Por Pablo Perazzo / Catholic Link - 03.07.2020

 

Foto: Freepik

 

Muchas veces, debido a equivocadas creencias y experiencias que pueden haber sido negativas en el recorrido de nuestra historia, aprendemos a vivir con ciertos hábitos que no colaboran para que seamos felices y vivamos la alegría.

 

Así que, a continuación reproducimos las siguientes ideas de Pablo Perazzo, las cuales pueden darle alegría a tu vida. Son cosas que no exigen estudio y que puedes hacer si así te lo propones. ¡No dejes que el negativismo te gane esta batalla!  

 

1. Trata de ser optimista aunque te cueste (cuesta mucho)

 

Enfócate en las potencialidades que posees, y no en las debilidades. No significa un optimismo ingenuo, como si no existieran los problemas. Nuestra vida tiene cosas positivas y negativas, pero esfuérzate por ganarle la batalla al negativismo. Trata de «inclinar la balanza» hacia lo positivo.

 

¿Para qué vamos a estar remarcando lo negativo si ya sabemos que está ahí? Para esto considera tres ideas fundamentales: ten presente que siempre tienes algo bueno que aportar, sea cual sea la situación. Enfócate en lo que está a tu alcance y desarrolla tus fuerzas.

 

No vale la pena estar todo el tiempo preocupados por lo que no podemos hacer, sino vivir lo que puedo cambiar con mi bondad, buscando lo que es bello y verdadero para mi vida. Así cambiaré poco a poco las cosas que deben ser cambiadas.

 

Es importante enfocarse en las soluciones. Si se puede cambiar, genial… si no se puede, entonces hay que cambiar la actitud frente a la dificultad. Para ello debemos estar abiertos a nuevas posibilidades. Siempre hay una manera distinta de hacer las cosas.

 

Para eso no debemos ser rígidos, cuadriculados, sino descubrir la manera para enfocar desde otra perspectiva. ¡Busca ayuda con humildad! Muchas veces no podemos enfrentar las cosas con nuestras propias fuerzas. Los amigos están para eso.

 

2. Cambia la perspectiva de las cosas, ¡por favor!

 

Transforma la manera en que vives tu vida. Parece obvio, pero ¿cuántas veces nos aferramos a maneras de vivir, que sabemos no nos traerán nada positivo o bueno? Pareciera, algunas veces, como si nos encantara la nostalgia o la tristeza, como si nos sintiéramos plácidos viviendo con el negativismo.

 

No tengamos miedo a mirar la vida de otra manera. Victor Frankl —el fundador de la logoterapia— decía que, si no puedes cambiar la situación, por lo menos puedes cambiar la actitud como enfrentas la situación. La gran pregunta que te debes estar haciendo es: ¿Cómo lo hago?

 

Bueno, es necesario aprender nuevas maneras de entender las cosas en tu vida. El esfuerzo por conocer lo que está sucediendo es fundamental. A veces tenemos miedo de ver las cosas como son, pues creemos que nunca vamos a descubrir la solución.

 

Pero, como cualquier enfermedad, si no la enfrentamos, nunca la vamos a curar. Aquí el conocimiento no lo es todo, debemos sumarle creatividad y curiosidad. ¿Qué significa eso? Darle «riendas sueltas» a tu imaginación, y pensar formas creativas de solucionar los problemas.

 

Siempre con la verdad y buscando lo mejor. No te metas en peores problemas. A veces hay que cambiar nuestra manera de pensar. Con esto quiero entrar en nuestro tercer punto: las creencias que tenemos sobre nuestra vida.

 

3. Refuerza y evalúa tus creencias

 

A lo largo de nuestra vida, vamos construyendo ciertas afirmaciones o pensamientos que son la base o fundamento de todo lo que hacemos. Son unas ideas más o menos conscientes, incluso, en algunas personas, muy inconscientes, que influyen fuertemente en nuestra manera de vivir y comportarnos.

 

Algunas veces pueden ser mentiras, y solamente nos entristecen y nos hacen ver la vida de manera muy equivocada. Debemos estar dispuestos a cuestionar nuestras creencias, aunque sean fundamentales. Si percibimos que algo no está bien, ¿cuál es el problema de cambiar algo en la vida?

 

Ahora, no se trata de cambiar por cambiar. ¡Ojo! Se trata de buscar lo que es lo mejor para tu vida. Para eso tienes que dar cuatro pasos importantes:

 

Primero: darte cuenta de los posibles problemas y descubrir por qué te hacen sentir así.

 

Segundo: escribir para tomar distancia y perspectiva objetiva. Muchas veces estamos tan involucrados en el problema que somos incapaces de tener una mirada imparcial.

 

Tercero: cuestionar el por qué hacemos las cosas como las hacemos. No hay ningún problema en buscar otra forma de vida, si es que realmente nos ayuda a ser más felices.

 

Y en cuarto lugar: todo esto tiene sentido, en la medida que cambias lo necesario por la verdad. Ver los hechos con objetividad y buscar la verdad ocurrida. Esta actitud abre posibilidades nunca pensadas y permite una nueva forma de vida que nos hace más felices. No se trata de vivir según los propios gustos o caprichos, sino de acuerdo con lo que realmente le aporta valor a mi vida. ¡Adiós negativismo!

 

4. Pregúntate a ti mismo, ¿qué quieres?

 

Ahora toca un esfuerzo de tu conciencia y libertad. Buscar no lo que los otros piensan de ti, sino lo que tú ves de tu vida. El camino y forma de vida es tuyo. Es tu vida, es tu opción, es tu libertad para optar la manera de vivir. Es tu decisión elegir qué camino quieres recorrer.

 

Los demás no ven y no piensan como tú, además, no son conscientes, profundamente, de lo que tienes en el corazón o conciencia. Yo soy el que debo descubrir el norte de mi vida. No vivir el norte que los demás quieren para mi vida.

 

Reorientar lo que sea necesario. Ser dueño de mi vida. Poder pensar lo que quiera y poder cambiar mi vida con una nueva creencia. Si no soy yo el que controla mi vida, ¿entonces quién? Aquí hago una pausa para mencionar que en todo esto claramente debe estar presente Dios. Él debe ser nuestro norte, nuestro camino, nuestro guía.

 

Pero soy yo el responsable de mi vida, ya sea para bien o para mal. Yo soy quien elijo mi destino. No puedo dejar en las manos de otros la felicidad de mi vida. Dios nos ayuda, nos consuela, nos alienta, pero también necesita que nosotros actuemos.

 

Ahora, algo muy importante, es buscar lo verdadero, bueno y justo para tu vida. No se trata de hacer lo que se nos ocurra, en un arrebato de rebeldía y disconformidad. Hacer lo que se nos antoje, porque sí, sin motivos ni propósitos, porque así me apetece. Está en juego tu vida, así que asume tus decisiones y ejerce tu libertad con mucha seriedad y responsabilidad.

 

5. Sé perseverante y paciente contigo mismo

 

Estos ejercicios no son fáciles, debo reconocerlo, toman tiempo. Y el negativismo puede hacernos pensar que todo está perdido algunas veces. Pero el impacto en tu vida es real si decides seguir estos consejos, y si logras contrarrestar las cosas negativas que te encadenan, verás cómo la alegría y felicidad se harán realidad poco a poco.

 

Es una actitud ante la vida, ante las adversidades. Si te cuesta hacerlo, sé paciente. Sé amable contigo mismo. Un paso cada día. Cambia poco a poco. Recuerda que hay creencias y hábitos en la vida que están muy enraizados o profundamente metidos en nuestro inconsciente.

 

Así que ponte en las manos de Dios, confía en la Virgen y pide el auxilio del Espíritu Santo para que, por medio de la oración, el Señor te de las fuerzas que necesitas para cambiar todo aquello que te impide ser feliz. ¡Ánimo y decídete a decirle adiós al negativismo!

 

 

*Publicado originalmente en Catholic-Link 

 

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Por Jorge Soley/InfoCatólica - 04.06.2020

 

 

No es infrecuente tener que escuchar aquella tontería de que la fe impide el pleno desarrollo de la capacidad de razonar. Se han llenado páginas y más páginas sobre el tema, demostrando que la realidad es justa la contraria: la fe ilumina el intelecto y nos abre a perspectivas de conocimiento que sin ella no alcanzaríamos. No voy a insistir sobre ello. Me limitaré a compartir con ustedes lo que he descubierto en el libro de Ernest Hello, Fisonomías de santos, en el capítulo que el autor dedica a san Bernardo.

 

Lo que he descubierto allí es un ejemplo concreto de la hondísima penetración psicológica del santo. Una fina penetración dedicada a sus monjes pero que se puede aplicar a todos los estados y situaciones y que parece, por cierto, escrita para nuestros días.

 

Hello hace referencia a un texto de san Bernardo, el Tratado de los diversos grados de la humildad y el orgullo, y nos explica cuáles son los doce grados del orgullo:

 

1. La curiosidad.

 

2. La ligereza de espíritu, como cuando «la excelencia de que alardea entrega al orgulloso a una alegría pueril».

 

3. La alegría inepta, que quiere ser admirada.

 

4. La jactancia: «si no hablara, reventaría… Se anticipa a las preguntas, contesta sin ser preguntado, él mismo se hace las preguntas y respuestas». ¡Qué fácil es conocer alguien así!

 

5. La singularidad: «Durante las comidas pasea la mirada por las mesas y si ve a otro monje comer menos que él, se lamenta de ser aventajado: entonces va escatimándose lo que antes creía serle indispensable, pues teme más la pérdida de su gloria que los tormentos del hambre. Vela en las horas de dormir y duerme en el coro». Lo importante es ser diferente, singular (en Cataluña, sin ir más lejos, sufrimos de una plaga de orgullosos de este tipo).

 

6. La arrogancia: «no es que en lo que dice y hace crea ostentar su religiosidad, sino que sinceramente se tiene por el más santo de los hombres». Hello se admira aquí de la notable observación de san Bernardo: es una arrogancia sincera, el orgulloso está convencido de que lo que se atribuye es verdadero.

 

7. La presunción: «Si el monje que llega al séptimo grado del orgullo no es elegido prior al venir la ocasión, dice que su abad tiene celos de él o que se ha engañado». Pueden cambiar prior por director, secretario general, ministro, arcipreste o el cargo que quieran.

 

8. Es cuando el hombre defiende sus falacias. Grado peligrosísimo, del que es muy difícil volver. Escribe san Bernardo: «Hasta este punto el orgulloso no ha hecho más que practicar el orgullo, pero al llegar aquí lo convierte en teoría. El mal parece bien». Una cosa es pecar, otra mil veces peor elaborar una teoría para demostrar que esa acción en realidad no es ningún pecado, sino algo bueno y meritorio. Las semejanzas con el segundo binario ignaciano son evidentes. Comenta Hello: «Cuando las cosas cambian de nombre, cuando al hombre el mal le parece bien y el bien le parece mal, entonces va sumiéndose en un pecado más tenaz, frío, pesado, más difícil de curar». Hacer pasar el bien por mal y viceversa: lo que vemos a diario.

 

9. La confesión simulada: quien presentaba sus faltas como algo bueno ahora va incluso a exagerarlas. «Lejos de excusarse, exagera su falta». El colmo, pero algo bien lógico si se piensa.

 

10. La rebelión: «el que antes se acusaba sin verdad y sin humildad, ahora arroja la máscara y desobedece abiertamente».

 

11. La «libertad» del pecado: «se ha roto toda traba» y uno se cree libre haciendo lo primero que le viene en gana.

 

12. La costumbre de obrar mal: «llega la costumbre y entonces todo ha concluido».

 

*Publicado originalmente en InfoCatólica

 

Por Regino Navarro Ribera/LaFamilia.info - 13.05.2020

 

Foto: freepik 

 

El concepto y la frase “nueva normalidad” se ha puesto de moda para referirse al estilo de vida que viviremos de ahora en los próximos meses y en los próximos años, a consecuencia de tener que convivir con el virus que ha trastornado nuestra vida. Como una aproximación intuitiva, me he atrevido a hacer un perfil de esta nueva normalidad. Así la describo, aclarando que me enfoco especialmente en los estratos medios y altos.

 

1. La seguridad en temas de salud y el auto cuidado, crearán una cultura extendida e interiorizada. La prevención hacia los demás, para prevenir cualquier tipo de contagio, estará muy presente. La familia es la unidad a la que hay que proteger y cuidar, lo demás ocupa un segundo lugar.

 

2. Las relaciones sociales, en términos de cercanía física, se reducirán a un círculo pequeño de tipo familiar y de amistad cercana. Las salidas fuera de casa serán menores que antes. Las reuniones en restaurantes, cines, etc. serán más familiares y escasas.

 

3. La naturaleza se pondrá de moda como territorio de para estar, descansar y disfrutar, pero en familia. Esta tendencia estará acompañada por un incremento de la valoración y exigencia en el cuidado del medio ambiente.

 

4. Las compras por internet serán muy frecuentes tanto en temas de hogar como de trabajo. Existirá mucha facilidad para hacerlo así. El ahorro se impone, por eso cada compra se piensa mucho y bien.

 

5. Los temas espirituales, no necesariamente religiosos, estarán de moda. Muchas personas tendrán inquietudes sobre temas humanos y sociales. Las personas que practican una religión fortalecerán su fe. Ayudar a otros formará parte del estilo de vida de muchas personas.

 

6. Los centros educativos se irán acondicionando para impartir una educación con modalidades presencial y remota. Habrá menos enseñanza y más aprendizaje. La socialización será menor pero más intencional.

 

7. Los hogares, los edificios y urbanizaciones tendrán más posibilidades para el entretenimiento, el ejercicio y las celebraciones. Se invertirá dinero para lograr este fin.

 

8. La movilidad en las ciudades disminuirá, porque las personas se transportan menos. Los medios de transportes serán mejores paulatinamente, así como la disciplina de la gente en su uso, todo por el control que ejercerá la misma ciudadanía.

 

9. Antiguos valores se ponen en alza: austeridad, aceptación del sacrificio, valoración del esfuerzo, paciencia, etc. Y otras actitudes menos usuales: Hacer ostentación de lujos está mal visto, igual que cualquier cosa que sea extravagante. La elegancia está en lo natural, en lo simple, en lo sencillo. La resiliencia gana muchos puntos…

 

10. Se gastará más en salud, sobre todo en servicios realmente buenos y personalizados. Se exigirá más a las entidades relacionadas con la salud. Todo lo que se refiere a vida saludable se fortalecerá: alimentación, ejercicio, descanso, etc. La telemedicina estará a la orden del día.

 

11. En los trabajos que no sean operativos o no directamente de servicios se irá abriendo camino el teletrabajo, con sus ventajas e inconvenientes. El trabajo por objetivos y la orientación a logros serán competencias claves.

 

12. La tecnología tendrá un papel predominante, y se dedicará dinero para intentar estar al día en equipos y en conocimientos. Los avances tecnológicos se socializarán de modo más dinámico que en la actualidad.

 

13. Las competencias tecnológicas tendrán un papel más importante. El aprendizaje informal por internet es más valorado. Las comunidades virtuales, tanto de aprendizaje como sociales, formarán parte de la vida diaria de las personas.

 

14. La vida de familia ganará en calidad; hay más valoración y conocimiento de las personas del núcleo familiar entre sí. Existirá mayor exigencia personal, familiar y social para lograr el equilibrio familia-trabajo.

 

15. La tolerancia a la corrupción, por parte de personas no involucradas, será menor. Habrá más de vigilancia y castigo social a instituciones y personas sí involucradas.

 

*Por Regino Navarro Ribera - Director LaFamilia.info

 

 

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diocesisdeavila.com - 20.05.2020

 

Foto: prostooleh

 

Llevamos varias semanas en confinamiento estricto y ya en algunos países han comenzado a flexibilizar un poco las normas confiando en el buen comportamiento de las personas. Sin embargo, ahora que tendremos la posibilidad de “salir”, “gastar”, “comer”, es cuando más autocontrol debemos tener.

 

Compartimos entonces las siguientes pautas de Caridad López, directora técnica del Centro de Orientación Familiar de la diócesis de Ávila, quien señala que "aunque las medidas de alivio están sin duda mejorando nuestro ánimo, aún tenemos un largo camino hasta recobrar la tan ansiada normalidad. Voy a dar cinco pautas para reforzar el autocontrol, para de esta manera mejorar nuestra capacidad de adaptación a situaciones tan extremas como la que estamos atravesando", añade.

 

"El autocontrol es la capacidad de ejercer control sobre uno mismo, es decir, ser capaces de dominar nuestros pensamientos y nuestra forma de actuar. Pero, ¿cómo podemos mejorarlo?" Estas son las 5 claves:

 

1. Identifica tu comportamiento: sé consciente

 

Ser conscientes de nuestra conducta nos ayuda a mejorar nuestro autocontrol. De otra manera, si no eres consciente de tu comportamiento y rutinas actuales será muy difícil que puedas trabajar tu autocontrol.

 

2. Trabájalo todos los días: crea hábito

 

El autocontrol se trabaja todos los días, no es cuestión de fijarnos unos objetivos los lunes y el martes olvidarlos. Es importante, crear hábitos ya que de esta manera reforzar nuestro autocontrol será mucho más sencillo.

 

3. Evita discutir contigo mismo: aprovecha rutinas

 

No te obligues a vivir en una continua toma de decisiones, ya que es agotador y resta fuerza de voluntad. Intenta establecer rutinas que mantengan el equilibrio entre el objetivo marcado y la flaqueza que puedas tener algunos días.

 

4. Identifica lo que haces bien y recompénsate

 

Este es un aspecto al que no solemos prestar mucha atención y sin embargo, es un aspecto fundamental para reforzar nuestro autocontrol. Identificar lo que hemos hecho bien y premiarnos por ellos, es esencial para fortalecer nuestra autoestima y mantener la constancia en los hábitos.

 

5. Fuera culpabilidades: céntrate en seguir mejorando

 

No te culpes ni te juzgues. No eres débil o incapaz cada vez que tu comportamiento no es el que desearías haber tenido. No caigas en la culpabilidad y condena hacia ti mismo. El autocontrol es algo que se entrena día a día. Identifica cuál ha sido la conducta errónea y trata de no volver a repetirla.

 

 

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Sándor Márai - 11.05.2020

 

 Libro "El último encuentro" - Sándor Márai 

 

“Éramos amigos, y no hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad”

 

“Éramos amigos, y esta palabra tiene unos significados cuya responsabilidad solo la conocen los hombres. Tienes que ser consciente de la absoluta responsabilidad que contiene esta palabra. Éramos amigos, y no hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad. Ni siquiera una pasión devoradora puede brindar tanta satisfacción como una amistad silenciosa y discreta, para los que tienen la suerte de haber sido tocados por su fuerza”.

 

“Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. No espera ningún galardón, no idealiza a la persona, que ha escogido como amiga, ya que conoce sus defectos y la acepta así con todas sus consecuencias… ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca una recompensa? ¿No sería obligatorio aceptar al amigo desleal de la misma manera que aceptamos al abnegado y fiel?… Y si uno entrega a alguien toda la confianza de su juventud, toda la disposición al sacrificio de su edad madura y finalmente le regala lo máximo que un ser humano puede dar a otro, si le regala toda su confianza ciega, sin condiciones, su confianza apasionada, y después se da cuenta de que el otro le es infiel y se comporta como un canalla, ¿tiene derecho a enfadarse, a exigir venganza? Y si se enfada y pide venganza, ¿ha sido un amigo él mismo, el engañado y abandonado?”.

 

“Y si un amigo nuestro se equivoca, si resulta que no es amigo de verdad ¿podemos echarla la culpa por ella, por su carácter, por sus debilidades? ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca una recompensa? ¿No sería obligatorio aceptar al amigo desleal de la misma manera que aceptamos al abnegado y fiel? ¿No sería justamente la abnegación la verdadera esencia de cada relación humana, una abnegación que no pretende nada, que no espera nada del otro?”.

 

“¿Qué se esconde detrás de la amistad? ¿Simpatía? Se trata de una palabra hueca, poco consistente, cuyo contenido no puede ser suficiente para que dos personas se mantengan unidas, incluso en las situaciones más adversas, ayudándose y apoyándose de por vida… ¿por pura simpatía? ¿O se trata quizás de otra cosa?…

 

*Del libro "El último encuentro" de Sándor Márai 

 

 

 

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