Aníbal Cuevas - 30.09.2013
 

Para que los propósitos puedan llevarse a cabo es necesario en primer lugar creer en ellos, pero no un poco, sino absolutamente; sin miedos ni reservas. Sólo se puede vivir un matrimonio feliz si se está dispuesto a entregarlo todo, hay que atreverse.

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En la vida en común hay que saber actuar con corazón, pero también con inteligencia y buen humor. 

Por Francisco Vélez y María Luisa Estrada / Protege tu Corazón

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Uno de los requisitos para obtener la licencia de conducir es conocer las señales de tráfico. En el matrimonio también es necesario reconocer ciertas señales de peligro asociadas con una mala comunicación, que son esos modos habituales de manejar conflictos o de hablarse, los cuales inadvertidamente van erosionando la relación y pueden hacer de la convivencia un verdadero martirio o incluso llevar al rompimiento definitivo.

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La relación matrimonial, a lo largo de su existencia, pasa por unas etapas las cuales están determinadas por las circunstancias que viven en su momento y también por el desarrollo personal de cada uno de los cónyuges.

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“El verdadero lujo para una pareja hoy, es conseguir más tiempo juntos y de calidad”, dicen los expertos de LearnVest.com, una página web dedicada a ayudar a las personas a mejorar sus finanzas personales.

 
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Muchos de los problemas matrimoniales tienen su origen en la poca capacidad de los cónyuges para comprenderse a partir de su esencia, del hecho de ser hombre o mujer, pues cada uno tiene un modo de ver la vida, una forma de actuar y de pensar, determinados por su más intrínseca naturaleza.

 

Somos iguales en dignidad, pero complementarios en cuanto género. El hombre tiene cosas que la mujer no tiene y necesita, y viceversa. Sin embargo, uno de los errores más comunes en las parejas es esperar que las mujeres reaccionen como si fueran hombres, o los hombres como si fueran mujeres. Así lo indica al diario ABC.es, María Jesús Álava Reyes autora de «Amar sin sufrir», quien explica que desde el punto de la psicología “ambas posturas obedecen más al área del deseo que de los hechos; esas expectativas no tienen ninguna base científica, y sus probabilidades de ocurrencia, salvo casos excepcionales, son mínimas”.

 

La experta señala que las mujeres no deben cometer el error de esperar que los hombres:

 

- Sepan escuchar como lo hacen sus amigas.

 

- No se precipiten, den solución u ofrezcan consejos que no les han pedido.

 

- Tengan parecida sensibilidad y den importancia a las cosas que son fundamentales para las mujeres.

 

- Se fijen en los detalles, se acuerden de las fechas y sorprendan con propuestas creativas.

 

- Sean capaces de no quedarse en la literalidad de las palabras que dicen las mujeres y sepan captar las emociones que se reflejan en su comunicación no verbal.

 

- No interrumpan a la mujer cuando habla.

 

- No reaccionen mal cuando están haciendo algo y las mujeres les pregunten o les pidan su cooperación o ayuda para una tarea específica del hogar.

 

 

De la misma forma, los hombres no deben cometer el error de esperar que las mujeres: 

 

- Sean concretas cuando hablan, no se pierdan en los detalles y no den rodeos para exponer lo que quieren.

 

- Hagan las cosas de una en una; cuando su naturaleza les permite realizar varias tareas a la vez con la mayor espontaneidad y eficacia.

 

- Sepan que ellos no son buenos conversadores y no pretendan hablar con ellos cuando llegan a casa.

 

- Dejen de ser románticas y se muestren pragmáticas en las relaciones afectivas.

 

Lo anterior no quiere decir que cada quien se pueda excusar en su naturaleza para no mejorar en ciertos aspectos, sino que es importante conocer las características de hombres y mujeres para no hacerse falsas expectativas y comprender mejor las reacciones del cónyuge ante situaciones puntuales.

 

Consejos para los cónyuges

 

El hombre es pragmático, necesita resolver problemas y no tiene la necesidad de expresarse, pero también necesita ser aceptado y valorado. La mujer necesita que se le validen sus sentimientos, necesita ser escuchada y le causa incomodidad cuando no puede expresarse. Ninguno es mejor o peor que el otro, son distintos, maravillosamente contrarios.

 

Si comprendemos esta diferencia entre hombre y mujer, encontraremos la razón de muchas de las reacciones que el cónyuge presenta ante los conflictos conyugales. Para ello, la autora Nelly Rojas ha descrito una serie de sugerencias para hombres y mujeres a la luz del matrimonio:

 

Para los hombres: Escúchela, consiéntala, abrácela en silencio, validando sus sentimientos. Validar no es estar de acuerdo, es aceptar la diferencia. No la ignore, ni la critique. Recuerde que las mujeres hablan de sus problemas para acercarse no para obtener soluciones ni culparlo. Trabaje desde la perspectiva de compartir el poder y el control.

 

Para las mujeres: Apóyelo sin criticarlo. No trate de ser la mamá de él al querer cambiarlo. Recuerde que él se siente culpable cuando usted habla de sus problemas. Póngale límites porque así él se siente estimulado a dar más y a cambiar sus conductas disfuncionales. Para ello exprese sus sentimientos en forma asertiva, es decir, sin “cantaleta”. Trabaje para mejorar su autoestima.

 

 

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Aníbal Cuevas, reconocido autor y orientador familiar, habla en una entrevista sobre el matrimonio y la vida familiar, basándose en la experiencia que durante años ha ido acumulando. Entre sus principales conclusiones, destaca que la peor amenaza del matrimonio es la monotonía. A continuación reproducimos la entrevista completa.

 

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los matrimonios hoy en día?


Aníbal Cuevas: Sin duda se trata de un tema muy complejo que engloba muchos ámbitos de la vida, no solo influyen factores personales o de la pareja sino ambientales, sociales, laborales, económicos… Como me gusta ser práctico, enunciaré algunas de las causas de fracaso que está en la mano de los cónyuges evitar.

 

Nuestra sociedad es excesivamente afectiva y sentimentalista, existe una confusión muy grande entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento. Amar a alguien es querer el bien para él, hacer todo lo posible para que sea feliz, olvidarse de uno mismo… Darse incondicionalmente. El enamoramiento tiene más que ver con estados de ánimo, sentimientos, etc… y es por tanto variable. ¿Es malo el enamoramiento? No, pero como base del matrimonio es muy endeble.

 

Otro factor de fracaso es el error de concepto entre ser libre y ser independiente. Cuando me caso lo hago libremente, puedo renunciar a cosas libremente, es decir puedo, y debo, ser libre en el matrimonio pero sin perder de vista que este no es la suma de 1+1 sino algo nuevo. La independencia supone desvinculación, falta de comunión, cada uno a lo suyo, estar a la defensiva para que no me anulen.

 

También quisiera destacar que las psicologías masculina y femenina son distintas, ni mejor ni peor una que otra. El hombre no puede pretender medir o interpretar lo que hace o dice la mujer de acuerdo a sus esquemas, y viceversa. Hay que ponerse en el lugar del otro, conocerle y conocer sus características propias.

 

Por último, creo que muchos de los fracasos se dan por motivos relacionados con cómo se vive la sexualidad. Aquí la idea del hombre y la mujer son muy distintas. Cuando se circunscribe a lo meramente físico estamos en vías de fracasar; hay que recuperar lo afectivo y lo espiritual en las relaciones conyugales.

 

¿Qué se puede hacer para que el matrimonio se mantenga unido?


AC/ De manera telegráfica: ser fiel al proyecto común, poner toda la carne en el asador, “quemar las naves”. Mostrar aprecio y respeto a la pareja en pequeños detalles cada día. Ser comprensivos uno con el otro, saber perdonar y pedir perdón, ser agradecidos. No permitir pensamientos tóxicos sobre la pareja sino positivos, fomentar durante el día las ganas de volver a casa; desterrar el victimismo y por último una vida sexual feliz, humana, integrada que busca algo más profundo que el mero goce físico y relacionada con lo más grande del amor: dar vida.

 

¿Qué errores son los que comenten más frecuentemente tanto el hombre como la mujer una vez casados?


AC/ El genial Chumy Chumez afirmaba que el más eficaz disolvente del matrimonio es el aburrimiento y la monotonía. El matrimonio comienza con una ceremonia de compromiso, es desde ese momento cuando tenemos que cuidar lo que acaba de nacer. Estar enamorado no solo del cónyuge sino de la vida en general, buscar razones para vivir, y buscarlas juntos. Pienso que compartir una visión trascendente de la vida es muy importante. Hay que elevar la vida matrimonial, ponerla en otra dimensión y que no sea simplemente algo más de la vida diaria que a veces tanto oprime.

 

¿Qué diferencia los matrimonios actuales de los de antaño, que generalmente duraban toda la vida?


AC/ De entrada soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado no fue mejor, no añoro otros tiempos. Es cierto que las legislaciones y el ambiente eran más propicios al matrimonio. Sin embargo lo importante es cada matrimonio, por eso frente a ese 50% de fracasos del que hablábamos al principio, hay otro 50% que cuida su matrimonio, que se preocupa de su cónyuge y sus hijos, que cultiva su amor, que está dispuesto a darse y que, además disfruta mucho de la vida de esta manera.

 

Quizás hace falta más compromiso, más atrevimiento, más audacia para afrontar cada día con ganas de sacar el matrimonio adelante. Una idea que me parece genial es lo que parece ser que le dijo el Canciller Bismarck a su esposa, “me casé contigo para amarte”. Es decir, me caso contigo porque te amo, pero lo hago para amarte. El amor es algo vivo que se recrea cada día en pequeños detalles.

 

¿Cómo afecta sobre los hijos la relación que mantienen los padres entre ellos?


AC/ Llevo bastantes años impartiendo cursos de orientación familiar y me he dado cuenta de que por mucho que los padres sepan sobre características de los hijos, sobre autoridad, uso del tiempo libre, etc… El éxito en la educación está en el amor que se profesan ellos dos. Los hijos necesitan, para crecer equilibrados y alegres, que papá y mamá se quieran, un ambiente de seguridad física, afectiva y espiritual. Creo que ver a sus padres unidos, demostrándose en pequeños detalles cotidianos su amor e ilusión, verles afrontar juntos los malos momentos y disfrutar de los buenos, compartir criterios; en definitiva procurando un ambiente familiar adecuado, es lo más importante.

 

¿Qué medidas establece en su casa para mantener la unidad familiar?


AC/ Quisiera resaltar una que me parece el quicio sobre el que apoyar las relaciones y la vida de familia: la comida. Si quieren tener éxito en su vida de familia recomendaría a los padres que realicen el mayor número de comidas en familia, si es posible una cada día. En un ambiente relajado y natural como es la comida, o la cena, se está en mejor disposición de escuchar, de hablar, de ser generosos, educados. Se dan momentos de diversión, de contar anécdotas que quedan en el recuerdo. Por supuesto, los llamados gadget electrónicos (móviles, smartphones, etc….) No están invitados. Es el momento de la familia por excelencia.

 

Blog Aníbal Cuevas "Ser Audaces": anibalcuevas.wordpress.com
Twitter @anibal_cuevas

 

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