melodijolola.com - 06.08.2020

 

Foto: peoplecreations

 

Las palabras son muy poderosas: se quedan en nuestra mente, impactan nuestro ser, nuestra autoestima y dejan huellas en nosotros, tanto si son positivas como negativas; y más si estamos hablando de la educación de los hijos. Es por eso que debemos tomar consciencia de cada cosa que les decimos a los hijos y procurar por usar un lenguaje apropiado, sano, positivo y constructivo.  

 

Entre las nueve palabras que no se debe decir a los hijos, se encuentran las siguientes:

 

1. Mandón

 

El problema de aplicar este término a un niño o niña, es con fines de criticarlos sin pensar en el daño psicológico que se les puede causar. Es decir, al llamarlos así, se les hace ver desde niños, las pocas posibilidades de adquirir el papel de líder. En ese sentido hay que buscar alguna alternativa que le haga saber que no debe de tener tanta rudeza con sus amigos o con las personas que interactúe.

 

2. Consentido

 

El hecho de tener muy consentido a un hijo, depende netamente de los papás, y en ese sentido, el carácter con el que crezcan, es atribuido con la total responsabilidad a ellos. Puede ser un daño que perjudique directamente su vida, pues cuando lleguen a una edad adulta, querrán seguir teniendo todas las oportunidades a sus pies y en ese sentido, pueden frustarse al ver que la vida no es tan fácil como se la hicieron ver sus padres en su niñez.

 

3. Listo

 

Llamar así a un niño, puede ser un arma de dos filos, pues por un lado, elogiarlo de manera repetitiva puede levantarle el autoestima, pero lo cierto es que, las personas suelen ser listas en un determinado tema y en otros no. Por lo que llamarlos así, pudiera causar un problema al grado de que cuando se enfrente a un problema que no puede resolver por sí solo, podría causarle una crisis de identidad. Es mejor para el pequeño que se elogien las virtudes concretas que le han permitido resolver un problema. Así, el "qué listo eres" se convierte en algo mucho más útil: "Me encanta la forma en que te concentraste con esto para encontrar una solución".

 

4. Egoísta

 

Los niños son egocéntricos por naturaleza de forma inherente. Y no desarrollan por completo la teoría de la mente hasta que no cumplen 3 años. Es decir, ellos actúan por instinto sin saber a quién hace sentir mal su comportamiento o su despotismo. En ese etapa, si se les llama egoístas, definitivamente no van a comprender el término. Una vez que crecen, hay que hacerles saber de otra forma que no deben actuar egoístamente para no entorpecer (entre otras cosas) su interacción con sus familiares, amigos, etc.

 

5. Mentiroso

 

El primer problema que se desprende de llamarles bajo este término es que los niños no actúan con maldad cuando mienten, por lo que al estar escuchando que se les llama así, van creando una mentalidad dañina que puede afectar en su futuro. El segundo problema es que se pasan por alto todos los logros intelectuales que ha alcanzado un niño al decir una mentira, logros que, de hecho, deberían celebrarse.

 

6. Princesa

 

El contratiempo con esto, radica en fomentar la autosuficiencia, el valor y una imaginación libre para conocer otros roles que no tengan que ver con castillos y príncipes apuestos. Sin embargo, ese entorno soñado, no va a rodearla por siempre, por lo que desde pequeñas hay que ayudarles a que pongan los pies sobre la tierra.

 

7. Rompecorazones

 

Durante las edades tempranas de los niños, llamarles así, podría generar un adelanto significativo en su etapa de enamoramiento, haciendo que pierda la realidad sobre lo que le corresponde vivir como niño. Lo que se sugiere, es que no se le llame así de manera innecesaria e irresponsable, ya que esto podría acarrear problemas graves en su futuro.

 

8. Estúpido

 

Evidentemente es una palabra que subestima a los niños (incluso a los adultos) al grado de que cuando uno se equivoca durante una actividad que está realizando, es muy común autonombrarse así. Y se hace tan cotidiana esta forma de llamarle así a las personas, que no hay manera de reparar el daño mental que se va formando antes esta forma tan humillante de llamarlas así.

 

9. Tonto

 

Es sin duda, una de las formas más ofensivas y denigrantes de llamarle así a una persona, y con mayor razón a un niño... Cuando se cae en el error de llamarle así a una persona, no hay marcha atrás de reparar las grietas que pueda generar en una relación cualquiera que ésta sea, como padre-hijo, maestro-alumno, jefe-empleado, etc. Así es que es mejor, buscar una alternativa mucho más sutil para hacerle saber a la persona o al niño en este caso, lo que se piensa de él o ella pero siempre buscando la mejoría, nunca agrediendo u ofendiendo.

 

 

*Con información de chispa.tv y melodijolola.com

 

 

 

 

 

 

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