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Por LaFamilia.info
 

Foto: rawpixel 

 

“La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla (Benjamín Franklin)” Y no sólo la pobreza material sino también la espiritual. La falta de una adecuada educación de la voluntad, y de valores como la templanza y la fortaleza, son algunas de las causas.

 

La pereza es sinónimo de negligencia, desgano e indolencia. Es ausencia de energía. La pereza es la falta voluntaria de esfuerzo físico o mental que hace que el desempeño en cualquier área de nuestra vida sea pobre y mediocre, lo que impide avanzar en los proyectos y ambiciones personales.

 

La pereza, reina del fracaso

 

No es lo mismo tener pereza por un rato, a ser perezoso. Cuando la pereza se convierte en un estado de vida anímico predominante, puede conducir fácilmente a la tristeza y al fracaso.

 

¿Por qué se cae en la pereza? En la mayoría de los casos se debe a la dejadez en pequeñas cosas, a evitar de modo continuo el esfuerzo que lleva consigo algo costoso, a rasgos asociados a la inmadurez, además a una deficiente educación de la voluntad y a la falta de valores como la templanza y la disciplina.

 

La pereza conduce al desorden y la ineficiencia; convirtiéndose en la enemiga del éxito y del progreso. En resumidas cuentas, la pereza no lleva a nada bueno, por eso se dice que “es la madre de todos los vicios”.

 

5 Acciones para derribar la pereza

 

La pereza se combate con determinación, constancia y voluntad. Es una elección personal. Las siguientes acciones ayudan a cumplir este propósito.

 

1. Encontrar motivaciones que de verdad lo ilusionen 

 

Éstas son la gasolina de la mente.

 

2. Ejercitar la fuerza de voluntad 

 

La persona madura debe ser capaz de dominar los deseos, las emociones y las acciones; y no ser dominada por ellas. Por eso no se permita aplazar tareas, hacerlas a medias y ser mediocre en cualquier asunto; sea firme en lo que se ha propuesto, exíjase usted mismo.

 

3. Trazarse metas y cumplirlas

 

El hecho de demostrarse a sí mismo de lo que es capaz, le dará la seguridad y el entusiasmo para continuar en ese camino del esfuerzo. La satisfacción es la mejor recompensa.

 

4. Cambiar de actitud

 

Quejarse continuamente y cerrarse en negativismos, son formas de alimentar la pereza. Deshágase de esa “mala onda” y verá resultados muy diferentes.

 

5. Disfrutar de cada progreso

 

Muchas veces en el recorrido surgen satisfacciones mayores que el mismo fin.

 

La pereza en la familia

 

En la vida todo requiere un esfuerzo, nada es fácil ni gratuito. Por eso es fundamental educar a los hijos en estos valores, les ahorrará muchos problemas en su vida. En estos artículos brindamos pautas a seguir:

 

¿Hijos perezosos?: cómo educar en el esfuerzo

Hijos responsables: 5 claves para lograrlo

 

 

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