Colaboración Francisco Gras - micumbre.com
 
 
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Los jóvenes de la generación NiNi, salvo lamentables excepciones, son un grupo social con edades entre los 18 y los 30 años, que viven mantenidos en la casa de sus padres y que justifica su existencia, pasando los días sin hacer nada. Ni trabajan. Ni estudian, ni buscan trabajo y ven llegar su incierto futuro, entre la indolencia y el conformismo. La mayoría son jóvenes inmaduros, neo adolescentes que no tienen esperanza de nada, ni un proyecto de vida que les ilusione, aunque se crean felices y privilegiados por no hacer nada, se han convertido en esclavos de su propia vagancia. Algunos jóvenes se auto engañan haciendo como que estudian o como que trabajan, cuando solamente emplean el 10% de su capacidad.

 

Son las secuelas demoledoras de una década prodigiosa de consumismo y despilfarro a nivel económico y de haberles consentido en muchos vicios, como el hedonismo y el vivir aquí y ahora. Si hasta la fecha se han librado de tener que hacer esfuerzos y sacrificios, tarde o temprano tendrán que pagar el precio. Los hijos NiNi llevan una vida disfuncional y antisocial. Suelen ser maleducados y arrogantes, cuya energía y objetivos están encaminados únicamente al sexo, al hedonismo, al yo primero, al todo vale y al aquí y ahora. El ocio es la madre de todos los vicios.

 

Fenómeno social

 

La generación NiNi es un fenómeno social que hasta ahora se estimaba minoritario en algunos países. En otros no existe este fenómeno porque los hijos cuando llegan a los 18 años se emancipan o les emancipan sus padres. Se independizan de la casa familiar, dedicándose a estudiar o a trabajar. Han surgido los NiNi por la ausencia de la enseñanza de los padres, de las virtudes y valores humanos, que promueven el sacrificio que supone el trabajo, el estudio y la vida ordenada. La mayoría de ellos, han sido mimados en su infancia y criticados en la pubertad. No son correctas sus alegaciones, de que mantienen esa actitud por el alto desempleo que hay, que los estudios y los trabajos, son cada vez más competitivos y que es mucho más fácil y gratificante, la deserción escolar y el hacer el vago en casa. Que se dejan llevar por los bombardeos de consumismo que les llegan de todas partes, con invitaciones para comprar continuamente, la tolerancia a su forma de vida que les han regalado sus padres, la ausencia de los padres que no han estado, cuándo y dónde los han necesitado, el soborno de sus padres con regalos y dádivas, la lealtad que ellos tenían que haber dado gratuitamente y con agradecimiento.

 

Peligros latentes

 

Los jóvenes NiNi tienen el riesgo de ser presa muy fácil de pandillas, narcotraficantes y demás gente de mal vivir. Tienen mucho tiempo libre y necesitan dinero, para mantener el ocio continuo de sus vidas, circunstancias que atraen a los que para sus fechorías, buscan mano de obra barata, abundante, sin prejuicios, ni valores. Los jóvenes NiNi son una generación fracasada y encaminada a caer en el mundo de las drogas, el sexo prematuro, el dinero fácil, etc. Es más fácil encontrar cómplices en ese grupo, que en el de los que dedican su vida al esfuerzo del trabajo y del estudio.

 

La ausencia del conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, relacionada con el estudio y con el trabajo, les hacen mucho más vulnerables hacia los embates malignos de la sociedad, como son el consumo de drogas, alcohol, el sexo fuera del matrimonio, el homosexualismo por dinero, etc. Muchos de ellos, entran en las estadísticas de los embarazos no deseados, al no respetar sus relaciones amistosas. No es solamente el que estén desorientados, es que la mayoría de estos hijos, no han tenido, ni tienen, una brújula que les guíe.

 

Responsabilidad de los padres

 

Los padres tienen que decir en algún momento un “hasta aquí hemos llegado”. Estudias o trabajas, o las dos cosas a la vez, o te vas de la casa. Los hijos tendrán que cambiar de actitud o asumirán, que tienen que buscar otra forma de vivir fuera del hogar familiar. Si no se marchan de la casa, conducirán a sus padres hacia la bancarrota. Aunque algunas veces, a los padres les es mas cómodo pensar a corto plazo, que a largo plazo, en sus concesiones familiares y económicas. No es la solución mirar para otro lado, cuando ven el tipo de vida que llevan. Tienen que enfrentarse a la cruel realidad, que muchas veces, es el resultado de haber consentido que los hijos vayan ganado terreno poco a poco, en ese camino hacia el desorden de sus vidas. Si los hijos NiNi tienen hermanos menores, es un ejemplo muy pernicioso el que les ofrecen, dándoles falsas expectativas sobre lo que es el sacrificio y los beneficios del estudio y del trabajo.

 

Es muy difícil para los padres oponerse a esa situación, pues a lo mejor les recuerdan el abandono que les han tenido, al no haberse ocupado de los hijos y les han consentido todo lo que querían. Nunca es tarde para sentarse a dialogar y negociar con los hijos, su actitud presente y futura. Más vale hacerlo pronto y bien que tarde y mal. Cuando más tiempo estén los hijos NiNi sin estudiar ni trabajar, antes llegarán a acostumbrase y después, será más difícil que les apetezca cambiar.

 

Algunos padres incluso derrochan el dinero de sus ahorros, conseguido durante muchos años y guardado para posibles emergencias o para su jubilación, manteniendo a sus hijos sin estudiar, ni trabajar. Se olvidan de que cuando surja algún problema grave, van a ser los mimos hijos, los que van a pretender que los padres sean los que les resuelvan sus problemas, además de que posiblemente, les echen en cara que su situación, ya irreversible, se la deben a ellos. Muchas veces los padres prefieren no enfrentarse con sus hijos NiNi, porque están muy ocupados en sus trabajos, para acumular riquezas y prefieren comprar con dinero sus ausencias del hogar familiar, dándoles a los hijos lo que les pidan y consintiéndoles hacer lo que quieren. El dios falso del tener y del poder, castiga a los hijos, con la ausencia de los padres.

 

Los hijos NiNi convierten el domicilio familiar en una especie de hotel. Otras generaciones, ni se permitían el lujo de plantear a los padres que no querían seguir estudiando, ni ir a trabajar. Había unas normas no negociables, donde todos tenían que hacer el máximo esfuerzo, para cumplirlas en el presente, de forma que pudieran estar preparados para el futuro.

 

Es muy difícil para los jóvenes NiNi iniciar y mantener un noviazgo serio, que les pueda conducir a un feliz matrimonio, ya que no tienen nada que ofrecer a su pareja y tienen que saber, que después de pasados los primeros momentos del noviazgo o del matrimonio, al llegar a la cruda realidad de la vida cotidiana, las posibilidades de ruptura son muy elevadas. Su pareja les verá como seres carentes de personalidad, voluntad y firmeza, para enfrentarse a las situaciones que una vida normal les pide. Tampoco podrán alegar a su favor ninguna circunstancia atenuante, ni dirimente, que les impida enfrentarse al hecho de tener que estudiar o trabajar, para después poder compartir su vida futura con otra persona. Es casi seguro que se quedarán descalificados, para mantener unas relaciones de noviazgo o matrimonio dignos y duraderos y entrarán a formar parte, de la enorme cantidad de matrimonios divorciados, por culpa de la falta de dinero o de no querer esforzarse y poner los medios para conseguirlo. Es casi imposible que puedan formalizar una familia, si no tienen bien afianzadas las virtudes del estudio y del trabajo.

 

Incluso si encuentran un trabajo, cosa muy difícil al tener que pasar por una selección, que prácticamente les descarta por su indolencia, ya que las empresas siempre están interesadas para seleccionar a los candidatos en función, entre otras cosas, de conocer lo que han hecho estos durante su tiempo libre, es decir fuera del tiempo dedicado a sus obligaciones normales de formación. Ese vacío de actividades es el que, seguramente les eliminará como candidatos. También tendrán que hacer los hijos NiNi un esfuerzo extraordinario, para poder adaptarse a la disciplina que supone la aceptación de las órdenes y la obediencia a los superiores, así como al orden en los estudios, cuando decidan volver a empezarlos.

 

Los hijos NiNi son el fruto de décadas de crecimiento económico ininterrumpido, jamás conocidas, dentro de una gran abundancia de bienes materiales y consumismo voraz. Lo que han generado una educación muy permisiva, la práctica del esfuerzo mínimo para obtener todo lo que querían, e incluso cualquier capricho. No han aprendido a controlar sus apetencias, ni a mantener un equilibrio entre lo que son y lo que quieren ser. Los hijos NiNi han crecido sin raíces ni convicciones, porque lo han tenido todo sin hacer el mínimo esfuerzo. Se creen que han disfrutado de una infancia afortunada, sin darse cuenta que después de esa infancia, llega la juventud, la madurez y la vejez, a las que tienen que enfrentarse ya, bajo su propia responsabilidad. No se quieren dar cuenta que su generación, la primera desde hace muchos siglos, tendrá una calidad de vida inferior a la de sus padres, incluso sin haber tenido que vencer los obstáculos que tuvieron las generaciones precedentes.

 

Los padres originan hijos NiNi en algunas ocasiones, porque ambos trabajan mucho o porque quieren darles una mejor forma de vivir, que la que ellos tuvieron, y les rodearon de toda clase de comodidades, hasta convertirlos en las auténticas joyas de la casa, olvidando la virtud de la austeridad.

 

Los hijos NiNi, aunque aparentemente parecen felices, pues no pegan ni un palo al agua, viven sin ilusiones, están totalmente desanimados, incluso se dan cuenta de que no tienen esperanza de futuro, ni fe en sí mismos. Han abandonado la lucha por la vida, los estudios y el trabajo, no quieren crecer, ni esforzarse. Son la antítesis de la juventud triunfadora. Pero la sociedad en general, se da cuenta y les pasa la factura, arrinconándolos y despreciándolos.

 

Los padres de los hijos NiNi se desesperan, cuando se dan cuenta de su fracaso como educadores de sus hijos. Incluso no saben o no quieren saber, como resolver el problema, sin darse cuenta que cuanto más tarden en hacerlo, será más difícil obtener buenos resultados. Se tienen que enfrentar a las malas caras, cuando les proponen soluciones realistas, o simplemente la visita a profesionales, como son los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes o médicos, que les puedan ayudar a cambiar de actitud y volver a encontrar la ilusión de vivir.

 

Los hijos NiNi no quieren ni oír hablar de intentar cambiar, prefieren seguir haciendo lo que están haciendo, que es hacer nada, lo mismo que obtendrán en el futuro, nada. Les aterra escuchar la frase de: “El que no estudie o no trabaje, que no coma” y que alguien intente reconducirlos hacia unos horarios, obligaciones y pautas concretas de convivencia con la familia y la sociedad.

 

Los hijos NiNi, aunque se crean o sean inteligentes, poco a poco se van convirtiendo en jóvenes déspotas y tiranos con sus padres, hermanos y familiares. Acaban inhabilitados, marginados e inadaptados para la vida social y laboral.

 

Los padres suelen ser la causa principal de los problemas de inserción laboral y social de los hijos NiNi. Pero, ¿quién se ocupa de los padres? ¿Cuántos padres están dispuestos a cambiar de actitud, asistiendo a Escuelas para Padres o pidiendo consejos a los que tienen experiencia demostrada? También es cierto que muchos padres se encuentran solos, porque no piden ayuda y por lo tanto nadie les ayuda.

 

Padres: Negocien con mucha energía esta situación con sus hijos, antes de que se demasiado tarde para ellos y para ustedes. No se olviden que ellos se están condenando al fracaso familiar y social, y puede que les arrastren a ustedes. Arriésguense a asumir la impopularidad, de poner límites a sus hijos y a explicarles, que tienen que pensar en las graves consecuencias de su modelo de vida actual. Los padres son parte del problema y, por tanto, tienen obligación de ser parte de la solución, no dejársela solamente a los hijos para que decidan, si quieren o no mejorar su situación de hijos NiNi.

 

Colaboración de Francisco Gras -Blog Escuela para padres- para LaFamilia.info. 

 

Por LaFamilia.info

 

fiestasdegrado

 

Las fiestas de graduación o “proms” han adquirido unas características nuevas que quizá antes no poseían, y que conviene analizar con sentido común. Tendencias comerciales y de competencia social están promoviendo unas actividades que rayan con el exceso. Y esto ocurre a todos los niveles sociales.

 

Las fiestas de graduación a examen

 

El "prom" denominado así por la cultura norteamericana, es la fiesta que se realiza en el último año de la escuela para los jóvenes que pronto comenzarán la universidad. Sin embargo, aparte de ser un momento de diversión para celebrar la culminación de la etapa escolar y el comienzo de un nuevo capítulo, se ha convertido en una ocasión de competitividad, en donde se lucha por ser “el más” -el que más tome licor, el que más chicas(os) conquiste, el que llegue en el auto más lujoso, el(la) que luzca el vestido más costoso, la más bonita y flaca-. Además de esto, la fiesta debe ser un lugar prestigioso y debe contar con la presencia del artista del momento.

 

“Estos bailes pueden reflejar las actitudes de los adolescentes hacia el gasto. Además del vestido, la entrada al evento, la cena y el alquiler del esmoquin, todavía tienes que considerar la limusina, gastos posteriores a la fiesta, productos de belleza y gastos del salón de belleza; costos que fácilmente pueden llegar a varios cientos de dólares.” Expresa un artículo publicado por Wharton School de la Universidad de Pennsylvania.

 

Sin embargo esta tendencia no es en vano. Está claro que los medios de comunicación tienen gran influencia y este tema es uno de sus preferidos. Por esta época las revistas, los bloggers, las redes sociales y los demás medios dirigidos a los jóvenes, se llenan de “consejos” para que las chicas luzcan como Barbies y los chicos se conviertan en los galanes de la noche. También ciertas series muestran la forma compulsiva como las chicas compran sus atuendos para esta fecha, exigen a los padres regalos exorbitantes y los chicos aprovechan la oportunidad para hacer de las suyas, todo esto generando un entorno materialista y carente de valores humanos.

 

De convencional a consciente

 

Una organización ha estado motivando a los estudiantes de secundaria para que reflexionen acerca de cuánto gastan en sus bailes de graduación. “Nuestra campaña consiste en la acción individual, cosas que puedes hacer en tu vida que marcan una diferencia” explica Erin Scholde creador de Teens Turning Green (Adolescentes que se vuelven ecológicos).

 

James Seifert, estudiante de una escuela secundaria en California, optó por conducir él mismo para llevar a su pareja al baile de graduación de este año en vez de alquilar una limusina. “Se supone que lo importante es el baile en sí, no cómo llegas allí”.

 

El enfoque está pensado en cuánto se desperdicia en el baile de graduación y en lugar de ello reutilizar vestidos o utilizar transporte público. Al final, el gasto en el baile de graduación es una elección individual alimentada por las ideas de la gente acerca de cómo el dinero define la experiencia del baile de graduación perfecto.

 

Una ocasión para fomentar valores

 

Ante estas realidades propias de la sociedad y en algunas ocasiones, inevitables, hace falta enfatizar en los hijos virtudes como la moderación, la autenticidad, la autoestima, la templanza; las cuales les ayudarán a madurar y a tomar decisiones asertivas en medio del ambiente que les rodea. Son estas virtudes las que ayudarán a los hijos a tener criterio para no caer en las competencias sociales y en las falsas fuentes del éxito.

 

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Son relajados, si por ellos fuera trabajarían de jeans y de forma remota -por chat y correo electrónico-, quieren esforzarse menos y ´vivir más´; así son los “Millennials”.

 

La Generación del Milenio, también conocida como“Y”, son los jóvenes menores de 30 años quienes se caracterizan por ser apasionados, creativos, amantes de la tecnología; pero al mismo tiempo son cómodos, narcisistas y laxos.

 

Aunque es difícil “encasillar” a un grupo, es indudable que las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas que se viven en un periodo de tiempo, influyen directamente en las personas, de ahí que existan las denominadas: “tradicionalistas” (nacidos antes de 1945), “baby boomers” (1946 - 1965), “generación X” (1966 - 1983), “generación Y o millennials” (1984 - 1995) y los nacidos a finales del siglo pasado y comienzos del 2000 que aún no tienen nombre definido, pero que algunos ya le llaman generación “net” o “nativos digitales”. Esta vez hablaremos de la Y.

 

¿Cómo son los “Millennials”?

 

Nacieron en plena era de la información y han crecido junto a ella, de ahí que su personalidad, valores y comportamiento estén determinados, en gran parte, por la tecnología. Se expresan a través de las redes sociales, en estas comparten lo que son, lo que les gusta, no tienen problema en contar su vida por estos medios.

Mientras que los “boomers” optan por las relaciones cara-cara y trabajar en las oficinas, los “millennials” prefieren el correo electrónico, las video conferencias, los chats y trabajar desde cualquier lugar. Por añadidura, poco les agradan las reglas, los horarios, las condiciones estrictas; si por ellos fuera, trabajarían en ropa informal.

 

Quieren 'vivir la vida', disfrutarla, y no vivir como lo hicieron sus padres, quienes trabajaban solo para ganar dinero y obtener un buen puesto en una empresa, así lo asegura un estudio realizado por la agencia mundial OMD[1]. De hecho, la elección de carrera no está basada en el salario sino en el estilo de vida que les ofrece, según Pew Research[1].

 

A diferencia de otras generaciones, estos jóvenes valoran más las experiencias que los títulos universitarios, les apasiona viajar, conocer el mundo, adentrarse en otras culturas. Tienen una mentalidad más abierta, para ellos no hay diferencias de sexo, raza, credo, posición social ni económica. Han establecido nuevos hábitos de consumo; compran por internet o por lo menos basan su decisión a partir de la información que toman de la web.

 

Son listos y capaces, pero buscan un estilo de vida relajado, sin muchas responsabilidades. Un estudio de la Universidad de Clark realizado entre jóvenes de 17 a 29 años, los declara “fieles a sus convicciones, vagos y poco independizados: la mayoría vive con sus padres”[2].

 

No obstante, cuando llegan a cierta edad, su filosofía de vida les puede causar dificultades, puesto que tarde o temprano deberán tomar las “riendas de su vida”, trabajar por su futuro y asumir los compromisos de toda persona adulta. Así lo comprueba una encuesta de Telefónica, la cual arrojó que “el 61% de los millennials en América Latina afirma tener dificultades para adaptarse al ambiente universitario y laboral”[3].

 

Por otra parte, la generación Y tiene cosas muy positivas que hay que aprovechar: son ingeniosos, creativos y no son esclavos del dinero y el poder.

 

Consejos para los padres de los “Millennials”

 

La revista Time definió a la generación under 30, “como un grupo de narcisistas empedernidos”, pues creen que merecen las cosas sin ganarlas. Aunque las condiciones de cada generación tienen una cierta influencia, la educación en el hogar sigue siendo la protagonista de la formación humana.

 

Por esta razón, los padres de la Generación del Milenio, deben educar a sus hijos en el valor del esfuerzo, evitar malcriarlos, dejar que asuman responsabilidades, que se ganen las cosas, que tengan autonomía, y para eso son necesarios los límites y las normas. Recordemos que cuando los padres acostumbran a los hijos a hacerles todo, los hijos se acostumbran a no hacer nada...

 

Como solemos aconsejar en nuestros artículos, la educación en dichos valores, debe comenzar en las primeras edades, de manera que sea un proceso que se cultive hasta llegar a la juventud.

 

Fuentes consultadas

[1] ABC.es “Millennials: La generación malcriada que quiere cambiar al mundo”

[2] Infobae.com “Millennials: la generación yo yo yo”

[3] Forbes.com.mx “Millennials, ¿los próximos líderes en tu oficina?”

 



Por LaFamilia.info
 

 

Un alto porcentaje de los jóvenes que abandonan la universidad o se cambian de programa, lo hacen porque no realizaron un proceso adecuado en la elección de su carrera. Es por eso que estos consejos serán de provecho para aquellos estudiantes que están a punto de dar este importante paso.

 

La elección de la profesión es una de las decisiones de mayor trascendencia en la vida de una persona, no obstante algunos jóvenes no se toman tan en serio este asunto o se basan en pensamientos erróneos que finalmente los llevan a abandonar las aulas o a trasladarse de carrera. Con relación a ello, la psicóloga Claudia Reyes, una de las autoras del libro “¿Des-orientados?”, asegura que la raíz del problema es que muchos jóvenes están decidiendo solos, basados en el desconocimiento y en ideas preconcebidas. “Escogen la carrera por el estatus, la plata, porque es `cool´, porque fue sugerida por terceros o a causa de la presión familiar”, explica en ElTiempo.com.

 

Vale aclarar que no hay nada de malo en hacer un alto en el camino para hallar lo que verdaderamente genera pasión, pues nada más agradable y satisfactorio que trabajar en lo que se disfruta, pero si se puede acertar en el primer chance, mucho mejor; se evitan frustraciones, pérdida de dinero y tiempo.

Para tomar esta importante decisión, hay que evitar algunos errores:

 

1. No conocerse a sí mismo


Antes de definir el futuro profesional, es preciso conocerse a fondo para tener claridad de las debilidades, fortalezas, gustos, expectativas, como también lo que definitivamente no es del agrado personal. Los test de orientación vocacional pueden ayudar a lograr este objetivo.

 

2. No considerar las habilidades que requiere cada carrera


Ciertas profesiones requieren de un perfil determinado que usualmente no es tomado en cuenta por los estudiantes a la hora de hacer su elección. “Al tomar opciones fuera de sus capacidades, los estudiantes ingresan a programas de moda o que creen que les agradan, pero que no calzan con su perfil. Es óptimo que busquen una plataforma de formación que calce con su capacidad”, manifiesta la sicóloga Paz Vial en el diario La Tercera.

Así pues el conocimiento propio servirá para armonizar los intereses con las aptitudes y de esta manera ubicarse en un escenario real.

 

3. Pensar que la carrera es sólo la actividad profesional


La elección equivocada de la carrera desencadenará en un profesional que se revela continuamente contra su destino o que se resigna ante él. Esto influenciará en su felicidad proyectando así frustración e inconformidad. En definitiva, la profesión no determina únicamente el campo de acción laboral, es mucho más que eso, es un proyecto de vida que abarca diversos aspectos de la persona y trasciende en ella.

 

4. Elegir sin suficiente información


Para tomar una decisión, cualquiera que sea, es necesario informarse primero. Hay que investigar directamente en las fuentes: visitar las universidades, conocer los profesores, los estudiantes y conversar con los futuros colegas. Los estudiantes deben conocer el pensum de las carreras que les atraen, así como las posibilidades de aplicación y la proyección. Es la única forma de apartarse de los rumores e ideas que desenfocan la realidad de las mismas. Hay que tener en cuenta que, aunque van a sobrar las opiniones y consejos, éstos deben ayudar a formar el propio criterio.

 

5. No tomarse el tiempo para elegir


Determinar algo tan serio de un día para otro, es poco sensato. Esta es una decisión que debe comenzar a procesarse uno o dos años antes de culminar la educación escolar e ir madurando las opciones a medida que pasan los días, para finalmente dar el veredicto final. Como ejercicio, el estudiante puede pensar en las asignaturas que mayor pasión le generan y en las que mejores resultados obtuvo; las que concuerden en ambos grupos pueden ser pistas para inclinarse hacia uno u otro lado.

Claro está que si el joven, al culminar su etapa escolar no tiene clara su elección, vale la pena tomarse un semestre y analizarlo con detenimiento, de tal forma que la elección sea la correcta desde un principio. En ese periodo podrá perfeccionar un idioma, tomar cursos, entre otros.

 

6. Elegir la carrera por presiones externas


Escoger una carrera por seguir con una tradición familiar, por los deseos de los padres, o por otro tipo de presiones; es de entrada, un paso en falso. El estudiante es el único protagonista de esta historia, la decisión debe partir de su convicción.

 

 

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DaniGo - LaFamilia.info
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La juventud es una época de grandes cambios, también en el área económica, puesto que llega el momento de emprender el propio camino y así buscar el sustento para cubrir los gastos personales, ahora sin depender del dinero de los padres.

 

Esta situación puede ser difícil al principio, sobre todo si no se cuenta con un empleo estable, o el que se tenga, no provea el suficiente dinero para cubrir las necesidades básicas, por eso hay que ser recursivos para hacer que los ahorros crezcan y al mismo tiempo controlar los gastos, al menos hasta que se pueda estabilizar las fuentes de ingresos y lograr más tranquilidad por la economía personal.

 

A continuación enumeramos una serie de ideas que ayudarán a los jóvenes a construir una estrategia monetaria adaptada a sus posibilidades.

 

Venta y compra de usados. Quizás uno de los elementos más útiles para tener una economía eficiente, sea el mercado de usados o también llamado de “segunda mano”, al cual se puede acceder principalmente a través de los clasificados online. Lo mejor de este sistema es que permite tanto ahorrar como ganar dinero, obteniendo el mayor beneficio. Cualquier cosa que se requiera, desde un auto hasta un electrodoméstico, basta con buscarlo de segunda mano para encontrar auténticas gangas, con calidades estupendas y precios muy inferiores a los de un producto nuevo.

 

Del mismo modo, si hay algún objeto que ya no se le está dando el uso debido, siempre será mejor ganar algo de dinero, que dejarlo almacenado en el armario acumulando polvo. Además, al no pasar por intermediarios, el mercado de segunda mano de Internet, hace que el comprador pague menos y que el vendedor obtenga más ganancias.

 

Buscar un empleo a tiempo parcial. Hay muchos empleos que están especialmente destinados a los jóvenes estudiantes, como son los de dependientes en tiendas o en restaurantes de comida rápida. Estos empleos no permiten sustentar una familia, pero son un buen elemento para generar ingresos y cubrir algunos gastos.

 

Sacar provecho a las habilidades. Seguro que hay alguna actividad que cada quien sabe hacer muy bien, como arreglar bicicletas, enseñar a otros a manejar aparatos tecnológicos, componer computadoras, realizar accesorios femeninos o preparar postres. La idea es empezar a ofrecerles a familiares y amigos, y a través de ellos llegar a más clientes potenciales.

 

Hazlo tu mismo. La mayoría de las veces que se contrata a un experto es porque no se tiene el conocimiento para desenvolverse en su terreno, así que hay que aprender a resolver algunos asuntos para ahorrarse unos pesos. Quizá no se pueda cambiar el motor de un auto, pero seguro que buscando un poco de información se puede llegar a arreglar un enchufe quemado o un grifo que gotea, sin mayores problemas.

 

Cultivar los propios alimentos. Es una forma muy económica y además saludable. En un espacio de la casa, ojalá donde puedan entrar los rayos del sol, se puede instalar un pequeño huerto urbano, el cual puede tener variedad de especies y vegetales frescos y ricos para el consumo. Además de ahorrar dinero en las compras, podrá tomar alimentos biológicos.

 

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