Mª Carmen González Rivas
25.10.2010

 

 

 

Una relación de pareja se torna vacía y sin aliciente cuando nos centramos exclusivamente en lo negativo del otro. Cuando en cada momento le decimos que así no se hacen las cosas o que tiene que esforzarse más en cambiar aquello en donde al parecer se equivoca. Esto sucede en la mayoría de las ocasiones. Mientras que nos dedicamos sin parar en esta misma línea a ver lo negativo del otro, estamos olvidando que la persona que tenemos delante es mucho más que sus errores, y que también tiene muchas otras cosas positivas que paso inadvertido en la mayoría de las ocasiones. Perpetuando esta conducta dentro de la pareja se inicia una escalada simétrica en donde se nos presenta la imagen de un rin en donde uno constantemente parece estar retando al otro.

 

Lejos de esta opción esa pareja se olvida que un día se prometieron la aceptación incondicional, esa en donde por medio del compromiso asumido en el matrimonio, aceptaban toda clase de condicionantes haciendo mención a “en lo bueno y en lo malo”. Ahí está el riesgo que asumimos cuando se decide formalizar la unión, pues de esa manera queremos a esa persona tal cual es y no a otra. Sin embargo en la terapia de pareja se suele argumentar: “es que el ha cambiado, o es que ella no es la misma”, a no ser que haya una enfermedad mental o ciertas patologías que influyan sobre el comportamiento, el temperamento o nuestra tendencia a comportarnos de una forma determinada será siempre la misma. Por lo cual ¿por que no dejar ser uno mismo?, ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que haga las cosas de otra manera? O cosas por el estilo, o ¿por que proyectamos nuestras dificultades continuamente en el otro?

 

Y es que es cierto que me gustaría que mi mujer o mi marido en esta cosa o en la otra actuara más como me gusta a mí, pero de esa manera se le niega la posibilidad de ser quien quiere ser. Negando esa aceptación incondicional de nuevo. Todo esto esta muy relacionado con las propias exigencias de cada uno, así como en las expectativas propias, buscando la perfección deseada. Si que es cierto que esto suele pasar en muchos matrimonios pero cuando pasa se puede hablar y por su puesto lo fundamental perdonar.

 

El asumir que el matrimonio lleva la aceptación incondicional del otro, lo pude captar en el transcurso de una película donde la protagonista de la misma le decía al chico “se que te voy a fallar, que a veces te voy a hacer daño, tanto que algunas veces te va a doler mucho y se que tu también lo harás, pero te quiero”. A esto me refiero cuando intentamos aceptar al otro, cuando le permitimos ser como es, y de esa manera también a nosotros mismos nos lo permitimos. Por eso intentemos buscar mejor aquello en donde el otro se sienta a gusto por cómo es, valorando sus cualidades positivas y no recalcando continuamente sus fallos o lo que tendría que cambiar.

 

Lo que si tengo claro es que este artículo me remite una vez más a lo primordial: que para un matrimonio hay que prepararse en un tiempo de noviazgo. Aquel que nos permita madurar personalmente y como pareja, aquel que me ayude a ser más yo y tu a ser más tu y a reconocernos mutuamente en el nosotros.

 

Cortesía de Mª Carmen González Rivas para LaFamilia.info (Psicóloga especializada en atención a familias).

Claire de Mézerville - enfoquealafamilia.com / 17.08.2009
 

La sexualidad humana es el don que Dios le ha dado a los esposos para establecer una comunicación íntima entre ellos y a partir del amor que se profesan, dar vida.

Almas.com.mx / 26.07.2010
 

A lo largo de la historia, el hombre, se ha cuestionado el sentido y fin último de la vida, de la existencia, del tiempo, del amor, del bien y el mal, y también de la sexualidad.

Por Monseñor Francisco Pérez / Infocatolica.com - 14.05.2018

Foto: Freepik 

La pornografía daña al cerebro. Es como una droga que crea adicción y es muy difícil de erradicar. Se consume y siempre se quiere más y nunca se sacia.

LaFamilia.info / 23.03.2009

La sexualidad es una dimensión del matrimonio. Es la expresión de la complementariedad entre los dos sexos.

LaFamilia.info - 14.11.2008
 

La adicción al sexo es una de las dependencias menos confesadas y visibles de todas las que existen.

Nancy Escalante - Almas / 17.05.2010
 
 

El ser humano ha nacido para amar y ser amado. El amor en el matrimonio, en la unión conyugal se manifiesta tanto en la intimidad emocional y en la intimidad matrimonial que es la relación sexual entre los esposos.

Adriano Zandoná - Almas / 28.02.2011
 

Amor: solamente él puede, de hecho, humanizar la sexualidad. Sin embargo, en nuestros días ese término se encuentra envuelto en una compleja confusión en su sentido y comprensión.

LaFamilia.info / 16.07.2008
 

¿Qué rasgos presenta la sociedad actual en relación con la sexualidad? Se ha trivializado y corre el peligro de perder su auténtico sentido.