LaFamilia.info - 11.12.2020

 

foto: Waewkidja

 

Nos han educado para ser eficientes, para hacer las cosas rápido, para evitar perder el tiempo lo más que se pueda, porque vivimos muy ocupados y "el tiempo es oro"... Sin embargo, ese trajín de vida no lleva a nada bueno, ya se están viendo las consecuencias que acarrea el estrés en la salud física y emocional (te puede interesar también: El síndrome de la vida ocupada). Por eso, es momento de decir "adiós afán": para saborear la comida, para vivir cada momento a plenitud, para valorar las pequeñas cosas que nos pasan, para disfrutar de un atardecer sin prisas, para evitar el "multitasking", para valorar a las personas que nos rodean y para dejar de pensar que una vida muy ocupada es la que nos lleva al éxito. Este video nos invita a reflexionar sobre esta realidad que vivimos, ¡no dejes de verlo!

 

 

LaFamilia.info - 24.11.2020

 

foto: freepik - ijeab 

 

Solemos confundir dos emociones positivas como son el placer y la felicidad, pero en realidad son completamente diferentes. En este video, el Dr. Robert Lustig, autor de best-sellers y endocrinólogo de Universidad de San Francisco, explica siete diferencias que existen entre ambas emociones, y destaca algo muy importante: el placer produce en el cerebro una sustancia llamada dopamina; mientras que la felicidad produce una sustancia llamada serotonina, lo cual tiene varias implicaciones en el organismo que vale la pena comprender. Te invitamos entonces a ver el video a continuación. 

 

 

Por Dolors Massot/Aleteia.org - 16.11.2020

 

foto: jcomp

 

No solo se trata de resistir: ser resiliente es también ser flexible. Adaptarse a la nueva situación nos hará más fuertes.

 

La resiliencia es una de las virtudes que más nos pueden ayudar en estos tiempos de pandemia, porque es una de las formas de vivir la fortaleza. El que es resiliente, es fuerte. Y en la situación actual, todos de un modo u otro necesitamos serlo.

 

Normalmente, se habla de resiliencia como sinónimo de resistencia. Decimos que es resiliente el que aguanta, por ejemplo, en una mala época llena de contrariedades. O el que resiste una tanda de insultos injustos y no responde con violencia. Es el que soporta un esfuerzo continuado para no ceder ante una dificultad que le llega.

 

Ahora, por ejemplo, es tiempo de aguantar y sobreponerse a la pérdida inesperada de familiares y amigos que han sido víctimas (directas o indirectas) del COVID-19. Y para eso es muy importante que el que quiera ser resiliente tenga motivos poderosos para serlo: el sentido de la vida nos ayuda a ir cuesta arriba, aunque sea difícil y doloroso. Para un creyente, el mensaje evangélico es un ancla: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá”.

 

La resiliencia nos ayuda a enfrentar un golpe económico. Con la crisis provocada por la pandemia del coronavirus, es probable que hayamos sufrido un bajón importante en los ingresos personales y familiares. Y eso requiere aplomo para encajarla nueva situación y no desanimarse.

 

Lo mismo ocurre con quienes han perdido el trabajo. Es duro estar en el paro y hay que decirse que esta situación pasará, que no es definitiva, y que volverán a darse épocas mejores. Acto seguido, ponerse manos a la obra para buscar otro empleo.

 

La flexibilidad es clave

 

Pero además la resiliencia tiene un aspecto que es clave: la flexibilidad. Un cable es fuerte por el peso que resiste, pero también medimos su calidad por la capacidad para moverse, de forma que lo podamos hacer pasar por una esquina o un desnivel.

 

La adaptación a las nuevas circunstancias es vital. ¿Imaginas un cable rígido, que se rompiera al moverlo? De poco nos serviría que fuera muy fuerte si no se adaptara a las paredes de casa o a un terreno irregular.

 

Esto es aplicable a nuestra vida: en pandemia, ser flexibles nos puede ser de gran utilidad. Y además, es claro signo de inteligencia:

 

Si has perdido el empleo, no tengas inconveniente en cambiar de tipo de trabajo. 

Que no te frene la mentalidad de “yo solo acepto trabajos de mi especialidad”. Sé flexible y busca en otros sectores.

 

Si el confinamiento repercute en la actividad académica de tus hijos, adáptate.

Si han cambiado los horarios o incluso se da la circunstancia de que deben estudiar desde casa, no pierdas el tiempo en lamentos. Pon los medios para que lo antes posible los niños puedan estudiar. Prepara el espacio de su “nueva aula”.

 

En las conversaciones, resiste el comentario negativo y dale la vuelta.

Ya sabemos que hay malas noticias y que los datos sanitarios son demoledores, pero infunde en los demás ánimo y esperanza. Cambia el enfoque con un comentario de apoyo, un gesto de solidaridad y de ayuda.

 

Ante la pandemia, sé proactivo. Sal de ti mismo.

El Papa Francisco nos lo recuerda como objetivo de su última encíclica “Fratelli tutti”: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad” (n. 8). Desde ahora mismo, piensa a quién y en qué puedes ayudar y por este orden: tus familiares, tus amigos, tu entorno.

 

No insistas en seguir haciendo lo que ya no se puede hacer o no es recomendable hacer.

Por ejemplo: cambia de chip a la hora de planificar la celebración de Navidad y propón un plan alternativo usando las nuevas tecnologías. O cambiar el modo de estar en contacto con los amigos: ya no es recomendable una reunión física, pero puede haber otros modos de hablar y verse.

 

Mejor que antes

 

La persona resiliente es la que ante una dificultad dice: “Lo haré de otro modo y lo haré mejor que antes”.

 

Hay una forma de ejercitar la resiliencia que nos va enriquecer todavía más: vivirla en equipo. Seremos más fuertes y flexibles si ayudamos a otros a pensar nuevos modos de hacer. Así que la frase se transforma en: “Lo haremos mejor que antes”.

 

 

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Por Regino Navarro/LaFamilia.info - 18.11.2020

 

foto: freepik

 

Esta columna está conformada por frases de la encíclica Fratelli Tutti del papa Francisco. No pretenden ser una síntesis del pensamiento del Papa, sólo quieren ser una posible guía para hacer un mundo más humano.

 

1. Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana.

 

2. La altura espiritual de una vida humana está marcada por el amor.

 

3. Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Los otros son constitutivamente necesarios para la construcción de una vida plena.

 

4. Nuestra relación, si es sana y verdadera, nos abre a los otros que nos amplían y enriquecen.

 

5. Volvamos a promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así caminaremos juntos hacia un crecimiento genuino e integral.

 

6. Quien no vive la gratuidad fraterna, convierte su existencia en un comercio ansioso, está siempre midiendo lo que da y lo que recibe a cambio. 

 

7. Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, a decir «permiso», «perdón», «gracias». Pero de vez en cuando aparece el milagro de una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en media de tanta indiferencia

 

8. Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tienen apariencia de sociabilidad. No construyen verdaderamente un «nosotros. 

 

9. Al desaparecer el silencio y la escucha, convirtiendo todo en tecleos y mensajes rápidos y ansiosos, se pone en riesgo esta estructura básica de una sabia comunicación humana.

 

10. Nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar.

 

11. El amor auténtico, que ayuda a crecer, y las formas más nobles de la amistad, residen en corazones que se dejan contemplar.

 

12. ¡Armemos a nuestros hijos con las armas del diálogo! ¡Enseñémosles la buena batalla del encuentro!

 

Selección de Regino Navarro Ribera

 

 

ReL - 29.10.2020

 

foto: freepik/tirachardz

 

El popular psiquiatra y divulgador Enrique Rojas, catedrático con más de 3 millones de libros vendidos, publica ahora Todo lo que tienes que saber sobre la vida, un libro lleno de sabiduría práctica, que anima a tener ideas claras, fortalecer la voluntad, ser generoso, educar las pasiones y apoyarse en la fe. El libro está organizado en 12 capítulos y el último presenta estos 10 consejos.

 

Diez consejos para ser feliz

 

1. La felicidad consiste en ser capaz de cerrar las heridas del pasado

 

"La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Los psicólogos y los psiquiatras sabemos lo importante que es ayudar a nuestros pacientes a hacer la cirugía estética del pasado, cerrando heridas de forma definitiva y sabiendo encajarlas de forma adecuada en el organigrama de nuestra biografía".

 

Una persona que no puede cerrar esas heridas puede convertirse, advierte, en una persona "agria, amargada, resentida y echada a perder. En términos psiquiátricos, se convierte en neurótica por esa rampa deslizante y se va viendo invadida de conflictos no resueltos que, antes o después, asoman y la dañan y vuelven tóxica".

 

2. Aprender a tener una visión positiva de la vida

 

"Esto hay que aprenderlo, como casi todo", advierte. "La clave está en el esfuerzo psicológico, un trabajo de artesanía personal mediante el cual vamos siendo capaces de descubrir la dimensión más positiva de la realidad, ese segmento que se esconde en el fondo de los hechos y que tiene unas notas positivas que nos puede enseñar lecciones muy sabias".

 

Implica la resiliencia, "la capacidad para sacar fuerzas de una experiencia traumática y darle la vuelta y de ese modo ser capaz de ser inexpugnable, pétreo, inalterable, blindado... es todo arte, y significa adquirir una fortaleza extraordinaria para lograr la superación".

 

El nuevo libro de Enrique Rojas, del se extraen estos 10 consejos

 

3. Tener una voluntad de hierro

 

"Necesita ser educada desde los primeros años de la vida. Es una pieza clave en la psicología que, si es sólida, consigue que nuestros objetivos y metas lleguen a buen puerto. Toda educación empieza y termina por la voluntad. Tener una voluntad firme es uno de los más claros indicadores de madurez de la persona".

 

4. Tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza

 

Amor e inteligencia forman un bloque bien armado. Tener una afectividad sana implica mover bien los hilos de las relaciones con los demás, cargándolas de sentimientos verdaderos, auténticos, sin doblez, descubriendo que lo afectivo es lo efectivo. Y a la vez saber utilizar bien los instrumentos de la razón: la lógica, el análisis, la síntesis, el discernimiento. Ser capaces de respirar por estos dos pulmones a la vez".

 

5. Es necesario tener un proyecto de vida coherente y realista

 

El proyecto de vida, explica el psiquiatra, implica cuatro grandes temas: amor, trabajo, cultura y amistad. Debe ser coherente (con "el menor número de contradicciones posibles"). Debe ser realista, "ajustarse a los hechos de la vida personal y del entorno, aunque con ilusión". Hay que cuidar el amor, hay que estar en un trabajo "que agrade y que saque lo mejor de uno mismo", la cultura da libertad y criterio, y la amistad se construye con afinidad, donación, confidencia.

 

6. Poner los medios para hacer felices a otras personas

 

Al volcarnos en hacer felices a los demás olvidamos nuestros problemas y dificultades y eso es bueno. "¿Qué puedo hacer para dar unas gotas de felicidad a los que me rodean?" es una pregunta para hacernos con frecuencia. "Hay más alegría en dar que en recibir", dice el psiquiatra, citando una frase de San Pablo. También en psiquiatría y psicología, muchos pacientes mejoran en cuanto perseveran un tiempo en servir y ayudar a los demás.

 

7. Capacidad para apreciar las pequeñas alegrías de la vida cotidiana

 

"Se trata de saber parar el reloj y detener el tiempo que corre fugaz y apresarlo para, en esos momentos, saborear el instante, sencillo pero muy positivo. Hay una felicidad grande que se refiere a la exploración de cómo va nuestra vida en sus conjunto, y otra felicidad pequeña, que aspira solo a saber disfrutar de lo menudo, de lo cotidiano, desde un paisaje bonito a una excursión por la montaña a la lectura de un libro que nos tiene absorbidos, pasando por una comida o una cena agradables..."

 

8. Saber valorar las cosas que uno tiene y las que uno ha conseguido

 

"Lo importante no es haber conseguido ciertas metas -que lo es- sino reconocerlo, apreciarlo, evaluarlo, reconocer que detrás de ellos ha habido lucha, esfuerzo, volver a empezar", advierte Enrique Rojas. Es bueno poder ver cómo se ha ido desarrollando nuestra vida, con sus frutos, "sus avatares y las mil y una peripecias" que nos han sucedido.

 

9. Darle a las cosas que nos pasan la importancia que de verdad tienen

 

Con equilibrio de razón y emoción podemos juzgar en su justa medida lo que nos afecta, y quitar importancia a muchas cosas que nos llevan a la tristeza y melancolía. Hay que saber mirar con perspectiva, poniendo distancia. Para eso, es decisivo saber hacia donde queremos ir. El fracaso es a menudo necesario para el desarrollo y la maduración de la personalidad. Con esa perspectiva, no nos derrumbamos en los momentos malos, sino que nos crecemos ante la adversidad. Sobre esto, Rojas recomienda el libro de Ricardo Yepes Stork "Fundamentos de antropología" (Eunsa, Pamplona, 1996).

 

10. No equivocarse en las expectativas: frenar ambiciones excesivas

 

La existencia humana siempre tendrá límites y barreras y, como dice el refrán, "no hay que pedirle peras al olmo". "La felicidad absoluta no existe, es una utopía", al menos en este mundo. Pero se puede aspirar a una felicidad razonable, desde la moderación. Al final consiste en "descubrir quién quiero ser, hacia dónde quiero dirigirme, y luego aceptar con serenidad las adversidad y las cosas que al final no salieron bien".

 

El libro, de unas 240 páginas, aborda varios temas como el amor y el enamoramiento, la madurez sentimental, cómo tener una personalidad madura y equilibrada, la educación sexual y la pornografía (en todas las edades), algunas ideas para vivir bien en pareja, por qué los hombres son emocionalmente más inmaduros que las mujeres, como elegir bien un cónyuge, cómo ganar en fuerza de voluntad y cómo afrontar las adversidades de la vida.

 

*Publicado originalmente por ReL

 

 

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