Pablo Córdoba - Catholic.net
06.04.2009
 

 

 

Enseñarles a los niños cómo fue la Pasión y Muerte de Jesucristo, puede resultar un poco confuso si no se les expone en los términos que ellos entienden. Por medio del cuento y unos buenos dibujos, logrará atrapar su atención.

 

***

 

La abuela le pide que la acompañen a la Iglesia.

 

Qué aburrido! –piensa Dalma, la nieta adolescente; pero, al recordar que están en Semana Santa, decide ir.

–¡Vamos! –grita Matías, de ocho, que ve en la invitación una ocasión para atrapar palomas en el campanario.

Es una tarde fría. El cielo está nublado.

 

Llegan a la Iglesia. Un candado avisa que está cerrada. La abuela les indica ir por el lateral; seguro que, la puerta estará abierta.

Entran por la parte trasera. No hay nadie adentro.

 

–¿Qué les parece si rezamos el Vía Crucis?

–¿Qué es eso? –pregunta Matías.

–Es recorrer, siguiendo estos cuadritos, el camino que hizo Jesús llevando la Cruz, hasta su muerte– responde su hermana.

El niño se para frente al primer cuadro y lee: “Jesús es con–de–na–do”. Mira a las mujeres y con picardía pide una explicación.

 

La abuela hace un gesto de complicidad y comienza con el relato:

 

“Eso fue en la mañana del viernes. El gobernador sabía que era inocente. Y, buscando excusas para liberarlo, les dio a elegir al gentío entre Cristo y Barrabás, un asesino que nadie quería.

 

“La muchedumbre pidió a gritos que liberen al delincuente; y que crucifiquen a Jesús. ‘¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!’, gritaban enfurecidos.

–Pero... ¿no era bueno? –comentó Matías.

–Buenísimo. Él los había curado, les había dado de comer, les había enseñado las cosas de Dios, como en la catequesis –dijo la mujer acariciando la cabecita del pequeño y prosiguió con el relato.

 

“Entonces, para que la gente se calmase, el gobernador mandó azotar al Nazareno.

–Eso es lo más impresionante de la película... –comentó Dalma– ...cuando le arrancan la carne a latigazos.

 

“Después –continuó la abuela– lo abofetearon y le clavaron una corona de espinas.

“Pero aún faltaba lo peor: la humillación de llevar la cruz hasta la cima del monte Calvario, donde sería crucificado.

 

“Jesús carga con la Cruz. Apenas sale a la calle, la gente se amontona. Algunos aprovechan para insultarlo y escupirlo. Otros, para demostrarle a los soldados que no estaban de su lado, le gritan groserías.

“Entre ellos está uno de los que había curado la lepra, está la madre de una niña que había resucitado... Cristo los reconoce. Podría llamarlos por su nombre. Los mira. Ellos prefieren bajar la cabeza.

 

Dalma se imagina entre la gente. Se siente parte del relato.

 

“Se escuchan ruidos de metales. Son los soldados que vienen a exigirle que se apure. Al día siguiente es feriado y quieren terminar temprano. Uno le da un empujón. Jesús cae por primera vez.

 

–Acá está el dibujo –dice Matías, señalando la tercera estación.

–¿Alguna vez te caíste?

El niño recuerda cuando se cayó de la bicicleta. Le había sangrado el codo y se había raspado las rodillas. Lo peor había sido cuando su mamá le lavó las heridas con agua y jabón.

–¡Ay! –exclamó al comprender. La abuela siguió contando.

“Los soldados se enfurecieron porque demoraba en ponerse de pie. Uno le tiraba de los pelos, otro lo azotaba.

“Gritó tan fuerte que María, que estaba lejos, lo escuchó.

“Luego se abrió paso entre la multitud.

“Por fin, Jesús se encuentra con su Madre”. Pero está tan desfigurado que ella no lo reconoce. Lo mira a los ojos y consigue ver en ellos, al pequeño que había crecido entre sus brazos.

“Se contemplan durante unos instantes. El ambiente se llena de ternura. La gente, emocionada, los contempla sin hablar, hasta que otro latigazo obliga a Cristo a separarse de su mamá.

 

“La Virgen se queda sola.”

 

Los niños sienten compasión por la Madre de Dios.

 

Caminan unos pasos y se detienen en la quinta estación.

–¿Quién es ese hombre?

 

–Simón de Cirene carga con la Cruz– lee la joven, a modo de respuesta.

 

“Cristo no tiene más fuerzas para continuar. Entonces, los soldados buscan a un hombre para que le ayude a cargar con los maderos.

 

“Lleno de miedo, Simón se niega. Se siente poca cosa para estar al lado de Cristo. Éste lo mira y le infunde confianza. El cireneo vence el miedo y le ayuda con la Cruz.

 

“Es un aporte ínfimo entre tanto dolor, pero significa mucho para Cristo que recibe agradecido el favor de su nuevo amigo.

 

–Cuando sea grande, yo le voy a ayudar –agrega el pequeño.

–No hace falta que crezcas. Ahora podés hacerlo: siendo obediente, haciendo las tareas, no peleando... Eso hace muy feliz a Jesús.

 

Se detienen en la sexta estación. La abuela se inclina hacia la nieta y en la intimidad le comenta:

“Entre la muchedumbre hay una mujer que simpatizaba con su mensaje y con el grupo de mujeres que lo seguía; pero, por tímida, no se había comprometido a seguirlo.

“Obligan a Cristo a tomar un atajo y, sin esperarlo, pasa delante de ella. Al verlo tan cerca, la mujer rompe con su timidez, arranca un lienzo de su vestido y, cuidadosamente, Verónica enjuaga el rostro del Señor.

 

Dalma, recuerda cuando por “timidez”, no defendió el mensaje de la Iglesia entre sus compañeras... y se avergüenza.

 

La abuela teme que la joven esté aburrida y quiera regresar a casa.

–Seguí contando –dijo el niño.

 

La joven toca el brazo de la abuela con gesto indeciso y también le pide que siga con el relato.

 

Miran hacia atrás. Las puertas estaban abiertas. Había muchas personas recorriendo el Vía Crucis. Algunos rezaban el Rosario. Otros, en fila, esperaban para confesarse.

 

En la casa, no ha dejado de sonar el teléfono. Son las adolescentes que preguntan por su amiga.

 

“Salió con la abuela” –responde la mamá una y otra vez. Al pasar por la habitación del niño sonríe: no está con los jueguitos de la computadora.

–Si quieren que sigamos, tenemos que cruzar del otro lado.

 

Los niños aceptan, buscan la séptima estación y se detienen frente a ella.

“Estaba muy cansado, sus pasos eran cada vez más cortos y torpes. De pronto, topa con una piedra y cae por segunda vez.

 

La abuela piensa en las caídas del alma que suelen ser más dolorosas que las otras. Recuerda las veces que prometió no volver a caer y que igual tropezó con la misma piedra.

 

Admite que su carácter, sus caprichos y su egoísmo, terminan siendo las piedras con las que tropieza Cristo. Obstáculos que traicionan el camino espiritual.

 

–Abuela: ¿quiénes son estas señoras? –la interrumpe en su reflexión, Matías.

 

–Son un grupo de mujeres que, afligidas por lo que está pasando, lloran sin consuelo. Cristo se detiene ante ellas y les dice: “No lloren por mí, sino por sus pecados y por sus hijos.

 

“Les explica que causan más sufrimiento las faltas de caridad y la indiferencia de su hijos, que los latigazos de los romanos. Así, Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

 

–Voy a pedirte una cosa, –le dijo a Matías que, como a todo niño, le gusta que le hagan encargos importantes–. Quiero que en tus oraciones pidas perdón por las ofensas de los hombres que no rezan, que no van a Misa y que blasfeman.

 

–Que rece por los ateos también –agrega Dalma.

 

–No solamente por ellos sino también por los bautizados que se han ido a otras iglesias, por los que sólo acuden a Dios en los momentos malos y después se olvidan...

 

“Por las mujeres que abortan y por las que no transmiten la fe a sus hijos –concluye la abuela y vuelve al Via Crucis:

“Le duele más el corazón que el cuerpo. Es tanta la amargura de su alma, que no resiste más... y cae por tercera vez.

“Sabe que con su sacrificio está pagando el rescate de todos los hombres que somos rehenes del pecado.

–Como los secuestros que aparecen en la televisión.

–Algo parecido –responde la mujer con una leve sonrisa.

–Y acá... ¿qué pasó? –pregunta el niño.

 

“Llegaron al lugar de la crucifixión. Los soldados le quitan la ropa y se la sortean.

“Cristo, permanece en silencio, no se queja ni está enojado.

 

“Lo acuestan encima del madero que está en el suelo. Toman sus brazos y, traspasándolos a golpe de martillo, lo clavan en la Cruz. Toman sus pies y hacen lo mismo.

“Una vez clavado, lo elevan junto a dos malhechores. Allí lo dejan: con las heridas, la sangre y los brazos extendidos.

 

“Todo es desolación y misterio. María no puede creer lo que han hecho con su hijo. Desde la Cruz, Él la consuela con la mirada y le regala una tenue sonrisa.

 

“Luego llama a su amigo Juan, que estaba junto a María, y le pide que en adelante cuide de su mamá, que no la deje sola.

 

“María también se acerca para escuchar de labios de su hijo la última petición: “quiero que seas la Madre de todos”.

 

“El cielo se oscurece. Tiembla la Tierra. Los ángeles lloran en el momento en que Cristo muere en la Cruz.

 

“Aquel niño nacido en un pesebre, aquel joven que había llorado y reído junto a sus amigos, aquel mismo que había sanado a tantos... estaba muerto.

“La reflexión ganó el corazón de todos. Al ver que habían clavado a un inocente, comenzaron a marcharse. Algunos soldados sintieron el sabor amargo del arrepentimiento; otros, el de la culpa.

 

“Lejos quedaron los días de gloria: el milagro de Caná, la pesca milagrosa, la resurrección de Lázaro, la entrada en Jerusalén.

 

“Hay dos seguidores: José de Arimatea y Nicodemo, que no habían participado de estos momentos pero que estuvieron presente cuando el Señor más los necesitó.

 

Piden permiso a Pilatos y bajan su cuerpo de la Cruz.

“Su madre lo toma entre sus brazos. Se renueva el dolor al comprobar que el cuerpo de su hijo estaba muerto.

“La tarde llega a su fin. Es de noche, cuando dan sepultura al cuerpo de Jesús. Lo ponen en una cueva cavada en roca y dejan caer una gran piedra sobre el ingreso.

“Todo hace pensar que sus enemigos tenían razón: Cristo no era más que un gran hombre, un magnífico profeta... pero no era Dios.

 

“El día sábado, ya muchos se habían olvidado del Maestro, ya nadie hablaba del Nazareno. Todos estaban ocupados en los preparativos de las fiestas.

 

La abuela los invita a sentarse.

 

“El domingo, antes de que amaneciera, un grupo de mujeres fue a llevarle flores y perfumes. Durante el camino se preguntaron quién movería la piedra. Ellas no tenían tanta fuerza.

 

“Cerca del lugar, observaron que la piedra estaba corrida. Corrieron y, al entrar al sepulcro, vieron que no estaba el cuerpo. Pensaron que lo habían robado. En su lugar, había dos ángeles vestidos de blanco.

 

“Uno de ellos les dice: ‘¿por qué buscan entre los muertos al que ha resucitado? ¡Cristo está vivo y vivirá por siempre!’, agrega con una amplia sonrisa entre los labios.

“Es tanta la alegría de las mujeres que tiran las flores al suelo y salen corriendo para contar a los discípulos lo que ha pasado.

 

Una vecina se acerca para saludar a la abuela, sin embargo, al ver a la adolescente rezando de rodillas, se detiene.

 

La abuela acomoda a Matías, que está dormido, en su falda. Con tiernas caricias sobre su cabecita da por finalizado el relato.

 

Dalma mira la imagen del Cristo en la cruz y, emocionada, le anuncia que se anotará en el grupo juvenil de la Parroquia.

 

Le brillan los ojos de sólo imaginarse enseñando la catequesis a los niños del barrio. Sueña con el campamento de verano. Se imagina misionando, llevando la alegría cristiana a los más necesitados. Sonríe.

 

En tanto, Matías sueña con que defiende al Señor con su espada de juguete. Le asegura a la Virgen que, en adelante, no estará más sola. Él será su protector.

Mientras los nietos imaginan ese porvenir, la abuela recuerda los viernes santos de su época: cuando las mujeres iban vestidas de luto, cubriendo los rostros con mantillas negras.

 

Recuerda a su abuela de tez blanca y ojos oscuros que, con la voz clara y temblorosa de las mujeres valientes que hablan en público, decía:

 

–Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

 

A lo que los demás respondían:

–Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.


Ilustraciones: almez.pntic.mec.es

 
Aciprensa - 06.04.2009
 

 

Si algo he aprendido en mis tres años de ser una mamá católica es que la batalla de mantener el balance entre los aspectos religiosos y seculares de una celebración no son tan fáciles de llevar. Y, no es fácil, porque las celebraciones seculares casi siempre son más atractivas que su contraparte religiosa.

 

La Pascua no es la excepción. Como católicos que somos, la Pascua es la celebración litúrgica más importante del año. Es un día en que reafirmamos nuestra fe en la Resurrección de Cristo entre los muertos. Pero, para la mayoría de los chicos, es el día en que el conejo de Pascua les trae una canasta llena de dulces y regalos. Les garantizo que si ustedes le preguntan a cualquiera de sus hijos menores de 10 años que escojan entre ir a Misa para celebrar la Resurrección de Cristo o participar de una fiesta con conejo pascual incluido, seguro que este gracioso animal ganaría.

 

El hecho es que, he descubierto que si me esfuerzo al máximo, siempre hay maneras de encontrar conexiones entre la religión y las tradiciones seculares. El cómo lo hacemos es nuestro desafío como padres, abuelos, tíos, tías y padrinos católicos que somos.

 

Por ejemplo, mientras tus niños les encanta la cacería de los huevos de pascua por la casa, (así se ganarían los premios escondidos dentro), les puedes explicar que la costumbre de los huevos de pascua tiene un origen cristiano y que simboliza a Cristo: así como el huevo oculta una vida que brotará, la tumba de Jesús también oculta su futura resurrección. También, que el anhelado conejo de Pascua es un símbolo cristiano de la Resurrección. Su uso se remonta a antiguos predicadores del norte europeo que veían en la liebre un símbolo de la Ascensión de Jesús y de cómo debe vivir el cristiano: las fuertes patas traseras de la liebre le permiten ir siempre hacia arriba con facilidad, mientras que sus débiles patas delanteras le dificultan el descenso. Estas pequeñas explicaciones que se las puedes decir a manera de historias- pueden abrir la puerta para una discusión entretenida sobre el bautismo, la resurrección de Cristo, etc.

 

Aún si el niño es muy pequeño para entender lo que el Sacramento del Bautismo, por ejemplo, verdaderamente significa, es bueno ir introduciéndolos sobre este tipo de temas de una forma sencilla y entretenida. Por ejemplo, cuando tu hijo abra su libro de fotos y observe las fotos de su bautismo, junto con tu esposo pueden ir contándole que esas fotografías fueron tomadas el día en que ella entró a formar parte de la familia de la Iglesia. Tales argumentos, por lo menos, hacen que los hijos sean conscientes de este sacramento y de lo que significa.

 

Explicando temas difíciles

 

Parte del desafío de hacer participar a nuestros hijos en las celebraciones religiosas es que la mayoría de las fiestas de la Iglesia son para adultos en naturaleza y contenido.

 

Por ejemplo, algunos años atrás, leí un libro sobre la Semana Santa y la Pascua a mi sobrina de cuatro años, Samanta. Luego de semanas de leer el libro, Samanta le hizo preguntas a su mamá que sólo podría hacerlas niñas de cuatro años acerca de lo injusto que había sido el arresto y la crucifixión de Jesús y como él se las "ingenió" para resucitar entre los muertos después de tres días.

 

En vez de apartar su atención de estos temas, mi hermana aprovechó la oportunidad de responder, de una forma creativa, las preguntas de Samanta a la luz del Evangelio.

 

Los muchos símbolos e historias que acompañan la Semana Santa y la Pascua proveen numerosas oportunidades para comprometer a los chicos y enseñarles más acerca de la fe. En esta Pascua busca oportunidades para hacer conexión entre las tradiciones festivas seculares y las cristianas. Oportunidades hay, tu deberás aprender algo nuevo en el proceso.

 

Los mayorcitos de la casa

 

¿Cómo hacer que los adolescentes se involucren en la Pascua? En esta etapa difícil y rebelde de todo ser humano, toma un poco más de esfuerzo hacer que ellos se involucren ya que por lo general los chicos aprovechan estas fiestas para pasar más tiempo con sus amigos en lugares de diversión o simplemente optan por estar fuera de casa. Por ello, conviene apoyarse en los grupos juveniles que existen en las parroquias o en los propios colegios. Casi siempre, durante los oficios de Viernes Santo, los pasajes del Evangelio sobre la Pasión de Cristo, su muerte y Resurrección son leídas o interpretadas en alguna obra teatral.

 

Estas obras a menudos son interpretadas en la Cuaresma y Pascua. Se sugiere que el grupo juvenil o grupo de amigos con la guía de un párroco o liturgista protagonicen la obra de la Pasión para la comunidad parroquial o escolar.

 

 

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LaFamilia.info
06.04.2009
 

La familia es la principal fuente de transmisión de los valores religiosos y espirituales; es ella la encargada de acercar los hijos a Dios y enseñarles la fe.

Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, una festividad que sirve de oportunidad para involucrar a los niños en esta semana de recogimiento y oración. Pero, ¿cómo hacer que los chicos vivan el verdadero sentido de esta celebración sin que pase inadvertida como una semana más de vacaciones?

 

Los muchos símbolos e historias que acompañan la Semana Santa y la Pascua proveen numerosas oportunidades para comprometer a los hijos y enseñarles más acerca de la fe. Es importante explicarles por medio de analogías las tradiciones festivas seculares y las cristianas, pues así podrán comprender mejor su significado.

 

Como padres también tenemos el deber de mostrar con actitudes piadosas lo que significa este periodo en nuestra vida como cristianos, es decir, vivir cada día de la Semana Santa intensamente, hablando y reflexionando con los hijos sobre lo que se conmemora en cada ocasión. Para ayudarlos a comprender lo que sucedió en los últimos días de Cristo en la tierra, es aconsejable leer historias sobre la Pasión y Resurrección, así como ver películas sobre la vida de Cristo. De igual forma, es muy valioso cuando se participa en familia de las diferentes actividades características de la época, como por ejemplo la visita a los monumentos y las procesiones. Esto hará que conozcan de primera mano la vivencia de esta Semana.

 

Igualmente la Pascua es una ocasión para transmitir enseñanzas a los hijos, se podría sacar provecho de la anhelada tradición de los huevos de Pascua y así explicarles su origen cristiano y simbolización de Cristo: así como el huevo oculta una vida que brotará, la tumba de Jesús también oculta su futura resurrección.

 

Fuentes: Aciprensa, Catholic.net

 
LaFamilia.info
 

Foto: Freepik

 

Una buena manera de aprender y conocer la historia litúrgica es a través del cine, además puede generar mayor interés en niños y jóvenes. Estas son algunas de las películas que se encuentran en el mercado sobre la Semana Santa y la Pascua.

 

 

La pasión de Cristo

 

Director: Mel Gibson
Actores: Jim Caviezel, Monica Bellucci, Maia Morgersten, Hristo Naumov Shopov
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Mayores de 13 años con compañía paterna


Reseña
La acción de la película se centra en las últimas 12 horas de vida de Jesús de Nazaret: desde su momento de angustia existencial en el Monte de los Olivos a su crucifixión mortal sobre el Gólgota. Gibson recrea todo el calvario del protagonista en poco más de dos horas, con imágenes que van del hiperrealismo más extremo a la experimentación simbólica.

 

Jim Caviezel, es un devoto católico, famoso en Hollywood por haberse negado a interpretar escenas de cama con Jennifer López (en Mirada de ángel) y Ashley Judd (en Toda la verdad), encarna a Jesús de Nazareth. Durante el rodaje tuvo que padecer sesiones de maquillaje de más ocho horas diarias, fue alcanzado por un rayo, se le dislocó un hombro, le dieron varios latigazos en la espalda y se le irritó la piel. Poca cosa, teniendo en cuenta las torturas que sufre su personaje en la pantalla.

 

Contenido y valoración
Aunque es una película de excelente calidad técnica y bastante taquillera, el aspecto que más polémica suscita es su extremada violencia. Jesús recibe una paliza de campeonato, le machacan por dentro y por fuera, acaba despellejado de la cabeza a los pies, literalmente bañado en sangre. Gibson se defiende de los ataques de millones de espectadores sensibles alegando fidelidad histórica y compromiso moral. En cuatro palabras: lo exigía el guión.

 

 

Jesús de Nazareth

 

Director: Franco Zeffirelli
Actores: Anthony Quinn, Olivia Hussey, Robert Powell, Anne Bancroft
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Menores de 12 años con compañía paterna


Reseña 
Esta producción del año 1977, es considerada por muchos la película bíblica por excelencia. Jesús de Nazareth nació en Belén de Judea, entre los años 745 y 749 de la fundación de Roma. Durante treinta años vivió en Nazareth, bajo el reinado de Tiberio, se hace bautizar por Juan el Bautista y comienza su vida pública, estructurada en torno a la enseñanza de la doctrina, la realización de milagros y prodigios, y la reunión de discípulos, entre los que escogió a los doce apóstoles.

 

Contenido y valoración
La riqueza espiritual del director Franco Zeffirelli y su profundo universo interior volvió a quedar patente en su Gesù di Nazareth (Jesús de Nazareth, 1977). En esta producción fílmica todo el delicado romanticismo ético y estético de Zeffirelli trabaja en pro de resaltar la dimensión humana de la figura de Cristo. Aunque esta producción gustó mucho tanto a la crítica como al público en general, recibió algunos ataques furibundos por parte de los cristianos más ortodoxos, a quienes molestaba mucho esa visión tan humanizada de Jesús.

 

 

Los Diez Mandamientos

 

Director: Cecil B. De Mille
Actores: Charlton Heston, Yul Brynner, Anne Baxter, Edward G. Robinson, Ybone De Carlo
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Menores de 12 años con compañía paterna


Reseña
Esta película narra la historia bíblica de Moisés. Tiene un gran prestigio en la corte del faraón Seti, aunque tiene un gran enemigo en Ramses, que se convierte en el nuevo faraón. Moisés se convertirá en líder del pueblo judío y en su defensor para librarlo de la persecución del faraón. El pueblo hebreo peregrina a la Tierra Prometida pasando por muchas dificultades. En la película aparecen los pasajes más importantes del Éxodo: la zarza ardiendo, el paso del mar rojo y la presentación por parte de Moisés de las Tablas de la ley a su pueblo.

 

Contenido y valoración
La colosal película de Cecil B. De Mille sigue siendo hoy en día una de las más representativas de ese tipo de cine grandilocuente, en donde la magnitud de la historia que narra se ve acompañada por un tratamiento visual sumamente espectacular, repleto de escenas de masas, de decorados gigantescos y de efectos especiales impresionantes teniendo en cuenta el año en que se rodó la película (1956), y que sigue siendo en nuestros días un fantástico ejemplo de lo bien que pueden resultar los efectos especiales realizados de manera "artesanal", pero con muchísimo ingenio.

 

Una de las características principales de la película, al igual que sucede en otras muchas obras de Cecil B. De Mille, es su uso del color, que llega a ser tan llamativo, como a veces exagerado, pero siempre con la premisa de incrementar la vistosidad.

 

 

Ben - Hur

 

Director: William Wyler
Actores: Charlton Heston (Judah Ben-Hur), Jack Hawkins (Quintus Arrius), Haya Harareet (Esther).
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Menores de 12 años con compañía paterna


Reseña
La película narra las aventuras de un noble judío, Judá Ben-Hur, contemporáneo a Cristo, que es traicionado por un romano amigo de la infancia, Messala. En los años del Imperio Romano del reinado de Augusto y su sucesor Tiberio, Judá Ben-Hur, hijo de una familia noble de Jerusalén, y Mesala, tribuno romano que dirige los ejércitos de ocupación, se han convertido en enemigos irreconciliables. Acusado de atentar contra la vida del nuevo gobernador romano, Mesala le encarcela junto a su familia. Cuando se llevan a Ben-Hur a galeras, un joven llamado Jesús de Nazaret se apiada de él y le da de beber.

 

Contenido y valoración
La película, considerada una de las 100 mejores películas jamás hechas, esta basada en el libro del general Lee Wallace “Ben-Hur: A Tale Of The Christ” publicado a finales del siglo pasado. Una maravillosa película para aquéllos que defienden el cine como espectáculo, si bien en este caso existe el buen hacer de un gran artesano de Hollywood como es William Wyler, un autor al que se recuerda por películas de todos los géneros: "Horizontes de grandeza" (western), "Los mejores años de nuestra vida" (melodrama ), "Funny Girl" (musical), "Vacaciones en Roma" (comedia ), etc.

 

 

La Biblia

 

Director: John Huston
Actores: Michael Parks, Franco Nero, Ava Gardner, Ulla Bergryd, Richard Harris Gabriele Ferzetti, Stephen Boyd, Peter O'Toole , George C. Scott
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Menores de 12 años con compañía paterna

 

Reseña 
Narra la creación del mundo, así como la historia de Abraham y su hijo, la construcción del Arca, donde el propio Huston (el director) encarna a Noé. Se supone que gran parte del guión fue escrito por Orson Welles, quien no acreditó su autoría.

 

Contenido y valoración
Originalmente pensada como una enorme superproducción hecha entre varios directores que cubriera las Escrituras por completo, al final esta película quedó a cargo de John Huston, quien sólo tomó algunos episodios del Antiguo Testamento. En todo caso, es uno de los clásicos bíblicos más entretenidos y menos melosos que se han hecho.

 

 

Barrabás

 

Director: Richard Fleischer
Actores: Anthony Quinn, Arthur Kennedy, Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Ernest Borgnine, Jack Palance, Valentina Cortese
Categoría: Drama histórico
Clasificación: Menores de 12 años con compañía paterna

 

Reseña 
Basado en uno de los episodios más famosos de la vida de Jesús, este drama de época cuenta la historia de Barrabás, el ladrón a quien la multitud prefirió cuando Pilatos les dio a elegir entre el Nazareno o Barrabás. Vivo, pero atormentado por la figura de ese hombre misterioso que no tuvo miedo a la muerte, este aventurero y ladrón comienza a encontrarse con toda clase de señales respecto a los nuevos vientos espirituales que están corriendo por la tierra. Pero tendrán que pasar muchas cosas antes que esos vientos soplen también en su corazón.

 

Contenido y valoración
Clásico a la altura de otras piezas del género, que cuenta con el acostumbrado elenco multiestelar. Anthony Quinn da una magistral actuación como Barrabás, el ladrón que dejaron libre para poder crucificar a Jesús. A través de la película se ven los cambios en la vida de Barrabás cuando empieza a preguntarse por qué se salvó de una muerte miserable a cambio de la vida de un buen hombre. Jack Palance también actúa muy bien como un sanguinario gladiador, así como el resto del elenco. Al final, una excelente película.

LaFamilia.info
02.02.2008
 

El Miércoles de Ceniza es el primero de los 40 días previos a la Pascua y marca el comienzo del ayuno y penitencia en preparación para la Pascua (período conocido con el nombre Lent).

 

El Miércoles de Ceniza tiene un origen pagano y fue admitido dentro de las creencias de la Iglesia Católica unos pocos cientos de años después de Cristo. Fue la época en que Constantino procuró unir a paganos y Cristianos en una unidad dentro del Imperio Romano.

 

Las cenizas provienen de la quema de las palmas el Domingo de Ramos del año anterior, las cuales son bendecidas. Con estas cenizas el sacerdote marca una cruz en la frente de la persona diciendo, “Recuerda, hombre, que polvo eres, y al polvo volverás.” (Génesis 3:19).

 

Desde los tiempos Bíblicos, aplicarse las santas cenizas ha sido un símbolo de lamentación por el pecado. Aquellos que honran el Miércoles de Ceniza le suman a este estado de penitencia un segundo punto: la necesidad de prepararse para una muerte santa.

 

 

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