ReL - 8-05.2020

 

Foto: Racool_studio 

 

Eduardo Navarro, padre de 4 hijos, es uno de los creadores del curso online para padres iLove Aprendamos a Amar. Como experto en educación afectivo-sexual, ofrece a través de este curso las claves para la educación de los hijos en lo que a amor y sexo se refiere, y para ello comienza previniendo de 3 típicas fallas que se suelen cometer en muchas familias.

 

En primer lugar, los padres se suelen centrar en la pregunta de su hijo, no en él. Y es muy difícil a veces no ir más allá del dardo a modo de pregunta que se les ha lanzado… Pero siempre detrás de la pregunta hay un interés, preocupación, motivación. Es ahí donde hay que buscar, lo que se “esconde” tras la pregunta.

 

En segundo lugar, los padres suelen desaprovechar oportunidades. El día a día obliga a ir a 1000 por hora. Y de repente un hijo hace una pregunta con “contenido”. Una de esas que parece que puede tener miga. Pero muchas veces no parece el momento adecuado, los padres no están seguros si hay algo más…y se va el tiempo, el “momentum”, la oportunidad. Y según Eduardo esto es un “pecado grave”, especialmente cuando un adolescente se abre a preguntar, teniendo en cuenta  que generalmente están “cerrados por reforma”.

 

Por último, otra falla es esperar a que pregunten. Si un hijo no pregunta es porque está buscando respuestas por otro lado. El consejo que ofrece es que si esto sucede hay que provocar los momentos y las circunstancias para que salgan las preguntas. Que ningún padre crea que su hijo no tiene curiosidad por estos temas.

 

Problemas a los que se enfrentan los padres 

 

Eduardo Navarro, uno de los creadores de iLove Aprendamos a Amar, habla con el portal Religión en Libertad sobre los problemas a los que se enfrentan los padres a la hora de hablar con sus hijos en cuestiones afectivo-sexuales:

 

-Primera pregunta, ¿están los padres de hoy preparados para hablar de sexualidad y afectividad a sus hijos? ¿No es algo que se ha descuidado en las familias?

 

- Es difícil dar una respuesta genérica, pero lo que sí es seguro es que cada vez son más los padres interesados en formarse y que quieren ayudar a sus hijos en materia de afectividad y sexualidad. Si se ha producido un descuido no ha sido por falta de interés, sino porque a veces no se tenía la seguridad y confianza de hacerlo bien, al fin y al cabo, nuestra generación no hablaba con sus padres de estos temas. Lo cierto es que en materia de amor y sexualidad, no hay nadie mejor para hablar a los niños que sus padres. Nadie puede sustituirles en la educación de sus hijos en general, pero en este ámbito de la afectividad y la sexualidad es especialmente importante. Los padres de hoy sabemos que, si no les educamos nosotros, lo hará internet o cualquier otro.

 

- Cuando se habla de educación afectivo-sexual se piensa sobre todo en los niños y adolescentes, pero este curso se centra en los matrimonios, una novedad…

 

- Lo cierto es que hicimos el curso pensando en los niños, en nuestros hijos y la mejor manera de guiarles acorde a nuestra fe y valores. Sin embargo, cada vez son más los padres que nos dicen que se apuntaron por sus hijos, y resulta que los principales beneficiados han sido ellos. Muchos nos dicen “ojalá a mí me hubieran contado esto”, “no sabía que todo esto pudiera pasarle a mi mujer”, “nos hemos dado cuenta de la grandeza de lo que tenemos entre manos”… Lo que está claro es que del crecimiento de los padres depende de el de los hijos, así que, si ayuda a los padres, estupendo.

 

- Observando los datos que ofrece el Instituto Desarrollo y Persona, la pornografía parece a día de hoy el gran enemigo de niños y jóvenes. ¿Cómo se puede conseguir que en una sociedad como en la que vivimos una educación sexual sana pueda prevalecer ante la imagen distorsionada que ofrece el ‘bombardeo’ de pornografía?

 

- Nosotros reflejamos los datos de instituciones y expertos en el tema. Los estudios más recientes ofrecen estadísticas aún más alarmantes. La edad de inicio y primer contacto con la pornografía se ha ido adelantando y algunos de ellos apuntan la edad de ocho años. Los datos de consumo de pornografía no dejan de crecer, pero al mismo tiempo existe un gran consenso social acerca de sus perjuicios. ¿Por qué no deja de crecer algo que nos hace daño? Porque, de alguna manera, apunta a los grandes deseos del corazón, aunque lo haga de modo equivocado. La pornografía es una falsificación de la sexualidad humana en la que desaparece por completo la posibilidad de un encuentro personal. No es un exceso, sino un defecto, una ausencia. Promete algo que es incapaz de cumplir, placer a cambio de la verdadera alegría. La vida no se cumple a base de placeres que duran instantes, sino sintiéndose amado y aprendiendo a amar.

 

Precisamente por eso en el curso tratamos de ayudar a los padres a enfocar la mirada de los hijos. Damos herramientas y metodologías para que esto suceda, para educar el corazón de los hijos. Mostramos maneras de formar criterio en un campo, en el que hay mucho que hacer.

 

- Muchos padres temen las preguntas de sus hijos, desde temas más ‘inocentes’ en la infancia a cuestiones más ‘peligrosas’ en la adolescencia. ¿Encontrarán los padres respuestas a estas preguntas en este curso?

 

- Muchas veces este temor nace de la falta de formación propia para responder. Sin embargo, las preguntas nos abren la posibilidad de conectar con nuestros hijos, de generar un vínculo con ellos. Por eso el curso ofrece, de nuevo, una metodología práctica que se centra en la persona y en la pregunta como posibilidad de encuentro. No se trata tanto de centrarnos en la pregunta, sino en quién pregunta. Es uno de los temas centrales del curso y se ejemplifica respondiendo a las preguntas típicas de cada edad, desde el clásico ¿mamá cómo ha entrado el bebé en la barriga?, hasta el ¿alguien me va a querer para siempre?, pasando por el ¿a qué edad debo mantener relaciones?

 

Si quieres conocer más del curso online iLove Aprendamos a Amar haz clic aquí

 

 

 

 

 

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