ReL - 26.08.2016

 

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Cuando pasan los nueve meses de embarazo, con sus molestias y preocupaciones porque todo es nuevo, cuando pasa el parto, con sus dolores y preocupaciones porque todo es nuevo... llegan él o ella, y todo sigue siendo nuevo, y ahora el objeto del amor más inmenso es al mismo tiempo el ser más inmensamente delicado y frágil, y la madre primeriza nunca está segura de hacerlo bien y muchas veces se ve sola para sobre llevarlo todo...

Superar todas esas vivencias ya es heroico, y así quiso reconocerlo un anuncio de televisión de la marca de pañales Pampers en Japón, el cual seguro, servirá de consuelo a todas las madres, pues todas ellas pasaron, al menos una vez, por angustias e incertidumbres similares que provienen, como todo en ellas, del amor. Los dejamos con el video: 

 

ForumLibertas – 15.07.2016

 

20161807fyvFoto: Freepik

 

Dos estudios constatan que una familia con descendencia es sinónimo de mayor longevidad; además de los avances médicos, una buena alimentación, hacer ejercicio, contribuir al bien común, tener ilusión y curiosidad, y mantener activa la mente tras la jubilación. Cinco entre seis de las personas más viejas del mundo tenían hijos y la sexta el amor y ayuda de la familia.

 

Una mayor longevidad se suele asociar a factores como los avances médicos; tener una buena alimentación o mantenerse activo físicamente y hacer ejercicio de forma moderada a partir de una cierta edad.

 

Sin embargo, hay otras cuestiones sociales, como contribuir al bien común, mantener viva la ilusión y la curiosidad, y continuar con una mente activa tras la jubilación, que también ayudan.

 

Pero, sobre todo, un factor determinante relacionado con la familia es sinónimo de una mayor longevidad: tener hijos. Así lo constataban dos estudios publicados en enero de 2016 y en diciembre de 2012 donde se mostraba que un mayor número de hijos ralentiza el envejecimiento biológico.

 

De hecho, entre seis de las personas más viejas del mundo hay cinco que tuvieron descendencia, la mayoría numerosa, y una sexta que no la tuvo contaba con el amor y la ayuda de su familia.

 

Esperanza de vida más alta, en Japón, Italia y España

 

Es un hecho que la esperanza de vida en todo el mundo ha aumentado de forma considerable. Tanto es así que las edades medias de defunción, que hace unos años estaban alrededor de los sesenta años, han pasado a los 80 o 90 de hoy en día.

 

 “No se ha vivido nunca tanto como ahora, con medias de edad que pronto triplicarán la media de nuestros antepasados”, afirmaba recientemente Amand Blanes, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en declaraciones publicadas el pasado 22 de mayo en La Vanguardia.

 

Pero, ¿qué comparten estos tres países para tener una mayor longevidad?

 

Siete factores clave

 

Es evidente que, de forma genérica, los avances de la medicina son un elemento clave para garantizar una mayor longevidad en todo el mundo, sobre todo en los países más avanzados, y este es un primer factor clave para alcanzar una mayor esperanza de vida. Pero hay más.

 

Comer bien. Un segundo factor importante es mantener a lo largo de la vida una buena alimentación, evitando al máximo cualquier producto tóxico. En ese sentido, la dieta mediterránea propia de Italia y España es una garantía de buena alimentación; al igual que la japonesa, ricas todas ellas en pescado y verduras.

 

Hacer ejercicio. La práctica del deporte o ejercicios físicos a lo largo de toda la vida, y mantener un ejercicio moderado a partir de la jubilación, es otra cuestión fundamental para llegar a ser un anciano o anciana saludable, siempre sin descuidar los controles médicos periódicos. Al respecto, combinar ejercicios aeróbicos como nadar alrededor de 150 minutos a la semana, según los expertos, o la gimnasia orientada a fortalecer los músculos y la flexibilidad son buenos consejos.

 

Participar en la sociedad. Hay otras dos cuestiones que comparten los países mediterráneos y el japonés. Una es la participación en la sociedad, es decir contribuir al bienestar común, de manera que nos sintamos partícipes de una comunidad. La otra está relacionada con la red familiar y los amigos, factores todos ellos que protegen ante futuras enfermedades como el deterioro cognitivo.

 

Mantener la curiosidad y la ilusión. Del mismo modo, mantener la curiosidad y la ilusión cuando nos vamos haciendo mayores también ayuda a ahuyentar posibles daños cerebrales, como el alzhéimer.

 

Continuar activos mentalmente. “Los últimos cincuenta años hemos aprendido mucho sobre la vejez, y vemos la importancia de mantener una actividad mental después de la jubilación”, afirma Antoni Salvà, director de la Fundación Salud y Envejecimiento, de la UAB. Entre otras actividades, se recomienda participar en labores de voluntariado, practicar aficiones, viajar o ir a la universidad.

 

Tener hijos alarga la vida

 

Pero, un séptimo factor determinante para alcanzar una mayor longevidad, del que apenas se habla, es la vida en familia con descendencia, es decir que tener hijos alarga la vida. Así lo constatan dos recientes estudios.

 

El primero de ellos, hecho público a mediados del pasado mes de enero en la web CCM Salud y Bienestar, concluía que tener un mayor número de hijos ralentiza el envejecimiento biológico en las mujeres.

 

Se trataba de una investigación canadiense que había demostrado que en las mujeres que dan a luz más hijos los telómeros, regiones de ADN situadas en los extremos de un cromosoma relacionados con el envejecimiento celular, son más largos, lo cual es un indicador de mayor longevidad.

 

La investigación midió los telómeros de 75 mujeres con distinto número de hijos en dos ocasiones, dejando pasar trece años entre la primera y la segunda medición. Las participantes pertenecían a dos poblados indígenas de Guatemala y los resultados de la investigación fueron publicados en la revista PLos One.

 

De hecho, a medida que el hombre envejece los telómeros de los cromosomas se van acortando; y los investigadores de la Universidad Simon Fraser en Burnaby, Canadá, aseguraban que el estrógeno, una hormona producida durante el embarazo y que es además, un potente antioxidante, ralentiza el acortamiento de los telómeros.

 

Otra cuestión que destacaba el estudio es que las participantes en su estudio vivían en núcleos rurales donde las madres cuentan con más ayuda de su familia y amigos, lo cual les permite conservar una parte de su energía vital y ralentizar el envejecimiento.

 

El segundo estudio, publicado en diciembre de 2012, venía a decir lo mismo, o sea que tener hijos es sinónimo de una mayor longevidad; y que la tasa de mortalidad es entre dos y hasta cuatro veces más altas en las personas que no han tenido hijos a lo largo de su vida.

 

La investigación fue publicada en el ‘Journal of Epidemiology and Community Health’, y contó con la participación de unas 21.276 parejas, todas ellas habían iniciado el proceso necesario para un tratamiento de fertilidad en Dinamarca entre los años 1994 y 2005.

 

Durante el estudio nacieron un total de 15.210 bebés y otros 1.564 fueron adoptados por las familias a las que no les funcionó el tratamiento. De los adultos que comenzaron el estudio fallecieron 200 hombres y 96 mujeres, correspondiendo a una tasa de mortalidad de 51 y 117 por cada 100.000 personas en un año.

 

Tras el análisis de los datos, los especialistas pudieron comprobar que el hecho de tener un hijo podría relacionarse a un riesgo significativamente menor de tener una muerte a edades tempranas, sobre todo en el caso de las mujeres, ya que entre las mujeres que no tuvieron hijos las muertes por enfermedades o accidentes era cuatro veces más altas en cantidad comparadas a las de aquellas que tuvieron un hijo propio, y un 50% menor entre aquellas que habían adoptado a un niño.

 

Además, en el caso de los hombres la tasa de muerte fue dos veces mayor entre aquellos que no consiguieron volverse padres ya sea de forma biológica o mediante la adopción de algún niño, por lo que los resultados demuestran claramente que tener niños es sumamente positivo.

 

*Publicado originalmente por ForumLibretas.com

ForumLibretas – 30.05.2016

 

20163005fyv Foto: Pixabay

 

Los Smartphone han contribuido a hacernos la vida más fácil en muchos aspectos, pero no debemos desconocer que también han afectado la comunicación entra la propia familia. Cada vez es más común encontrarse familias en las que cada miembro únicamente mira su teléfono, o amigos que en un restaurante ya no hablan entre sí. El sitio ForumLibertas alerta en el siguiente escrito sobre las consecuencias que puede tener un mal uso de esta tecnología.

 

En tan solo una década, el smartphone o teléfono inteligente ha supuesto un giro total en el funcionamiento de la sociedad al cambiar por completo los hábitos sociales y el comportamiento de la gran mayoría de las personas. Lo usamos a todas horas y se ha convertido en un elemento imprescindible a nivel comunicacional.

 

Nadie duda de las grandes ventajas que comporta la utilización de este tipo de móvil. Es la tecnología más usada, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de marzo. De hecho, un estudio de la consultora británica Tecmark afirma que llega a usar una media de más de 220 veces al día. Y la Fundación Telefónica destaca que se conectan a él el 88,3% de usuarios de internet, según publicaba el 8 de mayo, el Magazine de La Vanguardia.

 

Sin embargo, no todo son ventajas y el uso que se hace del Smartphone puede conllevar también algunos inconvenientes e incluso riesgos. Así, adicción, ansiedad, menor empatía, desconexión familiar, accidentes, interferir en la pareja o ataques a la intimidad, son algunos de los efectos negativos que conviene evitar. Veamos los 10 principales peligros.

 

1. Hecho para enganchar

 

Como afirma Nir Eyal, experto de Estados Unidos en la relación entre psicología y tecnología y autor del libro Hooked (Enganchado), estamos enganchados al móvil.

En su libro, Eyal explica el porqué de esta afirmación: servicios y apps están diseñados para captar la atención del consumidor el máximo tiempo. La fórmula para captar esa atención es la motivación, es decir ofrecer algo que la gente desee, facilitar alguna tarea y utilizar triggers, disparadores del comportamiento que refuercen el hábito, como los likes, retuits, comentarios, etc.

 

De hecho, los fabricantes de móviles cuentan con psicólogos y antropólogos que recorren el mundo observando comportamientos para ir evolucionando el producto.

 

2. Crea adicción

 

Debido a lo anterior, un peligroso riesgo es que el uso indebido del Smartphone crea adicción, y la dificultad estriba en cómo conseguir limitar el exagerado tiempo que se dedica a su uso. “Todo depende de lo que uno haga en el mundo digital”, advierte Manuel Armayones, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, que acaba de publicar El efecto smartphone, conectarse con sentido.

 

“El sentido común dice que se hace un mal uso del móvil cuando causa problemas a la persona, perjudica su relación de pareja o familiar o su sueño, su trabajo o los buenos resultados académicos… Lo importante es ser conscientes de cuándo se da ese daño”, destaca.

 

El profesor de Psicología avisa que entre padres e hijos “hay que hacerse a la idea de que el negociar va a ser constante: cuando ya habíais pactado el uso de Instagram (qué horas, qué es admisible compartir…), se ponen de moda Periscope y sus vídeos”.

 

“Hay ahora un corte generacional entre padres analógicos e hijos digitales, pero siempre habrá dos velocidades: gente más cualificada tecnológicamente o que hace un uso más intensivo y otros que no”, concluye.

 

3. Generador de ansiedad

 

Al mismo tiempo, tres de cada cuatro jóvenes de 18 a 24 años, lo primero que hacen al despertar es consultar el móvil, según un sondeo norteamericano. Si el smartphone no está a mano, si se ha perdido o no funciona, las posibilidades de que se genere un estado de ansiedad en su propietario son muchas.

 

Los anglosajones hablan, como fuente de ansiedad, del FOMO (fear of missing out), el miedo a perderse algo si no se mira el móvil. Armayones lo define como “psicopaTIClogías”, el miedo a olvidar el móvil (nomofobia) o la ansiedad que genera la trilogía batería, cobertura y saldo. “No son equiparables a enfermedades mentales graves, pero nos estresan y generan ansiedad”, asegura. Su receta para evitar esto es: “Haga amigos, practique deporte, cultive alguna afición fuera de las pantallas”.

 

4. Menor empatía

 

Al mismo tiempo, Sherry Turkle, profesora de Ciencias Sociales y Tecnología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), advierte de que el móvil resta intimidad y empatía a la relación humana. Y en una consulta del Pew Research Center, el 89% de las personas dijo que usó su teléfono durante su última reunión social, y el 82% reconoció que la conversación se resintió.

 

“Se ha demostrado que si dos personas quedan y hay un teléfono en la mesa, la charla gira en torno a temas menos importantes, y esas personas sienten menor conexión entre sí”, añade la psicóloga social del MIT. “Cuando nos volvemos hacia el móvil en lugar de hacia la otra persona, se pierden empatía e intimidad. En los últimos 20 años se ha constatado una disminución del 40% de la empatía entre estudiantes universitarios en todas las maneras que conocemos de medirla. El mayor descenso ha sido en la última década, lo que se atribuye al uso de dispositivos digitales. Es en la conversación cara a cara cuando nacen la empatía y la intimidad; pagamos un precio si dejamos fuera esta conversación: se pasa de la conversación a la mera conexión”, concluye.

 

5. Desconexión familiar

 

Otro grave riesgo de un mal uso del smartphome es el de una cierta desconexión familiar. De hecho en ocasiones los padres prestan más atención al móvil que a sus propios hijos.

 

En ese sentido, Turkle ha estudiado también el impacto en las relaciones personales. Lo que le resultó más “lacerante” en la investigación hecha para su libro Reclaiming Conversation (Reivindicando la conversación) fue “que niños y adolescentes digan que nunca han dado un paseo con su padre o madre sin que estos estén sin teléfono; literalmente, sienten que nunca tienen la plena atención de sus padres”.

 

La profesora de Ciencias Sociales y Tecnología considera que el tiempo que pasamos con el móvil “lo robamos del dedicado a los demás, ya que lo llevamos encima a todas horas y a todas partes”.

 

En el barómetro del CIS mencionado, un porcentaje significativo de los encuestados (44%) apunta que el móvil es la tecnología que más ha cambiado la vida de su familia (sólo el 7,7% cita la televisión). Entre otros aspectos, un 67,9% piensa que ha reducido la comunicación entre padres e hijos, y el 51,5%, que ­aumenta el conflicto familiar. Hay terapeutas estadounidenses que dicen que les llegan familias que buscan ayuda para “reconectar”.

 

6. Más accidentes

 

Otra cuestión importante es la incidencia que el fijar la vista en la pantalla del móvil tiene en la posibilidad de que se produzca un accidente. Tanto es así que en algunas ciudades hasta se plantean medidas urbanísticas, por el hecho de que muchas personas andan constantemente mirando su pantalla.

 

Hasta el 47% de los peatones lo hace, según el Real Automóvil Club de Catalunya, y esto ha favorecido un aumento de los accidentes. Otro tanto sucede con el con el tráfico: el móvil ha sustituido al alcohol como primer motivo de muerte al volante entre los jóvenes estadounidenses, y las autoridades españolas lo consideran uno de los principales motivos de distracción, que es la primera causa de accidentes.

 

7. Interfiere en las relaciones de pareja

 

No cabe duda de que el uso del móvil favorece la comunicación y, por ejemplo, las relaciones de pareja. Pero, al mismo tiempo, es también un elemento de control sobre la misma. Tanto es así que muchas de esas relaciones empiezan y acaban a causa del Smartphone.

 

En los estudios en que se pregunta a personas si el móvil interfiere en su relación de pareja (incluido el del CIS), la respuesta mayoritaria es sí, hasta el punto de que un 9% de los estadounidenses dijo en una encuesta haberlo usado durante las relaciones sexuales.

 

8. Resta espontaneidad

 

Nos resulta cada vez más difícil mantener una conversación espontánea como son las que se entablan cara a cara. “La gente busca evitarla usando el móvil para no sentirse vulnerable”, dice Turkle, y pone como ejemplo a padres e hijos que discuten por WhatsApp y similares para tener las emociones bajo control.

“Nos atrae la conversación on line porque podemos prepararnos, ya que tememos imperfecciones en la presentación. Nos reafirmamos si podemos escondernos tras una autopresentación”, agrega.

 

“A veces las personas llegan a convertirse en su mejor versión on line; otras dejan de reconocerse en el yo digital, se sienten no auténticas y se deprimen. Es más difícil encontrar un yo auténtico”, concluye en este apartado Turkle.

 

9. Ataques a la intimidad

 

El uso indebido de este tipo de móviles es también el responsable en ocasiones de ciertos ataques a la intimidad. Los padres estadounidenses, por ejemplo, cuelgan on line unas 1.000 imágenes de cada hijo antes de que cumplan los cinco años, explicaba recientemente la revista Time.

 

“Se dice que los niños y jóvenes de hoy son narcisistas, pero es que quizás aprenden exhibicionismo de los padres”, indicaba el artículo. Y añadía que hay redes sociales usadas por menores para colgar selfies sexys. Fotos parecidas a las que pueden colgar sus madres.

 

“La tecnología es maravillosa, lo que se puede cuestionar es el uso que se haga de ella”, denuncia Armayones, quien apunta que si se extiende la moda de colgar vídeos en tiempo real, “se pueden generar situaciones complejas, social y psicológicamente”. Es por ello que reclama “normas de etiqueta en el uso de móviles (y demás tecnología)”.

 

10. Falta de concentración

 

Otra de las cuestiones polémicas acerca del uso del Smartphone es si facilita o provoca en mayor o menor medida la falta de concentración en los estudiantes.

Al respecto, el escritor y especialista en tecnología Nicholas Carr es uno de los que proclaman que estos móviles nos hacen inatentos y superficiales y evita que los estudiantes se concentren durante un periodo de tiempo considerable.

 

Sin embargo, los centros educativos andan divididos sobre si permitirlo o no, en ese dilema entre que distrae pero no tenerlo crea ansiedad. “Se erige como una señal de que siempre podemos poner la atención en otra cosa. La decisión es del usuario, pero esa posibilidad nos tienta, y somos vulnerables”, razona Turkle.

En ese sentido, algunos estudios señalan que el mundo digital cambia la memoria (el llamado efecto Google), otros, que no la atrofia. Incluso alguno defiende que la desarrolla, e idéntico debate existe en torno al pensamiento analítico.

 

“En la sociedad actual se maneja más información que nunca, y usamos la memoria del móvil o la nube como una extensión de la nuestra, para almacenaje, pero en el cerebro seguimos guardando la importante o irreemplazable para nosotros”, concluye Armayones.

 

ACI – 24.06.2016

 

videoMakeDinnertimeMatter 

Una cadena de supermercados en Australia difundió un original spot publicitario que ha sido visto por millones de personas en todo el mundo debido a la peculiar lección que varios niños dan a sus padres sobre el tiempo en familia.

 

La cadena reunió a varias parejas con la pregunta: Si tuvieras la posibilidad de elegir con qué persona (viva o muerta) cenar ¿a quién elegirías? Entre las respuestas estaban los nombres de personajes históricos, actores famosos y músicos.

 

La segunda parte del experimento consistió en mostrar a los padres las respuestas de sus hijos a esta misma pregunta. Y al escucharlas quedaron sorprendidos y conmovidos. Los dejamos con el video. 

 

Por LaFamilia.info - 02.05.2016

 

20160205fyvFoto: Pixabay 

 

Como sabemos, lo ideal es proporcionarles a los hijos un ambiente familiar sano, armonioso y constituido por papá y mamá, donde exista una relación sólida y amorosa entre los esposos. Sin embargo, diferentes circunstancias hacen que algunos padres estén ausentes, lo que implica un reto aún mayor para la madre.

 

Cuando esta situación se presenta, es importante que la mujer incorpore nuevos hábitos en la educación de sus hijos, los cuales les ayudarán a salir adelante y harán que el vacío del progenitor cause un impacto lo menos dañino posible. Las siguientes son algunas recomendaciones para estas valientes madres:

 

1. Un patrón masculino

 

Cuando el padre fallece o se ha apartado totalmente de la familia, es primordial que los hijos tengan un patrón masculino de referencia que podrá ser un familiar cercano como el abuelo, tío, primo, etc., con el que identifiquen el rol del hombre. Esto es especialmente importante cuando hay hijos varones, puesto que algunas situaciones pueden afrontarse mejor entre el adulto y el chico del mismo sexo.  

 

2. Reforzar la voluntad y autonomía de los hijos

 

Debes formar con mayor intensidad la educación de la voluntad y la autonomía de tus hijos, con el objetivo que ellos no dependan tanto de ti y así puedas abarcar los demás frentes que tienes a tu mando. Asimismo, debes delegar en ellos algunas responsabilidades acordes a su edad, de forma que todos trabajen equitativamente para que las cosas en casa funcionen.  

 

3. No descargues en tus hijos las tristezas

 

Los hijos no deben convertirse en el blanco de tus tristezas, frustraciones y desengaños, en especial cuando son pequeños o incluso adolescentes. Puedes desahogarte con otras personas. Recuerda que tus hijos que también han quedado sin un padre y necesitan del amor de mamá, por eso deberás tener la fortaleza y la paciencia para evitar los lamentos, quejas y gritos frente a los chicos.

 

4. Una familia, un equipo 

 

Para los hijos ni para la madre es fácil esta situación, por tanto, es importante que exista una comunicación constante y amorosa. Es recomendable que la madre busque un momento para conversar con cada hijo y preguntarle cómo se siente y qué podría hacer la familia para que estuviera mejor. Hay que hacerles saber que continúan siendo una familia, que saldrán adelante y que ahora más que nunca, necesitan estar unidos y apoyarse los unos a los otros.

 

5. Fortaleza interior

 

Aunque creamos que podemos superarlo todo sin ayuda de nada ni nadie, llegará el día en que ya no podamos más. Habrá que llenarse de fortaleza y lograr sanar esa difícil situación. Será mejor pedir ayuda a la familia, al sicólogo del colegio de los niños, o a una amiga, y por cierto a Dios; Él nunca desampara a las madres. Ten presente que si la mamá está bien, los hijos también lo estarán.

 

6. Un tiempo para mamá 

 

El trabajo, la casa, los hijos, la familia, tantas ocupaciones que tiene la mujer sin la ayuda y compañía de un esposo, terminarán agotándola. Lo que menos necesitan los hijos, es una madre fatigada, malgeniada, extenuada, así que mejor tómate un tiempo para hacer algo que disfrutes y te relaje. 

 

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