LaFamilia.info - 24.05.2019

 

 

 

Título original: The Professor and the Madman. Director: Farhad Safinia (firmando como P.B. Sherman). Reparto: Mel Gibson, Sean Penn, Natalie Dormer, Eddie Marsan, Ioan Gruffudd, Jeremy Irvine, Brendan Patricks, Steve Coogan, Jennifer Ehle, Stephen Dillane. País: Estados Unidos. Género: Biografía / Drama. Duración: 124 min. Clasificación: Mayores de 12 años

 

Sinopsis

 

James Murray es un profesor que en 1857 empezó a reunir las entradas de lo que en un futuro formaría el Diccionario Oxford. Junto a él trabajó el doctor William Chester Minor (Sean Penn), quien creó más de 10.000 entradas para este proyecto tras sobreponerse a un complicado pasado de paciente en un asilo para criminales con trastornos mentales. 

 

Análisis por José Ángel Barrueco de Aleteia.org

 

No es habitual encontrarnos con una película en la que el valor central lo ocupan las palabras, sus significados, su mantenimiento, el poder de la lectura y de la escritura, sin olvidarnos de la relación que éstas mantienen en la trama con la culpa y el perdón.

 

The Professor and the Madman es la historia de dos hombres unidos por la palabra, obsesionados por la protección del lenguaje y la riqueza del idioma. Por un lado, tenemos a James Murray (Mel Gibson), filólogo y lexicógrafo autodidacta que se obstina en una tarea descomunal, que a muchos les parece imposible: reunir todas las palabras conocidas del inglés en el Oxford English Dictionary, no sólo con sus significados, sino con citas literarias que las avalen y con notas acerca de su uso a través de los siglos. La tarea es tan ingente que piden ayuda a los ciudadanos: que lean libros y que recojan las citas de las palabras requeridas y las envíen al domicilio de Murray.

 

Las peticiones de ayuda se introducen en los libros a la venta en las librerías y una de ellas llega a manos de William Chester Minor (Sean Penn), un doctor que arrastra algunos trastornos psíquicos y que permanece en un sanatorio acusado de locura. Cuando consigue que acarreen su biblioteca particular a la celda, y le sigan proporcionando libros, se convierte en el voluntario más trabajador y efectivo del Diccionario.

 

Su contribución es tan vasta, tan exhaustiva, que el propio Murray va a visitarlo y consolidan su amistad, cuyos pilares los puso la correspondencia entre ambos. Murray llega a considerar que se trata de un salvador enviado por Dios, dado que él y su equipo encontraban numerosas dificultades para cumplir los plazos de tiempo.

 

Paralelamente a la amistad y al trabajo de esos dos hombres, tenemos a dos mujeres, cuyos papeles no son menos importantes. Ada (Jennifer Ehle) es la esposa de Murray, la que le mantendrá en su sitio para que no olvide que su papel fundamental es ser un miembro de la familia, y la que le defenderá ante sus superiores cuando las cosas se pongan feas.

 

Eliza (Natalie Dormer) es la viuda del hombre que Minor mató por error, al confundirlo con otra persona que (según él) le asediaba para asesinarlo. La viuda acaba perdonando a Minor y visitándole en el hospital, donde ella le proporciona algunos libros y él le enseña a leer y escribir, además de destinar todo su dinero a la manutención de sus hijos, como pago de su crimen y castigo auto-infligido.

 

Fue el propio Gibson quien, durante años, estuvo obsesionado con este proyecto y se hizo con los derechos del libro de Simon Winchester en el que se inspira, en cuyo guión también ha colaborado el cineasta John Boorman. Fue uno de sus proyectos como director, y recordemos que en su filmografía detrás de las cámaras siempre encontramos historias que antes no se habían contado (Braveheart, Hasta el último hombre, Apocalypto) o que se narran como nadie las había contado (La Pasión de Cristo).

 

El resultado es un filme honesto, discreto, y que llega a emocionar en algunos tramos por tres valores: el de la culpa y redención del personaje de Sean Penn; el de la obsesión por el lenguaje del personaje de Mel Gibson; y el de la amistad entre ambos. Los dos actores hacen un trabajo comedido y solvente, casi ocultos por largas y grises barbas, y además están acompañados por secundarios de lujo: a las citadas Ehle y Dormer se suman Eddie Marsan, Steve Coogan y Stephen Dillane.

 

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Jaume Figa I Vaello/Aceprensa - 29.03.2019

 

 

Director: Tim Burton. Intérpretes: Colin Farrell, Danny DeVito, Michael Keaton, Eva Green, Nico Parker, Finley Hobbins. Clasificación: Todos. Duración: 114 min.

 

En el afán de Disney por adaptar a “imagen real” los grandes clásicos de la compañía, Dumbo era la que implicaba un reto mayor. Todas las que se han estrenado hasta ahora –y las que vienen en este año que puede ser pletórico para la empresa– prácticamente solo tenían que ser “filmadas”, copiando la historia: un remake. En Dumbo, la de 1941, su protagonista no hablaba: prácticamente solo lo hacían los demás animales y gran parte de la película eran dibujos animados al estilo de Fantasía, la obra maestra de Walt Disney: música e imagen.

 

Aquí, el director Tim Burton y el guionista Ehren Kruger tenían que decidir si imitar el estilo de El Libro de la Selva, o realizar algo nuevo, a partir del argumento original. A esto han dedicado su esfuerzo y les ha salido muy bien.

 

En 1919, Holt Farrier (Colin Farrell) vuelve de la Gran Guerra, viudo, para estar con sus dos hijos: Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins), y seguir trabajando en lo que sabe: ser jinete del Circo de los Hermanos Medici. Pero las cosas han cambiado: la guerra le ha dejado manco y Max Medici (Danny de Vito) ha decidido vender los caballos y contratarle para ser el cuidador de los elefantes. El circo está en horas bajas y solo tiene una esperanza: el bebé elefante que está a punto de nacer y que resultará ser la auténtica gallina de los huevos de oro, gracias a sus enormes orejas. Tanto es así que el empresario V.A. Vandevere (Michael Keaton) decide asociarse con ellos para montar su espectacular circo-parque de atracciones, Dreamland.

 

Cuando a John Lasseter le preguntaban cuál era la película de Disney que más valoraba, siempre decía que Dumbo. Porque aquella, con muy pocas palabras, conseguía mostrar la personalidad de un personaje y la emotividad de una historia que ha llegado a varias generaciones. Ahora, Tim Burton consigue transmitir también esa emoción, dando un paso agigantado en la calidad técnica. Además, Burton le da ese toque surrealista tan suyo, como en el modo de mostrar la divertida secuencia de las alucinaciones del pequeño elefante.

 

Y lo que entonces duraba poco más de 60 minutos, aquí son casi dos horas de metraje muy bien contado. Porque, en realidad, no estamos delante de un remake, sino de una nueva historia, con personajes también nuevos, y referencias constantes a los obviados: el ratón Timothy, las cigüeñas, el champán, los cuervos... Especialmente destacable es la actuación de Danny DeVito, y Keaton, aunque no destaque, resulta ser el villano perfecto.

 

Dumbo es, sin duda alguna, una película que vuela muy alto, como su protagonista.

 

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Colaboración de Beatriz de Echeverría - 20.12.2018

 

 

Título original: LIFE ITSELF. Clasificación: Mayores de 12 años. País: Estados Unidos. Duración: 118 minutos. Reparto: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Samuel L. Jackson, Mandy Patinkin,  Jean Smart,  Olivia Cook. Director: Dan Fogelman. Género: Drama, Romance. Idioma: Inglés

 

Sinopsis 

 

Will (Oscar Isaac) y Mary (Olivia Wilde) se conocen en una fiesta y, después de hablar toda la noche, se enamoran. A partir de ahí, comenzará una historia de amor multigeneracional que abarca décadas e incluso continentes, desde las calles de Nueva York hasta los campos de España.

 

Reseña por Beatriz de Echeverría

 

El taquillero cineastra Dan Fogelman, conocido por Crazu Stupid Love, Cars y Enredados, nos trae una nostálgica película donde la historia de varias familias y sus diferentes generaciones se entrelazan de forma magistral y enternecedora.

 

Cuando vi el título y la imagen, pensé que seria la típica película romántica, pero desde el principio captó mi atención, no solo por los actores de gran renombre y la forma de contar la historia, sino también por los giros inesperados.

 

Aunque la historia viaja del pasado al presente y viceversa, en ningún momento se pierde el hilo de la trama. Al contrario, la vuelve más entretenida y dinámica.

 

En cuanto a los temas que trata, nos muestra como nuestras decisiones en la vida afectan el futuro propio y de nuestra descendencia. También, que la muerte y los momentos difíciles nos afectan a todos, en algún momento, y que forman parte del camino de la vida. 

 

Al final, es la familia la que nos da una identidad y marca nuestro comportamiento presente y futuro. Además, que los lazos entre los miembros que la forman es fuerte, único y trasciende el tiempo.

 

Las familias que presenta la película no son ideales, ni prefabricadas. Son reales y con problemas y situaciones con las cuales nos podemos identificar. Por otro lado, muestra una diversidad cultural. Donde, a pesar de estar separadas, en dos continentes diferentes y con costumbres distintas, al final el amor las une.

 

Muy bonita película, con un mensaje que impacta a quienes la ven. Nos invita a valorar cada momento con los que amamos y a no desanimarnos antes las pruebas que se nos presenten. No la recomiendo ver con niños, ya que tiene un par de escenas fuertes.

 

 *Por Beatriz de Echeverría - Blog “De Familia, dos puntos”.

 

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Jaume Figa I Vaello/Aceprensa - 20.02.2019

 

 

 

Título original: The LEGO Movie 2: The Second Part. Clasificación: Todos. Duración: 106 min. Directores: Mike Mitchell, Trisha Gum

 

Han pasado cinco años y, para Emmet, todo sigue siendo fabuloso. Aun cuando su mundo, Bricksburg, es un auténtico desastre apocalíptico, asolado por los alienígenas de LEGO DUPLO, más rápidos que la capacidad de reconstruir de sus habitantes.

 

Así, el único camino para recuperar la paz perdida es que cinco habitantes de Bricksburg acepten participar en la ceremonia de boda de la Reina. A regañadientes, Lucy y Batman están entre ellos, y Emmet, que no está dispuesto a perder a su amada, irá tras los dos para salvarlos de un peligro que puede suponer el fin de su mundo.

 

Después del enorme éxito mundial que cosechó La Gran Aventura Lego, era cuestión de tiempo que llegara la segunda parte. Cinco años después –los mismos que plantea la historia–, Phil Lord y Christopher Miller, que siguen como guionistas, ceden la silla del director a Mike Mitchell (Trolls o Shrek: felices para siempre). Pero pierde fuelle. La Gran Aventura Lego tenía la virtud de ser novedosa, con mucha chispa, divertida –a pesar de sus personajes prácticamente estáticos–, sobre todo con ese desenlace final que conectaba con la realidad del espectador de un modo muy sorprendente y original. El planteamiento de la segunda parte también es real: ¿qué ocurre cuando tu hermana pequeña se pone a jugar con tus montajes de Lego? Pero ya no sorprende. Y los momentos de “realidad” –ahora más presentes– son más bien flojos.

 

La Gran Aventura LEGO 2 , por tanto, sigue la misma línea de acción trepidante y bromas constantes, pero el guion tiene varios puntos flacos. Entre otros, un par de números musicales que aportan poco o nada. Es espectacular, eso sí, cómo han conseguido recrear, una vez más y casi a la perfección, las piezas de Lego. Por otro lado, algunos de los gags son realmente buenos.

 

En general, pues, estamos ante una película muy bien hecha, más bien destinada al público infantil, que no entenderá la mitad de las bromas pero se quedará con una historia que quiere dar una moraleja interesante sobre la amistad y la fraternidad. Y sobre qué significa madurar, realmente.

 

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Aceprensa - 11.12.2018

 

 

 

Divertida. Ingeniosa. Imaginativa. Atrevida. Adjetivos que perfectamente se aplican a Ralph rompe Internet. Desde que Pixar, con la fantástica Toy Story 2, demostró que se podían hacer muy buenas segundas partes, muchos se han subido a este carro. También Disney. Hacer una secuela ya no es hacer un calco de la primera, pero cambiando el entorno (paradigma de esto podría ser, por ejemplo, Solo en casa 2: “revéanlas”, si no se acuerdan). Es aprovechar a los personajes para presentar otros nuevos e inventarse una historia totalmente distinta que, incluso, prácticamente funciona con independencia de su predecesora. Y se agradece ver una película así: la secuela de ¡Rompe Ralph! lo es.

 

Ralph y Vanellope von Schweetz viven tranquilamente en la sala recreativa. Pero ella, a diferencia de Ralph, que está muy bien como está, quiere más aventuras. Un día, el volante que sirve para manejar Sugar Rush, el videojuego de Vanellope, se rompe. Al ser un “juguete” de coleccionista, solo se vende uno, por eBay, demasiado caro para el propietario de la sala de juegos. Entonces nuestros protagonistas deciden aprovechar la conexión wifi para viajar por Internet y conseguir el volante, antes de que Sugar Rush sea retirado de la sala.

 

Rich Moore y Phil Johnson dirigen con mucha solidez Ralph rompe Internet, y gracias a un buen guión, lleno de diálogos con chispa, la convierten en una película muy ambiciosa. En primer lugar porque consiguen crear unos personajes que se hacen querer, como en la anterior entrega, y también porque es una historia que cuenta muchas cosas, sin que por ello resulte pesada. Además, profundiza en algo que se ha convertido en una marca de la casa Disney-Pixar: la virtud de la amistad, con todo lo que ella implica.

 

Así, aunque pueda faltarle sutileza, por demasiado evidente, es una crítica, a veces despiadada, al uso que le podemos dar a la “gran red”. No es un mensaje maniqueo –también toca las bondades que nos da internet–, pero quizás por esto es una película más madura que la predecesora y los más pequeños se pueden perder en algún punto de la trama. Por otro lado, diría que por primera vez, Disney hace una autocrítica –también por los tiempos que corren– a sus mundos posiblemente demasiado dulzones y fáciles.

 

Todo ello no quita que sea una película muy divertida, con presencia de las grandes marcas de Internet –no podía ser de otro modo–, sin que sepa a “product placement” barato. De hecho, los buenos gags, a menudo vienen precisamente de ahí y de los descubrimientos que hacen los dos protagonistas.

 

Técnicamente, es muy sobresaliente. Desde la marcada y simpática diferencia entre los personajes de 8 bits y los demás, hasta las carreras de coches, que nada tienen de envidiar a la reciente Ready Player One.

 

Directores: Phil Johnstone, Rich Moore. Guionistas: Phil Johnston, Pamela Ribon, Rich Moore, Jim Reardon, Josie Trinidad. Animación (voces en inglés): John C. Reilly, Sarah Silverman, Jack McBrayer, Gal Gadot. Duración: 112 min. Público: Todos. 

 

Por Jaume Figa i Vaello - @jaumefv publicado en Aceprensa

 

 

 

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