LaFamilia.info
15.03.2008
 

En el matrimonio pueden crearse trampas disfrazadas de silencio que apartan a la pareja y crean abismos en su comunicación. Tal es el caso de una televisión prendida permanentemente; la puerta de la habitación conyugal que nunca se cierra para los niños; una agenda repleta de actividades sociales y profesionales..

Pero además existen reglas de oro que siempre deben tenerse en cuenta si se trata de luchar por un matrimonio feliz y una relación ‘sana’ con nuestro cónyuge. He aquí algunas:

No dejarse vencer por la ira
Tener la fortaleza y dominio para controlar la ira que sentimos cuando estamos discutiendo.

Nunca gritarse
Moderación, educación y respeto ante todo. El grito es una agresión, independiente de lo que se diga

Pedir disculpas y admitir los errores
Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación, pero es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.

Señalar las faltas con amor
Si resulta doloroso aceptar los propios defectos, más difícil es que nos los señalen. Por eso debemos ser delicados y compresivos para criticar o decir algo negativo al otro.

No dar cabida a la negligencia, descuido o apatía
En el amor debe existir una sana exigencia. Siempre tenemos que buscar lo mejor para la persona que amamos, aunque a veces sea necesario exigirle. Cuando no amamos, nos da igual si la persona se supera o no.

No dejar un problema sin resolver
Humildad para hablar, para aceptar la culpa que nos corresponde en cada desacuerdo. Olvidar los resentimientos y rencores, confiar en la pareja y prepararse para el perdón.

Todos los días decirle algo cariñoso a su cónyuge
Cuidar los detalles, los mismos que a veces se pierden con los años. Si ellos faltan, el matrimonio comienza a vivir según las circunstancias y no por el amor.

LaFamilia.info
15.03.2008
 

Todos necesitamos amor para sobrevivir. Desde que nacemos y durante toda nuestra vida necesitamos ser abrazados, acariciados y sentir que amamos y que nos aman. Cuando una persona no tiene amor en su vida puede enfermar mental, física y espiritualmente.

Hay indicios de que la necesidad de amor es tan universal que se aplica también al reino vegetal. Estudios realizados demostraron que las plantas reaccionan y crecen mejor cuando se les dice continuamente palabras cariñosas.

La necesidad de amor no disminuye a medida que nos vamos haciendo adultos. El amor nos dice que somos valiosos. Nos alimenta la autoestima y la confianza en nosotros mismos. Cuando sabemos que somos amados, podemos superarnos, ascender. Si sospechamos que no somos amados, nos desmoronamos.

El no recibir suficiente amor origina sufrimiento. Con bastante frecuencia la falta de amor provoca comportamiento neurótico, incluso enfermedad mental. Estudios realizados al respecto demuestran que hasta un 87% de las enfermedades mentales son consecuencia de no recibir o no experimentar suficiente amor.

Cuando no tenemos amor, nuestro juicio se tambalea. Nos volvemos incompetentes e incapaces. Nos cerramos en nosotros mismos y, a medida que disminuye nuestra autoestima y nuestro auto confianza, aumentan nuestros miedos. El único remedio es más amor.

Para recibir más amor, necesitamos dar más amor. La forma de recibir amor es darlo. La vida da a quien da y pide a quien pide. Si alguna vez sientes falta de amor, si sientes que no recibes suficiente amor, entrégate. Tan pronto como te entregues, te verás inundado de amor.

¿Cómo puedo entregarme?

Haciendo algo por los demás de una manera desinteresada, sin esperar ninguna recompensa. El amor es necesario para nuestro bienestar. Alienta y estimula. Nos mantiene a flote. Nos da la confianza para desarrollarnos. De hecho, el amor es lo que alimenta el desarrollo. Cuanto más ames, más te amarán.

Técnicas para expresar el amor a los demás:

 

Abrazar: un abrazo es una forma perfecta de dar y recibir inmediatamente amor de otro ser humano. En nuestra sociedad avanzada necesitamos el calor del contacto físico para compensar el frío de la tecnología. Los brazos son para abrazar.

 

Enviar notas donde expresemos nuestro amor: no tiene que ser larga, puede ser una frase: “Gracias por ser como eres.”, “Tú eres el motor de mi vida”…

 

Hablar y actuar con amor: la vida nos trata como tratamos a la vida. Por eso es importante sonreír, decir "te quiero", "te extraño".

 

Otras técnicas: mantener contacto visual, coger la mano, escuchar, ser sincero, escuchar de verdad, mostrar ternura y afecto, ser sensibles, ir limpios y arreglados, ten sentido del humor, sé alegre, escucha canciones de amor positivas, lee cosas que te hagan mejor.

 

Recuerda: El amor es lo único en el mundo que hay que dar para recibir.

Fuente: buzoncatolico.com

P. Antonio Rivero - Catholic.net
31.08.2009

 

 

 

El matrimonio es un compromiso que se adquiere para ser cumplido a cabalidad entre los esposos. He aquí los mandamientos que todo cónyuge debe cumplir.

 

1. Amarás en sus cuatro dimensiones. Dimensión afectiva, espiritual, social y sexual.

 

2. Respetarás a tu cónyuge. El respeto se pierde por: la palabra, el silencio (silencios que matan), los gestos (cuando se llega a gestos violentos, se acaba el matrimonio).

 

3. Te comunicarás con tu cónyuge. Saber escuchar y hablar. No es mera charla, sino sacar todo lo que hay en el interior.

 

4. Te desvivirás en detalles para tu cónyuge. Esa flor, ese gesto, esa palabra que sabes que le gusta.

 

5. Cultivarás el sentido del humor. La vida no es una comedia, pero tampoco una tragedia. Es un drama, con cosas buenas y malas.

 

6. Regalarás a tu cónyuge un día de paseo al mes, los dos solos, sin los hijos.

 

7. Vivirás el matrimonio no como una meta, sino como un camino. Si lo consideras una meta es como decir “ya llegué”, entonces ya todo terminó, me canso, me aburro, me apoltrono.

 

8. No sacarás los agravios, defectos y fallos a cada rato. Lo pasado, pisado.

 

9. Sabrás perdonar, incluso la infidelidad.

 

10. Confiarás en tu cónyuge. Los celos matan el matrimonio.

LaFamilia.info
15.03.2008
 

 

Las causas más frecuentes en las crisis matrimoniales se originan generalmente por problemas de comunicación. Esta ruptura se manifiesta de forma abierta cuando el trato y el diálogo dejan de existir.

Por ello es importante cultivar el diálogo constante y efectivo, para que esos momentos de crisis no trasciendan y se resuelvan gracias a la buena voluntad de los cónyuges. La autora Gloria Elena Franco en un artículo publicado en Edufam, enumera algunos consejos para mantener una relación conyugal sana y una capacidad de comunicación suficiente para resolver una crisis. He aquí los más importantes:

 

Tiempo de oro: Dedique tiempo al otro, pero recuerde que es más importante la calidad que la cantidad.

 

Salidas frecuentes: Salga con su cónyuge con periodicidad. Esto no significa gastar dinero. Una caminada por el parque puede ser más romántico que una cena costosa.

 

Aprenda a oír y a escuchar: Cuando su cónyuge le hable, no se limite a oír; suspenda lo que está haciendo y mírele a los ojos. Él o ella se enterará de que usted le escucha.

 

Como novios: Siempre mantenga viva la memoria de la conquista y la ilusión de los primeros días de noviazgo. Conquiste a su cónyuge a diario, preocupándose por el arreglo personal, lo pequeños detalles que enamoran...

 

Buenos recuerdos: Recuerden con frecuencia los momentos felices compartidos por los dos.

 

"No hay otro como tú": Haga sentir al otro como necesario en la relación conyugal. Busque su compañía.

 

La importancia de las celebraciones: Recuerden las fechas importantes y hagan de ellas una ocasión para celebrar juntos.

 

Pídale ayuda: Pida a su cónyuge soluciones prácticas para sus problemas, esto los unirá más.

 

Siempre alabanzas: Nunca critique a su cónyuge ante las amistades, menos aún cuando no esté presente.

 

Sorprenda: Sorprenda a su esposo/a con pequeños detalles inesperados: un regalo, una cena especial, una noticia agradable, unas flores, el vestido que le gusta.

 

Un beso al despedirse: No olvide despedirse antes de salir. Un beso todos los días es una práctica muy recomendable.

 

Siempre la verdad: Sea siempre sincero pero no lo manifieste de forma desagradable.

 

"Quiero estar contigo": Prefiera a su cónyuge antes que a las amistades, demuéstreselo a menudo.

 

LaFamilia.info
21.02.2009
 

 

Las familias que celebran los aniversarios de bodas de sus padres y abuelos, reafirman cada año el valioso significado de esa unión que va dejando un legado de amor.

 

Algunas familias tienen la buena costumbre de celebrar el aniversario de bodas de los padres y abuelos con una Eucaristía para dar gracias a Dios por esa unión que ha perdurado a través de los años. En los aniversarios de plata y oro, es también usual realizar una ceremonia especial para renovar el compromiso matrimonial con la bendición sacerdotal.

 

La nueva edición del Ritual del Matrimonio (edición castellana 1996) ofrece apartes para las celebraciones en los aniversarios del matrimonio. Entre ellas está la "Bendición de los esposos dentro de la misa" (números 487-501). En una misa dominical, por ejemplo, aunque se conservan las lecturas propias del domingo, hay unos momentos en que los esposos adquieren un protagonismo especial.

 

Estos son los apartes para dar gracias a Dios en la misa por la unión matrimonial:

 

1. Renovación del compromiso matrimonial y bendición de los esposos
Después de la homilía, si los esposos quieren renovar en voz alta su compromiso matrimonial pueden hacerlo así:

Esposo: Bendito seas, Señor,
porque ha sido un regalo Tuyo
recibir a N. por mujer.

Esposa: Bendito seas, Señor,
porque ha sido un regalo Tuyo
recibir a N. por marido.

Ambos: Bendito seas, Señor,
porque nos has asistido amorosamente
en las alegrías y en las penas de nuestra vida.
Te pedimos que nos ayudes
a guardar fielmente nuestro amor mutuo
para que seamos fieles testigos
de la alianza que has establecido con los hombres.

Sacerdote: (mientras, si se quiere, los esposos se dan la mano):

El Señor os guarde todos los días de vuestra vida.
Que él sea para vosotros consuelo en la adversidad,
compañero en la prosperidad,
y derrame copiosamente sus bendiciones sobre vuestra casa.
Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén.

 

2. Entrega de los anillos
A continuación, si los esposos presentan los anillos del día de su boda, el celebrante dice esta oración:

Acrecienta y santifica, Señor,
el amor de tus servidores
pues se entregaron mutuamente
estos anillos en señal de fidelidad,
haz que progresen en la gracia del sacramento.
Por Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén.

 

3. Oración sobre los esposos
Después del Padrenuestro, el sacerdote dice esta oración con las manos extendidas sobre los esposos:

Te alabamos y te bendecimos, oh Dios, creador de todas las cosas, que al principio creaste al hombre y a la mujer para que formaran una unidad de vida y de amor.
También te damos gracias porque te dignaste bendecir la unión familiar de tus servidores N. y N. para que fuera imagen de la unión de Cristo con su Iglesia.
Tú que los has mantenido unidos por el amor en sus penas y alegrías, míralos hoy con benevolencia.
Renueva constantemente su alianza nupcial. Acrecienta su amor, fortalece su vínculo de paz, para que rodeados por todos los que les quieren gocen siempre de tu bendición.
Por Jesucristo Nuestro Señor. R / Amén.

 

Cómo celebrar el aniversario
Además de la Eucaristía, hay familias que festejan su aniversario de bodas con una cena o con un espectáculo especial. Si usted es de aquellos a quienes les gusta celebrar esta ocasión con “bombos y platillos”, le detallamos a continuación el significado simbólico de cada año para que tenga toda la información que necesite:

1 año: Papel
2 años: Algodón
3 años: Cuero
4 años: Lienzo
5 años: Madera
6 años: Hierro
7 años: Cobre
8 años: Bronce
9 años: Cerámica
10 años: Estaño
11 años: Acero
12 años: Seda
13 años: Encaje
14 años: Marfil
15 años: Cristal
20 años: Porcelana
25 años: Plata
30 años: Perla
35 años: Coral
40 años: Rubí
45 años: Zafiro
50 años: Oro
55 años: Esmeralda
60 años: Diamante

 

Fuente: 6865.blogcindario.com, zuzaro.com

 
Por Regino Navarro Ribera/LaFamilia.info
 

Foto: Pixabay 

 

La relación matrimonial es un aprendizaje diario, no una obra terminada. La práctica de estas claves, ayudan a que el matrimonio se convierta en una vivencia armoniosa y de beneficio mutuo, ¡así que toma nota!

 

1. Es necesario aceptar al otro/a como es, con sus defectos y limitaciones. Los cónyuges perfectos sólo existen en ciencia-ficción. No hacer comparaciones, en la imaginación, con otras personas.

 

2. “Tratar al otro/a como quiero que me traten a mí” Se necesita ser paciente y comprensivo, sin irritarse por cualquier motivo. Buen humor sobre todo en los momentos difíciles.

 

3. Aquel que piense que tiene la razón, probablemente es que no la tiene.

 

4. Cuando hay crisis, conviene “ver” al cónyuge con los ojos de la suegra.

 

5. Los problemas, malestares o presiones no justifican el mal humor ni la agresividad.

 

6. No esperes que el otro/a cambie: mejor deja las cosas así. El cariño y el ejemplo es la mejor manera de ayudar al cónyuge.

 

7. El secreto de la felicidad propia es dedicarse a hacer feliz al otro/a, olvidándose de uno mismo. Es una paradoja.

 

8. La fidelidad interior, de pensamiento y deseo, es importante.

 

9. Los asuntos de la pareja no se comentan con nadie. Si se quiere buscar ayuda externa con alguien en particular, debe existir acuerdo mutuo.

 

10. Perdonar significa olvidar, aunque la memoria se resista: el pasado ya no existe.

 

11. En las discusiones –si surgen a veces-, se debe evitar cualquier tipo de agresión, procurando no herir ni humillar.

 

12. Es muy importante vivir una sexualidad placentera, con ilusión, con novedad, adaptándose a los requerimientos del otro/a. La ternura en las caricias, en el tono de voz y en la mirada deben estar siempre presente.

 

13. Cada día se debe manifestar el cariño con alguna acción concreta: algo que le guste a la pareja. Darle al otro lo que espera de uno.

 

14. Escuchar el doble de lo que se habla, es la clave del diálogo.

 

15. Evitar quejas, lamentos y lenguaje negativo en general. Los temas de conversación no deben estar enfocados a los problemas o dificultades.

 

16. Compartir tiempo, ilusiones, retos…une a la pareja. Tener ilusión e interés por las cosas del cónyuge.

 

17. Las decisiones se toman en conjunto.

 

18. “Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio”. El matrimonio se saca adelante con esfuerzo, con empeño: no dejarse engañar por promesas facilistas. El bienestar no es la regla suprema.

 

19. A las ocasiones de peleas se les deben buscar soluciones definitivas, no simplemente dejarlas de lado por el momento.

 

20. Conviene hacerse cargo -entender- las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales del otro/a.

 

21. La relación y los acuerdos se deben basar en un ganar/ganar. Cada uno debe buscar que los dos ganen en cualquier aspecto: en las decisiones, en lo económico, en lo sexual, en el hogar, etc.

 

22. Cuando no existe la decisión radical de sacar el matrimonio adelante, se vive en una incertidumbre e inseguridad total, pues se sabe que en cualquier momento se puede romper la relación.

 

23. Cuando uno está alterado, el otro/a debe mantener la calma por encima de todo.

 

24. Conviene respetar los espacios del otro/a, tanto en el orden físico como de tiempo, de personas, familia, etc.

 

25. Construir amistades con matrimonios que concuerden con el estilo familiar que se desea. Tener buenos amigos, que aporten al crecimiento familiar.

 

26. Debe existir un Proyecto Familiar, es decir una idea de qué tipo de familia se quiere construir, sobre qué valores, cuáles son las cosas no negociables…Cómo esperan celebrar las Bodas de Oro… Cómo van a armonizar lo personal, familiar y profesional. Se construye entre los dos.

 

27. “O soy parte de la solución o soy parte del problema”. La solución está en los dos, pero si uno cambia está ayudando a que el otro cambie también.

 

28. Cada uno debe hacer sentir a su cónyuge importante a los ojos de los demás.

 

29. No importa ser muy distintos, lo importante es respetar la otra forma de ser del otro/a. Aceptar las diferencias de carácter, de competencias, de ritmo de trabajo, etc.

 

30. No tomes las cosas como algo personal. Más bien piensa que eso que te molesta es un rasgo de la personalidad del cónyuge, con el que se debe aprender a convivir.

 

31. Una pareja se diferencia de un matrimonio en que éste asume el compromiso de poner todos los medios para superar las dificultades y crisis que surjan. Además, si es por la Iglesia, Dios se compromete también a ayudar.

 

32. La vida debe ser divertida: distracciones, descanso, planes… Una mini Luna de miel, cada mes.

 

33. “Familia que reza unida, permanece unida”.

 

34. Tener intereses variados -culturales, artísticos, deportivos, etc.- enriquecen las conversaciones y la vida de familia en general. Vivir lo que se quiere para los hijos.

 

35. “Enamórate y no lo/a dejarás”, “No lo/a dejes y te enamorarás”.

 

 

¿En cuáles está muy bien tu matrimonio, en cuáles necesitan mejorar? Si te gustó este artículo, ¡no olvides compartirlo!

 

LaFamilia.info
15.03.2008
 

 

El manejo del dinero es un tema crítico en la relación de la pareja. Los problemas financieros son un factor que contribuye a muchos conflictos matrimoniales.

 

En la vida diaria se presentan situaciones financieras difíciles cuya única salida es hablarlas serenamente con el cónyuge. La comunicación es fundamental en este tema para lograr un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Apresurarse a tomar decisiones financieras sin el consentimiento del otro, solo traerá problemas en su relación. Otros comportamientos desacertados a la hora del manejo del dinero en el matrimonio son:

 

- La actitud déspota del cónyuge que trabaja, hacia el ama de casa que se queda en casa. La expresión “yo gano el dinero por tanto decido en qué se gasta” es totalmente errónea. El matrimonio es una sociedad y como tal, ambos tienen el mismo derecho de decidir en qué se gastan y ahorran las entradas económicas del hogar.

- Ocultar parte del dinero destinado al manejo del hogar para uso personal.
- La actitud machista de la mujer que se gasta el dinero que gana sólo para sí misma, pues tiene la impresión errónea de que el hombre está obligado a mantener la familia.
- Hobbies de uno de los cónyuges excesivamente costosos, los cuales le restan a la familia calidad de vida u oportunidades para pasar unas vacaciones todos juntos.
- Olvidar que el cónyuge que está en casa y que no devenga un salario, necesita una suma de dinero para sus gastos personales sin necesidad que tenga pedir dinero al que trabaja. Esto puede ser muy humillante.

 

Conózcanse financieramente

 

La unidad y la transparencia en el uso del dinero es fundamental en una relación conyugal. Lo ideal es que las parejas antes de casarse se tomen un buen tiempo hablando sobre la forma cómo van a manejar sus finanzas y conociendo lo que cada uno posee. Pero si no lo ha hecho aún en sus años de matrimonio, y cree conveniente hacerlo, convoque a una reunión para hablar de este tema con su cónyuge. Los dos deben tener una noción cabal de lo que se necesita y de lo que se dispone.

Hagan esta reunión por lo menos una vez al año y analicen en profundidad sus finanzas. No esperen hasta el momento de una crisis para revisar y planificar pues esto añade estrés y ansiedad.

Los temas de discusión en esta reunión deben incluir tópicos como:

Documentos importantes: Los dos deben saber exactamente dónde se encuentran documentos importantes como las pólizas de seguro, los testamentos, los formularios de impuestos, los números de las cuentas bancarias, información específica con respecto a las inversiones y mucho más.

El Presupuesto: Evalúen cómo han estado gastado el dinero. Si sus gastos no coinciden con sus prioridades, modifiquen el presupuesto para que obtengan el máximo rendimiento de sus ingresos.

Evalúe sus metas: Analice de nuevo las metas financieras que crearon en la última reunión. Pregúntense si se están moviendo hacia ellas y si todavía tienen importancia para ustedes. Discutan otra meta sobre la cual les gustaría trabajar, tanto a corto como a largo plazo.

Analicen puntos débiles: Encuentren los puntos débiles de su situación financiera. ¿Tienen demasiadas deudas? ¿No están seguros de sus empleos/ingresos? ¿No tienen suficientes ingresos para cubrir sus gastos? Si identifican estas debilidades, pueden evitar futuras dificultades.

Responsabilidades de cada uno: Divídanse sus tareas financieras. El manejo del dinero de una pareja es trabajo de los dos. La responsabilidad en el manejo de las finanzas es una tarea para compartir. Analice si todavía es práctica la división de responsabilidades que hicieron ¿Está funcionando el sistema o una persona se siente sobrecargada?

Cuentas bancarias: Evalúe la autonomía financiera de cada uno. Algunas parejas prefieren cuentas bancarias separadas y se dividen las facturas que tienen que pagar. Esto le da a cada uno dinero personal para usarlo con libertad. Otra opción es colocar los ingresos en una cuenta y pagar todas sus facturas desde esa cuenta, y que cada uno tenga su cuenta separada para gastos personales. Si tienen cuentas en conjunto, asegúrense de mantenerse al tanto de sus transacciones cuidadosamente y comunicarlas a su cónyuge.

Tarjetas de Crédito: Debe mantener por lo menos una tarjeta de crédito en su propio nombre, para mantener una historia crediticia suya.

No descuide el aspecto financiero de su hogar. Recuerde que es fundamental para una relación de pareja sana y basada en el amor.

 

Fuentes: Edufam, practicalmoneyskills.com, enplenitud.com

Aquilino Polaino Lorente - HacerFamilia
24.08.2009

 

 

 

Son muy variadas las consecuencias que pueden derivarse de los celos en las parejas, algunas de las cuales son psicopatológicas y otras no. Entre estas últimas se encuentran la indignación y la ofensa; entre las primeras la cólera y el daño, la alienación y la pérdida.

 

Kierkegaard describe entre las principales consecuencias de los celos las tres siguientes: el duelo, la indignación y el miedo, según que su intensidad sea mayor o menor. El miedo se dirige aquí a objetivos muy concretos siendo, en consecuencia, no un miedo vago y abstracto, sino más bien un miedo sintomático: miedo a perder el afecto, a ser desposeído del prestigio y la consideración que hasta entonces se tenían, a perder el control social que se había alcanzado, etc.

 

Freud, por su parte, menciona el dolor, el odio y la pérdida de la autoestima, entre las consecuencias de los celos. Algunos autores han subrayado otras manifestaciones de tipo agresivo como la irritabilidad y la hostilidad, que suelen presentarse con una intensidad inusitada y desproporcionada en aquellos cónyuges, en los que la pérdida del autocontrol resulta demasiado fácil.

 

Las anteriores manifestaciones pudieran estar potencialmente relacionadas con otros trastornos psicopatológicos mayores (como trastornos de la personalidad, obsesiones, crisis epilépticas, ideas delirantes, etc.), por lo que constituyen un signo de alerta que reclama una exploración psicopatológica del cónyuge celoso, más atenta y cuidadosa.

 

La frialdad, el distanciamiento y la susceptibilidad son malos compañeros del comportamiento celoso porque, como aves de mal agüero, presagian una evolución más patológica y complicada acerca del futuro de la pareja.

 

En cambio, la aparición en el cónyuge de actitudes propias de quienes se hacen las víctimas -algunos se muestran como si fueran expertos lectores de los tratados de victimología- nos desvela la probabilidad de estar ante una personalidad histriónica, necesitada, manipuladora y dependiente de afecto.

 

El comportamiento ansioso suele ser una de las consecuencias más frecuentes del comportamiento celoso. La dependencia afectiva, al mismo tiempo que la hostilidad, constituyen un excelente caldo de cultivo donde la ansiedad puede crecer sin ninguna limitación. Esta ansiedad puede luego transformarse y sufrir todo tipo de metamorfosis, en función de cual sea la naturaleza psicobiológica del cónyuge, su contexto social y familiar, etc.

 

Como consecuencia de los celos pueden aparecer también variados trastornos psicosomáticos como la taquicardia u otros, que son consecuencia de la descarga de adrenalina que es la reacción de hostilidad, arcaica y automatizada, con que el organismo responde ante la amenaza de los celos. Esta reacción puede atemperarse e incluso extinguirse, en la medida que esas experiencias de los celos son asumidas, despreciadas o resueltas.

 

En otras personas, ese modo de reaccionar se organiza y cronifica dando lugar a un patrón de comportamiento agresivo que -consciente o inconscientemente, controlado o no- puede llegar a caracterizar el talante de uno de los cónyuges. A veces la hostilidad se hace manifiesta y estalla en ataques de agresividad dirigidos contra la persona de quien se siente celos. Cuando estos ataques se enmascaran aparecen los "accidentes", que imprevisiblemente puede acontecerle al cónyuge envidiado.

 

El comportamiento hostil puede variar mucho en sus manifestaciones: de la descalificación verbal al hostigamiento irónico, hasta hacerle caer, públicamente, en el ridículo; de la agresividad manifiesta a la sutil hostilidad encubierta que se ceba en la destrucción por "accidente" del "rival".

 

Los sentimientos de culpa patológica es otra de las consecuencias que se derivan del comportamiento celoso. Las autoacusaciones pueden tener un cierto fundamento y seguir al comportamiento hostil del cónyuge celoso. Pero si no se resuelven pronto, pueden llegar a generar sentimientos de inferioridad o confundir al esposo, quien enseguida resultará incapacitado para saber de qué es realmente culpable y de qué no.

Las autoacusaciones pueden terminar en un comportamiento autoagresivo muy violento, dirigiendo el cónyuge la hostilidad que tenía contra sí mismo mediante acciones autodestructivas (intentos suicidas). En otros casos, las autoacusaciones constituyen el primer núcleo sobre el que se asentarán los pensamientos obsesivos, las fobias y los actos rituales y compulsivos, es decir, todos esos elementos que enmarcan a la patología anancástica, cuyo pronóstico es tan incierto.

 

Freud hizo derivar, de los por él llamados "celos patológicos". Este es el caso de los delirios de infidelidad, es decir, de esas creencias irracionales acerca de la infidelidad del cónyuge. Estas creencias patológicas no se abandonarán por parte del paciente, cualquiera que sea la evidencia y las pruebas racionales que se hayan podido aportar en su contra.

 

De los celos patológicos surgen también las obsesiones y las ideas paranoicas. Las primeras, con su carácter monotemático y rígida reiteración, tienden a perpetuarse en las personas y en el tiempo, sin apenas cambiar sus contenidos; las segundas, en cambio, mucho más variadas y productivas que las obsesiones, pueden generar todo tipo de sentimientos, desde la hostilidad al odio, del resentimiento a la agresividad.

 

La ansiedad, el comportamiento fóbico y los trastornos depresivos son consecuencias fácilmente derivadas, según la teoría psicoanalítica, del comportamiento celoso. Por último, las personalidades psicopáticas y neuróticas parecen estar relacionadas, de una u otra forma, con el problema de los celos.

 

La espiral del comportamiento celoso puede determinar que éstos se cronifiquen y/o contagien a otras personas. El cónyuge puede sentir miedo a ser calificado de celoso por sus compañeros. En este caso, es muy frecuente que sus compañeros le humillen y se rían de él, precisamente por considerar que su susceptibilidad no es normal, que es raro lo que le pasa.

 

El cónyuge celoso se hará más susceptible e inseguro y tratará de ocultar todavía más lo que le pasa, como consecuencia de la vergüenza que por ello siente. El miedo ante la amenaza de que es objeto, por las burlas de parte de sus compañeros, le conducirá a aislarse todavía más. De este modo, todo parece contribuir a la cronicidad de las manifestaciones celosas.

 

En otros casos, los celos se contagian. El contagio es más frecuente que suceda entre los esposos, donde las crisis explosivas, las descalificaciones e insultos que suelen acompañar a las crisis de celos pueden suscitar en la otra persona una respuesta parecida o la instauración de la sospecha, lo que acaba por confirmar al celoso en su inicial e injusta desconfianza.

 

Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el caso del delirio de celos (por infidelidad) en el alcohólico. El cónyuge bebedor está siempre quejándose, injustamente, de la infidelidad del otro cónyuge. Como por otra parte, suele ser muy frecuente que el alcohólico sufra de impotencia sexual, este hecho intensificará su capacidad de sospechar y vigilar a su mujer, quien humillada por todos estos injustos ultrajes y vejaciones, un mal día decide marcharse de casa o ser infiel a su esposo.

Mª Carmen González Rivas
09.07.2010

La vida en pareja sufre a lo largo del tiempo gran cantidad de altibajos, junto con eso la rutina y el cansancio pueden ir agotando la relación entre ambos miembros, tal es así que a veces necesita que le echamos un poco de agua para que como la primavera reviva de nuevo.

Suele pasar que cuando la pareja decide comprometerse y vivir una vida juntos, se les olvida aquel tiempo de noviazgo en donde ambos disfrutaban. Todo era más fácil por ser una etapa de mayor enamoramiento y romanticismo. Con el tiempo cuando se llega al matrimonio: se funda un hogar, se tienen hijos, etc. El galanteo y la seducción se van perdiendo como si eso no se pudiera seguir realizando, y todo se inunda de negatividad, e incluso a veces los conflictos entre ellos se esconde en los hijos.

Si es cierto que todo no puede volver a ser como antes, porque las etapas de la vida requieren vivir su momento, pero eso no significa que no volvamos a redescubrir el amor. Por tanto, ¿Por qué no dejamos de añorar esas cosas propias del día de San Valentín y nos ponernos manos a la obra para acrecentar el amor en la pareja?

Pues bien una manera para contextualizar todo esto es hacer un proyecto de marketing, así lo recomiendan dos autores que aplican las estrategias del mercado a la relación de pareja (David Suriol y Miguel Janer).

La base fundamental de este proyecto es que ambos se comprometan y acuerden en realizarlo, esto va requerir un importante esfuerzo por ambas partes. Pues el amor no es solo un sentimiento, es una actitud. Solo basar la relación de pareja en lo sentimental no es suficiente. Además hay que poner inteligencia y voluntad. Digamos que para regalar un ramo de rosas hay que pensar como regalarlo.

Así que empecemos a plantearnos este análisis que denominamos: DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades).

1. Debilidades. Entendidas como aspectos que sabemos que son frágiles en mi relación de pareja. Así por ejemplo: Si yo que cuando llego a casa cansado/a no me gusta que nada mas abrir la puerta me comenten problemas, voy a decirlo para no hacer de esa entrada en el hogar solo un lugar en donde den cabida los problemas.

2. Amenazas. Son aquellos factores que precipitan que haya una mayor inestabilidad en la pareja. Así por ejemplo, si cuando hay algún tema dentro de la pareja que no me gusta tratar y yo lo esquivo continuamente; puede producir la sensación de no prestar atención a algo que es importante para la relación de pareja. Con lo cual podríamos acordar que determinados temas que nos agobian en lo que respecta a la pareja podemos plantearlos de forma abierta, en un momento concreto y después no volverlo a tocar una vez resuelto.

3. Fortalezas. Son aquellos aspectos que ambos sabemos que benefician a nuestra relación. Así por ejemplo: tanto a mi marido o a mi mujer o viceversa nos gusta hacer una actividad juntos y es lo que echamos de menos. Podríamos dedicarnos a recuperar eso que antes nos gustaba tanto.

4. Oportunidades. Son aquellos momentos que a veces se nos presentan y podemos servirnos de ellos para ver como va nuestra relación. Pues a veces dentro de mi relación de pareja considero que se me presentan ciertos momentos que desaprovecho. Así por ejemplo: cuando tenemos un rato juntos sin que estén nuestros hijos, u otras personas podemos charlar de nosotros, de lo que afecta a nuestra pareja en términos positivos.

Todo esto mantenido en tiempo, junto con sorpresas o momentos extraordinarios que podamos aprovechar es lo que enriquece la relación de pareja.

Así podrían elaborar cada uno individualmente una lista de cosas que le guste bien a tu marido o a tu mujer. No suponiendo nada, sino hacer memoria de las cosas que al otro le han agradado en otras ocasiones. Tu marido o mujer no tiene que ver esta lista en ningún momento. Se trata de hacer una lista con cosas sencillas, que una vez a la semana podéis ir haciendo, siempre de manera que el otro no pueda anticipar la sorpresa.

Cortesía de Mª Carmen González Rivas (Psicóloga especializada en atención a familias)

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