ABC.es - 22.01.2020

 

*Rafa Guerrero, psicólogo

 

«Los padres de hoy no dedicamos tiempo a nuestra familia y aparecen mecanismos con los que que tratamos de compensar el poco tiempo que estamos con nuestros hijos. No porque no queramos, sino porque la sociedad está montada así: ¿cómo trato como padre o madre de compensar ese poco tiempo que estoy contigo? Con regalos», advierte el psicólogo Rafael Guerrero.

 

Rafael Guerrero es el director de Darwin psicólogos y autor de los libros «Educar en el vínculo» y «Educación emocional y apego», entre otros, y cree importante hablar de lo que esto supone para el cerebro de un niño en crecimiento y sensibilizar a las familias. «Vivimos en una sociedad creada por y para el adulto, donde no hay tiempo para criar, para estar con los niños. Es una sociedad que vive en el presente, en el aquí y el ahora, que busca el disfrute inmediato, el clic, y donde prevalece más la gratificación y el refuerzo inmediato e instantáneo antes que la perseverancia. Luchar hoy por conseguir el éxito de mañana no está de moda. Todo el refuerzo viene de fuera, vivimos muy vacíos, donde lo importante es la apariencia, no hay más que mirar las redes sociales, lo importante es el escaparate… Todo esto influye en nuestro día a día, en nuestra forma de ser, en nuestra ansiedad, en nuestra frustración…».

 

En una entrevista con ABC, el experto responde a las siguientes inquietudes que tenemos todos los padres. 

 

- Los regalos tecnológicos parecen imbatibles, casi a cualquier edad. ¿Por qué son tan atractivos?

 

Si nos centramos en lo que es desarrollo del cerebro de un neonato, nos vamos a encontrar con que lo que le llama la atención a un bebé de dos tres o cuatro meses son tres tipos de estímulos: la luz, en segundo lugar, la música o los sonidos distintos y en tercer lugar el movimiento. Esto es algo innato. Qué casualidad que los dispositivos tecnológicos (un videojuego, un ordenador, una tablet, un móvil) cumplen con estas características,

 

¿Qué ocurre? Que a medida que vaya adquiriendo control sobre este juguetito electrónico eso me va a dar una sensación de placer. Eso se manifiesta por las endorfinas, en la dopamina. Cada vez que el niño está con este tipo de juegos está segregando dopamina. Eso le genera placer y hace que se meta en un bucle, porque siempre va a querer más, va a querer repetir.

 

- Por eso cuesta tanto que un niño que está absorbido por una tablet la deje porque es momento de hacer los deberes o ducharse.

 

Le cuesta porque está súper metido en esos circuitos de placer, que son exactamente los mismos que se dan en los consumos adictivos. Ese es el inicio de todo. si yo acostumbro a un niño a que haya constantemente música, luz… Le estaré generando una sobre estimulación en el cerebro que primero, no es necesaria y segundo, va a tener sus consecuencias.

 

foto: freepik

 

- Pero a menudo vemos padres que dan de comer a sus hijos con el móvil delante

 

¿Por qué la gente da de comer con el móvil o por qué ponemos dibujos animados mientras el niño se está vistiendo? Porque creemos que lo importante es la conducta, lo importante es que nuestro hijo se vista rápido, que coma, y no llegue tarde al colegio. Eso hace que estés funcionando en el aquí y el ahora, no estás invirtiendo en educación. Lo que estamos haciendo en primer lugar es no educar en una manera sana y respetuosa, y en segundo lugar estás perpetuando el error y retrasando hábitos saludables en la comida, la adquisición de la autonomía a la hora de vestirse.

 

La madre o el padre que da de comer mientras le pone dibujos de Peppa Pig a su hijo lo que está haciendo es anestesiar el gusto por la comida de ese niño, está poniendo al niño en “modo avión”. Nos interesa porque está muy delgado, porque llegamos tarde… pero no tenemos en cuenta que educar consiste en invertir para el futuro. Lo único que estamos haciendo es salvar la situación pero supone un empobrecimiento muy grande la educación, de la comunicación… El momento en el que nos miramos durante el desayuno, la comida y la cena es la piedra angular a través de la cual se desarrolla el bienestar de la familia. Pero cuando uno va por un camino y se da cuenta tiene que retroceder.

 

El problema de todo esto es la anestesia emocional, lo hacemos muy habitualmente y me preocupa.. No quiero culpabilizar a los padres pero es fundamental reflexionar. También vemos a muchos adultos que comen habitualmente delante de un dispositivo tecnológico viendo una película o una red social. Están comiendo mecánicamente y es imposible que sean conscientes del sabor, de la textura, de la cantidad que ingieren... En definitiva, del disfrute. Están anestesiados, en otro mundo, en lugar de estar mirando la cara del de enfrente. Esta situación está aumentado mucho sus probabilidades de padecer sobrepeso.

 

- Muchos adolescentes recibieron un móvil en la navidad. ¿Hay una edad correcta, a su juicio, para empezar a usar un dispositivo de estas características?

 

No soy partidario de decir a tal o cual edad, como tampoco soy partidario de sacarse el carnet de conducir a los 18 años. ¿Por qué a los 16 y no a los 23? Dependerá de la madurez de la persona. Pero en general, cuanto más tarde mejor aunque también hay que tener en cuenta las circunstancias de cada persona y cada familia. ¿Cuanto de necesario es el móvil y cuánto de maduro es el niño? Como norma general, cuanto más tarde mejor para que el cerebro esté lo más maduro posible y que uno sea lo más consecuente posible. De esta forma la corteza prefrontal del cerebro, que es la última zona del cerebro que se desarrolla, estará lo más madura posible.

 

Es la corteza prefrontal la que nos permite concentrarnos, controlar o retrasar determinados impulsos, planificarnos, ser conscientes de lo que estás diciendo, comiendo… La regulación emocional también está implicada. Otra función ejecutiva que se ubica ahí es el ser consecuente, que tú tengas la capacidad de ponerte en lugar del otro, la empatía…

 

No pondría una fecha. Respecto a los padres, estos no tienen un escáner, no son neurólogos, pero sí conocen a sus hijos, ven cómo son de maduros… y saben si le pueden dar un móvil o no. Pero no es solamente cuestión de tiempo quedarse de brazos cruzados esperando a que el cerebro madure. Si cuando el niño es pequeño yo lo que hago es enchufar el dispositivo a la hora de comer o de vestirse, no solo no estoy fomentando la maduración de su cerebro, sino que le estoy perjudicando.

 

 

 

 

CDL Family - 18.01.2021

 

 

Los padres de familia no somos perfectos... por suerte. Si no, ¿a dónde estaría Dios?

 

Como todo padre y madre de familia, pertenecemos a un equipo de mataos, es decir, aquellos que no somos capaces de meter un gol. Ahí es cuando aparece Quien realmente hace todo el trabajo... Les dejamos este divertido video de Javi, papá de 7 hijos. 

 

 

Semana.com - 13.11.2020

 

foto: freepik

 

Michel Desmurget un reconocido neurocientífico y autor del libro “La fábrica de cretinos digitales”, afirma que hay evidencia de que el tiempo que se pasa frente a una pantalla, por motivos recreativos, retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro de los niños relacionadas con el lenguaje y la atención.

 

El libro “La fábrica de cretinos digitales” que se ha vuelto un ’best seller’ en Francia, explica cómo las pantallas estarían bajando el coeficiente intelectual de los niños y muestra datos contundentes sobre cómo los dispositivos digitales estarían afectando gravemente el desarrollo neuronal de niños y jóvenes.

 

Michel Desmurget, director de investigación del Instituto Nacional de Salud de Francia, basa su argumento en lo que se conoce como el ‘efecto Flynn’, un fenómeno en el que se ha observado que el coeficiente intelectual (CI) de los humanos aumenta de generación en generación. Pero, recientemente, esta tendencia comenzó a revertirse en algunos países.

 

El experto explica que el CI está influenciado por varios factores como la salud, la educación o la nutrición. Sin embargo, en países como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Holanda o Francia, donde los factores socioeconómicos se han mantenido bastante estables durante décadas, el “efecto Flynn” ha comenzado a disminuir.

 

En estos países, los “nativos digitales” son los primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. Y aunque todavía no ha sido posible determinar el impacto específico de factores como la exposición a la contaminación y algunos pesticidas, Desmurget apunta que la razón principal estaría en la alta exposición a las pantallas. 

 

En una entrevista con BBC el experto afirma que hay evidencia de que el tiempo que se pasa frente a una pantalla, por motivos recreativos, retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro de los niños relacionadas con el lenguaje y la atención.

 

La razón es que este órgano tiene un periodo de plasticidad donde absorbe mejor el conocimiento que no dura para siempre. Es muy extremo durante la infancia y la adolescencia y luego comienza a desvanecerse. No desaparece, pero se vuelve mucho menos eficiente en la edad adulta.

 

En ese sentido, las actividades relacionadas con la escuela, el trabajo intelectual, la lectura, la música, el arte, el deporte, entre otras, tienen un poder estructurante y nutritivo para el cerebro mucho mayor que las pantallas recreativas. Pero ese potencial disminuye cuando hay un uso desproporcionado de las pantallas que no permite que los niños ejerciten lo suficiente el cerebro.

 

El nuevo libro de Michel Desmurget. Ediciones Península

 

Según las cifras que Desmurget presenta en su libro, el uso de la tecnología por parte de las nuevas generaciones es exagerado. Con solo dos años de edad, el consumo medio se sitúa en torno a las tres horas. De ocho a doce, la media se acerca a las cinco horas. Y en la adolescencia, la cifra se dispara casi a siete horas, lo que supone más de dos mil cuatrocientas horas al año en pleno desarrollo intelectual.

 

Para el francés no se trata de satanizar la tecnología, sino de que los padres entiendan la responsabilidad de guiar a sus hijos a través de esta nueva realidad. Entre menos tiempo pasen frente a una pantalla es mejor, pero sin duda todos los padres deberían regular el tiempo del uso de las tecnologías de sus hijos hasta la mayoría de edad.

 

Plantea que su uso excesivo empobrece el lenguaje, la concentración y la memoria, pero también produce complicaciones de toda índole. Sobre el cuerpo: obesidad, problemas cardiovasculares y reducción de la esperanza de vida. Y sobre las emociones: agresividad, depresión y comportamientos de riesgo.

 

Incluso predice que a largo plazo esta tendencia agudizará las desigualdades sociales. Destacarán aquellos que hayan quedado afuera de esa “burbuja digital”, mientras que una gran mayoría será incapaz de comprender el mundo y de actuar como ciudadanos ilustrados.

 

"Para mí, estos niños se parecen a los descritos por Aldous Huxley en su famosa novela distópica ‘Un mundo feliz’: pasmados por el entretenimiento tonto, privados de lenguaje, incapaces de reflexionar sobre el mundo, pero felices con su suerte”.

 

Este estudio, considerado el único informe en el mundo enfocado a este segmento, fue creado por la firma de atracción y retención de talento joven FirstJob y en él han participado más de 300 empresas y 56.000 jóvenes en Latinoamérica.

 

Para él, la teoría de que todas las generaciones tienen habilidades distintas son patrañas. Muchos de los nativos digitales disfrutan de las tecnologías, las consumen y las saben descargar. Pero no tienen idea de cómo programar, ni de cómo funciona internet.

 

“Espero estar equivocado, pero simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y desarrollo” dijo a BBC.

 

Para más información del libro haz clic aquí

 

 

Tal vez te interese: 

 

“El dilema de las redes sociales”: 10 frases que nos han impactado

 

Desenganchar a los niños de las pantallas: el reto que nos ha dejado el confinamiento

 

 

ReL - 05.01.2021

 

foto: gpointstudio

 

Son numerosos los expertos que cada año alertan para que el Niño Jesús, Santa Claus o los Reyes Magos no se excedan en la cantidad de regalos para los niños. Cuatro y a lo sumo cinco es la cifra máxima que cualquier niño debería abrir estas fechas, sumando los de todos los parientes. Más de eso sería perjudicial para los propios pequeños. La media en España está habitualmente en más de ocho por niño.

 

El síndrome de "me lo merezco todo"

 

En una entrevista con Religión en Libertad, el neuropsicólogo infantil Nacho Calderón aseguraba que “llevo años con una campaña intentando convencer a los Reyes Magos de que el número máximo de regalos que puede soportar un niño de una manera sana son cinco en total en todas las navidades".

 

"Si se supera el máximo de cinco regalos en total, incluyendo los regalos que dejan en casa de los abuelos, en casa de los padrinos, que dejan en nuestra casa, el niño va a desarrollar un síndrome que es el síndrome de lo 'merezco todo'. Este síndrome genera niños que son bastante difíciles de soportar. Es muy grave porque los niños en general son deliciosos, muy agradables y divertidos pero cuando generan el síndrome de ‘me lo merezco todo’ porque los Reyes les han traído más de cinco regalos ya no son tan divertidos, ya no son tan simpáticos, ya no son tan agradables. Es una lástima”.

 

En esta línea va también la coach de familia Samantha Biosca, colaboradora de la plataforma educativa Aula Planeta.

 

En declaraciones a EFE no recomienda que los niños reciban más de cuatro regalos. “Los pequeños piden absolutamente todo lo que ven en los anuncios”, explica, y en muchas ocasiones los mayores hacen “locuras” regalándoles mucho más de lo conveniente. “Los pequeños deben recibir un máximo de cuatro regalos”, recalca, por lo que recomienda apostar más por “la calidad que por la cantidad”.

 

Se crean niños "inmaduros e insaciables"

 

En la revista Hacer Familia también alertan estos días sobre los “efectos del exceso de regalos en los niños”. En un reportaje centrado exclusivamente en este tema explican que “la abundancia de regalos no es algo favorable para los menores pues perjudica a su maduración personal.

 

Al darles a los niños todo lo que piden se vuelven inmaduros e insaciables y a la larga se convierten en adultos insatisfechos. Los regalos pasan a ser en una competición en la que van a ir valorando el número de regalos que se les da cada año, sin tener en cuenta las propiedades o cualidades de cada uno de ellos”.

 

En el reportaje insisten en que “es responsabilidad de los padres enseñar a los niños a aceptar y a valorar lo que tienen. No es del todo aconsejable premiar el buen comportamiento de los niños con regalos de Navidad, pues unos juguetes básicos no dependen de nada y el concepto de Navidad lleva intrínseco el de regalo”.

 

El riesgo de perder el control y la autoridad

 

Por su parte, María Campo, asesora pedagógica de Eduka&Nature, incide también en Hacer Familia que “si caemos en el error de ceder constantemente a lo que nos piden perdemos el control y reducimos la autoridad”.

 

Al igual que Nacho Calderón hablaba del síndrome de “me lo merezco todo”, María Campo lo hace del “me lo pido todo”. ¿Cómo responder y actuar ante esta situación de cara a estas fechas?

 

Consejos que los padres deben tener en cuenta

 

Esta asesora pedagógica ofrece varias recomendaciones a los padres ante los niños pidan de todo:

 

- Si lo que están pidiendo es conveniente para ellos desde un punto de vista educativo. No siempre es bueno para su desarrollo personal o es justo lo contrario a lo que estamos persiguiendo o trabajando”.

 

- Si corresponde a su edad, intereses y gustos: a veces piden cosas que no son acordes a su edad. Generalmente, tienden a querer cosas de edades superiores. Otras, solicitan algo que le han escuchado a otro amigo pero que ni siquiera les gusta.

 

- Si lo necesitan o pueden prescindir de ello: no siempre lo que piden lo necesitan. Habitualmente, más bien lo contrario. Es bueno hacerles reflexionar sobre este aspecto. Que valoren sin necesitan o no algo y si pueden pasar sin ello. Con esto evitamos que se acostumbren a tener tantas cosas y a acumular. No es fácil trabajar este punto en la sociedad en la que nos encontramos, pero es muy aconsejable potenciar la reflexión y generar cierto hábito”.

 

- Si podemos asumir la petición económicamente: muchos padres por complacer a los hijos asumen gastos que no pueden realmente soportar y esto les genera complicaciones familiares. Hay que saber dónde nos encontramos, cuáles son nuestras posibilidades y lo que podemos realmente hacer.

 

- Si pueden razonar por qué nos lo están pidiendo: si realmente lo quieren con convicción o es porque todos los amigos lo piden. Con esto trabajaremos también sus gustos e intereses y potenciaremos su personalidad.

 

- Si debemos dárselo: una vez que se ha hecho la reflexión anterior, podremos decidir si se les concede lo que está pidiendo. Esto acarrea unas consecuencias. Puede que acepte la decisión o puede que, por el contrario, le suponga un gran enfado. No debemos modificar nuestra decisión por la respuesta que obtengamos. Si lo hacemos será como no haber realizado los pasos anteriores. Supondrá un gran debilitamiento por nuestra parte.

 

- Si se lo damos, valorar si les concedemos exactamente lo que piden o similar o solo una parte de lo que nos piden. Puede que consideremos importante modificar la petición.

 

- Si podemos sustituir su petición por otra que le pueda gustar sin necesidad de cumplir siempre lo que ellos quieren.

 

- Si tenemos claro qué les vamos a conceder para no caer en el chantaje de que nos pidan más y más. Otorgarles aquello que realmente queremos nosotros. Debemos ser quienes marquemos el límite y no ellos. En esto hay que tratar de ser muy poco flexibles.

 

 

 

Aprendemosjuntos.elpais.com - 22.09.2020

 

 

Boris Cyrulnik es psiquiatra, neurólogo, profesor de la Universidad de Tolón (Francia) y autor de libros como ‘Los patitos feos’, ‘Resiliencia y adaptación’ o ‘El amor que nos cura’. Considerado un referente internacional de la llamada “resiliencia”, —capacidad del ser humano para reponerse al dolor—, Cyrulnik sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y el nazismo con seis años de edad, cuando perdió a gran parte de su familia en Auschwitz. A pesar de vivir experiencias traumáticas, el profesor Cyrulnik es un ejemplo de superación y ha dedicado gran parte de su vida a estudiar los mecanismos del ser humano para combatir el sufrimiento. Colaborador de la Asociación para el Estudio Sistémico de la Familia y otros Sistemas Humanos (AESFASHU), el neuropsiquiatra acaba de recibir el encargo del gobierno francés para fomentar la empatía desde las guarderías. "La clave para crear sociedades altruistas, empáticas y resilientes es la “segurización”, es decir, la creación de un entorno seguro y afectuoso para el niño, tanto en su hogar como en la escuela, desde los primeros años de vida", afirma Cyrulnik. Para ello propone ralentizar los ritmos de vida y enseñar a los niños a confiar en sí mismos y en los demás.

 

Los dejamos con este video de la colección "Aprendemos juntos" del BBVA y El País.

 

 

 

Ver también: 
VIDEO: “Preparamos a nuestros hijos para los aplausos, no para las equivocaciones”. Lucía Galán
VIDEO: "La frustración nos hace más humanos y más inteligentes". María Jesús Álava

VIDEO: "Prepara a tu hijo para la vida, no la vida para tu hijo”. Tim Elmore

VIDEO: "Desmontando mitos sobre los adolescentes". Daniel J. Siegel

VIDEO: "Sed los entrenadores emocionales de vuestros hijos". Elsa Punset

VIDEO: “La mayor discapacidad es la falta de confianza en uno mismo”. Enhamed Enhamed

VIDEO: “La atención es el nuevo cociente intelectual”. Gregorio Luri

VIDEO: “Sobreproteger a los niños es desprotegerlos”. Eva Millet

VIDEO: "Siete pasos para ayudar a tu hijo a entender sus emociones". Rafael Guerrero

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2021 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme