ACI Prensa - 21.11.2018

 

Foto: Freepik - onlyyouqj

 

Un reciente estudio reveló que alrededor de la mitad de los países del mundo tienen una tasa de natalidad que está por debajo del nivel de reemplazo, con lo que la población total decrecerá sin inmigración.

 

Publicado en la edición de noviembre de The Lancet, el estudio revela información sobre la fertilidad por edad y sexo en 195 países del mundo entre 1950 y 2017.

 

Financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, el estudio mostró que las tasas de fertilidad han descendido en más del 49% y la media de hijos ha pasado de 4.7 en 1950 a 2.4 en 2017.

 

Para mantener la población, la media de hijos por mujer debería ser de 2.1.

 

El profesor Christopher Murray, director del Institute for Health Metrics and Evaluation en la Universidad de Washington, comentó el estudio con la BBC.

 

“Con las tendencias actuales habrá muy pocos niños y mucha gente por encima de 65 años, algo que es muy difícil de sostener en una sociedad global”, dijo Murray.

 

“Piense en todas las profundas consecuencias sociales y económicas de una sociedad estructurada de esa forma, con más abuelos que nietos”, continuó. “Pronto haremos la transición a un punto en el que las sociedades se enfrenten a una población en declive”, alertó el experto.

 

Murray destacó también que los países más desarrollados como Estados Unidos, Corea del Sur, Australia y buena parte de Europa tienen tasas de natalidad más bajas. Sin embargo, debido a la alta expectativa de vida y la inmigración, las poblaciones en esos países no han decrecido.

 

El estudio reveló que son tres los factores que han generado este descenso en las tasas de natalidad: más educación y trabajo para las mujeres, un descenso en las muertes de los bebés menores de cinco años; y el aumento de la disponibilidad de la anticoncepción.

 

Mary Rice Hanson, que trabaja en el Ethics and Public Policy Center, comentó que “nuestra cultura ve a nuestros hijos con un lente deformado, donde los niños representan pérdida y una carga: pérdida de la ‘libertad’, de la privacidad, de dinero, de la oportunidad de viajar, de la independencia e incluso del sexo”.

 

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA

 

P.J.G./ReL - 19.10.2018

 

Foto: Pixabay 

 

Han pasado 10 años desde que el llamado "caso Morín" desató de nuevo el debate del aborto en España. En 2008 era una práctica generalizada, aunque bastante mal vista por la sociedad y más por los médicos. Se trataba de un delito despenalizado en tres supuestos, que servían de coladero para entre 70.000 y 100.000 casos al año. Las cámaras ocultas de la televisión pública danesa y del "Sunday Telegraph" mostraron que en la clínica del doctor Morín no se cumplían esos supuestos. El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero cambió la ley para implantar el aborto libre sin causa en las primeras 22 semanas (y con coladero de "riesgo para la salud psíquica", hasta los 9 meses).

 

En un debate de 2008 en Els Matins de TV3 (que está transcrito aquí), Josep Miró, presidente de E-Cristians, denunciaba: "A la mujer no le dan alternativas ni información. Todos los mecanismos de la administración la envían a abortar. Si no quiere abortar, la envían a entidades privadas".

 

Pasados 10 años, y con una nueva ley, la situación sigue igual o peor: se presiona y dirige a las mujeres y sus parejas para que aborten, y el caso más claro es el de los niños a los que se les detecta síndrome de Down, una detección cada vez más generalizada. Con respecto a los 5 años finales del siglo XX, se ha multiplicado por tres la tasa de niños con este síndrome que son abortados... es decir, se ha divido por tres la capacidad de la sociedad española del siglo XXI para acogerlos. 

 

Así lo denuncia el catedrático en Farmacología Jesús Flórez Beledo en un artículo en "El Diario Montañés", titulado "Diagnóstico prenatal y síndrome de Down".

 

Jesús Flórez, como médico y padre de una hija con síndrome de Down, lamenta que la sociedad no sea capaz de quitar los miedos de las parejas asustadas y que la clase médica presione para abortar.

 

Presiones sutiles... o descaradas y pertinaces, de los médicos

 

Jesús Flórez, que es también el asesor científico de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria escribe:

 

"Con muy pocas excepciones, el número de testimonios que recibo por parte de parejas que han tenido que aguantar la presión sutil o descarada, y pertinaz, por parte de la clase sanitaria para que «terminen o interrumpan el embarazo» es sencillamente abrumador; destacando de manera única o exagerada los aspectos negativos del síndrome de Down. Si señalo a mis colegas sanitarios (con excepciones) no es porque sean los únicos, aunque ocupen un puesto privilegiado en el proceso. Hablo de conciencia social: porque, como hemos visto, después de los sanitarios están los familiares, los compañeros de trabajo, los amigos; las miradas, los silencios".

 

Siempre hubo presiones para orientar a estas parejas a abortar a su bebé... pero ahora, con las técnicas de diagnóstico prenatal y de cribado genético, estas presiones son una auténtica cinta transportadora hacia el aborto, como documenta un estudio australiano que señala Flórez.

 

"Acaba de ser publicado en el 'Journal of Intellectual Disabilities'  un estudio australiano en el que se pregunta a padres (varones) de hijos con síndrome de Down su opinión sobre el test prenatal no invasivo. «Comentaron sobre su percepción de presión para terminar el embarazo que provenía de cuatro fuentes:

 

- En primer lugar, percibieron la presión a partir de la información insuficiente y predominantemente negativa sobre la crianza de un hijo con síndrome de Down, información aportada por los profesionales sanitarios (obstetras, genetistas, ecografistas, matronas), y la encontrada en Internet.

 

- En segundo lugar, los padres reflejaron la existencia de una presión interna para terminar el embarazo, nacida de sus propias convicciones preconcebidas de que la crianza de un niño con síndrome de Down sería una carga.

 

- En tercer lugar, los padres percibieron, desde el mismo comienzo del proceso de diagnóstico, una esperanza por parte de los profesionales sanitarios de que el embarazo sería interrumpido, y esta esperanza era transmitida a través de una percepción de sentido de urgencia por parte de los profesionales sanitarios para que los padres tomaran una decisión.

 

- En cuarto lugar, percibieron la presión y la falta de apoyos por parte de la familia y los amigos, lo que describían como un factor en su decisión de terminar el embarazo»...

 

Así, esta presión pro-aborto en 4 fases (mucho más allá del simple miedo a un bebé distinto) requiere un auténtico heroísmo para ser superada.

 

Se ocultan datos... ¡sobre la felicidad!

 

Se sigue cumpliendo la falta de información, porque hay un dato que se oculta sistemáticamente: la inmensa mayoría de familias con hijos con síndrome de Down declaran ser felices. Y de esto también hay estudios.

 

"Basta abrir los ojos y leer las encuestas y los estudios", denuncia Jesús Flórez. "Las personas con síndrome de Down se duelen del aborto, afirman que desean vivir y se sienten felices con su vida. Sus familias consideran que han tenido que trabajar más, pero que la calidad de vida familiar no ha disminuido. Numerosas personas –familiares, compañeros de trabajo, empresarios– afirman que su propia vida mejora y cobra nuevo sentido en contacto con las cualidades que brotan de una persona con síndrome de Down. ¿Cómo borrar, entonces, esa conciencia social lacrada con el estigma de la perversidad del síndrome de Down? ¿Ayuda a ello el diagnóstico prenatal? Bienvenido sea si ayuda a facilitar la formación de la pareja y el encuentro con su hijo. ¿Es así?"

 

El reciente estudio australiano lanza unas conclusiones: "Si los padres perciben que hay más gratificación en su paternidad y más enriquecimiento personal al criar a su hijo con síndrome de Down, disminuirá la probabilidad de que elijan terminar el embarazo. La importancia de ofrecer a los padres equilibrada y significativa información para que tomen una decisión realmente bien informada, que acompañe durante el proceso del diagnóstico, es algo que no sólo ha sido expresado por futuros y actuales padres, sino también reconocida por algunos obstetras y consejeros genéticos».

 

La mentalidad eugenésica: la acogida se divide por tres

 

Flórez señala dónde ha llevado esta mentalidad eugenésica: "Las estadísticas nos dicen que en muchos países, España incluida, la tasa de abortos voluntarios tras el diagnóstico de un feto con síndrome de Down alcanza valores superiores al 90%. El nacimiento de niños con síndrome de Down en España descendió de 16,2 por 10.000 habitantes de 1996-2000, a 5,5 de 2011-15; a pesar de que aumentó el número de fetos engendrados debido a que la edad a la que las madres conciben se ha incrementado, y ello eleva la tasa de producción de la anomalía cromosómica".

 

"Claramente, nuestra conciencia social castiga el síndrome de Down hasta el punto de quitar la vida a quienes son engendrados con él. Esa adversa conciencia social se hace expresiva para una pareja desde el primer momento en que entra en contacto con la consulta ginecológica. «Vamos a someterle a un cribado para ver el riesgo de...». Ese término «riesgo» no es neutro. Y no con el objetivo de preparar el ánimo y formación de la pareja ante un posible hijo con síndrome de Down, sino para culminar un camino que termina en la eliminación de una vida".

 

 

Lafam/EFE - 04.09.2018

 

 

 

El papa Francisco afirmó que el divorcio se ha convertido "en una moda" cuando lo ideal para las familias es "la unidad", durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano el pasado 29 de agosto. 

 

"Es una moda, también en las revistas leemos que este se ha divorciado..., pero, por favor, esto es algo feo. Yo respeto todo, pero el ideal no es el divorcio, la separación, la destrucción de la familia. El ideal de la familia es la unidad", afirmó.

 

Francisco dedicó la audiencia a recordar el viaje que hizo a Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias.

 

"Las dificultades y problemas que las familias atraviesan no pueden minar la importancia de la institución familiar para la sociedad, para la humanidad o poner en discusión la necesidad humana fundamental del amor duradero", subrayó.

 

También destacó que "el amor vivido en el matrimonio es un don de Dios, que debe cultivarse cada día con el diálogo, con el tiempo que pasan juntos, con la ternura".

 

Y recalcó la importancia también de "la comunicación entre las generaciones y el rol de los abuelos en consolidar los lazos familiares y en la transmisión de la fe".

 

 

ReL - 26.09.2018

 

 

Está circulando en las redes sociales este emotivo momento, en el que una abuela brasileña con Alzheimer, a quien está dando de comer su nieta, de repente la reconoce y le dice: "Te amo". La nieta al escuchar lo que le dice su abuela, le contesta “yo también te amo muchísimo”. La mujer comienza a acariciarle el cabello y ambas emocionadas comienzan a llorar. El clip es tan conmovedor que se hizo viral en cuestión de segundos.

 

Este video refleja la historia de cientos de personas que padecen o tienen un familiar con esta enfermedad.

 

 

 

 

Por Ferran Esteve/forumlibertas.com – 04.09.2018

 

Foto: Cathopic 

 

Es un hecho constatado por diferentes estudios que el matrimonio y la fecundidad son un factor clave para una economía próspera. Sin embargo, en la mayoría de países avanzados, la caída de las tasas de nupcialidad y natalidad son una realidad irrefutable.

 

En ese contexto, los cambios culturales juegan un rol determinante y, desde hace ya algún tiempo, están afectando negativamente al matrimonio tradicional y las tasas de fecundidad.

 

Un ejemplo de esos cambios se puede observar en las conclusiones del estudio internacional en 19 países ‘¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía’, elaborado por el Social Trends Institute (STI), que, entre otras cuestiones, constata que las familias coherentes con su religiosidad tienen más hijos que las no practicantes.

 

Así, el declive de las prácticas religiosas y el auge del individualismo conllevan un retraso a la hora de construir una familia y una clara reducción del número de hijos. Además, el estudio hace mención a un factor amplificador de esta tendencia: la televisión abandera la actual influencia antinatalista de la mayoría de medios de comunicación.

 

Con valores religiosos, familias más numerosas

 

El estudio recuerda que el descenso de la fecundidad que se inició hace tiempo en Escandinavia, propagándose posteriormente al resto de Europa, “está fuertemente asociado a la difusión de valores seculares, el declive de la autoridad religiosa y el auge del individualismo”.

 

Esa revolución de los valores culturales tradicionales que se popularizó en la década de los sesenta llevó a un “cambio de actitud hacia el divorcio, la anticoncepción, el sexo, el tener hijos siendo solteros y la religión”.

 

Esas actitudes se difundieron rápidamente hacia el sur, “a través de España, Portugal, Italia y Grecia en los últimos años de la década de los setenta y a lo largo de los ochenta”, mientras las tasas de nupcialidad y de fecundidad iban cayendo, añade el estudio.

 

Como contraste, actualmente sigue dándose una “fuerte y creciente correlación entre los valores religiosos y las familias más numerosas que la media”, destaca el informe.

 

De hecho, “nuestros análisis de 53 países de todas las regiones del mundo, desde África a Oceanía, pasando por las Américas y desde la Europa central a la oriental, indican que “los hombres y las mujeres que asisten a los oficios religiosos al menos una vez al mes o más tienen 0,5 más hijos de media que los que asisten con menos frecuencia o no lo hacen nunca”, como se puede observar en este gráfico, reproducido a partir del estudio.

 

 

 

“En Francia, por ejemplo, las mujeres blancas practicantes aventajan en fecundidad media a las mujeres blancas no religiosas y, como el científico político Eric Kaufman señala, esta disparidad ha crecido a lo largo de los años”, indica el estudio.

 

Por su parte, “en España, las mujeres católicas practicantes tienen un número significativamente mayor de hijos que las católicas no practicantes, teniendo en cuenta los ingresos, el estado civil, la educación y otras constantes”, agrega.

 

Este contraste se puede observar en el resto del mundo: “las personas religiosas suelen tener un número de hijos considerablemente mayor que el resto de la población”, concluyen los responsables del informe en este apartado.

 

El altavoz antinatalista de la televisión

 

Otra cuestión que resalta el estudio acerca de la tendencia a reducir el número de hijos es “la creciente influencia de la televisión y otros medios de comunicación”, y recuerda que “incluso en los lugares más remotos del mundo, cuando se introdujo la televisión, la natalidad descendió”.

 

En ese sentido, hace mención al éxito de las telenovelas en países como Brasil, donde “tras la llegada de la ‘caja tonta’ a los hogares, la natalidad cayó en picado”.

 

Las telenovelas, en otras palabras, refuerzan el mensaje cultural que se transmite también en muchas películas de Hollywood y en otras exportaciones culturales de Norteamérica y Europa: que la gente rica, sofisticada, libre y autosuficiente es la que tiene, como mucho, uno o dos hijos”.

 

Sin embargo, el informe también señala que “aunque la modernidad fomenta la no fecundidad, actualmente se observa una contratendencia, todavía pequeña, pero potencialmente importante”.

 

“En los últimos años, las tasas de natalidad han comenzado a elevarse discretamente en lugares que tienen un fuerte compromiso con la igualdad de género y en los que hay muchas mujeres trabajando fuera de casa, como Suecia o Francia”, dice.

 

“En contraste, la fecundidad hoy en día está en sus mínimos en países en los que la familia tradicional y los valores religiosos son relativamente fuertes, pero se encuentran en decadencia, como Corea del Sur, Japón, Italia y Grecia”, advierte.

 

La idea de formar una familia, menos atractiva

 

En cualquier caso, todas estas tendencias “afectan al comportamiento reproductivo humano” y, al mismo tiempo, “afrontar la paternidad resulta difícil desde el punto de vista económico”, advierte el informe.

 

La caída de los salarios y la actual inseguridad en cuanto a la estabilidad en los puestos de trabajo juegan un papel importante para “muchas parejas jóvenes, llevándolas a la conclusión de que deberían permanecer sin hijos o retrasar el casarse y construir una familia”, advierte el estudio.

 

De hecho, “en tales condiciones, la idea de formar una familia y, en consecuencia, la idea de no dedicar todo el tiempo y las energías disponibles al desarrollo de una carrera profesional, se vuelve menos atractiva”, subraya el informe, que añade que, “en el caso de las parejas con dos fuentes de ingresos, la llegada de un niño puede significar la pérdida de la mitad de los ingresos del hogar”.

 

*Publicado originalmente por forumlibertas.com

 

 

 

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