturales para cultivar en sus hijos el repertorio de comportamientos que los llevará a alcanzar el éxito en el amor y en el trabajo. Lo que haremos con esta Nota Técnica es aprender a estimular los comportamientos que lograrán el éxito en estas dos áreas básicas de la vida.

Hay dos razones por las cuales los padres deberían atender a su(s) hijo(s): por nada, simplemente porque lo(s) aman y para estimular el comportamiento que hará que el niño se sienta orgulloso. Debemos alentar acciones que produzcan sonrisas de orgullo y de éxito. Debemos estimular comportamientos que en el futuro producirán felicidad.

Lo valioso de un elogio

Si el comportamiento no es percibido o se olvida, el niño no tiene manera de saber que esta es la conducta que los padres consideran valiosa y apropiada. Si el comportamiento no ha sido estimulado dentro del hogar, el niño lo podrá repetir por azar, pero es poco probable que lo repita porque usted lo quiere. Como con mucha frecuencia tener buenas noticias significa que no haya novedades, las malas noticias (o el mal comportamiento) nos dan algo de que hablar y eso es lo que hacemos. El “mal comportamiento” rara vez pasa sin comentarios.

Al comprender la realidad de la conducta de su hijo, al establecer diferencias adecuadas en su respuesta y al utilizar sus grandes poderes de elogio y aprobación, usted puede ser un mejor padre y puede tener un hijo feliz. Pues sin duda alguna los padres son los mejores maestros de sus hijos y los mejores terapeutas. Depende entonces de los padres ser selectivos a la hora de decidir qué comportamiento recibe, debido a que antes de la adolescencia los padres son las personas más influyentes en la vida del niño.

Todos estos métodos para manejar los problemas de conducta implican dedicar al niño tiempo y atención exclusivos. Y a los niños les encanta la atención, sobre todo cuando viene de las personas más importantes de su vida, sus padres. Ellos no se preocupan necesariamente por la naturaleza del comportamiento que atrae esa atención.

Lo que se trata de enseñar a los padres con esto, es que es casi tan fácil estimular la conducta positiva como la negativa y que pueden lograr el comportamiento que piden cuando saben cómo hacerlo. La atención y el estímulo también pueden ser la respuesta al “buen comportamiento” (valorado) —madurez, ser un buen amigo, ser responsable, generoso, honesto y considerado—, si usted aprende a verlo cuando sucede y si sabe cómo utilizar el poder de elogio que tiene como padre; si usted hace que los comportamientos valorados sean buenos para el niño, él los va a repetir. Cuando lo elogia, estimula sus sentimientos de amor propio y el niño empieza a sentir que es una persona valiosa. Un niño que tiene sentimientos de autoestima, que se quiere a si mismo, es un niño feliz.

La base de todo está en estimular el tipo de conductas que los padres valoran, ya sea opuesto o idéntico a la forma en que cualquiera de los padres se comporta. Lo vital es que las personas importantes en la vida del niño busquen los comportamientos valiosos y los estimulen. El ejemplo que usted da no es tan útil o perjudicial, como lo que usted estimula con su tiempo, atención y elogio y la forma en que lo hace. Con toda seguridad será mejor que hablar sobre lo que estuvo mal. Usted está en capacidad de enseñarle a su hijo conductas y sentimientos que reflejen sus valores y los valores que quiere que tenga toda la vida.

El mejor momento para enseñar

El momento propicio para enseñar, que es la clave para enseñar valores y conductas, se da justo después de elogiar a un niño por algo que ha hecho y que a usted le agrada, que representa un comportamiento valioso que a usted le gustaría que se repitiera y más que repetirse, que se volviera parte de su personalidad.

El elogio sólo funciona cuando envía un mensaje específico y positivo: vi lo que hiciste; me interesaron las cosas lo suficiente como para tomar nota exacta de ello; lo que hiciste me agradó; lo que hiciste es un comportamiento valioso.

Los niños necesitan que alguien se sienta orgulloso de ellos antes que puedan desarrollar sentimientos de autoestima. No es ninguna virtud portarse bien los primeros años, si ese comportamiento es poco más que un accidente afortunado y realmente no se sabe todavía qué es la virtud. La “gratificación” de la virtud se da cuando las palabras de refuerzo, de elogio externo, se internalizan gradualmente en un patrón de carácter de causa y efecto, “Soy una persona valiosa”.

El elogio es uno de los más poderosos motores de enseñanza que los padres tienen a su disposición. Es un poder que todos pueden utilizar para crear afecto y cariño entre las personas. Funciona entre amigos, esposos, compañeros de trabajo e incluso, entre extraños.

Al final, el comportamiento que debe ser más estimulado en nuestros hijos es el cariño y la preocupación por los demás. Los vínculos de afecto que resultan de allí son la única fuente segura de lo que más deseamos para ellos, la felicidad.

El propósito del elogio y sus efectos tienen tres aspectos:

El elogio hace más probable que la conducta elogiada suceda más a menudo en el futuro.

El elogio aumenta el amor propio del niño

El Elogio aumenta los vínculos de afecto entre padre e hijo

Unas pocas palabras adecuadas de aliento, dichas en el momento correcto, pueden tener un fuerte impacto inmediato, pero su mayor efecto es lo que pasa después, mucho más allá de la niñez.

  • Así se siembran las semillas del comportamiento positivo:
  • “Fue muy maduro de tu parte cambiarte la ropa sola. Me gustó mucho”
  • “Le diste las gracias muy amablemente a la abuelita cuando te dio el regalo. Me sentí orgullosa de tì por ser tan amable”.
  • “Me gusta cuando me ayudas a poner la mesa como una persona grande”.
  • “Tomaste muy bien el mensaje de la señora Rojas, eso fue muy responsable de tu parte”.

A los padres que fomentan sistemáticamente conductas positivas en un niño, con frecuencia se les dificulta creer los cambios impresionantes que ocurren en un tiempo tan corto. Actúan como si la mejoría se diera por alguna otra razón. Los beneficios del estímulo adecuado durarán toda la vida y la necesidad de seguir estimulando disminuirá gradualmente con el tiempo.

Los cimientos para los largos años que hay entre la adolescencia y la vejez, se establecen durante los primeros doce años de vida cuando el conjunto de comportamientos de lo que podríamos llamar la personalidad del individuo se aprende bajo la orientación de los padres.

“Educar niños felices significa crear las condiciones para que sean adultos felices, que encuentren las satisfacciones de la vida al alcance de su mano en vez de estar eludiéndolas siempre”.

Comunicando valores

La secuencia para comunicarle valores a un niño es tan fácil como y es tan sencilla que rápidamente se vuelve una forma natural de relacionarse con los hijos. Comience con una nueva disposición y aprenda a mirar a sus hijos con nuevos ojos. Busque momentos de comportamiento tranquilo pero positivo y que usted desea estimular. Luego en treinta minutos y varias horas después, según su conveniencia, haga lo siguiente:

A

B

C

D

Lleve a su hijo aparte, en privado y revea la conducta previa describiéndola con palabras. Haga que el comportamiento sea tan vivido que a medida que se lo cuente a su hijo éste pueda visualizarlo en la mente.

Luego continúe de inmediato con un elogio al cien por ciento. No diga: “Es bueno ver que para variar no le estás pegando a tu hermano”. Dígale a su hijo que ha hecho algo que a usted le agrada, que se ha comportado de una manera que no sólo usted, sino sus amigos y las personas ajenas al hogar, consideran adecuada. Y elógielo de manera específica. El saber cómo elogiar es tan importante como saber cuándo hacerlo. En esta secuencia, el elogio le da a usted la atención plena de su hijo.

Luego dígale de inmediato la razón por la que su comportamiento es valioso. “Te estabas portando como un buen amigo”, o “me agrada mucho verte leyéndole a tu hermana y siendo tan cariñoso. Esto me indica que realmente estás creciendo”, o “eso fue la actitud de un niño grande, maduro y más adulto”.

De inmediato y de manera casual pase entre cinco y quince minutos haciendo algo que su hijo disfrute. El pasar tiempo agradable juntos es una inversión adicional efectiva en comportamientos que valen la pena, que confirma el elogio y lo asocia en la mente del niño a otro evento positivo. No es soborno

—si haces esto, yo haré aquello por ti sino una forma de atención después de una conducta valiosa. Este tipo de refuerzo positivo es mucho más provechoso que prestarle atención, por ejemplo, a la renuencia a comer, a la rabieta o a cualquier otro de los muchos comportamientos perturbadores que ocupan a los padres y con frecuencia los conducen por un sendero sin salida.

Esta secuencia del puede, aplicarse para comunicar valores y enseñar conductas en casi todas las situaciones en la crianza de un niño. Es una manera positiva de ayudarle a aprender comportamientos.

Qué elogiar, cómo elogiar y cuándo elogiar

Como cualquier otra persona, los niños quieren sentirse bien consigo mismos y así comienzan rápidamente a portarse de una manera que genere elogios y afecto, atención y cariño, tan esenciales para un sentimiento de satisfacción, autoestima y una verdadera inteligencia emocional.

Lo único que usted tiene que hacer para llevarlos por el camino correcto es aprovechar el momento adecuado y volverlo significativo con el elogio. Cada uno de estos estímulos al comportamiento valorado es un paso pequeño pero significativo hacia una vida feliz y productiva.

Los padres tienen una oportunidad única para estimular sentimientos positivos de autoestima en sus hijos. Sus palabras tienen un impacto enorme. Darle a un niño esta sensación de autoestima puede ser la responsabilidad más importante que tienen los padres, si quieren un hijo feliz que llegue a ser un adulto feliz.

El elogio específico unido incluso a pequeños eventos que un niño recuerda y a los comportamientos que queremos estimular construye la autoestima y contribuye a la columna de activos del balance general. Cada vez que un niño se encuentre en una situación similar, aprenderá un poco más sobre los tipos de comportamientos apropiados, lo que le dará recompensas adicionales de elogio y éxito.

Con el tiempo, lo que los padres ven y elogian en estos momentos sencillos y tranquilos se volverá el comportamiento habitual del niño, una cualidad de su personalidad. Estos rasgos que se manifiestan en la forma de comportarse del niño, son los que los demás ven y también consideran y ven digno de elogio.

Si uno reconoce un comportamiento positivo con un elogio, que es una de las recompensas más poderosas que hay para un niño o un adulto, la conducta elogiada ocurrirá con más frecuencia. Sin embargo, no se debe exagerar el elogio hasta el punto de devaluar el regalo.

El elogio indiscriminado disminuye el valor de la recompensa que se ha ganado y el elogio excesivo desestimula en el niño la internalización de sentimientos de amor propio, produciendo una dependencia excesiva de las palabras externas de aprobación. Usted está preparando al niño para un mundo en el cual el elogio no se da repetidamente por todas las cosas que son dignas de él y un mundo que considera que demasiado elogio no es sincero. Si usted elogia efectivamente para construir una base sólida de autoestima, el elogio constante es innecesario.

Hemos examinado el papel que desempeña el elogio en el momento propicio para enseñar, el cual se da después de las palabras de elogio para comunicar valores o enseñar comportamientos. Pero decirle simplemente a un padre que elogie a un niño es como si el doctor le dijera a un enfermo que se tomara un medicamento sin especificar el nombre, la dosificación o el tiempo durante el cual lo debe tomar. Los medicamentos, como el elogio, son buenos, pero sin unas pocas instrucciones ambas recetas son igualmente inservibles y potencialmente dañinas. La receta para dar elogios que estimulen comportamientos adecuados es simple: ** Sea concreto. ** Elogie al cien por ciento.

“Fuiste muy bueno” no le dice mucho al niño, a pesar de ser claramente un elogio. “Fuiste muy amable cuando ayudaste a tu hermano a leer el cuento, eso es ser considerado y maduro y me gusta mucho”; le dice al niño exactamente lo que ha hecho y por qué le agrada a usted. Veamos otros ejemplos:

No elogio: “Ya era hora de que arreglaras tu cuarto”.
Significado: Nunca arreglas tu cuarto cuando te lo pido y eso siempre me molesta. Esta vez lo hiciste, pero con seguridad no volverá a suceder.
Elogio real: “Arreglaste tu cuarto. Se ve muy bien. Me gusta como organizas tus juguetes en un sitio. Me agrada verte ordenando tus cosas”.
No elogio: “Obtuviste cuatro buenas calificaciones y una regular en tu informe. Eso está bien, pero tenemos que subir esa nota regular”.
Significado: Esas cuatro notas buenas están bien, pero no es suficiente para mí. No estarás a mi altura hasta que tengas sólo las mejores calificaciones. El elogio que depende de la perfección no tiene valor.
Elogio real: “Estoy tan orgulloso que hayas obtenido esas calificaciones tan buenas en tu informe. ¡Caray – cuatro Excelente!”.

Una publicación del programa “Inspiración”

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06.06.2010

La vida moderna, al parecer, nos asfixia con conceptos nuevos y antiguos renovados. Sin embargo, cuando se trata de aquellos conceptos relacionados con los que nos caracterizan como especie superior y única, bien vale la pena volver a ellos, reexaminarlos y readoptarlos.

Hablemos de solidaridad

El término como tal ha sido recientemente muy usado, especialmente por los medios de comunicación, por los políticos y por los sistemas educativos. No obstante, la necesidad del género humano va más allá de la acepción pura que dan los diccionarios, o los medios masivos de comunicación. Necesitamos que la solidaridad se convierta en un concepto unificador de subconceptos de gran valor tales como: la gratitud, la comprensión, la justicia, la tolerancia, la interculturalidad y la adhesión a otros.

Gestación de la solidaridad

Como todo principio o valor se gesta en la célula primaria de todo ser humano: la familia. Es allí, en donde aprendemos a amar, a dar, a considerar al otro, a cooperar. De otra parte, se encuentra la segunda entidad más importante para la formación en valores de los seres humanos: la escuela. Sin embargo, por obvias razones, hoy nos detendremos en nuestro quehacer como padres en el desarrollo de la solidaridad.

Las actitudes solidarias no aparecen meramente por el “saber” intelectual sino principalmente de la sensibilidad. La sensibilidad encaminada al ejercicio de acciones concretas que trascienda el sentimiento individual y que se convierta por que no en un proyecto cultural, Se trata de crear progresivamente una conciencia solidaria, nueva en nuestros niños que lleve a una transformación de los valores habituales y de las prácticas sociales hacia la toma de una postura e intervención oportuna a favor de aquéllos que lo necesitan.

Es decir, se trata de ayudar a construir unos valores y sobre todo potenciar acciones, las cuales permitan formar valores. El punto de partida es pues, aclarar tres conceptos fundamentales.

El sujeto de solidaridad: es aquel individuo que realiza una acción solidaria. Las acciones solidarias individuales pueden ser consideradas de alto valor de manera individual. Sin embargo, la necesidad exige la construcción de valores permanentes y colectivos, para la formación de una cultura colectiva iniciada en el seno mismo del hogar, para luego transcender en el ámbito local, nacional e internacional.

El objeto de solidaridad: Se puede ser solidario en niveles diversos, tales como con un familiar, un amigo, un vecino, con un desconocido, con la región, con una raza, con una nación que está desfavorecida por algún hecho o situación de condiciones inferiores y/o condiciones mínimas de los derechos humanos elementales.

Los factores que demandan solidaridad son de diverso tipo: la pobreza, la salud, la educación, la libertad, los derechos humanos, la participación, el uso y tenencia de la tierra, la discriminación de cualquier índole, los recursos naturales, la justicia entre otros.

Actividades que pueden contribuir a la formación del concepto

La vida familiar se caracteriza por el compartir momentos importantes generadores de diálogo, de sensibilidad y de amor. Dentro de estos espacios naturales y/o creados para tal fin se sugieren las siguientes actividades:

Confeccionar una tabla familiar que debe ser rellenada de manera individual y deberá ser socializada según hábitos familiares. Ejemplo:

FUI SOLIDARIO CON
PORQUE
   
   
   
  • Escuchar en familia las noticias locales e internacionales y proponer un ejercicio sencillo en el cual los niños expresen algunas ideas solidarias para la resolución de la situación objeto de conversación y desde luego, traducirlas en acciones solidarias de acuerdo con las posibilidades de cada familia. Deberá enfatizarse en la idea que siempre hay una posibilidad y que esta demanda gran sensibilidad y en algunas ocasiones mucho esfuerzo.
  • La lectura de textos se constituye en una herramienta crucial en la formación de conceptos. Se proponen las siguientes como modelo.

Lectura N° 1
“En un mundo que no sólo perpetúa sino que también aumenta la brecha de desigualdades sociales, la conciencia humana va abriéndose cada vez más a la exigencia de solidaridad, quizá la categoría ética que mejor sintetiza las aspiraciones de la humanidad en estos momentos. En efecto, ese hacerse responsable del otro, en una sociedad de relaciones asimétricas, sintoniza perfectamente con las aspiraciones de nuestro mundo”.

Lectura Nº 2
“Según los sociólogos, uno de los elementos más importantes para explicar el deseo de diferencia y de distancia de los jóvenes respecto a sus padres. es la difícil inserción laboral. Los jóvenes sostienen que el trabajo como elemento de autonomía respecto a los padres) es el valor más importante. Y el trabajo se les es negado en una sociedad que deja miles de jóvenes que no estudian. Hacen lo que pueden con las consecuencias sociales ‘ sociológicas que ello trae”.

Lectura N° 3
“El planeta dispone de recursos suficientes para alimentar con holgura a todos sus habitantes e incluso para afrontar un crecimiento poblacional sostenido durante cierto tiempo. Sin embargo, 540 millones de personas no ingieren en estos momentos los alimentos suficientes y más de 1 .000 millones, según el Banco Mundial, carecen de poder adquisitivo para garantizar una nutrición adecuada. La creciente desigualdad causará enormes migraciones, de modo que la inseguridad alimentaria se convertirá en la principal causa de tensión social y política de este siglo, según expertos de diferentes países reunidos en Barcelona para redactar una declaración universal de los derechos alimentarios del hombre”.

  • Reflexionar en nuestros hábitos no solidarios cotidianos, proponiendo algún tipo de mecanismo para erradicarlos de nuestras familias.

No cabe duda que la necesidad mundial demanda seres solidarios internacionalmente para nuestra propia supervivencia y la paz mundial.

Reflexión

¿Qué sentimos al leer la siguiente canción? ¿En qué nos sentimos identificados? ¿Qué carencias notamos en nosotros? ¿Con quienes se es solidario en esta canción?

LA SOLIDARIDAD

Mantener siempre atentos los oídos
Al grito de dolor de los demás
Y escuchar su llamada de socorro
Es solidaridad.
Mantener la mirada siempre atenta
Y los ojos tendidos sobre el mar
En busca de algún náufrago en peligro
Es solidaridad.
Entregar por amor la vida
Es la prueba de mayor amistad
Es vivir y morir por Jesucristo
La solidaridad.
Sentir como algo propio el sufrimiento
Del hermano de aquí y del de allá
Hacer propio la angustia de los pobres
Es solidaridad.
Llegar a ser la voz de los humildes, convertirse uno mismo en mensajero del abrazo sincero y fraternal es solidaridad.
(Fragmentos de la canción).

“Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga”.
Homero

“Si puedo evitar que un corazón sufra, no viviré en vano; si puedo aliviar el dolor en una vida, o sanar una herida o ayudar a un petirrojo a encontrar su nido no viviré en vano”.
Emily Dickinson.

Una publicación del programa “Inspiración”.

LaFamilia.info
06.06.2010

Una gran responsabilidad de los padres, es la de lograr que los hijos durante la niñez y la adolescencia, interioricen hábitos que favorezcan su proceso de socialización y su capacidad de vivir y crecer felices y exitosamente dentro de cualquier grupo.

Los hábitos son actos complejos que al ser repetidos con frecuencia tienden a ser ejecutados precisa y automáticamente, es decir, se convierten en acciones automáticas que se realizan sin intervención de la voluntad y de la conciencia.

Así por ejemplo, los adultos ponemos el despertador, planeamos la agenda, leemos los diarios, etc., sin racionalizar estos actos. De igual manera el niño adquiere hábitos como: cepillarse los dientes, acostarse a determinada hora, recoger los juguetes, ordenar su cuarto, vestirse solo, tener buenos modales en la mesa, etc.

En edad temprana en la etapa de aprendizaje, es conveniente explicar al niño la importancia y la conveniencia de hacer estas o aquellas cosas, teniendo en cuenta algunas consideraciones, que piense en lo que hace, que todos sus actos tengan una significación con el tiempo y luego de sucesivas repeticiones, una vez interiorizado y procesado el aprendizaje de la conducta, lo hará inconscientemente.

Aprendizaje por imitación

Algunos hábitos que aprende el niño los aprende por imitación, de ahí el gran compromiso de los padres, maestros y adultos que rodean al niño. Los buenos modales constituyen un claro ejemplo, así el buen comportamiento en la mesa, dar las gracias, saludar, despedirse, presentar disculpas, entre muchos otros comportamientos, los irá aprendiendo en la medida en que vea que los adultos que lo rodean lo hacen espontáneamente. En cualquier circunstancia el mejor maestro para enseñar buenos modales, es el ejemplo.

Existe un infinito catálogo de hábitos: el hábito de levantarse a determinada hora, el hábito de leer el periódico en la mañana, el hábito de la lectura, el hábito del trabajo, el hábito de organizar la agenda con anterioridad, el hábito de contar hasta diez antes de protestar por algo, etc.

Pero los hábitos que centran nuestra atención, los cuales son preocupación de padres y maestros son LOS HÁBITOS DE ESTUDIO, pues con frecuencia vemos en nuestros hijos y alumnos la carencia de estos que dificulta su proceso de aprendizaje y su éxito académico. Lamentablemente, por falta de orientación, seguimiento y asesoría permanente, nuestros hijos adquieren con facilidad malos hábitos de estudio: por ejemplo: postergar el estudio o preparación de las evaluaciones o trabajos y dejarlos para la noche anterior; no copiar las tareas, no tomar apuntes, no organizar su sitio de estudio, no determinar tiempos específicos, etc.

Teniendo en cuenta que aprender a estudiar con eficacia es importante, por cuanto es cierto que la preparación del trabajo implica crear una atmósfera donde todo silencio, espacio, orden, comodidad, contribuye de alguna manera a la creación intelectual, los padres deben enseñarle a los hijos a “Estudiar Bien” con método, con organización, con técnica,  generando hábitos; razón por la cual es indispensable considerar la influencia del ambiente externo y de los factores que inciden favorable o desfavorablemente en la calidad del estudio yen la formación de buenos hábitos que garanticen el aprendizaje.

Factores determinantes en los hábitos de estudio

Veamos una situación propia de un estudiante que bien podría ser la de nuestro hijo:

“Juan es un alumno de séptimo grado que está preparando su próxima evaluación de sociales. Lleva toda la semana estudiando. El lunes estudió en su habitación por la tarde, el martes estudió en el comedor, de 7 a 8 de la mañana. El miércoles no pudo estudiar, por que se sentía molesto y preocupado. El jueves decidió estudiar cómodamente en un sillón de la sala de 8 a 10 de la noche, mientras sus hermanos jugaban con los juegos electrónicos a su lado. El viernes Juan estudió de nuevo en su habitación en horas de la tarde, aprovechando que a las 6:00 transmitían su programa favorito de televisión. A pesar del tiempo dedicado a preparar la evaluación, Juan no tuvo ese éxito esperado. Una queja permanente de Juan es que le cuesta concentrarse”.

Considerando la situación expuesta anteriormente, reflexionemos sobre los siguientes aspectos:

  • ¿A qué se debe la dificultad de concentración de Juan? ¿El sitio de estudio de Juan es el más adecuado?
  • ¿Qué diferencias o semejanzas presenta el ambiente y el sitio de estudio de Juan con el que le ofrezco a mis hijos?
  • ¿Juan demuestra tener buenos o malos hábitos de estudio? ¿Por qué?
  • ¿Qué debería cambiar Juan, para alcanzar el éxito esperado?

Una vez adquiridos buenos hábitos, la aplicación de la técnica de estudio adecuada facilitará los procesos de aprendizaje, de comprensión, de análisis, de construcción de significados y la aplicación del conocimiento.

Organización del lugar de estudio

El sitio determinado para estudiar debe ser un lugar tranquilo, que proporcione un ambiente adecuado, que facilite la concentración. Evitando las principales variables que afectan la eficiencia del estudio como son: los distractores visuales, los distractores auditivos y la desorganización.

Se recomienda utilizar siempre el mismo lugar, esto permite tener organizados los textos y materiales de estudio, clasificarlos elementos que necesita según la prioridad y utilidad para aprender. La silla y el escritorio deben ser cómodos. La iluminación y la ventilación deben ser adecuadas. El sitio debe ser confortable, pero no al punto que incite más al descanso que al estudio. El lugar debe estar siempre ordenado, los libros solamente de estudio y de consulta, carpetas y cuadernos organizados, cesta para la basura.

  • Una vez determinado y adaptado el lugar de estudio es necesario preparar todas las cosas que se requieren en cada una de las tareas a desarrollar, este alistamiento previo evita la pérdida de tiempo.
  • Cuando no existe una planificación sistemática de los materiales necesarios para el momento de estudiar, se pierde tiempo valioso y se pierde concentración buscando textos e implementos de estudio.

La maleta también debe estar ordenada sólo con los implementos de estudio.

Como ya se había mencionado, el ejemplo es un buen maestro, si los niños a su alrededor ven orden en su hogar, con sus juguetes, con su ropa, con su cuarto, se hace más fácil que adquieran hábitos de orden en el estudio.

El éxito del estudio dependerá en gran medida del cuidado que se tenga en los detalles que lo rodean, los cuales aunque no proporcionan mayor calidad, sí evitan gastos de energía y pérdida de tiempo.

Ambiente de estudio

Los padres quieren que sus hijos estudien, que sean los mejores, pero... ¿realmente el ambiente familiar favorece la disposición para el estudio? Existe en algunos casos un problema de coherencia entre lo que se desea y exige al hijo estudiante y el ambiente que se le ofrece.

Un ambiente de estudio se forma cuando en el hogar:

  • El lugar está decorado y rodeado de elementos que sugieran estudio, cultura, información.
  • Todos leen buenos libros, buenos periódicos, buenas, buenas revistas
  • Se habla de temas interesantes y de actualidad.
  • Se genera un ambiente favorable, cuando hay libre expresión y cada uno de los miembros de la familia puede hablar de sus actividades culturales, académicas, artísticas.
  • Se planean y se comparten actividades culturales como: conferencias, conciertos, exposiciones de arte, cines, etc.

Organización del tiempo

El tiempo es uno de los grandes valores de la vida, es el recurso para construir la vida, para realizar los ideales, para alcanzar nuestras metas y para demostrar que somos significativos.

Las investigaciones han demostrado que administrar eficientemente el tiempo es un factor importante para el éxito académico. El tiempo resulta muy fácil de malgastar y muy difícil de controlar. Por eso, es necesario enseñarles a los hijos la importancia de la administración responsable del tiempo. Una hora bien administrada es altamente productiva.

El tiempo como valor, no se debe malgastar en asuntos sin importancia, no se debe derrochar; cuando en una actividad que requiere una hora la realizamos en cinco; no se debe ignorar cuando no nos damos cuenta que el tiempo existe y pasa; cuando  decimos “a qué hora se me fue la mañana”; no se debe matar cuando buscamos acciones y ocupaciones para “pasar el tiempo”; no se puede ir en contra del tiempo, cuando pretendemos hacer en media hora lo que requería de cinco horas, cuando se pretende en cinco minutos preparar un examen, cuando se deja todo para última hora.

Generalmente los estudiantes no saben organizar ni administrar el tiempo que disponen después del horario del colegio y por eso ocurren situaciones negativas como: olvidan sus compromisos académicos; se les acumula mucho trabajo para el mismo día; hacen las tareas a prisa generándoles afanes, angustias, tensiones y cansancio.

Por todo lo anterior, es indispensable dentro de los hábitos de estudio establecer los siguientes parámetros en el manejo del tiempo:

  • Planificar el tiempo de estudio. Establecer horarios. Así como se establecen horarios para levantarse, para acostarse, para las comidas, también se deben establecer horarios para estudiar.
  • Un horario de estudio bien planeado permite atender todos los intereses y necesidades en una secuencia, proporción y equilibrio adecuados.
  • Establecer prioridades. Empezar por las asignaturas de mayor grado de dificultad, evitar dedicar mucho tiempo a las asignaturas más fáciles o de mayor agrado.
  • Jerarquizar las tareas o actividades. Aunque todas las tareas y/o actividades escolares son importantes, no todas son urgentes. La experiencia propia le indicará a qué materias debe dedicarle menos tiempo y a cuáles del dedicarle más, de acuerdo con los requerimientos específicos y según el grado de dificultad que presentan.
  • Dedicar diariamente el mismo tiempo y la misma hora al estudio.
  • Planear y determinar los tiempos para el descanso.
  • Estudiar todos los días un poco y no mucho tiempo de estudio en pocos días.
  • Estudiar habitualmente una o dos horas, según las necesidades.
  • Programar períodos de estudio de 30 ó 45 minutos seguidos.
  • Si se adquiere una rutina para estudiar a determinada hora todos los días y se evita hacer cualquier otra cosa durante ese mismo tiempo, estará en las mejores condiciones de no interrumpir el estudio por una deficiente administración del tiempo.

Como ejercicio de autoevaluación aplique con su (s) hijo (s) el siguiente cuestionario:

  1. ¿Calcula el tiempo para cada actividad?
  2. ¿Ha obtenido malos resultados porque olvida con frecuencia sus tareas y/o trabajos?
  3. ¿Se le acumulan tareas y lecciones para el fin de semana?
  4. ¿Se le pierden con frecuencia textos, cuadernos y útiles de estudio?
  5. ¿Mantiene debidamente organizado su sitio de estudio?
  6. ¿Varía el lugar para estudiar permanentemente?
  7. ¿Cuando se dedica a estudiar, tiene frecuentes y variadas interrupciones?
  8. ¿Al finalizar el día cumplió la totalidad de las tareas programadas?
  9. ¿Cumple con el horario fijo establecido para estudiar diariamente?
  10. ¿Con frecuencia se encuentra acosado por tareas, evaluaciones y trabajos, que debe realizar a las carreras?

El crear hábitos de estudio es esencial para el éxito académico y por ello requiere de mucha práctica, autodisciplina; proporciona resultados placenteros al obtener mejores calificaciones y al adquirir óptimos hábitos de trabajo para el futuro. Los hábitos de estudio que desarrollen sus hijos ahora, influirán sin duda en el éxito futuro de la vida universitaria o profesional.

Realizado por: "Programa para la formación de padres" INSPIRACIÓN

LaFamilia.info
06.06.2010

“Hemos desarrollado sistemas de comunicación que permiten que desde la tierra, el hombre hable con el hombre en la luna.
Sin embargo, a menudo una madre no puede hablar con su hija, un padre con su hijo, la clase obrera con la gerencia o la democracia con el consumismo”.

El amor es el motor que mueve el mundo

Todos necesitamos y anhelamos amor ¿a quién no le gusta ser querido y sentirse amado? Desafortunadamente esto es algo que hoy en día es escaso, sin embargo, es gratuito, no cuesta nada en dinero, pero si cuesta al expresarlo.

¿Cuántas veces al día, a la semana o al mes, usted le expresa el amor a sus hijos, no importa la edad que tengan, 1, 5, 10, 20 ó más años?. ¿Cuántas veces usted espera de su hijo(a) un abrazo, un beso, una caricia, una palabra de afecto y lo justifica diciendo: mi hijo(a) está muy ocupado(a) y no tiene tiempo, sus labores lo envuelven por completo?

No será más bien una justificación de lo que usted no ha hecho con ellos, del ejemplo no realizado, guardando en el fondo de su corazón el gran deseo de que eso se realizara, pensando para si, yo sé que me quiere y que bueno sería que un día me mirara a los ojos y me dijera: te quiero, me diera un beso, una mirada coqueta o pícara y luego se retirara suavemente. Repito, pregúntese cuántas veces usted lo ha hecho con ellos, no olvidemos que los hijos reproducen patrones, el ejemplo es el mejor MAESTRO.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el amor se aprende, no es algo que nace espontáneamente, de lo cual estoy perfectamente convencido, la pregunta es: ¿quién nos enseña a AMAR?. Indudablemente el primer y más fuerte ejemplo es el de los padres. En muchas ocasiones sostenemos charlas con nuestros hijos de muchos temas, como la situación del país, las tendencias de la moda, la colección de carros, los deportes o algún tema en general, pero difícilmente, tal vez, nunca, sostenemos conversaciones de amor con nuestros hijos.

Pues bien, lo invito a que trate el día de hoy de entablar una charla de amor con sus hijos, es más, vaya más allá y exprésele en forma verbal que los ama, todo lo importante que son para usted; esta que es una tarea aparentemente sencilla, se vuelve difícil, las personas se sienten atadas, sin saber que decir, cómo decirlo y en ocasiones prefieren escribirlo que enfrentar al hijo y decirle: TE QUIERO. Es importante tener en cuenta lo que dice Leo Buscaglia: “aún cuando hemos aprendido que el amor no expresado es la causa primordial de nuestro dolor y de nuestros remordimientos”.

Ahora bien, en ocasiones algunos padres dedican más tiempo a unos hijos que a otros. Tengamos en cuenta que todos merecen el mismo reconocimiento y un papel importante en la familia, desde las más tempranas edades y por siempre; préstele entonces atención a sus hijos, respételes lo que dicen, escúchelos con atención. Esta es, con frecuencia, una de las mayores quejas de los jóvenes hoy en día, se está tan pendiente de brindarles cosas materiales y comodidades, que se ha olvidado de lo más importante, la comunicación íntima, hasta han llegado a sentir, dicen los jóvenes, que la verdadera comunicación con sus padres tiene un escaso valor.

La siguiente experiencia real nos lleva a reflexionar sobre el valor de la comunicación en familia: una joven se presentó a hablar con su profesor un día para contarle un problema que tenía; éste entonces le sugirió que le diera “la oportunidad” a sus padres de escucharla, a lo cual ella accedió sin ningún reproche y considerando que era una buena opción, sin embargo, a los pocos días regresó donde su maestro, desconsolada y abatida, diciéndole que sus padres le habían contestado: “no exageres”, “estamos seguros que tú puedes solucionarlo”, pero un tiempo después se enteraron que su hija estaba involucrada en problemas de drogas, a lo cual reaccionaron diciendo: ¿Por qué no nos habías comentado tus problemas?, a lo que ella respondió: ¿Por qué no me escucharon cuando lo hice?.

Ahora, pregúntese usted, ¿alguna vez mi hijo se ha acercado a comentarme algo y no le he prestado la importancia que él consideraba?

Por esto sugiero, que revivamos prácticas tan importantes, como el diálogo en familia, la reunión a la hora de la comida, por lo menos dos o tres veces a la semana, las cuales hoy en día han desaparecido porque prevalece la TV o la privacidad de las habitaciones, recuerda aquellos momentos en que entraba al cuarto de sus padres y se acostaba en su cama, esta era la mejor cama del mundo, es más, hoy en día todavía disfrutamos de esa sensación, pero con nuestros hijos no pasa lo mismo, porque se ha perdido la unidad familiar, no se comparten afinidades, lecturas, música, deportes y gran cantidad de actividades que se han dejado en el olvido. Cada uno tiene un gusto diferente y es entendible, esta situación genera en las familias la necesidad de conocerse y descubrir gustos afines que ayuden a rescatar la unidad familiar.

Estos momentos son especiales para la comunicación con nuestros hijos desde muy pequeños. No se nos olvide que las palabras que ellos escuchan desde temprana edad, son las que aprenderán y le servirán para interactuar. Si crecen escuchando, “SI”, “BUENO”, “TE QUIERO”, “AMOR”, estos serán los símbolos con los cuales establecerán relaciones; pero sucede que, aprenden a decir “no” antes que “sí” y con frecuencia “odio” en vez de “amor”.

Hablemos de otra oportunidad de enseñar amor a nuestros hijos, la llegada a casa, ya sea al terminar un día de trabajo, o después de un viaje, es más, la llegada a la finca en un fin de semana, el perro corre a saludarlo, usted juega con él, lo acaricia, le rasca la cabeza, porqué no hacer lo mismo con su hijo.

En una ocasión un niño de un grado inferior faltó al colegio después de un fin de semana; al preguntársele por el motivo de su ausencia, el niño me respondió: “Para mi papá fue más importante llevar el perro a la finca que traerme al colegio”. Si usted es consciente que un ser irracional merece su atención y cariño, ¿qué pasa con la atención y el cariño de sus hijos?

Aproveche la oportunidad que la vida le brinda para acariciarlo, mirarlo a los ojos y regocijarse en él, dígale algo como lo siguiente: he pasado tanto tiempo sin verte y me has hecho mucha falta, ría con él de la anécdota del día, pregúntele como le fue y reconozca sus éxitos; recordemos lo que sucede en las casas cuando los niños empiezan a mostrar avances, el niño(a) gatea y hay fiesta en la casa, da los primeros pasos y es el más grande acontecimiento celebrado por toda la familia, dibuja la primera letra y es motivo de publicación general, sus padres y hermanos lo aman y él lo percibe, por eso quiere ser agradable ante sus ojos.

En algunas ocasiones, las cosas no salen como el adulto quiere y le dicen: “no te quiero”, es decir, como sabemos del valor del cariño en una persona, se utiliza como fuente de amenaza y de inseguridad y no de crecimiento personal.

Por esto, los invito pues, a amar a sus hijos, de manera INCONDICIONAL. Acarícielo, béselo, abrácelo junto a su pecho, tomen una siesta juntos, juegue con él, no solamente cuando usted pueda, saque tiempo de sus ocupaciones, no se contente con llevarlo al parque para que juegue con sus amigos, él lo que más anhela es compartir con usted. Fomente su autoestima; un niño que aprende a ser valorado, protagonista de sus acciones a ser aceptado, a expresar sus emociones, sus gustos, es un niño que aprenderá a amar sin CONDICIONES, aprenderá a SER.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

  • No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
  • Dígale sus cualidades, pero no exagere.
  • Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
  • De vez en cuando llegue a la casa con una pequeña sorpresa, esa colombina que tanto le gusta, la chocolatina preferida, la manzana que tanto disfruta, un paquete de láminas para el álbum que está llenando, el afiche anhelado, la caricia- coqueta y cómplice acompañada de una palabra o un gesto de amor.
  • Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
  • No suponga que su hilo sabe que lo ama, dígaselo.

Programa Inspiración - Boletín No. 1024

BIBLIOGRAFÍA:

Buscaglia, Leo. Vivir, amar y aprender.
Buscaglia, Leo. Cómo amarnos los unos a los otros.

LaFamilia.info
06.06.2010

Ante los cambios tan acelerados al interior del grupo familiar y social, surgen una serie de inquietudes que continuamente cuestionan a los padres de familia, ¿qué hacer con determinadas actitudes en los jóvenes? ¿Cómo tratar con el muchacho agresivo quien frecuentemente manifiesta actitudes poco acordes con los principios y normas que infundimos en casa?

Los expertos en salud mental buscan responsabilidades en el medio, en la televisión, la moda, o la sociedad. Sin embargo, después de examinar las aterradoras estadísticas del número de niños y jóvenes que presentan problemas emocionales serios que los llevan a tener un comportamiento agresivo en su entorno, o a ser hijos rebeldes, es necesario reconocer que aunque no se nos haya formado para tan ardua labor, esta responsabilidad en gran parte nos corresponde por el simple hecho de ser padres.

Por dónde comienzo

Uno de los primeros retos frente a la formación de nuestros pequeños tiene que ver con el gran cambio que sufrimos cuando nos convertimos en padres, en este momento sucede algo extraño y es que empezamos a asumir un papel "diferente". Esta gran responsabilidad nos presenta una nueva tarea y casi de manera inconsciente empezamos a sentir que debemos ser firmes en nuestros sentimientos, poco flexibles ante tanta altanería, o quizá con nuestra mejor intención pretendemos ser un buen modelo de autoridad, esto sin mencionar que algunas veces creemos que es necesario poner a un lado nuestra pedagogía y aplicar las sanciones disciplinarias que se requieran.

Todas esas intenciones son comprensibles y admirables, sin embargo casi siempre dan un resultado menos eficaz de lo que debería ser. Uno de los errores más frecuentes que cometemos al enfrentar las dificultades de nuestros hijos es olvidar que son seres humanos, personas reales con defectos y virtudes y como tal debemos enfrentar el reto de educarlos. Ellos por su parte, también son personas verdaderas con sentimientos y limitaciones personales. Es entonces un buen comienzo, reconocer su agresividad como un comportamiento que merece ser revisado al ser parte de la conducta humana, nunca para tomar medidas punitivas que irremediablemente pasarán a reforzar dicha actitud.

En segunda instancia, es importante aprender a reconocer los mensajes no verbales que respaldan el comportamiento de nuestros hijos, cada una de sus acciones tiene una razón de ser y el aprenderlas a interpretar nos puede colaborar a comprender determinadas acciones que a simple vista desconcertarán al más devoto de los padres, pero que en el fondo lleva un mensaje de búsqueda, de ayuda y de atención.

Primer paso: ¿El porqué?

Las diferentes características de los niños, los llevan a ser y a expresar sus comportamientos de formas muy variadas marcando una influencia en la personalidad y en la relación con los demás. Esto, querámoslo o no nos lleva a rotular al individuo dentro de un marco determinado. Por nuestra propia formación, existe la tendencia a observar solamente lo negativo en las conductas que desarrollan las personas y más aún cuando se trata de nuestros propios hijos. Sin embargo, es importante reconocer que las CONDUCTAS AGRESIVAS son manifestaciones de un estado interior, por tanto la manera como las enfrentemos afectará notable¬mente su reincidencia o la suspensión de las mismas.

Mi hijo es agresivo

Situación
Me preocupa que mi hijo es un alumno socialmente explosivo, violento, desafiante y algunas veces hostil. Generalmente tiene pocos amigos o amigos falsos porque suele mantener el liderazgo con brusquedad.

A nivel familiar se relaciona con los demás para conseguir lo que él desea y generalmente no se preocupo por las necesidades de sus hermanos. Es muy común que haga pataletas, o golpee a sus compañeritos. En varias  ocasiones he sido citado por agresividad con los demás.

El caso citado anteriormente puede ser muy común en muchos niños, o adolescentes en su entorno escolar y familiar. El marco en que se presenta la situación no describe a un muchacho con conductas agresivas, por el contrario rotula y describe un individuo socialmente Agresivo.

Es entonces aquí, donde una posición objetiva, nos lleva o comprender dichas MANIFESTACIONES DE AGRESIVIDAD como una condición humana que puede ser corregido con el soporte y guía de sus padres y maestros.

Desde esta perspectiva es importante reconocer a qué nivel nuestro hijo está mostrando conductas agresivas a fin de orientarlo en el manejo de las mismas y de reorientar su manera de mostrar inconformidad y molestia.

Tipos de conductas agresivas

1. Agresividad verbal
Consiste en decir palabras o frases que humillan, descalifican o desvalorizan a otras personas.

El contenido del mensaje que se transmite, por lo general está cargado de resentimiento de tal forma que hace sentir mal a otras personas.

Los apodos, insultos, mentiras o palabrotas junto con las bromas pesadas, son un ejemplo común de este tipo de agresividad que desesperadamente busca llamar la atención.

2. Agresividad física
Consiste en manifestar descontento, desacuerdo o tratar de imponer sus deseos a través de la fuerza física, que hace dono o molesta a otras personas.

Es muy común que los niños pretendan solucionar sus conflictos sociales a través de la fuerza física, como dar patadas, pisotones, empujones, poner zancadillas, escupir, pellizcar, pegar, tirar el pelo, las orejas etc.

3. Agresividad gestual
Esta consiste en manifestar rechazo hacia lo que otra persona dice, hace o siente, para imponerse con gestos desagradables.

El dar la espalda, mirar por encima del hombro, sacar la lengua, hacer gestos con los dedos o el no contestar y mirar en forma desafiante pueden ser unas de las tantas conductas agresivas que se pueden detectar en este grupo.

Fases para modificar conductas agresivas en nuestros hijos

A continuación se describen los pasos que podemos llevar a cabo en la búsqueda de cambio de actitudes agresivas en nuestros hijos.

Reconocer
Una vez hemos logrado que el muchacho reconozca que el conflicto no se ha dado por el agente externo que produjo su ira, sino por la actitud de agresividad que él ha asumido frente a ella; podemos dar inicio al trabajo de modificación.

Asumir
Mantenerse tranquilo quizás sea uno de las conductas más difíciles de aprender, nuestro ejemplo juega un papel relevante al enseñarle al niño que a pesar de que es más fácil perder el control, tomar decisiones en momentos de ira nos pueden llevar a lastimar al otro irremediablemente.

Reflexionar
Detenerse a pensar antes de decir o hacer algo, también es una conducta que puede aprenderse. Sin embargo, la reflexión algunas veces debe guiarse con patrones de comparación como son las consecuencias. Bien, golpeaste a Pedrito porque tomó tu juguete, ahora debes asumir que el juego se suspendió, además de que él ya no querrá compartir más actividades hoy, contigo.

Detección del problema
Pedir a nuestros hijos que nos describan el problema y en forma muy sutil averiguar cuáles son sus sentimientos al respecto. ¿Cómo te sentiste?, ¿Cómo crees que se sintió el otro niño al ser golpeado?, ¿Qué pensaste al respecto?

Fijar un objetivoUna vez el problema haya sido identificado, es necesario que el niño fije un objetivo al respecto, para tal efecto es necesario que le pregunte ¿Cuál es el estado deseado de esa situación? Recuperar e juguete, pero para tal objetivo era necesario lastimar a Pedrito?

Pensar en muchas soluciones posibles
A partir de lo que nuestro hijo plantee como objetivo, ej: Recuperar el juguete que me quitó Pedrito. Podemos invitarlo a generar muchas alternativas de solución menos agresivas. Qué pudiste hacer para solucionar el problema de otra manera? ¿Qué otra cosa se te ocurre?

Practicar la solución elegida
Para ello es necesario que el niño, planifique paso a poso lo que va a hacer frente a las diferentes situaciones que le produzcan ira.

Problema _____________________ Solución____________________ ¿Resuelve el problema tu solución? __________

Evaluar los resultados obtenidos
Si los resultados son positivos, estamos comenzando un proceso largo pero productivo hacia la concientización, pero si son negativos es necesario replantearlo cuantas veces sea necesario.

Una publicación del programa “Inspiración”.

LaFamilia.info
06.06.2010

La autoestima de algunos padres es a menudo baja, porque muchos juzgan su comportamiento y su tipo de familia por modelos que son mitos.

Es claro para nosotros, la Comunidad Educativa, que la educación moderna es de carácter integrador y humanizante. Este carácter asume entonces cambios profundos e innovadores para cada uno de los participantes en lo concerniente a las funciones que cada uno desempeña y en las características que cada uno posee

Es así como hemos trabajado en el desarrollo de la autoestima de nuestros alumnos y a su vez la mayoría de los padres se preocupan por la autoestima de sus hijos y están dispuestos a ejercer acciones para poder fomentarla.  Sin embargo, podría afirmarse de manera muy simple que si los padres no tienen una autoestima alta, sus hijos tampoco la tendrán.

Elementos que desfavorecen la alta autoestima en los padres

Enfrentarse a la realidad de la vida familiar resulta ser más compleja por cuanto es bastante difícil diferenciar entre lo que es necesario hacer, lo que se hace y lo que se quiere hacer.

Muchos padres creen que la vida familiar era mejor en el pasado.  Esta idea refleja la ausencia de cambios fundamentales al interior de ella y ser consecuentes con los cambios en la familia moderna. La realidad es que la gente no suele ser sincera sobre lo que ocurre realmente en su familia.

La autoestima de los padres es a menudo baja porque muchos juzgan su comportamiento y su tipo de familia por modelos que son mitos sobre cómo funciona la familia.  Si su vida familiar está lejos de ser satisfactoria, es fácil suponer que el resto del mundo lo está haciendo mejor, porque sólo vemos lo que las otras familias quieren que veamos.

Algunos de los mitos populares sobre  la vida familiar son:

  • La mayoría de las familias cree que todos deben ser felices cuando la familia está reunida.
  • Existe también el mito de que los padres deben tener el control absoluto de su familia.  Sin embargo, las familias funcionan mucho mejor con el consenso general. Incluso los niños pequeños hacen la vida imposible a los demás si no se les deja tomar parte en las decisiones importantes que afectan a toda la familia.

Existe la creencia equivocada que si las personas no se enfadan con otras todo va bien. La mayoría de las familias tienen normas inconscientes para no expresar enfado, por lo que este se va acumulando hasta que un día estalla de una manera u otra.

Cómo saber si posee una buena autoestima como padre

La autoestima de los padres está directamente relacionada con la satisfacción que se obtiene del hecho mismo de ser padres y de su vida familiar en general. Se tiene una autoestima baja como padres si en general se experimentan a menudo, casos como los siguientes:

  • Se deprimen fácilmente (sentimientos; de tristeza, energía baja, etc.) cuando están en casa, incluso cuando los demás parecen sentirse bien.
  • Se evitan realizar actividades con toda la familia por las molestias que ello conlleva.
  • Ambos padres, no están de acuerdo con temas que conciernen a los niños, así que evitan discutirlos.
  • Tienen la impresión de que sus hijos manejan su vida.
  • A menudo no saben cómo manejar a los niños.  Cuando intenta solucionar problemas complejos siente ansiedad y espera que nadie adivine que no sabe lo que está haciendo.
  • Tienen la impresión que los demás (profesores, médicos, otros padres, artículos de revistas y comedias de televisión) saben más de cómo educar a los niños que ustedes mismos.
  • Siempre sienten la necesidad de controlar absolutamente todo por miedo a que sus hijos se les salgan de sus manos.
  • Nadie en la familia parece hacer las cosas bien o por lo menos como ustedes lo desearían y entonces, ustedes, o uno de ustedes se ve obligado a hacer cosas que desearía que hicieran otros.
  • La lista de responsabilidades como padres se hace cada día más larga, pero la vida compleja moderna hace que los padres carezcan posiblemente, de motivación para cumplir con su deber. Con frecuencia tienen la sensación que los están exprimiendo.

Cómo aumentar la autoestima como padres

En situaciones complejas como la vida familiar no hay normas estipuladas. Sin embargo es claro que podríamos encontrar formas para experimentar más satisfacción en la vida familiar, lo cual hace que la labor como padres deje de ser un misterio o algo altamente imposible de superar.

La lista de sugerencias que se propone son modelos de inspiración y susceptibles de ser mejoradas y/o adaptadas según casas particulares de su vida familiar. Si funcionan en su casa, su autoestima aumentará ya que este concepto no es otra cosa que moverse por la vida con un sentimiento de bienestar y satisfacción.

  • Pasen tempo a solas con cada uno de sus hijos siempre que puedan para poder satisfacer sus necesidades, evitando así que se distraigan con la satisfacción de necesidades de cada uno de los miembros de su familia al mismo tiempo. Este es el método más importante y el menos utilizado para amentar la satisfacción en la vida familiar.
  • Planifique su vida familiar para no desaprovechar las oportunidades que generan grandes satisfacciones.  Una buena planificación es imprescindible en las familias con poco tiempo libre, es decir en la familia moderna.
  • Establezca tradiciones familiares, cada mes o año.  Esta alternativa es especialmente importante por cuanto ella reporta recuerdos agradables para todos los miembros de la familia y además, porque están enmarcados con sentimientos de unidad y  satisfacción.
  • Divida sus metas en etapas, para que avance todos los días en la dirección adecuada. No las proponga a su familia hasta que estén seguros de que pueden alcanzarlo.
  • Olvide los mitos de la vida familiar. Así el enfado no es otra cosa que poder satisfacer sus necesidades. Si prefiere puede dejarles notas expresando sus enfados. Recuerde que la comunicación es un elemento vital en la vida del hombre.
  • Aprenda a decir “no”.  Muchos padres no saben ser asertivos, lo cual produce sensaciones de ser manejados por los demás en el núcleo de la vida familiar. Saber decir “no” implica serenidad y cordialidad por cuanto no se trata de decir no sin ninguna razón, sino porque a esta palabra le subyace una necesidad particular.

Desarrolle su propia lista de cosas que puede hacer para sentirse satisfecho.

Cómo influye la autoestima  de los padres en la de los hijos

Afortunadamente, si los padres pueden aumentar su autoestima, también podrán hacerlo sus hijos, así el esfuerzo siempre merece la pena.

El único principio básico está relacionado con la satisfacción y bienestar de los padres.  Este tipo de padre está casi siempre de buen humor, tranquilo, escucha a sus hijos, se ríe a menudo, se alegra de sus éxitos, tiene clara responsabilidad como padre.

Los padres con autoestima alta encontrarán soluciones a problemas graves porque tienen una visión optimista del futuro.  Los padres creativos en las soluciones generan modelos básicos en la vida familiar.

La autoestima tiene una vertiente de grupo.  Las experiencias que hacen que las personas se sientan a gusto y satisfacer son las que se comparten en un grupo. Desafortunadamente, la frustración e insatisfacciones también se comparten en nuestro núcleo familiar. Resultaría entonces, importante las siguientes preguntas: ¿Su familia desarrolla una memoria colectiva de excelentes experiencias en la confrontación con los retos, de la manera como se solucionan los problemas? ¿Los miembros de su familia se aferran a recuerdos de modelos antiguos de familias? ¿Su familia decide en  consenso las actividades que les causan satisfacción?

Una publicación del programa “Inspiración”.

LaFamilia.info
06.06.2010

“Hemos desarrollado sistemas de comunicación que permiten que desde la tierra, el hombre hable con el hombre en la luna.
Sin embargo, a menudo una madre no puede hablar con su hija, un padre con su hijo, la clase obrera con la gerencia o la democracia con el consumismo”.

El amor es el motor que mueve el mundo

Todos necesitamos y anhelamos amor ¿a quién no le gusta ser querido y sentirse amado? Desafortunadamente esto es algo que hoy en día es escaso, sin embargo, es gratuito, no cuesta nada en dinero, pero si cuesta al expresarlo.

¿Cuántas veces al día, a la semana o al mes, usted le expresa el amor a sus hijos, no importa la edad que tengan, 1, 5, 10, 20 ó más años?. ¿Cuántas veces usted espera de su hijo(a) un abrazo, un beso, una caricia, una palabra de afecto y lo justifica diciendo: mi hijo(a) está muy ocupado(a) y no tiene tiempo, sus labores lo envuelven por completo?

No será más bien una justificación de lo que usted no ha hecho con ellos, del ejemplo no realizado, guardando en el fondo de su corazón el gran deseo de que eso se realizara, pensando para si, yo sé que me quiere y que bueno sería que un día me mirara a los ojos y me dijera: te quiero, me diera un beso, una mirada coqueta o pícara y luego se retirara suavemente. Repito, pregúntese cuántas veces usted lo ha hecho con ellos, no olvidemos que los hijos reproducen patrones, el ejemplo es el mejor MAESTRO.

Durante mucho tiempo se ha dicho que el amor se aprende, no es algo que nace espontáneamente, de lo cual estoy perfectamente convencido, la pregunta es: ¿quién nos enseña a AMAR?. Indudablemente el primer y más fuerte ejemplo es el de los padres. En muchas ocasiones sostenemos charlas con nuestros hijos de muchos temas, como la situación del país, las tendencias de la moda, la colección de carros, los deportes o algún tema en general, pero difícilmente, tal vez, nunca, sostenemos conversaciones de amor con nuestros hijos.

Pues bien, lo invito a que trate el día de hoy de entablar una charla de amor con sus hijos, es más, vaya más allá y exprésele en forma verbal que los ama, todo lo importante que son para usted; esta que es una tarea aparentemente sencilla, se vuelve difícil, las personas se sienten atadas, sin saber que decir, cómo decirlo y en ocasiones prefieren escribirlo que enfrentar al hijo y decirle: TE QUIERO. Es importante tener en cuenta lo que dice Leo Buscaglia: “aún cuando hemos aprendido que el amor no expresado es la causa primordial de nuestro dolor y de nuestros remordimientos”.

Ahora bien, en ocasiones algunos padres dedican más tiempo a unos hijos que a otros. Tengamos en cuenta que todos merecen el mismo reconocimiento y un papel importante en la familia, desde las más tempranas edades y por siempre; préstele entonces atención a sus hijos, respételes lo que dicen, escúchelos con atención. Esta es, con frecuencia, una de las mayores quejas de los jóvenes hoy en día, se está tan pendiente de brindarles cosas materiales y comodidades, que se ha olvidado de lo más importante, la comunicación íntima, hasta han llegado a sentir, dicen los jóvenes, que la verdadera comunicación con sus padres tiene un escaso valor.

La siguiente experiencia real nos lleva a reflexionar sobre el valor de la comunicación en familia: una joven se presentó a hablar con su profesor un día para contarle un problema que tenía; éste entonces le sugirió que le diera “la oportunidad” a sus padres de escucharla, a lo cual ella accedió sin ningún reproche y considerando que era una buena opción, sin embargo, a los pocos días regresó donde su maestro, desconsolada y abatida, diciéndole que sus padres le habían contestado: “no exageres”, “estamos seguros que tú puedes solucionarlo”, pero un tiempo después se enteraron que su hija estaba involucrada en problemas de drogas, a lo cual reaccionaron diciendo: ¿Por qué no nos habías comentado tus problemas?, a lo que ella respondió: ¿Por qué no me escucharon cuando lo hice?.

Ahora, pregúntese usted, ¿alguna vez mi hijo se ha acercado a comentarme algo y no le he prestado la importancia que él consideraba?

Por esto sugiero, que revivamos prácticas tan importantes, como el diálogo en familia, la reunión a la hora de la comida, por lo menos dos o tres veces a la semana, las cuales hoy en día han desaparecido porque prevalece la TV o la privacidad de las habitaciones, recuerda aquellos momentos en que entraba al cuarto de sus padres y se acostaba en su cama, esta era la mejor cama del mundo, es más, hoy en día todavía disfrutamos de esa sensación, pero con nuestros hijos no pasa lo mismo, porque se ha perdido la unidad familiar, no se comparten afinidades, lecturas, música, deportes y gran cantidad de actividades que se han dejado en el olvido. Cada uno tiene un gusto diferente y es entendible, esta situación genera en las familias la necesidad de conocerse y descubrir gustos afines que ayuden a rescatar la unidad familiar.

Estos momentos son especiales para la comunicación con nuestros hijos desde muy pequeños. No se nos olvide que las palabras que ellos escuchan desde temprana edad, son las que aprenderán y le servirán para interactuar. Si crecen escuchando, “SI”, “BUENO”, “TE QUIERO”, “AMOR”, estos serán los símbolos con los cuales establecerán relaciones; pero sucede que, aprenden a decir “no” antes que “sí” y con frecuencia “odio” en vez de “amor”.

Hablemos de otra oportunidad de enseñar amor a nuestros hijos, la llegada a casa, ya sea al terminar un día de trabajo, o después de un viaje, es más, la llegada a la finca en un fin de semana, el perro corre a saludarlo, usted juega con él, lo acaricia, le rasca la cabeza, porqué no hacer lo mismo con su hijo.

En una ocasión un niño de un grado inferior faltó al colegio después de un fin de semana; al preguntársele por el motivo de su ausencia, el niño me respondió: “Para mi papá fue más importante llevar el perro a la finca que traerme al colegio”. Si usted es consciente que un ser irracional merece su atención y cariño, ¿qué pasa con la atención y el cariño de sus hijos?

Aproveche la oportunidad que la vida le brinda para acariciarlo, mirarlo a los ojos y regocijarse en él, dígale algo como lo siguiente: he pasado tanto tiempo sin verte y me has hecho mucha falta, ría con él de la anécdota del día, pregúntele como le fue y reconozca sus éxitos; recordemos lo que sucede en las casas cuando los niños empiezan a mostrar avances, el niño(a) gatea y hay fiesta en la casa, da los primeros pasos y es el más grande acontecimiento celebrado por toda la familia, dibuja la primera letra y es motivo de publicación general, sus padres y hermanos lo aman y él lo percibe, por eso quiere ser agradable ante sus ojos.

En algunas ocasiones, las cosas no salen como el adulto quiere y le dicen: “no te quiero”, es decir, como sabemos del valor del cariño en una persona, se utiliza como fuente de amenaza y de inseguridad y no de crecimiento personal.

Por esto, los invito pues, a amar a sus hijos, de manera INCONDICIONAL. Acarícielo, béselo, abrácelo junto a su pecho, tomen una siesta juntos, juegue con él, no solamente cuando usted pueda, saque tiempo de sus ocupaciones, no se contente con llevarlo al parque para que juegue con sus amigos, él lo que más anhela es compartir con usted. Fomente su autoestima; un niño que aprende a ser valorado, protagonista de sus acciones a ser aceptado, a expresar sus emociones, sus gustos, es un niño que aprenderá a amar sin CONDICIONES, aprenderá a SER.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

Estas son algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.

  • No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
  • Dígale sus cualidades, pero no exagere.
  • Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
  • De vez en cuando llegue a la casa con una pequeña sorpresa, esa colombina que tanto le gusta, la chocolatina preferida, la manzana que tanto disfruta, un paquete de láminas para el álbum que está llenando, el afiche anhelado, la caricia- coqueta y cómplice acompañada de una palabra o un gesto de amor.
  • Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
  • No suponga que su hilo sabe que lo ama, dígaselo.

Programa Inspiración - Boletín No. 1024

BIBLIOGRAFÍA:

Buscaglia, Leo. Vivir, amar y aprender.
Buscaglia, Leo. Cómo amarnos los unos a los otros.

LaFamilia.info
06.06.2010

En los últimos años, se ha convertido para los padres de familia en una difícil tarea el mantener la disciplina en el hogar con la asertividad necesaria que esta requiere. Se entiende por "disciplina" el entrenamiento adecuado para desarrollar auto-control.

En determinado momento usted querrá que sus niños desarrollen su propia habilidad para guiar sus propias acciones y comportamientos, de una manera apropiada en todas las situaciones, inclusive cuando usted no esté presente. Esto puede hacerse únicamente si usted enseña poco a poco desde la niñez, haciéndolo con firmeza pero sin dejar de lado el cariño y el planteamiento de reglas claras y justas. Empiece cuando sus niños son aún bebés. Recuerde que el mundo es totalmente diferente de cuando usted era joven. Sus niños necesitarán aprender diferentes habilidades y destrezas.

Dirigir el comportamiento de sus niños es un trabajo un poco pesado, pero también es el trabajo más importante de la familia. Los niños necesitan su ayuda para aprender a comportarse. Recordemos que los padres somos los modelos para nuestros hijos e imitan todo comportamiento. La disciplina y supervisión cambian con la edad de sus niños. Los niños pequeños demandan más tiempo para guiarles en la manera de comportarse. Los niños mayores también necesitan de una guía, pero el tiempo y número de veces son menores cada día. Usted necesita disciplinar y guiar el comportamiento de sus niños de manera respetuosa, firme y real, inclusive si usted se siente ansioso y enojado. Evite hacerlo cuando se encuentre de mal genio porque podría lastimar el auto estima de su hijo.

Durante todas las etapas de desarrollo, los niños necesitan saber anticipadamente lo que se espera de ellos y los comportamientos que son inaceptables. Los niños pequeños no siempre entienden las palabras que usted habla, aunque les diga lo que espera de ellos; observe lo que pueden soportar. Recuerde que cuando el comportamiento y la atención del niño no contribuyen a la realización de alguna actividad, usted necesita intervenir. Por ejemplo, cuando lleve a sus niños pequeños de compras, mire cuidadosamente las cosas que son capaces de tolerar. Ir de compras es divertido por corto tiempo; luego los niños necesitan hacer alguna otra actividad. A los mayores, déjeles saber de antemano lo que espera de ellos. Recuerde traer libros, crayones, juguetes o cualquier otro artículo que les será de interés y los mantendrá ocupados. Estas actividades divertidas e interesantes, crearán la oportunidad de obtener comportamientos apropiados de sus niños.

¿Quién debe disciplinar?

  • Padres
  • Familiares
  • Maestros

Todos tenemos la responsabilidad de enseñarles a los niños las reglas de comportamiento y las costumbres establecidas por nuestra sociedad.

La tarea de disciplinar es muy grande y compleja. En el proceso, los sentimientos están presentes, lo cual hace más difícil en ocasiones tomar decisiones.

Para disciplinar se requiere:

  • Plan de Trabajo
    Los padres deben especificar la conducta deseada. Es un trabajo compartido y con metas definidas.
  • Paciencia
    El proceso no es fácil, ni se logra con rapidez. Es necesario tener calma hasta que se logre la conducta deseada. El niño necesita tiempo para aprender e interiorizar las reglas.
  • Consistencia
    Se debe mantener lo establecido desde el primer momento, reforzando la conducta deseada y sancionando la no deseada. El variar le crea confusión al niño quien termina haciendo lo que desea.
  • Comprensión
    Recuerde que es un proceso de aprendizaje, por lo cual es necesario entender los errores en la acción. Como se haga, determinará la actitud del niño durante este proceso.
  • Comunicación
    Es necesario explicarles a los niños las razones buenas y malas de cada comportamiento. Ello les dará mayor conciencia de la acción realizada.
  • Respeto
    Todos tenemos el derecho a ser tratados con respeto y dignidad. El niño que es respetado aprende a respetar.
  • Compartir
    Ambos padres deben compartir la autoridad. No es saludable delegar la responsabilidad en uno solo.

Disciplina vs. Castigo

Muchos padres piensan que disciplinar es sinónimo de castigo, lo cual es incorrecto. El castigo es una forma ineficaz y dañina de disciplinar. La palabra disciplina debe ser vista como enseñanza, diálogo, orientación, dirección, refuerzo, reconocimiento, entre otros. El amor es lo que hace la diferencia entre castigo y corrección. Cuando los padres enfadados quieren cortar por lo sano y aplican la vara con ira, difícilmente logran corregir el error o la mala tendencia del niño. Cuando los padres pierden el control y aplican el castigo con palabras fuertes y con gritos, el niño puede quedar asustado de momento, pero interiormente no ha hecho ningún propósito de cambiar.

Mientras más se sienta amado un niño, más fácil es disciplinarlo. La razón es que un hijo tiene que identificarse con sus padres a fin de aceptar su orientación sin resentimientos ni hostilidad, sin hacer resistencia pasiva. Si el hijo no se identifica con sus padres, creará resentimiento, en lo que se refiera a la autoridad, se inclinará por entero a hacer exactamente lo opuesto a lo que se espera de él. Esa actitud se ha vuelto sumamente común.

Muchos padres, especialmente aquellos que no recibieron mucho amor en su propia niñez, tienden a pasar por alto la importancia de formar a un niño. Ellos consideran que la principal tarea de la paternidad es castigar en lugar de emplear otras formas más positivas de disciplina. Para que la disciplina sea efectiva, los padres tienen que mantener lleno el tanque emocional de sus hijos con amor.

Cuando un niño se porta mal, lo que ha hecho no debe ser tolerado. Sin embargo, si no sabemos lidiar con eso o somos demasiado ásperos o demasiado indulgentes, tendremos más problemas en un futuro con ese niño y esos problemas empeorarán según vaya creciendo. Si necesitamos disciplinar a un niño guiándolo hacia una buena conducta, el primer paso en ese proceso no es el castigo, hay que hablar con firmeza y cariño a la vez.

El punto de equilibrio de la disciplina

Históricamente cada cultura ha fijado expectativas de lo que se considera un comportamiento maduro y ha ideado medios a través de los cuales puede lograrse esto. Únicamente en este siglo hay gente que ha supuesto que los niños no necesitan disciplina. Este enfoque de "carta blanca" hacia la paternidad permite que los hijos hagan lo que se les ocurra, no produce hijos felices ni responsables.

Para alcanzar el punto medio en una buena educación, se debe tener claridad acerca de los valores que se quiere inculcar; establecer unas reglas sencillas y comprensibles para el niño, y transmitirías con afecto y firmeza. En el cumplimiento de estas se debe ser flexible, dentro de lo razonable; por ejemplo algunas reglas pueden servir para el más pequeño, pero no tienen la misma efectividad con uno más grande. Al mismo tiempo, se deben tener límites y estimular la capacidad para tomar decisiones, con el fin de que los hijos sean cada vez más autónomos e independientes. Para esto, los padres deben mantener una actitud firme, de autoridad con dignidad y respeto.

Para lograrlo es necesario:

  • Ser siempre constante y consecuente en las exigencias disciplinarias.
  • Explicar la razón de los límites que se le imponen cuando es posible hacerlo.
  • Darle a conocer al niño lo que pasa cuando rompe las normas.
  • Ayudarle a desarrollar el autocontrol.
  • Explicarle los comportamientos que enojan a los adultos.
  • Actuar rápidamente cuando se porte mal sin permitir que el problema aumente.
  • Ser consistente. Ponerse de acuerdo con los otros miembros de la familia en los métodos de disciplina. De esta forma el pequeño siempre sabrá qué pasa si no sigue las reglas.
  • Evitar el conflicto de poderes. La disciplina no es un juego en el que hay un ganador y un perdedor.
  • Respetar al niño y permitirle no estar de acuerdo en algunas ocasiones.
  • Darle sugerencias positivas y estimularlo para que tome decisiones.

"La disciplina implica la larga y vigilante tarea de guiar a un niño desde la infancia a la edad adulta."

Bibliografía

LÓPEZ, María Helena. Tareas sin peleas, Intermedio, Colombia, 2003.
MARTÍNEZ, Baudilio. Educar con límites, Alfaomega-Norcea, México, 2003.
WHITE, Elena G. de. Conducción del niño, Asociación Publicadora Interamericana, México, 2004.
FELDMAN R., Jean. Autoestima para niños, Alfaomega-Norcea, México, 2003.

Inspiración: PROGRAMA PARA LA FORMACIÓN DE PADRES

Una publicación del programa “Inspiración”.