Consumer - 24.03.2020

 

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En la mayoría de los países nos encontramos en cuarentena por el coronavirus y eso ha hecho que debamos almacenar alimentos para varios días. Lo importante es hacer compras efectivas y gestionar bien su almacenamiento para evitar que se estropeen. En el siguiente artículo de Consumer nos comparten unas cuantas pautas para hacerlo, consumir con responsabilidad y evitar el desperdicio de alimentos.

 

1. Planificar la compra en la medida de lo posible

 

Antes de ir a la compra, deberíamos planificar los menús a largo plazo (por ejemplo, para 15 días) de desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas, teniendo en cuenta el número de personas, para poder hacer una estimación de todos los alimentos que necesitamos (lo que incluye los ingredientes secundarios, como ajo, cebolla, aceite, etc.) y las cantidades que deberíamos adquirir. Un ejemplo: si uno de los menús para esos 15 días es un potaje de garbanzos para cuatro personas, nos bastaría con hacernos con un kilo de garbanzos, además de otros ingredientes.

 

2. Elegir alimentos con una larga vida útil

 

Resulta obvio, pero hay que remarcar que si hacemos una compra abundante para varios días, resulta fundamental elegir alimentos con una larga vida útil. 

 

Estos alimentos que duran son los siguientes: hortalizas y tubérculos poco perecederos (zanahorias, cebollas, ajos, patatas, pimientos, puerros, etc.); frutas poco perecederas (naranjas, manzanas, limones, peras inmaduras, etc.); pasta, arroz, harina, cereales (por ejemplo, copos de avena sin azúcares añadidos), en sus versiones integrales; legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, etc.); frutos secos y frutas desecadas (sin azúcar, sin sal y sin ningún otro añadido); ultracongelados (verduras, frutas, pescado, carne, marisco); conservas y platos preparados (legumbres, verduras, pescado, etc.); queso curado, pescado en salazón, huevos, carne y pescado para congelar en casa, leche, bebidas vegetales, café, infusiones, aceite, sal, vinagre, azúcar y pan tostado (mejor integral y sin sal ni azúcares añadidos).

 

Habría que aclarar que, a diferencia de lo que se suele pensar, su larga vida útil no se debe al uso de conservantes (que dicho sea de paso, son seguros), sino a la aplicación de métodos físicos, como la desecación o deshidratación (por ejemplo, en frutas desecadas, frutos secos, pasta, etc.), la congelación (en ultracongelados), la esterilización (en conservas, platos preparados, leche, etc.), la salazón (en pescados como el bacalao salado), etc.

 

Por supuesto, en caso de adquirir productos más perecederos que los anteriores, es mucho más importante consultar la fecha de duración. Así habrá que hacerlo en yogures, guacamole refrigerado, queso fresco, etc.

 

3. Elegir alimentos saludables y realizar actividad física

 

Durante este tiempo que estaremos en casa es muy importante tratar de mantener unos hábitos saludables, relacionados sobre todo con la alimentación y la actividad física.

 

En un encierro corremos el riesgo de caer en el aburrimiento y el estrés, sensaciones indeseables que a veces tratamos de combatir con el consumo de productos insanos (chocolatinas, patatas fritas, helados, galletas, cerveza, etc.). La mejor forma de eludirlo es no disponer de ellos; es decir, no comprarlos. Si queremos picar entre horas, es preferible optar por alimentos saludables (por ejemplo, bastones de zanahoria, fruta, etc.). De todos modos, para evitar esas sensaciones y, sobre todo, para combatir el sedentarismo, es conveniente dedicar unos minutos diarios a la práctica de ejercicio pensado para hacer en casa.

 

4. Gestionar la despensa y evitar el desperdicio de alimentos

 

A diferencia de lo que se cree, la mayor parte del desperdicio (el 42 %) no se produce en supermercados, restaurantes o industrias alimentarias, sino en los hogares. Se estima que, en España, cada persona tira a la basura medio kilo de comida a la semana, lo que hace que el despilfarro de los hogares al cabo de un año sea de 1,7 millones de toneladas.

 

Además de las cuestiones éticas que esto implica, debemos tener en cuenta que tirar comida es equivalente a tirar dinero. Y no solo eso. También supone un derroche de todos los recursos que han sido necesarios para obtener, procesar y transportar esos alimentos: agua, electricidad, combustible, mano de obra, etc.

 

Algunas medidas concretas para tratar de evitar o reducir el desperdicio alimentario son las siguientes:

 

- No comprar más de lo necesario, por nosotros y por los demás.

 

- Planificar la compra en la medida de lo posible, elaborando una lista basada en los menús que hemos previsto y el número de personas que los consumirán. En esa organización deberíamos situar en primer lugar los platos elaborados con alimentos de vida útil más corta para comerlos antes y evitar que se estropeen.

 

- Almacenar los alimentos en lugares adecuados, respetando las indicaciones que figuran en el etiquetado. Con los alimentos refrigerados y congelados no debería haber duda: debemos meterlos en el frigorífico y en el congelador, respectivamente. Los productos secos, como legumbres, conservas, etc. tendremos que colocarlos en un lugar fresco y seco, alejados de la luz solar, de sustancias peligrosas y de olores fuertes y nunca en contacto directo con el suelo. Todo esto es muy importante en estos casos de compras masivas, porque a veces guardamos esos alimentos en trasteros y lugares similares que no siempre reúnen unas condiciones idóneas para este fin. Por eso deberíamos revisar los envases antes de consumirlos para comprobar que mantienen su integridad.

 

- Intentar aplicar lo que en el mundo de la logística se conoce como regla FEFO, acrónimo de las palabras inglesas First Expired, First Out, es decir, lo primero que caduca es lo primero que sale. Esto significa que debemos comprobar la fecha de duración de los alimentos (de los que ya teníamos y de los que acabamos de adquirir) para consumir en primer lugar los que primero se estropean. También debemos aplicar este criterio para ordenar los alimentos en los armarios, el frigorífico y el congelador; pondremos más a mano los productos que caducan antes.

 

- El congelador no solo sirve para almacenar los ultracongelados. También es una excelente herramienta para prolongar la vida útil de los alimentos que de otro modo se estropearían de forma inminente. Por ejemplo, si hemos comprado una bandeja de carne que caduca en tres días, pero no tenemos posibilidad de comerla, podemos congelarla y guardarla en perfecto estado durante varios meses. 

 

 

*Publicado originalmente en Eroski Consumer

 

 

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LaFamilia.info - 09.12.2019

 

 

 

El salón es una de las estancias principales de cualquier hogar. En él nos relajamos y pasamos gran parte de nuestro tiempo de ocio y descanso. Con un pequeño cambio en su decoración, conseguir que se convierta en un lugar bonito y acogedor es sencillo y muy gratificante. 

 

Una estancia multiusos 

 

El salón es la estancia de la casa que más se utiliza y en la que más actividades realizamos. En esta recibimos a las visitas y nos reunimos toda la familia para pasar tiempo juntos y compartir momentos de ocio. También es el lugar en el que nos relajamos cuando estamos solos y queremos leer o disfrutar del tiempo libre del que disponemos.  

 

A todos nos gusta tener una casa bonita que refleje nuestra personalidad y nuestros gustos. No obstante, no siempre somos capaces de lograrlo. Pero debemos saber que decorar el salón es más sencillo de lo que creemos. Poner en práctica algunas ideas para decorar un salón como renovar los textiles, decorar las paredes o realizar algún pequeño cambio en el mobiliario nos brindará un espacio único digno de cualquier revista o blog de decoración. 

 

El color, elemento clave

 

El color es un factor muy importante a la hora de decorar cualquier estancia de la casa. Si queremos pintar las paredes de nuestro salón, es vital que tengamos en cuenta la gama cromática a utilizar. A la hora de elegir cómo pintar el salón, optar por colores que nos proporcionen una base neutra y serena es la mejor opción.

 

Pintar las paredes de blanco o grises neutros nos darán un lienzo sobre el que poder poner muebles y elementos decorativos sin tener que preocuparnos si casarán con el color de las paredes o no. 

 

Si preferimos los colores intensos, pintar una de las paredes de la estancia de un tono intenso (como el gris antracita) que la diferencie del resto de paredes blancas) proporcionará un efecto visual muy interesante además de darle un toque atrevido. 

 

Antes de pintar toda la habitación, haremos una pequeña prueba en una de sus paredes para verificar que el color que deseamos aplicar es el correcto. 

 

Las ventanas,  fuente de luz natural

 

Las ventanas son una parte imprescindible de nuestro hogar. A través de ellas obtenemos la iluminación natural que llena de vida cada recoveco. Vestirlas con cortinas o estores les dará un toque especial y completará la decoración del salón.

 

Los estores y cortinas en tonos neutros son una elección acertada pero si los preferimos estampados o con color, deberemos tener en cuenta el resto de complementos decorativos del salón (cojines, alfombras,...) para evitar combinaciones que no queden bien.

 

Hoy en día, existen cortinas y estores (opacas o translúcidas) en todas las medidas y composiciones. Materiales naturales como el lino les dan un toque muy cálido y elegante durante todo el año. 

 

Rincones especiales, aprovechar cada centímetro

 

¿Qué tal diseñar un rincón de lectura en el salón? ¿O una zona de trabajo o estudio en ese ángulo que hasta ahora permanece vacío y sin personalidad? Crear un lugar especial que, además, sea funcional dentro del salón nos hará disfrutar de todas sus posibilidades.

 

Una cómoda butaca con una lámpara de pie y una pequeña alfombra o un escritorio con una silla de diseño atrevido transformarán esa zona, hasta ahora inutilizada, en la preferida de la casa. 

 

Butacas y sofás, un lienzo en blanco

 

Además de cómodos, los sofás y las butacas que amueblan nuestro salón son una base muy interesante con la que podemos trabajar para cambiar la decoración. Combinar cojines en diferentes medidas y tejidos y utilizar mantas y plaids, además de servirnos para darnos confort los ratos de relax y de descanso, darán una nueva vida y un acento de color que enriquecerá todo el conjunto.

 

Utilizar cojines con estampados y colores que resalten la tapicería del sofá o plaids es una manera sencilla y muy económica de decorar nuestro salón. 

 

Paredes y muros, una galería de arte en casa

 

Las paredes nos pueden ayudar a cambiar la imagen del salón drásticamente. Como hemos visto, pintar una pared de un color intenso y dejar el resto en blanco, puede ser una buena idea para darle personalidad a esta estancia. 

 

Además, utilizar elementos decorativos que capten la atención del ojo humano es un recurso muy interesante si queremos que nuestro salón no deje indiferente a nadie. Crear nuestra propia galería de arte con lienzos y marcos de diferentes tamaños es una buena idea.

 

Si incluímos en el conjunto un espejo, un tapiz de estilo bohemio, una máscara de madera tribal o, incluso, un plato de fibra vegetal o madera, lograremos una pared llena de personalidad y encanto. La clave: que el conjunto posea simetría. 

 

Suelos, vestirlos con mimo

 

En épocas de frío, las alfombras son el gran aliado de nuestros suelos. Además de protegerlos, aportan calidez  durante los días más fríos del año. Alfombras con estampados étnicos, de fibras naturales, de estilo nórdico, tipo kilim, … son tan sólo algunas de las opciones más actuales que podemos utilizar para nuestro salón.

Poner alfombras en la zona de sofás o bajo una mesa y, para los más atrevidos, decorar con alfombras superpuestas en varios tamaños, es una modo muy chic de decorar nuestros suelos. 

 

Lámparas y focos, la estrategia de una buena iluminación

 

Crear puntos de luz en lugares estratégicos de nuestro salón como sobre una mesa, una librería o una zona de lectura es importante a nivel decorativo y  funcional. Elegir las lámparas y otros elementos de luz de nuestro salón en sintonía con el estilo que deseamos darle, reforzará su carácter estético.  Lámparas de estilo industrial, de fibras naturales, estilo shabby chic,… las opciones son variadas y más que interesantes. 

 

Decorar con elementos naturales, la nueva tendencia

 

En los últimos años hemos visto como la composición y la decoración floral se ha convertido en un must para quienes disfrutan decorando espacios. Un jarrón con flores frescas, una planta de interiores que de un acento de verde o unas ramas de eucaliptus o almendro dentro de una damajuana, traerán la naturaleza a nuestro hogar. 

 

El atrevimiento, pieza imprescindible 

 

Mezclar, probar, equivocarse, volver a probar y, finalmente, acertar. Cuando nos decidimos a cambiar y renovar la imagen de una estancia, no siempre logramos ese estilo que queremos a la primera. Atreverse e intentarlo es el primer paso para lograr que nuestro salón adquiera esa personalidad única que queremos para él. Combinar tendencias, tejidos, colores, texturas,… Todo vale si el resultado final es el que nosotros queremos. 

 

Nórdico, vintage, industrial, shabby, country… El estilo que buscamos para nuestro salón nos espera.

 

 

Vivirlatina.com - 15.02.2018

 

Foto: Freepik 

 

Mantener la casa en orden es un reto diario, y más cuando no contamos con una persona que nos ayude en las labores domésticas, por eso estos consejos del portal VivirLatina.com te serán de gran ayuda.  

 

1. La regla de los 5 grupos

 

Cuando estés organizando, clasifica cada cosa en estos 5 grupos:

1. Lo que pertenece a otro lugar de la casa

2. Elementos para donar

3. Basura

4. Para regalar a otra persona

5. Misceláneos

 

El grupo de ‘misceláneos’ es aquel que te ayudará a eliminar aquellas cosas que no necesitas y que solo están ocupando espacio. En este grupo usarás una canasta o contenedor plástico y pondrás todo aquello a lo que no le has encontrado uso en estos momentos. Si después de 3 meses todavía no lo has usado o no te has acordado que tenías esas cosas, lo misceláneo sale de tu casa.

 

Esta regla de los 5 grupos la puedes aplicar en todas las áreas de tu casa empezando por la cocina, pasando por el garaje y hasta en el cuarto de los niños.

 

2. Utiliza contenedores transparentes

 

Para mantener tu casa organizada es importante eliminar baúles oscuros de madera, que estén siendo usados para almacenar cosas, canastas con tapas o contenedores de colores que no te permitan saber lo que has puesto adentro. Los puedes usar para organizar ropa, limpiar la alacena, ordenar medicamentos o guardar juguetes.

 

3. NO esconder el desorden

 

¿Te ha pasado que lo primero que haces cuando tienes desorden es guardar todo en la primera canasta o mueble que encuentres? A todos nos pasa y esto es algo que no permite que eliminemos el desorden, y por lo contrario nos motiva a seguir acumulando cosas.

 

Los expertos recomiendan mantener superficies limpias, no usar contenedores para guardar ‘cosas’ a menos que sea absolutamente necesario, como en el caso de los juguetes de los niños o las decoraciones de Navidad.

 

Antes de ‘guardar’ tus cosas en contenedores, pregúntate si ese es el lugar más apropiado o si por el contrario aquella cosa no tiene lugar en tu casa.

 

4. Elimina el papel 

 

Revistas, catálogos, cuentas por pagar, periódicos y otras cosas solo acumulan desorden y empiezan a recorrer todos los rincones de la casa. Para eliminar el desorden de papel tienes varias opciones: puedes recibir todas tus cuentas de forma electrónica, leer revistas en formato digital y no permitir que  el correo innecesario llegue hasta tu casa.

 

5. Agrega un poco de amor

 

Todos tenemos una o varias áreas de nuestra casa que siempre quedan olvidadas. Tal vez te funcione conseguir una alfombra nueva, pintar el mueble donde se guardan los abrigos, conseguir un mueble nuevo para el garaje o agregar un poco de color a la terraza.

 

Cualquier cosa que te motive a poner ese espacio más bonito, te servirá para mantenerlo organizado por más tiempo.

 

6. Vivir con menos = menos desorden

 

Y por último, la estrategia más efectiva: ¡aprender a vivir con menos! Así mantenemos el desorden a un nivel mínimo. Entre más cosas tengamos, más esfuerzo debemos hacer para mantener todo en su lugar. Cada que vayas a comprar algo piensa si en realidad es útil y si lo necesitas. 

 

 

Aleteia.org - 11.10.2019

 

Foto: Freepik 

 

Muchos productos del hogar, como las escobillas de baño, los guantes de limpieza o las bolsas de basura, pueden ser reciclables.

 

Hoy casi todo nos invita a pensar en el cambio climático, en reducir las emisiones de CO2 de efecto invernadero y dejar de consumir plásticos y sustituirlos por materiales biodegradables. Hay cumbres mundiales, simposios en casi todas las universidades, conferencias, artículos de prensa… Y a veces pensamos ¿qué puedo hacer yo? ¿cómo puedo contribuir a mejorar nuestro planeta, del que somos administradores, no dueños, como dice el papa Francisco en su encíclica “Laudato sí”?

 

(Te puede interesar también: 10 Consejos del Papa Francisco para cuidar el medioambiente)

 

Compartimos 12 ideas para reducir el plástico en nuestra vida diaria, en nuestras casas, como ha publicado Paula González en National Geographic, quien pertenece al movimiento “Slow life”, vivir sin estrés.

 

1. Detergente de la ropa. El detergente se vende en botellas de plástico. Sin embargo, existen las nueces de lavado, un limpiador ecológico y muy económico. Puede usarse hasta tres veces antes de tirarlo al contenedor. Proceden del árbol del jabón, muy común en Nepal y la India, cuya cáscara contiene saponina. En contacto con el agua limpia sin olor y suaviza la ropa, con lo que ahorramos suavizante. Se utiliza a granel y el envase puede ser de metal.

 

2. Productos de limpieza. Para mantener la casa limpia no hacen falta grandes cantidades de desinfectantes. Una buena mezcla de bicarbonato y limón o vinagre permite limpiar suelos, azulejos y superficies grasas.

 

3. Estropajo. Los estropajos están hechos de plástico que no se puede reciclar. El estropajo se va gastando y las partículas de plástico van al desagüe y de ahí a los ríos y al mar. La alternativa ecológica son los cepillos de madera o las esponjas de luffa. La luffa son un género de plantas de la familia de las calabazas (cucurbitáceas). Hay también estropajos de cobre para una suciedad profunda.

 

4. Cubiteras de hielo. La alternativa a las bolsas o cubitos de plástico son las bandejas de metal o las de silicona que son incluso más resistentes.

 

5. Guantes de plástico. Son totalmente prescindibles para limpiar los platos. Basta usar un jabón que no dañe a las manos para las personas con piel sensible.

 

6. Encendedores. Los encendedores que se usan para las cocinas de gas o para encender las velas, pueden cambiarse los encendedores por cerillas de madera.

 

7. Utensilios de cocina. Los de plástico son baratos, pero duran menos. La alternativa ecológica son los utensilios de cocina de acero inoxidable, que los hay resistentes al calor y antiadherentes, que duran mucho más que los de plástico. 

 

8. Servilletas. Tanto las servilletas de papel como el papel de cocina se venden en envasados de plástico, y como se consumen con rapidez, el consumo de plástico es alto. La alternativa son las servilletas de tela o los trapos de toalla para secar las superficies húmedas en la cocina.

 

9. Bolsas de basura. No es necesario utilizar bolsas para recoger los residuos orgánicos. Basta con utilizar un recipiente cerrado y tirarlo en el contenedor cada día. Esta es la opción más sostenible para evitar el uso de bolsas de la basura. Sin embargo, también existe una alternativa y quizá, para muchos, más realista: las bolsas de la basura biodegradables. Eso sí, se debe tener en cuenta que no es oro todo lo que reluce. Un estudio reciente ha demostrado que las bolsas biodegradables pueden permanecer intactas después de tres años enterradas.

 

10. Pinzas para la ropa. Las pinzas de plástico tienen una vida bastante corta. Son mejor las pinzas de madera, que tienen la misma o mayor resistencia que las de plástico, no contaminan y son reciclables.

 

11. Escobillas de baño. Las escobillas para limpiar el inodoro suelen ser de plástico. ¿Cuál es la alternativa? Usar escobillas de madera con fibras vegetales. Hacen el mismo servicio, sin contaminar.

 

12. Cepillos de dientes. La alternativa a los cepillos de plástico son los cepillos de bambú, que son biodegradables. Se pueden encontrar cepillos de bambú con cerdas de nylon procedente del aceite de ricino y no contaminan nada.

 

Alianza LaFamilia.info y el Instituto de la Familia - 18.05.2015

 

20151805h

 

Cuidar del hogar es una actividad que históricamente ha pasado inadvertida, es invisible pero imprescindible. Gracias a ella, están cubiertas las necesidades básicas de la persona.

 

Posiblemente sorprenda la utilización del término sostenibilidad, unido al del cuidado del hogar. Esta expresión, precisamente, es la que permite explicar y hacer evidente la importancia de las tareas involucradas en la atención de la casa. Alcanzar un desarrollo sostenible requiere tener presente el cuidado, entendido como la manera de insertarse en el mundo y de comprometerse con las relaciones.

 

Si las necesidades básicas: comida, limpieza, vestuario, arreglo, no se satisfacen, el desarrollo de las personas no se da. Con el trabajo doméstico se asegura el cuidado de la casa, que es la sede material de la familia y el ámbito en el que se da una parte importantísima del desarrollo humano, y de él, en alto grado, la estabilidad familiar, la educación de los hijos y el cuidado de los adultos mayores y los enfermos. Ello constituye un enorme servicio a los demás y a la sociedad entera y manifiesta claramente la dignidad que tiene este trabajo.

 

Sin embargo, la dedicación a esta tarea permanece en la invisibilidad, tanto en lo privado como en lo público. Concretamente, en el ámbito público, la falta de reconocimiento económico del trabajo doméstico no remunerado (CEPAL, 2004) y su exclusión en el sistema de protección social (Marco, 2006), sumados el estigma social del trabajo doméstico remunerado, al desconocimiento del tiempo y de los procesos involucrados en ese cuidado, son sintomáticos de esa invisibilidad.

 

Otra jornada laboral, pero invisible

 

En el ámbito privado, la repartición de la realización y responsabilidad por las tareas domésticas son causa de conflicto entre las parejas y las familias. Para las mujeres, que como la literatura muestra, son quienes asumen mayoritariamente en diversos países y culturas, el compromiso del cuidado doméstico, representa además una carga que se une a su ‘otra’ jornada laboral.

 

En Colombia por ejemplo, las investigaciones revelan que el trabajo doméstico para las mujeres colombianas, profesionales, entre los 29 y 40 años de edad, representa un signo de contradicción. Se entiende que son tareas necesarias, pero se las percibe como aburridas, desagradables de realizar y desagradecidas. En el momento en que se considera o que aparece la maternidad, esa percepción cambia. Y se agudiza el deseo de poder continuar una carrera profesional y la dedicación al cuidado de la familia.  La imposibilidad de realizar ambas cosas produce desconcierto y frustración.

 

Existe por tanto, una cierta aversión a la realización de las tareas del hogar. Este rechazo puede obedecer al reduccionismo de la vida del ser humano –hombre o mujer– a la realización profesional. Se mira y se mide todo en términos laborales: dinero y estatus, competitividad profesional y lucimiento figurativo. Triunfa quien es exitoso en la vida laboral.

 

Un componente más de incidencia en la aversión generalizada a los trabajos del hogar es que se desconoce cómo realizarlos. En consecuencia, no se ha aplicado a la casa y a los trabajos que la hacen tal, la tecnología y profesionalismo que se pide para otras actividades.

 

¿Qué podemos hacer? 

 

En el ámbito educacional y organizacional se podrían ofrecer programas cortos que enseñen cómo realizar las tareas domésticas y gestionar el hogar, de modo que hombres y mujeres reduzcan las percepciones negativas que puedan tener de estas tareas por no estar familiarizados con ellas o por los estigmas sociales que se han asignado a su realización.

 

Las organizaciones, así como los que formulan políticas públicas, necesitan revaluar las reglas y regulaciones existentes para ayudar y apoyar a la familia, así como las motivaciones y aspiraciones que tienen hombres y mujeres. Las organizaciones pueden hacer esto cambiando sus esquemas rígidos y de control por esquemas flexibles y de apoyo, que incrementen tanto su propia productividad como el bienestar de sus colaboradores y familias. Los legisladores necesitan garantizar un mínimo de sostenibilidad social a través de leyes que apoyen las políticas organizacionales.

 

Pero mientras tanto, en el caso de las mujeres, en el plano individual, es vital que en la realización de sus aspiraciones y expectativas, consideren las limitaciones de tiempo, de energías (físicas y psicológicas) y de recursos (económicos, relacionales, etc.), e identifiquen lo que las hace felices, y así decidan y actúen en consecuencia.

 

Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 19-03/13. Autoras: Sandra Idrovo Carlier, directora área de dirección de personas, DPO y María Milagrosa Hernáez García, investigadora del Centro de Investigación Cultura, Trabajo y Cuidado, Inalde.

 

 

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