ReL - 16.01.2020

 

foto: freepik

 

Con o sin confinamientos, en persona, por teléfono o por videoconferencia, las familias a menudo intentamos "hablar las cosas", es decir, tomar decisiones y soluciones hablando con nuestros seres queridos y parientes. Y sin embargo, a pesar de que nos conocemos, muchas veces parece que "hablar no sirve de nada", que todo se queda en gritos, discusiones y malas caras, y una escalada de mal humor y rencores entre todos. Necesitamos aprender de los que saben dar buenos consejos para familias.

 

Puede suceder también -con otros síntomas- en el trabajo, o en el trato en la parroquia o con compañeros (trato peculiar, porque no va ligado a un sueldo, pero tampoco es con parientes).

 

José María Ferro Llaryora, psicólogo y psicoterapeuta de familia en Psicólogos Pozuelo, recomienda en un artículo en Hacer Familia, "hablar sobre cómo se habla". O mejor, pensar en cómo hablar mejor. Repasa 5 claves de la comunicación humana que ya enunció Paul Watzlawick y debemos tener en cuenta.

 

1. Primera clave: Todo comunica, también el callarse

 

Vemos que alguien ha leído nuestro mensaje de texto o whatsapp pero no nos responde. Ese silencio puede decir mucho. Un adolescente o un cónyuge puede encerrarse en el silencio o dar respuestas brevísimas ("sí", "no"). ¿Qué significa cuando eres tú el que calla así? Pero, ¿significa lo mismo cuando el que calla es otro? Siempre podemos sentarnos juntos y preguntarle.

 

2. Segunda clave: no sólo importan los datos que se transmiten, sino la relación que tenemos

 

"No es lo mismo recibir una frase de idéntico contenido si nos la dice un amigo que nuestra jefa, ya que la relación que mantienen los interlocutores marcará su interpretación", señala Ferro. Los padres tienen autoridad sobre los hijos, los jefes sobre los trabajadores, pero los cónyuges son iguales. La relación es importante.

 

3. Tercera clave: cortar la lista de agravios, quién empezó

 

La comunicación se atasca con un repaso de los hechos (o supuestos hechos) que no ayuda a resolver nada:

 

- ¿Por qué has cogido mi estuche?

- Porque tú me perdiste la semana pasada mi portaminas

- Por mucho que lo digas es mentira, como lo de ayer con las galletas

 

Los hermanos pueden cortar esta escalada inútil diciendo: "No mezclemos las cosas que, si no, nos iríamos hasta la prehistoria".

 

Los padres pueden cortarla a los hijos diciendo: "Resolvedlo entre vosotros porque yo no sé qué ha pasado antes - o quién empezó". No se trata de hacer historia de agravios, sino de solucionar el problema actual.

 

4. Cuarta clave: hay palabras, y también gestos y otras señales a vigilar

 

No sólo importan las palabras exactas, hay otros elementos que comunican. ¿Con qué gestos acompañas tus palabras? ¿Habláis desde cerca, muy juntos, o mantenéis una larga distancia? ¿Hablas rápido? ¿Gritas... o el otro piensa que gritas?

 

"¿Con qué mensaje se queda un hijo mientras su padre le dice: "¡que no!" mientras sonríe? Habréis leído muchas veces que el 85% aproximadamente de la información con la que nos quedamos al comunicarnos es no verbal. Así que parece que le damos mucha importancia y por tanto es imprescindible cuidarla a nivel familiar si queremos que la comunicación sea efectiva, congruente y mucho más si queremos que sea afectiva", explica Ferro. El afecto muchas veces se comunica con gestos, tonos, ritmos... no con las palabras en sí.

 

5. Quinta clave: Complementariedad o simetría

 

""Sal ahora mismo" no tiene el mismo significado si nos lo dice nuestro hermano (simetría) que si nos lo dice un progenitor (complementariedad). Y si es interpretado del mismo modo sería algo a trabajar a nivel familiar; como en cualquier organización humana. Imaginad el funcionamiento de un colegio si los alumnos confunden a los profesores con sus iguales".

 

La comunicación es algo complicado, incluso entre personas que se quieren y viven juntas desde hace muchos años, mucho más entre personas que se conocen poco. Es importante tener paciencia, pensar bien del otro y prestar atención a estas 5 claves. 

 

 

 

DLF - 21.10.2020

 

foto: prostooleh

 

El señor Ricardo, de 72 años, es un hombre que lee todo lo que le llega a las manos, y está bien enterado de las noticias nacionales e internacionales; desde hace tres años está en cama, y sólo se levanta de vez en cuando con la ayuda de su esposa, de su hija Olga y de su bastón.

 

Olga es doctora, y dice que su papá está bien atendido; pero a veces le duele en el corazón un deseo que él tiene: “quiere… es más, anhela y espera poder ir a Nueva York para ver jugar a los Yankees, pues, además de la lectura, el beisbol es su gran pasión”.

 

Si bien es cierto que muchos adultos mayores experimentan cambios notables respecto las décadas anteriores, que han perdido habilidades físicas o carecen de una óptima salud mental, o que tienen importantes cambios en su estado de ánimo, es falso que ahora sean como “niños grandes”.

 

Si queremos contribuir a su bienestar, es necesario abandonar esta idea. Pensar así es querer creer que sus necesidades se limitan a la protección y los cuidados, dejando de lado que son personas con intereses y sueños propios, explican Liliana García de los Cobos, psicóloga e integrante de la Pastoral Familiar de la Arquidiócesis de México y Sarahi Elvira Franco, de la Fundación para el Bienestar del Adulto Mayor I.A.P

 

Si bien hay sueños difíciles de alcanzar -pero no imposibles-, hay otros para los que sólo les falta el incentivo psicológico, ese aliento que les permite fijarse metas y activarse. Como familia, es importante desprendernos de los mitos culturales respecto a la vejez, y afrontar con nuestros adultos mayores los desafíos por venir.

 

¡Ayudemos a motivarlos! Para lograrlo, nos dan algunas sugerencias:

 

Cuando las aplicamos vemos mayores beneficios de orden físico, psicológico y social en la persona.

 

1. Valorarlos

 

Crear contextos positivos desde sus historias; es decir, hacerles ver que sus experiencias nos han enriquecido, y nos son útiles para la vida actual.

 

2. Integrarlos

 

Hacerlos parte de las labores cotidianas o reparaciones que se realicen en el hogar, haciéndoles notar que su experiencia y consejos son valiosos.

 

3. Involucrarlos

 

Incluirlos en las soluciones de los inconvenientes que se presenten.

 

4. Animarlos

 

Motivarlos al uso de la tecnología y enseñarles a manejarla; su interés puede partir principalmente de su necesidad de comunicarse con amigos o familiares que aprecian.

 

5. Aprovecharlos

 

Pedirles que nos enseñen alguna de sus habilidades, como el baile, el canto, o lo que les guste hacer.

 

6. Entusiasmarlos

 

Platicar sobre lo que les gustaría hacer a futuro, como ir a cenar, visitar algún lugar de la ciudad, etc.

 

7. Llenarlos de esperanza

 

Conversar con ellos sobre algo que les gustaría aprender o emprender; los planes crean sueños, y los sueños generan vida.

 

*Publicado originalmente en desdelafe.mx

 

 

Autor desconocido - 15.07.2020

 

Foto: freepik

 

Solo se es niño una vez, por eso todo niño tiene derecho a una infancia feliz, tiene derecho a comportarse como niño, a ser aceptado y amado en la familia. Estos son los derechos de los pequeños: 

 

1. Todo niño tiene derecho a nacer, aunque este derecho prive a sus papás de comprarse un carro nuevo.

 

2. Todo niño tiene derecho a ver que su verdadero papá vive con su verdadera mamá, a pesar de que pueda acostumbrarse a anacronismos.

 

3. Todo niño tiene derecho a una infancia alegre y divertida, aunque los mayores no nos merezcamos su sonrisa.

 

4. Todo niño tiene derecho a ser querido, sobre todo si es una “pelota”.

 

5. Todo niño tiene derecho a que sus papás le den besos y expresiones de afecto.

 

6. Todo niño tiene derecho a hablar con sus papás, para ellos habría que esconder todas las pantallas.

 

7. Todo niño tiene derecho a pelearse con sus hermanos, para ello tiene que tenerlos. 

 

8. Todo niño tiene derecho a contradecir respetuosamente a sus papás, aunque estos en “sus tiempos”, no pudieran hacer lo mismo con los suyos.

 

9. Todo niño tiene derecho a una educación integral y coherente, aunque se exponga a ser normal cuando mayor.

 

10. Todo niño tiene derecho a saber cómo nacen los niños al pie de la letra, pero no es necesario que encima de ese pie aparezca una imagen pornográfica.

 

11. Todo niño tiene derecho a recibir una educación sexual sana, o sea, más o menos como la recibieron sus abuelos, con las variaciones destraumatizadoras a que dé lugar.

 

12. Todo niño tiene derecho a caerse en la bici, para ello sería necesario que le diéramos la oportunidad de aprender a manejar bicicleta.

 

13. Todo niño tiene derecho a respirar aire puro, aunque se acostumbre.

 

14. Todo niño tiene derecho a vivir un mundo irreal, pero de una manera natural sin drogarse.

 

15. Todo niño tiene derecho a ser libre en todas sus cosas, aunque esta libertad nos fastidie a los mayores.

 

16. Todo niño tiene derecho a pensar, aunque llegue a descubrir que los mayores somos… como somos.

 

17. Todo niño tiene derecho a que le crean, sobre todo si dice la verdad, que es la mayoría de las veces.

 

18. Todo niño tiene derecho a ser escuchado. Nos sorprenderíamos de las cosas tan sensatas que dice.

 

19. Todo niño tiene derecho a preguntar, incluso lo que nosotros no sabemos.

 

20. Todo niño tiene derecho a ser distinto de los demás hermanos, aunque sea la "oveja negra" de la familia.

 

21. Todo niño, por último tiene derecho a comportarse como un niño y a ser tratado con toda la dignidad de un niño y a ser tratado con toda la dignidad de un futuro hombre libre.

 

*Fuente desconocida

 

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Autor anónimo - 21.07.2020

 

Foto: freepik

 

Durante la pandemia tenemos días buenos y también es normal tener días difíciles, que sentimos que esta situación nos supera... Sin embargo, reflexiones como las que leerás a continuación, te harán caer en cuenta que en realidad hay mucho para agradecer y que no deberíamos quejarnos por estar en casa, pues hay personas y familias que la están pasando muy mal con sus seres queridos enfermos. Compartimos con ustedes este mensaje de autor anónimo que anda circulando por las redes:

 

***  

 

No considero aislamiento el tener que quedarme en casa con quien yo amo. El aislamiento es lo que están viviendo los enfermos graves...

 

Deja de decir que estás aburrido, molesto porque no puedes salir de casa; mientras que todos los que están en el hospital quieren irse a casa.

 

Entonces, agradece a Dios si tienes que quedarte en casa, estás en el mejor lugar que podrías estar... en tu casa y no un hospital.

 

Quizás sea hora de transformar tu casa en un lugar maravilloso para quedarse, un lugar de paz y no de guerra, de abrazo y no de distanciamiento.

 

Mira con otros ojos la situación que estás viviendo:

 

Haz de tu casa una fiesta: escucha música, canta, baila...

 

Haz de tu casa un templo: Ora, reza, medita, pregunta, agradece, alaba, suplica...

 

Haz de tu casa una escuela: Lee, escribe, dibuja, pinta, estudia, aprende, enseña...

 

Haz de tu casa una tienda: Limpia, ordena, organiza, decora, etiqueta, mueve de lugar, vende, dona ...

 

Haz de tu casa un restaurante: Cocina, come, prueba, crea recetas, cultiva especias, planta un huerto...

 

En fin... haz de tu casa, de tu familia si la tienes, ¡un mundo maravilloso!

 

Autor anónimo

 

 

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LaFamilia.info - 04.03.2020

 

Foto: Freepik

 

Muchos padres podrían afirmar que organizar el tiempo en familia es una virtud que se aprende poco a poco, y es que, si de por sí es complicado acertar con planes que se adapten a los gustos de todos los miembros del núcleo familiar, esto se vuelve un reto aún mayor cuando los niños pasan a ser adolescentes, edad en la que ya tienen sus propias preferencias. 

 

Sin embargo, dejarlos solos en esta etapa es un gran error. Sabemos que es característico de la edad la rebeldía, curiosidad e indecisión, por eso más que nunca debemos acogerlos e integrarlos a la dinámica familiar. Así que debemos buscar actividades que despierten el interés de los jóvenes y que al mismo tiempo les haga sentir que su familia está ahí para lo que necesiten, siendo este el nexo para la reconstrucción de la confianza intrafamiliar.

 

En este sentido, algunas ideas de planes constructivos para realizar en familia pueden ser los siguientes:

 

Ir a ver una película al cine: Una película apta para todos los públicos, palomitas y muchas risas son un puente hacia la confianza de los adolescentes.

 

Acudir a una obra teatral: No hace falta soportar una tediosa obra de teatro clásica, es posible obtener entradas para disfrutar de un jovial humorista, para deleitarse con un concierto o incluso para emocionarse con alguno de los musicales que tanto se están popularizando últimamente.

 

Realizar planes culturales: Al igual que en el caso anterior, visitar museos alternativos como el Museo de Ciencia y Tecnología podría despertar la sed estudiantil de los jóvenes, del mismo modo que conocer las imponentes catedrales del país podría aumentar su interés por el arte y la religión.

 

Visitar un parque de atracciones: La pubertad es una etapa de cambios en la que las hormonas se disparan, provocando frustración y sed de emociones fuertes. ¿Por qué no redirigir esa propensión a la agresividad hacia una fuente de liberación de adrenalina como una montaña rusa?

 

Compartir un día en la naturaleza: Tanto un día de actividades en el campo como pasar el fin de semana en una casa rural, podrían contribuir a que los jóvenes reconecten con ellos mismos al estar alejados de las presiones de los iguales y de las banalidades del mundo urbano.

 

Noche de juegos familiares y comida a domicilio: No todo tiene por qué ser en la calle. Divertirse con juegos de mesa, ver una serie o incluso pedir unas hamburguesas a domicilio son planes muy sencillos pero que cumplen con los gustos de los jóvenes y pueden propiciar su apertura a la conversación.

 

Voluntariados: En ocasiones, las comodidades y los lujos nos hacen obviar lo afortunados que somos, por lo que reconectar con nuestro lado más humano por medio de la ayuda al prójimo podría contribuir a una mayor unión familiar, así como a un regreso del adolescente a sus valores de caridad, amor y buen hacer.

 

 

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