ACI - 08.11.2019

 

Foto: jcomp 

 

El Arzobispo de Nueva York, Cardenal Timothy Dolan, alentó a recuperar una serie de “ricas tradiciones” muchas veces olvidadas por los católicos, y que considera “poderosamente providenciales para mantener a las familias unidas, fuertes, saludables y santas”.

 

En una publicación en su blog, titulada “Nuestras bellas tradiciones católicas”, el Cardenal Dolan dijo que “nosotros en la Iglesia tenemos un tesoro de actos de oración y devoción, simples, caseros, probados que mantienen fuertes a los matrimonios y las familias, enamorados y cerca de Dios”. El problema, advirtió, es que hemos olvidado y no ponemos en práctica muchas de estas tradiciones. “Necesitamos toda la ayuda posible en estos días de tensión, confusión y desafío en la vida matrimonial y en la familia”, señaló.

 

Estas son las 13 tradiciones que recomienda recuperar el Arzobispo de Nueva York, aunque aseguró que “pueden ciertamente añadir (más) a la lista”:

 

1. Celebraciones alegres pero sencillas de bautismos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios y aniversarios de matrimonio.

 

2. Adorar a Dios fielmente juntos como una familia en la Misa dominical, y preservar los regalos de tiempo de calidad y una comida juntos, al menos en el Día del Señor, si no se puede más a menudo durante la semana.

 

3. Tener agua bendita, crucifijo, Biblia e imágenes de Jesús, María y los santos en nuestras casas.

 

4. Una verdadera celebración del Adviento, mientras nos preparamos a celebrar el nacimiento de Jesús.

 

5. Una atención especial a la preparación del pesebre de Navidad en la casa.

 

6. El cumplimiento en familia de la Cuaresma, especialmente a través de prácticas penitenciales comunes, mayor compasión por los pobres, enfermos y necesitados, y acercamiento como familia al sacramento de la reconciliación.

 

7. Dar a los niños nombres bíblicos y cristianos.

 

8. Tomar con mucha seriedad los deberes de los padrinos en el bautismo y la confirmación.

 

9. Pedir a un sacerdote que bendiga un nuevo hogar.

 

10. Peregrinaciones familiares.

 

11. Reunirse en torno a familiares que están enfermos y moribundos, y unirse en la fe en el momento de la muerte y el entierro.

 

12. Recordar a los padres y a los miembros de la familia en la Misa, en el aniversario de su muerte.

 

13. Pedir la bendición de los padres expectantes y la intercesión especial para parejas que luchan por concebir un bebé.

 

 

 

Por Silvana Ramos/Catholic-Link 

 

 

 

Nos encontramos en un momento especial de la historia en el que se cuestionan los roles dentro y fuera de casa. Los estereotipos muchas veces se satanizan y pareciera que el despliegue personal tiene que ver casi y exclusivamente con el desarrollo y la capacidad de diversión y disfrute individual, es decir «hacer lo que quiera».

 

En este contexto voltear la mirada y reconocer el trabajo que hace un ama de casa, no solo no se hace difícil sino que muchas veces es catalogado como una labor inferior. El hogar es visto más como un lugar de encierro y sufrimiento que como un lugar de despliegue y alegría.

 

El siguiente video representa muy bien esta realidad. 

 

  
  

 

Cuidar a los hijos, administrar la casa, limpiar, cuidar a los ancianos, lavar, planchar, cocinar, y tener la casa básicamente en orden y cuidada no es un trabajo menor. Es un trabajo bastante exigente que necesita de una serie de habilidades que, afortunadamente, muchas mujeres descubren naturalmente, pero que no estaría demás que puedan capacitarse y prepararse con anticipación. No solo para poderlo hacer eficientemente sino disfrutando de él y administrando mejor el tiempo.

 

Millones de mujeres alrededor del mundo se dedican a esta labor, esto influido tanto por la naturaleza como por la cultura. Si es la madre la que lleva al hijo en el vientre y su presencia es de suma importancia durante los primeros años del niño, es necesario que alguien salga a conseguir los medios económicos para sostener (económicamente) al hogar, labor que ha recaído en los varones principalmente.

 

El valor de una mujer en el hogar

 

Pareciera que esta distribución del trabajo nos hizo mal entender que quien traía el dinero al hogar gozaría de una posición de privilegio e incluso muchas veces de dominación frente al que no lo hacía. Hoy por hoy creo que tenemos el conocimiento suficiente para entender que si bien hemos incorporado esta distinción en nuestra vida, no es la correcta. 

 

La labor dentro de casa, que en su mayoría desempeñan las mujeres, es de un valor enorme. Recuerdo cuando mi esposo y yo discutimos la posibilidad de mi renuncia laboral para dedicarme al cuidado cercano de los niños. No fue una decisión fácil, y mucho tenía que ver con la sensación de perder mi «independencia», por no aportar económicamente al hogar.

 

Mi esposo, astutamente, hizo un ejercicio matemático. Calculó cuánto valía la hora de mi trabajo (según lo que ganaba mensualmente en la oficina), y llegó a la conclusión, que por el número de horas diarias (muchas más que en la oficina), finalmente estaría aportando más de lo que aportaría trabajando en un empresa.

 

Decisiones que se toman juntos

 

Agradezco este ejercicio, pues en ese momento sirvió de motivación. Hoy mirando hacia atrás no cambiaría por nada la decisión que juntos tomamos. No solo porque eventualmente mis hijos crecieron y yo tuve espacios para desarrollarme en otras labores intelectuales, sino porque la experiencia de conocer, cuidar y administrar mi hogar, se convirtió en una actividad valiosísima para mí.

 

Disfruto hacerlo porque a quienes impacta mi labor directamente es a quienes más amo. Porque además mi labor es reconocida por todos los miembros de mi familia. Porque ser ama de casa (mi labor principal) es para mi una alegría y un lugar de despliegue personal.

 

Reconocer esta labor no solo se hace necesaria por justicia, sino que creo que necesita ser vista con otros ojos. No se trata de un carga, no se trata de un trabajo menor, no se trata de algo de menor categoría y jamás se debería tratar como la responsabilidad única de una sola persona.

 

Ser ama de casa debería verse como una labor de amor colaborativa, donde todos los miembros colaboran. Sí, tal vez bajo la «gerencia» de la madre, teniendo como objetivo el bien común, movidos por el amor profundo del uno al otro, por el amor de una familia.

 

*Publicado originalmente en Catholic-Link

 

Colaboración FamilyandMedia.eu - 01.02.2019

 

 Foto: Freepik

 

Nada más hermoso que la relación que existe entre abuelos y nietos, es un amor que se nutre mutuamente y las vivencias que comparten entre ellos quedan plasmadas por siempre en sus corazones, ¡así que los planes con los abuelos no pueden faltar! ¡Y qué tal una tarde de película! Aquí te dejamos 3 recomendaciones que nos comparten desde FamilyandMedia

 

1. Princesa por sorpresa (Pretty Princess, 2001, dirigida por Garry Marshall)

 

Mia, la quinceañera protagonista de esta comedia, es la clásica chica más bien patosa (típico personaje de relato romántico) que luego se transforma: en el cole no es popular, tiene amistades más bien superficiales, y sus compañeras le toman el pelo. Pero, de repente, se convierte en la heredera al trono de un reino llamado Genovia. Al morir su padre, descubre que Clarisse, la reina de ese principado, es su abuela.

 

Mia empieza a recibir lecciones de etiqueta de su abuela, para poder convertirse en una buena princesa. Pero su nueva situación de futura heredera al trono la llevará a una crisis: llegará a pensar seriamente en renunciar al derecho de sucesión.

 

Los mundos de Mia y Clarisse son totalmente distintos: la primera es una niña desordenada, poco habituada a respetar las reglas de sociedad; la segunda, una elegante reina que no admite errores. Para que el reino tenga su heredera, será necesario que la abuela aprenda a aceptar y valorar la originalidad y la espontaneidad de la chica, mientras que ésta deberá ser más dócil a los consejos de la abuela. Sólo cuando la primera se disponga a renunciar a su rigidez, y la otra a su despreocupación, el Reino podrá tener un futuro.

 

Por qué aconsejamos esta película:

 

Esta historia, simpática y agradable, puede ser entendida como una bella metáfora, y que además puede ser útil: sólo si los jóvenes y los mayores (empezando en las familias) saben colaborar, uniendo la sabiduría de quien ha vivido el pasado y la vitalidad de quien está proyectado hacia el futuro, es posible construir una sociedad en el presente.

 

2. Up, una aventura de altura (2009, dirigida por Peter Doctor y Bob Peterson)

 

Carl y Ellie, protagonistas de este conmovedor largometraje, se aman sincera y profundamente desde niños, y pasan juntos una vida plena y feliz. Pero por culpa de una enfermedad sin posible curación, Ellie muere dejando a su marido solo y con un enorme vacío. Lamentablemente, no pudieron tener hijos, aunque los deseaban mucho; esto no impidió a los dos cónyuges seguir muy unidos y complementarse. Pero tras la muerte de su mujer, el peso de la soledad se le hace insoportable a Carl.

 

Durante tiempo, el anciano no encuentra motivos para reaccionar y, en cierto sentido, también él se deja morir. Se hace arisco y asocial, y sigue viviendo en la misma casa, oponiéndose con todas sus fuerzas a la idea de dejar que la derriben, impidiendo así la construcción de un nuevo barrio residencial.

 

A raíz de una fea discusión con un obrero, un tribunal sentencia que el anciano, declarado incapaz de cuidar de sí mismo, deberá ser llevado a una residencia, y la vivienda a la que está tan ligado será destruida. La noche antes de su entrada en la casa de reposo, cuando ya Carl casi se ha resignado a su suerte, empieza la aventura más sensacional de su vida. De un modo irreal pero sugestivo, el anciano logra desprender su casa del suelo gracias a un gran número de globos de muchos colores, para alzarse en vuelo y partir hacia las cataratas Paraíso, meta soñada por él y su esposa durante toda la vida. Carl emprende el viaje confiado y contento, pero pronto deberá enfrentarse a un pequeño inconveniente: fuera de la puerta, suspendido en el aire con él, está Russel, un jovencísimo boyscout que hace tiempo que persigue al anciano para “ayudarle”, y recibir así un distintivo que le ganaría la estima de su padre, siempre distraída y ausente.

 

Inicialmente molesto por la presencia del chico, el anciano acabará por encariñarse con Russel durante el viaje, y entre los dos se establecerá una relación maravillosa llena de complicidades y de apoyo mutuo, una relación sin que envidiar al vínculo especial que existe entre un abuelo y un nieto. Gracias a Russel, Carl descubrirá que en la vida hay siempre personas por las que vale la pena esforzarse y reaccionar frente al sufrimiento.

 

Russel, con su simpatía y sus ganas de hacer cosas, devolverá la sonrisa al anciano, mientras que Carl, con sus delicadezas y sus consejos, será para el chico la guía y el punto de referencia que, de forma inconsciente, buscaba desde hacía tiempo.

 

Por qué la aconsejamos:

 

Este filme puede infundir valor y esperanza en ancianos que se sientan vacíos e inútiles. A cualquier edad, y quizá en especial en la vejez, uno tiene mucho que ofrecer, sobre todo a los chicos, que necesitan guías sabios, fuertes, cariñosos.

 

3. El Principito (Le Petit Prince, 2015, dirigida por Mark Osborne)

 

La protagonista de esta historia es una niña con dos padres ausentes y distraídos, muy absorbidos por el trabajo, e incapaces de comprender sus necesidades. Sin darse cuenta, la tratan como una adulta y la encierran en una maraña de deberes y obligaciones, olvidando lo más importante para ella: el juego y la fantasía.

 

La niña trata de evadir esa rutina haciéndose amiga de su viejo y estrambótico amigo de casa, Antoine de Saint-Exupéry, el célebre autor del libro El Principito; con su ayuda se sumergirá en un mundo fantástico.

 

La relación que nace entre los dos se parecerá pronto a la de un abuelo y su nieta: ella no podrá prescindir de escucharle y hacerle preguntas, él no podrá pasar sin la mirada asombrada y soñadora de la pequeña.

 

También en este caso el abuelo es “adoptivo”, no de la familia de sangre, pero la película logra igualmente desvelarnos que ancianos y niños se necesitan unos a otros: los primeros, para seguir riendo y jugando, a pesar de los sufrimientos que han afrontado en la vida; los segundos, para aprender algo de las numerosas experiencias acumuladas por quien ha vivido más tiempo.

 

Por qué la aconsejamos:

 

Muchas veces, los abuelos son puntos de referencia insustituibles para los niños. Esta película demuestra que, para los ancianos, es enriquecedor entretenerse con los más jóvenes para mantener una mente activa y chispeante, y también es importante para los más pequeños escuchar a quienes tienen mucho que contar.

 

¿Qué tal? ¿Te gustaron? Si es así, toma de la mano a tus nietos, alquila uno de estos filmes y disfrútalos con ellos...

 

Colaboración de www.FamilyandMedia.eu para LaFamilia.info 

 

Cecilia Zinicola/Aleteia.org - 13.05.2019

 

Foto: Freepik

 

¿Qué podemos hacer de manera práctica para cuidar el tesoro de la familia? La clave es fortalecerla para así buscar que exista un ambiente lleno de armonía, amor, empatía, solidaridad, respeto, y así lograr que permanezca unida ante las adversidades. Estas son 8 herramientas que nos ayudarán a en este propósito:

 

1. Alimentar el amor de los padres

 

El mejor regalo que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre, y una madre amar al padre de sus hijos. Incluso aún cuando por alguna circunstancia de la vida haya una situación de separación entre ellos, es esencial que exista una buena relación.

 

El amor es lo que fortalece a la familia. Un padre ama a sus hijos amando a su cónyuge. Los  hijos necesitan muchas cosas, pero hay una que es fundamental y es respirar, alimentarse y vivir del amor de sus padres.

 

2. Darle tiempo a la familia

 

La vida se compone de tiempo y si no se le entrega tiempo a la familia, se pierde el gozo profundo y cercano de vivir el amor con los seres queridos. Hay muchos hijos que pasan mucho tiempo solos y se sabe que la buena crianza no se puede dar en soledad. 

 

Hacer actividades juntos y ofrecer tiempos exclusivos pueden hacer una gran diferencia como por ejemplo llevar a un hijo a hacer las compras o preparar algo especial en el día de su cumpleaños. Los tiempos de exclusividad nunca se olvidan y permanecen para siempre.

 

3. Practicar la solidaridad en familia

 

Hacer actos de solidaridad en familia es una manera de cuidarla. Más allá de hacer un bien al involucrarse en una buena causa donde siempre se aprenden valores, une mucho a la familia hacer el bien juntos. Es una manera enriquecedora de desarrollar la vida familiar.

 

Da mucha satisfacción alimentar obras buenas donde cada uno tiene un rol y descubre dones y habilidades propias que poniéndolas al servicio de la comunidad pueden llevar a concretar resultados positivos y proporcionar un mejor ambiente tanto dentro y como fuera del hogar. 

 

4. Orar en familia

 

Darle a Dios un espacio en la familia alimenta la esperanza, la confianza de la fe y la providencia que siempre la acompaña. No hay nada que no podamos resolver contando con la ayuda divina y la conciencia de que no estamos solos.

 

Los padres podemos fomentar la unión con Dios de muchas maneras, por ejemplo: la oración antes de dormir, bendecir la mesa en las comidas, a través de la música reunidos alrededor de una chimenea o haciendo una caminata en la naturaleza.

 

5. Planificar tareas con otros familiares

 

Cuidar la familia también requiere estar presente para la familia más extensa. Organizar y participar de eventos familiares donde todos se reúnen es importante para compartir y generar vínculos saludables.

 

Sin embargo saber planificar el tiempo de atención que necesitan nuestros padres ancianos como por ejemplo al llevarlos al médico, es clave para que esos tiempos que no son los de la familia propia no entren en conflicto y sea posible armonizar ambos.

 

6. Defender los derechos de la familia

 

Las familias unidas consiguen cosas que no se podrían lograr de manera individual para cuidar la familia propia y la de los demás manteniendo un papel protagónico para hacerse escuchar en la defensa de sus derechos.

 

En muchos países redes de familias están logrando que se sancionen leyes que favorecen la vida familiar, así como también que no se sancionen leyes que afectan la vida familiar porque esas familias organizadas se manifiestan ante empresas o legisladores que no las apoyan.

 

7. Llevar la familia a la agenda profesional

 

Organizar el tiempo es importante para incorporar a la agenda profesional los tiempos familiares. Poner en agenda eventos de la familia como actos escolares o actividades deportivas comunican a nuestros seres queridos que nos importan.

 

Hoy en día hay empresas que promueven esta filosofía donde al darle igual jerarquía a la actividad familiar, lo urgente no absorbe lo importante. La meta es lograr un balance de la vida laboral sin que invada a la familia para responder a ambas responsabilidades.

 

8. Ser líderes en la educación de los hijos

 

Para cuidar la familia los padres no deben renunciar a ser líderes en la educación de los hijos, especialmente en un área tan importante como es la sexualidad y la salud sexual. Es importante no dejar que otros ocupen ese lugar para aclarar dudas y responder a preguntas de manera más oportuna y completa.

 

Los padres pueden utilizar las circunstancias de la vida para poder iluminar las ideas y darles criterios a sus hijos a su debido tiempo y con un lenguaje adecuado, para demostrarles con argumentos sólidos que los valores nos convienen y que no son prohibiciones sino grandes afirmaciones para vivir amores de mayor calidad.

 

 

*Publicado bajo la alianza Aleteia.org y LaFamilia.info

 

ReL - 30.10.2018

 

Foto: Pixabay

 

A menudo, los acompañantes de ancianos y personas con enfermedades terminales nos asustamos, no sabemos cómo acompañarlos, o la inercia nos lleva a dejarlos en manos de la televisión, siempre encendida, que distrae pero no sana ni tranquiliza ni ayuda a resolver los temas pendientes.

 

En octubre, la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU celebra el "Mes de Respeto a la Vida" y suele divulgar una serie de materiales sobre este tema. Entre ellos se incluyen 10 ideas que nos pueden ayudar cuando llega el momento de cuidar a nuestros seres queridos en sus últimos momentos.

 

1. Invita a Dios a entrar en esta situación

 

El Papa Francisco ha dicho que "orar significa abrir la puerta al Señor a fin de que pueda hacer algo para reorganizar nuestras cosas"(1). El proceso de la muerte es un tiempo sagrado, una estación final para buscar el cierre de esta vida y prepararse para la siguiente en la esperanza de participar en la Resurrección de Cristo. Al llegar a esta etapa con un familiar o amigo, pide a Dios que nos acompañe a los dos.

 

2. Escucha a tu ser querido

 

Trata de descubrir los valores de tu ser querido y la mejor manera de honrar sus deseos. Esto requiere verdadera empatía. Puede ser difícil asumir que la persona no quiere lo mismo que tú piensas o que tú querrías en su situación. Escucha sin juzgar para que tu ser querido se sienta con la libertad de hablar abiertamente.

 

3. Infórmate sobre los cuidados paliativos

 

Hay que ser consciente de que los deseos de una persona de rechazar un tratamiento ordinario o proporcional (2) —o incluso pedir el suicidio asistido— suele originarse en el temor a la dependencia, impotencia o dolor. Ofrécete a hablar sobre esta preocupación u otras. Has de saber que los cuidados paliativos se centran en aliviar el dolor y otros síntomas, buscan satisfacer necesidades básicas y procurar comodidad. 

 

4. Sé constante en la compasión

 

Como nos recuerda el papa Francisco: "Compasión significa 'padecer con'"(3). Tu familiar o amigo tendrá altibajos. Has de reconocer esto como algo natural. Rodéales de amor, apoyo y compañía, basados "en el respeto incondicional de la dignidad humana, comenzando por el respeto al valor inherente de sus vidas" (4). El sufrimiento del paciente puede aliviarse con la empatía que le brindas y con cuidados paliativos de calidad del personal médico.

 

5. Ayúdales a cerrar sus asuntos pendientes 

 

Ayuda a tu familiar o amigo a definir proyectos personales sin terminar, preocupaciones financieras, relaciones sin resolver u otros asuntos que ocupen su mente. Según cambien las circunstancias, algunos objetivos tendrán que replantearse. Elaborar y llevar a cabo esta lista de asuntos pendientes puede ayudar a la persona a encontrar un propósito y sentirse más en paz.

 

6. Brinda oportunidades de reconciliación, de expresar amor y de tratar con Dios

 

Ira Byock, director médico de cuidados paliativos, enseña en su libro Las 4 cosas más importantes que decir "te amo", "perdóname", "te perdono" y "gracias" puede promover la tan necesaria sanación interior durante el proceso de la muerte. Puedes ayudar a procurar una transición pacífica a tu ser querido facilitando oportunidades para la reconciliación con otros y oportunidades para expresiones mutuas de amor y gratitud. Ofrécete a invitar a un sacerdote para que escuche su confesión y administre la Eucaristía como Viático (5) y el Sacramento de la Unción de los Enfermos. Todo eso sana el alma y nos prepara para reunirnos con el Señor.

 

7. Anima a recordar lo bueno del pasado

 

Nuestro apetito puede disminuir a medida que nuestro cuerpo necesita menos alimentos y líquidos al acercarnos al final. Proporciona a tu familiar o amigo porciones pequeñas de sus alimentos favoritos. Incluso si no puede comerlos, puede disfrutar su aroma y compartir contigo los recuerdos especiales que le evocan. Piensa en otras pequeñas cosas que puedes ofrecer que susciten recuerdos significativos, como fotos especiales o souvenirs.

 

8. Sé una presencia serena

 

Las personas que se acercan a la muerte pueden perder interés en muchas actividades que les eran agradables y preferir retirarse de su entorno. Tu simple presencia tranquila y paciente puede ser un apoyo importante mientras tu ser querido se prepara emocional y espiritualmente para la partida. Colocar el teléfono en otra habitación, poner su música favorita, leerle un pasaje favorito, rezar juntos o simplemente sentarte en silencio a su lado pueden ser muy reconfortantes.

 

9. Muestra ternura

 

Los moribundos necesitan la ternura del contacto humano personal. Pregunta a tu ser querido si podrías cepillarle suavemente el pelo, aplicar loción a sus manos o pies, o simplemente tomar su mano. Cuenta historias, ríe y comparte recuerdos para asegurarle que él es un don preciado, y en absoluto una carga.

 

10. Ten paciencia en la transición

 

La transición, el momento inmediatamente anterior a la muerte, puede traer cambios físicos rápidos en los patrones de respiración, o en el estado mental o emocional. Trata de ser paciente y deja que el "cómo" y el "cuándo" de la muerte sea entre Dios y su ser querido. Pide a Dios la sabiduría para saber qué palabras finales decir y cuándo. En la medida que puedas, permite a tu ser querido hacer la transición. Por ejemplo, podrías decirle: "Te quiero. Está bien que te vayas a tu morada final ahora".

 

Acompañar a un ser querido en sus últimos días es de enorme importancia y no tenemos por qué temer nuestras propias limitaciones. El Papa Francisco dice: "[Dios] viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos". (6)

 

---

[1] Papa Francisco, Misas matutinas en la capilla de la Domus Sanctae Marthae: Quien elige la mejor parte, 8 de octubre de 2013 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2013).

 

[2] Más información: United States Conference of Catholic Bishops, Directivas éticas y religiosas para los servicios católicos para servicios medicos de cuidado de salud, quinta edición (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2013). United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico (Washington, D.C.: United States Conference of Catholic Bishops, 2011).

 

[3] Papa Francisco, Audiencia general, miércoles 27 de abril de 2016 (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2016).

 

[4] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico, 10.

 

[5] El Viático es "la Eucaristía a un moribundo. Es el alimento necesario para el 'paso' de este mundo al Padre. Junto con la Penitencia y la Unción de enfermos, la recepción de la Eucaristía como Viático constituyen los 'últimos sacramentos' del cristiano" (Catecismo de la Iglesia Católica, Glosario). Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, nos. 1331, 1392, 1517, 1524-25.

 

[6] Papa Francisco, Misericordiae vultus (Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2015), no. 14.

 

[7] United States Conference of Catholic Bishops, Vivir dignamente cada día: Declaración acerca del suicidio asistido por un médico.

 

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2019 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme