Por Regino Navarro - Blogs LaFamilia.info - 05.08.2020

 

Todavía sigue arraigada en nuestra cultura la mentalidad del ventajoso, del “vivo”, que alardea de obtener siempre alguna ventaja en un negocio, de un trato o similar. Unas cuantas frases dibujan la caricatura de este personaje: “Yo siempre pido más a ver qué pasa”, “aprovecha que todo el mundo lo hace”, “si no te sirve este salario, pues hay mucha gente que ya lo querría”, “seguro que no ve la diferencia”, etc. Y además, cuando se comenta en alguna reunión, produce hilaridad y a los demás les parece lógico… “si no se dio cuenta allá ella”, “no hay quien se resista a fulanito”, “se trata de ganar, ¿no?”, “muy bobo que se dejó”. Añada usted otras frases parecidas.

 

 

Por Regino Navarro - Blogs LaFamilia.info - 22.07.2020

 

 

Las empresas que antepongan el bien de sus colaboradores a cualquier otro aspecto de la empresa, especialmente cuando las dificultades arrecian, tienen más posibilidades de salir adelante y serán las ganadoras después, en épocas normales. Si en momentos de tranquilidad los valores proporcionan la ventaja competitiva a una organización, en situación de crisis los valores de las personas son la salvación.

 

 

Por Regino Navarro - Blogs LaFamilia.info - 17.07.2020

 

 

Serenidad es calma, tranquilidad, paz interior, dominio de sí mismo y de las circunstancias adversas o extremas, mesura… Quienes viven así logran vencer las tensiones, crispaciones, intemperancias y desasosiegos que suele producir la incertidumbre, el frenesí de la acción, el vértigo y la prisa. La persona que logra vivir con serenidad actúa por la vía de la serena reflexión, la humildad, el silencio respetuoso y las actitudes acogedoras, llenas de optimismo y esperanza.

 

Acabo de describir una situación existencial más bien idílica. ¿Será una utopía en la vida profesional y familiar actual, donde prima la inquietud ante el futuro y las decisiones, las metas, la prisa, los plazos, etc.? La pandemia con el consiguiente en encerramiento, que podría habernos ayudado a vivir con más tranquilidad, ha producido sin que nadie se lo proponga, pero sin que casi nadie haga nada por evitarlo, situaciones de ambigüedad, de tensión familiar y de mal clima laboral.

 

En la serenidad intervienen factores externos que ayudan o dificultan la vivencia de este valor personal, pero sobre todo es un reto personal. Es aprender a manejar las emociones, controlar los actos y no inquietarse por limitaciones o carencias. Serenidad es convertir la vida en una alegre y gozosa experiencia a partir la realidad no de los deseos. Es contrario a la serenidad, ahora y siempre, los gritos y ataques verbales, las humillaciones, afrentas y actitudes beligerantes, que, tarde o temprano, se volverán contra uno mismo, dañando además la autoestima y seguridad propia.

 

Conviene no tomar decisiones cuando falta la serenidad en el corazón pues el riesgo de no ser objetivos, es decir realistas, es grande. Serenidad y objetividad van de la mano. Ambos valores ayudan a comprender y explicar mejor las cosas; con calma y tranquilidad se está en condiciones de irradiar concordia y calor humano. La serenidad es necesaria tanto en los momentos de gran alegría como en los difíciles y permite enfrentar adecuadamente situaciones conflictivas o de riesgo, y así sostener una actitud de cordialidad, optimismo, y disfrutar de lo que se hace.

 

¿Con tantos beneficios que proporciona la serenidad, por qué no existe una decisión más firme de adquirir este valor? Quizá porque es costosa o porque no se sabe qué hacer ni cómo. En estas líneas no tratamos de cómo recuperar la calma después de haberla perdido, sino de vivir establemente de un modo sereno. Es decir, de cómo construir el hábito físico-emocional de la serenidad. Conviene advertir que esta cualidad humana no es patrimonio exclusivo de la tercera edad, ni los jóvenes están condenados a no poseerla. Unos y otros se deben atrever a formar este hábito, pues no se suele tener por naturaleza.

 

Me atrevo a hacer algunos apuntes para este reto. Uno de estos es aprender a mirar los acontecimientos desde lejos, alejarse la realidad inmediata. Pensar y hablar en modo positivo es muy importante, pues el pensamiento y el lenguaje influyen en su propio comportamiento. Visualizar el escenario físico, emocional y de relaciones que se produciría si viviera con calma y serenidad, también sirve. Es decir, sentir los beneficios de la serenidad. Cuando se ha perdido la serenidad o se está en camino de perderla, un programa sencillo de relajación, que tanto abundan en páginas web y en redes, es una buena ayuda. Es un buen plan de desarrollo personal para esta temporada.

 

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Regino Navarro Ribera

Fundador de LaFamilia.info. Español de nacimiento pero colombiano de adopción. Coach profesional, especialista en Ciencias del Comportamiento, estudios en Orientación y Consejería, profesor, conferencista y autor de varios libros. Twitter: @ReginoNavarroR

 

 

 

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Por Regino Navarro - Blogs LaFamilia.info - 08.07.2020

 

 

Hace unos días varias personas ven a un señor haciendo algo indebido en un parque. Alguien sube a las redes una foto discreta de la escena. Se producen comentarios de indignación y se pide castigar al culpable.

 

La policía está cerca, actúa de inmediato y es apresado el infractor. Ahora los comentarios son de satisfacción por haber solucionado el problema con rapidez. Es muy nuestro castigar a quien hace algo indebido, y al hacerlo así pensamos que hemos solucionado el problema. Por supuesto el control y la sanción son totalmente necesarios, pero conviene ir más allá, llegar al fondo de los asuntos.

 

Escojamos esta anécdota para analizar el tema que nos ocupa. Si se quiere llegar al fondo de la cuestión, tendremos que preguntarnos si ese hecho es recurrente en ese lugar, pues de ser así el hecho requiere más soluciones. Efectivamente parece que el hecho sucede con relativa frecuencia.

 

La siguiente pregunta sería: ¿existe alguna circunstancia estructural que influya en el problema? La respuesta también es clara, pues no existen baños públicos en los parques de la ciudad, ni en otros muchos lugares concurridos. Además de sancionar a quien no cumple esta ordenanza, habrá que buscar un sistema que facilite a los ciudadanos que puedan satisfacer este tipo de necesidades. Mientras tanto, seguirá ocurriendo.

 

Apliquemos, a título también de ejemplo, el esquema anterior a otros temas de ciudad, los taxis, las motos y la movilidad ciudadana. No me atrevo a decir que ellos son buena parte del problema, pero sí se podría afirmar que en ellos radica buena parte de la solución. A sabiendas de que existen buenos taxistas y conductores de motos, parecería que constituyen una cierta dificultad.

 

Sugiero aplicar el esquema arriba mencionado al comportamiento de taxis y de motos, pues es un hecho generalizado que podrían colaborar mejor con las soluciones viales.

 

Si un buen porcentaje de taxistas y conductores de motos cumplieran las normas de tránsito que se refiere a ellos, la calidad de vida de la ciudad cambiaría radicalmente, además claro está de mejorar la movilidad. No soy experto en el tema, sólo quiero mencionar que la solución de fondo debe tener varios niveles. Primero debe existir un control efectivo, con sus sanciones correspondientes.

 

Después la ciudad debe implementar soluciones estructurales para que los taxis y motos puedan circular normalmente: eliminar vehículos antiguos, establecer bahías de acopio, carriles especiales para motos, involucrar a los dueños de taxis y motos, etc.

 

Pero si queremos encontrar una solución de fondo para estos dos y cualquier otro problema debemos abordar, como solución de fondo, la mentalidad de la gente, la forma de pensar. Y aquí nos encontramos con el reto grande de la educación cultural. Esta es una solución, urgente, importante y de largo alcance.

 

Es urgente y por eso hay que seguir insistiendo de un modo más contundente; es importante y por eso hay que dedicar muchos más recursos; es de largo alcance y por eso debe estar por encima de los planes políticos de turno. Es un proyecto ciudad, sin término final.

 

Debe abarcar la educación en el hogar, una formación rigurosa en las escuelas, colegios y universidades; también campañas cívicas bien pensadas y extendidas en el tiempo. Ninguna de estas soluciones puede faltar para lograr un objetivo: control, respuestas estructurales y educación cultural.

 

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Regino Navarro Ribera

Fundador de LaFamilia.info. Español de nacimiento pero colombiano de adopción. Coach profesional, especialista en Ciencias del Comportamiento, estudios en Orientación y Consejería, profesor, conferencista y autor de varios libros. Twitter: @ReginoNavarroR

 

 

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