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El buen manejo de los recursos económicos debe convertirse en un propósito permanente en las familias. La clave está en edificar un presupuesto sincero y acorde a las entradas económicas y gastos del hogar.

 

Muchos piensan que crear un presupuesto es hacer recortes o hacer mucho con poco dinero. Pero lo cierto es que al hablar de presupuesto, se están administrando los ingresos de tal forma que no haya un déficit al final del mes.

 

Con el presupuesto familiar no solo se pretende ver los ingresos y egresos en blanco y negro. Es también una herramienta para planificar, detectar gastos innecesarios y trabajar en las metas de la familia a largo y mediano plazo.

 

¿Cómo se hace un presupuesto?

 

Elaborar un presupuesto es muy sencillo, lo importante es revisarlo periódicamente y tratar de cumplirlo mes a mes. Lo ideal es hacer esta planeación en compañía de la pareja, de modo que ambos se hagan responsables de los objetivos que como familia quieren lograr. Sigue entonces los siguientes pasos: 

 

1. Define lo que quieres lograr

 

Escribe las metas financieras de la familia. Decide si esperan ahorrar para unas vacaciones anuales o para la universidad de los hijos, entre otros.

 

2. Haz un listado de ingresos y gastos

 

En los ingresos recuerda incluir salarios, diversas rentas, dividendos de acciones, rendimientos de inversiones, contribución de terceros, bonos, etc.

 

En los gastos incluye: pago de servicios, arriendo o hipoteca, tarjetas de crédito, intereses de préstamos, cuota del carro, matrículas y pensiones, ropa, TV por cable, entretenimiento, seguro de salud, mesada de los hijos, mantenimiento y seguro del carro, mercado, celular, empleada del servicio (si se tiene), clases extra-curriculares de los niños, actividades de la pareja fuera del trabajo (gimnasio, clases, hobbies) y por último, un monto dedicado a imprevistos o gastos extraordinarios.

 

Los gastos fijos mensuales se deben enumerar primero de acuerdo a su prioridad. Allí te darás cuenta qué gastos no son realmente necesarios. Luego escribe los gastos fijos no mensuales.

 

3. El saldo

 

Si el saldo es negativo, busca una reorientación de gastos o por otra parte, nuevos ingresos. Es posible que el déficit esté en gastos innecesarios o en metas poco realistas. 

 

Si el saldo es positivo, busca nuevas posibilidades de ahorro o inversión. Las cuentas de ahorro tradicionales no son una buena opción ya que dan muy poco rendimiento.

 

Si se elige la buena planeación de los recursos y se tiene voluntad, disciplina y toma buenas decisiones, usted no será esclava de sus finanzas. Por el contrario, el financiamiento del hogar dejará de ser una carga y sus resultados le darán satisfacciones para el futuro.

 

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Para algunos matrimonios hablar de dinero suele ser poco agradable y peor aún, si “hablar” se transforma en discusión, sobre todo cuando llegan las cuentas o a fin de mes cuando no alcanza el sueldo. Por eso, estos siete puntos –propuestos por David Ning- son una excelente propuesta para tratar el tema, sin discutir.

 

David Ning, un ejecutivo exitoso y creador del blog moneyning.com especializado en finanzas personales y familiares, propone hablar de dinero en el matrimonio aplicando las enseñanzas de Stephen Covey, el gurú de los buenos hábitos y autor de varios libros de éxito, entre ellos el bestseller internacional “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”. El siguiente, es un resumen del plan de acción propuesto por Ning, inspirado en Covey:

 

1. Tomar el control de la realidad financiera

 

Si están cansados de atrasarse en el pago de las cuentas o peor aún, con deudas, es el momento de “echar un vistazo largo y certero a la situación”, dice. Analizar a dónde se va el grueso del presupuesto, dónde se puede recortar; y si, por ejemplo, se va en educación de los hijos, por cuántos años esta situación se va a extender. Lo importante es proponerse no gastar más de lo que se debe, priorizar lo importante y restringir lo menos importante.

 

Tomar el control de los gastos es directamente proporcional con comer sano, hacer ejercicio a diario, tener tiempo para conversar en familia, leer más, ver más cine, meditar habitualmente y pasar tiempo libre en medio de la naturaleza.

 

2. Proyectar el futuro como familia

 

Imaginarse a sí mismos, pero bien a largo plazo. ¿Cómo se imaginan de abuelos? ¿Cómo quieren vivir entonces? David Ning señala que tal cual una casa se construye partiendo por los planos, la situación financiera familiar debe pre- diseñarse. Eso ayuda a tomar decisiones claves como el tamaño de la casa, la distancia desde y hasta al colegio de los hijos y otros asuntos claves como vivir con un ingreso en lugar de dos, o ahorrar. Una vez que los objetivos están definidos, pueden conversar sobre cuáles son los obstáculos para conseguirlos: deudas, ambiente, presiones, prioridades erradas.

 

3. Poner lo primero, primero

 

Si ambos, planeando su futuro, llegan a la conclusión de que desearían tener mejor calidad de tiempo libre, pero no pueden hacerlo por el mantenimiento de una casa grande que los lleva a trabajar en exceso, o porque gastan gran cantidad de tiempo en traslados… ¿No será el momento de atreverse a ver con claridad que han puesto la carreta delante de los bueyes?

 

Otro ejemplo que plantea David Ning: lo primero que definen es que no desean vivir endeudados, y esa es una prioridad, ¿por qué sucumben a la presión de un hijo que quiere celebrar su cumpleaños con 50 personas en vez de cinco, o ante los amigos que insisten a salir a comer fuera en vez de cenar en sus propias casas?

 

4. Pensar en “ganar-ganar”

 

Ning experto en finanzas propone acostumbrarse a pensar: ¿quién gana cada vez que mantenemos nuestras prioridades? ¿Quién pierde cada vez que las olvidamos? Ilustra estas preguntas con numerosas respuestas: desde el caso de matrimonios jóvenes que han sabido ajustarse hasta lograr su primera casa, sin compararse con sus amigos que gastan en decorar casas arrendadas; hasta familias más consolidadas que tienen en vista el ahorro para la tercera edad.

 

5. Comunicación familiar

 

David Ning recomienda a los matrimonios hablar con sus hijos y escucharlos. Podemos darnos cuenta -dice- que ellos sí se ven afectados por nuestro estilo de vida. A veces los hijos piden cosas, pero si hablamos detenidamente con ellos veremos que quieren que pasemos más tiempo juntos, o que a futuro nuestras vacaciones sean menos sociales… O, por el contrario, escuchándolos podemos darnos también cuenta qué tan negativamente los estamos educando, acostumbrándolos a conseguir todo enseguida bajo el predicamento de que “después ves cómo pagas”. Nuestras decisiones y nuestra conducta financiera, dice Ning, afecta a los demás.

 

6. Sinergia como aliados

 

No hay nada que una más a un matrimonio que la “cooperación creativa”. Ahorrar en equipo, cuando existen prioridades y objetivos comunes, puede transformarse en algo muy entretenido. Porque si llegamos a la conclusión de que el supermercado nos sale muy caro y tomamos como pasatiempo ir juntos a una feria…, duplicamos los beneficios: ahorramos y lo pasamos bien al mismo tiempo. En un mundo tan consumista, dice Ning, se descubren lugares y personas maravillosas cuando uno se salta los intermediarios y llega directo al productor.

 

7. Finalmente, “afilar la sierra”

 

Este último consejo, resulta sorprendente: David Ning asegura que las personas que se proponen cuidarse físicamente, espiritualmente, mentalmente y emocionalmente, son las que mejor logran un control y manejo de sus finanzas personales y familiares. Quienes se proponen comer sano, hacer ejercicio a diario, tener tiempo para conversar en familia y con amigos, leer más, ver más cine, meditar habitualmente y pasar tiempo libre en medio de la naturaleza, quedan menos a merced de las tentaciones del comercio, de la comida rápida, de las ofertas de los catálogos del fin de semana.

 

Las mejores conversaciones sobre finanzas son las constructivas, las que llevan a conseguir plantearse objetivos de largo plazo. Qué mejor entonces, que durante las vacaciones, cuando las prioridades vitales se ven con más claridad y se puede hablar del gran proyecto familiar que se quiere construir.

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Lamentablemente, la pandemia también ha hecho estragos en la economía de muchas familias, ya sea por la reducción de ingresos o desempleo, el caso es que ante una situación económica difícil, la unión y comprensión familiar son las mejores alternativas para sobrellevar este impase.

 

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“¡Este año sí voy a ahorrar!”… Es una frase frecuente en estos comienzos del año, momento en el que abundan los buenos propósitos financieros, sin embargo con el paso de los meses, estas promesas suelen quedar en el aire refugiándose en excusas que impiden lograr el objetivo.

 

Es el momento oportuno para deshacerse de las justificaciones y comenzar a ahorrar. Pero antes, hay identificar aquella excusa que no te deja avanzar. Estos son los pretextos más frecuentes a la hora de hacer unos ahorros:

 

1. Para poder ahorrar, necesito ganar más. La posibilidad de ahorrar no se relaciona con el nivel de ingresos. “Si esperas ahorrar lo que te sobra, lo más probable es que nunca comiences, advirtió Juan José Salas”, director académico de Finanzas Personales México a CNN Expansión.

 

Por ello los expertos recomiendan destinar entre el 5% y 10% del salario al ahorro y considerarlo como un “gasto fijo”, tal como si fuera el pago de la mensualidad del colegio de los hijos, la cuota del crédito, los servicios públicos, etc. Esta filosofía no sólo colabora en el inicio del hábito de ahorrar sino también a mantenerlo, logrando poco a poco convertirlo en una sana costumbre.

 

2. No tengo de dónde ahorrar. Lo primero que se debe hacer es conocer en detalle las finanzas personales. Mucha gente no ahorra porque no sabe cuánto se gasta ni cuáles son sus ingresos reales. Por eso, para poder establecer un ahorro mensual, es necesario realizar una lista de ingresos y egresos. Con esta información podrá determinar que rubros necesitan ser revaluados y qué porcentaje podrá destinar únicamente a ahorrar.

 

3. Para ahorrar, debo dejar todo lo que me gusta. No necesariamente, en lugar de reprimir los deseos de comprar o gastar, es recomendable asignar un presupuesto a este rubro y ahorrar el excedente. “Hacer un cambio muy drástico en los hábitos de consumo incrementa la probabilidad de claudicar”, dijo el directivo de Mexicana de Becas, Martínez Solares a CNN Expansión.

 

4. Estoy en las “vacas flacas”, no puedo ahorrar. En épocas de recesión económica también se puede ahorrar, tal vez en menor grado y en otras formas, pero lo importante es conservar el hábito.

 

 

Recomendaciones para comenzar a ahorrar

 

- En el centavo está el ahorro... De poco en poco, se llega a mucho.


- Es mejor ahorrar poco y a largo plazo, que tratar de ahorrar casi todo el dinero de una sola vez.


- Existen otras formas de ahorrar, como por ejemplo elegir productos o servicios que mejor relación “calidad-precio” presenten.


- Buscar el ahorro en servicios que pasan desapercibidos: cuotas de manejo de tarjetas de crédito, planes de teléfonos celulares, televisión por cable, entre otros.


- Pagos anuales. En diversos servicios como por ejemplo las pólizas de seguros, se obtendrá un descuento adicional si realiza un solo pago. Es otra forma de economizar.


- Ojo con las compras del hogar, por lo general compramos impulsivamente y llevamos más de lo necesario, para evitarlo sigue al pie de la letra las siguientes recomendaciones: Cómo ahorrar en el supermercado


- Hay muchas medidas para ahorrar dinero. Deja de preguntarte cómo ahorrar y simplemente empieza a hacerlo, te darás cuenta que no es tan difícil. Recuerda que para ahorrar dinero no hay que tener mucho dinero.

 

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Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez
18.02.2013

 

El dinero no cae del cielo, su consecución implica esfuerzo, trabajo, y ello lo tienen que saber y experimentar nuestros hijos, para que lo valoren. Es importante que desde pequeños se les enseñe a ahorrar, en lugar de dejarles que gasten el dinero en caprichos.

 

Los padres deben hacerles reflexionar sobre el porqué de sus gastos, y procurar que conozcan las necesidades de los demás. Se trata que sean sobrios en sus gastos, no despilfarradores del dinero que a otros les puede ser imprescindible porque carecen de lo necesario. Puede ser interesante que algunas cosas en las que están empeñados en comprar, por ejemplo una prenda de marca, la paguen en parte con su dinero: les ayudará también a que cuiden sus pertenencias.

 

Pero no sólo deben de ahorrar para ellos, también han de hacerlo para los demás: hermanos, padres, amigos, ayudas sociales... Es una manera de hacer de nuestros hijos, seres humanos más solidarios al invitarlos a compartir con los demás. Desde comprar un pequeño regalo para un hermano o miembro de la familia, hasta prestar de manera desprendida.

 

Estas son algunas sugerencias para que los hijos comprendan el valor y adecuado uso del dinero:

 

No darles demasiadas cosas para suplir la escasez de tiempo que dedican a sus hijos y que se acostumbren a agradecer las que reciben. Un peligro que se da en nuestra sociedad es que suplamos la falta de tiempo que dedicamos a nuestros hijos comprándoles muchas cosas para ganarnos su afecto. La necesaria dedicación de tiempo a los hijos no se suple con cachivaches.

 

Cuidar lo que tienen, cuidarlo para que dure y que esté en condiciones correctas. Que conozcan el precio de la ropa y juguetes que se les compra, acostumbrándoles a elegir lo que conviene y no lo más caro.

 

Ayudarles a vivir la autodisciplina diaria. La capacidad de autocontrol nos permite ser dueños de nosotros mismos y de las cosas que tenemos, pero para conseguirlo nos hemos de entrenar en las cosas más normales y corrientes que hacemos a lo largo del día: ser puntual al levantarnos, al empezar a estudiar, tener ordenada nuestra habitación, etc.

 

No permitirles que entren en una constante comparación con los demás: marcas de ropa, material deportivo… La sociedad de consumo nos vende no sólo lo último del mercado sino la mejor marca. Es frecuente observar la dependencia que tienen los adolescentes de las marcas, hay que enseñarles que la persona no vale por la marca de lo que lleva puesto, sino por lo que es y hace con los demás.

 

Evitar los caprichos en las comidas y bebidas: comer lo previsto para todos, no fuera de hora, en las cantidades que son, sin elegir lo mejor para ellos; y cuidar los modales en la mesa.

 

No ahorrarles sacrificios razonables: que aprendan a colaborar en pequeños encargos de la casa.

 

Ayudarles a revisar sus pertenencias para ver si hay juguetes u objetos que no necesita ni utiliza: pueden servir para otros hermanos o personas necesitadas.

 

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Una buena gestión de las finanzas personales se caracteriza por la organización y la planeación, sin embargo, algunas veces las ocupaciones y otras razones, hacen olvidar la importancia de dedicarle unos minutos a esta tarea. Este diagnóstico de su salud financiera le permitirá conocer sus puntos fuertes y débiles.

 

¿Tiene un límite mensual para gastar de sus ingresos?

a) Sí, me baso estrictamente en mi presupuesto mensual.
b) Sólo me limito cuando tengo que hacer un gasto fuerte.
c) No me limito, incluso si me hace falta pido prestado.

 

¿Aparta mensualmente cantidades específicas para cada tipo de deuda o gastos especiales?
a) Sí, llevo un control de los pagos, fechas límite y tasas de interés.
b) Depende, si no me cobran intereses, no me preocupo.
c) No, espero a que mis acreedores me cobren.

 

¿Cuánto acostumbra pagar cada mes a su cuenta de tarjeta de crédito?
a) El pago mínimo.
b) Lo máximo que mis ingresos me permiten.
c) No siempre puedo pagar, por lo que termino pagando con otra tarjeta de crédito.

 

¿Tiene un fondo de ahorro para su retiro?
a) Sí, cada mes recibo el estado de cuenta de mi fondo de pensión.
b) Todavía no, pero creo que en algún momento será necesario crearlo.
c) No.

¿Cuenta con un fondo para contingencias?
a) Sí, tengo una cuenta de ahorro específicamente para eso.
b) Lo he intentado, pero al final de la quincena tengo que usarlo.
c) No, me resulta complicado.

 

¿Tiene en orden sus papeles de seguros, inversiones, financiamientos, otras deudas y los localiza con facilidad?
a) Sí, tengo ordenada toda mi documentación por carpetas, año, etc.
b) No tengo un orden específico para cada documento, pero sé que si los busco los encontraré.
c) No, de hecho a veces los doy por perdidos.

 

Al recibir un dinero extra...
a) Pago deudas y guardo algo.
b) Compro algo que realmente necesito.
c) Lo gasto.

 

¿Cancela las cuentas de tarjetas de crédito que no utiliza con regularidad?
a) Trato de no contratar tarjetas de crédito que sé que no utilizaré.
b) Sí, cancelo cualquier cuenta que no sea indispensable para evitar gastos mayores.
c) No, pues creo que en algún momento podré ocuparlas.

 

¿Qué haría si recibe una llamada ofreciéndole una nueva oportunidad de invertir y hacer mucho dinero?
a) Lo ignoro, pues es poco probable que alguien haga tan buena oferta sin querer aprovecharse.
b) Lo considero y pido consejo de un experto.
c) Acepto la oferta, pues nadie se hace rico sin tomar riesgos.

 

Si su auto llegara a tener algún siniestro...
a) No me preocupo, pues sé que mi seguro lo cubrirá.
b) Lo llevaría a mi taller de confianza.
c) Me preocuparía bastante, pues implicaría un gasto que no tengo contemplado.

 

Resultados:

 

Mayoría a)
La educación financiera está de su lado, y esto porque seguramente usted está consciente de que es una base para tomar mejores decisiones y tener una práctica sana de sus finanzas personales. No olvide que siempre hay algo por aprender, aunque en este autodiagnóstico refleja que sabe lo que quiere y lo que necesita para no vivir preocupado por sus deudas o por estar desamparado ante circunstancias adversas.

 

Mayoría b)
Usted está consciente de que existen soluciones a sus problemas de finanzas personales, sin embargo no ha permitido adueñarse de ellas y obtener la educación financiera necesaria para mejorar o evitar preocupaciones por sus deudas o por estar desamparado ante circunstancias adversas. La información siempre es una ganancia, por lo que se recomienda mejorar todas esas situaciones que no le permiten tener una vida tranquila, y conocer todo lo que el mercado le ofrece para tomar mejores decisiones.

 

Mayoría c)
Usted tiene mucho por aprender. La educación financiera es básica tanto para usuarios de servicios financieros como para aquellos que todavía no lo son. El uso de los mismos debe ser una práctica que le permita facilitar y mejorar su vida financiera, para que pueda tomar mejores decisiones y lograr tener finanzas personales sanas. Informarse siempre es una ganancia, por lo que no deje de investigar programas de educación financiera que ofrece el mercado.

 

*Elaborado por Condusef - Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, México.

 
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Las compras de alimentos y elementos para el hogar, abarcan una buena parte del presupuesto familiar, y cuando de ahorrar se trata, lo más recomendable es que busquemos formas de economizar en este aspecto. Por eso, aquí en LaFamilia.info te damos 10 trucos sencillos que debes tener en cuenta al ir de compras al supermercado:

 

1. Haz un listado


Planificar las compras es una forma de controlarse en los gastos, pues así adquirimos los productos que realmente necesitamos y evitamos los llamados “productos de impulso” o “antojos”.

 

2. No te dejes llevar por las ofertas


Algunas veces son “trampas” para comprar algo que no se necesita, y es posible caer las ofertas “porque está barato”. Hacer las compras con cabeza fría es la mejor opción.

 

3. Revisa precio vs. cantidad


Es una premisa básica, siempre hay que mirar la cantidad que tiene el producto y comparar con otras marcas. Muchas veces pensamos que es más barato, pero no tenemos en cuenta la cantidad que nos ofrece.

 

4. Las marcas genéricas pueden ser económicas, pero cuidado, no siempre es así


En cierto que algunos productos pueden resultar más económicos, pero aquellos que no son básicos –es decir, no hacen parte de la “canasta familiar”- pueden ser al mismo precio e incluso más caros.

 

5. No te exageres en los alimentos perecederos


En este caso es mejor comprar poca cantidad para asegurarse que los alimentos permanezcan frescos. Desperdiciar comida es lamentable, por eso es mejor comprar poco, así haya necesidad de darse otra pasada por el supermercado.

 

6. Aprovecha los alimentos de temporada


Hay que aprovechar los productos de temporada, como por ejemplo las frutas y verduras, pues son más económicos. En cambio, cuando algún alimento está escaso, es mejor dejarlo para después.

 

7. Compra piezas enteras de carne


Si la idea es ahorrar, entonces se deberán comprar las piezas enteras de carne o pollo, y cada quien en casa las cortará, les quitará los excesos y las guardará en porciones. Lo mismo ocurre con alimentos que venden ya preparados y congelados, como lasañas, pizzas, carne de hamburguesas, entre otros. Todo eso se puede preparar de forma casera y por lo general sale más barato.

 

8. Elige un día de la semana para las compras


Algunos supermercados tienen ofertas ciertos días de la semana, lo cual puede significar un descuento importante.

 

9. ¡No hagas las compras con hambre! 


¡Porque terminarás comprando todo el supermercado! Puede sonar raro pero es cierto. Varios estudios que analizan el comportamiento del consumidor, evidencian que cuando se va al supermercado con el estómago vacío se puede comprar mayor cantidad de alimentos, pues todo parece muy tentador.

 

10. Revisa siempre las fechas de vencimiento


Es usual que los supermercados lancen tentadoras ofertas de ciertos productos que están a punto de expirar, lo que puede ser muy bueno cuando en realidad lo consumiremos en el plazo que indican, de lo contrario, será una pérdida de dinero y un desperdicio de comida.

 

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La época de Navidad supone algunos gastos extra para la mayoría de los hogares, sin embargo el afán de consumo nos puede llevar a gastar más de lo que se debe, ¿cómo evitarlo?

 

Si bien los regalos de Navidad buscan ser una demostración de afecto hacia las otras personas, debemos tener en cuenta que esa no es la esencia de esta celebración. Lo verdaderamente importante es la vivencia de valores que este tiempo maravilloso nos convoca.

 

De este modo, los regalos de Navidad deben estar a la medida de las posibilidades de cada quien, evitando afectar las finanzas de la familia y por consiguiente su bienestar. Las sugerencias a continuación, ayudarán a que las compras navideñas sean austeras, meditadas y planificadas.

 

1. Establecer un presupuesto 

 

Es lo primero que se debe hacer. Cuando se determina una suma de dinero, se establece un límite que ayudará a lograr el control en las compras.

 

2. Hacer la lista de personas a quienes le gustaría regalar

 

Quisiéramos dar a todos, pero muchas veces la realidad es otra y el dinero no alcanza. Por eso se debe hacer el listado de personas para tener claridad de quiénes y cuántos son, sus gustos y posibles regalos. De esta forma se evitarán gastos excesivos o no previstos.

 

3. Ser recursivos

 

Ahora el comercio ofrece variadas opciones con precios para todos los bolsillos, lo importante es ser recursivos, comparar precios, buscar ofertas, utilizar cupones de descuento, comprar en línea, etc.

 

4. Hacer las compras de a poco

 

Si se quiere evitar sorpresas, esta es la mejor opción. Anticiparse a la temporada y realizar las compras semanas antes de la Navidad, puede ser una forma de organizarse para distribuir los gastos y así evitar que se acumulen en una gran suma.

 

5. Regalos hechos en casa

 

Pueden resultar más económicos y además son únicos. Existen miles de hermosas ideas que pueden resultar tan atractivas como las que se compran en las tiendas, aquí te mostramos algunas opciones. Si cuenta con el tiempo y la habilidad manual, esta es la solución.

 

Finalmente, debemos impedir “medir” el cariño de la persona por el “tamaño” del regalo, y así se lo debemos enseñar a los hijos; todo obsequio debe ser bien recibido, lo que vale es el acto de generosidad y el amor que el otro nos transmite a través de éste.

 

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Los materiales escolares, la matrícula, los uniformes… son algunos de los gastos extras que se generan en el inicio de esta nueva temporada escolar, lo que puede afectar las finanzas de muchas familias. Te damos algunas opciones para buscar el ahorro en las compras escolares.

 

Establecer un presupuesto. Antes de salir de compras es necesario establecer un límite, pues como en todo, se pueden encontrar opciones muy variadas de marcas y precios. Este tope máximo, ayudará a controlar la compra y evitará gastos innecesarios.

 

Compras anticipadas. Si el colegio proporciona la lista de los materiales escolares antes del periodo de vacaciones, es conveniente aprovechar este tiempo para hacer las compras antes de que llegue la temporada escolar y suban los precios.

 

Preferir los productos genéricos. En muchos casos los productos genéricos ofrecen la misma calidad y a más bajo costo.

 

Comprar en tiendas mayoristas. En este tipo de lugares, los paquetes grandes salen mucho más económicos que en los hipermercados o tiendas regulares. Una buena estrategia es unirse con otras familias para adquirir los materiales escolares en una misma oportunidad y así lograr reunir las unidades necesarias para que su costo sea más favorable.

 

No todo tiene que ser nuevo. Seguramente hay algunos artículos que están en buen estado y pueden utilizarse en el nuevo ciclo escolar. En este aspecto hace falta que los padres enseñen a sus hijos a ahorrar, a reciclar, a cuidar sus pertenencias y a tener conciencia del valor de las cosas.

 

Cuando los niños pierden o dañan sus útiles escolares con regularidad y sus padres corren a comprarlos de nuevo, no aprenden a valorar el esfuerzo que se requiere para adquirir los bienes, por asequibles que sean.

 

Intercambiar libros. Se puede ahorrar entre mucho dinero si se realiza una especie de cadena con el fin de intercambiar entre estudiantes los libros escolares y evitar la compra de libros, los cuales en su mayoría, no son usados en su totalidad y quedan apropiados para un segundo o tercer uso. De esta manera se economizan recursos y además se contribuye al cuidado del planeta.

 

Identificar los materiales indispensables. Es natural que los hijos quieran todo lo que hay en el mercado, en las versiones más sofisticadas y en grandes cantidades, pero ¿realmente se necesita? Tal vez bastará un paquete de 10 marcadores y no la caja de 100.

 

De igual forma, hay artículos que se utilizan muy poco durante el año escolar y por eso se podrán conseguir al momento de requerirlos, otros en cambio, son indispensables desde el primer día de clases como cuadernos, lápices, libros.

 

Generar una conciencia de ahorro y moderación en el hogar. Preferir los medios electrónicos que los físicos, cuidar cada lápiz, cada hoja, cada cuaderno; esta tarea comienza en la familia.

 

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