LaFamilia.info
13.05.2013

 

El hecho de que muchas madres desistan de dar el pecho a sus hijos, se debe, más que a las dudas, "a las falsas creencias y a los mitos heredados sobre la lactancia", según afirman Inma Mellado y Juana María Aguilar, dos expertas en el tema.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la lactancia es la mejor vía de alimentación que puede recibir el bebé durante sus seis primeros meses de vida. Sin embargo, “ha habido una época en la que se creía que la leche de fórmula era mejor que la materna” explica Juana María Aguilar, enfermera coordinadora de Lactancia Materna del Hospital Materno-Infantil del 12 de Octubre de Madrid.

 

Esta especialista junto a Inma Mellado, consultora acreditada de Lactancia Materna, destierran al diario ElMundo.es, algunos de los mitos más extendidos sobre la lactancia.

 

Mi pecho es pequeño, puede que no tenga suficiente leche. Falso. No se tiene más o menos leche en función del tamaño del pecho. El tamaño lo define la grasa, no los conductos que 'fabrican' leche. De hecho, el pecho produce tanta leche como el niño necesita. Para asegurar la producción basta con encontrar la postura correcta, y que el bebé haga tomas frecuentes.

 

Tener los pezones planos o invertidos va a hacer casi imposible la lactancia. Falso. Los pezones van sufriendo cambios al final del embarazo y durante la lactancia. Además, los niños no se enganchan sólo del pezón, sino de una buena cantidad de pecho que puede abarcar toda la areola, según el tamaño de la misma. No obstante, si existe dificultad, se puede buscar la ayuda de un profesional experto en lactancia.

 

Hasta que me suba la leche, tendré que darle el biberón. Falso. Al principio, el calostro (la primera leche) es todo lo que necesita el bebé. Son muy pocas las mujeres que no tienen nada de leche.

 

Creo que mi leche es acuosa y no alimenta. Falso. La leche de todas las madres alimenta. Es verdad que cuando se inicia la toma, la primera leche que sale tiene más cantidad de agua y azúcares. Después de un rato de succión y vaciado, se hace más espesa por tener más contenido en grasas que sacia y engorda.

 

Para tener más leche, tengo que beber mucha leche. Falso. La producción de leche aumenta o disminuye en función del vaciado del pecho, no de los alimentos que se toman.

 

Las tomas empiezan a ser más frecuentes de lo habitual, quizás mi bebé se queda con hambre. Falso. Unas veces querrán comer más y otras tienen sed y necesita mamar sólo un poco, sobre todo en temporadas de calor. También puede deberse a los brotes de crecimiento. Los niños pueden volverse más demandantes para que la madre aumente la cantidad de leche que ahora necesita. Después de dos o tres días, se recupera un ritmo más relajado sin necesidad de añadir biberones extra.

 

Ya no noto el pecho 'lleno', puede que no tenga suficiente leche. Falso. Al final, casi todas las dudas terminan en la misma pregunta: ¿tendré suficiente leche? Según la enfermera, es normal sentir el pecho menos hinchado con el tiempo, pero esto no indica menos producción. La producción depende de las tomas del bebé.

 

Con el sacaleches, me extraigo poca cantidad. No puedo continuar con la lactancia. Falso. La extracción manual, con o sin sacaleches, no sirve para medir la cantidad de leche que tiene cada mujer, un bebé bien enganchado sacará mucho más.

 

Vuelvo a tener la menstruación, el fin de la lactancia materna. Falso. La producción de leche se mantiene mientras haya estimulación y vaciado de las mamas hasta que la madre y el bebé quieran.

 

El estrés puede 'cortar' la leche. Falso. Al final, muchos miedos tienen la misma explicación y es que la producción de leche se mantiene mientras haya estimulación y vaciado de las mamas.

 

El aumento de peso del bebé no es tan rápido como se espera. No se está alimentando bien. Falso. Cada niño tiene un patrón de crecimiento. No todos tienen que crecer con los mismos patrones.

 

Con seis meses, el bebé es muy mayor ya para tomar pecho. Falso. La OMS y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la introducción de alimentación complementaria al pecho a partir de los seis meses, pero es eso, complementaria, subraya Juana María Aguilar. Primero el pecho y después lo demás poco a poco. Hasta el año de vida, la leche de madre sigue siendo el alimento principal. Cuando el niño come de todo sigue siendo la principal fuente de leche hasta los dos años o más.

 

Tras la incorporación laboral ya no es posible continuar con la lactancia materna. Falso. Depende de muchos factores, el tiempo que pasan la madre y el bebé separados, si la madre hace extracción durante ese tiempo, si la persona que se queda al cargo puede darle nuestra leche, de la edad del bebé y la expectativa que tengamos. En algunas ocasiones, por las circunstancias, la madre opta por una lactancia complementada o mixta.

 

Fuente: ElMundo.es

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22.08.2011

 

 

anemiaembarazo

 

La anemia es una enfermedad que puede aparecer durante el periodo de gestación y aunque es frecuente que esto ocurra, es importante un diagnóstico a tiempo para evitar complicaciones tanto en la madre como en el bebé.

 

La anemia se refiere a la disminución de los niveles de hemoglobina -proteína que se encuentra en los glóbulos rojos- la cual transporta el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo. Esta es una de aquellas enfermedades que se vuelven más proclives a aparecer en el embarazo, debido a los cambios que se presentan en el organismo de la madre para proveerle al feto los sustentos necesarios para su formación.

 

Aunque una atención oportuna impide que se convierta en una complicación grave, es un tema de cuidado, pues se puede alterar el crecimiento del feto y en algunos casos es posible que se ocasione un parto prematuro.

 

Generalmente la anemia presenta síntomas diversos que varían de acuerdo a la persona, pero los más comunes son la palidez en el rostro, cansancio extremo, mareos y fatiga. Con una prueba de sangre, el médico conocerá la situación de la madre.

 

El hierro: punto clave

 

La causa más usual de anemia durante el embarazo es la deficiencia de hierro; mineral que ayuda a producir la hemoglobina. El feto obtiene el hierro necesario proveniente de la madre, de manera que ella tendrá que producir mayores cantidades de hierro para poder abastecer al bebé y a la vez dejar unos depósitos para su propio consumo.

 

A medida que el feto se va desarrollando, aumenta su demanda de glóbulos rojos. Es por esto que las mujeres gestantes requieren duplicar su dosis, ya sea a través de suplementos vitamínicos como de nutrientes que contiene la dieta diaria. Los alimentos ricos en hierro son las carnes rojas y de cerdo, aves, algunos mariscos, frutos secos, cereales, pastas, avena, vegetales verdes oscuros como espinacas y brócoli, papas, frijoles, nueces, entre otros.

 

Una vez el bebé sale del vientre, lo normal es que se recobren los niveles corrientes de hemoglobina en la madre. Sin embargo, los médicos explican que al momento del nacimiento, se pueden presentar hemorragias que requieren nuevamente un tratamiento adecuado, además de la lactancia que puede acentuar la anemia. Por tanto, la ingesta de hierro debe postergarse después del parto, con el objetivo de contrarrestar esa pérdida de glóbulos rojos.

 

De otro lado, el ácido fólico, es una vitamina que junto al hierro contribuye a la formación de hemoglobina y también puede ocasionar un tipo de anemia, aunque es algo atípico.

 

¿Cómo prevenirla?

 

Lo ideal sería que la mujer se preparara meses antes de la concepción con una ingesta de hierro apropiada. Asimismo, llevar una buena alimentación desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, asegura en parte, que la anemia no haga presencia.

 

No obstante, algunos especialistas son partidarios de acompañar la dieta con suplementos, pues consideran que la ingesta de alimentos ricos en hierro como única medida, no logra suministrar las necesidades de hierro. Por tanto, es una recomendación preventiva que no hará ningún daño y al contrario, proveerá muchos beneficios para la madre y su bebé.

 

Fuentes: familydoctor.org, hacerfamilia.net, maternofetal.net, salud.com, hola.com

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LaFamilia.info
15.09.2008

 

 

Durante el embarazo el cuerpo de la mujer cambia de manera dramática. A medida que el vientre aumenta de volumen, comienzan las molestias físicas y el peso hace que se adopten malas posturas en actividades como caminar, sentarse y agacharse. Por esto es indispensable adoptar una rutina de ejercicios durante los nueve meses de gestación que prevengan molestias y dolores y hagan de esta etapa un momento placentero y feliz.

 

Los problemas más usuales durante el embarazo son:

 

  • - Dolor de espalda causado por el peso extra del abdomen, que implica un mayor esfuerzo de la espalda.
  • - Hemorroides que pueden verse agravadas por el estreñimiento.
  • - Venas varicosas.
  • - Calambres.
  • - Tobillos hinchados.

 

La postura y las actividades diarias

 

Caminar, sentarse y levantarse, son acciones difíciles durante el embarazo por el peso del bebé y el volumen del cuerpo. Realizarlas incorrectamente aumenta la tensión en el abdomen y la espalda. Una buena postura es importante en cualquier momento, pero durante el embarazo es determinante para el bienestar de la materna.

 

Una mujer embarazada se fatiga fácilmente, y el descanso en los últimos meses del embarazo resulta esencial. A partir de las 34 semanas, y antes si es posible, intente reposar de 30 minutos a una hora, preferiblemente después de cada comida. Si le resulta difícil acostase durante el día, procure descansar en lo posible con los pies en alto.

 

La práctica de la buena postura todo el tiempo del embarazo ayudará a evitar el excesivo esfuerzo de la espalda y del estómago. He aquí unos consejos que ayudarán a evitar molestias por malas posturas:

 

  • - Durante el embarazo, existe una tendencia a caminar mal, con la pelvis empujada hacia delante, acentuando la curvatura de la espalda. La mejor manera de andar es erguida, con la cabeza alta, la espalda derecha, el abdomen y el pecho altos.
  • - Cuando se está cansada, es fácil dejarse caer en una silla con la columna curvada y sujeta de manera inadecuada. Como consecuencia, el abdomen, el pecho y las costillas se inclinan, causando dolor de espaldas. Para evitar esto, hay que sentarse bien atrás en la silla con la espalda y los muslos apoyados, tirando la pelvis hacia abajo y metiendo el abdomen. Para mayor comodidad, utilizar un almohadón para sujetar la curvatura de la espalda.
  • - Para levantar un objeto del suelo hay que agacharse con las rodillas flexionadas y los pies separados, manteniendo la columna derecha.
  • - Para calzarse, siéntese en la cama o en la silla con las piernas separadas, y colocando el pie encima de la rodilla opuesta.
  • - Cuando se debe utilizar la escoba y la pala, hay que agacharse con las rodillas separadas y la espalda derecha.
  • - Cuando se siente en el inodoro, colocar los pies sobre un banquito, las rodillas bien separadas, o inclinarse hacia delante para evitar tensiones.
  • - Una postura incorrecta al planchar es una causa común del dolor de espaldas, Procure evitar doblar la espalda y utilizar una mesa de plancha demasiado baja.
  • - En los últimos meses del embarazo es extremadamente bueno pasar un determinado tiempo al día con los pies en alto. Levantar los pies más arriba que las caderas alivia la presión de las venas de la pelvis, contribuye a la circulación de las piernas y previene contra las varices y la hinchazón de los tobillos.

 

Ejercicios para la base de la pelvis

 

Durante el embarazo, los músculos de la pelvis deben trabajar más de lo normal, ya que soportan el peso del bebé en desarrollo. Es muy importante aprender a contraer estos músculos durante el embarazo si se quiere mantener su elasticidad después del nacimiento. Estos son algunos ejercicios esenciales durante los meses de gestación:

 

  • 1. Acostada, de pie, o sentada sin retener la respiración, contraer los músculos del ano como evitando un movimiento del intestino. Luego realizar esta contracción hacia delante, apretando y elevando la vagina como para contener el flujo de orina. Mantener esta posición y contar hasta cinco, y relajar. Repetir unas cuantas veces en cada sesión, sumando un total de alrededor de 30 veces diarias.
  • 2. Arrodillada sobre los cuatro miembros, con las rodillas directamente bajo las caderas y las manos directamente  debajo de los hombros. Arquear lentamente la espalda y meter la pelvis, contrayendo la cola. Mantener esta posición arqueada durante cinco segundos y relajar. Repetir el ejercicio 6-8 veces.
  • 3. El mismo ejercicio puede ser realizado descansando los antebrazos sobre una caja o una silla. Arquear la espalda construyendo los músculos abdominales y de las nalgas simultáneamente. Realizar cada ejercicio 5-10 veces en tres sesiones diarias.
  • 4. Acostada de espaldas con las rodillas levantadas y los pies apoyados sobre el suelo. Estirar la rodilla izquierda y extender la pierna sobre el suelo. Repetir el ejercicio con la pierna derecha.
  • 5. Acostada de espaldas, con las rodillas levantadas y los pies apoyados sobre el suelo, contraer los músculos de la cola, mantener la contracción durante un momento y relajar.

Problemas de circulación

 

Durante el embarazo, el peso del feto puede presionar sobre las venas principales de las piernas, en la ingle, causando una circulación mala o lenta.

Pueden presentarse cualquiera de los síntomas siguientes:

  • - Desmayos
  • - Dedos hinchados
  • - Calambres
  • - Varices
  • - Tobillos hinchados

 

Estos ejercicios aliviarán la circulación en general:

 

1. Caminar es el mejor ejercicio de todos para ayudar a prevenir los problemas de circulación. Deberías procurar hacer caminatas al aire libre.

2. Cerrar con fuerza los puños. Estirar todos los dedos con fuerza. Repetir a menudo este ejercicio para aliviar los dedos hinchados. Si los anillos le aprietan o se ponen rígidos, consultar al médico.

3. Con los talones apoyados sobre el suelo, doblar los pies hacia arriba desde el tobillo. Doblar los pies hacia abajo y repetir el ejercicio a menudo durante el día.

4. Con los talones apoyados sobre el suelo, meter  con fuerza los dedos de los pies. Estirar los dedos de los pies, y repetir.

5. Con los talones sobre el suelo, mover los pies realizando pequeños círculos. A continuación, girar los pies hacia fuera, durante varias veces.

 

Fuentes: Revista Samborondon de Guayaquil y capitannemo.com.ar

LaFamilia.info
17.09.2012

 

 

 

El parto en casa es ahora una elección recurrente de los nuevos padres que prefieren traer a sus hijos al mundo en la intimidad de su hogar. Sin embargo, algunas sociedades profesionales de ginecología y obstetricia lo desaprueban.

 

Existen numerosos de argumentos a favor y en contra del parto en casa. Lo cierto es que quienes finalmente eligen dónde y bajo qué condiciones nacerá el bebé, serán los padres; estas son algunas de las ventajas y desventajas para tomar la mejor decisión.


De vuelta a lo simple

 

Varias décadas atrás, las mujeres daban a luz sin atención médica ni aparatos tecnológicos, se valían únicamente de la función fisiológica que realiza el cuerpo para la expulsión natural del bebé. Pero ahora en pleno siglo XXI, algunos padres prefieren esta opción a la del parto hospitalario.

 

Los defensores de esta modalidad, sostienen que el hecho de dar a luz en la sala de la casa o en la tina de baño, provee un ambiente familiar especial para la llegada del bebé, en el cual las mujeres y sus esposos, reciben en sus propias manos a su bebé con la ayuda de parteras y personas capacitadas para esto. Explican además que los padres están informados en todo momento de lo que sucede y ellos mismos toman algunas de las decisiones.

 

Su principal argumento se basa en que alumbramiento es un proceso natural, para el cual el cuerpo femenino está dotado y preparado, por eso no se necesita de una sala de cirugía, doctores, enfermeros, ni medicinas, pues puede llevarse a cabo en su forma original sin mayores complicaciones.

 

En este tipo de nacimientos se evita el uso de medicamentos, tanto para provocar contracciones como para calmar los dolores. En su lugar, aconsejan a la madre sumergirse en agua tibia para ayudar la dilatación y disminuir las dolencias de las contracciones.

 

“En general, si una mujer está sana, no ha tenido complicaciones derivadas de un parto anterior, no se considera de riesgo. Casi todas pueden dar a luz en casa si tienen un seguimiento y acompañamiento adecuados”, explica la comadrona o partera Sonia E. Waters en Hoymujer.com “El 85% de los que atendemos tienen éxito, y el 15% que requiere hospitalización es porque el parto se estaciona, no dilata o la mujer no aguanta bien el dolor. Ante eso, lo mejor es llevarla a un hospital”, aclara.

 

Otra mirada…

 

Pero también hay otra visión, contrastada por estudios. Según uno publicado en 2010 por la revista “American Journal of Obstetrics and Ginecology”, una de las más especializadas y respetadas en el campo, revela que fallecen el doble de niños en partos en casa que en un parto hospitalario, por lo que invitan a reflexionar sobre la seguridad para el bebé del parto en casa.

 

Algunos médicos y obstetras dicen que el nacimiento, si bien es un proceso natural, pueden darse algunas dificultades que se presentan sin previo aviso y que deben socorrerse a tiempo, o de lo contrario, pueden poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Es por eso, que destacan las posibilidades que ofrece un centro médico para atender estos problemas.

 

Por su parte, el ginecólogo Carles Salva dor Taboada dice, “En los partos hay complicaciones y riesgos, siempre. Obviarlos es una temeridad”.

 

Según su experiencia, lo que más preocupa al ginecólogo es que “las mujeres que acuden al hospital tras fracasar al intentar parir en casa llegan con una reserva fetal muy apurada. Es decir, con reservas de oxígeno muy bajas para el recién nacido. Una apreciación que el estudio de Estados Unidos corrobora, ya que la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos son los fallos respiratorios y problemas en la reanimación.”

 

De igual modo, varias fuentes consultadas afirman que la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Estados Unidos y Australia están en contra del parto en casa. Mientras que la Organización Mundial de la Salud defiende el derecho de cada mujer a decidir sobre su parto.

 

Condiciones para el parto en casa

 

Un parto en casa sólo es seguro si se cumplen algunas condiciones indispensables, por lo que no está indicado para todas las mujeres.

 

La siguiente información hace parte de una guía para la asistencia al parto en casa presentada el Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona y publicada por el diario El Mundo de España, la cual establece unas condiciones mínimas que se deben tener para poder dar a luz en el domicilio:

 

  • Debe ser un embarazo de bajo riesgo, que sea sólo de un bebé, en presentación cefálica (que el niño venga de cabeza) y que el parto se produzca entre la semana 37 y 42 de gestación.
  • Controles al día. Se recomienda que la mujer haya asistido al menos a cuatro visitas clínicas antes del parto y deberá aportar los controles analíticos y las ecografías que se haya hecho.
  • La matrona o partera debe acompañar a la madre a lo largo del embarazo y debe visitar el domicilio un mes antes del parto para confirmar que reúne las condiciones necesarias, propiciar confianza e intimidad y acordar quiénes estarán en la casa el día del parto.
  • En cuanto al control del dolor en el parto, la matrona ayudará a paliarlo con métodos no farmacológicos, pero en el caso de que la mujer pida ayuda farmacológica para aliviar el dolor, deberá ser trasladada a un hospital.

Fuentes: elpais.com, hoymujer.com, mundobebeweb.com, lanacion.com

 

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LaFamilia.info
23.01.2009

 

 

embarazo20092301

 

Cómo traer un bebé al mundo, es la pregunta que muchas madres se plantean cuando se enteran de su embarazo. ¿Qué método elegir? Aunque hace unas décadas el parto por cesárea era poco probable y solo se llevaba a cabo en situaciones de emergencia, esta práctica ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas en los países occidentales y es usada innecesariamente por muchas madres que simplemente le temen al dolor de las contracciones.

 

Aunque la práctica de esta intervención quirúrgica es considerada necesaria en muchos casos para garantizar la salud o la supervivencia del niño o de la madre, lo cierto es que el miedo al dolor durante el parto nunca debe ser una justificación para pedir una cesárea.

 

Creer que pasar por la experiencia de tener un hijo sin sentir dolor, es un mito. No obstante hoy en día existen métodos para manejar el dolor, tanto con drogas, como con ejercicios de relajación o respiración; pero evitarlo, es imposible.

 

El parto normal tiene menores riesgos para la madre y en promedio su pérdida de sangre es la mitad que en la cesárea. Las posibilidades de infección del útero post parto (endometritis) también son menores en el parto normal. La cesárea tiene la posibilidad, aunque escasa, de presentar una infección de la herida operatoria. La recuperación de la madre es mucho mejor en el parto normal que en la cesárea.

 

Desde el punto de vista de la salud pública, la cesárea es una operación mucho más cara que un parto normal, debido al mayor uso de insumos, mayor tiempo de hospitalización y la participación de un equipo médico más complejo, ya que en los hospitales públicos los partos los atienden las matronas. Aún así, la cesárea con las técnicas actuales son mucho menos riesgosas que antes y los requisitos para realizarlas son menos exigentes que hace 20 años.

 

Dolor post operatorio

 

Lo que muchas mujeres que eligen cesárea no tienen en cuenta, es que el dolor post operatorio de la cesárea puede ser aún más intenso, más limitante y mucho más largo que el del trabajo de parto.

 

Cuando una mujer está en trabajo de parto y le comienzan sus contracciones, el dolor es cíclico y aumenta a medida que pasan las horas. Esto puede ser extenuante y difícil, sobretodo para la madre primeriza, ya que el proceso es más lento y no se puede dar la anestesia hasta que la madre ya haya comenzado a dilatar. Pero al menos la madre sabe que su dolor tiene un propósito, traer su hijo al mundo.

 

La madre que opta por la cesárea, generalmente llega al hospital sin ningún dolor, ya que la cita ha sido concretada de antemano, recibe la anestesia y hasta que ya no está de vuelta a su habitación, no ha sentido más que la punción de la aguja en su espalda.

 

Pero el dolor viene luego, cuando pasa el efecto de las drogas. Este no es un dolor sólo por la cirugía, sino que además el útero debe contraerse fuertemente para recobrar su tamaño normal y para que se detenga la hemorragia. Estas contracciones sobre la herida, son extremadamente dolorosas y nadie parece hablar de ellas.

 

Estudios que favorecen el parto natural

 

Según un estudio realizado por la Universidad estadounidense de Yale, las madres que dan a luz mediante un parto natural son significativamente más receptivas a los llantos de su bebé que las que se someten a una cesárea.

 

Los resultados de este estudio, publicado por The Journal of Child Psychology and Psychiatry, indicaron que ante el llanto de su bebé las mujeres que tuvieron un parto vaginal registraron una mayor actividad en las zonas del cerebro que se cree que regulan las emociones, la motivación y la conducta.

 

La capacidad de desarrollar los comportamientos y actitudes necesarios para que los padres cuiden adecuadamente de sus recién nacidos está relacionada con una serie de circuitos cerebrales y de hormonas, afirmó la investigación.

 

Al analizar las zonas del cerebro afectadas por las condiciones del parto, los investigadores también detectaron una relación entre la actividad cerebral y el estado de ánimo de las madres, lo que podría contribuir a regular las depresiones postparto.

 

Razones para una cesárea

 

Hay muchas razones que hacen que un parto termine en cesárea, entre ellas:

  • • Cuándo hay signos de desproporción pélvico-cefálica.
    • Cuándo las condiciones locales para la inducción son muy desfavorables.
    • En algunos casos de presentación de nalgas.
    • Infección vaginal activa que pueda ser peligrosa para el bebé.
    • Prolapso de cordón.
    • Desprendimiento de la placenta.
    • Sufrimiento fetal.
    • Placenta previa con hemorragia importante.
    • Dos o más cesáreas anteriores.
    • Una sola cesárea anterior cuándo persista la causa que la provocó.

Fuentes: mujer.terra.es, mujernueva.org, padreshispanos.com, clc.cl

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LaFamilia.info
18.08.2008

 

 

 

Su hijo está a su lado y es la gran felicidad de su vida. Sin embargo, usted puede sentirse un poco deprimida y cansada. Esta sensación de vacío se llama «baby blues» y se debe al descenso hormonal del final del embarazo. Es algo normal y pasajero, así que tómelo con calma; pero si usted siente que este estado persiste o si le resulta difícil, no dude en hablar con su médico. Usted acaba de dar a luz y ha hecho un maravilloso trabajo.

 

Sin embargo y aunque le resulte difícil encontrar el tiempo, siga ocupándose de usted y de tener el placer de sentirse fresca y resplandeciente para ser la más bonita de todas las mamás. En esos primeros días de maternidad es muy importante organizarse para descansar. Aunque toda su atención está concentrada en el bebé, también están las comidas, las visitas, las llamadas telefónicas… Así que resérvese media hora al día para algunos tratamientos de belleza mientras el bebé duerme. Prevea también momentos de relajamiento.

 

Después de dar a luz su cuerpo merece un tratamiento prioritario. Tonifíquelo, pero cui¬dado, por el momento no debe hacer trabajar los abdominales. Antes que nada debe comenzar con la reeducación del pirineo para evitar los riesgos de incontinencia urinaria que son muy frecuentes después del parto.

 

Primeros cuidados para el busto

 

Durante el embarazo, los senos son pesados y tensos, resultado de la presión de las glándulas mamarias. Por ello es indispensable usar un sujetador, sobre todo durante la lactancia. El busto recuperará su tamaño normal cuando deje de dar el pecho. Para mantener la belleza del busto es necesario cuidarlo durante todo este período. Antes y después de amamantar a su hijo lave cuidadosamente la areola con una compresa de gasa esterilizada empapada en agua mineral o en suero fisiológico.

 

Luego seque correctamente cada pezón pues la humedad puede provocar agrietamientos en la piel. Los discos absorbentes le ayudarán a mantener secos los pezones.

 

No adelgace drásticamente

 

Después de la primera etapa del posparto, su cuerpo recuperará el equilibrio. Usted duerme mejor pues durante la noche amamanta a su bebé con menos frecuencia. Así que sentirse bien y embellecida por la maternidad es un objetivo que está por alcanzar.

 

Si después del parto tiene unos kilos de más no se apresure haciendo un régimen drástico, más bien tenga una alimentación equilibrada y haga gimnasia. Dos excelentes hábitos para conservar.

 

Para adelgazar hay que empezar disminuyendo las aportaciones calóricas en azúcar y en grasa. Al mediodía puede comer carne y a la noche carne blanca. Ambas acompañadas con verduras cocidas al vapor. Evite todo tipo de excesos y limite las grasas cocidas y los azúcares de eliminación rápida que se transforman en grasa en el cuerpo.

 

Tomar un litro y medio de agua por día le ayudará a perder los kilos de más. Evite tomar alcohol: además de proporcionarle calorías suplementarias... ¡abre el apetito! Cabe destacar que el stress y el cansancio trastornan el adelgazamiento. Es mejor comenzar seriamente a comer de modo equilibrado cuando suspenda la lactancia, pues durante ese período 2 ó 3 kilos de más constituirán una reserva de energía útil.

 

Fuente: Consejos de belleza Clarins: Ser mamá, el momento más hermoso de la vida.

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Ok Revisado
Por LaFamilia.info
 
Foto: Pixabay 

 

¿La forma del vientre indica el sexo del bebé? ¿La madre gestante debe comer por dos? ¿El estrés emocional durante un embarazo puede causar espina bífida en el bebé? Estas son algunas de las creencias populares que se generan alrededor del embarazo, sin embargo los avances en el campo de la medicina han logrado desmentirlas.


Aunque ahora la tecnología brinda todas las posibilidades para conocer detalladamente la evolución del bebé desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, este tema sigue despertando muchas inquietudes. Es importante entonces que las mujeres embarazadas conozcan la realidad de esos mitos y consulten a su médico antes de tomar alguna medida al respecto que pueda ir en contra de la salud del feto o de ella misma.

 

1. La forma y altura del vientre pueden indicar el sexo del bebé

 

La creencia popular que afirma que si el vientre de la futura mamá está bajo, es un niño, y si está alto, una niña, es totalmente falso. La forma y altura del vientre están determinadas por el tono muscular y uterino, y por la posición del bebé. Para saber el sexo del bebé lo más recomendable es esperar hasta completar el primer trimestre de gestación, donde los genitales ya empiezan a formarse y se pueden ver mediante una ecografía.

 

2. La frecuencia cardíaca fetal puede revelar el sexo del bebé

 

La frecuencia cardíaca fetal normal varía entre 110 y 160 latidos por minuto (lpm), aunque hay quienes creen que si la frecuencia es más rápida (normalmente, superior a 140 lpm), el bebé será una niña y que si es más lenta, será un niño. Pero no hay estudios que demuestren de manera concluyente que la frecuencia cardíaca sea un indicador del sexo del bebé. De todas formas, la frecuencia cardíaca del bebé probablemente varía de una visita prenatal a otra, en función de la edad del feto y su nivel de actividad en el momento de la visita.

 

3. El estrés emocional durante un embarazo puede causar que el bebé nazca con espina bífida

 

La Asociación de Espina Bífida de América y otras compañías de investigaciones indican que muchas mujeres, tienen ideas erróneas sobre la espina bífida y el ácido fólico, pero la verdad es que no hay evidencias que indiquen conexión alguna entre la condición emocional de la madre y la espina bífida. Esta enfermedad está determinada por otros agentes como la genética o circunstancias particulares.

 

4. Si la madre tiene acidez, el bebé nacerá con mucho pelo

 

Falso, nada tiene que ver lo uno con lo otro. La acidez durante el embarazo puede estar causada por factores fisiológicos y hormonales, como por ejemplo que los tejidos se encuentran más relajados por las hormonas, o por la presión que hace el útero sobre el estómago. Y, la cantidad de pelo, depende de los genes que el bebé herede.

 

5. En el embarazo hay que comer por dos

 

Uno de los clichés que rodean a la mujer embarazada es que debe comer por dos. Pero ahora los ginecólogos han comprobado que un excesivo aumento de peso de la madre repercute de forma negativa en la salud del hijo. “El problema del peso materno es doble”, explica Antonio González, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). “En primer lugar porque puede provocar la aparición de preeclampsia (un trastorno hipertensivo), pero también porque aumenta el peso del feto e induce macrosomía”.

 

Por lo tanto, los médicos aconsejan llevar una dieta saludable en cuanto a la calidad y variedad, pero no en la cantidad.

 

6. Durante el embarazo no se puede hacer ejercicio

 

Todo lo contrario, el ejercicio moderado es recomendable pues favorece la llegada de sangre al útero y fortalece los miembros inferiores, de esta manera se dan mejores circunstancias para afrontar el parto y logar una recuperación más rápida. La actividad física también evita el aumento excesivo de peso y contribuye a la estabilidad emocional de la embarazada.

 

7. La embarazada no debe ingerir mucho líquido porque aumentará demasiado el líquido amniótico del bebé

 

La cantidad de agua de fuente (líquido amniótico) no depende de la cantidad de líquido que ingiera la madre, ya que la mayor parte de esa agua de fuente la producen el cordón umbilical y la placenta. Restringir la ingesta de líquidos a la madre puede ser perjudicial.

 

En busca de la verdad

 

Cada embarazo es diferente, hay mujeres que desarrollan algunos síntomas mientras que otras no, así que quien tiene la última palabra es el ginecólogo y es al primero que se le debe consultar, él brindará información específica según la situación médica de cada embarazada.

 

Fuentes: spinabifidaassociation.org, Elana Pearl Ben Joseph, MD - Kidshealth.org, elmundo.es, bebesenlaweb.com

 

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LaFamilia.info
15.10.2008

 

La muerte de un bebé de cualquier edad es una de las pérdidas más dolorosas que puede acontecer en la vida de una persona. Debido a que aproximadamente el 70% de los casos de muerte fetal intrauterina no tienen explicación médica, los padres, los familiares y los médicos se enfrentan a la falta de respuestas y a una gran sensación de culpa.

 

Las familias que sufrieron un caso de muerte fetal intrauterina deben comprender que la causa no es el resultado de una acción u omisión de la madre durante el embarazo. En la mayoría de los casos, las madres respetaron todas las recomendaciones y realizaron los adecuados controles prenatales.

 

Un proceso de duelo diferente en cada padre

 

Las madres realizan un duelo diferente al de los padres. A veces, esta diferencia no es comprendida por otras personas. Las madres, por lo general, necesitan hablar acerca de lo sucedido, mientras que los padres sobrellevan su dolor en silencio.

 

El dolor es tan intenso que los padres luchan por relacionarse con su pareja, sus familiares y sus amigos. Para evitar malos entendidos, es aconsejable que los sentimientos de cada integrante de la familia sean expresados abiertamente, aunque pueda resultar una experiencia dolorosa.

 

Dado que el proceso de duelo por esta pérdida es una experiencia individual, la herida tardará en cicatrizar durante el tiempo que sea necesario. Sus creencias o filosofías espirituales o religiosas pueden darle consuelo para hacerle frente al dolor.

 

Estas son algunas sugerencias que les han resultado útiles a otras madres para hacer frente a su pérdida y dolor.

 

No descuide la salud física

 

• Haga una actividad física todos los días. Caminar puede ser un primer paso útil para ayudarle a retomar su vida normal.
• No aumente su carga de trabajo. Vaya a la cama a la hora habitual aunque no pueda dormir. Recuerde que el cuerpo necesitará tiempo para volver a la normalidad después del embarazo.
• Realícese un chequeo físico aproximadamente cuatro meses después de la pérdida ya que su sistema inmunológico está afectado y su cuerpo tiene menos resistencia a las enfermedades durante el duelo.

 

Cuide su parte emocional y espiritual

 

• Hable sobre el bebé y sobre lo que siente con su cónyuge, familiares y amigos para descargar las emociones contenidas. Cuando sienta que está lista, reanude sus viejas amistades y busque otras nuevas en forma separada y en pareja.


• Lea libros, artículos y poemas que puedan ayudarla a entender mejor las cosas y que le ofrezcan consuelo y la ayuden a sentirse menos sola. Escribir puede ser una buena manera de canalizar sus emociones.


• No guarde las cosas de su bebé hasta que esté lista para ello, pero tampoco le de largas al asunto.


• No hay reglas fijas sobre cómo vivir el duelo, cada persona tiene su proceso. Lo importante es afrontarlo y pedir ayuda en caso que se necesite.


• Admitir cuando necesitan ayuda, puede ser un gran alivio. No tenga miedo de pedirla. Haga saber a familiares y amigos qué cosas específicas pueden hacer por usted, como ayudarle a cuidar a sus otros hijos o simplemente hacerle compañía. Déjelos compartir su dolor.


• Este es un momento especial para acercarse al Padre y refugiarse en su fuerza para enfrentar el dolor de la pérdida.

Lecturas y sitios recomendados

 

En nuestro Portal ofrecemos el folleto Guía para el duelo el cual contiene un apartado especial para la pérdida de un bebé. Igualmente en la web también hay sitios que ofrecen apoyo a las parejas que pasan por este duro proceso, algunas son:

 

www.Firstcandle.org Su misión es ayudar a las diferentes familias a conocerse y a compartir sus experiencias. En este sitio se realizan entre otras actividades conferencias, “en línea” sobre el tema.

 

International Stillbirth Alliance. La Alianza Internacional contra la Muerte Fetal Intrauterina auspicia la investigación y la difusión de información con el objetivo de eliminar este tipo de muerte. Su meta principal es crear conciencia entre la población acerca de la muerte fetal intrauterina, y educar a la comunidad mediante recomendaciones.

 

M.I.S.S. Foundation. Es una fundación de voluntarios sin fines de lucro cuyo objetivo principal es ayudar a las familias que han sufrido la muerte de un ser querido. Procura capacitar a estas personas para que ellos también puedan, en el futuro, brindar un apoyo solidario a otras personas en duelo.

 

Fuentes: nacersano.org, firstcandle.org

 

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LaFamilia.info
15.07.2008

 

 

Después de los nueve meses de embarazo y del parto, el cuerpo de la mujer necesita de un periodo de ajuste y recuperación en el cual se invierten los cambios anatómicos y funcionales que ocurrieron durante la gestación. Conocido como período de puerperio, el posparto comienza con la salida de la placenta hasta cumplidas las 6 semanas después del parto. En este lapso existen tres etapas:

 

Post alumbramiento o puerperio inmediato: Comienza con la salida de la placenta y termina a las 2 horas de producido el parto.

 

Puerperio mediato: Se extiende hasta 48 horas después del parto.

 

Puerperio tardío o alejado: Son las 6 semanas después de dar a luz.

 

Los cuidados especiales del posparto duran aproximadamente 40 días. Es la época en que se deben tomar precauciones y medidas, tanto en la alimentación, en la higiene, en la sexualidad como en las actividades físicas. Estas son algunas de las cosas que se deben tener en cuenta:

 

• 24 horas después del parto se puede duchar con agua tibia.
• Es necesario el baño diario. El cuidado de los genitales debe ser bastante minucioso para evitar infecciones. Lo aconsejable es realizarse un aseo genital mínimo 2 veces al día, solo con agua o un jabón muy suave y sin perfumes. No necesita desinfectantes locales. Debe secarse de adelante hacia atrás idealmente con toallas desechables. Recuerde que por lo general existen algunos puntos de la episiotomía que caerán solos dentro de los 7 primeros días.
• La dieta puede ser completa después del parto a menos que haya recibido anestesia general, ya que existe riesgo de vómito.
• Repose por lo menos dos horas al día.
• Evitar las actividades físicas por lo menos durante tres semanas. Puede subir escaleras, pero es aconsejable evitar las caminatas, los quehaceres domésticos y otro tipo de actividades al menos durante tres o cuatro semanas. Sin embargo, puede realizar ejercicios para reforzar los músculos de la espalda y abdomen, con el fin de restablecer en parte su longitud y tono originales. Deberá comenzar con un sólo ejercicio, realizándolo 5 veces, y repitiéndolo varias veces al día. En los días siguientes, se añadirán en forma secuencial otros ejercicios.
• Si dará de pecho, utilice sostén tanto en el día como en la noche. Si decide no darle pecho al bebé, emplee un sostén de menor tamaño y aplique bolsas de agua fría. Algunas veces es necesario que el médico recete ciertos medicamentos para disminuir la secreción láctea. Evite también el consumo de medicamentos no prescritos por el médico, porque pueden llegar al niño a través de la leche materna.
• Si el bebé nació por cesárea, colóquese una bolsa de hielo sobre la herida para disminuir la inflamación y el dolor; un analgésico le será de gran utilidad en algunos casos. Hacia el sexto día debe ver al médico para que le retiren los puntos.
• Después del parto no podrá mantener relaciones sexuales por aproximadamente 40 días. Recuerde que después de este periodo, aunque todavía no esté menstruando puede quedar embarazada.

 

Algunas de las sensaciones y cambios que sentirá en el puerperio son:
• Durante los primeros días posteriores al parto es probable sentir cólicos pues el útero estará regresando a las dimensiones que tenía antes del embarazo; esto dura aproximadamente 10 días. Notará también un sangrado que en principio será rojo intenso pero cambiará a un color "asalmonado", luego será blanco y muy líquido y finalmente desaparecerá alrededor del mes.
• Tenga en cuenta también que puede aparecer un edema (o hinchazón) en las extremidades inferiores, entre las 48 ó 72 horas después del parto, coincidiendo con el inicio de la lactancia; sin embargo esto debe desaparecer al cabo de dos o tres días.
• La primera vez que se levante después del parto debe ser acompañada, debido a la pérdida de sangre durante el parto. Esto puede ocasionar una baja de presión brusca y caerse.
• La primera evacuación (defecación) ocurrirá alrededor de los 4 días.
• El proceso del parto es muy fuerte para las mujeres, y se dan bruscos cambios hormonales, como el aumento o disminución de la presión arterial. Ello puede ocasionar mareos y náuseas.

 

Comuníquese de inmediato con su médico si presenta:

• Fiebre de 38°C o más.
• Sangrado vaginal más intenso del que viene experimentando.
• Si hay enrojecimiento de la herida de la cesárea o mucho dolor en el sitio de la episiotomía (la incisión realizada en el orificio de la vulva, para evitar desgarros perineales).
• Si hay enrojecimiento y endurecimiento de uno de los senos, acompañado de malestar y fiebre.
• Dolor de cintura intenso.
• Dolor intenso en las pantorrillas.
• Ardor al orinar.