Por Vivian Forero/Blogs LaFamilia.info - 16.10.2020

 

 

Recientemente he tenido una idea en mi cabeza y es con respecto a quién debe o quién controla el tipo de letra de canciones que debe ser transmitida en programas de televisión y en especial, cuando se presentan en noticieros o en programas de entretenimiento en horario familiar? ¿A quién le duele o le preocupa lo que nuestros hijos y estudiantes observan y escuchan ya con tanta naturalidad? ¿Quién regula los programas de televisión y la hora o clasificación de los mismos?

 

En estos días de pandemia y de cuidarnos en casa, las familias han estado más expuestas a los medios masivos de comunicación y los padres se han podido dar cuenta de la calidad de los programas transmitidos o por el contrario, la falta de censura en los mismos.

 

Estamos siempre a la expectativa de señalar, juzgar, criticar o dar una opinión con respecto a lo que hace un familiar, el vecino, un amigo o un compañero de trabajo; creemos tener la razón y emitimos conceptos a priori o simplemente nos formamos una idea equívoca con algún gesto o expresión escuchada. ¿Pero aplicamos esto mismo a la literatura que escogemos o compramos a nuestros hijos, a la serie de televisión que elegimos o dejamos ver sin ningún acompañamiento? ¿A las conversaciones o expresiones jocosas, memes, chistes, películas, a las publicaciones que hacemos en redes sociales, etc.?

 

¿En este mundo en el que buscamos afablemente la coherencia, el respeto, la igualdad, la aceptación y la tolerancia, estamos aportando con nuestros actos al fortalecimiento de una sociedad más justa y con tendencia al bien?

 

Debemos iniciar por revisar a ojo clínico todo lo que se nos presenta a nuestro alrededor en donde se tergiversan circunstancias disfrazándolas de valores y por la lucha de alcanzar la igualdad, por ejemplo: la liberación femenina. Es triste percibir que esta lucha se va enfocando únicamente en la competición con el hombre, en cuanto a qué tan fuertes, atrevidas, osadas o libertinas somos. Mas no por qué tan inteligentes, creativas, resilientes, perseverantes, valientes o respetables somos o podemos llegar a ser. No es una lucha de poderes en el cual debemos estar enfocados para alcanzar la justicia tan anhelada. Es una relación recíproca basada en la tolerancia, respeto, comprensión, liderazgo, amor, trabajo en equipo y complemento.

 

En la actualidad abundan programas de televisión, series, películas, literatura, videos clips, cargados de antivalores, en donde se presenta tanto al hombre como a la mujer, como un objeto sexual. Donde las pasiones, el deseo, la lujuria es lo único que sacia y ese es el mensaje equívoco por el que debemos unirnos y luchar para que a nuestros hijos les lleguen mensajes que concilien con los valores transmitidos y fortalecidos en casa y colegio.

 

No podemos seguir con una venda en nuestros ojos pensando que sólo lo que educamos desde casa es suficiente y que además tenemos la confianza que se complementa en el colegio. Y ya con ello estamos confiados y tranquilos. No, no es justo que la sociedad misma se esté encargando de proliferar mensajes que van en contra de la ética y la moral. Que se preocupe solo por hacer más ricos a los actores y cantantes, aplaudiendo y consumiendo estos productos no aptos para menores ni para mayores, porque el hecho de haber alcanzado la mayoría de edad también nos debe cuestionar el saber escoger lo que sirve para nuestra vida o lo que daña nuestra conciencia y ensucia nuestra alma. El llegar a la mayoría de edad equivale a tener mayor responsabilidad y respeto por nuestra vida y sabemos que hay consecuencias por los actos realizados y también por las omisiones.

 

A lo largo de los años se han vetado muchas canciones o programas de televisión, pero con el tiempo, lo que escuchamos o cantamos tan pegajosamente, no nos causa ninguna preocupación. Y quien lo critica o prohíbe en casa raya por ser una persona correcta pero a veces es criticada como “anticuada” o “pasada de moda”. ¿Pero…quién impone la moda para lo inmoral? Me entristece que las acciones se están volviendo relativas. Ya es relativo que un bebé nazca o no, por el simple hecho de estar legalizado en muchos países; el quitarle la vida a una personas disfrazando el acto con la “eutanasia”; el luchar por el poder entre hombre y mujer, entregándose a la promiscuidad; creyendo con ello que es ser libre y que se decide sobre nuestro cuerpo. Cuando en realidad se está decidiendo por otros que imponen las modas. Se quiere luchar por la autenticidad y la diferencia mostrándose como copia de otras personas. Los ideales de personas a las que nos queremos parecer son efímeras pues hasta en las fotografías y videos hay maquillaje y ayudas extra, donde la realidad no es la que vemos porque el ideal se llega a convertir en una fantasía.

 

Estuve revisando historial de canciones en español vetadas y han sido por algunas circunstancias en especial. Remito un breve listado (tomado del .eltiempo.com):

 

• Luis Miguel - 'Decídete': en 1993, Luis Miguel solo tenía 13 y ya cantaba esta canción, cuya letra hablaba del primer encuentro sexual entre una pareja. Esto la llevó a a la censura.

 

• Belinda - 'Egoísta': en 2010, la mexicana tuvo que enfrentar una polémica respuesta por parte de su público en Argentina hacia su canción 'Egoísta', la razón estaba ligada a un lamentable hecho que vivió el país suramericano en 2004.

 

• Mecano -'Hawaii-Bombay': en 1985, la banda de pop español sacaba esta canción que hacía parte del álbum 'Ya viene el sol', sin embargo, causó una polémica reacción por tener en su letra alusiones al sexo.

 

• Los Tigres del Norte - 'La granja': en 2009, cuando la banda ganó el Premio Lunas a la música grupera, no quisieron presentarse a recoger el galardón. La razón fue porque los organizadores no quisieron que la agrupación cantara ese tema en el evento por sus referencias políticas a la inseguridad en México.

 

Pero en la actualidad, escuchando reguetón y trap (y dejando de lado muchos otros géneros musicales) es muy común el contenido sexual en sus canciones y en videos musicales. Llama la atención que las mismas personas permiten dichas canciones pues no hay censura en ellas y hay comentarios muy positivos frente a dichos cantantes. Por ejemplo está muy de moda Farina y Thalía por su reciente canción “Ten cuidao” en la cual hacen mención en un noticiero, al supuesto posicionamiento de la mujer y la lucha por su poder femenino. Al escuchar la letra de la canción me sentí ofendida y más aún, al leer en redes las felicitaciones de sus seguidores por la maravillosa creación.  Tomo como ejemplo esta canción, pero quiero aclarar que no tengo nada en contra de estas cantantes. Pero es de anotar que si deberían en general los cantantes y productores, tener más cuidado en sus composiciones, que rayan la vulgaridad y desconocen por completo los valores. Que los escuchan también sus hijos, hermanos, familiares, amigos. Que deben velar también por las buenas costumbres. No se debe escalar al éxito o a la fama pisoteando a los demás. Sin importar lo que conlleva esa música, que puede ayudar a crecer a las personas o por el contrario, llevarlos por el camino del mal. Muchos videos musicales también tienen gran contenido de violencia, palabras grotescas, machismo y feminismo.

 

¿Quién veta actualmente los video clips, las canciones, las películas, las series? ¿A quién se acude en esta petición por la coherencia y un mundo con valores?

 

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Vivian Forero Besil

Especialista en Pedagogía e Investigación en el aula, Licenciada en Educación Básica y especialista en Gerencia de Instituciones Educativas. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso niño. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Por Vivian Forero/Blogs LaFamilia.info - 30.09.2020

 

 

La amistad nos da muchas razones para vivir con un sentido trascendente pues nos ayuda a enfocar nuestra manera de darnos a los demás sin esperar retribución alguna.

 

“Un amigo es un tesoro” - Dicho popular y verídico que nos ha acompañado a lo largo de nuestra existencia. Lo hemos escuchado en boca de nuestros abuelos y padres. Nosotros mismos lo hemos estamos repitiendo en la cotidianidad de nuestras conversaciones. Pero ¿Qué significa un tesoro? Porque podemos pensar que es lo más valioso que podamos tener. Y si son tan valiosos, ¿por qué hacemos poco por conservarlos y cultivarlos?

 

En nuestros recuerdos solemos atesorar instantes divertidos, viajes maravillosos, metas alcanzadas, títulos profesionales, y muchas veces, cosas materiales como dinero, joyas, propiedades, etc. ¿Qué tal si atesoramos sentimientos? La vida sería más rica si la acaudalamos de lo que más vale: del amor y de la amistad de aquellas personas que comparten el mismo espacio con nosotros. Por tanto es necesario valorar esa donación personal a través de la vivencia de la amistad, como sentimiento desinteresado que busca el bien del otro, de su crecimiento y perfeccionamiento. Es una relación recíproca y verdadera, fundamentada en el respeto mutuo y en querer ayudar, escuchar y soportar las tristezas de los seres amados o de disfrutar con sus alegrías.

 

En medio del mundo en el que hoy estamos no se ha permitido el disfrute real de la amistad pues muchas veces se oculta o tergiversa dentro de la virtualidad. Se confunden los amigos verdaderos por los seguidores o quienes hacen “likes” a las publicaciones en redes sociales; se cambian los sentimientos reales por aquellos disfrazados de gentileza o cortesía por el instante. Se prefiere el disfrute de lo efímero de las relaciones pasajeras, momentáneas o de interés, por encima de los sentimientos arraigados al corazón y a la verdadera amistad.

 

Es cierto que la amistad se construye en el día a día, en el trato personal, en el conocimiento de la otra persona, del interesarse por saber de sus cosas, del brindarle la mano y de escucharle cuando así lo necesite. Porque un verdadero amigo no se busca, se encuentra y se descubre. Lo podemos encontrar en diferentes espacios y contextos y se va estrechando esta relación interpersonal a través del trato personal. ¿Cuántas veces compartimos años con una persona, la saludamos, la apreciamos, pero no nos damos el tiempo de conocer sobre su vida? Cuando nos damos esta oportunidad de tratar a las personas, dialogar con ellas, conocer sobre su familia, sus sueños, dificultades superadas, testimonios y experiencias, proyecto de vida, muchas veces se pueden llegar a estrechar lazos de amistad, pues aprendemos a valorar a alguien en la medida en que lo conocemos. A veces sólo quedamos estáticos frente a las barreras que nosotros mismos ponemos por prejuicios, prevenciones o por intereses sociales.

 

La amistad es uno de los caminos para encontrar la felicidad y en especial, cuando se viven detalles de afecto mutuo y sincero dentro de la familia. Plantear la necesidad de vivir la amistad en el ámbito familiar es fundamental para la armonía y tranquilidad; este espacio es el mundo real que nos ayudará a vivir con mayor plenitud las características de esta virtud. Si estamos convencidos que este sentimiento nos lleva de la mano hacia la comprensión, el respeto, la confianza, la ayuda mutua, ¿por qué no vivirla en casa con nuestros seres amados? 

 

Qué maravilloso sería que nuestro mejor amigo fuera nuestro cónyuge; nuestra mejor amiga, nuestra hermana. Siempre hemos escuchado que los hijos y los padres no son los mejores amigos, pero sería vital poder tener presente las características de la amistad y todo lo que esto implica. La amistad se vive desde casa y la coherencia nos enseña a que el ejemplo es el mejor camino. San Juan Pablo II así lo expresó en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio “La familia es la primera y fundamental escuela de socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia".

 

Tips para vivir la amistad al 100%

 

1. Amarse a sí mismo. La primera clave para amar a los demás está en el amarse a sí mismo. Está claro que nadie da de lo que no tiene. Para poder manifestar con sinceridad y seguridad la afectividad es importante trabajar en la auto estima y auto aceptación; quererse a sí mismo, respetarse y tratarse asertivamente. Todo esto se proyectará a las personas que nos rodean y se tejerán relaciones armoniosas y duraderas. Cuando nos amamos y aceptamos brillamos con luz propia.

 

2. Aceptar y respetar las diferencias. Pretender cambiar a los amigos no es una buena opción porque debemos reconocer que somos personas diferentes pero complementarias. Podemos enriquecernos y aprender de los demás, de sus éxitos o fracasos. El respeto va unido a una verdadera amistad; el tratar con decoro y delicadeza es fundamental en el fortalecimiento de esta valiosa virtud.

 

3. Procurar hacer siempre el bien. La amistad debe ser ante todo: transparencia, libertad, consejo, ánimo, motivación, compromiso y preocupación; buscando la mejor versión de cada quien, sin perder la esencia ni la autenticidad. Ser benévolos en el actuar permite consolidar hábitos de solidaridad, generosidad y alteridad, lo cual es importante en el mundo actual, porque para comprender debemos ponernos en el lugar del otro y sólo así, buscaremos su felicidad. 

 

4. Aprender a escuchar. Todos tenemos necesidad de ser escuchados y este don es uno de los que marca verdaderamente la amistad. Cuando conocemos a una persona que se centra en el otro y sale de sí misma, hemos encontrado un tesoro. Escuchar significa pensar que las situaciones de los demás también son importantes, dejando de lado el egocentrismo y pensando en la realidad que nos rodea, ocupándonos de ser un soporte para los amigos.

 

5. Donarse y servir. La entrega de nuestras acciones y dedicación del tiempo para los demás conlleva disposición, generosidad, magnanimidad y amor. Es un ofrecimiento sincero y desinteresado que se da cuando el corazón está lleno de sacrificio y resiliencia. No es fácil dejar de hacer lo que nos gusta por dedicar tiempo a los demás, pero es gratificante donarse y servir. San Josémaría los plasmó en sus pensamientos, “Has comprendido el sentido de la amistad, cuando llegaste a sentirte como el pastor de un rebaño pequeñito, al que habías tenido abandonado, y que ahora procuras reunir nuevamente, ocupándote de servir a cada uno”.

 

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Vivian Forero Besil

Especialista en Pedagogía e Investigación en el aula, Licenciada en Educación Básica y especialista en Gerencia de Instituciones Educativas. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso niño. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Por Vivian Forero / Blogs LaFamilia.info - 28.09.2019

 

Foto: Freepik 

 

Aquella frase popular de "soñar no cuesta nada" es pertinente revisarla a profundidad para poder comprender lo que se esconde detrás. Sin duda alguna cuando tenemos sueños que nos conducen a crear circunstancias diferentes a las que vivimos, se pueden presentar situaciones placenteras pero momentáneas porque están apartadas de lo que somos realmente. Divagar, ser idealistas, fantasiosos y muchas veces, ociosos, nos conduce a volar con la imaginación y a veces, a construir objetivos con naipes y al menor movimiento o viento suave, caen al suelo aterrizándonos fuertemente en la cotidianeidad. Creemos que sólo con soñar podemos obtener lo que deseamos y que esto nos conducirá hacia la búsqueda de la felicidad. 

 

¿Siempre debemos soñar antes de emprender las metas planteadas? ¿Soñar nos propiciará más seguridad para actuar o decidir? ¿Entonces, si soñar no cuesta nada, por qué nos frustramos tanto cuando declinan los sueños o cuando ni siquiera son posibles realizarlos? El soñar deberá estar unido a un profundo deseo por emprender tareas alcanzables y que, con esfuerzo, persistencia, orden, compromiso y perseverancia; se alcanzarán a medida de la realidad que nos rodea y de la actitud frente al fracaso o al éxito.

 

Los sueños nunca podrán reemplazar a la verdad pues lo contrario estaría enfocado simplemente al estar sujetos a una realidad virtual que nos aleja de lo que nos constituye en cada una de las dimensiones del ser. Debemos conocernos a profundidad para enfrentar todas las posibilidades que se tienen para emprender proyectos o para abandonarlos; porque es de sabios también desistir en objetivos obstinados. Y muchas veces se requerirá del re-inventarnos como en un proceso de innovación personal. 

 

¿Pero qué tanto nos conocemos entonces? ¿Somos capaces de identificar las fortalezas y las oportunidades de mejora en nuestra propia existencia? ¿Somos capaces de retroceder y avanzar cuantas veces sea necesario? ¿O ante la menor dificultad, nos sentimos devastados e incapaces de retomar las riendas de nuestra vida?

 

El dejarnos envolver de acciones inintencionadas, sin sentido y vacías, nos conducirá al querer estar en un lugar equivocado, a gozar de otras circunstancias, a vivir una vida que no nos pertenece, a disfrazar nuestra realidad para acomodarla a las de otras personas. San Josémaría Escrivá de Balaguer en su libro “Amigos de Dios”, lo visualizó sabiamente aconsejando sobre este estado de comodidad, “necesito prevenirte todavía contra el peligro de la rutina —verdadero sepulcro de la piedad—, que se presenta frecuentemente disfrazada con ambiciones de realizar o emprender gestas importantes, mientras se descuida cómodamente la debida ocupación cotidiana. Cuando percibas esas insinuaciones, ponte con sinceridad delante del Señor: piensa si no te habrás hastiado de luchar siempre en lo mismo, porque no buscabas a Dios; mira si ha decaído —por falta de generosidad, de espíritu de sacrificio— la perseverancia fiel en el trabajo”.

 

Soñar si cuesta y mucho… cuesta lamentaciones por lo que no fue o pudo llegar a ser; cuesta la negación de nuestras propias facultades porque deseamos vivir las experiencias y logros de los demás; cuesta el abandonar el gusto por lo que tenemos y dejamos de valorarlo porque nos agrada más lo que otros han adquirido o conseguido; cuesta el dejar de disfrutar el presente porque anhelamos algo más en el futuro, por el “tener más”, dejándonos envolver por el consumismo y el materialismo que sólo nos hunde en el mar profundo de la desolación porque no nos saciamos y siempre vamos a querer más.

 

La realidad nos va llevando hacia el desorden en el pensamiento y en las acciones. Nos dejamos influenciar por la permisividad, el facilismo, el hedonismo y la superficialidad. Quizás creemos tener controlada nuestra vida pero somos marionetas del contexto al actuar como los demás quieren que actuemos. Soñar no debería costar nada, solo nos ayudaría a visualizar metas altas para alcanzarlas y sentirnos satisfechos de nuestros logros, porque los hemos plantado con principios, con dignidad, deseos de servir y de transformar la realidad.

 

La vida sería más fructífera si soñáramos con contagiar de amor a todos los que nos rodean; si anhelamos vivir la justicia y buscáramos siempre hacer en bien, dando pasos certeros y seguros, que fortalezcan lazos de fraternidad y de sincera amistad. Soñar no cuesta nada si los sueños están puestos en el ser y no en el tener. Y estos sueños, que se siembran en lo profundo del corazón, si se luchan con pasión, transcenderán y se duplicarán de generación en generación para bien de nosotros y de la sociedad en general.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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Blogs LaFamilia.info - 06.02.2020

 

 Foto: Jcomp

 

Recientemente pude vivenciar a través de una experiencia personal, cuán frágiles somos y qué tan fuertes o débiles podemos llegar a ser. Sin duda alguna, nuestra condición humana nos debe hacer reflexionar constantemente sobre el rumbo de nuestras vidas porque en la cotidianidad,  en el día a día, en el trabajo diario, se nos pierde muchas veces el hecho de conocer el alcance y la necesidad de nuestros actos y la consecuencia de los mismos para nuestra mejora continua o para la trascendencia que sería lo vital de nuestra existencia. “Hacemos por hacer” o “vivimos por vivir”, sin gracia, sin sentido, sin una visión especial. 

 

Lamentablemente nos percatamos de cosas importantes cuando las perdemos de manera permanente o por algún tiempo. Desconocemos el valor del tiempo, de la compañía, de la ayuda y el apoyo de los demás. Somos ingratos e insensatos pero inconscientemente (en la mayoría de los casos). Pero muchas veces a través de una situación podemos percibir lo indispensable que es el estar rodeados de personas importantes y son ellas mismas las encargadas de expresar en su máximo esplendor las maravillas del amor verdadero.  

 

Hace algunos días tuve un imprevisto que inhabilitó mi mano derecha, lo cual originó un traumatismo en mi vida cotidiana. Dejarme ayudar por lo demás fue una de las decisiones más difíciles en mi vida pues lo normal es ser autosuficiente. Necesariamente como seres sociales requerimos vivir con los demás y ese vivir encierra el interactuar y el compartir todas aquellas condiciones que nos identifican o nos diferencian;  nos conlleva también a darnos desinteresadamente, a ayudar y dejarnos guiar por lo demás, viviendo virtudes especiales y esenciales como lo son la paciencia, la tolerancia y la alteridad. No es posible darnos sin recibir o viceversa, pues toda relación conlleva a estas dos acciones, así demos sin esperar nada a cambio. Posiblemente podríamos recibir con el paso de los años,  no en el mismo instante porque en muchas ocasiones tendremos que sembrar y esperar.

 

La experiencia también me llevó a comprender la importancia de valorar lo que soy y lo que tengo,  lo que he construido, el amor de mi familia y de los amigos. He podido aprender nuevas cosas y ver que los retos ayudan a salir adelante venciendo nuestros propios miedos. 

 

No puedo negar que al escuchar la palabra “cirugía” entré en llanto, pero luego Dios se encargó de ayudarme a tranquilizar a través del ofrecimiento y de la oración. Conocí personas que vivieron situaciones más difíciles que la mía lo que me ayudó también a ser agradecida y ver las cosas con alegría y optimismo.

 

Cuánto se valoran las cosas o facultades cuando las perdemos permanentemente o por un instante!  les cuento que para poder operar, el médico tuvo que bloquear mi brazo y fueron casi 15 horas en las que parecía una extraño;  quería moverlo y no respondía. Esto me llevó a pensar sobre la condición pasajera y a agradecer porque pronto volvería a disfrutar de la movilidad de mi brazo cuando hay tantas personas que por muchas situaciones han perdido alguna parte de su cuerpo o facultad. 

 

Siempre es importante poder estar preparados para lo que se puede a llegar a presentar pues hoy estamos bien pero mañana no sabemos. Es vital también poder tener estrecha conexión con Dios, nuestro creador y ser supremo, que nos permite despertar, respirar, correr,  saltar, amar, construir, soñar. Cada día abrimos nuestros ojos porque Él así lo permite. Y entonces por qué este desconocimiento o relación tan desapasionada e insípida. La vida y relación con Dios necesita de un sabor en especial, el que nos dé la suficiente razón de vivir, de dar lo mejor de cada uno de nosotros, hasta el cansancio. En dejar toda la alegría y energía en todo lo que hagamos, por amor a Él. 

 

El tiempo cesante me ayudó a repensar tantas cosas, a agradecer por cada una de las personas que he conocido y con las que he compartido, a vivir un reto nuevo que me ayudará a fortalecerme aún más, a realizar tareas nuevas desaprendiendo y aprendiendo, a orar más, a leer y aprender nuevos conocimientos. También conocí a personas maravillosas entregadas a hacer su labor en la clínica en la cual fui atendida. 

 

Mirar la vida y las experiencias con un lente nuevo y diferente es importante para poder superar obstáculos que no impedirán lograr las metas, sólo las retrasará un poco.

 

Aprendizajes nuevos:

 

1. Escribir en el smartphone y en documento en drive a través del dictado de voz.

 

2. Hacer muchas cosas con la mano izquierda.

 

3. Apoyarme más en mi familia y valorar más su ayuda.

 

4. Hablar más, leer más, orar más.

 

5. Tomar las cosas que llegan con más calma y ser más paciente.

 

6. Saber esperar.

 

7. Hacer cada tarea con mayor atención y cuidado.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

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Por Vivian Forero / Blogs LaFamilia.info - 20.05.2019

 

Foto: Freepik 

 

Cada mañana al despertar anhelamos solucionar un sinnúmero de situaciones, desde la organización del hogar, hasta las diversas tareas que tenemos fuera de éste. No nos alcanzan las 24 horas que tiene el día y si pudiéramos, las aumentaríamos porque el tiempo nunca es suficiente. En ese dormir y despertar, se nos pasa la vida, muchas veces entre lamentaciones, quejas, desdenes y sentimientos encontrados. El tiempo pasa tan rápido que ni siquiera nos damos cuenta qué sucede a nuestro alrededor. Nos sumergimos entre el computador, el teléfono móvil, los afanes del mundo, las simplezas de la vida.

 

Cuántas veces hemos deseado que el tiempo se detuviera para disfrutar de aquello que más nos llena. Cuántas veces hemos notado que todo sigue sin nuestra presencia como si no fuéramos importantes. En cuántas ocasiones nos hemos percatado que podemos ser felices, descubriendo la belleza en los pequeños detalles. Es cierto que todo continúa naturalmente cuando nos hacemos a un lado, cuando estamos incapacitados o cuando morimos, y ello nos debe llevar a reflexionar sobre qué misión tenemos en la vida. Nacemos por un porqué, vivimos por una razón, y esa misma tenemos que descubrirla pero a paso lento; deteniéndonos a revisar qué hacemos a diario y cuál es el sentido de cada palabra, acción, decisión. Si pasáramos por esta hermosa vida sin encontrarle un sentido, seríamos terreno árido, un destino sin rumbo fijo, un barco a la deriva. Por ello debemos descubrir lo bello y magnánimo que es estar vivos, de sentir, de percibir, de dar y recibir, de descubrir a cada instante todo lo que podemos lograr, construir y compartir.

 

¿Qué ves cuando te miras al espejo? ¿Ves a una persona espléndida? ¿Perfecta? ¿Maravillosa? ¿Capaz de alcanzar grandes sueños? ¿De compartir lo mejor de sí para transformar el mundo? Tú debes convertirte en tu mejor aliado. Ser la persona que más admira tus propios progresos y tus deseos enormes por alcanzar la mejor versión de ti mismo. Sin duda alguna, serás cada día mejor si logras aceptarte como eres y luchas por superar obstáculos y ver oportunidades para descubrirte y brillar por tantos dones recibidos.

 

Cada día es una oportunidad nueva de replantear tu camino, de descubrir maravillas en ti, de ser una persona maravillosa que inunde de felicidad el camino de los demás. ¿Qué sería de las 24 horas del día si estamos sumergidos sólo en el trabajar? ¿En cumplir metas sin un sentido trascendente? El trabajo tiene siempre el sentido de servir a los demás y de enriquecernos a través de hacerlo bien hecho, cara a Dios, ayudando a todas las personas que nos necesitan. El trabajo es un medio para santificarnos y hacer de nosotros personas de bien, correctas, intachables, virtuosas, que buscan el bien en cada tarea que se emprende. Pero esa razón de ser en el trabajo se hace tangible a través de vivir la caridad, entendida esta como “El esfuerzo de cada uno de vosotros, aislado, resulta ineficaz. – Si os une la caridad de Cristo, os maravillará la eficacia” San Josemaría Escrivá de Balaguer.

 

¿Eres capaz de mirarte al espejo con orgullo? ¿Con conciencia tranquila? ¿Con armonía en el corazón? ¿Con la firma convicción de estar haciendo lo correcto en tu vida? ¿Tu familia es lo más importante? ¿Actúas con recto criterio sin dejarte llevar por los demás? ¿Sin pasar por encima de las demás personas para alcanzar el éxito? Es un mérito y una satisfacción personal el levantarnos cada día con una sonrisa en los labios, a pesar de las dificultades porque tenemos la tranquilidad de hacer las cosas con corazón puro y recta intención. El camino de crecimiento personal va de la mano de hacer también el bien a los demás. No podemos pretender escalar pisoteando a los demás. Es de sabios trabajar en equipo, llevar de la mano a las demás personas hacia la búsqueda del bien común, el reconocer en el otro que también es importante y es un ser semejante a nosotros, por tanto merece respeto y buen trato.

 

Vale la pena descubrir frente al espejo qué tanto nos amamos y aceptamos. Mirarnos fijamente y admirar cada rasgo físico, diferente a los demás, que nos hace únicos e irrepetibles. Aprender a aceptarnos significa reconocer las fortalezas y aspectos por mejorar pues no somos perfectos. La clave en la vida está en luchar día a día para alcanzar esta perfección, haciendo que nuestros pasos vayan por el camino que Jesús nos enseñó. 

 

Lamentablemente a veces nos miramos sólo para criticarnos o para revisar qué podemos corregir con una cirugía. Pero el alma no la podemos embellecer en un quirófano y siempre será más importante nuestro interior porque el exterior se envejece, se transforma, cambia con el paso de los años. Pero lo que siempre nos hará brillar y ser reconocidos ante los demás será nuestra forma de ver la vida y de transformarla para el bien de nosotros y de los que están a nuestro alrededor. El preocuparnos por nuestra vida interior implica acercarnos más a Dios y buscar la bondad, el amor, la comprensión, la caridad y misericordia en cada acción. También nos debemos valer del arrepentimiento y de corregir los pasos equivocados, reconociendo el valor del sacramento de la reconciliación para aligerar las cargas que llevamos en nuestra alma y que la han opacado por el pecado o por las omisiones. Si combinamos un exterior virtuoso y un alma limpia de pecado, esa persona que se refleja en el espejo, brillará con luz propia y dará luz a todas las que están a su alrededor porque nadie puede dar de lo que no tiene.

 

Y por último… ¿Qué quieres que vean los demás?

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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