Por Alberto Delgado / Blogs LaFamilia.info - 02.06.2020

 

Foto: freepik

 

A mis amigos...

 

Qué importancia y cuánta significación tienen las cosas pequeñas. Una cosa insignificante e invisible en apariencia, y cuya existencia sólo puede comprobarse por los funestos daños que causa, tiene a miles de millones de personas en todo el mundo, aterrorizadas, buscando refugio en el aislamiento y empleando todos los medios, sin escatimar gastos ni esfuerzos, para encontrar protección y remedio.

 

Las restricciones que esa pequeña cosa nos ha impuesto no tienen antecedentes y son de tal repercusión, que han trastornado la vida entera: las actividades laborales, el ejercicio profesional, el sistema educativo, la producción industrial, la provisión de alimentos y de artículos esenciales, las relaciones de familia, la vida social, los deportes, el descanso… nada ha escapado a este terrible mal.

 

Ante estos hechos lamentables me he detenido a pensar en mis debilidades y en mi fragilidad, que contrastan con la suficiencia que a veces aflora en mi interior y me lleva a la tentación de confiar en mis fuerzas y en mi valentía.

 

Quiero entonces hacer el propósito firme de analizar las cosas que llamamos pequeñas, y descubrir en cada una de ellas el valor y la importancia que tienen, el tesoro escondido que encierran, las posibilidades que me ofrecen para crecer en virtudes y valores y para ponerlas, igual que en las grandes construcciones, como los cimientos en que se apoya todo el edificio de mi existencia, mi vida futura y hasta mi felicidad eterna.

 

Alberto Delgado C.

 

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