Por LaFamilia.info
 
 

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Muchos de los problemas matrimoniales tienen su origen en la poca capacidad de los cónyuges para comprenderse a partir de su esencia, del hecho de ser hombre o mujer, pues cada uno tiene un modo de ver la vida, una forma de actuar y de pensar, determinados por su más intrínseca naturaleza.

 

Somos iguales en dignidad, pero complementarios en cuanto género. El hombre tiene cosas que la mujer no tiene y necesita, y viceversa. Sin embargo, uno de los errores más comunes en las parejas es esperar que las mujeres reaccionen como si fueran hombres, o los hombres como si fueran mujeres. Así lo indica al diario ABC.es, María Jesús Álava Reyes autora de «Amar sin sufrir», quien explica que desde el punto de la psicología “ambas posturas obedecen más al área del deseo que de los hechos; esas expectativas no tienen ninguna base científica, y sus probabilidades de ocurrencia, salvo casos excepcionales, son mínimas”.

 

La experta señala que las mujeres no deben cometer el error de esperar que los hombres:

 

- Sepan escuchar como lo hacen sus amigas.

 

- No se precipiten, den solución u ofrezcan consejos que no les han pedido.

 

- Tengan parecida sensibilidad y den importancia a las cosas que son fundamentales para las mujeres.

 

- Se fijen en los detalles, se acuerden de las fechas y sorprendan con propuestas creativas.

 

- Sean capaces de no quedarse en la literalidad de las palabras que dicen las mujeres y sepan captar las emociones que se reflejan en su comunicación no verbal.

 

- No interrumpan a la mujer cuando habla.

 

- No reaccionen mal cuando están haciendo algo y las mujeres les pregunten o les pidan su cooperación o ayuda para una tarea específica del hogar.

 

 

De la misma forma, los hombres no deben cometer el error de esperar que las mujeres: 

 

- Sean concretas cuando hablan, no se pierdan en los detalles y no den rodeos para exponer lo que quieren.

 

- Hagan las cosas de una en una; cuando su naturaleza les permite realizar varias tareas a la vez con la mayor espontaneidad y eficacia.

 

- Sepan que ellos no son buenos conversadores y no pretendan hablar con ellos cuando llegan a casa.

 

- Dejen de ser románticas y se muestren pragmáticas en las relaciones afectivas.

 

Lo anterior no quiere decir que cada quien se pueda excusar en su naturaleza para no mejorar en ciertos aspectos, sino que es importante conocer las características de hombres y mujeres para no hacerse falsas expectativas y comprender mejor las reacciones del cónyuge ante situaciones puntuales.

 

Consejos para los cónyuges

 

El hombre es pragmático, necesita resolver problemas y no tiene la necesidad de expresarse, pero también necesita ser aceptado y valorado. La mujer necesita que se le validen sus sentimientos, necesita ser escuchada y le causa incomodidad cuando no puede expresarse. Ninguno es mejor o peor que el otro, son distintos, maravillosamente contrarios.

 

Si comprendemos esta diferencia entre hombre y mujer, encontraremos la razón de muchas de las reacciones que el cónyuge presenta ante los conflictos conyugales. Para ello, la autora Nelly Rojas ha descrito una serie de sugerencias para hombres y mujeres a la luz del matrimonio:

 

Para los hombres: Escúchela, consiéntala, abrácela en silencio, validando sus sentimientos. Validar no es estar de acuerdo, es aceptar la diferencia. No la ignore, ni la critique. Recuerde que las mujeres hablan de sus problemas para acercarse no para obtener soluciones ni culparlo. Trabaje desde la perspectiva de compartir el poder y el control.

 

Para las mujeres: Apóyelo sin criticarlo. No trate de ser la mamá de él al querer cambiarlo. Recuerde que él se siente culpable cuando usted habla de sus problemas. Póngale límites porque así él se siente estimulado a dar más y a cambiar sus conductas disfuncionales. Para ello exprese sus sentimientos en forma asertiva, es decir, sin “cantaleta”. Trabaje para mejorar su autoestima.

 

 

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LaFamilia.info
19.11.2012

 

Es natural que la llegada de los hijos, especialmente el primero, marque cambios en la relación de pareja. De allí la importancia de tener una preparación para este grandioso acontecimiento.

 

Cuando no hay hijos, la pareja vive el uno para el otro, todo gira alrededor de ese amor conyugal. Con la llegada del bebé cambia todo, pero no para mal, solo que ahora hay nuevos retos. Los esposos deberán trabajar en el manejo del tiempo, en el fortalecimiento del amor conyugal, en la administración del dinero y sobretodo deben buscar ser la fortaleza del otro en los momentos difíciles (una mala noche, la enfermedad del bebé, problemas en el trabajo…). En esta nueva etapa del matrimonio debe haber grandes niveles de comprensión, sacrificio y mucha dosis de amor.

 

Esos nueve meses de espera antes de que llegue el nuevo miembro de familia, deben ser también un periodo de reflexión entre esposo y esposa para no dejarse sorprender por todos esos cambios en su vida conyugal y establecer reglas claras en su relación para no dejar deteriorar la vida matrimonial.

 

Situaciones y soluciones

 

¿Cuáles son las situaciones típicas que crean problemas en la relación conyugal cuando llega el primer hijo? He aquí las más importantes y cómo se pueden solucionar o prevenir:

 

“Ella ya no tiene tiempo para mí. Solo se ocupa del bebé”: Este sentimiento de abandono por parte de los hombres, es bastante común cuando llega el primer hijo. La mujer ha sufrido un cambio extremo en su cuerpo y en su mente al ser madre por primera vez y necesita tiempo para acoplarse a su nueva situación de mamá. Por su parte, el bebé necesita atención constante de los padres; sin embargo, la mujer por ser la que provee el alimento del bebé, por lo general pasa más tiempo con él que papá.

 

Para considerar: Para evitar que el bebé se gane toda la atención, sin dejar espacios de comunicación entre la pareja, es importante establecer y respetar un tiempo en el día o en la noche en el que el matrimonio estará solo para ‘mimarse’ y retomar su relación conyugal.

 

“A mí me toca todo el trabajo con el bebé. Él llega del trabajo cansado y no tiene ánimos de ayudar”: Esta es otra situación típica que provoca un gran estrés en la relación conyugal. Antes de la llegada del bebé, el tiempo en pareja era relajado y cada uno gozaba de toda la atención del otro. Ahora, el esposo llega y ella lo recibe exhausta, puede que no haya sonrisas, sino lamentos y reproches.

 

Para considerar: Antes de que nazca el bebé, pongan en claro las reglas. Frases que no serán bien recibidas, no se deben decir. El esposo puede sugerir tomar cuidado del bebé por un buen rato después del trabajo para que la mamá pueda dedicarse un tiempo a sí misma. En cuanto a las noches, si es cierto que a la madre lactante es quien debe despertarse, los fines de semana el papá puede ser quien madrugue para ocuparse del bebé, dándole a mamá un tiempo para recuperar las horas de sueño perdidas.

 

“Ya nuestra relación no es la misma de antes pues el bebé es el rey del hogar”: Esta situación se presenta cuando ambos cónyuges vuelcan toda su atención en el nuevo miembro del hogar y se olvidan por completo de que tienen una relación matrimonial que cuidar y que alimentar.

 

Para considerar: Atención a los pequeños detalles que alimentan el amor de pareja. Ante la llegada del bebé, ambos cónyuges deben estar más atentos que nunca a cultivar su relación con gestos de cariño que demuestren que aunque las cosas han cambiado, el amor sigue intacto. Por esto, debe haber muchos ‘piropos’ y frases que sean bien recibidas por el otro como “debes estar exhausta, ¿qué puedo hacer para ayudar?”. Las llamadas telefónicas desde la oficina para expresar un “te amo” siempre serán bienvenidas.

 

Tan pronto como puedan confiar el cuidado del bebé a una tercera persona, establezcan un día a la semana para salir de casa solos a divertirse.

 

“Mi suegra se mantiene en casa diciéndonos cómo debemos criar al bebé”: Con motivo del nacimiento del primer hijo pueden darse intromisiones de la familia de origen: si la joven pareja había conseguido ya un cierto grado de independencia, algunos la pierden porque los abuelos pueden meterse más de la cuenta en sus vidas apelando a su experiencia en la crianza del bebé.

 

Para considerar: Si alguno de los padres de la pareja se está entrometiendo más de la cuenta, es importante comunicarlo al otro cónyuge y juntos buscar la mejor forma de mejorar esta situación, sin crear asperezas.

 

Los hijos son una bendición, son el fruto del amor de los cónyuges, por lo tanto no se debe mirar a los hijos como un impedimento, todo lo contrario, los hijos fortalecen ese amor, son el motor que impulsa a los esposos a amarse, a luchar juntos en su un proyecto de vida.

Por LaFamilia.info - 03.09.2012 (Actualizado 14.02.2016)
 
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Los largos períodos de trabajo pueden crear una gran convivencia entre los compañeros, siendo el ambiente laboral un lugar propicio para, sin quererlo, crear situaciones inconvenientes.


Pasamos más tiempo en el trabajo que en el propio hogar, por eso los compañeros de trabajo se pueden convertir en personas muy cercanas, el problema es cuando se forma una relación más estrecha de lo que debe ser y se saltan los límites que fácilmente pueden llevar a una relación no deseada.


Compañeros de trabajo… ¡hasta ahí!


En la mayoría de los países, los trabajadores pasan ocho horas diarias en el ambiente laboral, lo que representa alrededor de unas 40 horas semanales, aunque en algunos casos las jornadas sobrepasan ese tiempo. Siendo así, el espacio para estar en el hogar es escaso y eso sin descontar el tiempo que hay que dedicar a otros fines (los hijos, el aseo de la casa, el gimnasio, los pendientes, las compras, etc.) por último, el tiempo para compartir en pareja se ve reducido a unos pocos minutos al día.


Por eso la necesidad de saber manejar el tiempo personal y laboral, fortalecer la voluntad propia y tener presente en todo momento una regla de oro: mantener una distancia emocional con los compañeros(as), en especial si despiertan alguna atracción.


Según Eduardo Press, director de la Escuela Argentina de Psicología Organizacional, “es lógico que al compartir a diario tanto tiempo y a su vez problemas, expectativas, frustraciones y logros, suceda cierta empatía entre compañeros y compañeras de trabajo que en algunos casos pueden llegar a un enamoramiento.” Relata en un artículo publicado por iProfesional.com


Por este motivo, los trabajadores deben desarrollar la fortaleza necesaria para establecer límites y dejar en claro la relación netamente profesional que debe existir con los colegas. Se debe evitar convertir al compañero(a) en el confidente o en el paño de lágrimas de las dificultades personales y menos las que están relacionadas con el matrimonio. Poco a poco esta “confidencialidad” se puede convertir en algo más que amistad.


En el mismo orden, Kevin Lowry, asesor financiero, pero apasionado por el tema armonía trabajo-familia brinda un consejo a los maridos: “Habla positivamente de tu mujer. Nunca te quejes de ella, especialmente ante otras mujeres”. Estos actos maltratan la unión conyugal.


5 Consejos para proteger el matrimonio contra los “amores de oficina”


Nunca está de más blindar la relación y evitar situaciones desafortunadas, estos son algunos consejos:


1. ¡Comunícate con tu pareja! La comunicación asertiva en el matrimonio es determinante. Ser capaz de decirle al otro lo que se siente, en especial las inconformidades (sexuales, afectivas, personales, etc.) antes de que pasen a mayores. Incluso, buscar ayuda del cónyuge cuando se siente alguna atracción por otra persona, es la única forma de evitar una infidelidad.


2. Cuidado con las modas de lo “normal”, es decir, de los espacios que ellas y ellos han considerado como propios y pasan por encima de su compromiso matrimonial y de sus hijos (salir con frecuencia a tomarse unos tragos con los compañeros de trabajo, llegar tarde a casa por reuniones sociales, pasar los días de descanso con los compañeros y no con la familia, compartir mucho tiempo con una persona en especial). Hay escenarios que no convienen al matrimonio y es mejor evadirlos.


3. Evita la rutina, es una amenaza constante para el matrimonio. En algunos casos es el punto de partida para una infidelidad, pues surge al querer buscar emociones nuevas fuera de casa.


4. No dejes solo(a) a la pareja, en sus proyectos, en su trabajo, en sus ilusiones, en las decisiones, en el día a día. El matrimonio es “comunión”, son dos personas que se convierte en una sola para compartir todo. Si cada quien hace su propia vida, la relación se enfriará y más temprano que tarde, llegará la infidelidad.


5. Cuida tu apariencia personal para estar siempre atractivo para el cónyuge. Recuerda la época de noviazgo que buscabas lucir bien hasta en el más mínimo detalle, pues en el matrimonio este propósito no debe desaparecer.


Si bien es cierto que la fidelidad es cuestión de voluntad, también hay que tener en cuenta que hay situaciones que invitan a quebrantar esa voluntad y si la persona no está lo suficientemente fortalecida o el matrimonio no pasa por su mejor momento, puede caer en la trampa.

 

 

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Aníbal Cuevas - LaFamilia.info
18.02.2013

 

 

Aníbal Cuevas, reconocido autor y orientador familiar, habla en una entrevista sobre el matrimonio y la vida familiar, basándose en la experiencia que durante años ha ido acumulando. Entre sus principales conclusiones, destaca que la peor amenaza del matrimonio es la monotonía. A continuación reproducimos la entrevista completa.

 

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los matrimonios hoy en día?


Aníbal Cuevas: Sin duda se trata de un tema muy complejo que engloba muchos ámbitos de la vida, no solo influyen factores personales o de la pareja sino ambientales, sociales, laborales, económicos… Como me gusta ser práctico, enunciaré algunas de las causas de fracaso que está en la mano de los cónyuges evitar.

 

Nuestra sociedad es excesivamente afectiva y sentimentalista, existe una confusión muy grande entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento. Amar a alguien es querer el bien para él, hacer todo lo posible para que sea feliz, olvidarse de uno mismo… Darse incondicionalmente. El enamoramiento tiene más que ver con estados de ánimo, sentimientos, etc… y es por tanto variable. ¿Es malo el enamoramiento? No, pero como base del matrimonio es muy endeble.

 

Otro factor de fracaso es el error de concepto entre ser libre y ser independiente. Cuando me caso lo hago libremente, puedo renunciar a cosas libremente, es decir puedo, y debo, ser libre en el matrimonio pero sin perder de vista que este no es la suma de 1+1 sino algo nuevo. La independencia supone desvinculación, falta de comunión, cada uno a lo suyo, estar a la defensiva para que no me anulen.

 

También quisiera destacar que las psicologías masculina y femenina son distintas, ni mejor ni peor una que otra. El hombre no puede pretender medir o interpretar lo que hace o dice la mujer de acuerdo a sus esquemas, y viceversa. Hay que ponerse en el lugar del otro, conocerle y conocer sus características propias.

 

Por último, creo que muchos de los fracasos se dan por motivos relacionados con cómo se vive la sexualidad. Aquí la idea del hombre y la mujer son muy distintas. Cuando se circunscribe a lo meramente físico estamos en vías de fracasar; hay que recuperar lo afectivo y lo espiritual en las relaciones conyugales.

 

¿Qué se puede hacer para que el matrimonio se mantenga unido?


AC/ De manera telegráfica: ser fiel al proyecto común, poner toda la carne en el asador, “quemar las naves”. Mostrar aprecio y respeto a la pareja en pequeños detalles cada día. Ser comprensivos uno con el otro, saber perdonar y pedir perdón, ser agradecidos. No permitir pensamientos tóxicos sobre la pareja sino positivos, fomentar durante el día las ganas de volver a casa; desterrar el victimismo y por último una vida sexual feliz, humana, integrada que busca algo más profundo que el mero goce físico y relacionada con lo más grande del amor: dar vida.

 

¿Qué errores son los que comenten más frecuentemente tanto el hombre como la mujer una vez casados?


AC/ El genial Chumy Chumez afirmaba que el más eficaz disolvente del matrimonio es el aburrimiento y la monotonía. El matrimonio comienza con una ceremonia de compromiso, es desde ese momento cuando tenemos que cuidar lo que acaba de nacer. Estar enamorado no solo del cónyuge sino de la vida en general, buscar razones para vivir, y buscarlas juntos. Pienso que compartir una visión trascendente de la vida es muy importante. Hay que elevar la vida matrimonial, ponerla en otra dimensión y que no sea simplemente algo más de la vida diaria que a veces tanto oprime.

 

¿Qué diferencia los matrimonios actuales de los de antaño, que generalmente duraban toda la vida?


AC/ De entrada soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado no fue mejor, no añoro otros tiempos. Es cierto que las legislaciones y el ambiente eran más propicios al matrimonio. Sin embargo lo importante es cada matrimonio, por eso frente a ese 50% de fracasos del que hablábamos al principio, hay otro 50% que cuida su matrimonio, que se preocupa de su cónyuge y sus hijos, que cultiva su amor, que está dispuesto a darse y que, además disfruta mucho de la vida de esta manera.

 

Quizás hace falta más compromiso, más atrevimiento, más audacia para afrontar cada día con ganas de sacar el matrimonio adelante. Una idea que me parece genial es lo que parece ser que le dijo el Canciller Bismarck a su esposa, “me casé contigo para amarte”. Es decir, me caso contigo porque te amo, pero lo hago para amarte. El amor es algo vivo que se recrea cada día en pequeños detalles.

 

¿Cómo afecta sobre los hijos la relación que mantienen los padres entre ellos?


AC/ Llevo bastantes años impartiendo cursos de orientación familiar y me he dado cuenta de que por mucho que los padres sepan sobre características de los hijos, sobre autoridad, uso del tiempo libre, etc… El éxito en la educación está en el amor que se profesan ellos dos. Los hijos necesitan, para crecer equilibrados y alegres, que papá y mamá se quieran, un ambiente de seguridad física, afectiva y espiritual. Creo que ver a sus padres unidos, demostrándose en pequeños detalles cotidianos su amor e ilusión, verles afrontar juntos los malos momentos y disfrutar de los buenos, compartir criterios; en definitiva procurando un ambiente familiar adecuado, es lo más importante.

 

¿Qué medidas establece en su casa para mantener la unidad familiar?


AC/ Quisiera resaltar una que me parece el quicio sobre el que apoyar las relaciones y la vida de familia: la comida. Si quieren tener éxito en su vida de familia recomendaría a los padres que realicen el mayor número de comidas en familia, si es posible una cada día. En un ambiente relajado y natural como es la comida, o la cena, se está en mejor disposición de escuchar, de hablar, de ser generosos, educados. Se dan momentos de diversión, de contar anécdotas que quedan en el recuerdo. Por supuesto, los llamados gadget electrónicos (móviles, smartphones, etc….) No están invitados. Es el momento de la familia por excelencia.

 

Blog Aníbal Cuevas "Ser Audaces": anibalcuevas.wordpress.com
Twitter @anibal_cuevas

 

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ReL - Yoinfluyo.com
29.10.2012
 

 

 

El pedagogo Gerardo Castillo enseña que no hay que tener miedo a casarse si las cosas se hacen bien desde el noviazgo, porque “el matrimonio no es una lotería”, y señala algunos elementos que ayudan, también a los que llevan años casados.

 

No todos los famosos van de divorcio en divorcio. El árbol que cae hace más ruido que el bosque que crece. Muchos jóvenes no se atreven ni a pensar que sea posible el matrimonio, con su compromiso para siempre. Por eso necesitan optimismo, asegura el profesor Gerardo Castillo, doctor en Pedagogía del Departamento de Educación de la Universidad de Navarra, quien publicó un libro basándose en los testimonios de 29 personajes famosos con buena vida matrimonial. El libro se llama “Confidencias de casados, famosos y felices. Claves para crecer como matrimonio”.

 

Gerardo Castillo tenía claro su objetivo: “infundir optimismo a los jóvenes con respecto al matrimonio; hacerles ver que no hay que tener miedo a casarse si las cosas se hacen bien desde el noviazgo, porque el matrimonio no es una lotería”.

 

Del libro y sus protagonistas se deducen 8 claves para obtener el éxito matrimonial:

 

1. Optimismo frente al matrimonio
Actualmente existen muchas estadísticas de rupturas matrimoniales, pero “se echa en falta conocer y difundir también datos e historias de éxito conyugal”, asegura el autor del libro. Por lo tanto, los jóvenes pueden y deben adoptar una actitud optimista frente al matrimonio.

 

2. Contra el miedo, información
En los tiempos que corren, con unas cifras estadísticas sobre rupturas matrimoniales como para ser de lo más pesimista ante la perspectiva del matrimonio, dice el profesor Castillo que, “cuando las cosas se hacen bien, el miedo desaparece, porque el miedo suele ir ligado a la falta de información”.

 

“El noviazgo es un tiempo de formación: qué es el matrimonio, qué supone, que responsabilidades conlleva, qué es luego la relación de vida conyugal, cómo aprender a convivir… Para eso hay libros, y en este libro se habla muchísimo de ello”, aclara el experto.

 

3. Compromiso, “para siempre”
La sola idea de adquirir un compromiso “de por vida” es algo que asusta a los jóvenes cuando piensan en las relaciones de pareja. Sin embargo, aunque “hoy se está perdiendo el sentido del compromiso” y crece el “fenómeno del pasotismo”, como alerta Castillo, “la libertad sin compromiso es una libertad inmadura; el amor sin compromiso es un amor inmaduro”, asegura.

 

“Lo fundamental es el compromiso, es decir, el pacto conyugal entre él y ella, el libre consentimiento, es decir, ‘te querré siempre’. De hecho, el experto sintetiza todas las claves para conseguir que el matrimonio funcione en una fundamental: el compromiso.

 

4. Inconformismo en el amor
“El pasota no es un rebelde, como a veces se ha dicho; es un conformista”, dice el autor, quien considera que actualmente “hay mucho conformismo en el amor”. “Yo aliento a los jóvenes a que sean inconformistas en el amor. Que no se conformen con el amor que se reduce a sexo, que se reduce a pasión, sino que aspiren a que esa pasión y ese amor estén integrados en un encuentro interpersonal dentro de un amor de entrega total”, añade.

 

5. Elegir lo que te influye
No es ninguna novedad que las relaciones e influencias externas hacen tambalear las relaciones de pareja con bastante asiduidad. El profesor Castillo las resume así: “Las situaciones externas pueden ser ciertos programas de televisión, me refiero a los programas ‘basura’; ciertos libros -también libros ‘basura’- sobre el tema, que presentan el amor y el matrimonio de forma degradada; ciertos malos ambientes, quizá de costumbres que no son presentables”.

 

Contra esas influencias, “creo que hay que elegir bien las amistades, los libros, los programas de televisión, los ambientes, porque todo eso nos influye, querámoslo o no”, constata el experto. “En el matrimonio hay que procurar no distraerse con cosas ajenas al matrimonio”, dice uno de los personajes del libro de Castillo y fundador de la empresa BIMBO, Lorenzo Servitje.

 

6. Realidad sobrenatural
Cabe destacar que la realidad natural del matrimonio, esto es el contrato natural de uno con una para siempre, abiertos a los hijos, una realidad indisoluble, se ve sobrepasado, para los creyentes, por el matrimonio como realidad sobrenatural. Se trata del “Sacramento del matrimonio, instituido por Jesucristo, quien lo eleva de realidad natural a realidad sobrenatural; ya no son dos (él y ella), sino tres: ahí está Dios. Y cuando Dios está presente en ese matrimonio, se juega con mucha ventaja [...] y ayuda a vencer las dificultades diarias”, recuerda el profesor Castillo.

 

7. Crisis de crecimiento
¿Qué relaciones de pareja no atraviesan con el paso de los años alguna situación de crisis? Ante esta pregunta, el experto señala que “muchas veces las crisis son sólo crisis de crecimiento, crisis de edad. Con los años, hay replanteamientos, hay dudas, y es una ocasión de volver a empezar. Esa crisis da una pausa para retomar lo que se ha hecho, para intercambiar experiencias y para empezar una nueva etapa en la vida conyugal”.

 

“Las crisis pueden tener y deben tener una lectura positiva, por ejemplo: ‘¿Qué hemos aprendido del pasado para no incurrir en los mismos errores? ¿Qué nuevas oportunidades nos dan las nuevas etapas de la vida conyugal?’. Siempre existe una lectura positiva”, considera Castillo.

 

8. Pensando en el otro
Gerardo Castillo, en lo que se podría considerar como una última clave del éxito conyugal, hace una síntesis de las declaraciones de los protagonistas de su libro, con respecto a cómo reforzar y mantener una excelente relación dentro del matrimonio, sobre todo si se tiene en cuenta siempre en cuanta al otro:

“Aceptar al otro como es, sin pretender cambiarle; encontrar tiempo diario para estar juntos y conversar de cosas personales; vivir la mutua comprensión hasta el grado de la complicidad; descubrir y admirar de modo permanente nuevas facetas y cualidades en el otro cónyuge; conquistar al otro cada día, sin tomarse descansos en el amor; cuidar los pequeños detalles en la convivencia; mantener el mutuo respeto de palabra y de obra”.

 

Campos profesionales de los protagonistas del libro

  • - Empresa: Lorenzo Servitje, Salvador Tous, Rosa Oriol de Tous, Jesús Yanes, Manuela López de Yanes.
  • - Navegación y exploración geográfica: Vital Alsar, Miguel de la Quadra Salcedo.
  • - Tauromaquia: Pablo Hermoso de Mendoza, Juan Antonio Ruiz Román “Espartaco”.
  • - Filosofía y literatura: Julián Marías, Miguel Delibes.
  • - Política: Francisco Vázquez, Soledad Becerril.
  • - Canto: Rafael Martos “Ráphael”, María Ostiz.
  • - Deporte: Miguel Indurain, Vicente del Bosque, Javier Aguirre.
  • - Periodismo: Carlos Herrera, Matías Prats, Cristina López Schlichting, Alfredo Urdaci, Paloma Gómez Borrero, Natalia Figueroa.
  • - Medicina: Alfonso del Corral, Kubrat de Bulgaria.
  • - Moda y la belleza: Carla Royo Villanova.
  • - Educación, promoción cultural y solidaridad: Patricia Rato, Silvia Carrión.
 
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La cohabitación antes del matrimonio se ha convertido en una opción aceptada entre los jóvenes, puesto que parten de la idea de que este tiempo les servirá para probar si la relación funciona o no. Pero las investigaciones muestran que en la mayoría de los casos, este “periodo de prueba” no da tan buenos resultados y pocas veces conduce al matrimonio.

 

Es un tema de disputa. Los que están a favor, afirman que la convivencia previa al matrimonio permite conocer a la otra persona y comprobar la compatibilidad de caracteres, sin embargo, las cifras revelan que son menos del 20% las parejas que llegan a casarse después de haber vivido juntos.

 

Los expertos destacan tres diferencias principales entre el matrimonio y la cohabitación, siendo el compromiso conyugal una elección más duradera y exitosa, superando con creces a la cohabitación:

 

1. El matrimonio es un compromiso; sólido y a largo plazo

 

La cohabitación es una forma de vivir el presente sin darle mayor importancia al futuro, lo que hace frágil a la relación debido a su poca proyección en el tiempo. Por lo mismo, ante las primeras dificultades, se tiende a concluir la relación pues no hay compromiso por el cual luchar. “Las parejas que viven juntos, toleran menos la insatisfacción y dejarán romper un matrimonio que podría haberse salvado”, dicen Popenoe y Whitehead autores de Should We Live Together? publicado por Aceprensa.

 

En el matrimonio en cambio, existe un motivo más fuerte y éste anima a los esposos a conservarlo a pesar de los momentos difíciles; es un vínculo con objetivos claros y ambiciosos.

 

2. Ella quiere “vivir juntos” para compartir el amor. Él quiere sexo sin compromiso

 

Se ha encontrado que la mayoría de las veces, son los varones los que proponen a sus parejas irse a vivir juntos y ellas terminan accediendo por dos motivos principales: el primero es por temor a perderlos, puesto que se impone como una decisión unilateral y ocurre cuando los hombres son reacios al matrimonio; y el segundo motivo por el cual las mujeres acceden a la convivencia, es porque piensan que de esta forma acercarán sutilmente a su novio al altar.

 

“Ella piensa que vivir juntos es un paso previo (intermedio) hacia el matrimonio, que es un paso más hacia el compromiso, la vida adulta. Él, en cambio, piensa que es `una manera conveniente y con poco riesgo´ de probar el producto. `Poco riesgo´ quiere decir `poco o nulo compromiso´, sensación de provisionalidad y salida fácil.” *ForumLibretas.

 

En estos casos, hay muy poca la probabilidad que la convivencia lleve a un matrimonio, pues cuando el varón definitivamente no quiere establecer un compromiso matrimonial, permanecerá en su posición y la mujer quedará esperando algo que nunca llegará.

 

Maria Marin, la reconocida coach, conferencista y autora, coincide con esta idea: “Un hombre que tiene inseguridades de compartir el resto de su vida con una mujer, no cambiará porque ahora comparten la misma dirección”.

 

3. En el matrimonio somos “nosotros”, no “tú y yo”

 

Linda Waite, de la Universidad de Chicago, descubrió que las parejas casadas no sólo han hecho un contrato a largo plazo que favorece la inversión emocional: “además, comparten recursos y son capaces de actuar como una pequeña compañía de seguros contra las incertidumbres de la vida.” *Aceprensa.

 

Aunque no es una regla general, en la cohabitación las parejas suelen ser independientes, incluso en los aprietos. Independencia que puede llamarse también individualismo y que presenta un interés especial por lo que atañe a sí mismo, excluyendo a la pareja. Este tipo de relación, es similar a dos barcas que navegan por un mismo mar, pero cuando una se hunde, la otra sigue su camino. Por consiguiente no hay un equipo y por ello no se comparte nada; “lo tuyo es tuyo, y lo mío es mío”.

 

Finalmente cabe aclarar que cada relación se desarrolla bajo condiciones particulares, pero lo que sí es irrefutable es que el matrimonio supone un verdadero compromiso, una promesa de amor y apoyo mutuo que provee el escenario óptimo para realizar una misión conjunta perdurable en el tiempo, la cual posee mayores probabilidades de afrontar las dificultades antes de romper la unión.

 

 
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En la relación conyugal se presentan situaciones y conflictos que si no se saben identificar a tiempo, pueden pasar a mayores afectando así seriamente la relación. Pero no basta solo con identificar los problemas, es también necesario discutirlos con el cónyuge y atacarlos de raíz.

 

Estas son las trampas más comunes en una relación matrimonial, según la experta Diana T. de Pozas, del programa Desarrollo y Formación Familiar A.C.:

 

1. Egoísmo


Por ejemplo cuando uno de los dos cónyuges no está en disponibilidad de comunicarse porque está cansado, tiene sueño o se siente mal. Y en lugar de explicar su malestar, únicamente se duerme dejando al otro con una sensación de no haber sido tomado en cuenta y de que algo anda mal.

 

No tiene que ser drástico para que se corte la comunicación, basta con que uno de los dos interlocutores -el que habla o el que escucha - no esté realmente con ánimos de conversar para que se impida una verdadera comunicación.

 

2. Activismo


Sucede muchas veces que estamos todos tan envueltos en el activismo, que descuidamos la conversación tranquila con nuestra pareja, y esto, tarde o temprano, afecta la unión matrimonial.

 

3. Agresividad


No hay nada que corte más la disponibilidad de una persona para escuchar que una ofensa. Si tenemos quejas o diferencias con nuestro cónyuge, lo mejor es buscar las palabras que tengan el significado de lo que queremos decir pero sin ofender. Algunas frases que podemos prohibir en el hogar son: “Te lo dije”; “Siempre que yo… tú...”; “Nunca me...”.

 

Hay veces que el enojo o el orgullo nos hacen imposible este propósito de no ofender, pero es mucho más difícil pedirle a una persona que nos escuche y nos entienda, si se siente ofendida.

 

4. "Adivinanzas"


Es cierto que muchos años de convivencia permiten a la pareja conocerse mejor, pero aun así, en muchas ocasiones es mejor consultar para saber a ciencia cierta los deseos o pensamientos del otro.

 

5. Miedo de hablar


En cada matrimonio hay un tema que es el “talón de Aquiles”, sin embargo, dentro de un marco de respeto, cordialidad y por supuesto mucho amor, hasta los temas más difíciles se pueden y se deben tratar. Asimismo, es importante ser receptivos y calmados al escuchar a la pareja, motivarla y hacerla sentir que en realidad todo se puede tratar y todo se puede arreglar "hablando".

 

6. Silencios

 

Parece una contradicción, pero el silencio es, en sí mismo, un verdadero bloqueo para la comunicación, porque se puede mal interpretar. Si bien es importante y hasta bueno que haya silencios en ciertos momentos (cuando hay una discusión fuerte, que lo único que logra es empeorar las cosas), hay que estar siempre atentos a que en realidad ese silencio no represente un conflicto.

 

Los silencios después de un enojo, pueden estar motivados por el orgullo. Si éste es el caso, no debemos dudar en romperlo ya que lo único que está causando es una serie de barreras y rencores que no se eliminan con facilidad.

 

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20162507m 

Entre tantas creencias alrededor del tema de la infidelidad conyugal, vale la pena desmitificar las que se apartan de la realidad y que por el contrario, pueden ocasionar más daño a una situación que de por sí, ya es dolorosa. Estas son algunas falsas ideas populares que hay que desterrar.

 

1. "Las aventuras pueden salvar el matrimonio"

 

Falso. Pensar que una tercera persona va a hacer que el matrimonio salga del aburrimiento, es una idea completamente falsa. Con la infidelidad no sólo se puede romper la rutina, sino también el amor, la confianza y el compromiso que los cónyuges han construido. La mejor forma de mejorar el matrimonio, es cambiando la relación, no la persona.

 

2. “Es sólo una aventura”

 

Falso. “Es sólo una aventura” dicen algunos, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, la infidelidad pasa a mayores y los implicados se involucran más de lo que quieren, tanto que se les dificulta poner punto final a su relación de infidelidad. Mientras más estrecha y duradera se vuelva la relación del cónyuge infiel con su amante, más daño causará al matrimonio.

 

3. “Es lógico, porque el infiel ha dejado de querer a su pareja”

 

Falso, la infidelidad nunca es lógica. La desaparición de los sentimientos amorosos no justifica la infidelidad. Más bien habría que procurar recuperarlos. Además, no siempre el infiel ha dejado de querer a su cónyuge, pueden jugar otros factores, por ejemplo falta de voluntad y de carácter, incapacidad para establecer prioridades como también, defender sus criterios y respetar su dignidad.

 

4. "La infidelidad pasa porque `falta algo´..."

 

Falso. Es otra de las creencias comunes, no obstante, las debilidades de las personas y de las relaciones, no deben convertirse en motivos para quebrantar algo tan sagrado y serio como es un matrimonio. Ninguna relación es perfecta, y mucho menos lo son las personas, por eso cuando se presenten crisis o dificultades, lo mejor es afrontarlas y ojalá en la etapa inicial antes de que aumente como bola de nieve. Muchas personas, a pesar de reconocer que existen inconformidades en su matrimonio, no optan por la infidelidad y en cambio se sienten enamorados de sus cónyuges.

 

5. "El que fue infiel una vez, lo seguirá siendo"

 

Falso. Todos nos podemos equivocar y aprender de los errores. Cuando hay verdadero amor, arrepentimiento y voluntad para enmendar los daños, lo más lógico es que no se vuelva a repetir.

 

6. "Separarse es la mejor solución"

 

Falso. Son muchos los esposos que deciden afrontar esta falta grave -valiéndose de diferentes ayudas-, y logran perdonarse, perdonar y además reconstruir su relación. Investigaciones señalan además que los que han sido infieles se arrepienten de haberle fallado a su pareja y a sus hijos si los hay, y una vez concluyen su relación extramatrimonial buscan volver a recuperar su familia.

 

7. "Se perdona todo, menos la infidelidad"

 

Falso. Nunca digas “de esta agua no beberé”. Muchas personas aseguran que jamás perdonarán a sus parejas, pero cuando viven la experiencia las cosas cambian. Acabar un matrimonio no es tan fácil, solo quienes lo viven puede dar fe de ello. 

 

La infidelidad es un problema que puede tener solución si hay de por medio arrepentimiento, compromiso y voluntad, así poco a poco se logrará el perdón. Nadie ha dicho que es fácil, pero tampoco es imposible. No olvidemos que algo tan maravilloso como es el matrimonio, no puede dejarse vencer por el mal. Vale la pena luchar por el amor y la felicidad de toda una familia.

 

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Por LaFamilia.info
 
 
Foto: Freepik 
 

Para nadie es un secreto que las redes sociales y las diversas opciones que existen hoy en Internet, se han convertido en canales que facilitan la infidelidad. Tanto así que según el sitio Divorceonline.com la palabra más común en las actas de las causas de divorcio es ´Facebook´, y es que, más del 80 por ciento de las infidelidades comienzan en Internet, además en esta nueva forma de ser infiel se encuentran más del 50 por ciento de las personas infieles, revela una encuesta realizada por Gallup; así lo cuenta Noelia de Santiago Monteserín en un artículo de HacerFamilia.com

 

Las cifras muestran que cada vez más personas caen en este juego, algunas de forma intencional y otras que solo buscan tener una conversación con alguien, sin pensar que van a terminar involucradas en un romance que puede poner en riesgo su matrimonio. 

 

“Desde la llegada de las redes sociales, el contactar y hacer amistad se ha facilitado a golpe de un solo click del mouse. Protegidos detrás del monitor, es posible empezar a coquetear, por curiosidad, por aburrimiento o soledad, y lo que había empezado como algo inocente se ha convertido en una nueva relación” señala Noelia.

 

Usualmente el cónyuge que tiene una relación on-line, presenta las mismas señales que tiene una persona cuando es infiel en la vida real, su comportamiento se torna extraño o fuera de lo acostumbrado, pasa más horas frente al computador, oculta su celular, se trasnocha, se puede volver agresivo con su pareja, muestra desinterés por el matrimonio, etc.

 

El anonimato, uno de los factores de “éxito”

 

El anonimato es una puerta de entrada que “facilita” este tipo de infidelidad, puesto que hay personas que jamás cometerían estas faltas a la luz del día, pero tras el anonimato de la red, les da la posibilidad de hacerlo.

 

“Los diferentes estudios realizados por instituciones sociológicas, ponen de manifiesto que el hecho de anonimato inicial aporta una gran dosis de seguridad. La relación se inicia en total anonimato, ya que el ´ciberaffaire´, a diferencia del adulterio físico, pasa inadvertido”. Añade Jesús Domingo, autor de temas de familia y educación.

 

Un negocio muy lucrativo

 

Desde que la web se convirtió en la plataforma por excelencia de las comunicaciones, se han creado variadas opciones de conexión (chats, redes sociales, etc.) pero en materia de relaciones extramaritales, están los sitios web dedicados en exclusiva a las personas que quieren tener una aventura, supuestamente sin mayores complicaciones.

 

La infidelidad no es algo nuevo ni mucho menos, pero Internet la ha convertido en un negocio rentable, al brindar las herramientas para que las personas sean infieles de forma rápida y sin dejar rastro, y lograr que miles de miembros se unan a la red recaudando grandes cantidades de dinero que se obtienen por pagar una membrecía o por los espacios publicitarios.

 

Recomendaciones para evitar los malos entendidos en la red  

 

Por último, estas recomendaciones publicadas en HacerFamilia.com ayudarán a "enredos" que después lamentarás:

 

1. Piensa antes de publicar cualquier mensaje en la red. No te dejes llevar por impulsos. Cualquier mensaje puede ser malinterpretado. 

 

2. Piensa antes de aceptar a alguna expareja en las redes sociales. Por supuesto que se puede mantener una amistad virtual con una expareja y no llegar a mayores, pero la realidad es que se necesita de mucha madurez emocional para optar por mantener un vínculo de este tipo. La mayoría de las personas se arrepienten de haber aceptado el contacto. 

 

3. Sé juicioso a la hora de aceptar amigos. Muchos usuarios tienen la costumbre de aceptar cualquier solicitud de amistad que se le envía sin discriminar. Antes de acceder a la petición, ten en cuenta que estás permitiendo que gente desconocida tenga total acceso a toda tu información personal. 

 

4. Si estás en una relación o casado, hazlo saber. No es nada beneficioso para la relación hacer entender a los demás que te encuentras soltero si la realidad es otra.

 

 

Fuentes: HacerFamilia.com, Encuentra.com, Almudi.org, BBC Mundo, Noticias de Navarra