LaFamilia.info
16.07.2012

 

 

La revista Money entrevistó a medio centenar de economistas, psicólogos, directores de inversiones y financieros, para identificar ocho errores psicológicos que la gente suele cometer al mover su dinero:

 

1. Demasiado miedo perder
Solución: Una forma de ser más racional es olvidándose de los gastos de la inversión para centrarse solamente en los riesgos futuros y en las posibles ganancias.

 

2. No tener en cuenta los efectos de la inflación
Solución: Pensar en términos de poder de compra, en vez de unos términos absolutos, es una solución a este punto.

 

3. Intimidarse por aquellos que pretenden ser grandes expertos
Solución: Lo ideal es establecer criterios propios de inversión sobre una base de conocimientos adquiridos.

 

4. Confiarse sobre la base de una limitada información
Solución: Se debería disponer de un buen archivo de información y acordarse tanto de los errores como de los éxitos.

 

5. Oír solo aquello que se quiere oír
Solución: Buscar opiniones contrarias y analizarlas objetivamente.

 

6. Resistirse al cambio

Solución: “No cambiar” es una decisión que con frecuencia no es favorable; por ejemplo, mantener el dinero en el banco porque no se está dispuesto a estudiar la posibilidad de invertir en fondos de inversión.

 

7. Morder más de lo que se puede masticar
Solución: No comprar más de lo que necesita, incluso aunque se trate de un “negocio redondo”.

 

8. Realizar compras con la tarjeta de crédito sin tener los recursos
Solución: Cuando use una tarjeta de crédito, pregúntese si estaría dispuesto a comprar lo mismo si lo tuviera que pagar en efectivo.

 

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29.08.2011

 

 

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Soñamos con un techo propio para nuestra familia, un lugar donde puedan crecer los hijos, donde haya cabida para albergar los lazos de amistad, donde sea refugio de momentos felices. Este es uno de los sueños más deseado en el mundo entero, y por lo general su consecución es el resultado de esfuerzo y trabajo -lo hace aún más anhelado-. Además es una de las mayores inversiones que enfrenta cualquier familia.

 

Por las anteriores razones y otras más, la compra de la vivienda no es un asunto para tomar a la ligera, es necesario informarse debidamente y analizar con “cabeza fría” los pros y los contras de cada opción.

 

Conozca cuáles son los principales puntos que se deben tener en cuenta a la hora de dar este importante paso.

 

Primer punto: Definir el presupuesto

 

Este es el primer asunto y tal vez el más significativo para realizar la compra de la vivienda. Significa evaluar la capacidad de endeudamiento partiendo de los ahorros acumulados, los ingresos y los gastos tanto presentes como futuros.

 

No es aconsejable extralimitarse y adquirir bienes que sobrepasan las posibilidades económicas de cada quien; pues la idea es tomar una decisión, que si bien representa responsabilidad, no debe prever angustia.

 

Por tanto, tener las cuentas claras permite realizar una inversión acorde a las condiciones reales.

 

Segundo punto: Establecer las necesidades

 

Depende de los requerimientos de cada quien; algunos prefieren una buena ubicación, para otros prevalece la antigüedad de la vivienda y para otros el mayor atributo a elegir es el área.

 

De esta manera, se sugiere hacer el ejercicio de realizar una lista de prioridades, con base a ella establecer en cuáles se está dispuesto a ceder y en cuáles no. Este será el mapa que permitirá tomar una decisión basada en las necesidades de la familia.

 

Tercer punto: Pensar a futuro

 

Aspectos como el presupuesto y la adaptación a las necesidades de cada quien, son los primeros criterios a evaluar cuando se realiza una compra de residencia. Sin embargo existen otros asuntos claves que algunas veces son ignorados y que comprometen el futuro del bien a adquirir, como son: los costos de mantenimiento de la residencia, las posibilidades de valorización de la inversión, el valor de la póliza de seguro, la proyección del sector o los planes de infraestructura que afectarán la vivienda en el largo plazo. Todo esto le permitirá determinar si además de cumplir sus expectativas, está haciendo una inversión conveniente.

 

Cuarto punto: Convertirse en todo un experto

 

En medio de este proceso el comprador debe empaparse del tema inmobiliario para poder tomar una decisión basada en el conocimiento. Por consiguiente se deben estudiar las ofertas que hay en el mercado, los precios en que oscilan los inmuebles de similares características, las obligaciones del comprador y del vendedor, los impuestos a cancelar...

 

Si es un proyecto inmobiliario que se encuentra en planos o en fase de construcción, es importante informarse ampliamente sobre la empresa constructora -trayectoria, obras realizadas, reputación en el mercado, solidez económica, atención a los clientes, entidad bancaria que respalda la obra-. Todo esto con el fin de evitar toparse con una compañía ficticia o en déficit que ponga en riesgo el capital del comprador.

 

Recuerde que entre mejor informado esté, mayor será el sentimiento de tranquilidad frente a la inversión a ejecutar.

 

Quinto punto: Todo en regla

 

Cuando finalmente se ha hallado la vivienda de los sueños, hay que revisar que todos los requisitos legales se encuentren en regla y al mismo tiempo estén acordes a lo pactado. De ahí que leer con detenimiento cada componente del contrato de compraventa, sea una tarea minuciosa que ojalá cuente con la mirada de un abogado que respalde al comprador. Una vez firmado el contrato, no hay vuelta atrás.

 

Del mismo modo, en las viviendas usadas, es preciso asegurarse de que los impuestos y el pago de los servicios públicos estén al día. Asimismo que no tenga embargos o problemas legales que afecten al inmueble.

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09.08.2010

 

 

La preocupación de muchos padres en cuanto a temas financieros, recae en el alto costo de la educación superior de los hijos, como ocurre en algunos países. No obstante, hay varias opciones que ayudan a contrarrestar tal angustia, previendo esta situación que algún día llegará. Sin duda alguna, estas medidas anticipadas dan tranquilidad a los padres, permitiéndoles disponer de los recursos económicos necesarios, una vez llegue el momento del ingreso a la universidad.

 

Cuando se piensa en el futuro económico de la familia, inmediatamente vienen a la mente las posibilidades monetarias que certificarán el bienestar y el progreso de la misma. Pese a tener los mejores deseos y emprender una lucha por lograrlo, existe la posibilidad de que las circunstancias cambien desfavorablemente, perjudicando así la formación académica de los hijos. Es por esto, que tomar acciones preventivas cuando las condiciones lo permiten, minimizará los riesgos y será una decisión sabia que nunca será motivo de arrepentimiento.

 

Aunque parezca extraño, el mejor momento para ahorrar con este fin, es cuando los hijos están muy pequeños, pues así tomará las características de un ahorro a largo plazo, el cual supone unas cantidades mínimas que lo hacen mucho más llevadero.

 

Por tanto, para que el ingreso de los hijos a la universidad no sea un tormento en relación a su costo monetario, hay que pensar en algunas estrategias previas que brindarán un respiro económico después; algunas opciones para evaluar:

 

Seguros educativos

 

 

Varias empresas del sector financiero y de seguros, ofrecen una excelente alternativa para estos casos, como es el sistema de inversión para pre-pagar la educación superior. Funciona como un plan de inversión para la educación universitaria, que garantiza, sin importar el costo de la matrícula en el futuro, el pago total de los estudios del beneficiario. La recomendación es que se adquiera desde el nacimiento del hijo, pues la edad del beneficiario influye directamente en el costo de los planes (a mayor edad, más altas las cuotas). Adquirir seguros de este tipo, elimina para los padres la tremenda incertidumbre sobre los costos que tendrá una buena educación en el futuro.

 

Ahorro programado

 

Los esposos pueden integrar a su presupuesto mensual una suma determinada para comenzar a recolectar el dinero que solventará el estudio de los hijos. Cada quien dependiendo de sus ingresos y egresos, establecerá una suma fija que deberá ser cumplida a cabalidad.

 

Una cuenta de ahorros desde pequeños

 

 

Para evitar gastar este dinero ante situaciones imprevistas, se sugiere abrir una cuenta de ahorros a nombre de los chicos y allí depositar mensualmente una suma determinada. La mayoría de las entidades bancarias prestan este servicio y también ofrecen modalidades de rentabilidad. Este plan se ha convertido en una especie de alcancía modernizada en donde los fondos recaudados están de modo seguro, para que en el día de mañana podamos ver a los hijos como todos unos profesionales.

 

Becas o auxilios económicos

 

Los gobiernos y diferentes instituciones educativas, buscan promocionar el estudio en las nuevas generaciones. Por eso las becas o auxilios gestionados con suficiente tiempo, serán una gran ayuda para los padres.

 

Enseñarles a ahorrar

 

Si bien los padres son los principales responsables de las finanzas familiares, los niños también pueden aportar su “granito de arena”. Una vez comiencen a recibir su mesada, se les puede enseñar a destinar parte de ésta al ahorro, dejándoles en claro su finalidad como es asegurar sus estudios académicos para cuando sean mayores.

 

La educación, como el activo más valioso que se puede heredar a los hijos, merece toda la atención posible, cualquier medida que se adopte, será un paso adelante que generará muchas satisfacciones.

 

Fuentes: cuentas-bancarias.es, globalseguroscolombia.com, grupohelm.com, abcdelbebe.com

LaFamilia.info
27.02.2012

 

 

Pruebas y estudios señalan que algunas medidas que por años se han considerado efectivas por su efecto ahorrador, en realidad no sirven en absoluto a la economía familiar ni al cuidado del planeta, y al contrario, representan un mayor gasto.

 

Aparte de aprovechar la luz natural, usar bombillas ahorradoras y preferir electrodomésticos de bajo consumo, existen otras formas que han sido igualmente comprobadas que ayudan a ahorrar energía beneficiando las finanzas del hogar y el medio ambiente:

 

1. Los aparatos en “stand by” sí consumen energía

 

Muchos electrodomésticos siguen consumiendo energía mientras están apagados. Son los que quedan con un piloto encendido en posición de reposo o “stand by”, lo cual representa cerca del 5% del consumo de los hogares.

 

Estos consumos, pequeños pero permanentes, pueden hacer que un aparato consuma más energía en el tiempo que está en espera, que en el que está en uso.

 

Según datos del último estudio del IDAE y Eurostat, el modo “stand by” supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el de la computadora (172 kWh).

 

2. El lavavajillas es más económico que el lavado manual

 

Se ha comprobado que el lavavajillas es más eficiente que lavar manualmente los platos especialmente si se utiliza con una carga completa. Estas cifras lo comprueban: un lavaplatos eficiente usa cerca de 4 galones de agua por carga, e incluso las máquinas estándar usan sólo 6 litros. Mientras que lavar los platos a mano, por lo general usa un promedio de 20 galones de agua, y se consume un 10% menos de energía.

 

Eso sí, han de ser aparatos eficientes de bajo consumo (en el momento de adquirirlos, hay que fijarse en su etiquetado energético), que permitan elegir la temperatura del agua y reutilicen el calor para el posterior aclarado o secado.

 

3. Regular la temperatura de los equipos de climatización ahorra energía

 

Tan sólo la calefacción y la producción de agua caliente suponen la mayor parte de la energía consumida en una vivienda, el 66%.

En muchos hogares es habitual conservar una temperatura media durante las 24 horas, ya que se considera que apagar y encender la calefacción acarrea un mayor consumo de energía y, por ende, de gasto económico, pero lo cierto es que cada grado de más incrementa el consumo de energía en un 7%, lo que supone un derroche innecesario.

 

Aunque es preciso un pico de calor para alcanzar de nuevo la temperatura deseada, el saldo final de energía consumida es ventajoso.

 

4. Planchar un día a la semana es mejor que planchar varias veces

 

Planchar la mayor cantidad posible de ropa en cada sesión, es una medida para ahorrar, ya que la cantidad de electricidad que requiere la plancha para calentarse se desperdicia cuando se utiliza en pocas prendas.

 

5. Apagar las luces fluorescentes

 

Otra falsa idea muy extendida entre los hogares es que el gasto de energía al dejar los tubos fluorescentes encendidos es menor que si se apagan y encienden cada vez. De manera errónea, se sustenta en una explicación similar a la de la calefacción.

Los estudios han demostrado que pese a que al encender un tubo fluorescente se precisa un sobreconsumo de corriente eléctrica, este apenas dura una fracción de segundo. En iluminación incandescente, el tiempo máximo de ausencia que no compensaría el apagado y encendido posterior se reduce a tan solo 0,3 segundos. De ahí que el gasto sea mucho mayor si se deja siempre encendido. Ahora bien, la vida del fluorescente puede acortarse si se apaga y se enciende en repetidas ocasiones.

 

Electrodomésticos con “Energy Star”

 

Antes de adquirir un aparato es importante revisar su consumo energético y si contiene sellos como “Energy Star” que garanticen su bajo consumo.

Energy Star es un programa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos creado en 1992 para promover los productos eléctricos con consumo eficiente de electricidad, reduciendo de esta forma la emisión de gas de efecto invernadero por parte de las centrales eléctricas. La presencia del logotipo identifica al producto con un 10 a 50 por ciento más eficaz en el ahorro de energía que los demás.

Un producto que lleva el sello de Energy Star utilizará menos electricidad, ahorrando dinero y costos de energía.

 

Fuentes: consumer.es, vidamasverde.com, twenergy.com, elmundo.es, energystar.gov

 

Por LaFamilia.info 

Foto: Freepik/Rawpixel

 

La enseñanza que se les debe ofrecer a los hijos en relación al dinero, no es sólo darles a entender en qué y cómo gastarlo, es mucho más que eso. Comprende aspectos tan determinantes como es la capacidad de razonamiento, la actitud frente a las dificultades financieras, el desarrollo del autocontrol, la cordura que exigen ciertas situaciones, la recursividad e imaginación para la búsqueda de soluciones, la valoración del esfuerzo, la responsabilidad, la honestidad, la ética en el trabajo, etc. los cuales únicamente se aprenden en la familia, de ahí su urgencia y relevancia.

 

Justamente las siguientes enseñanzas pretenden brindar a los padres lineamientos para lograr que los hijos interioricen los anteriores conceptos, que sin duda estarán en juego por el resto de sus vidas.

 

1. El dinero es un medio para obtener ciertas cosas, no un fin. Quiere decir que el dinero no es un pretexto para pasar por encima de las personas o de los principios personales, sino que es la vía para lograr metas que signifiquen beneficios propios y para los demás.

 

2. El dinero no es malo, lo malo es el deseo posesivo y desenfrenado hacia él. Cuando una persona basa todos sus esfuerzos y felicidad alrededor de éste, su vida se torna pobre y vacía.

 

3. Se debe ser poseedor de dinero, en lugar de ser poseído por él. El hombre es dueño de sus actuaciones y de su riqueza, pero no debe ser esclavo de ella.

 

4. Dinero no es igual a felicidad, con el dinero se adquieren bienes u otros beneficios, pero nunca podrá comprar la verdadera y única felicidad, como son los momentos que se viven en familia o el hecho de gozar de una salud próspera.

 

5. El dinero requiere esfuerzo, se trabaja para lograrlo y se aprende a administrarlo. En este punto concreto, es donde los papás deben adjudicarles a los hijos, pequeños encargos acordes a su edad. De esta manera vivirán en carne propia el valor del esfuerzo y apreciarán el trabajo que realizan los padres para poder brindarles su educación, recreación, vivienda, alimentación, vestido, entre otros.

 

6. Ahorrar es una necesidad. Y así se les debe enseñar desde que los hijos están pequeños. Una persona que desde tempranas edades ha sido acostumbrada a reservar parte de sus ingresos (así sea la mesada) para el ahorro, es más probable que cuando sea adulto tenga autocontrol y piense con cabeza fría antes de hacer un gasto.

 

7. Compartir con otros. Algunas veces el ser humano necesita ver realidades opuestas a la suya, para poder asimilar algunos aspectos. Por ello es conveniente que los hijos conozcan la vida de otros niños con más necesidades y así llegar a su propia conclusión de lo afortunados que son y lo mucho que pueden ayudar a otros.

 

8. Evaluar el costo-beneficio y precio-calidad. Cada que el niño pida algún juguete u otro objeto, es recomendable que se le invite a pensar si realmente lo necesita, si el valor que pagará por éste es justo o no, si le sacará provecho a largo o a corto plazo, así como a valorar otras ofertas y si la calidad es acorde al precio; claro está que se debe explicar en los términos que el niño comprenda. Esta reflexión hará que sus decisiones estén en razón a evaluar el costo más allá del simple antojo.

 

Regla de oro: El ejemplo. ¡Cómo iba a faltar semejante elemento! No olvidemos que los hijos tienden a repetir las conductas de sus padres, y la cuestión del dinero no es la excepción.

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LaFamilia.info
14.06.2010

 

 

Un seguro -médico, de vida, de vivienda, de auto, de viaje- es una medida preventiva que puede evitar dolores de cabeza más tarde. Claro está que hay que apoyarse en un asesor de confianza que le ayude a encontrar una buena póliza a un precio justo. Si usted se considera nulo en el tema de seguros, he aquí una explicación general.

 

Un seguro es la forma de protegerse ante una amenaza o ante la posibilidad de que un suceso inesperado ocurra. Los seguros dan cierta tranquilidad pues es una manera de prever situaciones que podrían costarnos mucho dinero en el momento que se presentasen.

Existen algunas falsas creencias acerca de los seguros, como por ejemplo que son muy costosos, que no responden ante los siniestros, etc. Pero lo cierto es que hay seguros para todos los bolsillos, depende de la cobertura de la póliza y el monto a asegurar. En cuanto a su incumplimiento, es importante asegurarse con las empresas reconocidas de cada país y verificar que estén acreditadas por un ente legal que autorice su ejercicio.

 

El mercado de seguros se ha ido expandiendo, en la actualidad hay una amplia oferta de productos, hay seguros para cada cosa, pero en lo que concierne a la familia en general, hay seis seguros básicos a tener en cuenta:

 

Seguro médico

La salud es lo primero que se debe asegurar. Algunos países exigen tener un plan básico de salud que cubre las necesidades primordiales, pero si las posibilidades económicas permiten tener un plan adicional que cubra enfermedades graves, mucho mejor.

 

Seguro de vida

Un seguro de vida protege al asegurado y a su grupo familiar contra las consecuencias económicas de una invalidez o fallecimiento. Es una herramienta de gran valor para las familias que dependen exclusivamente de una sola fuente de ingresos, pues cuando ésta deja de producir, el seguro proporciona una suma de dinero para que la familia pueda continuar con su cauce regular.

 

Seguro de vivienda

Abriga los siniestros que puedan afectar al inmueble como robo, incendio, desastres naturales, inundación…; como también eventuales responsabilidades civiles. Igualmente es una garantía para preservar el bienestar de la familia.

 

Seguro de auto

Una vez se conduce un auto, estamos expuestos a una vasta lista de peligros, por eso, este seguro se convierte en una necesidad. El seguro del auto ayuda a solventar aconteceres desafortunados como accidentes, daños, robos y responsabilidad civil.

 

Seguro para el retiro o renta vitalicia

Éste también depende de la legislación de los diferentes países. En algunos, es obligatorio hacer un ahorro programado durante toda la vida profesional con el objetivo de tener una jubilación, una vez el periodo laboral culmine.

 

Seguro de viajes

Éste se ocupará de cualquier imprevisto que suceda fuera del país originario. Puede cubrir desde una enfermedad hasta la pérdida del equipaje. Algunas tarjetas de crédito, prestan este servicio y no se tendrá que recurrir a seguros extras.

 

Antes de tomar un seguro

  • - Evalúe sus necesidades y presupuesto disponible para este fin.
  • - Debe tener muy claro los alcances de su cobertura, suma asegurada y vigencia.
  • - El nivel de compromiso de la aseguradora con el cliente, seriedad, rapidez en la atención de siniestros y pago.
  • - Antes de firmar cualquier papel, lea siempre la totalidad del contrato.
  • - Tenga presente las fechas de culminación de sus seguros, pues una vez se venzan, no tendrán cobertura de ningún tipo.
  • - Permanezca en contacto con su asesor de seguros y pídale que lo mantenga al tanto de sus pólizas, nuevas ofertas, leyes, modificaciones, etc.
  • - Algunas empresas dan la facilidad de pagar los seguros de forma diferida en varias cuotas, lo que lo hace más asequible.

 

 

Fuentes: fasecolda.com, granasesoria.com, mx.finanzaspracticas.com, consumer.es

LaFamilia.info
31.10.2011

 

 

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Hay algunos temas que por áridos que puedan resultar, conviene hablarlos antes de contraer matrimonio o al menos en los primeros meses de éste, para así evitar malos ratos en el futuro. Uno de ellos es el relacionado con el dinero, un asunto que no conviene dejarlo pasar inadvertido. Estos seis consejos servirán a los recién casados o próximos a serlo, a tratar los asuntos económicos en su vida matrimonial.

 

1. Todas las cartas sobre la mesa

Es necesario ser sincero con la pareja y darle a conocer todos los bienes que se tienen, así como los ahorros y las deudas que puedan existir (tarjetas de crédito, préstamos para estudio, vivienda, auto, etc.) es un gesto de delicadeza que marca un buen comienzo en la relación. El hecho de esconder u omitir información de este tipo, puede hacer que algún día salga a relucir y haga mella en la confianza lograda.

 

2. Elaborar un presupuesto

Después de tener claridad sobre los activos y los pasivos, es el turno de señalar uno a uno los gastos que se deben asumir y los ingresos que los soportarán. Se recomienda que uno de los cónyuges, se encargue de velar por cumplimiento del presupuesto, así como de llevar el récord de los gastos mensuales. El presupuesto es un elemento que brinda orden, claridad y permite hacer una buena administración del dinero.

 

3. ¿Cuentas juntas o separadas?

Muchas parejas se cuestionan si deben unir sus cuentas o si cada quien asume unos gastos o si es mejor hacer un aporte proporcional a sus ingresos, y la verdad es que eso depende mucho de la pareja. Algunas veces ocurre que las tácticas no funcionan en unos matrimonios pero en otros sí, y por eso no podemos hablar de recetas universales. La clave está en hallar un punto común donde tanto él como ella se sientan cómodos y además sea una forma práctica de atender las necesidades económicas de la familia.

 

4. Decisiones consensuadas

Como en la mayoría de los aspectos de la vida conyugal, las decisiones relacionadas con las finanzas, deben ser producto del consenso. A esto mismo se refiere el autor Francisco Gras en uno de sus escritos: “En casi todos los matrimonios una de las partes es la que hace la mayoría de las decisiones financieras. Tienen que estar seguros que las decisiones las hacen conjuntamente y con mucha comunicación, para no encontrase con situación financieramente duplicadas o antagónicas.”

 

5. Vivir con menos de lo que se gana: ¡ahorrar!

Este consejo no es solo para los recién casados, es para todos. La única forma de prosperar financieramente es poder gastar menos del dinero que entra y ahorrar la diferencia. Hay cantidad razones por las que ahorrar, en los mejores casos para adquirir un bien o hacer viaje, pero también hay que pensar en las emergencias, los imprevistos y las épocas de “vacas flacas”. Los recién casados pueden tener un punto a favor y es el hecho de que aún no hay hijos que sostener, lo que permite hacer unas reservas de dinero.

 

6. Hacer reuniones financieras

Por lo general en el día a día los esposos intercambian frases sobre las cuentas por pagar o la idea de una inversión, pero realmente muchas veces estas pláticas no se dan en un contexto adecuado, ya sea por la prisa del momento o por distractores que no han de faltar. Por tanto, estas reuniones son la oportunidad perfecta para discutir sobre estos temas. No tiene que ser algo formal como si se tratase de una reunión de trabajo, es solo abrirle un espacio en las agitadas agendas para charlar sobre los asuntos económicos del hogar y evaluar cómo van, en qué podrían ahorrar o qué inversión sería conveniente realizar. También es conveniente hablar sobre las metas financieras que tiene cada cónyuge, esto los hará trabajar en conjunto para lograr un sueño.

 

Como conclusión, una reflexión del autor citado con anterioridad: “Habrán leído que más del 50% de los matrimonios actuales terminan en divorcio y que la causa principal de los divorcios son las cuestiones económicas. La mayoría de las veces es por no haber hablado con claridad de estas cosas económicas antes del matrimonio. También por no hacerlo periódicamente durante el matrimonio y por tener una política de ingresos y gastos fuera de la realidad. Es mucho más fácil decir que `sí´ a todo, que decir que `no´ y enfrentarse a la realidad económica.”

LaFamilia.info
28.02.2011

 

 

 economiafliar2015
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Cómo explicarles a los hijos que la economía familiar se encuentra en crisis, no es tarea fácil, pero mucho peor es ocultar una realidad que tarde o temprano los afectará y deberán entre todos, comprometerse a salir adelante. Se ha de hablar por tanto, sobre los retos a los que deberán enfrentarse.

 

Los cambios no dejan de ser inquietantes, y más aún cuando se trata de la estabilidad económica de una familia, donde los intereses y bienestar de sus miembros se verán alterados. Cuando una situación de desempleo, reducción de ingresos o algún siniestro inesperado (robos, catástrofes naturales, muerte de uno de los padres, etc.) se presenta, los desajustes en las finanzas familiares no se hacen esperar. Surge la necesidad entonces, de tomar medidas que ayuden a sobrellevar este aprieto y estimular además, a que cada uno ponga su granito de arena con el fin de equilibrar las cargas.

 

¿Cómo decirles a los hijos?

 

En la mayoría de los casos, las crisis económicas son previsibles y en cierto modo, pueden tratarse antes de tocar fondo. Es en este momento, donde los adultos deben hacer un alto en el camino y replantearse cada uno de los egresos que tiene la familia y la capacidad de cubrirlos con los ingresos reales. Una vez hecho este análisis, los padres deben hacerle saber a sus hijos lo que está ocurriendo, quienes por pequeños que sean, podrán percibir el ambiente tenso que regularmente genera este tipo de circunstancia.

 

Se debe presentar la crisis como una situación que merece atención inmediata pero tampoco dramatizar el asunto. Unas palabras alentadoras que impliquen superación y oportunidad, surgen mejor efecto que un mensaje derrotista. Se ha de hablar con claridad sobre los cambios que enfrentará la familia e invitarlos a tener conciencia sobre el apoyo que cada uno puede brindar, por más mínima que parezca la contribución.

 

Por obvias razones, la información que se le presente a los hijos, debe ser acorde al nivel de comprensión que supone la edad. En especial, los niños más pequeños, pueden sentir temor al respecto e incluso llegan a fantasear en cuanto al lugar de vivienda, el colegio, etc. Lo que amerita vigilancia por parte de los padres. En el caso de los hijos más grandes, se podrán dar mayores detalles, pues se considera que a su edad, ya son conscientes del valor del dinero y de la necesidad de éste para adquirir bienes materiales.

 

Cuando se les hace saber a los hijos lo que ocurre en casa, ellos entenderán mejor por qué se les niega un juguete, un vestido o el viaje de vacaciones... Esta plática facilitará las cosas y también será un aprendizaje valioso para los hijos: vivir en un ambiente austero pero con mucho calor de hogar.

 

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LaFamilia.info
12.04.2010

 

 

El comercio electrónico es una de las opciones preferidas de los consumidores actuales, pues gracias al internet se puede comprar en cualquier parte del mundo, las 24 horas del día y los 365 días del año.

 

La cultura del e-commerce en el mundo

 

En Norte América por ejemplo, la compra por internet es más utilizada que la forma tradicional, pues también las empresas se han encargado de generar una cultura de consumo electrónico confiable y asequible para sus consumidores.

 

Los esfuerzos por crear todo un proceso de compra computarizado, -que comienza desde la orden de compra con un sistema de pago seguro hasta la distribución eficaz, confiable y casi que inmediata- han hecho que los estadounidenses opten por comprar a través de internet ahorrándose tiempo, combustible y dinero.

 

En algunos países de Latinoamérica este canal de compra todavía está en desarrollo, aún hay desconfianza en los compradores, además, el perfil que se encuentra a menudo es más tradicional, prefiere acercarse al almacén para ver, oler, tocar el objeto antes de comprarlo.

 

Sin embargo, no se le puede atribuir todo a los compradores, su desconfianza se debe a que los mecanismos de compra electrónica en sus países no ha evolucionado lo suficiente, no se ofrecen las medidas de seguridad necesarias, así que esta opción queda desechada a sabiendas que sería una forma muy eficaz y económica de adquirir bienes. No obstante, no pasará mucho tiempo para que el comercio por internet se vuelva igual de apetecido que en otros lugares del mundo.

 

Consejos para comprar en línea

 

Aunque se ofrezcan todas las garantías necesarias, el fraude en internet continúa siendo el talón de Aquiles del comercio electrónico. Así que es importante tomar medidas preventivas para evitar malos ratos. Las entidades financieras brindan los siguientes consejos para prevenir estafas en la red:

 

  • 1. Compre en sitios conocidos, o investigue antes de comprar, para asegurarse que el comercio tenga una buena reputación y sea confiable.
  • 2. Identifique una línea de atención al cliente y si es posible una dirección física, en caso que tenga que hacer algún reclamo o reiterar que es un comercio seguro.
  • 3. Antes de realizar el pago, certifique que la dirección electrónica del sitio web empiece con https:// en vez de http:// .Esta es una forma que utilizan las empresas para garantizarle seguridad al consumidor.
  • 4. Algunas páginas web también exponen la imagen de un candado en la barra de navegación o en la parte inferior de la ventana, como muestra más de confiabilidad.
  • 5. Digite siempre la dirección del sitio web en la barra de navegación; los estafadores son muy hábiles para hacer copias exactas de páginas web. Además, nunca ingrese a los sitios web mediante correos que incluyan enlaces en donde se solicita identificación personal y claves de las tarjetas bancarias. Esta es una estafa cibernética muy común llamada “Phishing”, la cual cada vez cobra más víctimas.
  • 6. Es preferible hacer las compras en su computador personal, pues sitios como café internet, bibliotecas o computadores públicos, no son aptos para hacer esta clase de transacciones.
  • 7. Revise constantemente sus estados financieros vía internet o por teléfono, con el fin de detectar cualquier actividad inesperada.
  • 8. Guarde o imprima el reporte que envía la tienda con los detalles de la compra. Le servirá para posibles reclamos.
  • 9. Proteja sus contraseñas, no las divulgue, ni las escriba en un lugar visible o fácil de encontrar.
  • 10. Asegúrese de salir del navegador una vez terminada la transacción.
  • 11. Evite hacer compras impulsivas; debe de establecer un presupuesto antes de comenzar a navegar.