Blogs LaFamilia.info - 24.10.2016

 

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El avión está atrasado… Amaneció lloviendo… Se espichó la llanta… Se cayó el internet… Amanecí enfermo… Recibo una mala contestación… Hay trancón…

 

Esto y muchas otras cosas pueden tirar por la borda el plan que teníamos. En muchas ocasiones no podemos elegir lo que nos pasa pero sí podemos elegir cómo reaccionar, la actitud con la que voy a hacerle frente a la situación que se presenta. La vida se crea a través de esas respuestas a diferentes circunstancias que vivimos a diario.

 

Tantas veces no logramos cambiar lo que nos sucede, ni modificar nuestro modo de ser. La actitud ante estas limitaciones, sin embargo, puede ser muy variada, y de ella dependerá en buena parte la alegría que tengamos y podamos dar a otros.

 

El estilo de nuestras reacciones, las formas de actuar y proceder marcan nuestra personalidad, cada pensamiento y deseo, las palabras, los gestos, la mirada y la sonrisa llenan el ambiente en que nos movemos y el aire que respiramos, y eso nos impulsa a comenzar el día y cualquier actividad con una actitud diferente. Sólo el ser humano logra transformar sus acciones en gestos llenos de sentido. ¡Tú decides!

 

El principio 90/10

 

El prestigioso escritor Stephen Covey desarrolló el principio de que podemos jugar un papel decisivo en las consecuencias de lo que nos pasa, especialmente en las pequeñas cosas de la vida. Es el principio 90/10. Plantea que el 10% de la vida está relacionado con lo que nos sucede, y el 90% restante con la forma como respondemos ante lo que nos sucede. En su opinión, cada reacción equivocada, por ejemplo la frustración excesiva ante un comentario negativo, puede arruinar literalmente nuestros días y hacer que vayamos acumulando fracasos que se producirán uno tras otro en todas las áreas: trabajo, familia, salud, amigos...

 

¿Cómo se puede aplicar el principio 90/10?

 

¿Recuerdas el principio del artículo? ¿El avión, la lluvia, la llanta, la enfermedad, el trancón, la contestación, el internet…? Son situaciones que no se pueden controlar pero sí se puede controlar la reacción que tengamos ante ellas. Si alguien te dice algo negativo sobre ti no lo tomes muy a pecho. Deja que el ataque caiga como el agua sobre el aceite. No dejes que los comentarios negativos te afecten. Reacciona apropiadamente y no arruines tu día y menos tu vida. Una reacción equivocada podría resultar en el detrimento de una relación familiar, la pérdida de un amigo, ser despedido, te puedes estresar, etc.

 

¿Cómo reaccionar si alguien te interrumpe en el tráfico?... ¿Pierdes el control?... ¿Golpeas la cabrilla?... ¿Maldices?... ¿Te sube la presión?... ¿Por qué dejar que los demás te arruinen el día?...

 

Recordemos que un 10% de lo que ocurre escapa de nuestras manos, pero el otro 90% está bajo nuestro control.


Viktor Frankl, psiquiatra austriaco, sobreviviente al Holocausto, fundador de la Logoterapia, autor del libro “El Hombre en Busca de Sentido”, el cual les recomiendo, nos dice:


“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

Blogs LaFamilia.info - 29.08.2016

 

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Hoy por hoy, las posibilidades de estudio son múltiples y los jóvenes aspiran a prepararse cada vez mejor para posicionarse en el ámbito laboral. Carreras técnicas, pregrado, posgrado, doctorado, todas conducen a obtener títulos de tecnólogo, profesional, Magíster y Doctor.

 

Mucho se habla de continuar con la formación profesional aun cuando se tenga un título de grado. Pero lo que ningún joven puede pasar por alto es que la formación como persona íntegra, prima ante cualquier titulo universitario. Se necesitan profesionales íntegros para construir un mundo mejor. En el VII Congreso Internacional de la familia: “Hogar y Empresa ¡Sí se puede!”, organizado por la Universidad de la Sabana, escuché a un alto ejecutivo de una empresa multinacional, decir: “Los recibimos por lo que saben y los despedimos por lo que son.”


Es que es tanto o más importante SER que SABER cuando se trata de ejercer un cargo, dirigir una empresa o realizar un trabajo por más sencillo que sea.

 

Competencias duras y Competencias blandas

 

Hoy se tienen en cuenta las competencias, las llaman competencias duras y competencias blandas. Las duras son la formación y experiencia en el conocimiento, y las blandas son habilidades que van más allá de las técnicas de oficio y están vinculadas con la parte emocional, la conducta, las motivaciones, los valores y cultura de la persona: saber escuchar, aceptar sugerencias, generar propósitos y alcanzarlos, capacidad de compromiso, la confianza, buen manejo de las relaciones humanas…

 

Las competencias duras son necesarias para conseguir un trabajo pero las otras, las blandas, son esenciales para sostenerlo. Estas últimas son más difíciles de vivir, no obedecen a una regla fija, son producto de la formación de hábitos y virtudes. Téngase en cuenta que lo más difícil no es llegar sino mantenerse. Esto es válido en cualquier estadio de la vida, el familiar, profesional, social.

 

En la introducción del libro Los Valores Son el Jefe, su autor Regino Navarro, escribe:

 

“El Valor de los Valores"

Cuando en una organización los valores son el jefe, va bien. cuando se dirige y se trabaja con valores, se tienen beneficios como los siguientes:


• La persona se perfecciona a sí misma
• El trabajo adquiere sentido
• Los grupos se convierten en equipos
• La tarea es de calidad
• Las personas construyen su propio liderazgo
• La productividad se incrementa
• La cultura de servicio se ve impulsada
• Los beneficios se hacen sostenibles
• Se genera una cultura organizacional sana
• Se contribuye a una sociedad mejor

 

Los valores son el mejor jefe posible. Ningún gerente, por excelente que sea, puede lograr lo que los valores consiguen en su organización. Así pues todo jefe, gerente, directivo, etc. debe someterse, si quiere ser útil, a los valores. Será la vivencia de los valores la que le producirá ese nuevo tipo de organización que anhelamos. Los valores han sido, son y serán el jefe ideal.

 

Por otra parte, los valores son necesarios , indispensables, pero no son suficientes. Para que un desarrollo gerencial sea efectivo debe ir acompañado por los conocimientos y las habilidades correspondientes. La unión sinérgica de conocimientos, habilidades y valores producirá una multiplicación de los resultados que un buen gerente debe conseguir.”

 

Y tú: ¿Qué quieres ser? ¿A dónde quieres llegar? Sólo tú tienes la respuesta.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

Blogs LaFamilia.info - 01.06.2016

 

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“Puedo entender a mi marido”, este es el título de un libro escrito por Antonio Vázquez Vega, quien se dio a la tarea de indagar qué tan útil podría ser, tanto para hombres como para mujeres, tratar de comprender los comportamientos del marido. Recordemos que ya hace un buen tiempo viene circulando ese otro libro, “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”, que trata sobre este mismo tema: “El género humano se compone de hombres y mujeres que en la mayoría de los casos toman la decisión de unir sus vidas para siempre.  Pocos proyectos hay tan hermosos como esa unión de la que habitualmente surgen frutos tan increíbles como los hijos.”

 

Y lo  más importante, es la única posibilidad de sostener la supervivencia de una sociedad productiva, próspera y feliz. 

 

Cada matrimonio, una historia de amor

 

“Cuántas historias hermosas de amor ocupan las salas de cine, los libros… Gustan y de hecho, en el fondo se desearía que la de cada uno también fuera así. Cada matrimonio puede construir su hermosa historia de amor, sólo tienen los cónyuges que proponérselo, tomar la decisión!  No es tarea nada fácil pero si gratificante. Lo primero es entender que “hombre y mujer somos seres infinitamente distintos y maravillosamente complementarios”. 

 

Actualmente existen corrientes de pensamiento que tratan de explicar que no existen diferencias entre hombre y mujer. Exponen que esas “supuestas” diferencias son aspectos culturales que deben ser superados por una sociedad progresista tratando de quitarles todo lo que tiene de singular cada uno. Al igualarse no se aceptan determinados comportamientos que no se comprenden y por consiguiente se tiene que conseguir que se cambien. El libro está dedicado a hacernos entender que gran parte del enriquecimiento personal consiste en la ayuda y en la complementariedad del otro. 

 

El autor fue recopilando preguntas y respuestas de la cotidianidad. Voy a extraer y sintetizar una sola de tantas expuestas en las más de doscientas páginas del libro:

 

¿Cuál es la principal queja que tienen los hombres de las mujeres?

 

La respuesta más común, sin ser a su juicio la más importante, fue que los maridos consideran que su esposa le está llamando la atención continuamente. Sorprende que si se les cuenta a las mujeres esto, la respuesta es:

 

“Esto es lo que me faltaba, pero si nunca le digo nada… Si no le digo ni la décima parte de las cosas que tenía que decir…”

 

 ¿Y esto?… “Ponte bien la camisa, no comas así, has dejado la ropa tirada, mira la hora que llegas, no le has dicho nada a tus hijos, no llamaste, sólo vemos lo que te gusta a ti en la TV…” Son cosas del día a día que una mujer no puede dejar pasar pues sabe que si no las corrige, aquello termina siendo una costumbre.

 

¿Y el hombre, qué?  Las interpreta de otro modo. Piensa que cada llamado de atención es que no cumple, que no confían en él, que no es capaz de hacer las cosas bien, que lo están culpando por las cosas que no funcionan...

 

¿Qué pasa para que se tenga la sensación contradictoria? Nada especial. Tan sólo que somos hombres como mujeres, vemos y enfocamos las cosas de modo diverso:

 

La falta de interpretación de ambas partes termina en discusiones que alteran la paz y la armonía del hogar. Los hombres deben aprender que las cosas pequeñas forman parte de la vida y hay que tomarse, con algo más de sentido del humor, esas llamadas de atención y las mujeres variar la forma. 

 

Aquí sólo una motivación para comprender que la forma de arreglar las pequeñas o grandes diferencias no es que cada uno termine haciendo su vida para no molestar al otro: es hacer el esfuerzo de entenderse y comprenderse hasta conseguir tener un proyecto de vida común, construyendo cada día su propia historia de amor.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

Blogs LaFamilia.info - 10.08.2016

 

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Todo comienzo, ya sea un año escolar, un semestre en la universidad u otra actividad laboral o familiar, está enmarcado en propósitos y metas que se quieren alcanzar. Para esto nos proponemos objetivos. Hay que tener muy en cuenta que los objetivos deben ser concretos, alcanzables y medibles de otra manera se tiende a fracasar.

 

Como persona y como papás tendemos a generalizar cuando nos proponemos algo a nivel personal, familiar o con los hijos. “Voy a adelgazar”, “Seré más atento con mi familia”, “Este año serás más ordenado”, “Pórtate bien”… Este tipo de objetivos no son concretos ni medibles y por lo tanto se diluyen.

 

A raíz de este tema la revista Aceprensa nos trae un artículo que para el caso es muy oportuno. Nos recuerda que para que “un objetivo sea factible debe ser bien formulado y seguir, por ejemplo, el clásico método SMART, (traduce método INTELIGENTE) cuyas siglas son las iniciales de estos puntos a tener en cuenta:

 

- Specific (Específico). Un objetivo debe ser lo más específico y concreto posible. No vale “Pórtate bien”, mejor especificarlo de esta manera: “Da un beso al llegar”, “siéntate correctamente en el sofá”, “espera a la hora de comer”, “pide por favor”, “habla sin gritar”…


- Mesurable (Medible). Hemos de poder comprobar su cumplimento de alguna manera o establecer un seguimiento. En vez de “No estés tanto con el móvil”, mejor proponer un horario y una forma de controlar el tiempo de uso.


- Achievable (Alcanzable). Una meta demasiado elevada puede generar desmotivación, los objetivos deben ser alcanzables. “Tienes que sacar todo sobresalientes” puede ser un propósito ideal y, por lo mismo, inalcanzable para según qué persona. Hay que ajustar las expectativas a las posibilidades reales.


- Relevant (Relevante). Un objetivo que no sea relevante, es decir, que no esté relacionado de alguna manera con los intereses de la persona a la que se lo proponemos, no tendrá fuerza suficiente porque no lo hará suyo. Decirle a nuestro hijo: “No seas desordenado” no es suficiente, porque él no lo percibe como “interesante”. Habría que hacerle ver que si es ordenado encontrará mejor los juguetes, no se estropearán, los papás estarán más contentos… Porque no se ha de olvidar que todo objetivo implica siempre a otras personas.


- Time-Bound (Acotado en el tiempo). Hemos de delimitar un tiempo para que se cumplan los objetivos o para revisarlos: semanal, quincenal, mensual, trimestral… en función de las características de los propósitos y de la persona implicada. El “Ya quedaremos”, por ejemplo, no tiene fecha de caducidad, por eso lo utilizamos siempre y nunca se cumple.


Los objetivos indefinidos suelen fracasar porque no son inteligentes o, dicho en inglés, no son “Smart”.”

 

Propongámonos tener en cuenta estas pautas tan útiles, para ayudar a los hijos que logren sus metas, planteándoles objetivos que reúnan las características adecuadas. Y nosotros también aprovecharlas, a nivel personal y familiar, para alcanzar las nuestras.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

Blogs LaFamilia.info - 30.05.2016

 

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¿Soberbia Yo? ¡Nunca! Me ha intrigado siempre la presunción que todos tenemos de no creernos soberbios y resulta que esa misma creencia ya denota su presencia en nosotros.

 

A mis manos llegó un documento de Julio Peñacoba, español nacido en Sevilla titulado ¿Soberbia, Yo? Lo dedica a los humanos todos por considerar que sin excepción hemos sido picados por ese bicho llamado soberbia.

 

La soberbia es definida por la Real Academia Española (RAE) como el apetito desordenado de ser preferido a otros. El concepto puede asociarse a la altivez, el engreimiento, la presunción y la petulancia.

 

Tal vez, al leer su significado, nos sentimos muy lejos de ser soberbios. Pero cuando ahondamos sobre los comportamientos que reflejan los síntomas de la picadura del bicho de la soberbia parece que no nos escapamos de poseer en algún grado esta enfermedad.

La soberbia tiene varios hijos, entre otros la vanidad, el orgullo y la envidia.

 

La vanidad

 

Esta nunca descansa de pensar lo que pensarán de nosotros los demás. Te ha pasado alguna vez estando en una reunión en la cual hacen alusión a un tema o a un personaje que no conoces, que no te atreves a preguntar al respecto, porque ¿qué pensarán de mi ignorancia?


Cuando te da vuelta una y otra vez en tu cabeza esa frase que dijiste y parece que quedaste mal. O aquella que no dijiste que te hubiera catapultado como la más inteligente o creativa. Y cuando defiendes a capa y espada que tal cosa fue idea tuya.

 

Es que la vanidad nos incita a querer quedar bien en todo momento. Como decíamos al principio, no es fácil descubrir a la soberbia directamente pero si nos fijamos bien, podemos reconocerla detrás de uno de sus hijos, en este caso la vanidad.

 

El orgullo y la envidia

 

Vamos a considerar dos hijos más de la soberbia, son el orgullo y la envidia. El orgullo es muy creído y mandón. Casi siempre se enfada y se siente herido. Ese orgullo exige mis derechos y reconocimiento a la verdad que poseo. Muchos de nuestros mal humores son fruto del orgullo. Y la envidia es el deseo de hacer o tener lo que otro tiene.

 

Los ejemplos siguientes los he tomado del documento de Peñacoba : “Orgullo observa que esa persona viste con mucho gusto y sencillez. Surge después la envidia que lanza sus críticas: “claro, como tiene dinero puede variar… Pero mira que es fea…¡y qué peinado tan ridículo!”

 

El orgullo de un adulto puede quedarse estupefacto al comprobar que un matrimonio con menos solvencia económica que el suyo pero con más dedicación generosa y sacrificios alegres, va sacando muchos hijos adelante, más hijos que los suyos. Orgullo no sabe pasar de la estupefacción a la imitación, sino a la crítica a través de la envidia oculta: “Son unos irresponsables en la paternidad”. Y más bajito añade: “No tienen sentido común. Tal como está la vida hoy en día…”

 

La humildad, la sencillez y la modestia son contrarias a la soberbia. La persona puede sentir orgullo por sí misma al reconocer sus éxitos o mejoras, sin que esto la haga sentir superior al resto de los seres humanos. En cambio, cuando ese autoreconocimiento se transforma en soberbia, su objetivo pasa a alimentar su ego y su propia vanidad.

 

Reflexionemos y trabajemos la humildad, la sencillez y la modestia, virtudes que nos harán disfrutar más cada momento y ser más felices.

 

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Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación. Más artículos de este autor >

 

 

 

 

 

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