LaFamilia.info
20.09.2010

 

Los trastornos de alimentación, aunque existen desde años atrás, han aumentado de manera considerable en las últimas décadas. Y, si bien son enfermedades que no discriminan la edad, sus principales víctimas son preadolescentes, adolescentes y jóvenes. ¿Qué hacer entonces desde los núcleos familiares?

 

La bulimia y anorexia son enfermedades multicausales que tienen principalmente un origen sicológico y se manifiestan en la parte física, las cuales, de no ser tratadas a tiempo, pueden causar daños irreparables y en casos más graves, la muerte. Éstas se caracterizan por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico, que llevan a presentar comportamientos alimenticios extremos como dietas demasiado estrictas, provocación del vómito, intensas horas de ejercicio físico, uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, etc.

 

A sabiendas que el origen de este problema puede deberse a múltiples causas, está comprobado que la familia puede hacer mucho para prevenir que la anorexia y la bulimia ingresen a los hogares. Para ello se hacen las siguientes recomendaciones:

 

Fortalecer la autoestima: es común en la adolescencia los problemas de autoestima, por tanto, se sugiere comenzar desde la primera infancia con un trabajo preventivo en la familia, donde se refuercen los aspectos positivos de cada quien no sólo en la apariencia física, pues el reconocimiento de las cualidades y capacidades determinan actitudes efectivas de los jóvenes frente a sí mismos. Igualmente, se debe enseñar a los hijos a autoaceptarse, a quererse a sí mismos tal y como son, sin pretensiones de difícil alcance.

 

Parámetros de belleza inalcanzables: debido a la publicidad, el mercadeo y la moda que dominan en estos tiempos, no es de extrañar que los chicos quieran lucir como estrellas del mundo del espectáculo -incluso a costa de su salud-, las cuales emiten conceptos de delgadez irracional y enfermiza como una representación de belleza. Ante esto, los padres deben invitarlos a reflexionar acerca de los estereotipos de belleza que varían según la cultura y genética.

 

Alimentación sana y balanceada: en las familias donde no se llevan hábitos de alimentación saludable, ya sea por exageración o privación de ciertos alimentos, es más probable que los hijos presenten este tipo de desórdenes. Los cálculos excesivos del número de calorías ingeridas son desaconsejables, se recomienda una dieta adecuada que contenga alimentos de todos los grupos, unos en mayor cantidad que otros, dependiendo de las necesidades energéticas de cada quien.

 

El ejemplo y educación de los padres: sucede que sin intención, los padres hacen persistentes comentarios sobre la falta de estética de las personas obesas o de los alimentos de alto contenido calórico, lo que lleva a que los hijos desde que son pequeños, crezcan con esta noción y cuando puedan tener el dominio de su alimentación, hagan una privación estricta de las comidas, o contrario a esto, atracones compulsivos.

 

Comidas familiares: son una importante oportunidad para conocer los hábitos alimenticios de los hijos. Aquí se pueden detectar las señales de alarma y el consumo proporcionado de alimentos, pues cuando los hijos están fuera de casa es imposible conocer su nutrición. Lo ideal es que las comidas diarias de toda familia, se hagan a la misma hora y cuenten con la presencia de todos sus miembros; por supuesto, el lugar propicio para ello es la mesa, no las habitaciones frente a la televisión o computador.

 

Ejercicio sin extremos: son indiscutibles las bondades de la actividad física y en edades donde hay cambios hormonales como la adolescencia, se hace aún más necesario; el problema surge cuando se asume de forma compulsiva o se asocia al cálculo del consumo de calorías con la actividad física. Así que los padres deben procurar incentivar el deporte como una actividad saludable y de recreación, no como una exigencia para moldear su figura.

 

Alimento interior: es primordial enseñarles a los hijos que tan importante es el aspecto físico, como el aspecto interior. Pues su valor está determinado por el solo hecho de ser persona, no de tener un cuerpo con medidas diminutas. La autoestima, comunicación y confianza en sí mismos, les brindará a los hijos las bases para resistir la presión de sus pares y de una sociedad, la cual les estimula a ser perfectos para alcanzar el éxito y la “felicidad”.

 

Signos de alerta

 

Ante las primeras señales se debe consultar lo antes posible con un equipo de especialistas (nutricionista, sicólogo, orientador familiar) quienes harán una evaluación detallada del paciente y emitirán un diagnóstico adecuado, no obstante, presentamos los siguientes criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría, a modo de guía:

 

  • - Miedo intenso a ganar peso o llegar a ser gorda(o).
  • - Comentarios frecuentes que sugieren una distorsión en la forma de verse frente al espejo o con respecto a su peso.
  • - Rechazo a mantener un peso corporal normal acorde a la edad y la altura.
  • - Preocupación exagerada por los contenidos calóricos de los alimentos y las porciones.
  • - Evasión de actividades que involucren comida.
  • - Obsesión por el deporte o actividad física.
  • - Alteraciones de los ciclos menstruales.
  • - Ausentismo luego de las cenas (para provocarse el vómito).
  • - Cambios de temperamento.
  • - Personalidad con tendencia al perfeccionismo.

 

 

Con asesoría de la Dra. Catalina Trujillo de Cano, MD. Clínica Universitaria Teletón

 

Fuentes: kidshealth.org, enbuenasmanos.com

LaFamilia.info
26.08.2009

 

Tenemos una gran herramienta de salud que viene con nosotros: nuestras propias manos. Sabemos que un abrazo o una caricia dan bienestar y alegría, pero desconocemos el impacto en la salud que podemos provocar en otros y en nosotros mismos con solo “tocar”.

 

La acupresión (milenario método terapéutico de la medicina china tradicional), también conocida como dígitopuntura, consiste en usar las manos con el fin de estimular puntos específicos que activan los canales energéticos de nuestro cuerpo. Con la estimulación precisa de estos puntos, podemos neutralizar o eliminar los bloqueos en el flujo normal de energía que son las causas principales de dolores o molestias.

 

Se ha comprobado científicamente que las terapias que utilizan acupresión son efectivas para aliviar dolores de cabeza y disminuir otros cuadros de dolor crónicos, tratar alteraciones en la presión arterial, combatir las nauseas, mejorar la calidad del sueño e incidir en el aprendizaje.

 

Estudios que muestran resultados

 

El Dr. Richard Harris, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, dirigió un estudio que ha causado gran interés entre los críticos y partidarios de este tipo de terapias alternativas.

 

El estudio demostró que los estudiantes pueden mantenerse más alerta y menos fatigados en clases aplicándose un tratamiento de acupresión ellos mismos. “Esta es una buena noticia para los estudiantes que tienen problemas manteniéndose alerta en el colegio” afirma Harris, añadiendo que habrá que realizar nuevas investigaciones para conocer todo el impacto que puede tener la acupresión para facilitar el aprendizaje.

 

Otros estudios han comprobado la eficacia de estas terapias para regular el ritmo cardíaco y disminuir el dolor postoperatorio. Las terapias de energía usan el sistema de meridianos de la acupuntura china, sin embargo los puntos y el sistema de estimularlos han sido reducidos por terapeutas americanos quienes han investigado y adaptado para convertirlos en métodos de fácil aplicación y amplia efectividad, sin recurrir al uso de agujas u otros instrumentos invasivos.

Uno de estos terapeutas, John Thie (1973), desarrolló un sistema educacional para la salud con la colaboración del Dr. George Goodheart, fundador de la Kinesiología aplicada:

 

“Toque para la Salud” (Touch for Health) combina la medicina china con técnicas occidentales probadas científicamente para contribuir a la salud. Por su sistema de entrenamiento sistemático y sencillo, este método puede ser aprendido por cualquier persona, la que puede ir decidiendo el nivel de profundidad que quiera alcanzar, aplicándolo desde un inicio en sí mismo y en otros.

 

Es bueno saber que nuestras manos pueden ser un puente hacia la salud y el bienestar.

 

Colaboración de Maribel Pasquel, Psicóloga educativa - centrocrisalida.com

LaFamilia.info
17.05.2008

 

 

Para nadie es desconocido que el agua es un alimento extraordinario para el cuerpo y esencial para la vida. Oímos a menudo que lo ideal es beber ocho vasos de agua, o dos litros al día. ¿Pero sabemos en realidad por qué es tan importante beber esta cantidad?

 

El agua constituye un 60% del peso corporal en los hombres y cerca del 50% en las mujeres. Parte de esta agua se pierde a través de la orina, la respiración y la defecación. Otra cantidad se pierde por la piel en forma de sudor, aunque a menudo esta sudoración es invisible. En condiciones normales se secretan entre 0,5 litros y 0,7 litros de agua a través del sudor, pero esta cantidad se multiplica cuando la temperatura exterior aumenta.

 

Por la orina expulsamos algo más de un litro diario, y a través de ella se eliminan  toxinas resultantes del metabolismo, especialmente de la urea, la cual es el producto final de la degradación de las proteínas. Por ello, cuantas más proteínas incluya una dieta, más agua se requerirá para expulsar los desechos que ellas generan. Por otra parte, la pérdida de agua a través de la respiración y de las heces asciende aproximadamente a 0,4 litros.

 

Un adulto sedentario en un ambiente sin exceso de calor y humedad, requiere unos dos litros y medio de agua al día, que obtiene de tres fuentes: del líquido que ingiere, de los alimentos que consume, y del que produce dentro del organismo como consecuencia del metabolismo. Las frutas y vegetales son los alimentos que más agua contienen.

 

Cuidado con la deshidratación

 

De ahí la importancia de reponer el líquido que a diario perdemos en nuestro cuerpo a través de sus funciones naturales. Sin embargo con el sol y el calor sudamos más y, consecuentemente, la pérdida de líquidos se incrementa. Cuanto más líquido se pierde, más disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura.

 

Es importante tener en cuenta que no se debe esperar a sentir sed para tomar agua: la boca seca ya es síntoma de deshidratación, y el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva. Calor, humedad y ejercicio físico son las condiciones idóneas para que aparezca un cuadro de deshidratación. Por ello, no hay que confiar en la sed y conviene beber regularmente de 8 a 10 vasos a lo largo del día. Una pérdida del 2% del agua corporal supone la pérdida del 20% de la energía física.

 

Efectos del agua

 

Beber de 1.5 a 2 litros de agua al día trae no solo bienestar y salud al cuerpo, sino que ayuda a prevenir enfermedades. Estas son algunas de sus propiedades curativas y preventivas:

 

  • - Ayuda a la curación de cálculos de riñón, arenillas o infecciones urinarias.
  • - Previene el envejecimiento temprano de la piel y otros órganos del cuerpo.
  • - Ayuda a una mejor digestión y a la eliminación de lo que el cuerpo no necesita y expulsa a través de la orina y las heces.
  • - Ayuda a eliminar la grasa y toxinas del cuerpo.
  • - Previene la retención de líquidos, ya que cuando el organismo recibe poca agua interpreta esa señal como una amenaza contra su supervivencia y trata de retener hasta la última gota.
  • - Ayuda a evitar el acné

 

No es cierto…

 

  • - Que por tomar agua se retienen líquidos.
  • - Que ir al sauna reduce de peso. En el sauna perdemos únicamente líquido que hay que reponer de inmediato. Además, mediante ese líquido se pierden también electrolitos y sales que debemos reponer. Lo mejor para ello es el zumo de frutas, especialmente el de naranja.
  • - Que el agua engorda, pues su exceso se elimina. Pero, además, ¿ha pensado que si la ingerimos a 14 grados y la eliminamos a 37 grados, esto supone que hemos utilizado energía para calentarla? Se deduce entonces que el agua no sólo NO engorda, sino que adelgaza.



Fuentes: revista.consumer.es, cubiro.com, vaitman.com

LaFamilia.info
19.07.2010

 

Ese recuadro que se ubica al respaldo de los empaques de alimentos, nos provee toda la información necesaria para saber qué tan saludable es un producto, no obstante, se ha comprobado que una gran mayoría de personas no la comprenden en su totalidad.

 

Gracias a las nacientes regulaciones que se han adoptado en muchos países, los fabricantes de alimentos tienen el deber de comunicarles a sus consumidores la mayor información nutricional posible del producto, la cual se condensa en el etiquetado nutricional. Éste a su vez, sirve de guía permitiéndole al cliente tomar una decisión de compra con total conocimiento del producto a adquirir.

 

Una de las razones por la cual esta normatividad se puso en práctica, es debido a la preocupación por las cifras ascendentes de sobrepeso y obesidad en la población de todas las edades, lo que ha alarmado a los organismos gubernamentales responsables de la salud pública, llevándolos a adoptar medidas como éstas que buscan proteger a los consumidores.

 

El mapa de los alimentos

 

Esta etiqueta tiende a ser cada vez más completa, pero a la vez sencilla y funcional posible. El problema es que la mayoría de personas saben que existe, puede que la lean, pero no la comprenden del todo. Así que analizaremos cada componente de esta tabla:

 

Porción o ración: es la primera parte de la información anotada en el rótulo. Una ración es la cantidad promedio de consumo de una persona. Puede estar expresada en una medida casera general (pedazos, unidades, tazas, vasos, cucharadas. Ejemplo 2 rebanadas de pan o 1/2 taza de cereal) o cuando ésta no aplica, puede ser en gramos, mililitros, onzas, etc.

 

Porciones o raciones por envase: es la cantidad total contenida en el empaque; por ejemplo, 20 rebanadas de pan. Sirve como punto de referencia para saber cuántas porciones son las indicadas para el consumo individual.

 

Valor energético: se expresa en kilocalorías (kcal) y son las que abastecen de energía al organismo para que este funcione correctamente. También es común encontrar este valor formulado en calorías, aunque no es el término más apropiado, dado que la caloría es una unidad muy pequeña y su uso requeriría situar números demasiado extensos en las tablas nutrimentales (una kilocaloría equivale a mil calorías). No obstante, los dos términos: kilocaloría y caloría, se utilizan de forma equitativa.

 

Cuerpo de la etiqueta: esta parte del rotulado comprende una lista de los principales nutrientes que posee una ración del alimento, como son: grasas, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio, carbohidratos totales, fibra vegetal, azúcares, proteína, vitaminas y minerales. Las cantidades están descritas en gramos y en porcentajes de valor diario.

 

Porcentaje del valor diario o % VD: para facilitar la lectura del etiquetado nutricional y conocer si los nutrientes presentes están en mayor o menor cantidad, se cuenta con el porcentaje del valor diario. En este apartado se indica la proporción de ese nutriente con respecto al consumo calórico total de un día estimado en 2.000 calorías, el cual ha sido establecido como referencia.

 

Si bien las necesidades calóricas son variables, dependen de diversos factores como el sexo, la edad, el peso, la estatura, la actividad física, entre otros; el % VD sirve de parámetro para saber si un producto es una buena o mala fuente de un nutriente específico. Para ello existe esta regla general: una ración de alimento con 5% o menos del valor diario se considera baja. Una ración de alimento con 20% o más del valor diario se considera alta.

 

Claves para entender las etiquetas

 

  • Los “Datos de nutrición” como también se le puede llamar a este rótulo, sirven para comparar entre varios productos y conocer a fondo los componentes de los mismos. Además son bastante funcionales cuando la persona padece una enfermedad y necesita ajustar su alimentación a ésta, como en casos de diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, niveles elevados de colesterol, desnutrición.
  • - Tenga presente que la información nutricional contenida en una etiqueta siempre aplica para una porción.
  • - Hay varios formatos de etiquetado nutricional, esto obedece a la legislación de cada país, el tipo del comestible, el fabricante... aunque se busca una estructura cada vez más universal.
  • - Prefiera alimentos que aporten mayor cantidad de fibra, vitaminas, calcio y hierro; asimismo disminuya aquellos con altos contenidos de grasas y colesterol.

Fuentes: familydoctor.org, Revista Salud Pública y Nutrición, Revista Hacer Familia, nutrición.cr, revista.consumer.es

LaFamilia.info
23.05.2009

Cuando la comida sana se convierte en una obsesión, al punto de rechazar cualquier alimento que no sea totalmente saludable, se padece de ortorexia, un trastorno alimenticio definido por primera vez por el médico norteamericano Steve Bratman en el año 2000.

 

Quienes padecen este trastorno sufren de una obsesión patológica por la comida biológicamente pura, convirtiéndose en el principal objetivo de su vida. Podría decirse que es un comportamiento obsesivo-compulsivo caracterizado por la preocupación de qué comer y la transferencia de los principales valores de la vida hacia el acto de comer, lo cual hace que los afectados tengan “un menú en vez de una vida”.

 

Las personas que sufren ortorexia acaban por centrarse casi exclusivamente en lo que comen; generalmente rechazan la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y los que contienen sustancias artificiales. Sin embargo, esta obsesión va más allá y se preocupan incluso por la forma de preparación de su comida y los recipientes en que los cocinan. Cada trasgresión alimenticia se acompaña de sentimientos de culpabilidad y frustración cada vez más fuertes.

 

Según el doctor Bratman, las víctimas de ésta enfermedad esperan obtener todo tipo de beneficios físicos, psíquicos y morales, lo cual les puede llevar a una dependencia similar a la de cualquier adicto a las drogas. Por ello, entre las razones que podrían llevar a una persona a padecer la ortorexia está la obsesión por lograr una mejor salud, el encontrar una razón espiritual al comer un determinado alimento, o bien por el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimenticias.

 

Grupos de riesgo

 

Normalmente, quienes sufren de ortorexia son personas muy estrictas, controladas y exigentes consigo mismas y con los demás. Las mujeres, la adolescencia y quienes se dedican a deportes tales como culturismo, atletismo y otros, son los grupos más vulnerables ya que en general son muy sensibles frente al valor nutritivo de los alimentos y su repercusión sobre la figura o imagen corporal.

 

Al excluirse alimentos considerados básicos para el normal funcionamiento del organismo, la ortorexia puede producir trastornos de salud como: desnutrición, anemia, déficit de vitaminas y minerales, alto riesgo de infecciones, etc.

 

Estas son algunas de las consecuencias que tiene esta enfermedad sobre la vida y el entorno social:

  • - Rechazo a comer fuera de casa para evitar tentaciones y porque es contrario a sus teorías.
  • - Distanciamiento de amigos y familiares, pues todo su mundo gira en torno a sus estrictas normas a cerca de la comida.
  • - Cambios de carácter: debido al aislamiento a que suele dar lugar este trastorno, la persona adquiere un carácter irritable y amargo.
  • - Se produce un círculo vicioso debido a la falta de satisfacciones afectivas, lo que conduce a una preocupación aún mayor por la comida.

 

Comportamiento que lo dice todo

 

La clave de este trastorno alimenticio, como de cualquier trastorno obsesivo, radica en si la actitud de la persona con respecto a la comida, al peso y a los ejercicios es lo suficientemente significativa como para cambiar su estilo de vida.

 

Aunque todavía no están lo suficientemente contrastados, ya existen algunos criterios para diagnosticar la ortorexia:

  • - Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
  • - Disminución de la calidad de vida mientras aumenta la “pseudocalidad” de la alimentación.
  • - Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.
  • - Aislamiento social provocado por el tipo de alimentación.
  • - Tomarse más tiempo de lo normal comparando las etiquetas de los productos.
  • - Renunciar a la vida social a menos que sea posible llevar sus propios alimentos.
  • - Preferir ayunar antes que comer algo prohibido.
  • - Se experimenta un enorme sentimiento de culpa cuando se cae en la tentación de comer cualquiera de los alimentos “prohibidos” y, para compensarlo, se castiga con un régimen aún más estricto o con la abstinencia total.
  • - También son síntomas la obsesión por la forma de preparación -verduras siempre cortadas de determinada manera- y los materiales utilizados -sólo cerámica, sólo madera, etc.

 

Cómo volver a la normalidad

 

Es importante hacer hincapié en la prevención y en el diagnóstico precoz. Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento son en primer lugar, cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de la persona. Se ha de aportar progresivamente una mayor cantidad de alimentos básicos hasta llegar al nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento.

 

Paralelamente se han de reestructurar los hábitos alimentarios de forma que la dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos a incluir deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según tolerancia y evolución, por lo que su motivación y su disposición para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales.

 

La introducción de alimentos inicialmente rechazados, debe realizarse gradualmente. En líneas generales se explicará la importancia de llevar a cabo una alimentación variada y completa, introduciendo cada día la cantidad suficiente de alimentos básicos necesarios para el buen funcionamiento del nuestro organismo.

 

Fuentes: consumer.es, psicocentro.com

LaFamilia.info
29.02.2008

 

 

Ya sea por estrés, por malas posturas o por enfermedades musculares o de la columna, el dolor de espalda logra producir gran incomodidad y tiene incidencia directa sobre la calidad de vida de quien lo padece.

 

¿Pero cómo saber si el dolor de espalda es motivo de consulta al médico? Si presenta alguna de las siguientes características, no debe esperar en visitar al especialista:

 

  • - El dolor se ha producido como consecuencia de un golpe, una caída o un accidente.
  • - El dolor se ha producido súbitamente levantando un objeto pesado (especialmente en el caso de una persona mayor).
  • - Cuando, además del dolor de espalda, el pié tropieza al andar o no se puede lograr la posición de puntillas.
  • - Cuando, además del dolor de espalda, existe una continua sensación de hormigueo, entumecimiento o debilidad en las piernas o en la parte baja del tronco.
  • - Cuando el dolor de espalda nos despierta por la noche, pero mejora si nos levantamos y andamos.
  • - Cuando se ha perdido el control al orinar o al defecar.

- Sin embargo existen dolores de espalda que aunque no son muy agudos, son constantes y molestan en las zonas lumbares, dorsales, y cervicales. Estos pueden ser provocados por factores como:

  • - Sobrepeso: Cuando la columna debe soportar kilos de más, se producen alteraciones en sus curvaturas naturales, las cuales pueden llevar al dolor.
  • - Artrosis y osteoporosis: La aparición de síntomas relacionados con la artrosis vertebral o la osteoporosis deben ser convenientemente tratados por un profesional de la salud, quien seguramente recomendará una serie de ejercicios físicos para aliviar el dolor.
  • - Postura: Por razones laborales, muchas personas suelen estar sentadas largas horas frente a un PC o deben estar mucho tiempo de pie, lo que lleva a experimentar trastornos y dolores en uno o varios tramos de la columna, principalmente en la cintura y el dorso.
  • - Carga de peso: Una excesiva carga de peso es casi un sinónimo de dolor de espalda. Los bolsos o mochilas deben tener la menor carga posible, ya que de lo contrario se estará obligando a inclinar el cuerpo.
  • - Embarazo: Cuando una mujer entra en el tercer o cuarto mes de embarazo, el peso de su abdomen comienza a “hipercorregir” hacia atrás la cintura, la cual muy posiblemente comenzará a doler y molestar.

Cómo intentar aliviarse por sí mismo

 

Siempre que no se necesite ir al médico, se recomiendan algunos consejos para intentar aliviar el dolor de espalda por sí mismo:

 

Detener la actividad y entrar en reposo. Una buena posición de reposo es boca arriba en la cama, con una almohada bajo las rodillas. Otra posición recomendada es  boca arriba en el suelo, poniendo una almohadilla debajo del cuello y apoyando los pies en el asiento de una silla o sillón. Es importante que las rodillas estén en ángulo recto.

 

Si el dolor es muy intenso, debe permanecer uno o dos días en reposo en la cama, evitando la posición sentada, porque se aumenta la tensión en la espalda. Sin embargo, conviene levantarse cada 2 a 3 horas, ponerse de pie y moverse durante 20 a 30 minutos. En este tiempo se puede andar despacio.

 

Si se siente dolor en la parte izquierda de la espalda, hay que acostarse por el lado izquierdo de la cama, y si duele la parte derecha de la espalda, viceversa. Para acostarse, hay que bajar la cabeza y el tronco hacia la izquierda, como indica la figura, y levantar las piernas. Después, rodar despacio hasta colocarse boca arriba. Para levantarse de la cama, hay que seguir los pasos inversos.

 

Se puede tomar un analgésico y un anti inflamatorio. No hay que tomarlos si se tiene asma o pólipos nasales, o si se es alérgico a estos medicamentos.

Durante las primeras 48 horas, aplicar hielo (en el interior de una bolsa de plástico) durante no más de 20 minutos. El frío reducirá el dolor, la inflamación y las contracturas musculares. Se puede repetir esto tres o cuatro veces por día.

 

Algunas posiciones para evitar el dolor de espalda

 

Al levantar objetos se deben doblar las rodillas (no los codos), doblar la pelvis y contraer los músculos abdominales. Mantener el objeto lo más cerca posible del cuerpo. Levantar el objeto haciendo fuerza con las piernas.

 

Al sentarse en el carro, debe ponerse de espaldas al auto colocando una mano en el respaldo del asiento y la otra en la parte superior de la puerta. Sentarse lentamente. Flexionar las caderas y las rodillas, para levantar los pies y llevarlos hasta la repisa del coche. Ayudándose con ambas manos, girar el cuerpo hasta colocarse en posición de conducir. Para salir del auto, utilizar la secuencia inversa.

 

Nadar, buen remedio para el dolor de espalda

 

 

El traumatólogo Raúl Talmá, del Hospital de la Asociación Chilena de Seguridad, dice que “la natación es el mejor deporte para las personas que padecen dolencias, malformaciones como escoliosis o lesiones de espalda como la hernia discal, desviación de columna, entre otros. Nadar les ayuda a combatir el dolor e incluso a mejorar o a recuperarse de sus dolencias y alcanzar un mejor estándar de vida”.

 

Los beneficios se dan porque al nadar, la flotabilidad del agua soporta el peso del cuerpo y sustenta las articulaciones, protegiéndolas de posibles lesiones. “Es un ejercicio suave, por lo que es la mejor opción si se padece alguna dolencia, se está débil o entumecido. Y al practicarse en ingravidez resulta ideal para personas con sobrepeso, que recuperarán su agilidad dentro del agua”.

LaFamilia.info
17.05.2010

 

 

20101710s

 

El Alzheimer y alteraciones similares, son una de las enfermedades del siglo XXI. Aunque la ciencia está en búsqueda de medicamentos o tratamientos que logren postergar su aparición, cada vez son más las personas que lo padecen en todo el mundo.

 

Se controversia mucho acerca de cuáles son las causas específicas que generan la enfermedad, pero aún no hay nada escrito. Lo cierto es que hay hábitos y ejercicios que podrían tener alguna incidencia en su prevención.

 

Hábitos saludables

 

  • -Evitar el cigarrillo: éste podría provocar pequeños accidentes cerebrovasculares que, en ocasiones, pueden dañar el cerebro y causar demencia.
  • - Llevar una sana y equilibrada alimentación, libre de grasas y rica en omega 3 y 6, vitamina E, vitamina C, vitamina B12 y ácido fólico; las cuales benefician al cerebro.
  • - Hacer ejercicio físico de forma habitual, mínimo tres veces a la semana.
  • - Estar en permanente actividad mental (leer, estudiar, trabajar, pensar...)

 

Gimnasia cerebral

 

Así pues, la importancia de tener el cerebro en permanente actividad y además sacarlo de su usual funcionamiento, es decir, activar las partes que se encuentran dormidas y estimular el otro lado del cerebro que no se usa.

 

Algunos ejercicios para volverlos parte de la vida diaria

 

  • - Bañarse con los ojos cerrados, por lo menos una vez a la semana: sólo con el tacto, localice el jabón, shampoo, ajuste la temperatura del agua, etc. Esto con el fin de reconocer nuevas texturas y potencializar los sentidos.
  • - Usar la mano que sea menos hábil: la izquierda para los diestros, o la derecha para los zurdos; para escribir, comer, cepillarse los dientes, peinarse, abrir un cajón, manejar el mouse del computador, abrir y cerrar la llave del agua, etc.
  • - Hacer ejercicios con los dedos de las manos: unir la yema del pulgar con los demás dedos y repetir varias veces. Esto ayuda a que los dos hemisferios cerebrales se conecten.
  • - Movimientos cruzados: sentado en una silla, levante la rodilla derecha y tóquela con la mano izquierda, y viceversa. Se aconsejan series de 10 repeticiones.
  • - Cambie la ubicación de las cosas: al saber donde está todo, la mente construye un mapa y se evita esfuerzos.
  • - Hacer crucigramas, rompecabezas, sudokus… juegos que inviten a pensar.
  • - Caminar de espalda, puede ser en la casa donde no haya peligros.
  • - Usar el reloj en la mano contraria a la que normalmente lo usa.
  • - Vestirse con los ojos cerrados.
  • - Estimular el paladar con cosas diferentes.
  • - Leer en voz alta.
  • - Ver las fotos al revés, de cabeza para abajo.
  • - Mirar la hora en un espejo.
  • - Cambiar de ruta para ir de la casa al trabajo.

 

Como vemos, todas las ideas anteriores tienen algo en común: se salen de la rutina. Las actividades rutinarias hacen que el cerebro funcione automáticamente y requiera un consumo mínimo de energía, asimismo, no hay fabricación de neurotrofinas, las cuales favorecen la memoria y su producción depende de cuan activas sean las células del cerebro. ¡Así que a ponerlas en práctica!

LaFamilia.info
13.09.2008

 

 

El colesterol es una sustancia “amarillenta”, grasosa y pegajosa presente en la sangre. Contrario a lo que muchos creen, no todo el colesterol es nocivo para la salud. Algunos de sus componentes son peligrosos para las arterias, mientras que otros son benéficos.

 

Así pues, el colesterol conocido como LBD (Lipoproteínas de Baja Densidad) es el que podemos llamar colesterol malo y el LAD (Lipoproteínas de Alta Densidad) como colesterol bueno.

 

Las lipoproteínas de baja densidad son la materia prima para obstruir las arterias, mientras que las de alta densidad son aquellas que se devoran a las “malas” y las llevan hasta el hígado, donde son aniquiladas.

 

Para una dieta libre de colesterol malo es importante conocer qué alimentos ayudan a destruir las LBD nocivas y generar las LAD benéficas. He aquí los más comunes:

 

  • Fríjoles y otras leguminosas: Una tasa de este alimento al día eleva los niveles del colesterol bueno. Según el profesor James Anderson de la Universidad de Kentucky, una taza de fríjoles al día (por tres semanas) suprime en un 20% el colesterol malo.
  • Avena: Una taza mediana de salvado de avena cocida diariamente reduce el colesterol nocivo en un 16%, según estudios.
  • Ajo: Tres dientes de ajo al día pueden reducir el colesterol nocivo entre el 10% y el 15%. No importa si se consume crudo o cocido.
  • Cebolla: Media cebolla al día es uno de los mejores tratamientos para elevar el colesterol bueno (LAD). El profesor Gurewich cardiólogo de la Universidad de Harvard, aconseja a sus pacientes con alto colesterol comer cebolla todos los días.
  • Salmón: El pescado grasoso como el salmón, también aumenta el colesterol bueno. En un experimento se le pidió a las personas que comieran salmón como entrada al almuerzo y la cena durante 40 días aproximadamente. Los resultados en la baja del colesterol nocivo fueron notables. Otros pescados con los mismos efectos benéficos son: caballa, arenque, sardinas y atún.
  • Aceite de oliva: Sus beneficios son incontables. A la vez que reduce el colesterol malo LBD, eleva ligeramente o mantiene el colesterol benéfico o LAD. Aunque su costo es más elevado que el de los aceites vegetales o animales, cocinar con aceite de oliva le garantizará una dieta más sana que le ayudará a prevenir el daño de las arterias.
  • Aguacate: Aunque parece sorprendente, el aguacate reduce el colesterol malo. Esta fruta contiene la misma grasa benéfica que la del aceite de oliva y las almendras.

Otros vegetales que ayudan a reducir el colesterol son: la zanahoria, pulpa de toronja, pulpa de mango y las uvas.

LaFamilia.info
26.06.2007

 

Dejar de fumar, como cualquier hábito, necesita de una gran fuerza de voluntad para dejarlo. Así que si usted tiene la seria intención de dejar de fumar, siga estos consejos que con seguridad le ayudarán a dar el gran paso y a sostenerse en su decisión, sin que ello implique una ‘tortura' casi imposible de llevar.

 

Primer paso:

  • - Haga una lista con todas las razones por las que quiere abandonar el hábito.
  • - Debe estar seguro de que en realidad desea dejar de fumar. Evite pensamientos negativos referentes a los momentos difíciles que le esperan.
  • - Acumule razones de interés personal para intentarlo, fuera de las que conciernen a su salud.
  • - Fije una fecha clave como límite. Podría ser un día especial: su cumpleaños, un aniversario, alguna fiesta, año nuevo…
  • - Comience por prepararse físicamente: inicie un modesto programa de ejercicios, tome más líquidos, descanse mucho y evite la fatiga.
  • - Cambie de marca de cigarrillos, compre una que no le agrade.
  • - Dos semanas antes de la fecha clave, cambie por una marca que tenga bajo contenido de alquitrán y nicotina. Esto reduce considerablemente la dependencia física.

Segundo paso:

  • - Fume la mitad de un cigarrillo.
  • - Postergue una hora cada día el momento para encender el primer cigarrillo.
  • - Fume en unas horas determinadas, por ejemplo en las horas pares o impares.
  • - Fije el número de cigarrillos que fumará en al día.
  • - Guárdelos en lugares difíciles de alcanzar.
  • - Tome nota del número de cigarrillos que se fuma. No fume automáticamente.
  • - Cambie sus hábitos alimenticios.

El día que deje de fumar:

  • - Descarte cigarrillos y fósforos. Esconda ceniceros.
  • - Hágase limpiar los dientes de las manchas del tabaco.
  • - Manténgase muy ocupado y... cómprese algo que le agrade.

Los días posteriores:

  • - Permanezca en lugares donde se prohíbe fumar.
  • - Tome mucha agua o jugos de frutas.
  • - Evite bebidas alcohólicas y el café.
  • - Si echa de menos el cigarrillo en la mano, tome un lápiz o algo parecido.
  • - Salga a dar un paseo después de las comidas. Es una hora muy tentadora.
  • - Reduzca si es posible, su vida social hasta que no esté seguro de que podrá afrontar una noche sin cigarrillo.
  • - Fórmese nuevos hábitos: Cepíllese los dientes con más frecuencia, haga deporte, descanse mucho, cuide más su apariencia personal.

Sobre el aumento de peso

 

He aquí uno de los mayores temores. Sin embargo, la mayoría de las personas no aumentan de peso. Ahora bien, si lo que le preocupa es ganar algunos kilos, acuda a un nutricionista quien le dará una dieta sana de acuerdo a sus necesidades.