LaFamilia.info
17.09.2012

 

 

 

El parto en casa es ahora una elección recurrente de los nuevos padres que prefieren traer a sus hijos al mundo en la intimidad de su hogar. Sin embargo, algunas sociedades profesionales de ginecología y obstetricia lo desaprueban.

 

Existen numerosos de argumentos a favor y en contra del parto en casa. Lo cierto es que quienes finalmente eligen dónde y bajo qué condiciones nacerá el bebé, serán los padres; estas son algunas de las ventajas y desventajas para tomar la mejor decisión.


De vuelta a lo simple

 

Varias décadas atrás, las mujeres daban a luz sin atención médica ni aparatos tecnológicos, se valían únicamente de la función fisiológica que realiza el cuerpo para la expulsión natural del bebé. Pero ahora en pleno siglo XXI, algunos padres prefieren esta opción a la del parto hospitalario.

 

Los defensores de esta modalidad, sostienen que el hecho de dar a luz en la sala de la casa o en la tina de baño, provee un ambiente familiar especial para la llegada del bebé, en el cual las mujeres y sus esposos, reciben en sus propias manos a su bebé con la ayuda de parteras y personas capacitadas para esto. Explican además que los padres están informados en todo momento de lo que sucede y ellos mismos toman algunas de las decisiones.

 

Su principal argumento se basa en que alumbramiento es un proceso natural, para el cual el cuerpo femenino está dotado y preparado, por eso no se necesita de una sala de cirugía, doctores, enfermeros, ni medicinas, pues puede llevarse a cabo en su forma original sin mayores complicaciones.

 

En este tipo de nacimientos se evita el uso de medicamentos, tanto para provocar contracciones como para calmar los dolores. En su lugar, aconsejan a la madre sumergirse en agua tibia para ayudar la dilatación y disminuir las dolencias de las contracciones.

 

“En general, si una mujer está sana, no ha tenido complicaciones derivadas de un parto anterior, no se considera de riesgo. Casi todas pueden dar a luz en casa si tienen un seguimiento y acompañamiento adecuados”, explica la comadrona o partera Sonia E. Waters en Hoymujer.com “El 85% de los que atendemos tienen éxito, y el 15% que requiere hospitalización es porque el parto se estaciona, no dilata o la mujer no aguanta bien el dolor. Ante eso, lo mejor es llevarla a un hospital”, aclara.

 

Otra mirada…

 

Pero también hay otra visión, contrastada por estudios. Según uno publicado en 2010 por la revista “American Journal of Obstetrics and Ginecology”, una de las más especializadas y respetadas en el campo, revela que fallecen el doble de niños en partos en casa que en un parto hospitalario, por lo que invitan a reflexionar sobre la seguridad para el bebé del parto en casa.

 

Algunos médicos y obstetras dicen que el nacimiento, si bien es un proceso natural, pueden darse algunas dificultades que se presentan sin previo aviso y que deben socorrerse a tiempo, o de lo contrario, pueden poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Es por eso, que destacan las posibilidades que ofrece un centro médico para atender estos problemas.

 

Por su parte, el ginecólogo Carles Salva dor Taboada dice, “En los partos hay complicaciones y riesgos, siempre. Obviarlos es una temeridad”.

 

Según su experiencia, lo que más preocupa al ginecólogo es que “las mujeres que acuden al hospital tras fracasar al intentar parir en casa llegan con una reserva fetal muy apurada. Es decir, con reservas de oxígeno muy bajas para el recién nacido. Una apreciación que el estudio de Estados Unidos corrobora, ya que la principal causa de mortalidad entre los recién nacidos son los fallos respiratorios y problemas en la reanimación.”

 

De igual modo, varias fuentes consultadas afirman que la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Estados Unidos y Australia están en contra del parto en casa. Mientras que la Organización Mundial de la Salud defiende el derecho de cada mujer a decidir sobre su parto.

 

Condiciones para el parto en casa

 

Un parto en casa sólo es seguro si se cumplen algunas condiciones indispensables, por lo que no está indicado para todas las mujeres.

 

La siguiente información hace parte de una guía para la asistencia al parto en casa presentada el Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona y publicada por el diario El Mundo de España, la cual establece unas condiciones mínimas que se deben tener para poder dar a luz en el domicilio:

 

  • Debe ser un embarazo de bajo riesgo, que sea sólo de un bebé, en presentación cefálica (que el niño venga de cabeza) y que el parto se produzca entre la semana 37 y 42 de gestación.
  • Controles al día. Se recomienda que la mujer haya asistido al menos a cuatro visitas clínicas antes del parto y deberá aportar los controles analíticos y las ecografías que se haya hecho.
  • La matrona o partera debe acompañar a la madre a lo largo del embarazo y debe visitar el domicilio un mes antes del parto para confirmar que reúne las condiciones necesarias, propiciar confianza e intimidad y acordar quiénes estarán en la casa el día del parto.
  • En cuanto al control del dolor en el parto, la matrona ayudará a paliarlo con métodos no farmacológicos, pero en el caso de que la mujer pida ayuda farmacológica para aliviar el dolor, deberá ser trasladada a un hospital.

Fuentes: elpais.com, hoymujer.com, mundobebeweb.com, lanacion.com

 

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Por LaFamilia.info
 
Foto: Pixabay 

 

¿La forma del vientre indica el sexo del bebé? ¿La madre gestante debe comer por dos? ¿El estrés emocional durante un embarazo puede causar espina bífida en el bebé? Estas son algunas de las creencias populares que se generan alrededor del embarazo, sin embargo los avances en el campo de la medicina han logrado desmentirlas.


Aunque ahora la tecnología brinda todas las posibilidades para conocer detalladamente la evolución del bebé desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, este tema sigue despertando muchas inquietudes. Es importante entonces que las mujeres embarazadas conozcan la realidad de esos mitos y consulten a su médico antes de tomar alguna medida al respecto que pueda ir en contra de la salud del feto o de ella misma.

 

1. La forma y altura del vientre pueden indicar el sexo del bebé

 

La creencia popular que afirma que si el vientre de la futura mamá está bajo, es un niño, y si está alto, una niña, es totalmente falso. La forma y altura del vientre están determinadas por el tono muscular y uterino, y por la posición del bebé. Para saber el sexo del bebé lo más recomendable es esperar hasta completar el primer trimestre de gestación, donde los genitales ya empiezan a formarse y se pueden ver mediante una ecografía.

 

2. La frecuencia cardíaca fetal puede revelar el sexo del bebé

 

La frecuencia cardíaca fetal normal varía entre 110 y 160 latidos por minuto (lpm), aunque hay quienes creen que si la frecuencia es más rápida (normalmente, superior a 140 lpm), el bebé será una niña y que si es más lenta, será un niño. Pero no hay estudios que demuestren de manera concluyente que la frecuencia cardíaca sea un indicador del sexo del bebé. De todas formas, la frecuencia cardíaca del bebé probablemente varía de una visita prenatal a otra, en función de la edad del feto y su nivel de actividad en el momento de la visita.

 

3. El estrés emocional durante un embarazo puede causar que el bebé nazca con espina bífida

 

La Asociación de Espina Bífida de América y otras compañías de investigaciones indican que muchas mujeres, tienen ideas erróneas sobre la espina bífida y el ácido fólico, pero la verdad es que no hay evidencias que indiquen conexión alguna entre la condición emocional de la madre y la espina bífida. Esta enfermedad está determinada por otros agentes como la genética o circunstancias particulares.

 

4. Si la madre tiene acidez, el bebé nacerá con mucho pelo

 

Falso, nada tiene que ver lo uno con lo otro. La acidez durante el embarazo puede estar causada por factores fisiológicos y hormonales, como por ejemplo que los tejidos se encuentran más relajados por las hormonas, o por la presión que hace el útero sobre el estómago. Y, la cantidad de pelo, depende de los genes que el bebé herede.

 

5. En el embarazo hay que comer por dos

 

Uno de los clichés que rodean a la mujer embarazada es que debe comer por dos. Pero ahora los ginecólogos han comprobado que un excesivo aumento de peso de la madre repercute de forma negativa en la salud del hijo. “El problema del peso materno es doble”, explica Antonio González, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). “En primer lugar porque puede provocar la aparición de preeclampsia (un trastorno hipertensivo), pero también porque aumenta el peso del feto e induce macrosomía”.

 

Por lo tanto, los médicos aconsejan llevar una dieta saludable en cuanto a la calidad y variedad, pero no en la cantidad.

 

6. Durante el embarazo no se puede hacer ejercicio

 

Todo lo contrario, el ejercicio moderado es recomendable pues favorece la llegada de sangre al útero y fortalece los miembros inferiores, de esta manera se dan mejores circunstancias para afrontar el parto y logar una recuperación más rápida. La actividad física también evita el aumento excesivo de peso y contribuye a la estabilidad emocional de la embarazada.

 

7. La embarazada no debe ingerir mucho líquido porque aumentará demasiado el líquido amniótico del bebé

 

La cantidad de agua de fuente (líquido amniótico) no depende de la cantidad de líquido que ingiera la madre, ya que la mayor parte de esa agua de fuente la producen el cordón umbilical y la placenta. Restringir la ingesta de líquidos a la madre puede ser perjudicial.

 

En busca de la verdad

 

Cada embarazo es diferente, hay mujeres que desarrollan algunos síntomas mientras que otras no, así que quien tiene la última palabra es el ginecólogo y es al primero que se le debe consultar, él brindará información específica según la situación médica de cada embarazada.

 

Fuentes: spinabifidaassociation.org, Elana Pearl Ben Joseph, MD - Kidshealth.org, elmundo.es, bebesenlaweb.com

 

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23.01.2009

 

 

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Cómo traer un bebé al mundo, es la pregunta que muchas madres se plantean cuando se enteran de su embarazo. ¿Qué método elegir? Aunque hace unas décadas el parto por cesárea era poco probable y solo se llevaba a cabo en situaciones de emergencia, esta práctica ha aumentado de forma espectacular en las últimas décadas en los países occidentales y es usada innecesariamente por muchas madres que simplemente le temen al dolor de las contracciones.

 

Aunque la práctica de esta intervención quirúrgica es considerada necesaria en muchos casos para garantizar la salud o la supervivencia del niño o de la madre, lo cierto es que el miedo al dolor durante el parto nunca debe ser una justificación para pedir una cesárea.

 

Creer que pasar por la experiencia de tener un hijo sin sentir dolor, es un mito. No obstante hoy en día existen métodos para manejar el dolor, tanto con drogas, como con ejercicios de relajación o respiración; pero evitarlo, es imposible.

 

El parto normal tiene menores riesgos para la madre y en promedio su pérdida de sangre es la mitad que en la cesárea. Las posibilidades de infección del útero post parto (endometritis) también son menores en el parto normal. La cesárea tiene la posibilidad, aunque escasa, de presentar una infección de la herida operatoria. La recuperación de la madre es mucho mejor en el parto normal que en la cesárea.

 

Desde el punto de vista de la salud pública, la cesárea es una operación mucho más cara que un parto normal, debido al mayor uso de insumos, mayor tiempo de hospitalización y la participación de un equipo médico más complejo, ya que en los hospitales públicos los partos los atienden las matronas. Aún así, la cesárea con las técnicas actuales son mucho menos riesgosas que antes y los requisitos para realizarlas son menos exigentes que hace 20 años.

 

Dolor post operatorio

 

Lo que muchas mujeres que eligen cesárea no tienen en cuenta, es que el dolor post operatorio de la cesárea puede ser aún más intenso, más limitante y mucho más largo que el del trabajo de parto.

 

Cuando una mujer está en trabajo de parto y le comienzan sus contracciones, el dolor es cíclico y aumenta a medida que pasan las horas. Esto puede ser extenuante y difícil, sobretodo para la madre primeriza, ya que el proceso es más lento y no se puede dar la anestesia hasta que la madre ya haya comenzado a dilatar. Pero al menos la madre sabe que su dolor tiene un propósito, traer su hijo al mundo.

 

La madre que opta por la cesárea, generalmente llega al hospital sin ningún dolor, ya que la cita ha sido concretada de antemano, recibe la anestesia y hasta que ya no está de vuelta a su habitación, no ha sentido más que la punción de la aguja en su espalda.

 

Pero el dolor viene luego, cuando pasa el efecto de las drogas. Este no es un dolor sólo por la cirugía, sino que además el útero debe contraerse fuertemente para recobrar su tamaño normal y para que se detenga la hemorragia. Estas contracciones sobre la herida, son extremadamente dolorosas y nadie parece hablar de ellas.

 

Estudios que favorecen el parto natural

 

Según un estudio realizado por la Universidad estadounidense de Yale, las madres que dan a luz mediante un parto natural son significativamente más receptivas a los llantos de su bebé que las que se someten a una cesárea.

 

Los resultados de este estudio, publicado por The Journal of Child Psychology and Psychiatry, indicaron que ante el llanto de su bebé las mujeres que tuvieron un parto vaginal registraron una mayor actividad en las zonas del cerebro que se cree que regulan las emociones, la motivación y la conducta.

 

La capacidad de desarrollar los comportamientos y actitudes necesarios para que los padres cuiden adecuadamente de sus recién nacidos está relacionada con una serie de circuitos cerebrales y de hormonas, afirmó la investigación.

 

Al analizar las zonas del cerebro afectadas por las condiciones del parto, los investigadores también detectaron una relación entre la actividad cerebral y el estado de ánimo de las madres, lo que podría contribuir a regular las depresiones postparto.

 

Razones para una cesárea

 

Hay muchas razones que hacen que un parto termine en cesárea, entre ellas:

  • • Cuándo hay signos de desproporción pélvico-cefálica.
    • Cuándo las condiciones locales para la inducción son muy desfavorables.
    • En algunos casos de presentación de nalgas.
    • Infección vaginal activa que pueda ser peligrosa para el bebé.
    • Prolapso de cordón.
    • Desprendimiento de la placenta.
    • Sufrimiento fetal.
    • Placenta previa con hemorragia importante.
    • Dos o más cesáreas anteriores.
    • Una sola cesárea anterior cuándo persista la causa que la provocó.

Fuentes: mujer.terra.es, mujernueva.org, padreshispanos.com, clc.cl

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LaFamilia.info
22.08.2011

 

 

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La anemia es una enfermedad que puede aparecer durante el periodo de gestación y aunque es frecuente que esto ocurra, es importante un diagnóstico a tiempo para evitar complicaciones tanto en la madre como en el bebé.

 

La anemia se refiere a la disminución de los niveles de hemoglobina -proteína que se encuentra en los glóbulos rojos- la cual transporta el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo. Esta es una de aquellas enfermedades que se vuelven más proclives a aparecer en el embarazo, debido a los cambios que se presentan en el organismo de la madre para proveerle al feto los sustentos necesarios para su formación.

 

Aunque una atención oportuna impide que se convierta en una complicación grave, es un tema de cuidado, pues se puede alterar el crecimiento del feto y en algunos casos es posible que se ocasione un parto prematuro.

 

Generalmente la anemia presenta síntomas diversos que varían de acuerdo a la persona, pero los más comunes son la palidez en el rostro, cansancio extremo, mareos y fatiga. Con una prueba de sangre, el médico conocerá la situación de la madre.

 

El hierro: punto clave

 

La causa más usual de anemia durante el embarazo es la deficiencia de hierro; mineral que ayuda a producir la hemoglobina. El feto obtiene el hierro necesario proveniente de la madre, de manera que ella tendrá que producir mayores cantidades de hierro para poder abastecer al bebé y a la vez dejar unos depósitos para su propio consumo.

 

A medida que el feto se va desarrollando, aumenta su demanda de glóbulos rojos. Es por esto que las mujeres gestantes requieren duplicar su dosis, ya sea a través de suplementos vitamínicos como de nutrientes que contiene la dieta diaria. Los alimentos ricos en hierro son las carnes rojas y de cerdo, aves, algunos mariscos, frutos secos, cereales, pastas, avena, vegetales verdes oscuros como espinacas y brócoli, papas, frijoles, nueces, entre otros.

 

Una vez el bebé sale del vientre, lo normal es que se recobren los niveles corrientes de hemoglobina en la madre. Sin embargo, los médicos explican que al momento del nacimiento, se pueden presentar hemorragias que requieren nuevamente un tratamiento adecuado, además de la lactancia que puede acentuar la anemia. Por tanto, la ingesta de hierro debe postergarse después del parto, con el objetivo de contrarrestar esa pérdida de glóbulos rojos.

 

De otro lado, el ácido fólico, es una vitamina que junto al hierro contribuye a la formación de hemoglobina y también puede ocasionar un tipo de anemia, aunque es algo atípico.

 

¿Cómo prevenirla?

 

Lo ideal sería que la mujer se preparara meses antes de la concepción con una ingesta de hierro apropiada. Asimismo, llevar una buena alimentación desde las primeras semanas de gestación hasta el parto, asegura en parte, que la anemia no haga presencia.

 

No obstante, algunos especialistas son partidarios de acompañar la dieta con suplementos, pues consideran que la ingesta de alimentos ricos en hierro como única medida, no logra suministrar las necesidades de hierro. Por tanto, es una recomendación preventiva que no hará ningún daño y al contrario, proveerá muchos beneficios para la madre y su bebé.

 

Fuentes: familydoctor.org, hacerfamilia.net, maternofetal.net, salud.com, hola.com

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15.10.2008

 

La muerte de un bebé de cualquier edad es una de las pérdidas más dolorosas que puede acontecer en la vida de una persona. Debido a que aproximadamente el 70% de los casos de muerte fetal intrauterina no tienen explicación médica, los padres, los familiares y los médicos se enfrentan a la falta de respuestas y a una gran sensación de culpa.

 

Las familias que sufrieron un caso de muerte fetal intrauterina deben comprender que la causa no es el resultado de una acción u omisión de la madre durante el embarazo. En la mayoría de los casos, las madres respetaron todas las recomendaciones y realizaron los adecuados controles prenatales.

 

Un proceso de duelo diferente en cada padre

 

Las madres realizan un duelo diferente al de los padres. A veces, esta diferencia no es comprendida por otras personas. Las madres, por lo general, necesitan hablar acerca de lo sucedido, mientras que los padres sobrellevan su dolor en silencio.

 

El dolor es tan intenso que los padres luchan por relacionarse con su pareja, sus familiares y sus amigos. Para evitar malos entendidos, es aconsejable que los sentimientos de cada integrante de la familia sean expresados abiertamente, aunque pueda resultar una experiencia dolorosa.

 

Dado que el proceso de duelo por esta pérdida es una experiencia individual, la herida tardará en cicatrizar durante el tiempo que sea necesario. Sus creencias o filosofías espirituales o religiosas pueden darle consuelo para hacerle frente al dolor.

 

Estas son algunas sugerencias que les han resultado útiles a otras madres para hacer frente a su pérdida y dolor.

 

No descuide la salud física

 

• Haga una actividad física todos los días. Caminar puede ser un primer paso útil para ayudarle a retomar su vida normal.
• No aumente su carga de trabajo. Vaya a la cama a la hora habitual aunque no pueda dormir. Recuerde que el cuerpo necesitará tiempo para volver a la normalidad después del embarazo.
• Realícese un chequeo físico aproximadamente cuatro meses después de la pérdida ya que su sistema inmunológico está afectado y su cuerpo tiene menos resistencia a las enfermedades durante el duelo.

 

Cuide su parte emocional y espiritual

 

• Hable sobre el bebé y sobre lo que siente con su cónyuge, familiares y amigos para descargar las emociones contenidas. Cuando sienta que está lista, reanude sus viejas amistades y busque otras nuevas en forma separada y en pareja.


• Lea libros, artículos y poemas que puedan ayudarla a entender mejor las cosas y que le ofrezcan consuelo y la ayuden a sentirse menos sola. Escribir puede ser una buena manera de canalizar sus emociones.


• No guarde las cosas de su bebé hasta que esté lista para ello, pero tampoco le de largas al asunto.


• No hay reglas fijas sobre cómo vivir el duelo, cada persona tiene su proceso. Lo importante es afrontarlo y pedir ayuda en caso que se necesite.


• Admitir cuando necesitan ayuda, puede ser un gran alivio. No tenga miedo de pedirla. Haga saber a familiares y amigos qué cosas específicas pueden hacer por usted, como ayudarle a cuidar a sus otros hijos o simplemente hacerle compañía. Déjelos compartir su dolor.


• Este es un momento especial para acercarse al Padre y refugiarse en su fuerza para enfrentar el dolor de la pérdida.

Lecturas y sitios recomendados

 

En nuestro Portal ofrecemos el folleto Guía para el duelo el cual contiene un apartado especial para la pérdida de un bebé. Igualmente en la web también hay sitios que ofrecen apoyo a las parejas que pasan por este duro proceso, algunas son:

 

www.Firstcandle.org Su misión es ayudar a las diferentes familias a conocerse y a compartir sus experiencias. En este sitio se realizan entre otras actividades conferencias, “en línea” sobre el tema.

 

International Stillbirth Alliance. La Alianza Internacional contra la Muerte Fetal Intrauterina auspicia la investigación y la difusión de información con el objetivo de eliminar este tipo de muerte. Su meta principal es crear conciencia entre la población acerca de la muerte fetal intrauterina, y educar a la comunidad mediante recomendaciones.

 

M.I.S.S. Foundation. Es una fundación de voluntarios sin fines de lucro cuyo objetivo principal es ayudar a las familias que han sufrido la muerte de un ser querido. Procura capacitar a estas personas para que ellos también puedan, en el futuro, brindar un apoyo solidario a otras personas en duelo.

 

Fuentes: nacersano.org, firstcandle.org

 

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