Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 18.02.2021

 

 

Hoy por hoy, frente a la pandemia del coronavirus, el gran reto que enfrentan padres de familia, educadores, niños y jóvenes es el del “regreso a clases.” 

 

Es un regreso a clases completamente diferente al que se ha vivido anteriormente. Cuando pensamos que hay 43.356 sedes educativas oficiales según datos del Ministerio, además de las privadas, comprendemos la magnitud del desafío que enfrenta el sistema educativo: capacitación en la virtualidad de los docentes, dotación de equipos y conectividad de los estudiantes son los más relevantes. Otro punto que hay que tener en cuenta: la brecha que esta situación está abriendo en el sistema de aprendizaje, en el ámbito emocional y en el social de los niños y jóvenes.  

 

Hablaré a los padres de familia del reto que deben asumir: ¡mandar o no sus hijos al colegio! El de los educadores es si se sienten listos para asistir de manera presencial al aula. Este reto genera indudablemente un sentimiento que es difícil de ocultar: “miedo.”

 

A continuación, reproduzco apartes del último escrito de Regino Navarro para lafamilia.info:  

 

“…¿De dónde surge el miedo, por qué aparece?…las noticias de los medios suelen ser catastróficas, los récords diarios de infectados y muertos, dejan de ser la tabla de clasificación de la Liga española y se convierte en la advertencia de un peligro cada vez más cercano. Se convierte en “el tema” de conversación con familiares y amigos. 

 

Ante todo esto, conviene reformular los pensamientos catastróficos, negativos y pesimistas para convertirlos en ideas más reales, con datos y cifras, con hechos. Es decir, racionalizar las sensaciones que se puedan tener. Los pensamientos se expresan en buena medida a través del lenguaje. Ojalá se hable poco del COVID, y cuando se haga que sea en términos alentadores. El manejo de la conducta también es importante. Se trata de seguir haciendo lo que hemos previsto hacer cuando nos sentimos bien, o lo que se concretó en un proceso de ayuda...”

 

Estamos en tiempos de retos en todos los campos. En estos tiempos es cuando realmente se pone a prueba la valía del ser humano. ¿Cuándo un médico demuestra y pone a prueba su experticia? cuando está frente al reto de un paciente complicado. ¡Y hoy estamos frente a situaciones complicadas, nunca vistas! Ninguno puede decir, ya lo experimenté, ya lo viví… Todos, sin excepción, ¡estamos viviendo situaciones excepcionales! Y para afrontarlas prudentemente tenemos que tomar decisiones excepcionales también. 

 

Todo esto pasará y de cómo lo vivamos nos sentiremos orgullosos en el momento que recordemos el REGRESO A CLASES de 2021.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 11.02.2021

 

 

El 14 de febrero se celebra el Día de los Enamorados en muchos lugares del planeta. Ese mismo día conmemoramos la fiesta de San Valentín cuya historia originó esta fiesta.

 

La historia de San Valentín se remonta al siglo III en Roma, donde un sacerdote llamado Valentín se opuso a la orden del Emperador Claudio II quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes considerando que los solteros sin familia, eran mejores soldados por no tener vínculos sentimentales. Valentín opuesto al decreto, comenzó en secreto, a casar los jóvenes enamorados. Al enterarse el Emperador sentenció a muerte a Valentín el 14 de febrero del año 270. 

 

En este día se envían tarjetas y mensajes de amor, todos ellos con el símbolo del amor: un corazón.

 

Siempre me ha intrigado conocer por qué el corazón es el símbolo del amor y no el cerebro como lo dicen investigaciones científicas.  

 

Qué dice la ciencia

 

Según la ciencia el juego del amor es un proceso neurológico que se produce en el cerebro e implica diferentes partes de éste. La Doctora Helen Fisher establece que, al producirse el enamoramiento, el cerebro segrega hormonas, dopamina, serotonina, oxitocina, adrenalina, las cuales las llama “hormonas del amor.”  Los centros del cerebro se inundan de ellas, lo que es similar al de una droga. 

 

¿Por otro lado, uno se pregunta y entonces por qué el símbolo del amor es un corazón y no un cerebro?

 

Por qué un corazón

 

Miremos hacia atrás en la antigua Grecia. Ellos creían que el corazón era la sede de todo, de la misma manera que ahora concebimos a nuestro cerebro como la sede de todo lo que nos rodea. Aristóteles enseñó que el corazón controla la razón, nuestra emoción e inclusive nuestros pensamientos. Ya Platón decía que es el regulador de las pasiones. Los intentos de racionalizar el vinculo entre corazón y sentimientos vienen de los tiempos de Platón y Aristóteles. El corazón nos delata nuestro estado emocional, miedo, felicidad, tristeza, ahí esta el corazón presente. Se acelera ante una mirada enamorada, palpita desbocado ante un susto… parece detenerse ante una impresión causando falta de aire…El corazón lleva el ritmo de nuestros sentimientos y emociones, no solo la alegría, sino también, tristeza, rabia, excitación, preocupación… Es por eso por lo que el ritmo de nuestra vida es el ritmo del corazón. 

 

Evidencia clínica señala que muchas enfermedades cardiovasculares son desencadenadas por el estrés físico. La pérdida de un ser querido, una fuerte discusión puede rompernos literalmente el corazón, lo llama la ciencia: “Síndrome del corazón roto.” 

 

En el Antiguo Testamento: “Dios no mira las apariencias sino el corazón.” (1 Sam 6:7)

Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos.” (Proverbios 17:22)

En el Nuevo Testamento: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8)

“Y habiendo orado dijeron: Tú, Señor que conoces el corazón de todos, muéstranos a cuál de estos has escogido.”  (Hechos 1:24)

 

¿Entonces a quién escucho?

 

¿A mi mente o a mi corazón? Escucha a ambos. Tanto uno como el otro tiene algo que decirte.  No te sirve dar la espalda a tu mente, tampoco no atender al corazón. Lo que reside en el corazón es esa disposición inicial a buscar el bien con la propia acción. El corazón es el que mueve la voluntad, esa fuerza para actuar. Amar es una decision.

 

Pascal dice que “el corazón tiene razones que la razón no conoce.” 

 

Nos damos cuenta de la importancia de armonizar la razón con el corazón para tomar buenas decisiones: Razón mas corazón buena elección. 

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 13.08.2020

 

 

Mi  primer hijo nació el mismo día del cumpleaños de mi mamá Laurina, el 12 de mayo. Mi mamá lo consideró su mejor regalo y todos me felicitaban con gran alegría y alborozo hasta que llegó la abuela Lina y me dijo: “Perdiste tu  tranquilidad para toda tu vida”. ¡Quedé atónita!

 

¿Cómo es que la abuela me felicita de esa manera? No podía entenderlo. La abuela Lina era muy positiva y de apuntes muy sabios, por lo cual no salía de mi estupor. Ella pertenece a una generación de mujeres de un talento y sabiduría natural que criaban a sus hijos con gran maestría. 

 

¿Qué querría ella decirme con esas palabras? Conociéndola bien era indudable que su mensaje no sería que perdería esa alegría y el gozo de ser mamá! Al pensar en ello traduzco y entiendo su mensaje como la apertura a una nueva realidad que nos hace entregarnos a un reto que siendo el más natural no deja de ser a la vez el más difícil. Es enfrentarse al temor de no saber si se están haciendo las cosas bien, que no llore, que no se lastime, que no se enferme, más adelante que no le deje la novia, en pocas palabras que no sufra nunca, que sea feliz! 

 

¿Qué significa perder la tranquilidad?

 

Perder la tranquilidad es levantarse varias horas en la noche a amantar al bebé y/o darle el biberón, situación difícil de explicar: la contradicción de perder el sueño, sentir cansancio convertida en una gran satisfacción que se experimenta, y que viene a ser como un bálsamo que invade el ser de una pletórica alegría. 

 

Perder la tranquilidad se traduce en esa pérdida de la paciencia por tener que enseñarle a sentarse bien, no hablar con la boca llena, a decir "por favor", "gracias", todos los días, repitiéndolo varias veces al día creyendo que nunca lo va a aprender hasta que un día una amiga nos dice: “Cómo es tu hijo de educado, ¡es un príncipe!”. Se llena de orgullo ese corazón de mamá y la respuesta es una amplia sonrisa. Se siente haber ganado una medalla olímpica. 

 

Perder la tranquilidad es siempre querer hacer lo mejor, darles el consejo oportuno, pero sin ir más allá de invadir su autonomía. Es además exigirse para darles un buen ejemplo, lo cual redunda en mejorar como persona. 

 

Perder esa tranquilidad se experimenta cuando se tiene que ser maestra, amiga, enfermera, policía, chofer, diseñadora, cocinera, payaso, bombero… Al tiempo que ejercemos esas “profesiones,” vemos como crecemos en creatividad, versatilidad…

 

No hay mejores maestros que los hijos, nos enseñan y nos hacen ver que no hay imposibles cuando por ellos sacamos lo mejor de nosotras. Con ellos aumentamos la capacidad de servicio a los demás dejando de pensar en nosotras mismas. 

 

Perder la tranquilidad es saber que ya es independiente, que llegó el día en que ya no me necesita como antes  pero a sabiendas que desde esa independencia el corazón sabe que me ama, aunque no me necesite: “Nunca experimenté tanto amor a mi madre que cuando estaba criando mis propios hijos.” 

 

El mayor desafío de perder la tranquilidad lo viven hoy en cuarentena las mamás trabajadoras, con hijos pequeños y marido en casa. Es un reto que ninguna de nosotras había tenido antes y que les obligará poner a prueba todo lo aquí escrito. 

 

Son maestros de oración porque por ellos elevamos plegarias diarias a Dios y la Virgen, las que se intensifican cuando están enfermos o en dificultades, es cuando más rezamos. 

 

Esa pérdida de la tranquilidad se convierte en plenitud que hace a las mamás unos seres generosos, alegres, comprometidos, afortunados, serviciales, devotos, creativos, laboriosos… es un profundo sentimiento indescriptible de amor. “Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” nos recuerda San Josemaría Escrivá. 

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 15.09.2020

 

 

Farid Diek es un joven mejicano, emprendedor Social, Co-fundador de Ecü, conferencista, músico y escritor. Lo que lo hace más reconocido es su empresa Ecü que nace a partir de una problemática social, creando un calzado con suela de llanta reciclada para así darle una solución alterna al problema del desecho de llantas. La empresa tiene como propósito lograr un modelo de negocios que inspire a los jóvenes a sumarse a las diferentes problemáticas que existen en el país y se resuelvan a poner en práctica el emprendimiento social. Quiere además, eliminar el problema de las llantas y concientizar a la población de la vida minimalista. 

 

A este reconocido joven empresario de 27 años, le gusta compartir lo que le ha ayudado a ser exitoso a su corta edad. Participó hace poco en el Simposio Internacional virtual Matrimonio y Familia con una interesante conferencia que tituló: Tres ejercicios prácticos para enfrentar la adversidad.

 

Aquí les cuento cuáles son sus sugerencias, que no es más que un consejo práctico de cambiar el chip mental para asumir la vida, desde otra perspectiva. 

 

Primer ejercicio

 

Este ejercicio invita a apreciar la vida recordando diariamente que nos vamos a morir. Parece una paradoja. Reflexionar sobre esta temporalidad puede ser horrible o muy bello. ¿Por qué muy bello? Esa es la pregunta que nos intriga. Así lo explica: la escasez de un objeto hace que aumente su valor. La muerte sirve para recordar que la vida es finita, la muerte representa la escasez de la vida. La vida adquiere un gran valor que hay que apreciar, aprovechando el tiempo, disfrutando los momentos y a los seres queridos. Esto determina lo que haces, dices y piensas. Discernir entre lo que es importante y no lo es. Te ayuda a canalizar tus deseos hacia lo trascendente, para no dejar las cosas para después, para dejar a un lado los miedos e ir por lo significativo. 

 

Para ilustrar este concepto, cuenta la anécdota de un general estoico después de ganar una batalla. Entra entre vítores y alabanzas propios del triunfo, tenía detrás suyo a un esclavo con una única responsabilidad, recordarle que esa gloria era efímera , él le repetía: “memento morti”. De esta manera, el general podía mantener el control de sí mismo, con los pies en la tierra. 

 

Segundo ejercicio

 

Este ejercicio trata de que introduzcas en tu vida dosis sutiles de “disconfort“ como ducharse con agua fría, dormir en el piso, ayunar, decir no a situaciones placenteras que son pequeñas renuncias en situaciones ordinarias de cada día. Estos actos que él llama de “disconfort” te preparan para enfrentar la adversidad. Al vivir esto voluntariamente te hace más agradecido con lo que tienes además de robustecer la voluntad...

 

Salir de la comodidad vuelve a la persona más resiliente y la entrena para ser la persona que quiere ser, la hace ser más agradecida con lo que se tiene y la prepara para cuando las cosas se ponen duras y difíciles. Lo compara con los soldados que en tiempo de paz, ejercitan tareas sin el enemigo visible. Se cansan con ejercicios aparentemente innecesarios, ¿para qué?  Para estar preparados cuando todo sea inevitable. Y también menciona a los atletas. “Si deseas que un hombre no caiga ante una crisis, entrénalo antes de que la crisis llegue”.  

 

Tercer ejercicio

 

Consiste en aprender a aceptar lo que sucede en la vida, aún las partes oscuras. La vida no tiene la obligación de ser como tú deseas. Lo mismo sucede con las personas. No se trata de aceptarlo de forma pasiva, se trata de estar dispuesto a darle una oportunidad a lo que sigue. Hay que dar lo mejor de sí siempre y que pase lo que tenga que pasar. Epítecto decía: No busques que todo suceda como tu deseas, mejor desea que todo ocurra tal como ocurre y te irá bien. 

 

El resentimiento ocurre cuando tenemos cierta expectativa de algo y no termina sucediendo en realidad . “Sufrimos más en la imaginación que por la realidad”.

 

A ver si logramos poner en práctica estos ejercicios que Farid nos sugiere para salir adelante después de estos tiempos difíciles que estamos viviendo.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 17.07.2020

 

Foto: freepik

 

Aceptar es valorar lo que hay, lo que tienes.

 

Aceptar proviene del corazón, viendo un mensaje en cada situación.

 

Aceptar es entender que lo que me está ocurriendo es lo mejor que me puede pasar.

 

Aceptar no es conformarse y resignarse porque es lo que hay.

 

Aceptar no es añorar, recordar, llorar, comparar…

 

Aceptar es saber que sólo existen dos días en todo el año en que no puedo hacer nada. Uno es ayer y otro es mañana porque no se si lo tendré. Vivamos el presente, el hoy, como decía mi hermano Carlos: “La vida es YA!  Y pon fe y esperanza en lo viene. 

 

Encontremos la raíz a todas estas expresiones.

 

Elegir… Aceptar…

 

A menudo se considera que el único ejercicio auténtico de la libertad consiste en elegir entre diferentes posibilidades, la que más nos conviene:  “elegir el lugar de vacaciones, la profesión, el nombre de nuestros hijos. …Soñamos con la vida como si ésta fuese un inmenso supermercado en el que cada estante despliega un amplio surtido de posibilidades del que poder tomar, a placer y sin coacción, lo que nos gusta y dejar lo demás…” Es cierto que esa facultad de elegir entre distintas posibilidades es un hecho cierto y bueno. 

 

Otra cara de la moneda 

 

Hay otra dimensión de la libertad que tenemos que conocer, otro modo de ejercer la libertad y es “aceptar lo que no hemos elegido.” 

 

¿Y esto cómo es?

 

Es en los casos cuando se nos pide “elegir” lo que nunca hemos querido e incluso lo que nunca hubiéramos querido a ningún precio, una enfermedad por ejemplo.  Hay que entrenarse en la vida a la “gustosa aceptación” de muchísimas cosas que parecen ir en contra de mi libertad e integridad.  Aceptar nuestras limitaciones, fragilidad, impotencia ante una situación que la vida nos  impone. En este momento en la situación que estamos viviendo cuesta mucho acoger y aceptar la perdida de la salud, el trabajo, un ser querido, perder el negocio, la autonomía…

 

¿Cuál es la respuesta?

 

¡Ojo! Es en estas circunstancias cuando nos atrapa la queja, la insatisfacción y una actitud egocentrista que no nos deja ver más allá. Es entonces cuando perdemos la paz. 

 

Por el contrario debemos hacer brotar sentimientos de gratitud por lo vivido, por lo que tengo aunque sea poco,  y renovar la esperanza por lo que vamos a conseguir.

 

La aceptación de esta realidad es entender que lo que está ocurriendo es lo mejor que puede pasar.  Aceptar no es aguantar, es una actitud activa que prueba nuestra valía como personas y dependiendo de nuestra respuesta, creceremos y nos fortaleceremos como personas, como familia, como país. 

“Todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios.” Romanos 8:28-34

 

Conclusión

 

El auténtico mal es el miedo que nos sobrecoge y esto es la expresión de la incapacidad de abandonarnos en Dios con confianza.  Es por eso que además de la aceptación tenemos que vivir las virtudes de la fe y de la esperanza, abandonándonos en Dios con fe ciega. La luz vendrá más tarde: “Lo que yo hago, tú ahora no lo entiendes, lo entenderás después”, le dice Jesús a Pedro. Juan 13:7

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

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