María Verónica Degwitz/Aleteia.org - 19.10.2020

 

foto: senivpetro 

 

La etapa de crianza de los hijos lleva consigo muchos retos importantes y puede suceder que los cónyuges sientan que, en vez de unirse, cada vez se están separando más.

 

Hay muchas razones para estas crisis: el cansancio que supone la crianza de hijos pequeños, la poca atención exclusiva entre los esposos, el poco tiempo disponible para conversar o los desajustes en la distribución de roles dentro de la familia son algunas de las causas de las discusiones y enfrentamientos que pueden llevar incluso a un rompimiento de la pareja.

 

Si conocemos los retos a los que nos enfrentamos es mucho más fácil superarlos con éxito, y como el amor matrimonial es algo que siempre debemos trabajar, aquí van algunos tips para ayudar a hacer más llevaderos esos tiempos difíciles.

 

1. El descanso es muy importante

 

Se sabe que con bebés o niños pequeños no hay mucho descanso. Sin embargo, es vital cuidar que ambos tengan tiempo de descanso y que se ayude a cuidar este tiempo. Las personas cansadas o agotadas son más propensas a irritarse con facilidad y normalmente quien paga los platos rotos es la que tienen al lado. Así que más allá del trabajo de la casa, la crianza o el trabajo profesional, es muy importante que se cuide mutuamente ese tiempo de descanso que va a permitir que veamos las cosas con más calma y claridad.

 

2. Nuestra pareja como prioridad

 

Uno de los errores que más se comete en esta etapa es poner toda nuestra atención en los niños y olvidar al cónyuge. Es instintivo que nuestro foco de atención cambie porque tenemos el instinto de proteger a quien más nos necesita. Sin embargo, es por esta misma razón que debemos intencionalmente poner el foco también en la pareja.

 

El amor de padres es mucho más natural e instintivo, mientras que el amor de pareja requiere de mucho más esfuerzo y trabajo, así que en este embelesamiento que tenemos ambos por nuestros pequeños, no podemos olvidar que la pareja también merece nuestra atención, tiempo y cariño.

 

3. Seamos corresponsables

 

Ya sea en el mantenimiento del hogar, en el aporte económico o en la crianza de los hijos, debemos aprender a reconocer que ambos somos igualmente responsables de nuestra familia. Una repartición justa de los roles y de las labores domésticas, siempre ajustándose a la realidad de cada familia, ayuda a que no existan sentimientos de culpa o victimismos que tanto daño hacen en la relación de pareja.

 

4. Aprendamos a comunicarnos

 

Ya sea para expresar nuestros problemas o molestias, o simplemente para compartir nuestra intimidad, es importante establecer métodos de comunicación efectivos que nos permitan enfrentar nuestros problemas de una manera madura y respetuosa, y buscar soluciones ajustadas a la realidad.

 

Los gritos, insultos y otros descalificativos solo sirven para desahogarnos y no construyen relaciones sólidas. Recordemos que la familia es escuela de amor y la manera como nos tratemos en familia incide de forma real en el desarrollo afectivo de nuestros hijos.

 

5. Defendamos nuestro tiempo a solas

 

Cuando nacen los hijos parece que nos olvidamos de la necesidad de pasar tiempo juntos a solas para reconectarnos: ya sea por miedo de dejar a los niños con otras personas, o porque estamos cansados. Es vital recuperar las citas, las salidas, los bailes o cualquier otra actividad que nos permita unirnos nuevamente y concentrarnos en el otro, además de recuperar el romance.

 

El tiempo a solas se debe defender a capa y espada, porque es la gasolina que mantiene andando el motor de la vida matrimonial.

 

Sabemos que el reajuste de los hijos cambia mucho las dinámicas familiares y que, aunque traen una felicidad inmensa, a veces es difícil adaptarse a las nuevas rutinas que ellos traen. Lo más importante es reconocer que la estabilidad de nuestra vida de pareja es parte importante del crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, y que tenemos la responsabilidad de poner todo nuestro esfuerzo en acrecentar cada día más ese amor.

 

*Publicado originalmente por Aleteia.org

 

 

Javier Lozano/ReL - 02.10.2020

 

foto: freepik

 

Todas las relaciones pasan por momentos difíciles, pero para que un matrimonio resista hace falta cuidarlo y mimarlo, y para eso no basta únicamente la buena voluntad sino también unos buenos hábitos en la pareja que ayuden a fortalecer esta unión para que sea indestructible.

 

Sobre este punto sabe mucho Fernando Poveda, experto en Orientación Familiar y autor del libro La pareja que funciona (Editorial Nueva Eva) donde ofrece una serie de claves para una relación estable y feliz.

 

Poveda ofrece ayuda, consejos y hábitos que el matrimonio puede utilizar para que el “para siempre” que profesaron en su boda pueda cumplirse, pues son muchas las parejas que desean estar siempre unidas pero que se enfrentan a numerosas dificultades.

 

Fernando Poveda, autor de "La pareja que funciona"

 

En un estilo ameno, pero también práctico el autor ofrece 10 claves. En la introducción explica que “son hábitos en muchos de los casos” que se convierten en “nuevas formas de ver la vida, de afrontar un día y otro… hasta conseguir un hábito”.

 

A continuación ofrecemos estas diez claves que propone Fernando Poveda, y que él desarrolla  y amplia con mucha más profundidad en su libro:

 

Clave 1: Tómatelo en serio

 

“Si te fijas en tu vida,  en la vida de cualquier persona, verás que se dedica mucho tiempo a la preparación personal. Sin embargo, a la preparación para la familia, para la vida de pareja, no nos preparamos de igual forma”, explica Poveda.

 

Este es el primer punto. La familia es una inversión para toda la vida, y para este fin hay que prepararse. Hay que estudiar. ¿Cómo? Conociendo de verdad al otro, pero también a uno mismo, en todos los aspectos. Por ello, recuerda que “dicen que el amor está en los detalles, pero lo que no se dice es que para tener detalles primero hay que saber cuáles son los detalles que quiere el otro y cuáles no. Es el mundo de las necesidades del otro”.

 

Clave 2: Primero, lo primero

 

¿Qué tiene que ser lo primero para el éxito del matrimonio? Esa es la primera reflexión, “tener claras las prioridades”, en la vida, en cada decisión que se toma. A partir de ahí es importante tener en cuenta que ni los padres, ni los hijos, ni el trabajo ni las amistades son lo más importante. Evidentemente cada uno tiene un lugar fundamental en la vida, como no puede ser de otra manera, pero es la persona con la que se ha elegido vivir para siempre la que debe ocupar el primer puesto.

 

“No hagas como esos que les preguntan a los niños; ‘¿a quién quieres más, a papá o a mamá?’. Tú no lo pienses; quiere más a aquel con el que has decidido vivir para siempre. Más que a los hijos. Más que a tus padres. Más que a tu trabajo. Más que a todo”, incide Fernando Poveda.

 

Clave 3: Cuida la comunicación

 

Para el autor, la comunicación y el trato dentro de la pareja es “la base del conocimiento mutuo” y esta es precisamente “la base del amor”. Y ofrece una reflexión muy válida para muchos padres que descuidan el matrimonio una vez que llegan los hijos: “la principal clave para la educación de los hijos es cuidar la vida en pareja, por encima de la educación de los hijos”. Y lo dice el autor, que es marido y padre de familia numerosa.

 

Por ello, es fundamental sacar el máximo partido al tiempo compartido en pareja.

 

Clave 4: Cuida tu bonsái

 

Aquí entra un punto fundamental. El amor puede romperse, y así lo atestiguan las cifras ofrecidas anteriormente. Por eso, insiste Poveda, “es importante cuidarlo”, y además “todos los días”, como si fuera un preciado bonsái. Y otro error que lleva a muchos matrimonios a la ruptura es creer que amor es lo mismo que sentimiento.

 

Por ello, considera que “plantearnos si el matrimonio es para siempre o no nos puede ayudar a no confiarnos. A luchar todos los días como si fuese el último. A volver a cuidar los detalles y no perder la esperanza. A no dejar que entre un tercero entre los dos… porque había sitio”.

 

Clave 5: Disfruta del sexo

 

En esta quinta clave, el autor incide en que “disfrutar de las cosas buenas es algo bueno en sí mismo. El placer sexual en el matrimonio es algo no sólo bueno, sino básico para que la pareja funcione”.

 

Por ello, también señala que “cuando se ama, se ama con toda la persona y a toda la persona. Por eso amar con el cuerpo no sólo es bueno, sino que es necesario”.

 

Clave 6: Al enemigo, ni agua

 

Fernando Poveda detalla algunos de los enemigos de la “estabilidad y la felicidad”. Y, entre otros, alerta del “yo”, pues “es necesario dejar de lado el yo para darse al otro” sustituyendo la suma “yo+sentimiento” por “el otro+amor”. También, pone el foco en el “sueño” que además de ser una necesidad fisiológica puede “despertar un instinto de supervivencia que prioriza el yo por encima de todo.

 

Cuidado también con confundir, como se ha dicho anteriormente, el amor con el sentimiento pues esta confusión puede llevar a basar la relación en qué siento y esto es voluble, cambiante e involuntario. Y la desidia en el matrimonio es para el autor otro enemigo a luchar.

 

Clave 7: Practica el buen humor

 

Tanto la risa como el buen humor –explica el autor en La Pareja que funciona- generan endorfinas, lo que a su vez produce sensación de alegría, felicidad y ganas de vivir. Por ello, las personas que saben reírse “afrontan de una manera más sensata los problemas y dificultades de la vida”.

 

De hecho, ante los que pueden poner objeciones en este punto, insiste en que “el buen humor y la actitud positiva no es algo innato, sino voluntario. Es una determinación, una opción personal”.

 

Clave 8: Aprende a gestionar la crisis

 

Una cosa que hay que tener clara al casarse es que en el matrimonio los malos momentos llegan, es algo que está ahí. “Es normal que haya muchas pequeñas broncas, malos momentos, algunas crisis e incluso alguna gran crisis. Son normales. No puedes tenerle miedo ni puedes pensar que sois los únicos que pasáis por ellas. Recuerda que lo importante es saber gestionarlas”, explica el autor.

 

Clave 9: Intenta anticiparte

 

La forma más efectiva para intentar evitar las crisis tratadas en el apartado anterior o que tengan efectos más limitados es “intentar prevenir”. Todos los puntos anteriores se enfocan a esto. Pero además es fundamental “hablar las cosas. Antes de las crisis, para resolverlas, para hacer balance: hablar, hablar, hablar. Hablar por los codos. Hablar de forma asertiva. Sin reproches. Con cariño”.

 

Clave 10: Vuelve a enamorarte

 

El amor es algo dinámico que hay que renovar a diario. Y por ello el autor invita a dar el salto a realizar este proyecto juntos: poniéndote siempre en el lugar del otro; teniendo paciencia y dedicando tiempo; recordando los momentos que fueron alimentando el matrimonio; cuidándote porque el otro se lo merece; sonriendo; borrando los reproches; siendo detallista; amando; y perdonando.

 

 

Según el autor, lograr los anteriores puntos, no es algo tan complicado puesto que “el amor está en las cosas pequeñas, en los pequeños detalles: en una mirada, en una llamada… Todo se puede concretar en una serie de hábitos que, si los seguimos, conseguiremos estar más cerca de nuestro compañero o compañera de camino. Se trata de hábitos sencillos, casi cuantificables, y que se traducen en claves concretas”. 

 

 

ReL/Desdelafe - 15.05.2020

 

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¿Qué pareja no tiene problemas? ¡Todas tenemos! Mentiríamos si dijéramos que la convivencia en el matrimonio no pasa por momentos difíciles, sin embargo, la forma como afrontamos esas situaciones y lo que hagamos para prevenirlas, sí con claves para construir un buen matrimonio. Un matrimonio feliz no sale sin trabajo ni sin tomar decisiones acertadas...

 

Los expertos del Movimiento Juan Pablo II para la Familia y de Encuentro Matrimonial Mundial, elaboraron esta lista de 10 problemas que afrontan los matrimonios: 

 

1. Falta de preparación

 

"Creí que ya con casarnos seríamos automáticamente felices…”

 

Es común observar en los recién casados una falta de preparación para asumir el compromiso conyugal. Y es que si bien en el noviazgo todo era complacencia, el matrimonio provoca cambios profundos y una serie de conflictos que si no se enfrentan sabiamente pueden romper la relación. Para asumir los deberes del matrimonio se requiere, además de madurez y disponibilidad, información.

 

Acercarse a su parroquia o acudir a un retiro espiritual puede brindarles la ayuda e información necesaria para poder decidir de forma responsable si son o no capaces de cumplir con todo aquello que se esperará de ellos en el Matrimonio.

 

2. Falta de solidaridad

 

“¡Ni siquiera lavo mi ropa… hasta crees que voy a lavar la tuya!”

 

Muchas personas se casan esperando que su cónyuge responda a determinadas expectativas o pueda satisfacer ciertas necesidades, y si por algo falla, no está dispuesta a comprender, ayudar, aportar lo que al otro le falta. Esto impide edificar el matrimonio como comunidad de vida y de amor en la cual no debe interesar sólo el propio bien, sino el de la pareja. Es indispensable que cada uno esté dispuesto a compartir las inquietudes y preocupaciones del otro, apoyarlo cuando lo necesite y buscar satisfacer las necesidades del cónyuge antes que las propias.

 

3. Falta de tiempo

 

“Todo el día estoy trabajando, ¿a qué hora quieres que te atienda?”

 

El ajetreo de la vida cotidiana provoca que muchas personas se olviden de su pareja; por ello, una manera de fortalecer el vínculo matrimonial es dedicar tiempo a la relación para mejorar el diálogo, compartir experiencias laborales, recreativas y situaciones propias del hogar. Planear con anticipación momentos para estar juntos ayuda a mantener viva la relación con el cónyuge.

 

4. Falta de expresiones de amor

 

“¡Ya nunca me hace sentir que me quiere, dice que yo ya lo sé…!”

 

La falta de expresiones de amor es campo de cultivo para muchos conflictos. No basta con decirlo o con expresarlo a través de regalos, aunque ayuda, se trata de tener todos los días detalles que hagan que el cónyuge sienta que se le valora, se le escucha, se le toma en cuenta, se le ama.

 

5. Falta de diálogo

 

“¡Tiene una semana que no hablo con ella!”

 

Los malos entendidos suceden cuando no hay comunicación y cada uno supone o imagina lo que siente el otro. Hay que partir de que el cónyuge no es telépata, por lo cual el diálogo es un elemento determinante para enfrentar los conflictos.

 

Gracias a él los esposos exteriorizan y comparten lo que piensan, sienten y desean. Esto permite ubicar en su justa dimensión los hechos que motivaron tal o cual situación difícil. Ello presenta un reto, porque quien descubre ante otro lo que hay en su corazón se vuelve vulnerable, pero precisamente ahí está el desafío del amor, que es entregar la propia vida al otro de forma incondicional, con amor y confianza. Al respecto hay que mencionar que quien recibe el obsequio de la confidencia, debe asumir una actitud de respeto, pues de lo contrario, puede provocar una interrupción desastrosa del diálogo.

 

6. Falta de respeto a su modo de ser

 

“Yo lo voy a cambiar…”

 

Hay novios que se casan pensando que podrán cambiar a sus cónyuges a su gusto. Sus expectativas son falsas y además expresan que no valoran la individualidad y dignidad de su pareja. Pero parte de la riqueza de la vida conyugal radica en aceptar que hombre y mujer puedan tener puntos de vista diferentes: sentir, pensar y amar de modo distinto. Lo importante es valorar y respetar las cualidades, aptitudes y fortalezas del otro, sin ignorar sus limitaciones y defectos, y siempre renunciar a la tentación de querer que sea de cierta manera.

 

7. Falta de acuerdos en lo económico

 

“¡Este dinero es mío, yo lo gané con mi trabajo!”

 

Cuando dos personas se unen en Matrimonio surge una nueva forma de pertenencia, pues lo que se tiene ahora se posee en forma comunitaria. Se elimina lo mío y lo tuyo para que surja lo nuestro. De hecho, la forma jurídica de contraer Matrimonio por “bienes separados” es una contradicción para el Matrimonio como Sacramento, que es signo y expresión de total comunión y total participación de bienes y recursos. Los cónyuges deben ser conscientes de que lo que tengan –poco o mucho- es para toda la familia y debe destinarse a lo que -en conjunto y mediante el diálogo y el entendimiento- se consideren prioridades.

 

8. Falta de perdón

 

“¡Ni creas que se me olvida lo que me hiciste!”

 

Pocas cosas afectan más negativamente a un matrimonio que la soberbia y el resentimiento. Albergar rencores va creando un ambiente hostil, en el que a la menor provocación se sacan a relucir conflictos pasados, se agrede al otro, se busca el desquite.

 

El perdón es el único camino para resolver las heridas y lastimaduras que llegan a provocarse los cónyuges en su convivencia cotidiana. Perdonar implica no juzgar ni condenar al otro sino comprenderlo. Perdonar significa también renunciar a las venganzas, grandes o pequeñas. Es un acto de liberación que beneficia tanto al que perdona como al perdonado, y que despeja el camino de todo obstáculo para que la pareja afiance su relación y edifique un matrimonio sólido y estable.

 

9. Falta de paz y de respeto

 

“¡No me grites!”

 

La violencia en la pareja es un problema gravísimo que afecta a muchos matrimonios. Violencia verbal, emocional y desde luego física. Nada justifica que los cónyuges se agredan. Deben aprender a dialogar con serenidad y a expresar su enojo sin lastimarse mutuamente. Si no lo consiguen es indispensable que soliciten ayuda profesional.

 

10. Falta de Dios

 

“Nos casamos por la Iglesia pero no vamos a Misa”.

 

Esta es la falla más importante. Muchas parejas desconocen que el Matrimonio por la Iglesia no consiste sólo en casarse de blanco en una iglesia, sino que es un Sacramento que les da una gracia divina muy especial para que tengan la capacidad de amarse mutuamente con un amor como el de Dios, generoso, entregado, total; abrirse al don de la vida y recibir los dones y virtudes que vayan necesitando para poder superar todos los obstáculos que se vayan presentando. Si un matrimonio camina sin Dios se atiene a sus propias pobres fuerzas, pero si invita a Dios a su hogar, tiene garantizado que Él los mantendrá unidos en Su amor.

 

 

*Publicado originalmente en DesdelaFe, el semanario y digital de la diócesis de México

 

ReL/allprodad.com - 21.08.2020

 

Foto: freepik

 

Todos anhelamos un matrimonio para toda la vida, sin embargo mantenerse unidos se ha convertido en algo cada vez más complicado en una sociedad en la que se prima más la ruptura que la reconciliación. Por eso es fundamental cuidar y mimar el matrimonio, trabajar todos los días en él, y formar bases sólidas para permanecer fuertes ante las tormentas que llegan a la vida de pareja.

 

En All Pro Dad, portal centrado en temas de familia, matrimonio y paternidad, comparten 8 claves para tener un matrimonio fuerte e indestructible: 

 

1. Amor y respeto

 

El doctor Emerson Eggerich, escritor y experto en temas de relaciones entre hombres y mujeres, hizo esta pregunta a 7.000 personas: "Cuando tienes un conflicto con tu cónyuge o pareja, ¿te sientes despreciado o no amado?". El 83% por ciento de los hombres dijo que se sentía no respetado o despreciado en comparación con el 70% por ciento de las mujeres que contestó no sentirse amadas.

 

En general los hombres desean ser respetados, mientras que las mujeres quieren ser amadas. Eggerich asegura que cuando una mujer no se siente amada, generalmente no responde con respeto a su esposo. Por otro lado, cuando un hombre no se siente respetado, no se relacionará con amor hacia su esposa. Esto puede iniciar una espiral muy negativa de la que puede ser difícil salir. Es importante romper está dinámica amando a pesar de todo y respetando pese a todo.

 

2. Perdón

 

En una escena de la serie Parenthood, centrada en la vida de vías familias, la matriarca de la familia aparece hablando con su hija, que está viviendo un momento complicado en su matrimonio. Y le dice: “¿Sabes de qué se trata el matrimonio? Del Perdón". Lo único que detiene un ciclo de dolor y amargura es el perdón.

 

3. Comunicación

 

Son muchas las esposas que preguntan de manera habitual a su marido: “¿En qué estás pensando?”. La comunicación es esencial para una mujer. Ella desea saber qué está sintiendo, pensando y haciendo su marido. Por ello, conociendo lo importante que es este aspecto para ellas es adecuado que el hombre también pregunte a su mujer qué está sintiendo, pensando y haciendo también.

 

4. Asumir la responsabilidad

 

El hombre tiene que asumir la responsabilidad de su familia sin importar sus circunstancias financieras o rasgos de personalidad. Esto significa participar y tener iniciativa en todos los asuntos familiares. También cuidar el bienestar general de su familia con un espíritu generoso y amable, y al mismo tiempo tener el corazón de un guerrero para protegerla.

 

5. Compasión y simpatía

 

“No se puede exagerar el valor de la compasión. Cualquiera puede criticar. Se necesita un verdadero creyente para ser compasivo. No hay mayor carga que pueda soportar un individuo que saber que a nadie le importa o entiende”, escribió Arthur H. Stainback.

 

Esta compasión consiste en penetrar y entrar en el sufrimiento del otro haciéndolo propio. Los esposos necesitan esta compasión mutua y la empatía necesaria para recorrer juntos la vida. Con esto el matrimonio podrá llegar hasta los confines de la tierra.

 

6. Historia de amor

 

El día de la boda no es la culminación de la relación, sino el comienzo. Vivir este amor con el cónyuge es algo que se debe hacer para toda la vida, no solo mientras se intenta enamorar al otro o se vive el noviazgo.

 

7. Sacrificio

 

Dar la vida por los seres queridos no es fácil, pero de eso se trata el amor. Amar a alguien por completo significa dejar de lado los propios deseos y necesidades por el bien de la otra persona. Cuando ambas personas aman con este sacrificio, la relación funciona maravillosamente. Sin embargo, las personas más fuertes se sacrifican independientemente de lo que obtengan a cambio.

 

8. Estilo de vida saludable

 

Una vez que se cumplen años, también en el matrimonio, no hay que abandonarse y es necesario tener buena salud. Hay que dejar los malos hábitos, enfrentarse a la ira de cada uno y controlar el nivel de estrés. Hay que comer bien y hacer ejercicio. Se debe intentar mirar hacia el futuro y pensar en lo que se quiere hacer. No sé podrá hacer o ver esas cosas sin mantenerse saludable.

 

*Publicado originalmente en ReL 

 

Por Natalia Posada/LaFamilia.info - 24.04.2020

 

Foto: freepik

 

En muchos países llevamos más de un mes de confinamiento y el cansancio por el “multitasking” en el que estamos envueltos se empieza a sentir… A estas alturas, es normal que se presenten días difíciles en la convivencia matrimonial, sin embargo, la actitud y la voluntad, son claves en este momento. 

 

Es cierto que de un día para otro tuvimos que afrontar varios retos sin ninguna clase de preparación: convertirnos en profesores, en homeworkers, entretener a los chicos en casa, realizar las labores del hogar, planear las compras, conectarnos por video con familiares y amigos, etc… Así que es clave que por estos días cuidemos nuestra relación matrimonial más que nunca. Me atrevo a sugerir varios consejos: 

 

No abandones tu presentación física

 

Aunque estemos en casa, no podemos abandonar nuestra presentación personal: hay que bañarse, los hombres afeitarse, las mujeres maquillarse un poco, perfumarse, vestirse como se hace normalmente, etc. No se trata solamente de agradar a la pareja, sino de aumentar la autoestima y subir el ánimo

 

Dar las gracias  

 

Dile a tu esposo(a) “gracias”, ¡no sabes el gran impacto que tiene esta palabra! Esto alivia el alma del otro, agradécele por los detalles, por eso que pasa en el día a día, por el esfuerzo para mantener la casa en orden, por estar a cargo de los niños, por doblar la ropa o por preparar la cena… 

 

Tareas compartidas

 

En estos tiempos hay que trabajar en equipo si no queremos que uno de los dos termine en un colapso de cansancio. Repartan las tareas de casa y de los niños, uno tendrá habilidades para la cocina, mientras que el otro las tendrá para los deberes escolares de los chicos; busquen el equilibro y hagan un reparto equitativo de tareas. 

 

Pide perdón y perdona

 

En esta convivencia entra a jugar un elemento bien peligroso: los roces por el cansancio. Este factor altera el estado de ánimo y se pueden escapar palabras hirientes que en realidad no queríamos decir. Es necesario rectificar nuestros errores, o si soy el ofendido, perdonar; no quedarse en las pequeñeces.  

 

Tiempos a solas

 

El cansancio abunda y el tiempo escasea, de todas formar hay que buscar espacios para compartir los dos solos: cuando los chicos se duerman vayan a la sala y tómense una copa de vino, conversen, ríanse juntos. Ver una película o una serie también es un buen plan. Si acostumbraban salir los viernes por ejemplo, conserven esa costumbre acomodada a estas circunstancias. 

 

¡Redescubrirnos como pareja!

 

Antes lamentábamos el poco tiempo para estar con nuestra familia, ¡y ahora lo tenemos! El confinamiento puede ser de gran provecho para la relación si así nos lo proponemos, así que redescubrámonos como pareja, sorprendamos al otro con detalles que habíamos descuidado, cocinemos juntos una rica receta, riámonos a pesar de la tensión del momento, disfrutemos la compañía de nuestro cónyuge, y ahora más que nunca valoremos su vida, su compañía y su salud. 

 

¿Te animas a aplicar estos consejos?

 

 

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