Aleteia.org - 11.10.2019

 

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Muchos productos del hogar, como las escobillas de baño, los guantes de limpieza o las bolsas de basura, pueden ser reciclables.

 

Hoy casi todo nos invita a pensar en el cambio climático, en reducir las emisiones de CO2 de efecto invernadero y dejar de consumir plásticos y sustituirlos por materiales biodegradables. Hay cumbres mundiales, simposios en casi todas las universidades, conferencias, artículos de prensa… Y a veces pensamos ¿qué puedo hacer yo? ¿cómo puedo contribuir a mejorar nuestro planeta, del que somos administradores, no dueños, como dice el papa Francisco en su encíclica “Laudato sí”?

 

(Te puede interesar también: 10 Consejos del Papa Francisco para cuidar el medioambiente)

 

Compartimos 12 ideas para reducir el plástico en nuestra vida diaria, en nuestras casas, como ha publicado Paula González en National Geographic, quien pertenece al movimiento “Slow life”, vivir sin estrés.

 

1. Detergente de la ropa. El detergente se vende en botellas de plástico. Sin embargo, existen las nueces de lavado, un limpiador ecológico y muy económico. Puede usarse hasta tres veces antes de tirarlo al contenedor. Proceden del árbol del jabón, muy común en Nepal y la India, cuya cáscara contiene saponina. En contacto con el agua limpia sin olor y suaviza la ropa, con lo que ahorramos suavizante. Se utiliza a granel y el envase puede ser de metal.

 

2. Productos de limpieza. Para mantener la casa limpia no hacen falta grandes cantidades de desinfectantes. Una buena mezcla de bicarbonato y limón o vinagre permite limpiar suelos, azulejos y superficies grasas.

 

3. Estropajo. Los estropajos están hechos de plástico que no se puede reciclar. El estropajo se va gastando y las partículas de plástico van al desagüe y de ahí a los ríos y al mar. La alternativa ecológica son los cepillos de madera o las esponjas de luffa. La luffa son un género de plantas de la familia de las calabazas (cucurbitáceas). Hay también estropajos de cobre para una suciedad profunda.

 

4. Cubiteras de hielo. La alternativa a las bolsas o cubitos de plástico son las bandejas de metal o las de silicona que son incluso más resistentes.

 

5. Guantes de plástico. Son totalmente prescindibles para limpiar los platos. Basta usar un jabón que no dañe a las manos para las personas con piel sensible.

 

6. Encendedores. Los encendedores que se usan para las cocinas de gas o para encender las velas, pueden cambiarse los encendedores por cerillas de madera.

 

7. Utensilios de cocina. Los de plástico son baratos, pero duran menos. La alternativa ecológica son los utensilios de cocina de acero inoxidable, que los hay resistentes al calor y antiadherentes, que duran mucho más que los de plástico. 

 

8. Servilletas. Tanto las servilletas de papel como el papel de cocina se venden en envasados de plástico, y como se consumen con rapidez, el consumo de plástico es alto. La alternativa son las servilletas de tela o los trapos de toalla para secar las superficies húmedas en la cocina.

 

9. Bolsas de basura. No es necesario utilizar bolsas para recoger los residuos orgánicos. Basta con utilizar un recipiente cerrado y tirarlo en el contenedor cada día. Esta es la opción más sostenible para evitar el uso de bolsas de la basura. Sin embargo, también existe una alternativa y quizá, para muchos, más realista: las bolsas de la basura biodegradables. Eso sí, se debe tener en cuenta que no es oro todo lo que reluce. Un estudio reciente ha demostrado que las bolsas biodegradables pueden permanecer intactas después de tres años enterradas.

 

10. Pinzas para la ropa. Las pinzas de plástico tienen una vida bastante corta. Son mejor las pinzas de madera, que tienen la misma o mayor resistencia que las de plástico, no contaminan y son reciclables.

 

11. Escobillas de baño. Las escobillas para limpiar el inodoro suelen ser de plástico. ¿Cuál es la alternativa? Usar escobillas de madera con fibras vegetales. Hacen el mismo servicio, sin contaminar.

 

12. Cepillos de dientes. La alternativa a los cepillos de plástico son los cepillos de bambú, que son biodegradables. Se pueden encontrar cepillos de bambú con cerdas de nylon procedente del aceite de ricino y no contaminan nada.

 

 

Vivirlatina.com - 15.02.2018

 

Foto: Freepik 

 

Mantener la casa en orden es un reto diario, y más cuando no contamos con una persona que nos ayude en las labores domésticas, por eso estos consejos del portal VivirLatina.com te serán de gran ayuda.  

 

1. La regla de los 5 grupos

 

Cuando estés organizando, clasifica cada cosa en estos 5 grupos:

1. Lo que pertenece a otro lugar de la casa

2. Elementos para donar

3. Basura

4. Para regalar a otra persona

5. Misceláneos

 

El grupo de ‘misceláneos’ es aquel que te ayudará a eliminar aquellas cosas que no necesitas y que solo están ocupando espacio. En este grupo usarás una canasta o contenedor plástico y pondrás todo aquello a lo que no le has encontrado uso en estos momentos. Si después de 3 meses todavía no lo has usado o no te has acordado que tenías esas cosas, lo misceláneo sale de tu casa.

 

Esta regla de los 5 grupos la puedes aplicar en todas las áreas de tu casa empezando por la cocina, pasando por el garaje y hasta en el cuarto de los niños.

 

2. Utiliza contenedores transparentes

 

Para mantener tu casa organizada es importante eliminar baúles oscuros de madera, que estén siendo usados para almacenar cosas, canastas con tapas o contenedores de colores que no te permitan saber lo que has puesto adentro. Los puedes usar para organizar ropa, limpiar la alacena, ordenar medicamentos o guardar juguetes.

 

3. NO esconder el desorden

 

¿Te ha pasado que lo primero que haces cuando tienes desorden es guardar todo en la primera canasta o mueble que encuentres? A todos nos pasa y esto es algo que no permite que eliminemos el desorden, y por lo contrario nos motiva a seguir acumulando cosas.

 

Los expertos recomiendan mantener superficies limpias, no usar contenedores para guardar ‘cosas’ a menos que sea absolutamente necesario, como en el caso de los juguetes de los niños o las decoraciones de Navidad.

 

Antes de ‘guardar’ tus cosas en contenedores, pregúntate si ese es el lugar más apropiado o si por el contrario aquella cosa no tiene lugar en tu casa.

 

4. Elimina el papel 

 

Revistas, catálogos, cuentas por pagar, periódicos y otras cosas solo acumulan desorden y empiezan a recorrer todos los rincones de la casa. Para eliminar el desorden de papel tienes varias opciones: puedes recibir todas tus cuentas de forma electrónica, leer revistas en formato digital y no permitir que  el correo innecesario llegue hasta tu casa.

 

5. Agrega un poco de amor

 

Todos tenemos una o varias áreas de nuestra casa que siempre quedan olvidadas. Tal vez te funcione conseguir una alfombra nueva, pintar el mueble donde se guardan los abrigos, conseguir un mueble nuevo para el garaje o agregar un poco de color a la terraza.

 

Cualquier cosa que te motive a poner ese espacio más bonito, te servirá para mantenerlo organizado por más tiempo.

 

6. Vivir con menos = menos desorden

 

Y por último, la estrategia más efectiva: ¡aprender a vivir con menos! Así mantenemos el desorden a un nivel mínimo. Entre más cosas tengamos, más esfuerzo debemos hacer para mantener todo en su lugar. Cada que vayas a comprar algo piensa si en realidad es útil y si lo necesitas. 

 

ElColombiano.com - 11.05.2015

 

20151105h

 

Si eres una de esas personas que les cuesta mantener el orden en el guardarropa, entonces necesitas los consejos de la japonesa Marie Kondo, asesora del orden y creadora del método KonMari, el cual promete tener la casa, la habitación, o el espacio de trabajo, ordenado para siempre.

 

¿Para siempre?

 

Según Kondo, el éxito de su método es que luego de su asesoría ningún cliente vuelve a ser desordenado y nunca le piden una asesoría de nuevo. En un mundo de negocios podría verse mal, pero para ella que un cliente nunca regrese la ha llevado a ser tan popular hoy en día.

 

Su más reciente libro The Life-Changing Magic of Tidying Up, (El mágico cambio de vida de poner todo en orden), es desde hace varios meses el título del libro más vendido en la categoría de asesoría y miscelánea, según un listado de NY Times.

 

Su método se basa en una teoría oriental: al poner la casa y el espacio en orden se afecta de una manera positiva aspectos de la vida como el trabajo y la familia. Entonces ¿en qué radica su diferencia y su éxito? En que ha creado un sistema sencillo de entender, fácil de aplicar, simple de ejecutar y con buenos resultados.

 

Algunos de sus consejos para organizar el armario

 

1. El día que se elige para ordenar debe ser un evento especial, no una faena diaria.

 

2. Toda la ropa debe ser apilada en un punto concreto, una cosa encima de la otra, se debe dejar el clóset vacío.

 

3. Con todo acumulado en un mismo espacio lo primero es pensar, de manera profunda, qué quiere ganar viviendo en un espacio ordenado, cuál es el estilo de vida que quiere y cómo le gustaría vivir en un ambiente ordenado.

 

4. Lo primero es descartar, salir de lo que no se usa. Antes de meter algo en el armario para ordenarlo debe tomar prenda por prenda y seleccionar qué se queda y qué se va, puede utilizar bolsas de ropa para sacar lo que ya no va a usar y dejar lo que se queda a un lado.

 

5. Ese criterio de selección debe ser serio y a conciencia, no solo desechar lo que está roto o en mal estado, que sería lo obvio en un plan así, sino usar el “spark joy”, (chispa de alegría): “Agarre prenda por prenda y pregúntese a sí mismo si eso que tiene en la mano le da alegría, le genera buena energía. Si es así, consérvelo, si no salga de eso. (...) si tiene ropa que compró pero nunca ha usado pregúntese ¿por qué no la he usado?, ¿se dio cuenta de que no le quedaba como pensaba?, es un ejemplo simple para darse cuenta de que esa prenda cumplió un rol y es hora de dejarla ir”, dice Kondo.

 

6. No caiga en la trampa de guardar esa ropa que solo usa “en casa”, si no la usa sino en casa, piense si vale la pena conservarla o no.

 

7. Después de que esté escogido lo que vaya de nuevo al clóset empiece por organizar lo que se va a colgar y lo que se va a doblar y en este orden: camisetas, camisas, sacos, chaquetas, pantalones, faldas, medias, ropa interior, bolsos, ropa para eventos específicos (trajes de baño, uniformes, etc), zapatos.

 

8. La regla básica al colgar es que lo pesado esté a la izquierda y lo liviano a la derecha, entonces los abrigos y chaquetas deben ir a la izquierda y seguir hacia la derecha con los vestidos, pantalones, faldas y blusas.

 

9. Hay quienes se rehúsan a doblar la ropa. Según Marie Kondo doblar algunas prendas puede resolver el problema del poco espacio en los armarios. Doblar las camisetas es más sencillo de lo que parece, la idea es hacer un rectángulo. Lo que va doblado debe ir parado y no una cosa encima de la otra ya que usualmente al guardar la ropa así siempre se usa lo que se está encima y no lo que está abajo.

 

10. Doblar las medias: la clave según Marie Kondo es no hacerles un nudo ni guardarlas en bolita, como se hace en la mayoría de los hogares, si no doblarlas de manera que queden paradas para así apilarlas una al lado de la otra.

 

11. La mejor manera de guardar los bolsos es meter uno dentro del otro pero la clave está en poner dos tipos de bolso juntos, pueden ser del mismo material o de la misma forma y no meter más de dos bolsos en otro.

 

12. Desempaque y quite las etiquetas de la ropa nueva cada vez que vaya a guardarla. No guarde ropa con etiquetas.

 

En redes sociales, quienes han aplicado el método KonMari comparten con la etiqueta #KonMariMethod, sus logros.

 

Tomado de El Colombiano

Alianza LaFamilia.info y el Instituto de la Familia - 18.05.2015

 

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Cuidar del hogar es una actividad que históricamente ha pasado inadvertida, es invisible pero imprescindible. Gracias a ella, están cubiertas las necesidades básicas de la persona.

 

Posiblemente sorprenda la utilización del término sostenibilidad, unido al del cuidado del hogar. Esta expresión, precisamente, es la que permite explicar y hacer evidente la importancia de las tareas involucradas en la atención de la casa. Alcanzar un desarrollo sostenible requiere tener presente el cuidado, entendido como la manera de insertarse en el mundo y de comprometerse con las relaciones.

 

Si las necesidades básicas: comida, limpieza, vestuario, arreglo, no se satisfacen, el desarrollo de las personas no se da. Con el trabajo doméstico se asegura el cuidado de la casa, que es la sede material de la familia y el ámbito en el que se da una parte importantísima del desarrollo humano, y de él, en alto grado, la estabilidad familiar, la educación de los hijos y el cuidado de los adultos mayores y los enfermos. Ello constituye un enorme servicio a los demás y a la sociedad entera y manifiesta claramente la dignidad que tiene este trabajo.

 

Sin embargo, la dedicación a esta tarea permanece en la invisibilidad, tanto en lo privado como en lo público. Concretamente, en el ámbito público, la falta de reconocimiento económico del trabajo doméstico no remunerado (CEPAL, 2004) y su exclusión en el sistema de protección social (Marco, 2006), sumados el estigma social del trabajo doméstico remunerado, al desconocimiento del tiempo y de los procesos involucrados en ese cuidado, son sintomáticos de esa invisibilidad.

 

Otra jornada laboral, pero invisible

 

En el ámbito privado, la repartición de la realización y responsabilidad por las tareas domésticas son causa de conflicto entre las parejas y las familias. Para las mujeres, que como la literatura muestra, son quienes asumen mayoritariamente en diversos países y culturas, el compromiso del cuidado doméstico, representa además una carga que se une a su ‘otra’ jornada laboral.

 

En Colombia por ejemplo, las investigaciones revelan que el trabajo doméstico para las mujeres colombianas, profesionales, entre los 29 y 40 años de edad, representa un signo de contradicción. Se entiende que son tareas necesarias, pero se las percibe como aburridas, desagradables de realizar y desagradecidas. En el momento en que se considera o que aparece la maternidad, esa percepción cambia. Y se agudiza el deseo de poder continuar una carrera profesional y la dedicación al cuidado de la familia.  La imposibilidad de realizar ambas cosas produce desconcierto y frustración.

 

Existe por tanto, una cierta aversión a la realización de las tareas del hogar. Este rechazo puede obedecer al reduccionismo de la vida del ser humano –hombre o mujer– a la realización profesional. Se mira y se mide todo en términos laborales: dinero y estatus, competitividad profesional y lucimiento figurativo. Triunfa quien es exitoso en la vida laboral.

 

Un componente más de incidencia en la aversión generalizada a los trabajos del hogar es que se desconoce cómo realizarlos. En consecuencia, no se ha aplicado a la casa y a los trabajos que la hacen tal, la tecnología y profesionalismo que se pide para otras actividades.

 

¿Qué podemos hacer? 

 

En el ámbito educacional y organizacional se podrían ofrecer programas cortos que enseñen cómo realizar las tareas domésticas y gestionar el hogar, de modo que hombres y mujeres reduzcan las percepciones negativas que puedan tener de estas tareas por no estar familiarizados con ellas o por los estigmas sociales que se han asignado a su realización.

 

Las organizaciones, así como los que formulan políticas públicas, necesitan revaluar las reglas y regulaciones existentes para ayudar y apoyar a la familia, así como las motivaciones y aspiraciones que tienen hombres y mujeres. Las organizaciones pueden hacer esto cambiando sus esquemas rígidos y de control por esquemas flexibles y de apoyo, que incrementen tanto su propia productividad como el bienestar de sus colaboradores y familias. Los legisladores necesitan garantizar un mínimo de sostenibilidad social a través de leyes que apoyen las políticas organizacionales.

 

Pero mientras tanto, en el caso de las mujeres, en el plano individual, es vital que en la realización de sus aspiraciones y expectativas, consideren las limitaciones de tiempo, de energías (físicas y psicológicas) y de recursos (económicos, relacionales, etc.), e identifiquen lo que las hace felices, y así decidan y actúen en consecuencia.

 

Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 19-03/13. Autoras: Sandra Idrovo Carlier, directora área de dirección de personas, DPO y María Milagrosa Hernáez García, investigadora del Centro de Investigación Cultura, Trabajo y Cuidado, Inalde.

LaFamilia.info
18.08.2014

 

 

Elegir la persona que realizará las labores domésticas no es tarea fácil, pues está de por medio el cuidado de la familia, de la vivienda y tendrá pleno acceso a un lugar tan íntimo como es el hogar. De ahí que se deba hacer una elección cuidadosa y lo más acertada posible.

 

Así como las empresas realizan todo un proceso riguroso para encontrar un trabajador idóneo, también debe llevarse un procedimiento similar con la selección de las empleadas domésticas. Los siguientes consejos ayudarán en este proceso:

 

Identifique el perfil y las necesidades. Lo primero que debe hacer es identificar un perfil con las características más importantes para usted y determine con cuáles de ellas está dispuesto a ser un poco más flexible. Esto le dará claridad para hacer una buena selección y no perder el foco de lo que busca en esta persona. Por ejemplo si requiere alguien con experiencia o no, si busca una edad determinada, si tiene disponibilidad de tiempo, si le gustan los niños, si es necesario que tenga conocimientos culinarios, entre otros.

 

Realice una pre-selección. Teniendo a la mano las diferentes hojas de vida de las candidatas o las referencias que han llegado a través de otras personas, se debe realizar una investigación, es decir indagar sobre los trabajos anteriores y contactarlos para así despejar dudas. Una vez elija las que mejor se acomoden a sus expectativas, se debe proceder a las entrevistas.

 

La entrevista. Durante este encuentro debe concentrar la atención en los siguientes puntos:

 

  • Puntualidad. La falta de puntualidad el día de la entrevista puede ser sinónimo de desinterés, poca recursividad, desorden o impuntualidad en el futuro.
  • Aspecto e higiene personal. Teniendo en cuenta que dentro de sus funciones está el aseo y la manipulación de alimentos, la persona del servicio doméstico deberá contar con un buen aspecto personal.
  • Comportamiento educado. Las personas educadas, amables y respetuosas se notan a primera vista.
  • Observar su lenguaje no verbal. Gestos, mirada, movimiento de las manos, los pies, etc.
  • Conocer sus expectativas. Es bueno preguntarle qué espera de este trabajo, así podrá determinar si son compatibles con las suyas.
  • Informarle de las actividades a realizar y preguntarle qué le parecen. Así sabremos si en realidad puede cumplir con nuestras necesidades o no.
  • Si tendrá a cargo el cuidado de los niños. Es bueno saber si hay empatía entre ellos, así que es bueno presentarlos, y observar cómo reaccionan unos y otros.
  • Hablar de las condiciones salariales. Dependiendo de las leyes de cada país, se le deben informar de las condiciones salariales con las que contará en caso de ser elegida, asimismo es recomendable realizar un contrato de trabajo escrito en lugar de un acuerdo verbal, pues así se evitan problemas a futuro.

Día de prueba. Si para mayor tranquilidad suya, quiere establecer un día de prueba antes de contratarla y así observar el desempeño de la persona, hágalo sin dudarlo. Es mejor estar seguro de la decisión.

 

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, podrá hacer una elección con mayores posibilidades de acierto, pues la idea es conseguir alguien que perdure en el hogar por un buen tiempo y así construir una relación donde ambas partes ganen.

 

 

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