LaFamilia.info
02.02.2006

 

 

Publicamos a continuación algunos textos escritos por san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, sobre lo que según él, debe ser un matrimonio y una familia cristiana: “Un remanso de serenidad en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se perciba un cariño hondo y sincero”…

 

“Es infinita la ternura de Nuestro Señor (…) Ha hecho del matrimonio un vínculo santo, imagen de la unión de Cristo con su Iglesia (Ef. 5, 32), un gran sacramento en el que se funda la familia cristiana, que ha de ser, con la gracia de Dios, un ambiente de paz y de concordia, escuela de santidad. Los padres son cooperadores de Dios. De ahí arranca el amable deber de veneración, que corresponde a los hijos. Con razón, el cuarto mandamiento puede llamarse (…) dulcísimo precepto del decálogo. Si se vive el matrimonio como Dios quiere, santamente, el hogar será un rincón de paz, luminoso y alegre”.

Es Cristo que pasa, 78, 6

 

”Familias que vivieron de Cristo y que dieron a conocer a Cristo; pequeñas comunidades cristianas, que fueron como centros de irradiación del mensaje evangélico; hogares iguales a los otros hogares de aquellos tiempos, pero animados de un espíritu nuevo que contagiaba a quienes los conocían; así fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy: sembradores de la paz y la alegría que Jesús nos ha traído”.
Es Cristo que pasa, 30, 5

 

”Me conmueve que el Apóstol califique al matrimonio cristiano de «sacramentum magnum» sacramento grande-(…) La labor de los padres de familia es importantísima: Participáis del poder creador de Dios y, por eso, el amor humano es santo, noble y bueno: una alegría del corazón, a la que el Señor (…) quiere que otros libremente renunciemos.


Cada hijo que os concede Dios es una gran bendición divina: ¡no tengáis miedo a los hijos!
Forja, 691

 

Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia (...) Cada hogar cristiano debe ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibe un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida.
Es Cristo que pasa, 22, 4

 

Santificar el hogar día a día, crear con el cariño un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada, se han de ejercitar muchas virtudes cristianas: las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría... Hablando del matrimonio, de la vida matrimonial, es necesario comenzar con una referencia clara al amor de los cónyuges.
Es Cristo que pasa, 23, 4

 

LaFamilia.info
02.02.2006

 

 

La Bendición de la mesa es una costumbre antiquísima entre los cristianos. En los relatos evangélicos se puede observar como el propio Jesús, nuestro Señor, lo hizo no sólo en la última cena, sino en ocasiones registradas por la Biblia como por ejemplo antes de multiplicar los panes, en donde bendice al Padre y pronuncia la bendición de agradecimiento.

 

La bendición de la mesa es una acción de gracias y una sencilla petición, que sigue la estela del Padrenuestro, la oración que Jesús nos enseñó, donde pedimos: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’, recordando así que la procedencia de esos y de todos los bienes que nos deleitan y nos alimentan vienen de Dios.

 

Al recordar que vienen de Dios y son para todos, la bendición de la mesa nos alienta a hacer de nuestra parte todo lo que podamos para que a nadie le falte alimento.

 

Hay algunas fórmulas de bendición muy ricas de contenido, otras muy sencillas (‘Benedictus benedicat’: ‘que el Bendito nos bendiga’, por ejemplo) o incluso un tanto infantiles (‘El Niño Jesús que nació en Belén bendiga estos alimentos y a nosotros también’).…

 

Todas pueden ayudar, según las circunstancias y la costumbre de la familia, aunque tal vez habría que prescindir de las que tengan un tono demasiado jocoso o incompatible con la idea de oración.

 

¿Quién bendice la mesa?

 

Lo mismo cabe decir acerca de a quién corresponde en la casa hacer la bendición. En muchas familias es costumbre que lo haga la madre, que tal vez es la que los ha preparado y a la que todos miran esperando (y agradeciendo) que cuide de todos de ese modo tan maravilloso.

 

O el padre, como cabeza de familia. No faltan hogares en que de buena gana se le pide al más pequeño que dirija la bendición, como signo del respeto y cariño a los niños que Jesús enseñara; o hay hogares en los que la hacen por turno los hijos…

 

Lo importante en cualquier caso es que es ésta es una oración familiar, un detalle que hace brillar el carácter cristiano de aquel hogar.

 

Algunas sugerencias prácticas

 

Es frecuente en la actualidad que los miembros de la familia coman a distintas horas o en distintos sitios. Pero siempre hay algunas comidas especiales; tal vez el domingo, o la comida en casa de la abuela… A estas ocasiones se les puede dar un valor cristiano precisamente con la bendición.

 

También es buena cosa enseñarse a bendecir incluso cuando se come sólo. De ese modo se adquiere el hábito de vivir en presencia de Dios con sencillez a lo largo del día, y no sólo, por ejemplo, en el templo.

 

Hay quien, para fomentar la costumbre entre los más pequeños, escribe en un papel la oración, de un modo más artístico, y lo deja en un lugar visible cerca al comedor para que el chico pueda leerlo en voz clara cuando le toque el turno de bendecir la mesa.

 

A continuación incluimos algunas oraciones. La primera es la que se recoge en los bendicionales de la Iglesia:

 

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Amén
El Rey de la gloria eterna nos haga participes de la mesa celestial. Amén

 

Acción de gracias

Te damos gracias por todos tus beneficios, omnipotente Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
El Señor nos dé su paz. Y la vida eterna, Amén.

 

Otras oraciones

  • Bendícenos, Señor, y bendice los alimentos que vamos a tomar para mantenernos en tu santo servicio. Amén.
  • Bendícenos, Señor, y bendice nuestros alimentos. Bendice también a quienes nos los han preparado, y da pan a los que no lo tienen.
  • Bendice, Señor, a cuantos hoy comemos este pan, Bendice a quienes lo hicieron y haz que juntos lo comamos en la mesa celestial.
  • Porque me das de comer, muchas gracias, Señor. Sé que hay muchos hombres que hoy no comerán... Danos a todos el pan de cada día.

Acción de gracias al terminar

  • Te damos gracias, Señor, por el alimento que nos has dado; haced que de él nos sirvamos siempre para nuestro bien.
  • Gracias por todos tus dones. Que el Rey de la eterna gloria nos haga partícipes de la mesa celestial. Amén.
  • Gracias, Señor, porque, de nuevo, hemos podido alimentarnos con los dones que Tú generosamente nos das. Señor, que no haya más hambre en el mundo.
  • Te agradezco, Señor, esta alegría de la mesa: el alimento y la compañía de los míos. Bendice siempre a esta familia y a quienes no tienen ni hogar ni pan.

Ideasrapidas.org
08.02.2010
 

 

El laicismo es una teoría religioso-política que persigue eliminar a Dios de la sociedad, estableciendo un sistema ético ajeno a Dios. En su aspecto religioso es un ateísmo práctico que se impone a la sociedad con medidas políticas.

 

¿Ateos o indiferentes? El laicismo adopta la postura de una indiferencia teórica. Pero en la práctica exige actuar como si Dios no existiera. También puede decirse que el laicismo es un ateísmo social porque pretende organizar una sociedad sin Dios (ateo significa sin Dios).

 

¿En qué se basa el laicismo? Para instaurar sus planteamientos, el laicismo se basa en dos ideas correctas pero mal entendidas: la separación Iglesia-Estado y la libertad religiosa.

 

¿Es buena la libertad religiosa? Sí; cada uno debe tener libertad para ejercitar la religión que desee, dentro de los límites del bien común. No se debe imponer una religión (ni un ateísmo).

 

¿Es bueno separar religión y política? Depende cómo se interprete esto. Sobre todo depende qué se entienda por religión.

  • Si con esa separación se expresa que los curas no sean políticos, y los gobernantes no sean obispos, entonces la frase es correcta. Cada uno gobierne en su terreno.
  • Si con esas palabras se afirma que una religión no debe exigirse a todos, sino que se deben respetar las conciencias, entonces la separación es acertada. (Por esto el laicismo no debe imponerse a todos).
  • Si por religión se entiende a Dios, los actos de culto o las enseñanzas espirituales, entonces no es bueno separar la sociedad de Dios.
  • Si con esta separación se expresa enfrentamiento, tampoco es conveniente pues lo ideal es que Iglesias y Estados trabajen cada uno en su ámbito ayudándose en conseguir el bien de los ciudadanos.

 

¿Y la laicidad del Estado? La laicidad del Estado es distinta del laicismo. La laicidad propone que el Estado no debe estar ligado a una religión particular sino que debe respetar la libertad religiosa. Sostiene que debe haber una separación adecuada entre Iglesia y Estado y no perjudicar a los ciudadanos por motivos religiosos. Es correcto.

En cambio en el laicismo, el Estado impulsa el ateísmo optando por la religión atea.

 

El laicismo y la religión

 

¿Qué defiende el laicismo ante la religión? El laicismo desea instaurar varios planteamientos:

  • Para el laicismo, el Estado debe apoyarse en una base común sin Dios. El laicismo reclama un Estado confesionalmente ateo.
  • Sin embargo, el ateísmo es una postura religiosa que tampoco debe imponerse.
  • El laicismo intenta relegar la religión al ámbito privado, prohibiendo las manifestaciones públicas de fe.
  • Sin embargo, una persona coherente vive de acuerdo con sus creencias tanto en privado como en la vida social. No se debe obligar al creyente a que se comporte como un ateo. (Tampoco se debe forzar al ateo a que actúe como religioso).
  • El laicismo y el relativismo suelen ir unidos, pues ambos defienden el indiferentismo religioso.
  • Hay varias religiones pero esto no significa que sean falsas, o que sea indiferente elegir una. Por ejemplo, puede haber varias teorías sobre un hecho histórico, pero sólo un suceso tuvo lugar realmente. Habrá que buscar la religión verdadera.

 

Ejemplos de actitudes laicistas

 

  • El laicismo suprimirá las clases de religión, las fiestas e imágenes religiosas, asentando su ateísmo con excusa de respeto a otras religiones.
  • Respetarlas sería añadir imágenes y clases de las religiones que lo soliciten razonablemente.
  • Quitar todas es imponer la religión atea.
  • Especialmente, el laicismo rechaza cualquier idea que suene a católica.
  • Sin embargo, el que una idea sea católica no la hace falsa. Por ejemplo, la razonable idea de prohibir el robo.

 

¿Hay un marco de gobierno común? El laicismo intenta que la base ética del Estado sea el ateísmo, pero esto es una postura que tampoco debe ser obligatoria. Entonces, ¿qué es lo común a todos los hombres? Precisamente el hecho de ser hombres. Por esto, las reglas éticas del Estado deberán basarse en lo propio de la naturaleza humana, en la llamada ley natural. (El ateísmo es la menos natural de las posturas religiosas). Con otras palabras: la base está en la dignidad de la persona humana.

 

¿Se conocen las normas de la ley natural? El documento más conocido que contiene un resumen de la ley natural son los diez mandamientos. En su origen son formulaciones judeo-cristianas, pero ya se han convertido en patrimonio de la humanidad.

 

¿Hay mandamientos laicistas? El laicismo no tiene reglas morales ni mandamientos, salvo apartar a Dios sobre todas las cosas. Al quitar a Dios es difícil mantener unas reglas de conducta. Puedes matar y robar mientras no te pillen. Usa del sexo como te dé la gana. Miente lo que te convenga. Por esto, en las sociedades donde el laicismo se extiende, aumentan la delincuencia y la corrupción.

 

¿No hay ateos buenos? Hablamos del laicismo en general. En cambio, hay casos particulares de personas ateas que se comportan bastante bien -excepto con Dios-, lógicamente.

 

 

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