LaFamilia.info
09.02.2009

 

 

¿Cómo se debe vestir la mujer en el trabajo? Antes que nada se debe recordar que la imagen importa y aunque no es lo único que cuenta, una imagen habla por sí sola. En el mundo de los negocios esto también ocurre y la imagen externa que se proyecta influye notablemente en los resultados profesionales.

Sea cual sea el ámbito laboral, poco productivo puede resultar ir demasiado informal a la oficina, como parecer salida de un catálogo de moda. Los expertos señalan que hay que saber qué estilo se tiene y vestirse en función de éste, aunque adaptado a cada circunstancia.

 

Paz Herrera, directora de la oficina de Madrid de la empresa de asesoría de imagen y estilismo Qué me pongo, señala que lo más importante es adecuarse a la filosofía de la organización en la que se desempeña el trabajo. Es un error muy común, a la hora de elegir el vestuario, preguntarse ¿qué me gusta? y no lo importante: ¿dónde estoy? Una mujer en un puesto de responsabilidad de una empresa será la imagen de la empresa y debe transmitir los valores de esa compañía. Esto supone tener una imagen acorde con todo ello.

 

Vestir según el sector

 

Por ejemplo, en el sector financiero y legal, la experta asegura que el traje de dos piezas es la estrella y que la mayoría de las mujeres optan por el que incluye pantalón. “Sin embargo, tampoco está fuera de lugar un vestido con chaqueta de punto o una falda con blusa. La clave es que las faldas no sean muy cortas ni los escotes muy pronunciados. Hay que tener presente que se va a trabajar”, comenta la asesora de imagen.

 

Hay otros sectores más creativos en los que las mujeres deben demostrar que siguen las tendencias y se pueden permitir algo más de informalidad en el vestir. “Aquí sí es más factible echar mano de la imaginación en los colores y en hacer apuestas más arriesgadas. Incluso sería posible ir en alguna ocasión con jeans a trabajar. No desteñidos y rotos, pero sí en oscuro, de tela fuerte y con tacones”, propone la experta. “La clave es demostrar la creatividad en la forma de vestir, siguiendo las tendencias, pero sin ir disfrazada”, añade.

 

Combinaciones ganadoras

 

Para poder estar a la altura en todo momento, un buen fondo de armario es una de las piezas clave, aunque luego la labor realmente importante es hacer la combinación ganadora.

 

En él debe haber al menos tres trajes completos. Además, por cada traje, tres piezas para arriba y varias más para abajo (pantalón o falda) combinables con las chaquetas de esos trajes. “Para los pies, zapatos marrones, negros y unas botas altas, que también pueden dar un buen resultado. Además, algún vestido en crêpe de seda, vestidos de cóctel, zapatos de vestir y bolso de mano”, comenta Herrera.

 

¿Qué me pongo?

 

Estos son unos sabios consejos de la agencia Qué me pongo, los cuales le ayudarán a encontrar las prendas que mejor le sientan a su cuerpo:

• Se debe evitar ropa demasiado apretada. Ir demasiado ceñida es impropio en el entorno de trabajo y, además, no favorece.
• Evite el color en exceso. Los colorines y los grandes estampados no sientan bien. El color es positivo, pero siempre con una buena combinación.
• No vaya muy maquillada. Da mala imagen. Lo peor: labios muy marcados y sombras multicolor.
• Perfumes intensos. Sólo para la noche y con cuidado. Los perfumes deben ser frescos, porque si no lo son invaden el espacio de los demás.
• Las joyas excesivas. Es mejor algo discreto. Lo vistoso solo para la noche.
• Leggins. No son una prenda para la oficina.

 

Complementos del vestuario

 

Los complementos más importantes son el bolso y los zapatos. Si se opta por las joyas, mejor pocas y de calidad.

 

Los tonos neutros de maquillaje son los más apropiados para trabajar. Maquillarse de forma inapropiada puede dar tan malos resultados como una prenda de vestir rota o unos zapatos sucios. Por ello, el maquillaje que se utilice para ir a trabajar debe ser siempre sencillo y de colores poco llamativos. Además, no se debe llevar demasiada sombra de ojos.

 

La asesora de imagen Paz Herrera afirma que ahora se llevan mucho los ojos ahumados con profusión de grises, pero que, sin embargo, para trabajar en un ámbito serio y de responsabilidad quizá sea mejor optar por los colores neutros, el beige o los rosas. “Los labios rojos no son muy apropiados, es mejor algo más neutro”, comenta.

 

Fuente: guia.mercadolibre.com.ar

Thelma Ocampo Fuentes - conoZe.com
16.05.2011

 

 

 

El título tan sugestivo y a la vez tan controversial nos lleva a profundizar en un tema que está de moda y es justamente el de «la moda». Porque vestir y vestir bien es un elemento que se torna relevante en la vida de todos los individuos, no solo en las personas del siglo XXI donde la imagen ha tomado una gran importancia tanto en el ámbito laboral como el social e incluso el familiar, sino en todos los seres humanos que han pasado a lo largo de la historia, porque desde que el hombre es hombre, éste siempre se ha vestido. Y podemos observar claramente cómo ha evolucionado y cambiado no solo los propios diseños sino el concepto mismo del vestir.

 

Podrían preguntarme ¿por qué controversial?

 

Bien, me explico: Porque afirmar que soy lo que visto, es darle toda la fuerza al vestido y corremos el riesgo de permitir que el ropaje que utilizo defina lo que soy, dejando mi personalidad, mi estilo, mi vida y mi propio ser al vaivén de la moda, adaptándome yo a las circunstancias del momento y al capricho de los diseñadores generando inseguridad, superficialidad y una preocupación exagerada mas en el «parecer» que en el «ser» (Aquilino Polaino), anclando la autoestima a la mera estética corporal dando así paso a la mercantilización de las apariencias, es decir, «la estetización del propio cuerpo mediante fármacos, intervenciones quirúrgicas, trasplantes…» (Verdú), o la búsqueda de ser un icono social, o refugiarse en el «marquismo» como solución a la búsqueda de la identidad, o convertirse en «shopaholic» para satisfacer el vacío existencial del solo «parecer».

 

Si además consideramos la gran influencia de la industria de la pornografía en el tema de la imagen, vemos como se ha instrumentalizado a la mujer convirtiéndola en un «objeto de placer», vendiéndole la idea de que para ser bonita debe cubrir ciertos cánones de belleza y medidas que a alguien se le ocurrió establecer y que la han orillado al uso de la cirugía estética para lograrlos, trastocando el respeto a su dignidad. Y nosotros adultos y padres de familia no podemos permitir que esto se introduzca en nuestra manera de pensar o en la mente de nuestras hijas y en aras de la moda den con su imagen un mensaje equivocado.

 

Estoy segura que como padres de familia nos interesa educar a nuestras hijas como mujeres de bien, que las respeten por lo que son, queremos que sean felices, pero también queremos que se vean bonitas, entonces retomando nuestro tema, podemos preguntarnos ¿qué actitud debo tomar frente a la moda?

 

¿La total indiferencia o la preocupación por vivir la moda?

 

Los slogans que se mueven en la cultura mediática nos dicen, que si son bonitas y arregladas son generalmente «estúpidas». Es por ello que en muchas ocasiones en el ámbito intelectual o profesional se olvidan totalmente del cuidado de la imagen personal mostrando una apariencia descuidada como sinónimo de competencia profesional o masculinizando su imagen perdiendo su feminidad. Al mismo tiempo se puede correr el riesgo de centrarse exclusivamente en la imagen olvidándose del desarrollo personal, de la educación y la cultura y entonces sucede que se tiene muy buena presencia pero en cuanto hablan manifiestan la falta de contenido en su propia vida, deformando la verdadera belleza y elegancia. No podemos olvidar que esto sucede no solo a las mujeres, pues también los hombres son parte del juego de la imagen y la moda.

 

Pensar que la moda solo es un asunto de superficialidad nos lleva a tomar una actitud de desconfianza, como si fuera un enemigo manipulador que se opone a la identidad personal. Debemos tener la claridad de que la moda es parte de nuestra vida y que es una manifestación personal y tiene que ver mucho con el conocimiento de sí mismo y con los valores (Aquilino Polaino), hasta lograr desarrollar el propio estilo y vestir solo lo que conviene de acuerdo a la propia personalidad respetando la dignidad humana y sin caer en ninguno de los dos extremos. Ya decía Coco Chanel «La moda se pasa de moda… el estilo jamás»

Ser es más importante que parecer, pero cuando el «parecer» va en concordancia con el ser, la persona se potencializa en su seguridad, en su prestigio, en su presencia y en última instancia en ese señorío total que nos hace voltear a ver a la persona por su personalidad y estilo que lo dicen todo, porque lo es todo.

 

Tenemos que reconocer que la industria del vestido se rige por un ritmo comercial donde cada tres meses la moda cambia y solo cuando logra sobrevivir más de seis meses se convierte en un clásico y superando los seis meses es ya un estilo, como lo logró hacer Coco Chanel. Es por ello que no se puede ni se debe cambiar el guardarropa al ritmo de la moda, ni tampoco permitir que se enganchen nuestros hijos en el juego del consumismo, porque «si les das más de lo que necesita, con el tiempo necesitará más de lo que le das».

 

No olvidemos que la elegancia es la manifestación de la riqueza interior en coherencia con una agradable imagen exterior que respeta el estilo, la personalidad y la dignidad, por eso la moda también se educa para saber vestir lo que eres y ser lo que vistes.

 

 

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Por LaFamilia.info

 

Foto: Freepik 

 

En algunas sociedades se vive un extremado deseo por ser y permanecer joven a pesar de los años, por eso no es extraño encontrar personas que a pesar de su edad, lucen vestimentas demasiado juveniles. Sin embargo, el vestuario es uno de los aspectos que debe evolucionar conforme a la etapa que se vive. ¿Cuáles son las reglas de cada edad?

 

El vestuario no solo cumple la función original para el cual fue creado; tiene un significado mucho más profundo. La ropa forma parte de la personalidad, está vinculada al estado de ánimo y al auto concepto, incluso algunos expertos afirman que la ropa puede predisponer la forma de actuar de quien la porta y determina además el modo en que nos ven los demás. Por esto mismo, para tener estilo, elegancia y proyectar una imagen apropiada al igual que sentirse a gusto con lo que se luce, la ropa está condicionada al tipo de cuerpo, la ocasión, la personalidad y también la edad.

 

Tan equivocado es vestirse con prendas juveniles cuando se tiene 50 años, como lucir prendas aseñoradas cuando tan sólo se tiene 20. Para cada edad hay un estilo que encaja perfecto con la condición de cada mujer, por eso las siguientes son algunas recomendaciones -a sabiendas que en cuestión de moda hay cantidad de opiniones-:

 

Antes de los 24 años

 

A esta edad se vale “casi” todo, sin llegar a los extremos que no son favorables en ningún aspecto y la moda no es la excepción.

Generalmente a esta edad, el cuerpo de la mujer goza de buena forma y permite experimentar estilos más arriesgados que en edades mayores. Por eso, siempre y cuando estén acordes a la ocasión, las jóvenes pueden usar estampados, faldas cortas, shorts, colores brillantes, accesorios llamativos, prendas ajustadas… todo esto con moderación y recato; clave del buen gusto y la elegancia.

 

Sin embargo, esta cierta libertad en la moda no significa que todo se pueda usar, hay que tener cuidado con la combinación de muchas tendencias en un solo look, lo ideal es encontrar la combinación balanceada de los estilos.

 

 

De los 25 a los 35

 

A los 25 años ya ha pasado la época de rebeldía expresada a través de la moda. Las camisas o ropa con mensajes y marcas famosas se deben evitar, ya no hay necesidad de llamar la atención.

 

En esta edad se busca generar una imagen más seria debido al ingreso al mundo laboral y la adquisición de responsabilidades que revelan madurez. Esto implica que algunas vestimentas ya no se vean aptas, como por ejemplo los jeans con rotos o prendas que simulan estar en mal estado. Igualmente algunas mujeres en esta etapa suelen convertirse en madres, por lo que el cuerpo puede presentar algunas modificaciones que deberán tenerse en cuenta a la hora de elegir el vestuario. Sin embargo, aún se está en la plena juventud y se permiten usar colores de temporada, añadir toques divertidos y usar siluetas ajustadas, si la figura lo permite.

 

El color se puede añadir a través de los accesorios y los zapatos, sobre todo para los espacios laborales que exigen prendas de tonalidades neutras.

 

 

De los 36 a 45

 

Esta es una de las décadas más interesantes de la vida. Al acercarse a los 40 años, algunas mujeres suelen repensarse ciertos aspectos de su pasado y buscan mejorarlos en el presente y futuro. Por eso a esta edad se experimenta un especial interés por la imagen y se buscan formas de renovar el look.

 

Asimismo, muchas mujeres en sus cuarentas se sienten algo desorientadas a la hora de vestirse, pues las ofertas del mercado parecen hechas sólo para veinteañeras o para señoras mayores. A este respecto, la asesora en imagen Analía González, dice: “A la hora de elegir tu ropa olvídate de la última tendencia en moda, ya eres una mujer hecha y derecha y no eres esclava de la industria. Para elegir tus prendas lo único que tienes que tener en cuenta es tu forma corporal y lo que te hace ver mejor. Ya es hora de definir un estilo propio y personal.”

 

Y agrega, “Evita las prendas `muy de señora mayor´ como las que tienen grandes hombreras, estampados minúsculos y repetitivos, grandes botones o son demasiado holgadas y cuadradas. Los pantalones de tiro extremadamente alto tampoco te favorecerán.”

 

Se deben agregar entonces más toques de elegancia y menos explosivos como pudo ser en edades inferiores. Aunque no conviene generalizar, no se deben usar prendas muy ajustadas o telas que contengan strech. Los expertos en moda sugieren a las mujeres de esta edad no usar prendas como leggins, tops cortos, minifaldas y flores o adornos para la cabeza que sean demasiado grandes.

 

 

De los 46 a los 55

 

Son mujeres que aún están vitales, frescas y se pueden ver modernas con prendas adecuadas. “El que dirán” ha pasado a un segundo plano y ahora realmente se disfruta las maravillas de la vida. A esta edad las personas suelen conocer mejor sus fortalezas y debilidades, el estilo está más acentuado. “Menos es más”, es la pauta que debe reinar en esta etapa.

 

Hay que tener cuidado con el largo de la falda, debe estar a línea con la rodilla, pero no más arriba. Con los escotes también hay que tener precaución, en esta etapa pueden verse vulgar y añadir años. Los pantalones o jeans estilo pitillo (ajustados hasta el tobillo) no son aptos, a no ser que se tenga una figura que lo permita. De la misma manera, los vestidos en corte strapless o sirena no favorecen la silueta de la mujer. Los estampados deben ser moderados, los colores lisos siempre resultan más sobrios y elegantes. La camisas de tirantes que exponen brazos y cuello no son convenientes, es preferible usar mangas cortas o tres cuartos. Se recomiendan los trajes de baño de una sola pieza o “enterizos” que aquellos que se componen de dos piezas.

 

 

 

De los 56 a los 70

 

Aceptar la edad y llevar los años con un estilo digno y sofisticado es lo que debe buscar una mujer que se encuentra en esta década. Se puede conservar una línea fresca y con aires de modernidad, pero debe haber mayor moderación.

 

Utilizar siempre colores oscuros es un error, dependiendo de la prenda pueden denotar tristeza y extremada seriedad, lo cual añade edad. Se recomienda por tanto, usar la prenda oscura abajo y adicionarle color en la parte de arriba. Asimismo, el maquillaje recargado hace que las líneas de expresión sean más evidentes, por eso se aconseja tonos más suaves sin llegar a los pasteles -sólo en el maquillaje- que tampoco son aptos para esta edad. Las botas que van hasta la rodilla y se llevan encima de los pantalones se deben evitar, al igual que los tacones muy altos y zapatos al estilo plataformas. En suma, las indicaciones de la década anterior aplican también en ésta.

 

Las prendas adecuadas para esta edad son los blazers, los pantalones de bota recta, las camisas de botones, las faldas en el largo correcto, los accesorios finos y sobrios.

 

Fotos: MNG, BCBG

 

Fuentes: feminis.com, quintatrends, guiadebellezaysalud.net, melapasoeldiacomprando.com

 

 

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LaFamilia.info
27.08.2009

La acción erosiva del sol, el viento y los cambios de temperatura, así como la calefacción y el aire acondicionado, son los mayores causantes de la resequedad de la piel. Por esto es importante que después de las vacaciones le preste atención a piel y le devuelva su hidratación natural. Para ello es aconsejable elegir cremas hidratantes que la revitalicen o someterla a un tratamiento de hidroterapia.

Las cremas hidratantes producen una revitalización de la piel a través de dos acciones distintas: Primero, limpian y humectan los sectores resecos. Luego, logran que vuelva a tener su humedad natural.

Aunque la piel se rehidrata continuamente, el inconveniente se presenta cuando no tiene agua acumulada para hidratarse. Otro de los factores que produce desecación es el paso de los años, por lo que al envejecer hay que cuidar más seguido la piel y su humectación. A parte de esto, la acción de los jabones y detergentes empeora este problema.

Cuando la piel se reseca y no puede hidratarse por sí misma, se forman una cantidad de células muertas, partículas de polvo y otras impurezas que no permiten una correcta respiración de la piel. Por esto se debe realizar una limpieza profunda para quitar toda célula muerta y así aplicar posteriormente la crema hidratante.

Por qué usar cremas

El uso de cremas hidratantes tiene sentido porque incrementa la elasticidad y consistencia de la última parte de la epidermis, y así la estética de la piel. Las cremas se componen de unas sustancias que toman las moléculas de agua que se encuentran en el aire y las almacenan sobre la capa córnea.

Estos productos hidratantes deben tener un refuerzo de Vitamina A y E. De esa manera, no sólo se reestablecerá la humectación de la piel, sino también el brillo y lucirá más resistente. No hay que olvidar que el agua es el principal elemento hidratante de la piel. Por eso, resulta indispensable.

Las bondades de la hidroterapia

También es posible restablecer la humectación normal de la piel aplicándose baños de inmersión por medio de la hidroterapia. El agua es un elemento curativo con propiedades terapéuticas para combatir el insomnio, el estrés, la mala circulación, etc.

¿Cuándo utilizar agua caliente o fría? El agua caliente relaja el cuerpo en general y actúa sobre los poros de la piel en particular. Además mejora la circulación sanguínea. El agua fría disminuye el diámetro de los vasos sanguíneos, limitando la congestión y expandiendo los tejidos. Luego, los vasos se abren y los tejidos se llenan de sangre rica en oxígeno. Si se alterna frío y calor, se da una mayor circulación, aumento del drenaje y oxígeno en los tejidos.

Para mejorar la piel, es bueno realizar baños de inmersión agregando aditivos de suero de leche y salvado. Los aditivos son absorbidos por la piel y por las vías respiratorias.

Alimentos que mantienen la piel hidratada

Una piel sana es reflejo de bienestar y salud. Para lograrlo se debe llevar un régimen moderado de alimentación, que sea rico en vitaminas y minerales para ayudar a restaurar la piel. Se debe consumir un mínimo de 2 litros diarios de agua, de preferencia mineral o potable. No hay que olvidar que las gaseosas no están consideradas como sustitutos del agua natural por la cantidad de azúcares que contienen.

El  consumo constante de frutas y verduras en la dieta diaria aporta un importante volumen de vitaminas y minerales que ayudan a conservar la elasticidad y la hidratación vital para la piel saludable. Dentro de las más importantes están:

La vitamina E: presente en vegetales de hojas verdes tales como la espinaca y la acelga, como también en el pescado, los huevos, frutos secos y los productos lácteos.

La vitamina C: presente en los frutos cítricos: naranja, limón, mandarina.

La vitamina A: presente en la zanahoria y en vegetales o frutos de  color rojo, como el repollo morado.

Los polifenoles, sustancia antioxidante que ayuda a mantener una piel sana, la encontramos en la uva y los vinos elaborados a base de ese fruto.

El licopeno, antioxidante importante para la piel, presente en los tomates y la cebolla.

Lo que se debe evitar

Aunque aun no se ha comprobado, el consumo de grasas y azúcares en exceso en la dieta diaria de las personas producen un efecto negativo directo sobre la piel. Por ello se recomienda evitar en la medida de lo posible mantequilla, mayonesa y chocolate, debido a los altos niveles de grasas que llegan a la piel. El azúcar presente en las golosinas debe ser disminuida, así como la sal, debido a que el exceso de esta última nos produce retención de líquido, importante para mantener la piel hidratada.

Fuente: enplenitud.com, medicosecuador.com

Sheila Morataya Fleishman - Encuentra.com
19.09.2011

 

 

 

No es la ropa, ni los zapatos, ni andar a la última moda, el elemento principal de la imagen: es lo que llevas por dentro lo que te hace diferente.

 

El primer elemento de la imagen es el carácter. Puede que esto te sorprenda y te estarás preguntando, ¿qué relación hay entre la forma de ser de una persona (carácter) y la forma en que se proyecta a los demás (imagen)? Si no todo, tiene que ver mucho.

La forma en que nos comportamos y tratamos a los demás habla de nosotros; la manera en que nos presentamos ante los demás es nuestra tarjeta de presentación que dice “esta soy yo y así me siento acerca de mí misma”.

 

Para ilustrarlo mejor, analicemos diferentes definiciones de lo que es el carácter y su relación con la imagen.

 

1. Tener carácter es ser fiel a un conjunto de principios que rigen nuestra vida. Estos principios quedan plasmados en la forma en que nos comportamos, vestimos, maquillamos y peinamos.

 

2. Tener carácter es el arte de aprender a controlar nuestros estados emocionales y mantener la estabilidad de temperamento no de acuerdo a las circunstancias, sino a una forma de vida que yo misma cultivo día a día desde mi interior. A su vez, nuestro temperamento se ve manifestado en nuestras actitudes, los gustos que tengamos al vestirnos, peinarnos y maquillarnos.

 

3. Tener carácter es ejercitar nuestra propia voluntad. La que nos dice que soy una mujer que puede aprender a ser dueña y señora de sí misma. Por lo tanto, poseo la libertad interior de escoger una forma habitual de comportamiento y no me convierto en esclava de la moda llevando mis años con alegría y dignidad.

 

4. Tener carácter es no dejarse llevar por sentimentalismos, así como estar decidida a ser una mujer fuerte y completa sin dejar por eso de ser femeninas. Por tanto me controlo ante eventos fuertes y tengo la opción de ser versátil y creativas con lo que me pongo.

 

5. Es dar a las cosas la importancia que tienen (carácter). No es la ropa la que me hace parecer importante o más bella (imagen). Es sólo el complemento y la extensión de mí misma. La ropa es la que sella con broche de oro mis habilidades en relaciones humanas ya que manifiesta el respeto que siento por los otros.

De esta manera podemos ver la relación tan cercana que hay entre carácter e imagen.

 

Vivimos en una época en donde la imagen es muy importante. Vivimos en un mundo visual cuya característica principal es el consumismo. Pero el carácter cuenta. Y cuenta tanto más que la imagen.

 

Además el carácter aunque no nos lo parezca también es visual. Constantemente estamos hablando con nuestro rostro. La forma en que miramos a los demás, sonreímos, saludamos, caminamos, respondemos. Todo esto es la manifestación pura de nuestra forma de ser. Por lo mismo y no importando a que te dediques, ama de casa, profesionista, religiosa, enfermera, secretaria, estudiante, etc.

 

Antes de preocuparte por la ropa que te pones, el peso, el cabello, las uñas y el maquillaje. Preocúpate por adquirir un carácter estable y armonioso de manera que el arreglo personal sirva únicamente para embellecer el magnetismo y aplomo que proviene de tu interior. Cuántas cabezas voltearán ya que estás consciente que la elegancia es interna.

 

 

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Mauricio Artieda - Catholic-link.com
26.04.2013

 

 

dove-beauty-sketches

 

Hace pocos días la marca Dove lanzó este video, se basa en un experimento al que llamó “Dove Real Beauty Scketches” (Bosquejos de auténtica belleza) y en menos de diez días ha sido visto por más de 20 millones de personas.

 

A grandes rasgos el video nos presenta una idea ingeniosa para ayudar a un grupo de mujeres a descubrir que son más bellas de lo que piensan. Esto que no parece algo del otro mundo, tiene un detalle que lo hace especial. La producción toma la belleza física de las participantes como una excusa para ir más adentro, hacia la belleza interior y la percepción que ellas tienen de sí mismas, la cual contrasta con la visión de los demás.

 

 

 

Una visión adecuada de nosotros mismos

 

¿Qué percepción sobre nosotros mismos deberíamos tener? La respuesta es sencilla: la correcta. Una percepción negativa nos afecta tanto como una percepción superficialmente positiva. Es cierto que el video nos muestra el caso de mujeres muy críticas consigo mismas pero debemos tomar en cuenta que también existen personas cerradas a la posibilidad de ver las cosas malas en la propia vida.

 

Una famosa herramienta en la psicología cognitiva, la Ventana de Johari, nos dice que el conocimiento personal es como una ventana con cuatro espacios: en el primero se encuentran las partes de mí mismo que yo y los demás vemos (color de pelo, anécdotas compartidas, etc.), en la segunda aquellas que sólo yo puedo percibir (pensamientos o sentimientos privados), en la tercera aparecen las partes de mí que los demás conocen pero yo no (algún rasgo de mi personalidad por ejemplo) y en el último espacio está aquella parte de mi vida que yo ni yo ni los demás conocemos; en cristiano podríamos decir: que sólo Dios conoce. Estas cuatro zonas están en constante interacción y poseen distintas medidas dependiendo del grado de conocimiento y de apertura que tenga la persona.

 

La “Ventana de Johari” nos ayuda a descubrir una cosa fundamental. Una visión adecuada de nosotros mismos necesita de la cooperación de los demás. Por eso la virtud de la humildad se vuelve tan importante en el itinerario de conocimiento personal. Esta nos ayuda a comprender dos cosas: primero que el modo como yo me juzgo puede no ser del todo preciso, que puedo estar viciado por una interpretación demasiado negativa de mis “lunares y cicatrices” como de una visión demasiado triunfalista de mi “nariz respingada y ojos verdes”. Y en segundo lugar que lo que ven los demás puede ser un terreno fecundo para ganar una visión más objetiva de mí mismo.

 

Sin embargo, es cierto que el juicio de los demás no necesariamente es el más justo. Muchas personas podrían juzgarnos movidos por prejuicios o modos equivocados de aproximarse a nuestra realidad. Ante esto, a pesar de que nosotros debemos hacer el esfuerzo por descubrir lo que haya de verdad en este tipo de críticas, la mirada más confiable es siempre la del amor. Escuchar a las personas que nos aman y quieren lo mejor para nosotros es fundamental. ¿Ellos no se equivocan? ¡Claro que sí! Pero si nos preguntamos por la razón de su amor descubriremos que ese amor no depende de capacidades, errores, aciertos, pecados o virtudes que podamos tener. El amor auténtico conoce algo que va más allá de todo eso y llega al corazón de mi identidad. Nuestra madre, por ejemplo, nos ama por lo que nosotros somos y su amor no tiene condiciones. En este sentido el juicio que brota del amor tiene algo de misterioso y de profundamente auténtico porque se basa en una mirada que llega hasta el fondo de mi identidad. Y aunque persista en ellos la posibilidad del error -porque somos humanos -, deben siempre ser tomados en cuenta.

LaFamilia.info
19.04.2010

 

 

Muchas veces la vanidad nos juega una mala pasada, pues algunas mujeres prefieren vestir a la moda a pesar de los daños que ésta les puede ocasionar. No obstante, es posible lucir a la vanguardia sin necesidad de perjudicar la salud.

 

Pantalones demasiado ajustados, bolsos o carteras bastante pesadas, aretas “rompe orejas”, zapatos con tacones extremadamente altos y finos, lentes de sol a la moda pero sin protección ocular, camisas estrechas que impiden la respiración, ropa interior de tejidos sintéticos; son algunos ejemplos que reafirman que la moda algunas veces puede incomodar y hasta causar daños al cuerpo. Es por eso que cada vez son más las mujeres que sufren las secuelas cuando ya no hay vuelta atrás.

 

Los especialistas en tema proponen los siguientes consejos para que la indumentaria resulte cómoda y además no atente contra la salud:

 

Bolsos livianos: este elemento primordial en la vida cotidiana de las mujeres, suele cargar demasiadas cosas –sobre todo las mamás de chicos pequeños- lo que lo hace pesar más de lo que debería. Se ha comprobado que el peso extremado de los bolsos, causa trastornos en los tendones de los hombros y la espalda. Además, con el tiempo, se puede afectar la postura corporal.

 

Se sugieren bolsos o carteras con dos colgaderas o de tipo “manos libres” los cuales tienen dos apoyos que distribuyen el peso de forma más equilibrada.

 

Prefiera la ropa holgada a la ajustada: “Los pantalones y otras prendas demasiado ceñidos al cuerpo, dificultan la circulación de la sangre por el organismo y las extremidades, favoreciendo que aparezcan celulitis, edemas y trastornos venosos, y se agraven las inflamaciones de los folículos de a piel”; afirma Ricardo Goncebat de la agencia EFE.

 

Las diferentes telas usadas para la confección de pantalones, acompañadas muchas veces de “strech”, pueden provocar daños en la zona abdominal y genital. Los jeans son la prenda que más pegada se acostumbra usar y la que más incomodidad puede causar si no se elige la talla y horma adecuada al tipo de cuerpo.

Además los jeans de tiro bajo -que por periodos están de moda- tienden a deformar el cuerpo en la parte de la cintura.

 

Sucede lo mismo con las prendas de arriba como camisas o blusas que deben permitir los movimientos libres del cuerpo.

 

Zapatos para pies, no pies para zapatos: el pie no se debe acomodar al zapato, sino, es el calzado a quien le corresponde acoplarse perfectamente al pie. Los tacones altos pueden originar enfermedades como juanetes, callos, hinchazón, dedos en martillo, y otras más severas como alteración de la columna. “Según los expertos, andar sobre tacones altos desplaza el cuerpo hacia delante y obliga a los dedos y al antepié a soportar todo el peso, provocando dolor y daño en estas extremidades”; relata Patricia Matey en su artículo de elmundo.es.

 

Según, Carlos San Martín, secretario de la Escuela de Podología de la Universidad Complutense de Madrid, "las molestias que sufren las mujeres en los pies sí guardan relación en muchas ocasiones con el tacón alto. Un buen tacón debe tener como máximo tres centímetros y ha de ser ancho”.

 

Tampoco son recomendables los zapatos puntiagudos, ni las sandalias que no sujetan bien el pie.

 

Ropa adecuada para el clima: las llamadas “víctimas de la moda” optan por lucir espléndidas aunque se pesquen un resfriado. En el invierno, la ropa debe cumplir una de sus funciones como es la de resguardar del frío, y no al contrario, exponerse a las bajas temperaturas.

 

Accesorios y joyería adecuada: cuantiosas mujeres sufren de alergias a algunos materiales usados en la joyería. Por eso se sugiere identificar estas reacciones del cuerpo y evitarlas a toda costa.

 

Telas adecuadas: se aconsejan aquellas que son naturales como algodones, linos o sedas, que son más cómodos y sanos que las fibras sintéticas, pues dejan que la piel respire mejor previniendo así posibles erupciones o alergias.

 

Fuentes: EFE, elmundo.es, univision

 

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Daniela Jerez – Yoinfluyo.com
19.03.2012

 

Primavera, sol, calor, prendas ligeras... ¿para el trabajo? Es ahí en donde surge uno de los grandes dilemas en el código de vestimenta ¿qué tan válido es usar minifaldas, transparencias y ropa ajustada en la oficina?

 

De acuerdo a la licenciada Claudia Hernández Carrillo, reclutadora en Recursos Humanos de Grupo Ixe, parte de la imagen de una compañía son sus empleados por lo que en esta temporada "es válido usar ropa más ligera, pero adecuada para una oficina. Las líneas de ropa que diseñan ropa formal, a la vez deben tener diseños para cada estación."

 

"El permitir usar chanclas, minifaldas, bermudas, entre otros, genera una imagen informal que los ejecutivos no pueden mostrar a sus clientes. Esto, porque al tener estilos diferentes, cada persona pensará que es lo adecuado para usar, aunque esto genere una mala imagen para la empresa. Sin duda cada cabeza es un mundo y el hecho de imponer un código de vestimenta, da a la compañía una imagen de profesionalismo y seriedad".

 

Y es que de acuerdo a imagenexcellence.com muchas empresas caen en el error al creer que la imagen se proyecta sólo en determinados momentos como al estar con el cliente, sin embargo, 93% de la comunicación del ser humano está determinada por sus mensajes no verbales en donde su atuendo habla a los demás.

Es importante tomar en cuenta que el código de vestimenta debe comenzar por el cargo más alto para que los demás empleados puedan adoptarlo. Que la compañía tenga índoles creativos como cine o publicidad no excluye de proyectar una buena imagen, pues si bien el traje no es obligatorio, se debe evitar las fachas adoptando una vestimenta casual.

 

De acuerdo a los expertos se debe evitar el uso de ropa transparente, deslavada o ajustada, asimismo, se debe dejar de lado la ropa para hacer ejercicio, minifaldas, shorts, sandalias, escotes pronunciados o playeras (camisetas) con algún slogan.

 

¿Qué estará de moda?

 

Los colores en tendencia serán los tonos ácidos y llamativos como rojo, naranja, rosa y amarillo. En cuanto a los pantalones, predominarán los de talle alto, así como accesorios dorados y plateados. Se puede hacer uso de los estampados también siempre y cuando no sean demasiado casuales y colores metálicos con moderación.

 

No hay que olvidar que el blanco es el color de la primavera verano, el cual se puede usar blusas, pantalones o vestidos.

 

Igualmente los años 70 y 80 se pondrán de moda nuevamente como las rayas. Regresan también los famosos Peep Toes, calzado usado por divas de Hollywood como Rita Hayworth y Greta Garbo en los años 30. Este tipo de zapatos serán los más usados de la temporada además de las plataformas.

 

Fotos: MNG Colección primavera-verano 2012.

LaFamilia.info
02.07.2013

 

Tim Gunn conocido como el “Gurú del estilo”, asesor de imagen, mentor de diseñadores y presentador de varios programas de moda, asegura que no hay necesidad de tener mucha ropa sino aprender a elegir un buen fondo de armario. El experto sugiere tener 10 prendas básicas, que las define como la columna vertebral de un guardarropa con estilo.

 

 

El “gurú” afirma que con estas 10 piezas se pueden multiplicar las vestimentas, además nunca pasan de moda y permiten combinarse con las tendencias del momento. Unas de sus recomendaciones principales es que cuando se compren estos básicos, opten por aquellos de buena calidad, así haya que gastar un poco más de dinero; además recomienda que sean en tonos neutros, con diseños sobrios y elegantes.

 

Estas son las 10 prendas infalibles en el clóset de las mujeres según Tim Gunn:

 

1. Vestido negro “Little black dress”


Es aquel que nos saca de apuros pues es una de las prendas más versátiles, se puede ajustar a distintas circunstancias -cita de trabajo, salida a cenar, evento social, etc.- dependiendo de los complementos que lo acompañen. Debe ser corto pero nunca muy corto. La idea es que se elija en función de la figura, la estatura y la edad.

 

Para que no pierda actualidad rápidamente, debe ser un traje más bien clásico; el toque moderno se lo añadirán los zapatos, cartera y demás accesorios.

 


Estilos clásicos y elegantes. Fotos: MNG

 

2. Blusa blanca


En su simpleza está su encanto, no pasa de moda, cabe en todas las estaciones, marca un estilo elegante, y combina con jeans, faldas y pantalones. La blusa blanca es el comodín perfecto, puede llevarse con prendas estampadas balanceando el estilo. El gurú sugiere que la blusa sea de manga larga y clásica para que cumpla su objetivo de pieza básica.

 

3. Cardigan de cashmere


Es un sweater de cashmere, un complemento perfecto para cualquier look, y lo mejor es que siempre está “in”.

 

4. Falda


Debe elegirse de acuerdo a la contextura y la talla. A las mujeres altas les quedan muy bien las cortas aunque no mini -son poco glamurosas-. A las de baja estatura, las faldas que mejor les quedan son aquellas que van justo encima de la rodilla, ni más abajo ni más arriba. Y a las de estatura mediana, tanto las bajas como las cortas les lucen bien.

 

5. Jean


Los jeans son los eternos compañeros y un básico más que fundamental. Aunque hay de diferentes modelos, Tim aconseja tener unos de corte recto, clásico, y de color oscuro, es decir, sin desgastes, ni adornos, ni rotos. Se pueden combinar con diversos tops, y si se hace una buena elección del conjunto, puede dar lugar a un vestuario semi formal y muy chic.

 


Los de color oscuro estilizan la figura. Fotos: MNG

 

6. Pantalón clásico


Es una pieza indispensable, versátil y favorece la figura. En este caso, debe ser de color neutro, pero no necesariamente negro, podría ser gris, azul oscuro, o tonos tierra; eso sí, sin estampados, pues la idea es que sea muy neutral para que pueda combinarse fácilmente. De la misma manera, se aconseja que sea en un corte recto, sin prenses, ni adornos y de buena calidad.

 

7. Blazer


El blazer es una chaqueta muy femenina, estiliza la zona del busto, marca un estilo elegante y puede llevarse perfectamente con un pantalón si es para una reunión formal, o bien con un jean si se quiere un look más informal. Como en las prendas anteriores, el blazer también deberá ser de tonalidades neutras, pues salen con todo.


Tres formas de combinar un blazer. Fotos: MNG

 

8. Vestido de día


Para salidas casuales y que sea lo suficientemente versátil como para una reunión de trabajo o una tarde con amigas.

 

9. Gabardina o “Trench coat”


Es el abrigo perfecto para los cambios de clima y días lluviosos. Debe llegar a la mitad del muslo o un poco más abajo.

 


Fotos: JCrew

 

10. Atuendo para la vida cotidiana


Se refiere a prendas que sean cómodas y que sirvan para realizar actividades cotidianas como ir al supermercado o llevar los niños al colegio, pero sin perder el glamour. Por eso, están descartadas tanto las prendas deportivas, como los leggins.

 

Cómo identificar los básicos

 

Finalmente para que una prenda sea parte de los básicos del armario debe cumplir con los siguientes requisitos*:

 

  • No pasan de moda: Las prendas de ropa esenciales no están sujetas a modas. Pueden cambiar en largos periodos de tiempo pero no en unas pocas temporadas.
  • Son indispensables: Sin estas prendas no sabrías cómo vestirte en un apuro.
  • Son flexibles: Con un solo accesorio se puede cambiar para lograr muchos looks como de día, de noche, formal, casual, etc.
  • Son versátiles: Se pueden mezclar con otras piezas o con varios colores, usar en varios climas etc.
  • Necesitan compañía: Estas piezas son muy importantes en el vestuario porque son bases para crear looks pero por sí mismas podrían ser aburridas, muy serias o demasiado sencillas. Por ejemplo los jeans, por si solos pueden ser muy genéricos pero se pueden vestir de muchas formas con otras piezas de ropa y con accesorios.
  • Son el lienzo que usas: Estas son piezas para poner el sello personal creando estilos.

 

Fuentes: *Lindisima.com, Revista Vogue, webdelamoda.com, nosotras.com, Asesor de imagen Blanco y Negro

 

 

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