LaFamilia.info - 21.03.2016

 

20162103adolesFoto: Pixabay.com

 

Javier es un adolescente de 15 años que cuenta su experiencia con la "duda gay". Este joven representa a muchos de nuestros adolescentes que viven esta situación.


Javier llegó al consultorio de Elena Lorenzo, Coach profesional y terapeuta especializada en orientación sexual dirigido a personas con Atracción al Mismo Sexo (AMS) y a sus familiares. Gracias a la orientación de Elena, Javier se pudo conocer mejor a sí mismo y afrontar este momento de confusión, como les puede estar pasando a otros chicos de su edad.


Elena cuenta que “es muy amargo el sufrimiento que veo reflejado en los ojos y en las palabras de unos padres impotentes ante esta afirmación de su hijo, pues como el mismo Javier lo dice: No creo que nadie se espere que su hijo le afirme que es gay”.

 

Aunque la experta aclara: “¡Claro que hay adolescentes que experimentan AMS (atracción al mismo sexo) con heridas afectivas y emocionales!, pero también están los adolescentes que viven un momento de duda y necesidad de afirmación de su Yo, de su identidad y entran en el mundo homosexual en busca de sí mismos quedando "atascados" en ese mundo de no pertenencia.”


A continuación el testimonio de Javier.


"Me di cuenta de que en realidad no era gay"


"Hola. Soy Javier, un chico de quince años. Vivo en Madrid, aunque no Madrid centro. Desde pequeño me encantan los libros y dibujar es mi pasión. Sobre gustos musicales se podría decir que no tengo ningún estilo definido, todo depende del ánimo que tenga cuando escucho la música.


El caso es que hace un par de años me empezaron a gustar los chicos. En un principio no me pareció nada excepcional, nada importante, así que tampoco se lo comenté a nadie. Más tarde me fui dando cuenta de lo que suponía ser "gay", pero tampoco estaba muy seguro. Decidí mantenerlo en secreto por si las moscas. Investigué cómo era ese mundo homosexual del que no tenía mucha idea, y me metí en Internet, donde encontré todo tipo de información. Esto solo consiguió que me afirmase como gay sin pensar de verdad si era eso lo que yo sentía, pero acabé convencido.


Un par de años más tarde, en las Navidades de 2014, mis padres descubrieron todo esto. Yo tenía pensado contárselo, pero esto me pilló por sorpresa. Para ellos fue todo un shock. No creo que nadie se espere que su hijo le afirme que es gay, muy seguro de su situación, cuando en realidad no lo estaba. Claramente ellos se sintieron, en cierto modo traicionados, les había estado ocultando estos pensamientos durante mucho tiempo.


Ellos estaban destrozados. Yo sabía que me seguían queriendo, pero aún así me sentí muy mal por hacerles pasar por algo así. Yo sentía incomprensión, pues no aceptaban mi decisión.


Como en verano suelo ir a campamentos y los últimos años fueron a Estados Unidos (y ahí todo este tema de la homosexualidad está mucho más generalizado), pensaron que fue ahí de donde "cogí la idea". No es el caso.


Sí que es verdad que conocí a un chico de mi edad, también gay, que me empezó a gustar. Posiblemente porque estaba más o menos en mi situación. Era alguien con quien podía hablar de todo este tema. Cuando mis padres descubrieron de su existencia me prohibieron volver a hablar con él. Esto me enfadó muchísimo. Un tiempo después, me di cuenta de lo estúpido que había sido sobre el tema de ese chico y me avergüenzo de lo que dije y de cómo actué.


Entonces mis padres decidieron llevarme a ver a Elena que, en vez de intentar persuadirme de que no fuese gay, me ayudó a conocerme a mí mismo y mirar en mi pasado, a ver qué podría haber implantado esa duda de la homosexualidad desde el principio. Al principio no me sentía cómodo hablando sobre mí, yo estaba muy seguro de que era gay y "sabía" que no iba a cambiar nada. Después de hacer memoria sobre lo que había pasado en mi vida, nos dimos cuenta de que el tema de las redes sociales y el Internet había sido un factor muy decisivo para determinar el desenlace de mis dudas sobre mi sexualidad.


Otros factores son por ejemplo la inseguridad, la baja autoestima, falta comunicación con mis padres, miedo a lo que pensaran los demás de mí... Por eso hicimos un plan de acción, para mejorar estas cosas. Poníamos mis objetivos, lo que me impedía conseguirlos, mi situación actual y cómo podría lograrlos. Esto la verdad es que me ha ayudado mucho hasta la fecha.


Gracias a esto pude darme cuenta de lo precipitada que había sido mi decisión sobre mi sexualidad, que no había afrontado la situación muy bien, sino que lo había hecho yo solo con además la "ayuda" de Internet, que lo único que hizo fue llevarme por un camino que en realidad no era el mío.


Desde que mis padres descubrieron todo esto, me pasaba todos los días preocupado por recuperar su confianza y demostrarles que seguía siendo el mismo de siempre. Entonces Elena y yo nos dimos cuenta de que mejor debía centrarme en mí y en mi desarrollo personal. Esto fue un gran acierto. Desde que me hice mi plan he hecho muy buenos amigos, incluso en verano invité a mi mejor amigo a mi pueblo de veraneo (cosa que nunca antes había hecho).


En resumen se podría decir que, no solo me di cuenta de que en realidad no era gay, sino que también mejoré como persona (y lo sigo haciendo). También he mejorado la relación con mis padres, intentando cicatrizar las heridas que todo este asunto había originado. Incluso lo sigo haciendo ahora, todos los días. He aprendido a no dejarme influenciar, ni por las redes sociales, ni por Internet, ni por las personas, ni por nadie. Eso no significa que mis gustos no puedan cambiar, pero la orientación sexual es un tema más serio. Aunque, eso sí, ahora ya sé que no soy gay y que todo lo que creía antes tan solo habían sido dudas resuelta del peor de los modos".

 

Fuente: Elena Lorenzo Rego - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. / elenalorenzo.com 

 

 

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LaFamilia.info - 03.11.2015

 

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Un poderoso mensaje de abuelos a padres para afrontar la adolescencia de sus hijos: “La adolescencia es una etapa crucial en la vida de tu hijo/a(…) quiérele cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.  

 

Este video realizado por Hirukide (Federación de Familias Numerosas de Euskadi) no necesita mayor introducción, solo hay que verlo.

 

 

 

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Por LaFamilia.info 

 

20150709a Foto: Freeimages

 

Es posible que tu hijo sepa cuánto lo quieres y que estás ahí para cuando te necesite, ¿pero se lo has dicho? ¿Con qué frecuencia? ¿En qué circunstancias? Tal vez las fricciones causadas por la edad, dejan de lado la parte cariñosa y cercana que todo padre debe brindar.

 

Todos hemos tenido momentos en que necesitamos una voz de aliento, unas palabras que nos reconforten; lo mismo sucede con los hijos, en especial cuando son adolescentes. En esta etapa, cargada de turbulencias emocionales, los hijos piden a gritos la presencia, el cariño y la autoridad paterna; así demuestren lo contrario.

 

Las siguientes son frases que empoderan a los chicos y les recuerdan que siempre se busca lo mejor para ellos pues el amor que se siente hacia un hijo es infinito e inexplicable. Las palabras son muy poderosas, y más cuando vienen de los padres, así que ¡manos a la obra! 

 

1. “¡Tú puedes!”

 

La adolescencia es una etapa de crisis, en la cual la seguridad y la autoconfianza brillan por su ausencia. Aunque no todos los chicos son iguales, son rasgos que se presentan con frecuencia. Por lo tanto los hijos necesitan saber que sus padres creen en ellos, creen en sus capacidades y los consideran más capaces de lo que ellos piensan; de esta manera los haces más fuertes y valientes.

 

2. “Todo en la vida requiere un esfuerzo”

 

No existe nada fácil en la vida, y si algún día descubren algo fácil pues es muy factible que sea incorrecto. Esto lo deben tener muy claro los hijos y no hay que esperar que sean adolescentes para hacérselo saber. Desde pequeños hay que inculcarles que toda recompensa lleva un trabajo detrás, que el artista o el futbolista que tanto admiran, tuvo que luchar bastante para ganarse ese puesto, y cuando las cosas se las pintan fáciles, pues simplemente hay “gato encerrado”.

 

Hazle conocer el mundo adulto –que es el mundo real– sin pintárselo de forma trágica ni tenebrosa, pero hazle saber que la vida implica retos y responsabilidades las cuales estará en plena capacidad de asumir.

 

3. “Aprende de los errores”

 

“Los errores son aprendizajes y como padres te perdonamos”.  Y si quieres puedes añadirle: “confiamos en que no lo volverás hacer, pues eres un chico(a) muy capaz e inteligente!” Con esta poderosa frase le depositas nuevamente la confianza y es muy posible que salga arrepentido, además se dará cuenta de los padres tan valiosos que tiene.

 

Pero también deberá saber que toda acción genera una consecuencia negativa o positiva, dependiendo del caso. Explícale que por ley de vida, cuando se falta a una norma o a un acuerdo, siempre pasará algo. Lo mismo sucede en casa, si el chico ha fallado en su desempeño escolar a causa de su descuido o ha quebrantado las reglas de familia -como por ejemplo llegar más tarde de lo permitido-, debe asumir los efectos de dicho comportamiento.  

 

4. “Te amamos y por eso te corregimos”

 

Cuando los padres se abren realmente de corazón es algo que genera un impacto muy positivo en los adolescentes. Nunca sobrará recordarles cuánto los quieren y todo lo que significa en sus vidas. Este ejercicio genera una conexión única y muchas veces es un paso determinante en la superación de los conflictos familiares.

 

5. “Valora cada momento y cada cosa que tienes”

 

Algunos chicos dan por sentado que el “mundo ideal” durará por siempre y además así lo exigen. Pues no. Si tienen un estudio, un techo, una familia que los espera, una deliciosa cena, es porque son privilegiados y deben sentirse inmensamente agradecidos. Sin necesidad de recriminarles ni echarles en cara los esfuerzos que como padre has hecho por ellos, es necesario que se los digas, pues muchos niños no han tenido su suerte.

 

No hace falta aprenderse este artículo a modo de libreto para recitárselo a los hijos; basta con tomar las ideas generales que desde LaFamilia.info te proponemos para adaptarlas a la situación de cada quien. Vale aclarar además que todo lo anterior, debe ir acompañado de un tono cálido, un ambiente tranquilo, armonioso y privado: de padre a hijo, de corazón a corazón. 

 

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Alianza LaFamilia.info y el Instituto de la Familia - 13.10.2015

 

20151310aFoto: Pixabay

 

A los hijos no hay que enseñarles a ser adolescentes, ellos lo son con total naturalidad. Son los adultos quienes tienen que aprender a ser padres de sus hijos adolescentes.

 

En términos simples la pubertad es un estadio de madurez, determinado más por los cambios físicos y biológicos que por los psíquicos o intelectivos.

 

Un incremento acelerado en peso y talla, manifestaciones corporales que diferencian claramente a las niñas de los niños, la menarquía o primera menstruación en las niñas, entre otros datos de orden biofísico, llaman tanto la atención de los padres, que pasan por alto la ocurrencia de otros cambios también muy dignos de ser tenidos en cuenta.

 

Con frecuencia se escucha a padres de familia que con cierta perplejidad, y más o menos alarmados, afirman que los niños de hoy maduran mucho más rápido que los de hace dos o tres décadas. ¿Esto, se preguntan, es ventajoso o inconveniente? La repuesta, como todo lo que atañe al ser humano, no es simple.

 

Cuatro o cinco décadas de lo que en un primer momento se llamó “estimulación precoz” y después “estimulación temprana”, es tiempo suficiente para sacar conclusiones, así sean parciales, sobre planteamientos educativos, estilos de vida y sistemas terapéuticos fundamentados en un supuesto discutible: la vida normal y corriente no ofrece a una criatura en desarrollo, desde el seno materno hasta la plena madurez biológica, un estímulo suficiente para su óptimo despliegue individual.

 

Por tanto, deben contemplarse procesos adicionales que no solo garanticen un pleno desarrollo, sino también una potenciación de cualidades y destrezas que de otra forma no surgirán.

 

Padres, educadores, legisladores y la sociedad en general contemplan desconcertados un número creciente de fenómenos, que son fuertemente influenciados por el cúmulo de estímulos responsables de eso que podría denominarse “madurez potenciada”.

 

La actividad sexual precoz y todo lo que ella lleva aparejado; la búsqueda de estímulos y sensaciones fuertes; la hiperactividad como remedio al tedio y la ‘desprogramación; un gusto inmoderado por el ruido, el rechazo de los pares y una muy temprana aparición del estrés, etc., etc... Nada para qué alarmarse, pues lo que tenemos frente a sí es la llegada de la pubertad de los hijos.

 

Una etapa preciosa de inocencia que se abre a una primera floración, llena de expectativas y sueños ingenuos que no conocen de fracasos ni frustraciones. Una etapa maravillosa del desarrollo, llena de promesas y potencialidades futuras y con realidades muy gratificantes en el presente.

 

Los púberes hoy son, hombres y mujeres, una muy apetecible población de “caperucitas rojas” a la que muchos padres ingenuamente envían a un bosque pletórico de riesgos, sin mayores recursos, con casi ningún acompañamiento y con una premisa falsa: ellos tienen que ser personas de su tiempo, sin desentonar, ni parecer raros.

 

Paternidad y maternidad: realidades dinámicas

 

Así es. Son dinámicas porque deben adaptarse a los requerimientos de cada estadio de maduración de los hijos. Los padres deben ser conscientes de su responsabilidad protagónica para que asuman el papel que les corresponde y dejen de lado el desconcierto, la falta de confianza en sí mismos y la pasividad.

 

Aquí, algunas características básicas de unos buenos padres en la etapa de la pubertad.

 

1. De cara a sus hijos, no sea un padre o una madre perpleja o desconcertada. De aquellos que permanentemente se quejan porque “estos son tiempos difíciles” o es que “a los niños de hoy no hay quién los entienda”… “las nuevas generaciones manejan mucho mejor que sus progenitores las tecnologías del momento y por eso nos ven como incompetentes”…

 

El que usted no tenga una cuenta en Facebook o desconozca las ‘bondades’ de un teléfono inteligente no lo convierte en un mal padre o le resta autoridad frente a su hijo. En cambio, su inseguridad, su falta de firmeza y la baja percepción que tiene de sí mismo, si lo convierte frente a sus hijos en un perdedor, más digno de consideración que de respeto.

 

2. En la crianza y educación de sus hijos, en todas las edades, pero sobre todo en la adolescencia, usted es quien propone, establece normas, sustenta principios y valores y configura una recta conciencia en sus hijos. Así, cuando ellos escuchen otras propuestas, mejores o peores, ya tendrán una pauta evaluativa que les será de mucho valor a la hora de las decisiones.

 

3. La pubertad es una etapa de gran sensibilidad. Lo que antes pasaba desapercibido, ahora llama poderosamente la atención. Aproveche esta maravillosa coyuntura para atraer a su hijo hacia lo bello, lo noble, lo honesto, lo justo, lo sublime. Enamórelo del bien en todas sus manifestaciones y, después, él sabrá buscarlo, distinguirlo y preferirlo en todas las circunstancias de su vida.

 

4. No dé menos de lo que exige. Haga de su hijo un luchador, dispuesto a pagar el costo de sus sueños a partir de su ejemplo, su dedicación, su honorabilidad y su optimismo, sin claudicaciones. Los púberes aman las gestas heroicas. Presente a su hijo un héroe con rostro humano.

 

5. Muéstrele, en términos prácticos, que la realidad supera a la fantasía y que es mejor vivir la propia vida que las ajenas en un escenario virtual.

 

6. Aléjelo del ensimismamiento, el encierro dentro del ámbito familiar y la pasividad de su propia habitación. El deporte, los amigos y la interacción con otros miembros de la familia, serán de gran ayuda para desplegar su cada vez mayor potencial físico y afectivo.

 

La rebeldía excesiva, el negativismo y los malos resultados escolares, son signos de alarma que reclaman de los padres cercanía, control y autoridad amorosa pero firme.

 

Ayúdelo a conocer e interpretar ese maravilloso mundo nuevo de sensaciones, impulsos, sentimientos y aspiraciones que empiezan a surgir en su cuerpo y en su mente.

 

Artículo editado para LaFamilia.info. Tomado de Apuntes de Familia, edición 13-09/11. Autores: Álvaro Sierra Londoño y Andrés Cano. Docentes Instituto de la Familia. Universidad de La Sabana.

LaFamilia.info – ACI/Aleteia.org - 29.05.2015

 

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En los últimos días se viralizó en las redes sociales un “juego de invocación de espíritus” denominado “Charlie Charlie” o #CharliecharlieChallenge que para algunos sería una versión simplificada de la Ouija, sin embargo días después, se supo que el famoso juego era la publicidad de una nueva película de terror. Pese a ello, los expertos consideran que el juego sí puede resultar una invocación de espíritus nada inocente. 


Millones de niños en edad escolar y jóvenes en todo el mundo aseguran haberlo practicado y hay una ola de preocupación por el presunto riesgo de posesión demoniaca al que se expondrían quienes lo realizan.


El “juego de moda” consiste en poner un par de lápices o bolígrafos en forma de cruz sobre un papel y se da la invocación a un espíritu llamado “Charlie” que responde con “sí” o “no” a las preguntas que se le plantean.


La opinión de los expertos


La agencia ACI le consultó al famoso exorcista español José Antonio Fortea, quien advirtió que el llamado #CharlieCharlieChallenge sí “supone una invocación de espíritus”, y explicó que “algunos espíritus, a raíz de esa práctica, acosarán a algunos que la hagan”.


Aunque considera que por jugar quienes lo practiquen “no quedarán posesos” necesariamente, el espíritu invocado “se quedará alrededor por un tiempo”. Además, advirtió, que la práctica de este supuesto juego “hará que otros se comiencen a introducir en una comunicación ya más frecuente. Y entonces sí que la persona puede sufrir consecuencias mucho peores por parte de los demonios”.


Por otra parte, en una carta abierta a los alumnos de la escuela preparatoria St John Nuemann y Maria Goretti en Filadelfia (Estados Unidos), el Padre Stephen McCarthy advirtió a los jóvenes acerca del peligro de participar en el popular juego: «Quiero recordarles a todos que no hay tal cosa como "jugar inocentemente con los demonios". Por favor, asegúrese de no participar y anime a otros a evitar la participación también».

«El problema de abrirse a la actividad demoníaca es que abre una ventana de posibilidades que no se cierra con facilidad» explicó el padre McCarthy en un artículo de Aleteia.org.


¿Qué hacer como padres?


No queda duda del poder que tienen las redes sociales y la influencia que ejercen en los adolescentes, se dice la etiqueta #CharlieCharlieChallenge ya tiene 1,7 millones de menciones en Twitter en cuestión de pocos días. Esto nos debe abrir los ojos a los padres para darnos cuenta que en realidad nuestros hijos pueden verse inmiscuidos en peligros que ni siquiera conocemos. Así que estar más atentos de su actividad en las redes sociales, es la primera enseñanza que nos deja esta situación.


En segundo lugar, ante este tipo de modas juveniles (ver también: “Self Cutting”: la nueva moda adolescente), lo más importante es establecer una comunicación directa con los hijos y advertirles con argumentos, los riesgos que éstas les pueden causar. Igualmente, es importante identificar qué es lo que buscan y tal vez revisar si existen vacíos emocionales o inseguridades que llevan al adolescente a estas prácticas.


Y por último, es fundamental escucharles y no juzgarlos, de modo que se vaya construyendo un vínculo de confianza y afecto que abra canales de comunicación con los hijos. De la misma manera, fortalecer el carácter, brindarles seguridad y fomentar su autoconfianza, son aspectos determinantes que los padres debemos fomentar en los hijos para que en etapas como la adolescencia, desarrollen la capacidad de mantenerse firmes ante la presión grupal que sobre ellos ejercen.


Fuentes: ACI y Aleteia.org

 

 

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