Por Regino Navarro Ribera/LaFamilia.info - 13.05.2020

 

Foto: freepik 

 

El concepto y la frase “nueva normalidad” se ha puesto de moda para referirse al estilo de vida que viviremos de ahora en los próximos meses y en los próximos años, a consecuencia de tener que convivir con el virus que ha trastornado nuestra vida. Como una aproximación intuitiva, me he atrevido a hacer un perfil de esta nueva normalidad. Así la describo, aclarando que me enfoco especialmente en los estratos medios y altos.

 

1. La seguridad en temas de salud y el auto cuidado, crearán una cultura extendida e interiorizada. La prevención hacia los demás, para prevenir cualquier tipo de contagio, estará muy presente. La familia es la unidad a la que hay que proteger y cuidar, lo demás ocupa un segundo lugar.

 

2. Las relaciones sociales, en términos de cercanía física, se reducirán a un círculo pequeño de tipo familiar y de amistad cercana. Las salidas fuera de casa serán menores que antes. Las reuniones en restaurantes, cines, etc. serán más familiares y escasas.

 

3. La naturaleza se pondrá de moda como territorio de para estar, descansar y disfrutar, pero en familia. Esta tendencia estará acompañada por un incremento de la valoración y exigencia en el cuidado del medio ambiente.

 

4. Las compras por internet serán muy frecuentes tanto en temas de hogar como de trabajo. Existirá mucha facilidad para hacerlo así. El ahorro se impone, por eso cada compra se piensa mucho y bien.

 

5. Los temas espirituales, no necesariamente religiosos, estarán de moda. Muchas personas tendrán inquietudes sobre temas humanos y sociales. Las personas que practican una religión fortalecerán su fe. Ayudar a otros formará parte del estilo de vida de muchas personas.

 

6. Los centros educativos se irán acondicionando para impartir una educación con modalidades presencial y remota. Habrá menos enseñanza y más aprendizaje. La socialización será menor pero más intencional.

 

7. Los hogares, los edificios y urbanizaciones tendrán más posibilidades para el entretenimiento, el ejercicio y las celebraciones. Se invertirá dinero para lograr este fin.

 

8. La movilidad en las ciudades disminuirá, porque las personas se transportan menos. Los medios de transportes serán mejores paulatinamente, así como la disciplina de la gente en su uso, todo por el control que ejercerá la misma ciudadanía.

 

9. Antiguos valores se ponen en alza: austeridad, aceptación del sacrificio, valoración del esfuerzo, paciencia, etc. Y otras actitudes menos usuales: Hacer ostentación de lujos está mal visto, igual que cualquier cosa que sea extravagante. La elegancia está en lo natural, en lo simple, en lo sencillo. La resiliencia gana muchos puntos…

 

10. Se gastará más en salud, sobre todo en servicios realmente buenos y personalizados. Se exigirá más a las entidades relacionadas con la salud. Todo lo que se refiere a vida saludable se fortalecerá: alimentación, ejercicio, descanso, etc. La telemedicina estará a la orden del día.

 

11. En los trabajos que no sean operativos o no directamente de servicios se irá abriendo camino el teletrabajo, con sus ventajas e inconvenientes. El trabajo por objetivos y la orientación a logros serán competencias claves.

 

12. La tecnología tendrá un papel predominante, y se dedicará dinero para intentar estar al día en equipos y en conocimientos. Los avances tecnológicos se socializarán de modo más dinámico que en la actualidad.

 

13. Las competencias tecnológicas tendrán un papel más importante. El aprendizaje informal por internet es más valorado. Las comunidades virtuales, tanto de aprendizaje como sociales, formarán parte de la vida diaria de las personas.

 

14. La vida de familia ganará en calidad; hay más valoración y conocimiento de las personas del núcleo familiar entre sí. Existirá mayor exigencia personal, familiar y social para lograr el equilibrio familia-trabajo.

 

15. La tolerancia a la corrupción, por parte de personas no involucradas, será menor. Habrá más de vigilancia y castigo social a instituciones y personas sí involucradas.

 

*Por Regino Navarro Ribera - Director LaFamilia.info

 

 

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Sándor Márai - 11.05.2020

 

 Libro "El último encuentro" - Sándor Márai 

 

“Éramos amigos, y no hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad”

 

“Éramos amigos, y esta palabra tiene unos significados cuya responsabilidad solo la conocen los hombres. Tienes que ser consciente de la absoluta responsabilidad que contiene esta palabra. Éramos amigos, y no hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad. Ni siquiera una pasión devoradora puede brindar tanta satisfacción como una amistad silenciosa y discreta, para los que tienen la suerte de haber sido tocados por su fuerza”.

 

“Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. No espera ningún galardón, no idealiza a la persona, que ha escogido como amiga, ya que conoce sus defectos y la acepta así con todas sus consecuencias… ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca una recompensa? ¿No sería obligatorio aceptar al amigo desleal de la misma manera que aceptamos al abnegado y fiel?… Y si uno entrega a alguien toda la confianza de su juventud, toda la disposición al sacrificio de su edad madura y finalmente le regala lo máximo que un ser humano puede dar a otro, si le regala toda su confianza ciega, sin condiciones, su confianza apasionada, y después se da cuenta de que el otro le es infiel y se comporta como un canalla, ¿tiene derecho a enfadarse, a exigir venganza? Y si se enfada y pide venganza, ¿ha sido un amigo él mismo, el engañado y abandonado?”.

 

“Y si un amigo nuestro se equivoca, si resulta que no es amigo de verdad ¿podemos echarla la culpa por ella, por su carácter, por sus debilidades? ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza? ¿Qué valor tiene cualquier amor que busca una recompensa? ¿No sería obligatorio aceptar al amigo desleal de la misma manera que aceptamos al abnegado y fiel? ¿No sería justamente la abnegación la verdadera esencia de cada relación humana, una abnegación que no pretende nada, que no espera nada del otro?”.

 

“¿Qué se esconde detrás de la amistad? ¿Simpatía? Se trata de una palabra hueca, poco consistente, cuyo contenido no puede ser suficiente para que dos personas se mantengan unidas, incluso en las situaciones más adversas, ayudándose y apoyándose de por vida… ¿por pura simpatía? ¿O se trata quizás de otra cosa?…

 

*Del libro "El último encuentro" de Sándor Márai 

 

 

Por Pildorasdefe.net - 17.04.2020 

 

Foto: freepik 

 

Superar la ansiedad es un proceso de todos. Los Santos fueron como nosotros, ellos tuvieron que afrontar la ansiedad y también vencer sus miedos. Ninguno de nosotros escapa de esta realidad, pero con la ayuda de Dios podemos superar y vencer la ansiedad que intenta gobernarnos.

 

Sigue estos consejos de los santos para enfrentar la ansiedad y no dejarte gobernar por preocupaciones:

 

Santa Teresa de Ávila

 

"Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta".

 

Esta Santa señala que cada vez que los malos espíritus fallan en aterrorizarnos o disuadirnos de hacer el bien, pierden fuerza, y el alma los domina más fácilmente. Si el Señor es poderoso y ellos son esclavos, ¿qué daño pueden hacerle a los que son siervos de tan gran Rey y Señor?"

 

Nada nos puede pasar sin el conocimiento y el permiso de Dios nuestro Padre, y Él es capaz de organizar todas las cosas para nuestro bien. Nosotros, por nuestra parte, sin embargo debemos evitar la especulación inútil; como nos dice San Francisco de Sales: "Es más que suficiente recibir los males que vienen sobre nosotros de vez en cuando, sin anticiparlos con la imaginación."

 

 

San Jerónimo

 

Según San Jerónimo, enfrentar nuestros miedos y hacer nuestro deber a pesar de ellos, es una forma importante de tomar nuestra cruz; por lo tanto, podemos asegurarnos a nosotros mismos que en nuestros esfuerzos por ser valientes, en realidad estamos sirviendo a Cristo.

 

 

Santo Tomás Moro

 

Santo Tomás entendió muy bien esto, ya que desde su celda escribió a su hija:

 

"Yo no voy a desconfiar de Él, Meg, aunque me sienta debilitado y al borde de ser superado por el miedo.

 

Recordaré cómo San Pedro en una ráfaga de viento comenzó a hundirse a causa de su falta de fe, y voy a hacer lo que él hizo: un llamado a Cristo y orarle a Él en busca de ayuda. Y luego, yo confiaré en que Él pondrá su santa mano en mí y que en los mares tempestuosos me sostendrá de ahogarme".

 

San Francisco de Sales

 

Como se dio cuenta este santo, debemos mantener nuestro enfoque en Cristo, no en nosotros mismos; una vez nos volvemos a Jesús con confianza, estamos dispuestos a seguir su consejo:

 

"Si usted sinceramente desea ser liberado de algún mal, o alcanzar a algún bien, por encima de todas las cosas, calma y tranquiliza tu mente, y calma tu juicio y voluntad; luego, silenciosa y gradualmente persigue tu objetivo, adoptando los medios adecuados".

 

"La ansiedad es el mayor mal que puede venir al alma – excepto el pecado… Cuando nuestro corazón está preocupado y perturbado en sí mismo, pierde la fuerza necesaria para mantener las virtudes que había adquirido. Al mismo tiempo, pierde los medios para resistir las tentaciones del enemigo, que luego utiliza sus máximos esfuerzos para, como se suele decir, pescar en río revuelto".

 

 

San Pablo de la Cruz

 

Este Santo nos da un gran consejo que puede ayudarnos a combatir y derrotar la ansiedad:

 

"Cuando notas que tu corazón se está alejando incluso un poco de la paz interior que proviene de experimentar con fe viva la presencia divina en el alma, detente y examina cuál puede ser la causa de esta ansiedad.

 

Tal vez es un poco de preocupación en relación con tu casa o tus hijos, o alguna situación que no se puede cambiar en la actualidad. Entiérralo en la voluntad amorosa de Dios. Recuerda siempre que nada puede ocurrir sin el conocimiento y permiso del Señor, y como Padre amoroso, Él nunca te abandonará ni te olvidará".

 

"Deja de escuchar a tus miedos. Dios es tu guía y tu Padre, Maestro y Esposo. Abandónate a ti mismo en el seno divino de su buena y santa voluntad. Sigue con tus ejercicios espirituales y sé fiel en la oración".

 

 

*Adaptado de Catholic Exchange y Pildorasdefe.net

 

 

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Unisabana.edu.co - 08.05.2020

 

 Foto: wirestock

 

En época de pandemia, la muerte llega tan intempestivamente como la despedida de los seres queridos que parten hoy por el COVID-19. “No existe, y no es permitido, el espacio para velar y hacer un funeral, que quizás en otro momento se hubiese preparado”, explica Paola Uribe, psicóloga y profesora del Instituto de La Familia, quien ha manejado el proceso del duelo en diferentes instituciones.

 

La contención, el aislamiento y los cuidados exigidos por las autoridades a cargo, solo permiten que los enfermos vayan al hospital en compañía de un familiar o de una persona conocida. Y, si la persona afectada debe quedarse, no contará con alguien que los acompañe. Por ello, el temor es grande cuando se deja a un familiar o amigo en estas circunstancias, pues existe la posibilidad de no verlo nunca más.

 

La pérdida de un ser querido en estas tiempos tan distintos, en los que las noticias llegan por un teléfono o las despedidas suceden de manera muy distinta a aquellas que se preveían, causa bastantes impresiones emocionales. “Esto produce procesos de negación, de ira y tristeza prolongadas; es un duelo enrevesado en el cual la etapa de aceptación toma buen tiempo y, en algunos casos, necesita de acompañamiento profesional”, expone la experta.

 

¿Cómo proceder ante la pérdida de un ser querido por COVID-19?

 

- La profesora Uribe recomienda: Permitirse vivir el dolor y las emociones propias de un duelo. “No existe un duelo generalizado”. Este es íntimo y personal, y solo quien lo vive puede gestionarlo.

 

- Debe reconocerse que es necesario pedir ayuda cuando se haya dejado de encontrar respuestas y de hallar nuevos significados ante el dolor y la pérdida.

 

- Para quienes sientan que quedaron palabras por decir, pueden escribirlas en una hoja, leerlas en voz alta y quemar la hoja en una hora y un momento especiales.

 

- Toda la vida se recordará a la persona. Si se tiene con quien compartir fotos, videos y anécdotas, es sano este paso; es una manera de vivir unidos el “duelo desautorizado”. Además, con algo de tiempo, cuando todo pase, podría planearse la despedida o un homenaje.

 

- “Pueden oficiarse diferentes rituales para vivir el duelo. De hecho, cada familia crea los suyos; solo ellos les darán sentido y significado, pues son los únicos que conocen todo de la persona que se ha ido”, afirma la profesora Uribe.

 

Si estás atravesando un momento de duelo por la pérdida de un ser querido, el Instituto de La Familia de la Universidad de la Sabana pone a tu disposición el Servicio de Asesoría personal y familiar. para recibir el acompañamiento necesario. Puedes comunicarte al teléfono 5 315 307 9039.

 

 

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Por Mauricio Montoya/Catholic-link.com

 

Foto: freepik

 

Frases como esta, que son ciertamente graciosas, abundan por las redes sociales con miles de variaciones. Pero todas direccionadas a una misma realidad, la cuarentena nos «obligó» a encontrarnos con nosotros mismos. A conocernos, sí, porque aunque eso suene hasta cómico, en la vida común y corriente que llevábamos no nos dábamos el tiempo para conocernos de verdad.

 

1. La cuarentena te permite pensar, ¿quién soy de verdad?

 

Producto del aceleramiento de la sociedad y de un aislamiento personal que surge del exceso de concentración en lo externo y un descuido de lo interno, hemos perdido poco a poco la capacidad de reconocernos a nosotros mismos.

 

Es en cierto grado algo irónico, nos dedicamos a conocer y adquirir intelecto sobre todas las dimensiones de la existencia, y paulatinamente perdemos el autoconocimiento.

 

La cuarentena se torna propicia para, de una manera u otra, forzarnos a conocernos y reconocer nuestras actitudes. Pensamientos, reflexiones y capacidades que a lo largo de la vida, de forma tal vez imperceptible, se han formado en nuestro interior.

 

Preguntarse en medio de la oración y meditación personal, por el ¿quién soy yo?, ¿cuál es mi semejanza con Dios?, ¿cómo me relaciono con Dios y con los demás? Son interrogantes favorables para este tiempo en casa.

 

2. ¿Y si no me agrada lo que logro conocer?

 

Nadie está exento de que en el proceso de conocerse a sí mismo, no le agrade lo que encuentra. Y esto no tiene nada de malo, por el contrario, es algo magnífico ya que te lleva a plantearte un sin fin de realidades en las cuales te decías: ¿y esto por qué sucede conmigo?

 

Sí, la posibilidad de no gustarse a sí mismo es algo precioso, te lo repito, es magnífico. Puesto que propicia la ocasión para interrogarte y crecer, cambiar, transformar, convertirse, qué sublime oportunidad nos da el Señor. Las circunstancias en torno a un virus innombrable, nos llevan a espacios de conversión, cuánta bondad tiene Dios con nosotros.

 

3. ¿Qué hago si descubro que no sé quién soy?

 

No hay que entrar en pánico, sin exagerar, esto es algo que nos puede pasar a todos, y créeme, muchas personas lo están experimentando en casa. La cuestión es qué te planteas como herramienta o solución ante el desierto en el que se vive al descubrir que no te conoces tanto como creías.

 

La oración personal, la meditación de la Sagrada Escritura, los momentos de reflexión… son sumamente favorables ante la sequedad de este desierto. Te recomiendo el curso online «Crecer en la vida de oración» y te propongo como herramienta primordial, la presencia del Espíritu Santo. Pide al Señor que por medio de su Espíritu te lleve a un reconocimiento de ti mismo, y de su obra en ti.

 

4. ¿Qué hago cuando me comienzo a conocer?

 

Debido al acelerado ritmo de la vida, de las miles de ocupaciones, del cansancio… hemos perdido muchísimos momentos para, por decirlo de alguna manera, consentirnos, permítanme la palabra, para mimarnos a nosotros mismos. Sí, sin miedo, eso no tiene nada de malo, es importante que al igual que le demostramos nuestro cariño y afecto a amigos y familiares, nos demostremos personalmente cuánto nos queremos.

 

Qué te parece si te regalas esa comida que tanto te gusta o si te permites esas horitas de sueño que normalmente no te puedes permitir. Intenta verte al espejo y mirándote a los ojos, dite a ti mismo cuánto te quieres, aunque te parezca algo loco, salva vidas.

 

5. ¿Y las demás personas de mi casa?

 

El tiempo de cuarentena también nos lleva a encontrarnos con la familia. De quienes también nos hemos ido alejando inconscientemente fruto de miles de factores, y se comienza a presentar un nuevo reto ¿qué hacer cuándo comenzamos a conocer en ellos lo que no habíamos conocido?

 

Las herramientas son las mismas que ante el conocimiento de nosotros mismos. La invitación se centra en fomentar la oración y el amor sincero, por medio de los cuales podemos, no solo crecer personalmente, sino familiarmente. Alentemos la unidad con los demás, unidad tan necesaria para un verdadero equilibrio vital.

 

Pregúntate en este momento: ¿qué quiere Dios para el mundo, para mi familia, para mí, con este tiempo especial de conversión? Aprovechemos estos días en casa para fomentar espacios familiares y personales antes no explorados.

 

*Publicado originalmente por Catholic-Link

 

 

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