Mª. Ángeles Pérez y Francisco Javier Rodríguez
18.02.2013

 

El dinero no cae del cielo, su consecución implica esfuerzo, trabajo, y ello lo tienen que saber y experimentar nuestros hijos, para que lo valoren. Es importante que desde pequeños se les enseñe a ahorrar, en lugar de dejarles que gasten el dinero en caprichos.

 

Los padres deben hacerles reflexionar sobre el porqué de sus gastos, y procurar que conozcan las necesidades de los demás. Se trata que sean sobrios en sus gastos, no despilfarradores del dinero que a otros les puede ser imprescindible porque carecen de lo necesario. Puede ser interesante que algunas cosas en las que están empeñados en comprar, por ejemplo una prenda de marca, la paguen en parte con su dinero: les ayudará también a que cuiden sus pertenencias.

 

Pero no sólo deben de ahorrar para ellos, también han de hacerlo para los demás: hermanos, padres, amigos, ayudas sociales... Es una manera de hacer de nuestros hijos, seres humanos más solidarios al invitarlos a compartir con los demás. Desde comprar un pequeño regalo para un hermano o miembro de la familia, hasta prestar de manera desprendida.

 

Estas son algunas sugerencias para que los hijos comprendan el valor y adecuado uso del dinero:

 

No darles demasiadas cosas para suplir la escasez de tiempo que dedican a sus hijos y que se acostumbren a agradecer las que reciben. Un peligro que se da en nuestra sociedad es que suplamos la falta de tiempo que dedicamos a nuestros hijos comprándoles muchas cosas para ganarnos su afecto. La necesaria dedicación de tiempo a los hijos no se suple con cachivaches.

 

Cuidar lo que tienen, cuidarlo para que dure y que esté en condiciones correctas. Que conozcan el precio de la ropa y juguetes que se les compra, acostumbrándoles a elegir lo que conviene y no lo más caro.

 

Ayudarles a vivir la autodisciplina diaria. La capacidad de autocontrol nos permite ser dueños de nosotros mismos y de las cosas que tenemos, pero para conseguirlo nos hemos de entrenar en las cosas más normales y corrientes que hacemos a lo largo del día: ser puntual al levantarnos, al empezar a estudiar, tener ordenada nuestra habitación, etc.

 

No permitirles que entren en una constante comparación con los demás: marcas de ropa, material deportivo… La sociedad de consumo nos vende no sólo lo último del mercado sino la mejor marca. Es frecuente observar la dependencia que tienen los adolescentes de las marcas, hay que enseñarles que la persona no vale por la marca de lo que lleva puesto, sino por lo que es y hace con los demás.

 

Evitar los caprichos en las comidas y bebidas: comer lo previsto para todos, no fuera de hora, en las cantidades que son, sin elegir lo mejor para ellos; y cuidar los modales en la mesa.

 

No ahorrarles sacrificios razonables: que aprendan a colaborar en pequeños encargos de la casa.

 

Ayudarles a revisar sus pertenencias para ver si hay juguetes u objetos que no necesita ni utiliza: pueden servir para otros hermanos o personas necesitadas.

 

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Una buena gestión de las finanzas personales se caracteriza por la organización y la planeación, sin embargo, algunas veces las ocupaciones y otras razones, hacen olvidar la importancia de dedicarle unos minutos a esta tarea. Este diagnóstico de su salud financiera le permitirá conocer sus puntos fuertes y débiles.

 

¿Tiene un límite mensual para gastar de sus ingresos?

a) Sí, me baso estrictamente en mi presupuesto mensual.
b) Sólo me limito cuando tengo que hacer un gasto fuerte.
c) No me limito, incluso si me hace falta pido prestado.

 

¿Aparta mensualmente cantidades específicas para cada tipo de deuda o gastos especiales?
a) Sí, llevo un control de los pagos, fechas límite y tasas de interés.
b) Depende, si no me cobran intereses, no me preocupo.
c) No, espero a que mis acreedores me cobren.

 

¿Cuánto acostumbra pagar cada mes a su cuenta de tarjeta de crédito?
a) El pago mínimo.
b) Lo máximo que mis ingresos me permiten.
c) No siempre puedo pagar, por lo que termino pagando con otra tarjeta de crédito.

 

¿Tiene un fondo de ahorro para su retiro?
a) Sí, cada mes recibo el estado de cuenta de mi fondo de pensión.
b) Todavía no, pero creo que en algún momento será necesario crearlo.
c) No.

¿Cuenta con un fondo para contingencias?
a) Sí, tengo una cuenta de ahorro específicamente para eso.
b) Lo he intentado, pero al final de la quincena tengo que usarlo.
c) No, me resulta complicado.

 

¿Tiene en orden sus papeles de seguros, inversiones, financiamientos, otras deudas y los localiza con facilidad?
a) Sí, tengo ordenada toda mi documentación por carpetas, año, etc.
b) No tengo un orden específico para cada documento, pero sé que si los busco los encontraré.
c) No, de hecho a veces los doy por perdidos.

 

Al recibir un dinero extra...
a) Pago deudas y guardo algo.
b) Compro algo que realmente necesito.
c) Lo gasto.

 

¿Cancela las cuentas de tarjetas de crédito que no utiliza con regularidad?
a) Trato de no contratar tarjetas de crédito que sé que no utilizaré.
b) Sí, cancelo cualquier cuenta que no sea indispensable para evitar gastos mayores.
c) No, pues creo que en algún momento podré ocuparlas.

 

¿Qué haría si recibe una llamada ofreciéndole una nueva oportunidad de invertir y hacer mucho dinero?
a) Lo ignoro, pues es poco probable que alguien haga tan buena oferta sin querer aprovecharse.
b) Lo considero y pido consejo de un experto.
c) Acepto la oferta, pues nadie se hace rico sin tomar riesgos.

 

Si su auto llegara a tener algún siniestro...
a) No me preocupo, pues sé que mi seguro lo cubrirá.
b) Lo llevaría a mi taller de confianza.
c) Me preocuparía bastante, pues implicaría un gasto que no tengo contemplado.

 

Resultados:

 

Mayoría a)
La educación financiera está de su lado, y esto porque seguramente usted está consciente de que es una base para tomar mejores decisiones y tener una práctica sana de sus finanzas personales. No olvide que siempre hay algo por aprender, aunque en este autodiagnóstico refleja que sabe lo que quiere y lo que necesita para no vivir preocupado por sus deudas o por estar desamparado ante circunstancias adversas.

 

Mayoría b)
Usted está consciente de que existen soluciones a sus problemas de finanzas personales, sin embargo no ha permitido adueñarse de ellas y obtener la educación financiera necesaria para mejorar o evitar preocupaciones por sus deudas o por estar desamparado ante circunstancias adversas. La información siempre es una ganancia, por lo que se recomienda mejorar todas esas situaciones que no le permiten tener una vida tranquila, y conocer todo lo que el mercado le ofrece para tomar mejores decisiones.

 

Mayoría c)
Usted tiene mucho por aprender. La educación financiera es básica tanto para usuarios de servicios financieros como para aquellos que todavía no lo son. El uso de los mismos debe ser una práctica que le permita facilitar y mejorar su vida financiera, para que pueda tomar mejores decisiones y lograr tener finanzas personales sanas. Informarse siempre es una ganancia, por lo que no deje de investigar programas de educación financiera que ofrece el mercado.

 

*Elaborado por Condusef - Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, México.

LaFamilia.info
27.02.2012

 

 

Pruebas y estudios señalan que algunas medidas que por años se han considerado efectivas por su efecto ahorrador, en realidad no sirven en absoluto a la economía familiar ni al cuidado del planeta, y al contrario, representan un mayor gasto.

 

Aparte de aprovechar la luz natural, usar bombillas ahorradoras y preferir electrodomésticos de bajo consumo, existen otras formas que han sido igualmente comprobadas que ayudan a ahorrar energía beneficiando las finanzas del hogar y el medio ambiente:

 

1. Los aparatos en “stand by” sí consumen energía

 

Muchos electrodomésticos siguen consumiendo energía mientras están apagados. Son los que quedan con un piloto encendido en posición de reposo o “stand by”, lo cual representa cerca del 5% del consumo de los hogares.

 

Estos consumos, pequeños pero permanentes, pueden hacer que un aparato consuma más energía en el tiempo que está en espera, que en el que está en uso.

 

Según datos del último estudio del IDAE y Eurostat, el modo “stand by” supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el de la computadora (172 kWh).

 

2. El lavavajillas es más económico que el lavado manual

 

Se ha comprobado que el lavavajillas es más eficiente que lavar manualmente los platos especialmente si se utiliza con una carga completa. Estas cifras lo comprueban: un lavaplatos eficiente usa cerca de 4 galones de agua por carga, e incluso las máquinas estándar usan sólo 6 litros. Mientras que lavar los platos a mano, por lo general usa un promedio de 20 galones de agua, y se consume un 10% menos de energía.

 

Eso sí, han de ser aparatos eficientes de bajo consumo (en el momento de adquirirlos, hay que fijarse en su etiquetado energético), que permitan elegir la temperatura del agua y reutilicen el calor para el posterior aclarado o secado.

 

3. Regular la temperatura de los equipos de climatización ahorra energía

 

Tan sólo la calefacción y la producción de agua caliente suponen la mayor parte de la energía consumida en una vivienda, el 66%.

En muchos hogares es habitual conservar una temperatura media durante las 24 horas, ya que se considera que apagar y encender la calefacción acarrea un mayor consumo de energía y, por ende, de gasto económico, pero lo cierto es que cada grado de más incrementa el consumo de energía en un 7%, lo que supone un derroche innecesario.

 

Aunque es preciso un pico de calor para alcanzar de nuevo la temperatura deseada, el saldo final de energía consumida es ventajoso.

 

4. Planchar un día a la semana es mejor que planchar varias veces

 

Planchar la mayor cantidad posible de ropa en cada sesión, es una medida para ahorrar, ya que la cantidad de electricidad que requiere la plancha para calentarse se desperdicia cuando se utiliza en pocas prendas.

 

5. Apagar las luces fluorescentes

 

Otra falsa idea muy extendida entre los hogares es que el gasto de energía al dejar los tubos fluorescentes encendidos es menor que si se apagan y encienden cada vez. De manera errónea, se sustenta en una explicación similar a la de la calefacción.

Los estudios han demostrado que pese a que al encender un tubo fluorescente se precisa un sobreconsumo de corriente eléctrica, este apenas dura una fracción de segundo. En iluminación incandescente, el tiempo máximo de ausencia que no compensaría el apagado y encendido posterior se reduce a tan solo 0,3 segundos. De ahí que el gasto sea mucho mayor si se deja siempre encendido. Ahora bien, la vida del fluorescente puede acortarse si se apaga y se enciende en repetidas ocasiones.

 

Electrodomésticos con “Energy Star”

 

Antes de adquirir un aparato es importante revisar su consumo energético y si contiene sellos como “Energy Star” que garanticen su bajo consumo.

Energy Star es un programa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos creado en 1992 para promover los productos eléctricos con consumo eficiente de electricidad, reduciendo de esta forma la emisión de gas de efecto invernadero por parte de las centrales eléctricas. La presencia del logotipo identifica al producto con un 10 a 50 por ciento más eficaz en el ahorro de energía que los demás.

Un producto que lleva el sello de Energy Star utilizará menos electricidad, ahorrando dinero y costos de energía.

 

Fuentes: consumer.es, vidamasverde.com, twenergy.com, elmundo.es, energystar.gov

 
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La época de Navidad supone algunos gastos extra para la mayoría de los hogares, sin embargo el afán de consumo nos puede llevar a gastar más de lo que se debe, ¿cómo evitarlo?

 

Si bien los regalos de Navidad buscan ser una demostración de afecto hacia las otras personas, debemos tener en cuenta que esa no es la esencia de esta celebración. Lo verdaderamente importante es la vivencia de valores que este tiempo maravilloso nos convoca.

 

De este modo, los regalos de Navidad deben estar a la medida de las posibilidades de cada quien, evitando afectar las finanzas de la familia y por consiguiente su bienestar. Las sugerencias a continuación, ayudarán a que las compras navideñas sean austeras, meditadas y planificadas.

 

1. Establecer un presupuesto 

 

Es lo primero que se debe hacer. Cuando se determina una suma de dinero, se establece un límite que ayudará a lograr el control en las compras.

 

2. Hacer la lista de personas a quienes le gustaría regalar

 

Quisiéramos dar a todos, pero muchas veces la realidad es otra y el dinero no alcanza. Por eso se debe hacer el listado de personas para tener claridad de quiénes y cuántos son, sus gustos y posibles regalos. De esta forma se evitarán gastos excesivos o no previstos.

 

3. Ser recursivos

 

Ahora el comercio ofrece variadas opciones con precios para todos los bolsillos, lo importante es ser recursivos, comparar precios, buscar ofertas, utilizar cupones de descuento, comprar en línea, etc.

 

4. Hacer las compras de a poco

 

Si se quiere evitar sorpresas, esta es la mejor opción. Anticiparse a la temporada y realizar las compras semanas antes de la Navidad, puede ser una forma de organizarse para distribuir los gastos y así evitar que se acumulen en una gran suma.

 

5. Regalos hechos en casa

 

Pueden resultar más económicos y además son únicos. Existen miles de hermosas ideas que pueden resultar tan atractivas como las que se compran en las tiendas, aquí te mostramos algunas opciones. Si cuenta con el tiempo y la habilidad manual, esta es la solución.

 

Finalmente, debemos impedir “medir” el cariño de la persona por el “tamaño” del regalo, y así se lo debemos enseñar a los hijos; todo obsequio debe ser bien recibido, lo que vale es el acto de generosidad y el amor que el otro nos transmite a través de éste.

 

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Los materiales escolares, la matrícula, los uniformes… son algunos de los gastos extras que se generan en el inicio de esta nueva temporada escolar, lo que puede afectar las finanzas de muchas familias. Te damos algunas opciones para buscar el ahorro en las compras escolares.

 

Establecer un presupuesto. Antes de salir de compras es necesario establecer un límite, pues como en todo, se pueden encontrar opciones muy variadas de marcas y precios. Este tope máximo, ayudará a controlar la compra y evitará gastos innecesarios.

 

Compras anticipadas. Si el colegio proporciona la lista de los materiales escolares antes del periodo de vacaciones, es conveniente aprovechar este tiempo para hacer las compras antes de que llegue la temporada escolar y suban los precios.

 

Preferir los productos genéricos. En muchos casos los productos genéricos ofrecen la misma calidad y a más bajo costo.

 

Comprar en tiendas mayoristas. En este tipo de lugares, los paquetes grandes salen mucho más económicos que en los hipermercados o tiendas regulares. Una buena estrategia es unirse con otras familias para adquirir los materiales escolares en una misma oportunidad y así lograr reunir las unidades necesarias para que su costo sea más favorable.

 

No todo tiene que ser nuevo. Seguramente hay algunos artículos que están en buen estado y pueden utilizarse en el nuevo ciclo escolar. En este aspecto hace falta que los padres enseñen a sus hijos a ahorrar, a reciclar, a cuidar sus pertenencias y a tener conciencia del valor de las cosas.

 

Cuando los niños pierden o dañan sus útiles escolares con regularidad y sus padres corren a comprarlos de nuevo, no aprenden a valorar el esfuerzo que se requiere para adquirir los bienes, por asequibles que sean.

 

Intercambiar libros. Se puede ahorrar entre mucho dinero si se realiza una especie de cadena con el fin de intercambiar entre estudiantes los libros escolares y evitar la compra de libros, los cuales en su mayoría, no son usados en su totalidad y quedan apropiados para un segundo o tercer uso. De esta manera se economizan recursos y además se contribuye al cuidado del planeta.

 

Identificar los materiales indispensables. Es natural que los hijos quieran todo lo que hay en el mercado, en las versiones más sofisticadas y en grandes cantidades, pero ¿realmente se necesita? Tal vez bastará un paquete de 10 marcadores y no la caja de 100.

 

De igual forma, hay artículos que se utilizan muy poco durante el año escolar y por eso se podrán conseguir al momento de requerirlos, otros en cambio, son indispensables desde el primer día de clases como cuadernos, lápices, libros.

 

Generar una conciencia de ahorro y moderación en el hogar. Preferir los medios electrónicos que los físicos, cuidar cada lápiz, cada hoja, cada cuaderno; esta tarea comienza en la familia.

 

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31.10.2011

 

 

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Hay algunos temas que por áridos que puedan resultar, conviene hablarlos antes de contraer matrimonio o al menos en los primeros meses de éste, para así evitar malos ratos en el futuro. Uno de ellos es el relacionado con el dinero, un asunto que no conviene dejarlo pasar inadvertido. Estos seis consejos servirán a los recién casados o próximos a serlo, a tratar los asuntos económicos en su vida matrimonial.

 

1. Todas las cartas sobre la mesa

Es necesario ser sincero con la pareja y darle a conocer todos los bienes que se tienen, así como los ahorros y las deudas que puedan existir (tarjetas de crédito, préstamos para estudio, vivienda, auto, etc.) es un gesto de delicadeza que marca un buen comienzo en la relación. El hecho de esconder u omitir información de este tipo, puede hacer que algún día salga a relucir y haga mella en la confianza lograda.

 

2. Elaborar un presupuesto

Después de tener claridad sobre los activos y los pasivos, es el turno de señalar uno a uno los gastos que se deben asumir y los ingresos que los soportarán. Se recomienda que uno de los cónyuges, se encargue de velar por cumplimiento del presupuesto, así como de llevar el récord de los gastos mensuales. El presupuesto es un elemento que brinda orden, claridad y permite hacer una buena administración del dinero.

 

3. ¿Cuentas juntas o separadas?

Muchas parejas se cuestionan si deben unir sus cuentas o si cada quien asume unos gastos o si es mejor hacer un aporte proporcional a sus ingresos, y la verdad es que eso depende mucho de la pareja. Algunas veces ocurre que las tácticas no funcionan en unos matrimonios pero en otros sí, y por eso no podemos hablar de recetas universales. La clave está en hallar un punto común donde tanto él como ella se sientan cómodos y además sea una forma práctica de atender las necesidades económicas de la familia.

 

4. Decisiones consensuadas

Como en la mayoría de los aspectos de la vida conyugal, las decisiones relacionadas con las finanzas, deben ser producto del consenso. A esto mismo se refiere el autor Francisco Gras en uno de sus escritos: “En casi todos los matrimonios una de las partes es la que hace la mayoría de las decisiones financieras. Tienen que estar seguros que las decisiones las hacen conjuntamente y con mucha comunicación, para no encontrase con situación financieramente duplicadas o antagónicas.”

 

5. Vivir con menos de lo que se gana: ¡ahorrar!

Este consejo no es solo para los recién casados, es para todos. La única forma de prosperar financieramente es poder gastar menos del dinero que entra y ahorrar la diferencia. Hay cantidad razones por las que ahorrar, en los mejores casos para adquirir un bien o hacer viaje, pero también hay que pensar en las emergencias, los imprevistos y las épocas de “vacas flacas”. Los recién casados pueden tener un punto a favor y es el hecho de que aún no hay hijos que sostener, lo que permite hacer unas reservas de dinero.

 

6. Hacer reuniones financieras

Por lo general en el día a día los esposos intercambian frases sobre las cuentas por pagar o la idea de una inversión, pero realmente muchas veces estas pláticas no se dan en un contexto adecuado, ya sea por la prisa del momento o por distractores que no han de faltar. Por tanto, estas reuniones son la oportunidad perfecta para discutir sobre estos temas. No tiene que ser algo formal como si se tratase de una reunión de trabajo, es solo abrirle un espacio en las agitadas agendas para charlar sobre los asuntos económicos del hogar y evaluar cómo van, en qué podrían ahorrar o qué inversión sería conveniente realizar. También es conveniente hablar sobre las metas financieras que tiene cada cónyuge, esto los hará trabajar en conjunto para lograr un sueño.

 

Como conclusión, una reflexión del autor citado con anterioridad: “Habrán leído que más del 50% de los matrimonios actuales terminan en divorcio y que la causa principal de los divorcios son las cuestiones económicas. La mayoría de las veces es por no haber hablado con claridad de estas cosas económicas antes del matrimonio. También por no hacerlo periódicamente durante el matrimonio y por tener una política de ingresos y gastos fuera de la realidad. Es mucho más fácil decir que `sí´ a todo, que decir que `no´ y enfrentarse a la realidad económica.”

Por LaFamilia.info 
 
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Lamentablemente, la pandemia también ha hecho estragos en la economía de muchas familias, ya sea por la reducción de ingresos o desempleo, el caso es que ante una situación económica difícil, la unión y comprensión familiar son las mejores alternativas para sobrellevar este impase.

LaFamilia.info
16.07.2012

 

 

La revista Money entrevistó a medio centenar de economistas, psicólogos, directores de inversiones y financieros, para identificar ocho errores psicológicos que la gente suele cometer al mover su dinero:

 

1. Demasiado miedo perder
Solución: Una forma de ser más racional es olvidándose de los gastos de la inversión para centrarse solamente en los riesgos futuros y en las posibles ganancias.

 

2. No tener en cuenta los efectos de la inflación
Solución: Pensar en términos de poder de compra, en vez de unos términos absolutos, es una solución a este punto.

 

3. Intimidarse por aquellos que pretenden ser grandes expertos
Solución: Lo ideal es establecer criterios propios de inversión sobre una base de conocimientos adquiridos.

 

4. Confiarse sobre la base de una limitada información
Solución: Se debería disponer de un buen archivo de información y acordarse tanto de los errores como de los éxitos.

 

5. Oír solo aquello que se quiere oír
Solución: Buscar opiniones contrarias y analizarlas objetivamente.

 

6. Resistirse al cambio

Solución: “No cambiar” es una decisión que con frecuencia no es favorable; por ejemplo, mantener el dinero en el banco porque no se está dispuesto a estudiar la posibilidad de invertir en fondos de inversión.

 

7. Morder más de lo que se puede masticar
Solución: No comprar más de lo que necesita, incluso aunque se trate de un “negocio redondo”.

 

8. Realizar compras con la tarjeta de crédito sin tener los recursos
Solución: Cuando use una tarjeta de crédito, pregúntese si estaría dispuesto a comprar lo mismo si lo tuviera que pagar en efectivo.

 

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LaFamilia.info
29.08.2011

 

 

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Soñamos con un techo propio para nuestra familia, un lugar donde puedan crecer los hijos, donde haya cabida para albergar los lazos de amistad, donde sea refugio de momentos felices. Este es uno de los sueños más deseado en el mundo entero, y por lo general su consecución es el resultado de esfuerzo y trabajo -lo hace aún más anhelado-. Además es una de las mayores inversiones que enfrenta cualquier familia.

 

Por las anteriores razones y otras más, la compra de la vivienda no es un asunto para tomar a la ligera, es necesario informarse debidamente y analizar con “cabeza fría” los pros y los contras de cada opción.

 

Conozca cuáles son los principales puntos que se deben tener en cuenta a la hora de dar este importante paso.

 

Primer punto: Definir el presupuesto

 

Este es el primer asunto y tal vez el más significativo para realizar la compra de la vivienda. Significa evaluar la capacidad de endeudamiento partiendo de los ahorros acumulados, los ingresos y los gastos tanto presentes como futuros.

 

No es aconsejable extralimitarse y adquirir bienes que sobrepasan las posibilidades económicas de cada quien; pues la idea es tomar una decisión, que si bien representa responsabilidad, no debe prever angustia.

 

Por tanto, tener las cuentas claras permite realizar una inversión acorde a las condiciones reales.

 

Segundo punto: Establecer las necesidades

 

Depende de los requerimientos de cada quien; algunos prefieren una buena ubicación, para otros prevalece la antigüedad de la vivienda y para otros el mayor atributo a elegir es el área.

 

De esta manera, se sugiere hacer el ejercicio de realizar una lista de prioridades, con base a ella establecer en cuáles se está dispuesto a ceder y en cuáles no. Este será el mapa que permitirá tomar una decisión basada en las necesidades de la familia.

 

Tercer punto: Pensar a futuro

 

Aspectos como el presupuesto y la adaptación a las necesidades de cada quien, son los primeros criterios a evaluar cuando se realiza una compra de residencia. Sin embargo existen otros asuntos claves que algunas veces son ignorados y que comprometen el futuro del bien a adquirir, como son: los costos de mantenimiento de la residencia, las posibilidades de valorización de la inversión, el valor de la póliza de seguro, la proyección del sector o los planes de infraestructura que afectarán la vivienda en el largo plazo. Todo esto le permitirá determinar si además de cumplir sus expectativas, está haciendo una inversión conveniente.

 

Cuarto punto: Convertirse en todo un experto

 

En medio de este proceso el comprador debe empaparse del tema inmobiliario para poder tomar una decisión basada en el conocimiento. Por consiguiente se deben estudiar las ofertas que hay en el mercado, los precios en que oscilan los inmuebles de similares características, las obligaciones del comprador y del vendedor, los impuestos a cancelar...

 

Si es un proyecto inmobiliario que se encuentra en planos o en fase de construcción, es importante informarse ampliamente sobre la empresa constructora -trayectoria, obras realizadas, reputación en el mercado, solidez económica, atención a los clientes, entidad bancaria que respalda la obra-. Todo esto con el fin de evitar toparse con una compañía ficticia o en déficit que ponga en riesgo el capital del comprador.

 

Recuerde que entre mejor informado esté, mayor será el sentimiento de tranquilidad frente a la inversión a ejecutar.

 

Quinto punto: Todo en regla

 

Cuando finalmente se ha hallado la vivienda de los sueños, hay que revisar que todos los requisitos legales se encuentren en regla y al mismo tiempo estén acordes a lo pactado. De ahí que leer con detenimiento cada componente del contrato de compraventa, sea una tarea minuciosa que ojalá cuente con la mirada de un abogado que respalde al comprador. Una vez firmado el contrato, no hay vuelta atrás.

 

Del mismo modo, en las viviendas usadas, es preciso asegurarse de que los impuestos y el pago de los servicios públicos estén al día. Asimismo que no tenga embargos o problemas legales que afecten al inmueble.

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