LaFamilia.info - 01.10.2020

 

Foto: freepik/xb100

 

El controvertido proyecto de ley que reglamenta la eutanasia en Colombia, lastimosamente dio su primer paso en el Congreso de la República. La Comisión Primera de la Cámara aprobó la iniciativa en su primero de ocho debates, en medio de una discusión que se extendió durante tres sesiones. 

 

Es lamentable como se refieren a "muerte digna" cuando se habla de eutanasia. Para nosotros, los defensores de la vida, se trata de un flagelo en la llamada “Cultura del descarte”, como la denomina el Papa Francisco, en el que “la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como «vidas descartadas» o «vidas indignas» las que no se ajustan a este criterio”. 

 

Así que a continuación compartimos la noticia publicada en el diario El Tiempo, para conocer a profundidad el proceso. 

 

***

 

Desde 1997, la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia y le pidió al Congreso que legislara al respecto. A partir de entonces se han presentado 12 proyectos de ley en el país relacionados con la reglamentación de la eutanasia, todos con un resultado en común: se han hundido.

 

Según el Ministerio de Salud, en Colombia se han practicado 92 eutanasias reportadas a esta entidad por enfermedades oncológicas y no oncológicas, en mayores de edad, entre 2015 y marzo de 2020. Sin embargo, aún no existen reglas claras, con rango de ley.

 

Reyes Kuri, quien lidera este nuevo intento, le dijo a EL TIEMPO que esta iniciativa es relevante, pues “a algunos médicos les da miedo por no tener la claridad suficiente sobre la delgada línea entre homicidio y eutanasia, pues no hay una ley que dé seguridad jurídica”.

 

Requisitos para solicitar la eutanasia los siguientes:

 

- La persona solicitante deberá ser mayor de 18 años de edad.

 

- La persona solicitante deberá presentar un sufrimiento intolerable causado por una enfermedad terminal o enfermedad incurable avanzada.

 

- La persona solicitante deberá tener competencia mental para expresar la solicitud y dar su consentimiento para la realización del procedimiento de eutanasia.

 

- El consentimiento deberá ser libre, inequívoco, informado y reiterado.

 

- Únicamente un profesional de la medicina podrá realizar la eutanasia.

 

¿Cómo se haría el trámite?

 

En primera instancia, la persona que se encuentre dentro de las condiciones mencionadas anteriormente, podrá solicitar ante el médico tratante la realización de la eutanasia.

 

En caso de que la persona decida continuar con el proceso, se establecerá el cumplimiento de requisitos por medio de las valoraciones especializadas necesarias, incluyendo las atenciones relacionadas con la recepción de cuidados paliativos, en un término no mayor a 10 días.

 

Tras ello, el médico que recibió la solicitud informará al Comité Científico - Interdisciplinario, que se han completado estas condiciones para que inicie su proceso de verificación.

 

El Comité deberá sesionar, una vez y haya recibido la notificación de una solicitud de eutanasia para iniciar el seguimiento de esta, completadas las valoraciones de establecimiento de requisitos, sesionará para verificar los requisitos e informará su decisión a la persona solicitante.

 

"Las actuaciones del Comité se darán en los mismos diez días establecidos para el trámite de la solicitud", señala el proyecto.

 

El siguiente paso es que el comité le solicitará a la persona la reiteración de la solicitud y en caso de que la respuesta sea positiva y procederá a programar el procedimiento en un tiempo no superior a quince días atendiendo el interés y la voluntad de la persona solicitante.

 

La iniciativa pasa ahora a manos de la Plenaria de la Cámara, donde deberá surtir su segundo de cuatro debates.

 

 

Por Carmen Elena Villa/ReL - 01.10.2020

 

Foto: Documento El Buen Samaritano 

 

La conocida parábola del Buen Samaritano habla de tres actitudes que tienen tres hombres que se encuentran con un herido en la calle: ignorarlo, rechazarlo o ayudarle. Al finalizar esta sencilla historia que cuenta Jesús en el evangelio de San Lucas, un samaritano atendió al herido con un amor y nobleza extremos, hasta el punto de quedarse endeudado y de decir al posadero que a su regreso pagaría lo que faltara por la recuperación de aquel hombre.

 

Basándose en esta parábola, la Congregación para la Doctrina de la fe publicó el pasado 26 de septiembre un documento denominado El Buen Samaritano, sobre el suicidio asistido y la eutanasia.

 

Habla de cómo un enfermo en etapa terminal lo que más necesita es el cuidado y cariño de sus seres queridos, presenta ricas reflexiones sobre el misterio de la fragilidad y la vulnerabilidad y nos recuerda que nadie, por más saludable que esté, se encuentra exento de contraer una enfermedad o sufrir un accidente que le dé un giro a su vida. 

 

“El buen samaritano” nos invita a tener una mirada contemplativa ante la vida y nos exhorta a “acogerla así como es, con sus fatigas y sufrimientos, buscando reconocer en la enfermedad un sentido del que dejarse interpelar y guiar”.

 

Por ello la Iglesia ve con dolor y preocupación aquellas manifestaciones de la llamada “Cultura del descarte”, como la denomina el Papa Francisco, en el que “la vida se valora cada vez más por su eficiencia y utilidad, hasta el punto de considerar como «vidas descartadas» o «vidas indignas» las que no se ajustan a este criterio”.

 

En esta cultura nacen algunos eufemismos y se manipulan términos como “muerte digna”, “calidad de vida” o “compasión”.

 

Los dos primeros conceptos son vistos desde una “perspectiva antropológica utilitarista, que viene vinculada preferentemente a las posibilidades económicas, al «bienestar», a la belleza y al deleite de la vida física, olvidando otras dimensiones más profundas – relacionales, espirituales y religiosas – de la existencia”. 

 

La compasión es también entendida como un respeto a la “libertad” de aquel que quiera acabar con su vida, en lugar de acoger al enfermo, ofrecerle afecto, atención y medios para aliviar sus angustias. Pero, sea cual sea la salida que se busca ante una enfermedad terminal, el sufrimiento, “lejos de ser eliminado del horizonte existencial de la persona, continúa generando una inagotable pregunta por el sentido de la vida”.

 

El documento destaca algunos abusos que ya se dan en países donde eutanasia es legal hace años y donde, por ejemplo, se le aplica a personas jóvenes con problemas como depresión o trastornos psiquiátricos. Aquí no se trata de enfermedades terminales sino de males crónicos, dolorosos por supuesto, pero que son perfectamente tratables con terapias, medicinas y sobretodo con mucho amor. En varios casos, señala el texto, la petición de la eutanasia es el grito desesperado del paciente que se siente solo, que se ve a sí mismo como una carga.  Por ello invita a familiares y amigos a acompañar a los enfermos con una “presencia amorosa, humana y cristiana” que “supera toda forma de depresión y no cae en la angustia de quien, en cambio, se siente solo y abandonado a su destino de sufrimiento y de muerte”.

 

La Iglesia sabe que es durísima la situación de un enfermo terminal, por ello no puede ir en contra de lo que Jesús mismo enseñó y busca entender que el respeto a la vida va más allá de las creencias religiosas. En el documento aparecen unas indicaciones pastorales que pueden resultar ásperas a simple vista, pero que están basadas en la coherencia entre lo que se cree y se vive. Por ejemplo, un sacerdote no puede absolver a alguien que haya pedido la eutanasia a menos que se arrepienta y se retracte de hacerlo. Para que haya absolución en la confesión es necesario un arrepentimiento de corazón y un propósito de enmienda y en el caso de que el enfermo persista en su decisión de terminar con su vida, estas condiciones no se dan. Tampoco puede un sacerdote estar presente cuando al paciente se le suministre la sustancia que finalmente lo matará, como si estuviese bendiciendo procedimiento que se contradice con la fe que profesa y transmite. Son medidas dolorosas pero necesarias para dar un mensaje de esperanza en lugar de manifestar el acuerdo con una práctica que responde más a una falsa compasión que a la caridad anunciada por Cristo. 

 

“El buen samaritano” nos invita a vivir un amor más profundo, (“hasta que duela, como decía la Madre Teresa) a trascender la mirada hacia aquel enfermo, hacia aquel anciano, inútil muchas veces ante los ojos del mundo pero precioso ante los ojos de Dios. Nos invita a vivir el mandato de la caridad en grado sumo y nos que recuerda, como dice el texto, que el derecho a la vida, “sostiene todo otro derecho, incluido el ejercicio de la libertad humana”.

 

*Carmen Elena Villa, es laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación y actualmente reside en Santiago de Chile. Trabaja en el área de pastoral y de comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

Publicado originalmente en ReL

 

Aleteia.org - 15.09.2020

 

 La actriz compartió su propia oración en la red social en la que expresa la visión de muchos padres de este curso escolar tan especial.

 

Han sido muchos los niños que finalmente han vuelto al colegio en los últimos días. Los padres están viviendo emociones encontradas: por un lado, tienen cierta preocupación ante la amenaza del coronavirus, de ahí la importancia que le dan a la seguridad de sus hijos como de los maestros; y, por otro lado, sienten un enorme alivio al volver un poco a la normalidad. También se alegran de que su hijos puedan volver a socializar con sus compañeros y desarrollarse intelectual y humanamente gracias a la escuela. Son muchos también los que se sienten enormemente agradecidos por haber llegado hasta aquí.

 

La actriz Jennifer Garner es una de estas madres que ha querido transmitir estos días sus emociones. En su cuenta de Instagram quiso compartir una oración al tiempo que exponía una selfie con una cara ligeramente tristona:

 

«Muchas gracias por los regalos y lecciones este verano. Que Dios bendiga a los maestros, al cuerpo docente y administradores mientras nos guían a través de este año escolar aún con muchos interrogantes. Benditos los papás que han intentado que todo funcione. Y los niños que están aprendiendo a sacar lo mejor de una situación que no podíamos prever. Ayúdanos a recordar que nos sostenemos unos a otros. Y por favor, Señor, que sigamos teniendo sentido del humor. Amén.»

 

Apostemos por sacar lo mejor de esta dura situación. Una crisis llena de tensión, con incertidumbres y preocupaciones, pero si acudimos a Dios y buscamos su amor, tal vez podamos llevarla un poco mejor, especialmente si contamos con sentido del humor.

 

*Publicado originalmente en Aleteia.org

 

LaFamilia.info - 18.09.2020

 

 

Los artistas son gente especial. Su sensibilidad está a flor de piel, trabajan con el corazón y captan enseguida las necesidades y sentimientos de las personas.

 

"Pinceladas - Arte con Proyección", es una aventura en la que un grupo pequeño de mujeres lideran el proyecto de aglutinar a mujeres artistas, que, con el apoyo de una red de personas colaboradoras, puedan contribuir a paliar algunas necesidades de la crisis social actual. Quieren estas mujeres hacer realidad su ideal de servicio con el instrumento de su trabajo, el que las hace felices, sus pinceles. Pinceles y pinceladas que quieren reconocer la valía de la mujer que crea y la mujer que se recrea con lo recibido. El valor de la creatividad, el valor del servicio y el valor de multiplicar lo que se recibe, que es, sobre todo, cariño. Pintar para ayudar y ayudar para transformar la sociedad. 

 

El inicio de todo es un sueño de la Red Impacto Mujer, una red para el trabajo y el servicio. Mujeres que quieren cambiar el mundo desde la realidad cotidiana en la que viven. Mujeres que apoyan a otras mujeres creando una comunidad de gente para el servicio y la solidaridad. La Red Impacto Mujer es eso, liderazgo femenino que promueve proyectos y planes de formación potenciadores y facilitadores del empoderamiento de mujeres.

 

Cuando surge una iniciativa innovadora con un fin bueno, y en este caso el fin es ayudar a paliar en algo los efectos devastadores de la pandemia que nos agrede, a los demás nos toca apoyar. A partir del 3 de octubre, estará disponible una galería virtual con obras de artistas de todas las regiones de Colombia. Al adquirir una de estas, se brindará ayuda a familias colombianas que están pasando momentos difíciles como consecuencia de la emergencia sanitaria. La galería estará abierta hasta el 15 de noviembre, con el ingreso progresivo de nuevas artistas que quieran participar y la creación de un espacio para nuevos talentos. Otros artistas, más pintores, que crean para ayudar y más gente que compra para servir.

 

Toda la información sobre este evento, se encuentra disponible en http://bit.ly/PinceladasEvento en facebook y @PinceladasEvento en Instagram

 

Una iniciativa promovida por la Red Impacto Mujer en Colombia a través de las cuatro entidades sin ánimo de lucro que tienen presencia en las diferentes regiones de Colombia: Corporación para la formación de la mujer - CFM (Valle del Cauca y Eje cafetero), Asociación Antioqueña para la Cultura - ASAC (Antioquia), Asociación Promotora de la Cultura en el Caribe - ASCARIBE (Costa Atlántica) y la Asociación Cultural Femenina - ACF (Cundinamarca).

 

 

ReL - 01.09.2020

 

Fotos: Racool_studio

 

La Dra. María Victoria Mena es médico ginecólogo pionera en dedicar su consulta al estudio de Naprotecnología. Tiene la doble titulación de Monitora del Modelo Creighton y Médico Consultor de Naprotecnología. Ejerce esta especialidad desde el año 2014, y en esta entrevista explica, entre otras cosas que “el mérito de la Naprotecnología radica en que es un proceso cien por cien médico. La naturaleza del acto médico consiste en diagnosticar las causas subyacentes a los problemas que nos plantean los pacientes, y tratarlas atendiendo a las causas. Es un proceso que respeta completamente la naturaleza de las personas y de los hijos por concebir, así como la naturaleza del acto conyugal. Por eso es natural”.

 

La Naprotecnología llegó a España hace ya seis años. ¿Por qué es tan poco conocida y sin embargo en otros países es una técnica mucho más empleada?

 

- En realidad, aún es una disciplina poco conocida en los países de nuestro entorno, excepto en Polonia. Tanto en Francia, como en Alemania, Suiza o España, el número de médicos que ejercen esta modalidad de la Medicina Procreativa a tiempo completo es muy escaso. Eso hace que el número de pacientes atendidos aún no sea elevado. Por otra parte, todos los avances en la Medicina requieren de muchos años para asentarse, para poder hacer estudios serios que avalen los resultados, para poder participar en foros científicos e intercambiar experiencias. Sin duda llegará, pero aún estamos dando los primeros pasos y somos muy pocos.

 

- ¿En qué se basa la Naprotecnología?

 

- Naprotecnología significa “Tecnología de la procreación natural”. Se trata de Medicina Procreativa basada en el reconocimiento del ciclo menstrual, preferentemente mediante el Modelo Creighton, para diagnosticar y tratar las causas de los problemas de salud femenina. Aunque también empleamos otros (Sintotérmico, Billings…) si la paciente ya era usuaria de alguno de ellos antes de empezar el proceso. La gráfica de fertilidad es como “el mapa de carreteras” que ayuda a orientar adecuadamente cuando realizar los estudios y aplicar los tratamientos, de modo que se facilita y mejora el proceso ovulatorio, o se reconoce el mejor momento del ciclo para intentar un embarazo. 

 

- ¿Qué tratamiento utiliza?

 

- En realidad, lo primero es realizar un diagnóstico de las varias causas que están interfiriendo con la fertilidad de una persona o de una pareja. En función de los resultados, se acometen varios tratamientos simultáneamente, dirigidos a intentar normalizar cuanto antes la situación, y que la fecundación ocurra de manera natural. Es decir, si encontramos en una paciente una resistencia a la insulina, una intolerancia alimentaria, un hipotiroidismo, un defecto vitamínico y una infección, ponemos tratamiento de entrada con medicamentos, dieta, hormonas, suplementos y antibióticos. Es frecuente tener pacientes con seis u ocho condiciones diferentes, unas más serias que otras. Priorizamos los tratamientos cuando es necesario, si son demasiados factores los que encontramos de entrada.

 

- La Naprotecnología es, por tanto, un método cien por cien natural, ¿qué retos plantean otras técnicas de reproducción asistida?

 

- En realidad, el mérito de la Naprotecnología radica en que es un proceso cien por cien médico. La naturaleza del acto médico consiste en diagnosticar las causas subyacentes a los problemas que nos plantean los pacientes, y tratarlas atendiendo a las causas. Es un proceso que respeta completamente la naturaleza de las personas y de los hijos por concebir, así como la naturaleza del acto conyugal. Por eso es “natural”. En cuanto a los tratamientos, empleamos técnicas comunes, como cirugía, hormonas, vitaminas y algunos suplementos o dietas.

 

» La diferencia con otras técnicas de reproducción se basa, por una parte, en que la mayoría de los diagnósticos de la infertilidad que se dan en centros de reproducción artificial entran en la categoría de “origen desconocido” y, por lo tanto, no pueden tratar las causas. No se hace un gran esfuerzo por llegar a la raíz de los problemas, sino que se recurre a una técnica “puente”, que soslaye aquello que dificulta la concepción, intentando “producir” un embarazo, sea como sea. Por lo tanto, no se respeta ni la naturaleza del acto médico, puesto que no se buscan ni eliminan las causas que están produciendo la infertilidad; ni se respeta la dignidad de las personas, a los que frecuentemente se les obliga a realizar actos contrarios a la moral y a la dignidad humana para obtener ciertas muestras biológicas; ni se respeta la naturaleza del acto conyugal, dado que se sustituye por un acto técnico en laboratorio, en el que no participan los progenitores, que quedan reducidos al papel de “donantes de gametos”.

 

- Entonces, la Naprotecnología va más allá de la posible infertilidad haciendo descubrir a la pareja cuál es su situación con una visión más amplia de la persona que la simple infertilidad. Resuelve mucho más que el tener o no hijos, ¿verdad?

 

- Efectivamente. Nosotros buscamos dar una respuesta objetiva a los problemas de salud que afectan a la pareja con infertilidad. Muchas veces son malos hábitos, estrés excesivo, falta de sueño, vivir contrarreloj... Todo esto termina por desgastar la salud, es inevitable. ¡Ningún mecanismo puede funcionar al 120% de su capacidad sin estropearse! Y eso es lo que esta sociedad está exigiendo a muchos de sus miembros. Si el organismo no puede abarcar todas las exigencias que se le plantean, suprime funciones que no le resultan vitales, como la fertilidad. Otras veces también encontramos patologías serias, que requieren una intervención médica concreta y eficaz para recuperar la salud de la persona. En general, en pocos meses, la mayoría de las personas en estudio y tratamiento mejoran sensiblemente. Aunque algunos problemas no se pueden solucionar solo con medicinas, requieren un profundo cambio en la mentalidad de la persona y sus hábitos o estilo de vida.

 

- Y dentro de este proceso de acompañamiento a la pareja, ¿qué pasos dan los médicos con ellos?

 

- Nosotros nos centramos en hacer una historia clínica muy detallada, en la cual afloran algunas cosas de la persona de las que ellos mismos no eran conscientes. Escuchamos primero, y nos centramos en el estudio y tratamiento de los problemas médicos. Procuramos crear un ambiente de confianza, dedicando tiempo a aclarar conceptos en relación con las gráficas, en relación con las pruebas y tratamientos. Intentamos que ambos cónyuges profundicen en el conocimiento del ciclo fértil femenino y admiren su precisión y la belleza de su función. Nos esforzamos por rebajar el estado de ansiedad en que se encuentran muchos de ellos, y nos volcamos en ayudarles a mejorar en su salud y a cuidar de ella en el futuro. Ellos son conscientes de que hacemos todo lo que nos resulta posible, y sienten con alivio que son tratados con respeto, después de un camino de mucho sufrimiento e incomprensión por parte de los profesionales que les habían tratado previamente, en muchos casos.

 

- Nuestra sociedad siempre ha mirado de forma ‘extraña’ a los matrimonios que no tiene hijos: ¿está preparada nuestra para entender que la ‘infertilidad’ es fruto de muchos factores que atendiendo a la persona en su integridad pueden resolverse?

 

- Más le vale a nuestra sociedad prepararse para ello, porque es la dirección en la que se mueve. La fertilidad no es un bien apreciado, sino todo lo contrario. Se desprecia a las familias numerosas, se promociona la falsa idea de que las mujeres pueden hacer con su cuerpo lo que gusten, se promueve masiva e indiscriminadamente el uso de anovulatorios para casi cualquier patología ginecológica desde la adolescencia, se anima a las mujeres a retrasar sus embarazos, haciéndoles creer que podrán lograrlo cuando ellas lo deseen, se dificulta la conciliación de la vida familiar con la laboral, se intimida a las mujeres en edades fértiles con la pérdida del puesto de trabajo en caso de embarazo... Nuestra sociedad moderna camina hacia el suicidio, a causa del falso bienestar prometido.

 

» Por otra parte, también la Medicina moderna está cambiando su paradigma, y está pasando de investigar y tratar las causas, a ignorarlas y dar tratamientos sintomáticos, sin profundizar en exceso. Es algo que afecta a todos los ámbitos de la Medicina, desgraciadamente. A pesar de los avances científicos, cada vez hay menor empatía con el paciente. Muchos médicos se están convirtiendo en técnicos, y eso es malo para todos.

 

- Con todo, la Napro no garantiza el hijo deseado... ¿Es esto un hándicap de esta técnica? ¿Los métodos artificiales lo garantizan?

 

- Me temo que la vida y la salud no se pueden garantizar. Se pueden garantizar una lavadora o un televisor, no una persona. Nosotros somos conscientes de ello. Lo que sí podemos garantizar es el esfuerzo de una investigación metódica, profunda, seria, aplicando todos los recursos médicos disponibles para intentar mejorar el estado de salud físico y mental de nuestros pacientes. No conseguir un hijo en todos los casos no es un hándicap, es algo inherente a la vida humana. Muchos de los embarazos en la Napro se dan en pacientes que fracasaron anteriormente con técnicas de reproducción artificial.

 

- ¿Qué pasa cuando las parejas, a pesar de los estudios pertinentes, descubren que realmente no hay posibilidad de tener hijos?

 

- Hacen su duelo, lógicamente. Pero les queda la tranquilidad de que ellos han puesto todo de su parte, sin comprometer sus conciencias. Les queda paz en la mayoría de los casos, y se encuentran al final del proceso con una relación matrimonial reforzada, no debilitada, como en muchos casos de parejas que recurren a técnicas artificiales.

 

- ¿Cuántas parejas se estima que se han atendido en España y cuántos embarazos se han obtenido?

 

- Sabemos que más de 3.000 matrimonios han pedido información, pero determinar cuántos matrimonios han pasado o están en consulta es más complejo. Hay matrimonios que necesitan diez meses de seguimiento y otros ya han superado los tres años en consulta. Por otro lado, los matrimonios que abandonan a los seis meses, tal vez no deberíamos contabilizarlos, pues necesitamos un tiempo mínimo para considerar suficiente el estudio. Hasta hace un año solo éramos dos médicos en España ejerciendo Naprotecnología a tiempo completo. Hace un año se formaron 8 médicos más, de los que no conocemos sus datos. En junio superamos los 200 embarazos y ya habían nacido más de 100 niños. Esta es la información que manejamos la Dra. Marcos, en Getafe, y yo misma en Zaragoza.

 

- El congreso de este año de la Asociación Española de Naprotecnología está dedicado a los jóvenes sobre la importancia de conocer el ciclo menstrual como camino hacia la fertilidad. ¿Las parejas jóvenes están preocupadas por estos problemas o solo a las que tienen problemas para concebir?

 

- Desgraciadamente, nuestra sociedad es rica en información y a la vez, profundamente ignorante. La mayoría de las mujeres desconocen en qué consiste su ciclo fértil, qué es lo que acontece en su cuerpo. Tampoco conocen la utilidad de los métodos naturales como herramienta para llevar un eficaz control de sus ciclos, incluso antes de intentar concebir. La mayoría de los matrimonios se casan pensando que no tendrán problemas de fertilidad, sin más. ¿Por qué iba a ocurrirles a ellos? Parece que las cosas desagradables sólo ocurren a los demás. Empiezan a preocuparse cuando llevan un año de búsqueda sin conseguir un embarazo. Tampoco se plantean que cualquier aborto espontáneo es una advertencia para decir que algo no funciona bien... Todo esto es producto de la profunda ignorancia existente en el mundo médico y en la sociedad en general acerca del ciclo fértil femenino, su complejidad, la cantidad de factores que pueden dañarlo. Conocer y cuidar de la fertilidad entraña un esfuerzo muy superior a abrir la boca y tomar una pastilla, es indudable. Pero ese conocimiento produce un verdadero “empoderamiento” de la mujer o de la pareja, y es algo por lo que nosotros deseamos continuar luchando.

 

*Publicado originalmente en ReL

 

 

 

 

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