ElTiempo.com - 05.10.2020

 

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Aunque los procesos de selección laboral durante la pandemia de covid-19 en entornos virtuales contemplan los mismos criterios de selección que las entrevistas presenciales, implica una preparación adicional para que sean exitosos.

 

La virtualidad que atravesamos es el preámbulo a un escenario cercano con la inteligencia artificial como reclutadora. Cualquier entrevista de trabajo genera ansiedad, por lo tanto, la mejor forma de manejarla es haciendo una preparación previa.

 

En primer lugar, se debe investigar sobre la empresa y el interlocutor con el que se llevará a cabo la reunión para contextualizar el panorama en el que se desarrollará la conversación.

 

Como segunda medida, es importante revisar con detalle las funciones del cargo al que se ha aplicado, comprender cómo está el mercado en el que se desenvuelve la empresa y analizar los competidores de la misma con el fin de identificar qué esperan del candidato y cómo aportar a un mejor desempeño de la compañía. Esta previa investigación ayudará a generar un mejor impacto.

 

En cuanto a la preparación técnica de la entrevista, se debe elegir un lugar tranquilo, con luz y con buena conexión a internet, en lo posible con cable de red para evitar contratiempos; ubicarse en un espacio cómodo para realizar la conversación y activar la cámara para que el reclutador lo conozca. Hay algunas plataformas que tienen fondos predeterminados que le ayudarán a generar un espacio neutral y ameno.

 

El uso de la cámara es fundamental en las entrevistas virtuales, pues al hablar y mirar a la misma, propiciará cercanía y el interlocutor sentirá que le está hablando de manera directa, finalmente el lenguaje no verbal sigue siendo clave para generar impacto. Al no tener a la persona en el mismo espacio, los reclutadores analizan los movimientos y gestión corporal del entrevistado, así que la recomendación es buscar la calma y relajación ya que entre más cómodo se esté, proyectará una imagen más auténtica. El uso de las manos para expresar ideas genera un impacto positivo.

 

Para Felipe Franco, gerente de la unidad de Permanent Placement en Adecco Colombia, “una de las mejores estrategias para tener buenos resultados en una entrevista es generar empatía. Hoy en día por medio de la virtualidad es posible. Es importante saber que todos estamos en un proceso de aprendizaje y evolución, por tal motivo aprovecha para preguntar sobre la situación y las dificultades que has tenido con la virtualidad, esto permite que tu interlocutor vea que han vivenciado las mismas circunstancias”.

 

Hay que recordar que no estar en un mismo espacio con el interlocutor no significa dejar a un lado algunas variables importantes como la imagen personal, asistencia cumplida y comunicación estructurada y corporativa. Estar separados no es sinónimo de dejar la formalidad a un lado.

 

En medio de la pandemia de covid, además de catapultar plataformas para entrevistas virtuales como Zoom, Microsoft Teams, Google Meet y Skype Empresarial, también se ha acelerado la Inteligencia Artificial (I.A.) de manera significativa.

 

Es así como empezarán a surgir varias herramientas que permitan evaluar y calificar las respuestas de candidatos, por lo tanto, las entrevistas virtuales del momento se convierten en una fase de preparación para otras modalidades de assessment center. En la actualidad existen plataformas de I.A. como Magneto que permiten hacer un análisis de los perfiles, pero no alcanza a dar detalles específicos del perfil de las personas.

 

A pesar de las mejoras tecnológicas, los criterios de evaluación y selección no varían cuando las entrevistas se hacen virtualmente, pues las empresas cuentan con perfiles de cargo específicos y estructurados e intentan encontrar en las habilidades del candidato los ajustes a las responsabilidades establecidas.

 

“La inteligencia artificial, es una realidad muy cercana. Debemos estar abiertos a que la tecnología sea una herramienta que facilite búsquedas de hojas de vida, ayude a dar respuesta rápida a candidatos y clientes, contribuya a implementar perfiles de cargo estructurados, entre muchas otras. Claro está que culturalmente todavía queremos tener un contacto cercano con las personas, pues hoy la selección se basa en ajustes a la cultura empresarial” afirma Franco.

 

 

Por Juan Manuel Diago/LaFamilia.info - 11.06.2020

 

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Algo que sin duda les quita el sueño a directivos, líderes, emprendedores o empleadores es la motivación de su gente a cargo, sus colaboradores, la cual impacta directamente en el desempeño, nivel de concentración y disposición de estos hacia su trabajo. Sabemos que una persona motivada es productiva y se vuelve motor fundamental para lograr las metas y resultados que se propone la organización.

 

Responder algunas preguntas podría ser de utilidad al respecto: ¿Qué lo podría impulsar a una persona a ser mejor y a hacer su trabajo con más amor y empeño? ¿Qué le da sentido y propósito? ¿Podría su empresa aportar a la sociedad desde la familia de sus colaboradores? Estoy convencido de que sí.

 

Desde hace más de 20 años se viene hablando con mucha fuerza de las empresas familiarmente responsables. Específicamente en 1999 el Centro Internacional para el trabajo y la familia de la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra (IESE) creo el IFREI (Índice de Empresas Familiarmente Responsables) que mide desde diversas perspectivas como la empresa incide en que el empleado pueda tener integración y balance entre su vida laboral, personal y familiar. Las perspectivas de medición son tres: Dimensiones, entornos e impactos. Las dimensiones evalúan cómo están las políticas en cuanto a flexibilidad horaria, al fomento del trabajo desde lugares alternativos, teletrabajo o que eviten desplazamientos, también miden como es el nivel de apoyo a la persona y a la familia en situaciones puntuales. Adicionalmente, son evaluados dentro de las dimensiones aspectos como el estilo de supervisión o dirección al que está sujeto el empleado y los comportamientos específicos de apoyo a la conciliación entre el trabajo, vida familiar y personal. Otra dimensión es la cultura, expresada en como es el trato a las personas que componen a la empresa y las expectativas que se generan sobre lo que las personas deberían hacer. En relación a los entornos, los mismos tienen cuatro categorías en la medida que son enriquecedores, favorables, desfavorables o contaminantes, este último entendido como un entorno que obstaculiza sistemáticamente la conciliación laboral-familiar. En cuanto a los impactos, se evalúan los efectos de estos entornos sobre la persona y su calidad de vida, la empresa y su capacidad de dar respuesta a las necesidades de sus clientes o su capacidad de producción. También se miden los efectos en la sociedad, esto último ligado a la responsabilidad social corporativa.

 

Colombia, según la revista Portafolio en un artículo escrito en julio del año pasado, es el segundo país del mundo, después de España, con más cantidad de empresas familiarmente responsables certificadas y el primer país en Latinoamérica. Estas estadísticas son de acuerdo a la fundación Masfamilia entidad certificadora. Lo anterior es alentador, es un índice del compromiso de las empresas con en el desarrollo de su talento humano. Será más esperanzador aun en la medida que las certificaciones no se vuelvan solo un requisito para cumplir en “papeles” algo que beneficie el posicionamiento de las empresas para fines comerciales, sino que provengan de una preocupación genuina por el bienestar, la calidad de vida, el crecimiento y la felicidad de su personal.

 

El estudio IFREI que se viene desarrollando desde el año 2010 en más de 20 países, revela que un 18% de las empresas en el mundo tienen un entorno enriquecedor, es decir que facilita sistemáticamente la conciliación laboral-familiar, un 31% tienen entornos favorables, un 39% cuentan con entornos desfavorables dificultando ocasionalmente la conciliación laboral-familiar y un 12% tienen ambientes contaminantes. Las estadísticas son contundentes, el informe muestra como a medida que el entorno va migrando de ser enriquecedor a contaminante, las personas incrementan su deseo de cambio o intención de dejar la empresa. Los costos asociados a esto son: el costo administrativo que proviene de la desvinculación del empleado, agravándose en casos extremos a costos relacionados con demandas laborales. Otros costos derivados de la alta rotación son los costos de búsqueda y selección, los costos de productividad mientras el cargo está vacante, sumado a la curva de aprendizaje de la nueva persona en reemplazo, más los costos de formación y capacitación.

 

Este tipo de modelos y estudios como el que propone la Universidad de Navarra, pone a la familia en el lugar que le corresponde, como algo importante y relevante para toda persona, fuente de motivación, felicidad, estabilidad y compromiso. 

 

Los líderes siguen proponiendo estrategias basadas en incentivos económicos para aumentar la motivación, retener talentos y subir el rendimiento de su personal a cargo, estímulos que, si bien ayudan, no constituyen lo esencial para un ser humano. Pensemos en formas fundamentales para conectar con nuestros colaboradores y sus principios, para atraer su interés, estimularlos y darle sentido a su esfuerzo, al trabajo que día a día hacen, que son peldaños hacia el progreso de las organizaciones. No hay oficio pequeño, todos merecen ser realizados con empeño, dedicación, cuidando de los detalles, en conclusión, hacerlos con amor. 

 

El reto para los empleadores ahora cambió de forma, en tiempos de aislamiento social para para proteger la vida, el trabajo se hace desde casa. Las empresas y sus culturas, están en el seno de los hogares de sus empleados con sus familiares presentes y siendo testigos de la dinámica laboral. Esta visibilidad empresarial al interior de las familias constituye una bonita oportunidad para mostrar que las personas son lo primero, que son lo mas importante y que se fomenta su equilibrio trabajo – familia con hechos, marcando horarios, entendiendo las particularidades de cada persona y sus contextos familiares, no siendo invasivos e indiferentes, sino comprensivos y flexibles, midiendo el desempeño por objetivos y no por tiempo de conexión.

 

El balance costo versus beneficio para las empresas que consideran a las familias de sus empleados como un pilar de bienestar, será siempre positivo. Plantearse acciones intencionadas que fortalezcan la integración trabajo – familia impactará la calidad de la organización, su productividad y competitividad debido a la mejor disposición interior que tendrán sus empleados para involucrarse, cumplir con sus responsabilidades y dar valor agregado a sus funciones.

 

Estimados empleadores, los invito a poner su mirada en la célula de la sociedad, la familia, donde se logra la real transformación social, fortalecerla es fortalecer nuestra sociedad.

 

*Por Juan Manuel Diago Gutiérrez, Coach profesional certificado y mentor de familia. Colaboración para LaFamilia.info.

 

 

 

 

Opuesdei.org - 21.04.2020

 

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Con el coronavirus, muchas empresas en todo el mundo han enviado a casa a sus empleados. En muchos casos han recurrido al teletrabajo para garantizar la continuidad de la producción y los empleos. Esta situación supone un reto pero también una oportunidad. San Josemaría animaba a todos a “santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo” y esto es trasladable a todas las circunstancias.

 

Hasta esta crisis, sólo el 4,3% de los ocupados en España trabajaba desde su hogar, según la Encuesta de Población Activa. Ahora muchos se han subido al carro del teletrabajo. Esto supone un reto sin precedentes para la organización de muchos hogares.

 

En el caso de Belén y Pedro, informáticos y padres de tres hijos, la jornada se ha repartido para que cada uno dedique unas horas a estar pendiente de los hijos. “Los primeros días han supuesto para los niños un proceso de adaptación pero lo están llevando muy bien”.

 

Dividir el tiempo para llegar a todo es uno de los primeros retos. Otro es encontrar un espacio adecuado. “En casa estamos nosotros dos con los niños, mi suegra, la perra y una prima que lleva una temporada en casa”, cuenta Javi. “La convivencia nos obliga a todos a darnos cuenta o incluso a exigir con total claridad que se debe compartir el espacio”.

 

Gracias a que los niños tienen desde el primer día clases virtuales, todos trabajan. La abuela, sin embargo, se ve obligada a renunciar a la televisión, que habitualmente es el centro de la casa por las mañanas. “A lo que no renuncia –comenta Javi con humor– es a las tardes de telenovela, pero, gracias a que tenemos espacio, todos podemos dispersarnos por la casa para hacer otras cosas”.

 

La profesora del IESE Mireia Las Heras señala tres medidas que pueden ayudar a organizarse en esta situación: la primera es tener espacios y poner fronteras, algo difícil si las casas son pequeñas. “Si mi frontera es que voy a trabajar en la cocina quizá tengo que poner un letrero, que los hijos entiendan que papá y mamá están trabajando. Tener fronteras para mí misma, físicas pero también horarias, porque eso me ayuda a saber cuándo estoy trabajando y cuándo no. Segundo, tener rutinas: me organizo mis metas, contacto con clientes, proveedores, etc. Tercero, estar en contacto con mi gente. Saber qué necesitan, cómo les puedo ayudar, cómo están sus familias, qué les preocupa”, explica.

 

Para profesionales como Rocío, que trabaja en el sector biofarmacéutico, esta experiencia de teletrabajo generalizado y forzoso “puede verse también como una oportunidad para las empresas de testar el modelo. Les puede ayudar a valorar hasta qué punto es necesaria la actividad presencial, a reflexionar sobre nuevas posibilidades en el ámbito de la conciliación de la vida profesional y personal. Quién sabe, quizá, a pesar de la desgracia, suponga un punto de inflexión, un antes y un después".

 

Un reto social: menos work-centric

 

Nuria Chinchilla, profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones en IESE Business School, considera que se está produciendo una crisis de demanda de la que no hay precedentes. “Sabemos que lograremos levantar la economía pero costará recuperar la confianza. Por cada mes de confinamiento tendremos seis meses de parón económico”.

 

Mireia Las Heras, por su parte, apunta que un cambio radical requiere más tiempo. “Pero esto va a poner sobre la mesa la realidad de que es posible, que tenemos a gente en las empresas muy comprometidas, con mucho deseo de aportar y que saben hacerlo sin tener a alguien encima supervisando”, señala.

 

Según Chinchilla, experta en conciliación, estamos confinados sin quererlo, pero lo cierto es que antes éramos ‘work-centric’, llegábamos a casa con menos energía y menos capacidad de afrontar la vida familiar, y estos días estamos en el hogar, teletrabajando con tensión. La situación ahora es bien distinta. “Si tenemos horarios, reglas de juego con los de casa, si trabajamos de forma separada del resto y repartimos el trabajo del hogar, esto puede ser un campo infinito de posibilidades”, asegura. Requiere, eso sí, desarrollar competencias de liderazgo personal y autocontrol y capacidad interpersonal de planificación. “El hogar –continúa– es el lugar donde se desarrollan las competencias profesionales más importantes porque requiere pensar en los demás y darse”.

 

Un reto empresarial: más empatía

 

Hasta ahora, en las empresas se había teletrabajado en grupos piloto pero nunca con todo el mundo a la vez. “Si superamos esta situación –comenta la profesora Chinchilla–, la sociedad estará preparada para otras etapas en que se podría realizar un teletrabajo normal superando el presencialismo. Obviamente, habría que estudiar qué temas se pueden trabajar, qué personas tienen más capacidad para autorregularse. Aprender a dirigir por objetivos, no sólo a pagar por ellos. Supone cambiar la cultura, pero cultura es también el cultivo de los comportamientos”.

 

Desde el campo de la motivación, la coach Elena de Paz considera que, hoy por hoy, esta situación que estamos viviendo requiere “trabajar cada uno desde su lugar de forma empática, ser capaz de ponerse en el lugar de los empleados, de los compañeros, del jefe. Anticipar los escenarios ayuda a generar energía de colaboración, más desde la compasión que desde la exigencia o la intolerancia: pensar en lo que se le viene encima al jefe, lo que supone trabajar en un piso pequeño, con la familia alrededor, etc.

 

Un reto personal: vivir el presente

 

A pequeña escala, la clave es vivir el presente. “Cuando alguien tiene angustia –explica Chinchilla– es porque no está centrado en el presente, sino anticipando un futuro incierto. Tengo que decir: ahora tengo veinticuatro horas y voy a hacer lo mejor que pueda lo que tengo que hacer: mi trabajo, disfrutar de la familia. La incertidumbre duele porque es dramático lo que está pasando. Viene bien la frase de san Josemaría: ‘Nunca pasa nada y si pasa, qué importa y si importa, qué pasa’. No vale la pena perder la paz. Si ponemos los medios, si tomamos las medidas de precaución, saldrán las cosas bien. Cuanto antes acabe esto, mejor para todos desde el punto de vista social, económico, familiar”.

 

También hay que gestionar bien el tiempo. “Cuando una persona está desbordada, no llega. Para no caer en la locura hay que actuar como un médico en campaña, priorizar lo que requiere más atención. Algunas cosas ya se han caído, otras se pueden posponer, unas no me queda más remedio que hacerlas pero otras las puedo delegar. Así la cabeza se tranquiliza”.

 

Las Heras apunta otra clave: “cada uno tenemos nuestros medios de afrontar la situación. Uno claramente es la oración”. Otra cuestión importante –añade– son las relaciones personales. “No podemos acompañar de cerca a las personas queridas pero sí visitarlas virtualmente. ¡Existen tantas aplicaciones gratuitas! No es un contacto que nos permita el calor de estar delante de la otra persona pero podemos ver su cara, hablar, compartir, etcétera”.

 

El deporte también ayuda a que ese estrés disminuya. “Tenemos infinidad de vídeos para hacer cardio, zumba, etc. Lo que sea adecuado a nuestra edad y se adapte al espacio nos permitirá no acumular tensión, relajarnos y descansar físicamente por las noches”.

 

Creatividad, motivación y sentido del humor

 

Elena de Paz concluye con tres puntos esenciales: Creatividad, sentido del humor y claridad en las motivaciones. “Creatividad, es decir, no perder la energía, no perder el foco. Esto te permite sacar recursos y hacer las cosas de forma diferente a como las sueles hacer. El sentido del humor ayuda a reducir la ‘terribilitis’, porque la risa genera endorfinas que son las hormonas de la felicidad y limita la del estrés que es el cortisol. Y motivación: preguntarme para qué este confinamiento, porque preguntarse los para qués lleva a la esencia: para estar bien y poder cuidar a los demás, por amor a Dios. En definitiva, se trata de pensar en grande y actuar en pequeño”.

 

Mª Dolores Fernández de Liencres es médico psicoterapeuta. Su percepción es que esta situación nos ha procurado algo que antes no teníamos: tiempo. Tiempo para redescubrir al marido, a la mujer, a los hijos. Tiempo también para trabajar de otra forma, a pesar del miedo al futuro.

 

“Estamos trabajando con menos presión pero con más calidad e ilusión –considera–. El estrés lo produce la presión externa, la prisa, la competitividad mal entendida. Ahora vemos que el trabajo es un don pero no lo es todo.

 

*Publicado originalmente por www.opusdei.org.es

 

 

 

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Por Annie Gómez/ eltiempo.com - 06.05.2020

 

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En medio de una crisis sanitaria y económica como la actual, que nos exige mantener la distancia física, el trabajo presencial fue de los primeros afectados. Una salida, sin embargo, no tardó en llegar: el teletrabajo se convirtió en el salvavidas para muchas empresas y trabajadores. Pero el hecho de laborar desde casa, que podía sonar como un sueño, terminó por volverse una pesadilla para muchos: jornadas con más horas de las estipuladas, mensajes de WhatsApp acumulados, largas videoconferencias y llamadas, llamadas y más llamadas al celular.

 

“Mi jefe cree que por estar en la casa automáticamente tengo más tiempo, que mi familia, el almuerzo, mis horas de sueño, todo desapareció junto a la pandemia y estoy libre las 24 horas del día. Siente que tiene que estar llamándome para supervisar mi trabajo, lo ha llegado a hacer a la medianoche, y nos pide por el chat de la oficina que compartamos fotos frente al computador. Y, además, por la situación tan compleja, suele hacer bromas con ‘mandar a volar’ a quien no responda a tiempo sus llamadas, un chiste que no tiene nada de divertido y que se siente como una amenaza muy real”. Este es el testimonio de una joven que trabaja en un banco y prefiere ocultar su identidad.

 

Pero no es la primera vez que se habla de este tipo de acoso laboral, desde hace años en varios países, especialmente europeos, se expresó la necesidad de legislar sobre el “derecho a la desconexión”, como una forma de ponerle freno a la invasión de la vida laboral en la vida privada de los trabajadores a través de las nuevas tecnologías.

 

Todo empezó con el beeper, luego vinieron los correos electrónicos, los mensajes de WhatsApp, el messenger y en la actualidad, las videoconferencias a toda hora; cada uno ayudó a volvernos más accesibles y, aparentemente, más disponibles para los demás, desde el jefe a los compañeros de trabajo.

 

Pero el problema no son los medios, sino en el uso que se les da. Eso quedó claro cuando los casos de algunos trabajadores empezaron a escalar con apoyo jurídico, no solo porque el empleador los contactara por alguna de estas vías y les exigiera trabajo fuera del horario estipulado, sino porque el hecho de no responder repercutía en amenazas de despido.

 

“Lo grave es que muchos contratantes no comprenden que el hecho de contactarse o hacer solicitudes por estas vías es exactamente igual que retener al empleado en una oficina, es restarle tiempo de descanso, y cuando el empleado se ve obligado a ceder frente alguno de sus derechos, como el derecho al descanso, efectivamente hay una falta del contratante, que puede catalogarse como un acoso laboral”, dice Álvaro Torrado, abogado especialista en Derecho Laboral y Relaciones Industriales.

 

Además de la defensa justa de un derecho como el descanso, el tema pone sobre la mesa un asunto fundamental: la salud mental de los trabajadores, a la que no se le suele dar la prioridad adecuada.

 

Según Claudia Arias, psicóloga organizacional y gerente de la empresa Universo Consultores, es obvio que un debido tiempo de descanso es necesario, no solo para la estabilidad del trabajador, sino para su proyección dentro del mismo trabajo. “Hay que tener en cuenta que, entre más estable sea la vida del trabajador, mejor cumplirá y se desenvolverá en cada área. Cuando el tiempo es desequilibrado, y debe prestar mucha más atención al área laboral, que lo llena de presiones, incluso en su descanso, el descuido de su familia o de sí mismo terminará en que no rinda de igual forma, o mucho peor, que desarrolle patologías por causa del estrés y la ansiedad. Sobreexigir a un empleado solo terminará por perjudicar a ambas partes” señala.

 

Aunque la regulación de los dispositivos es un panorama complejo desde muchas aristas, Francia e Italia se volvieron un ejemplo a nivel mundial en la forma de hacerlo. En el primero, el derecho a la desconexión se constitucionalizó bajo la Ley 2016-1088, que obliga a las empresas a regular el uso de todas las tecnologías de la comunicación para garantizar un apropiado respeto al tiempo de descanso y las vacaciones del trabajador. En Italia, por su parte, se incluyó una reforma a la Ley 81 de 2017 que implica “identificación de períodos de descanso, medidas técnicas y organizativas necesarias para garantizar la desconexión del equipo de trabajo tecnológico”.

 

En Colombia, aunque hay avances, la situación no es la misma. Puede ser iniciativa de una empresa reglamentar el uso de tecnologías, pero no se ha llegado a una ley que lo vuelva obligatorio. Y ahora, que la mayoría permanece en casa, el tema incluso se complica, pues la forma más sencilla de definir los límites de tiempo laboral era mientras el empleado permaneciera en la oficina o el lugar de trabajo; una vez afuera, concluía su jornada y podía “pelear” más fácil por su descanso. En condiciones normales, “aunque el Código Sustantivo del Trabajo no habla particularmente sobre el derecho a la desconexión, la Constitución Política de Colombia lo señala como una garantía referente al descanso necesario”, dice Torrado.

 

“Frente a un caso así, el trabajador puede emprender un proceso de tutela contra el empleador, demostrando que, una vez por fuera de su horario de trabajo estipulado, recibía tareas u órdenes, plasmadas en los mensajes; y que, finalmente, estas horas se reconozcan como una forma de subordinación y se paguen monetariamente como trabajo suplementario. La Corte ya ha realizado fallos de este tipo”, concluye el abogado.

 

Pero en tiempos excepcionales como los actuales, el reto es definir los límites del horario de trabajo y respetar el tiempo libre, por el bien de ambas partes. Y para esto, lo primero para tener en cuenta es que las reglas sobre el trabajo en casa aún se están definiendo.

 

No es un teletrabajo normal, aunque suene a lo mismo. El primero, según el Código del Trabajo, requiere de condiciones muy específicas, como que la empresa disponga de todo lo necesario para que el empleado cumpla correctamente con su trabajo, desde dispositivos electrónicos hasta horarios especiales, pero siempre bien establecidos.

 

“Lo que hoy llamamos trabajo en casa es lo que ha estipulado el Ministerio del Trabajo como medida de urgencia ante la crisis, y se han expedido decretos al respecto, pero no está delimitado y puede fácilmente terminar por afectar el derecho a la desconexión”, dice Torrado. De hecho, el miércoles, el ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, señaló que esta actividad laboral requiere ser reglamentada mejor para que se continúe desarrollando en el país. “El trabajo en casa era un acuerdo de voluntades que le permitió al trabajador realizar muchas de las actividades en la casa y así lo están haciendo; esta figura es uno de los temas más importantes (...) y en próximos días anunciaré la reglamentación”, indicó el ministro.

 

Sin una regulación definida es más difícil que los trabajadores puedan defender su derecho, pero no imposible; la clave está en estas palabras de la declaración del ministro: acuerdo de voluntades. Según Torrado, parte de lo que ha estipulado el Ministerio es que todas las decisiones que se tomen hoy en las empresas respecto al modelo de trabajo resulten por acuerdos entre ambas partes.

 

La palabra clave es equilibrio y de ella depende el futuro y progreso de ambas partes. La idea es que sea un gana-gana sensato, y no un retroceso en derechos, salud y pérdida de productividad.

 

Consejos para empleados y empleadores

 

La psicóloga organizacional Gloria Liliana Gómez, especialista en Desarrollo Humano y magíster en Gestión Social Empresarial, dice que buscar el equilibrio entre vida laboral y personal es clave; por eso, al empleado le dice: “te invito a que tengas  conversaciones sinceras con tu superior, donde puedas establecer acuerdos que te permitan mantener espacios personales y familiares, esto también ayudará a que la productividad en tus actividades laborales sea más eficiente”.

 

Y a los empresarios: “los invito a que revisen con sus áreas de gestión humana cómo mantener a sus principales aliados conectados con un propósito en su trabajo sin descuidarse a sí mismos, desarrollando políticas de respeto por el tiempo y la desconexión, esto evitará manifestaciones negativas de salud física y mental a causa del estrés”.

 

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Pildorasdefe.net - 05.11.2019

 

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Posiblemente vayas a pasar más de 50.000 horas de tu vida trabajando. Nuestro trabajo debería ser más que simplemente marcar una tarjeta y recibir un cheque; debería ser una fuente de satisfacción, crecimiento, construcción de relaciones y de hacer uso constantemente de los dones que Dios te ha dado de manera que te traiga alegría y que haga del mundo un mejor lugar.

 

Puede que pienses que obtener ese nivel de satisfacción en tu trabajo es un sueño olvidado o una meta imposible que sólo algunos afortunados ganadores de la lotería vocacional podrán experimentar. ¿Y si te dijera que tu trabajo puede y debería ser así de satisfactorio y excitante? Posiblemente pienses que estoy tratando de venderte algo, pero en realidad no es así. 

 

Todo lo que te estoy pidiendo es que pienses acerca de tu trabajo en una forma diferente y si te sientes animado al leer esto, estés dispuesto a tomar acción para crear una carrera más satisfactoria. Aún si no estás en la posición financiera para inmediatamente dejar tu trabajo, puedes empezar activamente a planificar tu ida. Puedes empezar a convertirte en un emprendedor o incluso puedes crear un pequeño de negocio paralelo a tu trabajo y moldearlo y forjarlo hasta que se pueda convertir en una fuente de ingreso de tiempo completo para ti.

 

Todo comienza con acción. Tienes más control aquí del que tú reconoces. Si alguno o más de estos 7 escenarios se dan en tu trabajo actual, puede que sea tiempo de dejarlo y comenzar algo nuevo...

 

1. Tu trabajo te mantiene distante de tu familia

 

Tu trabajo hace que te ausentes de tu familia o siempre estés estresado alrededor de ella. Si estás muy ocupado para disfrutar tiempo de calidad con tu familia, entonces necesitas reevaluar tus prioridades.

 

En cualquier trabajo, habrá temporadas donde tendrás que laborar arduamente. Habrá tiempos en los que estés estresado y en los que pases más tiempo en la oficina de lo usual, pero si esta "temporada" se convierte en un estilo de vida lleno de estrés o bien ausente de casa, entonces algo necesita cambiar rápidamente. Especialmente cuando estés criando niños pequeños, debes estar presente tanto como sea posible.

 

Trabaja duro para proveer para ellos, pero recuerda que ellos pueden vivir con menos de casi cualquier cosa si significa tener más de ti.

 

2. Tu trabajo compromete tus valores

 

Si la cultura en tu lugar de trabajo te presiona a tomar atajos, decir mentiras o comprometer tu integridad de cualquier manera, debes alejarte de ahí tan rápido como sea posible. Estás en un ambiente tóxico, y si te quedas, eventualmente te verás impactado en una manera peligrosa. Mantente firme en tus valores incluso cuando esto te cueste.

 

Tu integridad es más importante cuando es menos conveniente. Encuentra un lugar para trabajar donde puedas ser tú mismo y mantenerte fiel a tu integridad. Si no puedes encontrar un lugar así, comienza tú un nuevo lugar de trabajo donde puedas.

 

3. Tu trabajo no premia tus esfuerzos

 

Estás en una compañía donde las promociones y aumentos de salario no están basados en mérito, sino en conexiones familiares o políticas. No hagas las cosas para obtener reconocimiento o alabanzas. Haz las cosas simplemente porque son lo correcto.

 

 

Si tu compañía subestima o incluso ignora los méritos de la gente y otorga promociones basado en relaciones familiares o políticas, en lugar de seguir este juego, busca un lugar más saludable para trabajar.

 

4. En tu trabajo no te tratan con respeto

 

 

Si estás en un ambiente donde eres subvalorado o irrespetado, aléjate tan rápido como puedas. Mientras estés allí, no te bajes al nivel del irrespeto de los que te rodean. Por el contrario, distínguete siendo una persona íntegra y respetuosa incluso cuando no recibas lo mismo a cambio.

 

Tu empleador puede que tenga el poder para recortarte el salario, pero nadie tiene el poder para despojarte de tu dignidad y auto-respeto a menos que tú se los permitas.

 

5. Tu pareja piensa que deberías dejar tu trabajo y hacer algo nuevo

 

Tu matrimonio es más importante que tu carrera (Y debería durar más que tu carrera). Tu pareja te conoce mejor que nadie y esto mejor consejero. Si ella/él  está seriamente preocupado acerca del actual camino que tu carrera está tomando, escucha su consejo. Tomen estas decisiones juntos. Esto los unirá como pareja y te recordará que tienes a un compañero en esto.

 

6. Miedo a dejar tu trabajo

 

El miedo es lo único que te impide dejar tu trabajo o comenzar algo nuevo. La fe no es un sentimiento. Esa decisión de confiar en Dios incluso cuando el camino que vemos adelante parece incierto. 

 

Si el miedo es la única razón por la que no estás haciendo algo, entonces es un pecado no hacerlo. Toma acción. No hay suficiente espacio en tu vida para ambos, el miedo y la fe, así que deshazte del miedo apostando por la fe.

 

7. Sigues inventando excusas para no dejar tu trabajo

 

Has estado leyendo esta lista y sabes que todo es verdad en tu situación, pero continúas inventando excusas para no dejar tu trabajo. Mira, lo entiendo. Da miedo y es difícil alejarse de la seguridad y la predictibilidad de un trabajo, pero si todas estas cosas están sucediendo en tu trabajo, entonces estás pagando más caro por quedarte que lo que te costaría irte.

 

Como consejero paso tiempo alrededor de la gente que se acerca al fin de sus vidas, y una de las cosas por las que más comúnmente se arrepienten es el haber permitido que un trabajo insatisfactorio les robara tanta felicidad y tiempo de sus vidas y de sus familias y nunca haber tenido el coraje de actuar al respecto.

 

No permitas que te pase lo mismo. La vida es corta. ¡Toma acción! 

 

 

*Adaptación y traducción por María Mercedes Vanegas de Pildorasdefe.net del artículo publicado en: Dave Willis´s Blog, autor: Dave Willis

 

 

 

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