Colaboración FamilyandMedia.eu - 27.05.2019

 

Foto: Freepik

 

Una conversación online nos condiciona y nos compromete menos que una offline, pues nos encontramos ante una pantalla y no ante un rostro: podemos escribir, y dejar de hacerlo en cualquier momento si nos cansamos; podemos desconectarnos o dejar sin terminar un post, sin que nadie venga a buscarnos para continuar la conversación (y si alguien lo hiciera, podríamos bloquearlo o borrarlo con un click).

 

¿Qué consecuencias puede tener esto en nuestro modo de comunicar, de relacionarnos con los demás, en la manera de decir lo que pensamos?

 

Hay cinco peligros relacionados con la comunicación en las redes sociales...

 

1. El peligro de ser irreflexivos

 

Con frecuencia se acusa a las redes de “ eliminar los frenos inhibidores”, de disminuir los escrúpulos de conciencia, y de hacernos más sinceros, pero en el sentido menos noble del término, es decir, no honestos ni francos, sino irreflexivos o indelicados. Hemos hablado de ello, a propósito del estudio de Suler, un profesor de psicología de la Rider University, sobre los efectos desinhibidores de la red.

 

La pantalla nos sirve de escudo, nos permite "no desprestigiarnos": delante de una computadora y no ante alguien de carne y hueso, quizá no tememos la agresividad del interlocutor, porque su reacción, aunque fuese violenta, se quedaría como mucho en nuestro pc, no nos pondría un ojo morado.

 

Tomemos el caso de Facebook: cuando discutimos dentro de una página muy visitada, en la mayoría de los casos no tenemos nada que perder (amistad, trabajo, etc.) Por mucho que nos arriesguemos, seguimos siendo "uno de tantos", y nuestros comentarios, especialmente si debatimos sobre temas controvertidos y de interés general, se pierden entre cientos. Es decir, cuando tomamos parte en una conversación, lo hacemos casi como “comparsas”.

 

Y si no tememos la reacción de los demás, si no advertimos consecuencias "tangibles" del propio actuar, se corre el riesgo de reflexionar menos sobre lo que se hace, un poco como el niño que cree que mamá no ve lo que está haciendo.

 

2. El peligro de ser arrogantes

 

Aunque no busquemos el anonimato (firmamos con nuestro nombre), ni nos pongamos una máscara (no decimos cosas que no pensamos), la “barrera protectora del teclado” y la dispersión del lugar donde nos encontramos, puede llevarnos a ser instintivamente más arrogantes en el tono, a no cuidar demasiado las palabras, el lenguaje de la conversación.

 

Si en la vida real -en una plaza o en un bar- las conversaciones entre personas civilizadas suelen ser casi siempre moderadas, en las redes sociales se desencadenan auténticas contiendas verbales, despotricando, insultando, maldiciendo.

 

3. El peligro de leer sólo la idea expuesta sin saber quién la apoya

 

En el web tendemos a faltar más al respeto, porque perdemos de vista que enfrente hay una persona, con una biografía, cualidades y defectos, sentimientos y cicatrices del alma. Acabamos atacando ferozmente al interlocutor -cosa que, probablemente, no nos permitiríamos hacer cara a cara-, porque la idea que no compartimos y quien la defiende, en la pantalla de un PC, pueden integrarse en un todo único. En la práctica, arremetemos contra la opinión y contra la persona como si fueran lo mismo.

 

4. El peligro de olvidar las reglas de la convivencia social

 

Si en las conversaciones personales nos frena el pensamiento de mantener viva una relación (y sabemos que, para hacerlo, no podemos disparar a bocajarro contra los que tenemos cerca: lo dicen las normas básicas de la convivencia social), la virtualidad de la web puede llevarnos a sentirnos exentos del cumplimiento de las normas que solemos respetar cuando salimos con amigos, en el trabajo, con el panadero o cuando nos encontramos con cualquiera.

 

En las redes sociales se producen conversaciones sin filtros, que no serían ni siquiera imaginables si los interlocutores estuvieran sentados en una mesa de un restaurante...

 

5. El peligro de “preferir” la comunicación en la Web

 

Por las características de la comunicación en las redes sociales, y por los motivos expuestos (percepción de una menor responsabilidad, pensar que las consecuencias son menos graves, y los compromisos menores), se puede llegar a preferirla y “anteponerla” a la comunicación cara a cara, en vivo.

 

En lugar de utilizar Internet como un “vehículo”, podemos acabar por verlo como una escapatoria para no abordar personalmente a los demás.

 

Conocer estos peligros puede ayudar a sortearlos… a reflexionar más antes de “disparar” nuestros comentarios. Y ustedes, lectores: ¿qué piensan?; ¿caen en estas trampas?; ¿conocen otros comportamientos vinculados a las redes sociales, que puedan dañar nuestras relaciones?

 

*Por Cecilia Galatolo. Colaboración de www.FamilyandMedia.eu para LaFamilia.info  

 

Aprendemosjuntos.elpais.com - 17.05.2019

 

 

Enhamed Enhamed está considerado como el mejor nadador paralímpico de la historia. Apodado como el ‘Michael Phelps español’, este atleta tiene un espectacular palmarés con treinta y siete medallas repartidas en doce años de carrera profesional, y entre las que destacan, ocho campeonatos del mundo, tres europeos y cuatro medallas de oro en tres Juegos Olímpicos. Más allá de su colección de premios, Enhamed brilla por su capacidad para ayudar a desarrollar el máximo potencial de estudiantes, deportistas y profesionales de todos los ámbitos. Sus lecciones de vida están repletas de inspiración: “A los 8 años no perdí la vista, gané la ceguera”; “No creo en los sueños, los sueños no tienen fecha, yo tengo planes"… A Enhamed le gusta fijar sus metas siempre por escrito y situar el esfuerzo por encima de la motivación. Una actitud que no se queda en palabras vacías, y aunque ya está retirado de la máxima competición, él sigue explorando límites y supera retos como subir al Kilimanjaro o convertirse en la primera persona ciega en cruzar a nado el estrecho de Gibraltar. Y es que, como él mismo dice, la pasión de su vida es descubrir cómo aprendemos a convertirnos en las personas que queremos ser. En ese camino, Enhamed se siente como un pez en el agua.

 

Les dejamos con el video de su testimonio, el cual hace parte de la colección "Aprendemos juntos" del BBVA y El País.

 

 

 
 

 

 

Ver también: 


VIDEO: ¿Puede el perdón curar el dolor?. Irene Villa

VIDEO: "Prepara a tu hijo para la vida, no la vida para tu hijo”. Tim Elmore

VIDEO: "Sed los entrenadores emocionales de vuestros hijos". Elsa Punset

VIDEO: “La atención es el nuevo cociente intelectual”. Gregorio Luri

VIDEO: “Sobreproteger a los niños es desprotegerlos”. Eva Millet
VIDEO: "Siete pasos para ayudar a tu hijo a entender sus emociones". Rafael Guerrero

VIDEO: "La frustración nos hace más humanos y más inteligentes". María Jesús Álava

 

Lamenteesmaravillosa.com - 01.02.2019

 

Foto: jcomp  

 

Viktor Frankl, psiquiatra, escritor y fundador de la logoterapia, estuvo internado durante la II Guerra Mundial en varios campos de concentración. Esa experiencia y su formación, le permitieron hacer una gran reflexión sobre el sentido de la vida, también sobre la adversidad, que plasmaría en diversos libros, entre los que destaca “El hombre en busca de sentido”.

 

Todos pasamos por situaciones en la vida que nos producen sufrimiento y que no sabemos cómo afrontar, pero no existe una fórmula que funcione siempre, sino que debemos aceptar que el sufrimiento es parte de la vida.

 

Las lecciones que nos puede dar una persona que estuvo tres años en un campo de concentración y supo superarlo, se deben considerar para hacernos ver la vida desde otra perspectiva y para motivarnos día a día. Estas son algunas de las lecciones que nos enseñó Viktor Frankl.

 

1. La importancia de elegir

 

La diferencia entre una persona que sabe superar sus problemas y enfrentarse a la adversidad en la vida y una persona que no logra esa superación, es que la primera es una persona que decide, que elige ser una cosa u otra, a pesar de las condiciones que le toque vivir.

 

2. La vida tiene sentido en cualquier circunstancia

 

El Doctor Frankl habla en este sentido de la desesperanza como una operación matemática. La desesperanza es igual a sufrimiento sin propósito. Si una persona no puede encontrar un sentido a su sufrimiento, tenderá a la desesperanza. Pero si la persona es capaz de encontrar un sentido a la adversidad, puede convertir sus tragedias en un logro, en una forma de superación.

 

3. Tus acciones diarias te llevan a ser la mejor versión de ti mismo

 

Esa es una pregunta que nos debemos hacer cada día para saber quiénes somos y quiénes queremos ser, para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos, para mostrar lo extraordinario que hay en cada uno y que los demás lo vean y puedan apreciarlo.

 

4. Piensa en por qué o por quién vale la pena vivir

 

Todos tenemos un por qué o por quién vivir, una razón que nos permite seguir adelante cada día, que nos motiva y que da sentido a cada segundo de nuestra existencia, a cada paso que damos o a cada acción que realizamos. Cómo reaccionamos ante condiciones que no pueden ser cambiadas, depende de nosotros.

 

Si no poder para cambiar la situación, siempre podemos elegir nuestra actitud frente a esa situación. Es decir, siempre hay algo en nuestro interior que podemos cambiar, cómo nos sentimos, siempre hay una parte de nosotros mismos que depende sólo de nosotros.

 

No importa que no esperamos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Piensa en lo que le aportas a la vida, en lo que espera la vida de ti, porque nuestra vida nos cuestiona y nos exige continuamente.

 

Lo que debemos preguntarnos es qué podemos hacer para cambiar nuestra vida, qué le aportamos al mundo y reaccionar en consecuencia.

 

5. La adversidad y el sufrimiento existen

 

Todo lo malo de nuestra vida es algo que existe y que debemos aceptar. Se crea una tensión entre lo que ya se ha logrado y lo que todavía queda por lograr. No necesitamos vivir sin adversidades, sino saber que van a existir, que son parte de la vida y que debemos luchar por algo que merezca la pena, dar un sentido.

 

6. Nadie es indispensable, pero todos somos irremplazables

 

Cuando se acepta que es imposible reemplazar a una persona, se manifiesta la responsabilidad que el hombre asume ante su existencia. Un hombre que se hace consciente de que le espera una persona o de que tiene una obra inconclusa, asume su responsabilidad y conoce el por qué, el sentido de su vida.

 

7. Descubre el sentido de tu vida

 

El interés del hombre no es encontrar el placer o evitar el dolor, sino encontrar el sentido de la vida. Incluso en los momentos en los que sufrimos, debemos encontrar un sentido a ese sufrimiento.

 

Nadie puede ponerse en tu lugar y sufrir por ti, por lo que tu única oportunidad es la actitud que adoptes ante el sufrimiento. Todos tenemos una razón de ser, pero a veces, no somos conscientes de esa razón. ¿Qué visión tienes ahora sobre la adversidad?

 

*Publicado originalmente en lamenteesmaravillosa.com

 

Aprendemosjuntos.elpais.com - 29.03.2019

 

 

Irene Villa es psicóloga, periodista, escritora y madre de tres hijos, su historia conmocionó a España y al mundo. En 1991 un atentado con bomba cambió su vida. Con doce años, perdió las dos piernas y tres dedos de una mano. Sin embargo, no perdió la capacidad de luchar, y se aferró a la vida con más fuerza que nunca. Su determinación y optimismo la han convertido en un referente para la sociedad. Irene Villa ha logrado convertir la adversidad en uno de los motores impulsores de su vida. Tal como afirma: “La clave a veces está en cambiar el foco a la situación”. En su mensaje positivo, destaca valores como el esfuerzo, la confianza en uno mismo, el trabajo en equipo y por encima de todo, el perdón. De este último asegura que “es la base para tener una vida plena y feliz”. Afirma que de lo que más se aprende, es de la adversidad: “A mí me ha enseñado a agarrar la vida con fuerza. Y a valorar el regalo que supone, simplemente, el hecho de estar viva”.

 

En la actualidad forma parte del equipo de competición de esquí alpino adaptado de la ‘Fundación También’. Ha recibido innumerables galardones, entre ellos el Micrófono de Plata por su libro ‘Saber que se puede’. Es fundadora y presidenta de la Fundación Irene Villa, dedicada a la inclusión laboral y al deporte adaptado para personas con discapacidad. En 2013 fue elegida una de las ‘Top 100 Mujeres Líderes’ más influyentes de España.

 

Les dejamos con el video de su testimonio, el cual hace parte de la colección "Aprendemos juntos" del BBVA y El País.

 

 
 

 

Ver también: 

VIDEO: "Prepara a tu hijo para la vida, no la vida para tu hijo”. Tim Elmore

VIDEO: "Sed los entrenadores emocionales de vuestros hijos". Elsa Punset

VIDEO: “La atención es el nuevo cociente intelectual”. Gregorio Luri

VIDEO: “Sobreproteger a los niños es desprotegerlos”. Eva Millet
VIDEO: "Siete pasos para ayudar a tu hijo a entender sus emociones". Rafael Guerrero

VIDEO: "La frustración nos hace más humanos y más inteligentes". María Jesús Álava

 

 

 

Por LaFamilia.info 

 

Foto: Freepik 

 

Todos empezamos muy entusiasmados los propósitos de año nuevo, pero lo verdaderamente meritorio es cumplirlos durante el resto del año, ¿cómo lograrlo? ¡Pon atención a estas claves!

 

El primer paso es no dejarse vencer por las siguientes "amenazas" que impiden culminar los proyectos que cada quien se ha trazado:

 

No ver rápidamente los resultados. Para llegar a una meta, se deben superar pequeñas pruebas. Nada es gratuito. Constancia y determinación son las claves.


No sentirse capaz, no creer en sí mismo. Si desde el comienzo se duda del éxito y de la capacidad propia, entonces lo más probable es que ese propósito no tenga un buen final. Antes de emprender una meta, se debe fortalecer mentalmente para aumentar la confianza y la autoestima. Como dice la frase de Charles Dickens: "El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta".


Perder el ánimo. Para mantener el entusiasmo y lograr los resultados esperados, se debe conservar el entusiasmo, para ello es necesario hacer seguimientos periódicos puesto que estimulan a continuar y no desfallecer.


Claves para cumplir los propósitos

 

1. Cultivar la autodisciplina. Se necesita mucho más que un deseo pasajero para poder tener disciplina. La disciplina es un asunto de entrenamiento diario: cuando suena el despertador en la mañana, y se levanta de inmediato, lo que hace es entrenar su mente en la disciplina. Cuando debe terminar una tarea pero resuelve antes ver televisión para relajarse, entrena su mente para que sea indisciplinada. Cuando resuelve comerse un segundo pedazo de postre aunque sabe de antemano que puede hacerle daño, está entrenando su mente para ser indisciplinado.

 

2. Entender el valor positivo de los sacrificios. No se trata de grandes sacrificios, sino de pequeños vencimientos que enrecian el carácter.

 

3. Cuidar los pequeños detalles. Le ayudarán a ser dueño de usted mismo. Cuide esos detalles en el estudio, en el trabajo, en la vida social, en la familia. Pregúntese cuáles debe cuidar mejor.

 

4. Ejercitar la fuerza de voluntad. La voluntad necesita un aprendizaje gradual, "que se consigue con la repetición de actos en donde uno se vence, lucha y cae, y vuelve a empezar", explica Enrique Rojas autor de las 10 Reglas de oro para educar la voluntad.

 

Cada año que comienza es una nueva oportunidad más para ser mejores personas, para transformar la vida, el hogar, la familia, el trabajo... Por eso los propósitos son importantes, pues representan un paso adelante hacia la madurez personal. Así que vale la pena comenzar el año con toda la determinación y la mejor actitud.

 

 

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2019 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme