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Un presupuesto es la guía, el mapa, el GPS de las finanzas: nos dice en dónde estamos, para dónde vamos y qué debemos hacer para llegar a dónde queremos.

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El manejo del dinero es un tema que algunas parejas evitan, debido a que puede causar ciertos conflictos en la relación. Sin embargo, evadirlo puede ser aún más perjudicial. Te damos las siguientes claves para evitar que el dinero genere conflictos en tu matrimonio:


1. Estar dispuestos al diálogo


La mejor opción para resolver cualquier problema es la comunicación y cuando se está hablando de dinero, sí que es cierto. Por más que se evite tocar el tema, tarde o temprano saldrá a flote y debido a esa represión se le añadirán señalamientos hirientes que se pudieron haber evitado a través de la conversación. Por tanto el diálogo es el punto de partida. (Ver: Hablar de dinero por amor)


2. Fijar metas como familia


Las finanzas deben ser una tarea conjunta entre los cónyuges. Lo primero que deben hacer es establecer juntos un presupuesto familiar de acuerdo a sus posibilidades económicas. Ambos deben aportar soluciones, acordar objetivos y determinar la forma en que pueden conseguirlos, pero es conveniente que uno de los dos sea el líder para asegurarse que todo marche correctamente.


3. Control sobre el presupuesto


Es conveniente destinar un tiempo mensual para que ambos revisen el comportamiento de las finanzas.


4. Posibilidades de ahorro familiar


El ahorro debe ser la base de una economía familiar sana y hay muchas opciones para lograrlo. Ahora el mercado financiero ofrece diversas posibilidades que permiten hacer ahorros a largo plazo sin asumir mayores riesgos.


5. Discutan las compras y decisiones importantes


La adquisición de artículos grandes, las formas de pago y los montos para ahorrar, deben ser el resultado de un consenso.


6. Compartan su visión del dinero


Compartan el valor del dinero y expresen claramente qué sentido tiene para ustedes y cómo los educaron sus padres. Esto les ayudará a entender el punto de vista de cada uno y así llegar finalmente a un punto común y poder evitar errores financieros que se les enseña a los hijos inconscientemente.


7. Sinceridad


No olviden que las pequeñas cosas se agigantan cuando falta sinceridad.


8. Evitar los comentarios negativos


Cuando todo se maneja en son de paz, las acusaciones y amenazas se quedan en la banca. Así es más fácil recibir un comentario como una sugerencia y no como un ataque.

 

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“¡Este año sí voy a ahorrar!”… Es una frase frecuente en estos comienzos del año, momento en el que abundan los buenos propósitos financieros, sin embargo con el paso de los meses, estas promesas suelen quedar en el aire refugiándose en excusas que impiden lograr el objetivo.

 

Es el momento oportuno para deshacerse de las justificaciones y comenzar a ahorrar. Pero antes, hay identificar aquella excusa que no te deja avanzar. Estos son los pretextos más frecuentes a la hora de hacer unos ahorros:

 

1. Para poder ahorrar, necesito ganar más. La posibilidad de ahorrar no se relaciona con el nivel de ingresos. “Si esperas ahorrar lo que te sobra, lo más probable es que nunca comiences, advirtió Juan José Salas”, director académico de Finanzas Personales México a CNN Expansión.

 

Por ello los expertos recomiendan destinar entre el 5% y 10% del salario al ahorro y considerarlo como un “gasto fijo”, tal como si fuera el pago de la mensualidad del colegio de los hijos, la cuota del crédito, los servicios públicos, etc. Esta filosofía no sólo colabora en el inicio del hábito de ahorrar sino también a mantenerlo, logrando poco a poco convertirlo en una sana costumbre.

 

2. No tengo de dónde ahorrar. Lo primero que se debe hacer es conocer en detalle las finanzas personales. Mucha gente no ahorra porque no sabe cuánto se gasta ni cuáles son sus ingresos reales. Por eso, para poder establecer un ahorro mensual, es necesario realizar una lista de ingresos y egresos. Con esta información podrá determinar que rubros necesitan ser revaluados y qué porcentaje podrá destinar únicamente a ahorrar.

 

3. Para ahorrar, debo dejar todo lo que me gusta. No necesariamente, en lugar de reprimir los deseos de comprar o gastar, es recomendable asignar un presupuesto a este rubro y ahorrar el excedente. “Hacer un cambio muy drástico en los hábitos de consumo incrementa la probabilidad de claudicar”, dijo el directivo de Mexicana de Becas, Martínez Solares a CNN Expansión.

 

4. Estoy en las “vacas flacas”, no puedo ahorrar. En épocas de recesión económica también se puede ahorrar, tal vez en menor grado y en otras formas, pero lo importante es conservar el hábito.

 

 

Recomendaciones para comenzar a ahorrar

 

- En el centavo está el ahorro... De poco en poco, se llega a mucho.


- Es mejor ahorrar poco y a largo plazo, que tratar de ahorrar casi todo el dinero de una sola vez.


- Existen otras formas de ahorrar, como por ejemplo elegir productos o servicios que mejor relación “calidad-precio” presenten.


- Buscar el ahorro en servicios que pasan desapercibidos: cuotas de manejo de tarjetas de crédito, planes de teléfonos celulares, televisión por cable, entre otros.


- Pagos anuales. En diversos servicios como por ejemplo las pólizas de seguros, se obtendrá un descuento adicional si realiza un solo pago. Es otra forma de economizar.


- Ojo con las compras del hogar, por lo general compramos impulsivamente y llevamos más de lo necesario, para evitarlo sigue al pie de la letra las siguientes recomendaciones: Cómo ahorrar en el supermercado


- Hay muchas medidas para ahorrar dinero. Deja de preguntarte cómo ahorrar y simplemente empieza a hacerlo, te darás cuenta que no es tan difícil. Recuerda que para ahorrar dinero no hay que tener mucho dinero.

 

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Alianza LaFamilia.info / Instituto de la Familia - 14.09.2015

 

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¿Recibos sin pagar, deudas, muchos gastos y poco dinero lo están llevando al borde de la locura? Convierta a su familia en la mejor empresa de su vida, con la ayuda de herramientas útiles para optimizar los recursos.

 

La realización de cualquier proyecto implica planeación e inversión de tiempo y dinero. Pero, ¿cómo tener un polo a tierra si ignoramos aquello que poseemos y no reflexionamos sobre lo que nos hace falta? Para esto existe el famoso presupuesto, una palabra rechazada por muchos, pero que da grandes resultados cuando se aplica de la manera correcta.

 

El presupuesto familiar es tan importante como la armonía, la tolerancia y el respeto dentro del hogar. Crea estabilidad, permite solucionar problemas oportunamente y preserva el patrimonio.

 

Un primer paso, entonces, es emplear tiempo en la organización de facturas, recibos, comprobantes y toda clase de documentos que, por lo general, vuelan por toda la casa y se extravían causando demoras en los pagos y desfases de dinero. Para poner fin a esto, usted puede seguir las siguientes recomendaciones:

 

- Destine un lugar específico para ubicar y otro para guardar los papeles de la casa.

 

- Dedique un tiempo prudente para proceder a organizarlos debidamente.

 

- Una o dos carpetas archivadoras resultan ideales para ordenar los recibos, según sus características.

 

- Catalogue los documentos: papeles del seguro de casa y vehículo, garantía de electrodomésticos, suscripciones a revistas, recibos de servicios públicos, etc.

 

- Lleve un cuaderno único o libreta de notas para el control de cuentas (las ya pagadas y las pendientes de pago).

 

- Ordene la correspondencia por asuntos: facturas por pagar, papeles para archivar, cartas para contestar.

 

Si soluciona el caos de los papeles “voladores”, será más fácil implementar una disciplina para cuidar el dinero. No obstante, de nada sirve tener orden si a la hora de comprar se gasta más de lo debido o más de los ingresos que recibe.

 

Minucias que encarecen o enriquecen

 

Las finanzas familiares demandan un trabajo concienzudo en el que se debe centrar la atención en detalles pequeños para que el dinero no desaparezca como por arte de magia. Es en esas minucias donde realmente se comprueba la aplicación del presupuesto y la organización de las cuentas; y es en el consumo de los servicios básicos donde el ahorro comienza a cobrar importancia.

 

Atender a ciertas recomendaciones oportunas, es clave para disminuir los gastos en las actividades diarias. Tome nota:


Para reducir el consumo de energía: encienda luces solo si es necesario. Reemplace progresivamente las bombillas tradicionales por halógenas de bajo voltaje, estas ofrecen la misma iluminación, duran ocho veces más y ahorran hasta un 80% de energía.


Adopte planes con tarifas telefónicas económicas: compare ofertas de las empresas operadoras y elija la más rentable y que se ajuste a las necesidades reales de la familia.


No descuide el consumo de gas: verifique periódicamente que los aparatos para tal fin estén en óptimas condiciones de funcionamiento.


Cierre la llave: un grifo abierto gasta cinco litros de agua por minuto y uno goteando aproximadamente 60 litros de agua al día. Asegúrese de que no haya daños en el suministro de agua. Otra medida importante es aprovechar al máximo la capacidad de la lavadora, lo que reducirá el consumo de agua, detergente y energía.


No ‘se convenza’ de que ciertos ‘lujos’ son necesarios: cambiar el televisor por uno más moderno, el celular con un plan de datos que le demanda un mayor pago, cambiar de barrio con un estrato más alto, son elecciones que debe analizar muy bien antes de decidir, pues sin duda aumentarán la destinación de dinero para cubrirlas.


En definitiva, si la familia es la mejor aventura, la mejor empresa, la más rentable y la que, al fin y al cabo, va a dejar mayores satisfacciones físicas, morales y espirituales, ¿por qué no dedicar tiempo, esfuerzo y dinero en su desarrollo?, ¿por qué no dejar de ver las finanzas como el punto negro en el lienzo blanco?


La economía en el hogar involucra principios de orden, disciplina y responsabilidad que unen a la familia en procesos de aprendizaje, en los que cada uno de los miembros será consciente de cómo impedir que el dinero se escape como agua entre los dedos.


Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 11-01/13. Autor: Marcela Ariza de Serrano, Instituto de La Familia. Universidad de La Sabana.

 

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¿Quién gestiona mejor las finanzas del hogar? ¿Las mujeres por ser más organizadas; los hombres por ser racionales; o los dos juntos? Según una encuesta realizada por LaFamilia.info, las mujeres suelen ser las que mejor se desempeñan en esta actividad, aunque el trabajo en equipo no se queda atrás; es la segunda opción más votada, y en realidad, la que expertos recomiendan en pro de la unión matrimonial y el buen funcionamiento del hogar.

 

La economía familiar, entre dos es mejor

 

El hogar es una pequeña empresa que requiere cierta administración, de ahí que el manejo de los recursos y la distribución de éstos sea clave en la vida familiar. Por eso es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

 

Conocimiento de ambos. Está claro que uno de los cónyuges puede tener más cualidades que el otro para manejar el dinero y por eso toma el liderazgo en este aspecto, pero ambos deben conocer y determinar los asuntos generales de su economía familiar, como es por ejemplo el presupuesto familiar; una tarea que deben realizar juntos. 

 

Control sobre el presupuesto. Se dice popularmente que cuatro ojos ven mejor que dos, así que partiendo de esto, la economía familiar puede verse beneficiada si ambos cónyuges se involucran en el tema. Los dos deben aportar soluciones, acordar objetivos y determinar la forma en que pueden conseguirlos.

 

Tomar decisiones conjuntas. La adquisición o venta de bienes, la toma de un préstamo, las formas de pago y los montos para ahorrar, deben ser el resultado de un consenso.

 

Fijar metas como familia. Tener un norte claro y conjunto, hace que la pareja trabaje unida para lograrlo; cuando hay hijos también se les debe incluir.

 

Sinceridad ante todo. No hay que olvidar que las pequeñas cosas se agigantan cuando falta sinceridad.

 

Apoyo mutuo. Gestionar juntos las finanzas del hogar es una forma de unir el matrimonio, fortalecerlo y crecer el sentimiento de apoyo mutuo. Por lo general el cónyuge que trabaja solo en este campo, se siente agobiado ante la enorme responsabilidad que lleva a cuestas y suele sentir que carece del soporte de su pareja.

 

Que el manejo del dinero no sea un conflicto. Es lamentable cuando el dinero se convierte en el motivo de las discusiones en un matrimonio… Nada debería estropear el amor conyugal, y menos algo tan vano como es el dinero.

 

 

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Las compras de alimentos y elementos para el hogar, abarcan una buena parte del presupuesto familiar, y cuando de ahorrar se trata, lo más recomendable es que busquemos formas de economizar en este aspecto. Por eso, aquí en LaFamilia.info te damos 10 trucos sencillos que debes tener en cuenta al ir de compras al supermercado:

 

1. Haz un listado


Planificar las compras es una forma de controlarse en los gastos, pues así adquirimos los productos que realmente necesitamos y evitamos los llamados “productos de impulso” o “antojos”.

 

2. No te dejes llevar por las ofertas


Algunas veces son “trampas” para comprar algo que no se necesita, y es posible caer las ofertas “porque está barato”. Hacer las compras con cabeza fría es la mejor opción.

 

3. Revisa precio vs. cantidad


Es una premisa básica, siempre hay que mirar la cantidad que tiene el producto y comparar con otras marcas. Muchas veces pensamos que es más barato, pero no tenemos en cuenta la cantidad que nos ofrece.

 

4. Las marcas genéricas pueden ser económicas, pero cuidado, no siempre es así


En cierto que algunos productos pueden resultar más económicos, pero aquellos que no son básicos –es decir, no hacen parte de la “canasta familiar”- pueden ser al mismo precio e incluso más caros.

 

5. No te exageres en los alimentos perecederos


En este caso es mejor comprar poca cantidad para asegurarse que los alimentos permanezcan frescos. Desperdiciar comida es lamentable, por eso es mejor comprar poco, así haya necesidad de darse otra pasada por el supermercado.

 

6. Aprovecha los alimentos de temporada


Hay que aprovechar los productos de temporada, como por ejemplo las frutas y verduras, pues son más económicos. En cambio, cuando algún alimento está escaso, es mejor dejarlo para después.

 

7. Compra piezas enteras de carne


Si la idea es ahorrar, entonces se deberán comprar las piezas enteras de carne o pollo, y cada quien en casa las cortará, les quitará los excesos y las guardará en porciones. Lo mismo ocurre con alimentos que venden ya preparados y congelados, como lasañas, pizzas, carne de hamburguesas, entre otros. Todo eso se puede preparar de forma casera y por lo general sale más barato.

 

8. Elige un día de la semana para las compras


Algunos supermercados tienen ofertas ciertos días de la semana, lo cual puede significar un descuento importante.

 

9. ¡No hagas las compras con hambre! 


¡Porque terminarás comprando todo el supermercado! Puede sonar raro pero es cierto. Varios estudios que analizan el comportamiento del consumidor, evidencian que cuando se va al supermercado con el estómago vacío se puede comprar mayor cantidad de alimentos, pues todo parece muy tentador.

 

10. Revisa siempre las fechas de vencimiento


Es usual que los supermercados lancen tentadoras ofertas de ciertos productos que están a punto de expirar, lo que puede ser muy bueno cuando en realidad lo consumiremos en el plazo que indican, de lo contrario, será una pérdida de dinero y un desperdicio de comida.

 

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Por LaFamilia.info - 24.08.2015

 

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Algunas veces se cae en las “trampas” del mercadeo que llevan a consumir más, otras veces no se tiene el conocimiento necesario para tomar una buena decisión de compra, o en otras oportunidades falta recursividad y orden para manejar el dinero; lo cierto es que en cualquier caso, siempre hay que tener una meta de ahorro, esto asegura la salud financiera de la familia, así que toma nota a los siguientes “tips”:

 

1. Analizar bien las ofertas

No hay que dejarse llevar por las “tentadoras” ofertas, es necesario analizar un poco más. Compara calidad, cantidad, precio, y en especial, necesidad. El mercadeo se las ingenia para estimular al comprador, así que más cabeza fría al gastar el dinero.

 

2. No pagar por servicios extras

Hay servicios que no son de primera necesidad y que muchas veces no se le saca el verdadero beneficio, como por ejemplo, suscripción a películas, revistas, llamadas a larga distancia, etc. Evalúa qué tanto se disfruta de ese servicio y si vale la pena para por ello.

 

3. Hacer una lista antes de ir de compras

Este ejercicio brinda claridad mental y establece realmente lo que hay que comprar, generalmente lo que está fuera de este listado son las compras que se hacen impulsivamente. “La mentalidad del ahorro no es cohibirse de las cosas que quiere, es reducir las compras impulsivas”, señalan los expertos de FinanzasPersonales.com.

 

4. No comprar cuando está enojado(a) o triste

El portal de finanzas también explica que en cualquiera de estas dos situaciones, se podrá comprar más de lo que puede y quiere.

 

5. Buscar la eficiencia en el transporte

Hay que buscar la eficiencia en la movilidad, si tiene varias diligencias por hacer, es bueno formular un plan de ruta para evitar grandes desplazamientos y así ahorrar en tiempo, boletos de transporte público o combustible. Asimismo, es importante analizar las opciones de movilidad que ofrece la ciudad y elegir la más rentable.  

 

6. Realizar los mantenimientos de electrodomésticos y vehículos

Es mejor prevenir que curar. Tener en buen estado las cosas evitará grandes gastos a futuro.

 

7. Comer más en casa y menos por fuera

Es más económico y también más saludable, preparar los propios alimentos en casa que comer en un restaurante. En este punto, la practicidad y la organización son claves, por ejemplo, destina un día de la semana a cocinar varias comidas para mantener en la nevera, lavar los vegetales, porcionar la carne y preparar conservas. Las salidas se pueden dejar para el fin de semana.

 

8. Buscar la economía al interior del hogar

Siempre hay formas de ahorrar energía, gas y agua en casa, todos los miembros de la familia deben trabajar por ello.

 

9. Mantener el nivel de deuda en lo más bajo que se pueda

Desde FinanzasPersonales.com explican que pagar por el dinero prestado es lo más costoso que hay, por eso es importante tratar de obtener la mejor tasa de interés y pedir prestado lo menos posible.

 

10.  Hacer las compras de navidad a lo largo del año

En la época cercana a la navidad, el comercio suele aumentar sus precios o algunas veces los mantiene pero pocas veces ofrece descuentos, por esta razón, se aconseja aprovechar las ofertas que se realizan durante el año para hacer las compras de navidad, indudablemente se gasta menos ante un precio de oportunidad.

 

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Test: ¿Qué tan organizado es en sus finanzas personales?

Lecciones para los hijos sobre el manejo del dinero

 
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El buen manejo de los recursos económicos debe convertirse en un propósito permanente en las familias. La clave está en edificar un presupuesto sincero y acorde a las entradas económicas y gastos del hogar.

 

Muchos piensan que crear un presupuesto es hacer recortes o hacer mucho con poco dinero. Pero lo cierto es que al hablar de presupuesto, se están administrando los ingresos de tal forma que no haya un déficit al final del mes.

 

Con el presupuesto familiar no solo se pretende ver los ingresos y egresos en blanco y negro. Es también una herramienta para planificar, detectar gastos innecesarios y trabajar en las metas de la familia a largo y mediano plazo.

 

¿Cómo se hace un presupuesto?

 

Elaborar un presupuesto es muy sencillo, lo importante es revisarlo periódicamente y tratar de cumplirlo mes a mes. Lo ideal es hacer esta planeación en compañía de la pareja, de modo que ambos se hagan responsables de los objetivos que como familia quieren lograr. Sigue entonces los siguientes pasos: 

 

1. Define lo que quieres lograr

 

Escribe las metas financieras de la familia. Decide si esperan ahorrar para unas vacaciones anuales o para la universidad de los hijos, entre otros.

 

2. Haz un listado de ingresos y gastos

 

En los ingresos recuerda incluir salarios, diversas rentas, dividendos de acciones, rendimientos de inversiones, contribución de terceros, bonos, etc.

 

En los gastos incluye: pago de servicios, arriendo o hipoteca, tarjetas de crédito, intereses de préstamos, cuota del carro, matrículas y pensiones, ropa, TV por cable, entretenimiento, seguro de salud, mesada de los hijos, mantenimiento y seguro del carro, mercado, celular, empleada del servicio (si se tiene), clases extra-curriculares de los niños, actividades de la pareja fuera del trabajo (gimnasio, clases, hobbies) y por último, un monto dedicado a imprevistos o gastos extraordinarios.

 

Los gastos fijos mensuales se deben enumerar primero de acuerdo a su prioridad. Allí te darás cuenta qué gastos no son realmente necesarios. Luego escribe los gastos fijos no mensuales.

 

3. El saldo

 

Si el saldo es negativo, busca una reorientación de gastos o por otra parte, nuevos ingresos. Es posible que el déficit esté en gastos innecesarios o en metas poco realistas. 

 

Si el saldo es positivo, busca nuevas posibilidades de ahorro o inversión. Las cuentas de ahorro tradicionales no son una buena opción ya que dan muy poco rendimiento.

 

Si se elige la buena planeación de los recursos y se tiene voluntad, disciplina y toma buenas decisiones, usted no será esclava de sus finanzas. Por el contrario, el financiamiento del hogar dejará de ser una carga y sus resultados le darán satisfacciones para el futuro.

 

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Para algunos matrimonios hablar de dinero suele ser poco agradable y peor aún, si “hablar” se transforma en discusión, sobre todo cuando llegan las cuentas o a fin de mes cuando no alcanza el sueldo. Por eso, estos siete puntos –propuestos por David Ning- son una excelente propuesta para tratar el tema, sin discutir.

 

David Ning, un ejecutivo exitoso y creador del blog moneyning.com especializado en finanzas personales y familiares, propone hablar de dinero en el matrimonio aplicando las enseñanzas de Stephen Covey, el gurú de los buenos hábitos y autor de varios libros de éxito, entre ellos el bestseller internacional “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”. El siguiente, es un resumen del plan de acción propuesto por Ning, inspirado en Covey:

 

1. Tomar el control de la realidad financiera

 

Si están cansados de atrasarse en el pago de las cuentas o peor aún, con deudas, es el momento de “echar un vistazo largo y certero a la situación”, dice. Analizar a dónde se va el grueso del presupuesto, dónde se puede recortar; y si, por ejemplo, se va en educación de los hijos, por cuántos años esta situación se va a extender. Lo importante es proponerse no gastar más de lo que se debe, priorizar lo importante y restringir lo menos importante.

 

Tomar el control de los gastos es directamente proporcional con comer sano, hacer ejercicio a diario, tener tiempo para conversar en familia, leer más, ver más cine, meditar habitualmente y pasar tiempo libre en medio de la naturaleza.

 

2. Proyectar el futuro como familia

 

Imaginarse a sí mismos, pero bien a largo plazo. ¿Cómo se imaginan de abuelos? ¿Cómo quieren vivir entonces? David Ning señala que tal cual una casa se construye partiendo por los planos, la situación financiera familiar debe pre- diseñarse. Eso ayuda a tomar decisiones claves como el tamaño de la casa, la distancia desde y hasta al colegio de los hijos y otros asuntos claves como vivir con un ingreso en lugar de dos, o ahorrar. Una vez que los objetivos están definidos, pueden conversar sobre cuáles son los obstáculos para conseguirlos: deudas, ambiente, presiones, prioridades erradas.

 

3. Poner lo primero, primero

 

Si ambos, planeando su futuro, llegan a la conclusión de que desearían tener mejor calidad de tiempo libre, pero no pueden hacerlo por el mantenimiento de una casa grande que los lleva a trabajar en exceso, o porque gastan gran cantidad de tiempo en traslados… ¿No será el momento de atreverse a ver con claridad que han puesto la carreta delante de los bueyes?

 

Otro ejemplo que plantea David Ning: lo primero que definen es que no desean vivir endeudados, y esa es una prioridad, ¿por qué sucumben a la presión de un hijo que quiere celebrar su cumpleaños con 50 personas en vez de cinco, o ante los amigos que insisten a salir a comer fuera en vez de cenar en sus propias casas?

 

4. Pensar en “ganar-ganar”

 

Ning experto en finanzas propone acostumbrarse a pensar: ¿quién gana cada vez que mantenemos nuestras prioridades? ¿Quién pierde cada vez que las olvidamos? Ilustra estas preguntas con numerosas respuestas: desde el caso de matrimonios jóvenes que han sabido ajustarse hasta lograr su primera casa, sin compararse con sus amigos que gastan en decorar casas arrendadas; hasta familias más consolidadas que tienen en vista el ahorro para la tercera edad.

 

5. Comunicación familiar

 

David Ning recomienda a los matrimonios hablar con sus hijos y escucharlos. Podemos darnos cuenta -dice- que ellos sí se ven afectados por nuestro estilo de vida. A veces los hijos piden cosas, pero si hablamos detenidamente con ellos veremos que quieren que pasemos más tiempo juntos, o que a futuro nuestras vacaciones sean menos sociales… O, por el contrario, escuchándolos podemos darnos también cuenta qué tan negativamente los estamos educando, acostumbrándolos a conseguir todo enseguida bajo el predicamento de que “después ves cómo pagas”. Nuestras decisiones y nuestra conducta financiera, dice Ning, afecta a los demás.

 

6. Sinergia como aliados

 

No hay nada que una más a un matrimonio que la “cooperación creativa”. Ahorrar en equipo, cuando existen prioridades y objetivos comunes, puede transformarse en algo muy entretenido. Porque si llegamos a la conclusión de que el supermercado nos sale muy caro y tomamos como pasatiempo ir juntos a una feria…, duplicamos los beneficios: ahorramos y lo pasamos bien al mismo tiempo. En un mundo tan consumista, dice Ning, se descubren lugares y personas maravillosas cuando uno se salta los intermediarios y llega directo al productor.

 

7. Finalmente, “afilar la sierra”

 

Este último consejo, resulta sorprendente: David Ning asegura que las personas que se proponen cuidarse físicamente, espiritualmente, mentalmente y emocionalmente, son las que mejor logran un control y manejo de sus finanzas personales y familiares. Quienes se proponen comer sano, hacer ejercicio a diario, tener tiempo para conversar en familia y con amigos, leer más, ver más cine, meditar habitualmente y pasar tiempo libre en medio de la naturaleza, quedan menos a merced de las tentaciones del comercio, de la comida rápida, de las ofertas de los catálogos del fin de semana.

 

Las mejores conversaciones sobre finanzas son las constructivas, las que llevan a conseguir plantearse objetivos de largo plazo. Qué mejor entonces, que durante las vacaciones, cuando las prioridades vitales se ven con más claridad y se puede hablar del gran proyecto familiar que se quiere construir.