Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 11.09.2017

 

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Escribí la semana pasada (ver aquí) sobre el libro “Todo está en tu cabeza” escrito por la Doctora Suzanne Sullivan quien estuvo en Cartagena en el pasado Hay Festival. Hoy amplío sus planteamientos. 

 

Ella asegura que “uno de cada tres pacientes tiene una enfermedad imaginaria”. Parece imposible pensar que personas que sienten un dolor real, que llegan a paralizarse o en otros casos a sufrir convulsiones reales padezcan una enfermedad “imaginaria”.

 

“No tiene usted úlcera ni tampoco colitis”. Sin embargo no es fácil distinguir de manera concluyente entre un dolor que se origina y uno que existe en el estómago. Este tipo de enfermedades “imaginarias” tienen una profunda relación con el trastorno sicosomático e incluso han recibido un nombre propio: trastorno de conversión. Es la conversión de la angustia en parálisis, convulsiones, dolor agudo, etc…

 

A la pregunta de cuáles podrían ser las causas de este tipo de trastorno, contestó:

 

“Hay cientos de causas, pero en muchos de los casos más extremos -tipo epiléptico y parálisis- el origen son los abusos sexuales o físicos, pérdidas traumáticas... Los casos más leves se deben al estrés general de la vida, problemas financieros, con la pareja, con los hijos…

 

¿Y cuáles son los síntomas? Ella nos dice: “Los más comunes son el dolor de cabeza, de estómago, de espalda y la fatiga… En los niños, el dolor de estómago está ligado al acoso escolar y problemas familiares…”

 

De acuerdo con la Doctora Sullivan un primer paso para lograr la recuperación sería que el paciente tuviera al menos en cuenta que “su dolencia puede tener una causa psicológica y que acceda ver un psiquiatra”.

 

Aquí unos apartes adicionales de su entrevista:

 

La mente humana es sorprendente.        

                             

Sí, y he comprendido algo esencial: deberíamos juzgar menos a los demás y a nosotros mismos. Los pacientes que sufren enfermedades psicosomáticas se sienten culpables, pero la realidad es que no pueden controlar los síntomas, nunca se hace expresamente.

 

¿Cómo reaccionan los casos más graves al tratamiento psicológico?        

                                                             

Depende de lo rápido que se haga el diagnóstico, pero personas con parálisis son capaces de volver a caminar con normalidad y en muchos casos, no es gracias a un tratamiento psicológico, sino a un fisioterapeuta.

 

¿Cómo protegernos de nuestra mente?        

                   

Siendo resilientes y aceptando la ambigüedad.

 

¿Qué ha averiguado?        

                                                   

Que el poder de la mente sobre el cuerpo es ilimitado: podemos imaginar cualquier tipo de síntoma médico y producirlo, y que es muy grave subestimarlo.

 

Si nuestra mente puede enfermarnos, ¿también puede curarnos?          

                                                                   

No, pero sí influir en la enfermedad. Hay una interacción muy clara entre mente y cuerpo”.

 

Ella tiene claro que hay que proteger la mente y una de las recomendaciones es la resiliencia que es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. Y otra manera de proteger la mente es aceptando la ambigüedad que es aprender a asimilar esos momentos difíciles y confusos que se nos pueden presentar.

 

Ya Santa Teresa De Ávila (1515-1582) nos decía que “la imaginación es la loca de casa” y sugería mantenerla aislada en el cuarto de San Alejo para que no hiciera estragos. Y al respecto Salvador Canals en su libro “Ascética Meditada” hace referencia a la imaginación como el origen de demasiados males considerándola una tirana. El la describe así: “La imaginación es una loca –la loca de la casa, la llamaba Santa Teresa, con su habitual buen humor–, y, sin embargo, ¡cuántas veces la elegimos, más o menos conscientemente, para consejera de los problemas más delicados de nuestra alma!

 

…Te decía que la tiranía de la imaginación es grande. Tan grande, que altera las ideas, que falsea las situaciones de la vida, que deforma a las personas...”                

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

Por Prince Martínez / Blogs LaFamilia.info - 02.09.2017

 

Foto: Freepik 

 

"Todo está en tu cabeza" es el título del libro escrito por la neuróloga Suzanne O´Sullivan, quien estuvo invitada al Hay Festival en Cartagena en enero este año 2017.

 

La Doctora Sullivan asegura que “uno de cada tres pacientes tiene una enfermedad imaginaria”. En su libro expresa que le gusta la parte detectivesca de su profesión y resolver los misterios de cómo el sistema nervioso transmite sus mensajes, le gusta también averiguar los errores posibles cuando una parte del cerebro se daña.

 

Las consideraciones que ella hace están basadas en las respuestas del cuerpo a las múltiples reacciones ante las emociones: el corazón palpita con fuerza ante la presencia de un peligro inminente o cuando ve a la persona que se ama secretamente, la sudoración en la mente ante el nerviosismo que provoca tener que hablar en público, las lágrimas que brotan como respuestas fisiológica a un sentimiento, se llora cuando se está triste pero la felicidad puede provocar el mismo efecto. El sonrojo y más, son emociones variadas que en un momento dado somos incapaces de controlar. 

 

¿Pero qué sucede si este tipo de respuesta física normal deja de funcionar bien? Al fin y al cabo, todas las funciones de nuestro cuerpo que nos permiten vivir pueden fallar. 

 

Nuestras emociones pueden provocar una incapacidad grave sin que exista ninguna enfermedad física que la explique. El hecho mismo de presentar síntomas físicos oculta el malestar de raíz y es cuando los afectados buscan una enfermedad médica que explique su sufrimiento. 

 

Así explica esto en su libro:

 

“Desde aquellos primeros tiempos he conocido a personas cuya tristeza era tan sobrecogedora que no podían tolerar sentirla y, en lugar de hacerlo, desarrollaban incapacidades físicas. Contra toda lógica, sus subconscientes escogían dejarlas paralizadas por convulsiones o confinadas a una silla de rueda antes que experimentar la angustia que las invadía por dentro…

 

He compartido la lucha de mis pacientes por aceptar el poder de la mente sobre su cuerpo”. Es de subrayar que al examinar estos pacientes todos los resultados eran normales. 

 

¿Se puede vivir una vida feliz con una enfermedad imaginaria? He aquí la respuesta en una de sus entrevistas:

 

“Desde luego. Cualquier persona, hasta cierto punto, puede tener una enfermedad imaginaria, la clave está en saber reconocerla. Si me despierto y tengo palpitaciones y mareo puedo intentar leer mi cuerpo, detectar qué me está perturbando. Entonces, es completamente manejable. Por eso es importante poner nuestra consciencia en esto, ver si hay una tendencia, si es una señal de advertencia temprana, de que algo no va bien.

 

Si tengo un dolor en el pie y decido no preocuparme, tal vez se me pase, pero si decido preocuparme constantemente por ello puede convertirse en un dolor más obvio, en una debilidad. En muchas personas, la enfermedad psicosomática es un grito de ayuda. Para otros, una manera disfuncional de lidiar con lo que su cuerpo hace…

 

…Creo que el problema radica en cómo nos formamos los médicos como especialistas. El neurólogo, el reumatólogo... todos se entrenan para diagnosticar enfermedades de su área y a descartar lo que no forma parte de ella, pero esto está cambiando…

 

…El médico que está entrenado para detectar a este tipo de pacientes no los ve. Porque los psiquiatras no ven a los pacientes a los que les duele algo físico.”

 

Ella concluye que si se toma a cien personas sanas y se les somete a la misma lesión, se obtendrán cien respuestas distintas. Por eso ella considera que la medicina es un arte.

 

Cada día nos convencemos más de la importancia de conocernos en todos los ámbitos, nuestras debilidades y fortalezas para poder construir nuestro carácter, controlar nuestras emociones y saber de que somos capaces. Así lograremos una personalidad madura para vivir feliz y hacer felices a los demás. 

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

Blogs LaFamilia.info - 21.11.2016

 

20162111blogpmFoto: Freepik 

 

Esta semana al tomar un taxi, me llamó poderosamente la atención la actitud del taxista. Se veía contento, desprevenido, sencillo al hablar. Un rosario colgado del espejo retrovisor y la imagen de la Divina Misericordia pegada encima. Entablamos una conversación. Me contó que era de San Bernardo del Viento y que había comenzado a trabajar desde los 14 años sin interrupción. No había conocido a su papá, lo había criado su abuelo. Él recuerda ese abuelo como la persona que le había enseñado lo suficiente para ser un hombre de bien en la vida y haber logrado todo lo que él tenía, un trabajo digno, un hogar estable y una familia querida.

 

El abuelo murió cuando él tenía 12 años y a los catorce decidió dejar el pueblo y radicarse en Cartagena. -¿Por qué te viniste? Le pregunté. -Porque tenía claro que en el pueblo no podría realizar lo que tenía en mente- dijo él. Desde entonces se había dedicado a trabajar con disciplina. Al entrar en Bocagrande recordó haber trabajado en un supermercado como empacador. Con orgullo me dijo que tenía cuarenta años de casado, siempre fiel a su mujer, seis hijos y trece nietos. Todas las mañanas, apenas se levantaba ponía su día en las manos de Dios porque “El es el conductor de mi vida.” No había la menor duda, a sus 64 años, sentía la plenitud del deber cumplido.

 

Fue una carrera de veinte minutos, durante los cuales recibí una lección de vida: amor, trabajo, esfuerzo, fidelidad, piedad, disciplina, sacrificio, identidad, generosidad, responsabilidad, orden, perseverancia, respeto, confianza. Valores que habían construido una vida plena.

Tres reflexiones


A raíz de esto me he hecho unas reflexiones que hoy les comparto. Una, la importancia de esos primeros años de vida y la influencia que ejerce la enseñanza y el ejemplo que puede marcar la vida de una persona.

 

La segunda reflexión es saber estar en la realidad de lo que nos toca vivir. Ajustar la vida y la conducta a cultivar, a través de la propia realidad, los valores permanente que enriquecen nuestra personalidad y nos posibilitan ser la persona que podemos llegar a ser para lograr la plenitud y felicidad propia y de los demás, con nuestra existencia. Hay que tener claridad quiénes somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos.

 

La tercera es que la vida es una aventura maravillosa que Dios nos regala y cada cual la construye a su manera. La vida fluye y cuando queremos darnos cuenta nos hemos convertido en personas maduras que llaman, de manera elegante en muchos países, “senior citizen”, lo que equivale aquí a “la tercera edad.”

 

Crisis de Valores

 

En la actualidad se habla de una crisis de valores, me atrevería a decir que más que una crisis de valores, de acuerdo con Francisco Ugarte en su libro En Busca de la realidad: “Es el hombre actual el que está en crisis, porque no puede responder, con su inteligencia o con su voluntad, a los interrogantes fundamentales que le plantea la existencia: ¿a dónde voy?, ¿qué quiero?, ¿cuál es el sentido de mi vida? Y al haber perdido el rumbo, al no tener a la vista el fin de su existencia, es lógico que los valores - que son medios para llegar al fin - se desdibujen. En consecuencia, se puede decir que hay crisis de valores porque el hombre está en crisis”.

 

Tú, joven universitario o ya profesional que comienzas tu vida, Tú, padre y madre de familia, que están construyendo un hogar, Tú, que estás viviendo la etapa de “senior citizen”, pregúntate cómo quieres vivir esa única vida que es un regalo. Está en tus manos y en las de más nadie, amar, luchar, esforzarte, trabajar bien, ayudar a los demás, en fin, llenarla de valores para alcanzar la plenitud.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

Blogs LaFamilia.info - 28.08.2017

 

Foto: Freepik 

 

Al abrir el buscador y colocar ¿Cuánto dura el amor? Quedé sorprendida que con este título hay cientos de artículos, estudios e investigaciones científicas que avalan “la duración del amor".

 

La principal responsable de todo lo que nos pasa cuando estamos enamorados es la dopamina, un neurotransmisor que en el estado de enamoramiento, aumenta y produce síntomas placenteros, excitantes y que tiene el poder de alejarnos de la realidad.  También se disparan otros, la noradrenalina y la serotonina. Con este coctel explosivo ya no podemos evitar estar enamorados. 

 

El problema está en que no se mantienen esos niveles iniciales de forma permanente. De acuerdo con los diferentes estudios varía su permanencia. Unos científicos dicen que un año, otros que dos y los estudios más generosos dicen que hasta cuatro que es el máximo al que la ciencia atribuye “la duración del amor” porque bajan los niveles. 

 

¿Existe el amor eterno?

 

Entonces,  ¿qué se puede decir? Enseguida nos salta a la mente la respuesta: ¡El amor eterno no existe!

 

Pues les cuento que sí existe el amor eterno. Junto con esos neurotransmisores hay otro ingrediente que es la oxitocina que es la hormona de la ternura y esa si es de larga duración así como la leche de larga vida. 

 

La oxitocina es la hormona del amor de padres e hijos pero también es la que acompaña el amor conyugal. “Se juran amor eterno pero las hormonas cuentan otra historia.” Mientras unos científicos le dan total credibilidad a que al terminarse la producción de ese coctel inicial no hay manera de que se restablezca ese encanto inicial la psicóloga colombiana Lucía Rojas, considera que el amor no es exclusivamente una cuestión química. Sin duda su duración depende de una serie de factores biológicos, pero también psicológicos e inclusive externos. 

 

Enamoramiento y amor

 

Hay que tener claro que no es lo mismo el enamoramiento que el amor.  Hay que trabajar para el amor. Y muy claro lo tenemos que tener : “El Amor es una decisión de la voluntad”.

 

Yo decido amar esa persona y hago todo lo que esté a mi alcance para aumentar ese amor día a día. Está comprobado que el esfuerzo que pongamos en esto, aumenta los niveles de oxitocina. El esfuerzo se puede interpretar tanto en cantidad como en calidad, entendido como hacer cosas que no nos agradan tanto pero que le gustan a la otra persona o aumentar la frecuencia de determinadas actividades que puedan ser positivas para los dos. Apostar por la novedad también ayuda porque está demostrado que las sorpresas aumentan los niveles de dopamina, lo que contribuye a mantener vivo el éxtasis romántico.

 

Diferencias importantes

 

Nos dice Álvaro Sierra en su libro “Pero si nos queríamos tanto”: Amar al otro en cuanto otro, es constatar que es diferente por múltiples razones:

 

1. No está parado en el mismo sitio que yo, por tanto no ve lo mismo que yo estoy viendo.

 

2. No ha vivido lo que yo he vivido. Por tanto su realidad se ha nutrido y se ha estructurado con otra savia, de modo que es muy diversa su contextura, solo diversa, no peor o mejor. 

 

3. Su sensibilidad depende mucho de las experiencias vividas…

 

4. Que hombres y mujeres tengan su organismo regulado por factores hormonales diferentes ya es razón suficiente para esperar diferencias significativas en la forma de ser, sentir, actuar y relacionarse con el entorno. Un cerebro configurado bajo el influjo de la testosterona (hormona masculina) siente , piensa, sueña y recrea el mundo de forma diferente a como lo hacen aquellos influidos por estrógenos(hormona femenina). 

 

El matrimonio es una gran aventura en que nos decidimos juntos a aprender a amar.

 

Hoy en el banco me tocó al lado un señor llamado José Durán y me dijo con orgullo y nostalgia: “Vivimos 59 años, dos meses y 12 días de amor y súmele los 4 de noviazgo. Después de eso se murió y todavía me hace falta.” Y del otro lado quien estaba oyendo, Guillermo Ahumada, me dijo: “Y yo llevo 56 años y aquí estamos amándonos todavía.” 

 

¡El amor eterno si existe!

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

Blogs LaFamilia.info - 07-11.2016

 

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Le pareció genial llevar su hijo de tres años al circo que había llegado a la ciudad. Iba a ver payasos, animales, acróbatas… ¡Todo un plan! Al presentarse los payasos, uno de ellos le pegó, literalmente “le clavó” un hachazo, a su compañero en la cabeza. Esto estuvo acompañado de un sonido estruendoso y los gritos del payaso agredido. El niño comenzó a llorar aterrado al presenciar la escena. Hubo que salir aprisa del circo y calmar al pobre niño. De ahí en adelante hubo que realizar un trabajo  para desmontar el miedo a los payasos. Esto me pasó a mi con mi hijo mayor.

 

¿Qué es el miedo?

 

Es una reacción fisiológica que se experimenta para eludir situaciones de peligro inmediato o potencial. “Es una emoción que nos acompaña de por vida y, en contra de lo que pueda parecer, hay que darle las gracias. Junto al resto de emociones primarias y universales como el asco, la sorpresa, la tristeza, la ira y la alegría, tiene una importantísima función adaptativa. Gracias al miedo, el cerebro puede enviar señales a nuestro cuerpo que se coordinan para responder ante una alerta y permitirnos, así, dar una respuesta eficaz para poder seguir viviendo. En definitiva, el miedo nos protege.”

 

La ansiedad es diferente: es un temor que se dispara sin una causa concreta que no sabe el propio afectado descubrir.

 

Cuando se tiene miedo        

 

Encontré en guiainfantil.com información sobre este tema que es de gran ayuda para los papás. Los miedos son habituales en la infancia. En el primer año por ruidos fuertes o personas desconocidas. Luego a la oscuridad, a las tormentas, a los truenos, a caerse,  a los monstruos, al médicos, inyección, dentista, a la separación de los padres. Más adelante, al fracaso, a hacer el ridículo…

 

Los niños tienen que aprender que hay situaciones en las que hay que tener cuidado y no miedo: cruzar la calle, por ejemplo. Uno no tiene miedo a la gente pero no se habla, ni se aceptan regalos de personas que no se conocen. Es enseñar sin atemorizar.

 

Identifica sus miedos          

 

Escúchalo. No ignores sus miedos. Habla con él sobre ellos, conoce qué es lo que le asusta. Estimúlalo a expresar sus miedos sin ridiculizarlo, que te explique qué siente, cuándo y por qué lo siente.

 

Háblale de tus miedos y cómo hiciste para salir de ello. No pierdas la oportunidad de que vea a otra persona hacer lo que a él le da miedo hacer, sin ponérselo de ejemplo, sólo que vea que no le pasó nada.

 

Qué ayuda a superar los miedos

 

- Contarle siempre la verdad. La falta de información genera miedo. “Perdí el miedo a las tormentas cuando me dijeron que el trueno era la señal de que todo había pasado”.

 

- Ver a los padres muy seguros. No le transmitas tus miedos.

 

- Nunca regañarlo y obligarlo a cambiar de actitud, analicen juntos la situación.

 

- Ayudarlo a que él mismo evalúe su nivel de miedo

 

- No vale no exponerse a ese miedo. Evitarlo es la peor respuesta porque no se crean estrategias para superarlo.

 

- Que lo enfrente poco a poco, dándole recursos,  dándole pequeñas técnicas  con un adulto al lado que le ofrezca seguridad pero nunca evitarlo totalmente.

 

- Usar el humor para eliminar el miedo. Llena una botella de spray con lavanda y un rótulo “Espanta monstruos”. Y dáselo para que lo rocíe el cuarto.

 

- Asegúrate que sepa que es querido y que siempre estarás a su lado para protegerlo.

 

- No le fuerces a hacer algo que le asusta.

 

- Ojo con los mensajes equivocados: “Ya no eres un bebé.” “Mira tu amigo no tiene miedo.”

 

- Leerle cuentos donde los protagonistas superan sus miedos.

 

- Alaba su esfuerzo,  su valentía y su decisión cuando veas que ha logrado hacerlo.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

 

 

 

 

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