Por Vivian Forero/Blogs LaFamilia.info - 15.12.2020

 

Es duro descubrir que se valora algo cuando se pierde aunque sea por un instante, por meses, o para siempre. Suena tal vez reiterativo pero esta pandemia se ha llevado tantas cosas. Se han adelantado a la eternidad seres amados, cercanos, conocidos, famosos y personas que quedarán grabadas en lo profundo de nuestros corazones y sus recuerdos… Pero no solo se ha llevado a las personas. También se han borrado por bastante tiempo los abrazos, los besos, las sonrisas, la cercanía de los demás.

 

Un día cualquiera de noviembre de 2020, estaba sentada esperando en una banca a mi esposo y a mi hijo que entraron a un laboratorio a unos exámenes. Vi a tantas personas pasar por mi lado. Me miraban, sonreían, (bueno, eso creo, aunque no veía sus labios). Los niños menores de tres años, inocentes, corrían por todas partes y sus acompañantes los seguían temerosos desinfectando sus manos y protegiéndolos de aquel enemigo invisible: el Covid.

 

¡Cómo una partícula tan diminuta pudo paralizarnos tanto! Como pudo arrasar con tantas esperanzas y sueños. Tal vez dentro de nosotros sólo bastaba eso: un motivo para ocultarnos bajo nuestros propios temores. Esto no lo digo porque queremos huir conscientemente. Sino porque dejamos de luchar, nos acostumbramos, nos resignamos y aceptamos la derrota. Nos abandonamos en el oasis de la desesperanza y de la negatividad. Con ello no quiero desconocer que este virus no es mortal ni peligroso. ¡Es que ha dañado tanto! Hasta ha penetrado en nuestra forma de actuar o de percibir la vida. En las decisiones que tomamos o dejamos de tomar. Nos hemos abandonado en la profunda tristeza. Y es hora de salir de este caparazón que se nos ha endurecido alrededor nuestro. Y de buscar salir de la oscura actitud que nos rodea.

 

Comencemos a ver a nuestro alrededor con otra mirada, cambiemos el chip en nuestros pensamientos e ideas, hagamos un click y convirtamos la negativo en positivo. Tal vez sea demasiado difícil pero siempre será mejor intentarlo. Arriesguemos el darnos a los demás a través de tantas iniciativas (así sean virtuales). Tantas personas haciendo el bien, entregando su vida a los demás, sonriéndole a la vida a pesar de tener sus labios ocultos. Innovemos y acerquemos a nuestros familiares. Llamemos a aquellas personas que hemos olvidado por el trabajo, participemos de nuestro tiempo en familia pues hoy en día tenemos la excusa perfecta del trabajo 24/24 horas (teletrabajo). Respetemos los tiempos en familia, guardemos la tecnología y juguemos con nuestros hijos, disfrutemos de una cena romántica en casa. Organicemos el espacio del hogar de manera creativa, hagamos del hogar un lugar maravilloso para disfrutar y compartir. Hoy tenemos tantas cosas que podemos perder en un instante.

 

Cuánto extraño la sonrisa, tu sonrisa, la de todos. El rostro de aquel anciano que alimenta sus ganas de vivir con dibujarse la sonrisa en sus labios y en los que le rodean. El rostro de ese niño que cada vez desarrollará más destrezas porque aprenderá a conocer a los demás sólo con la mirada y las palabras, acostumbrándose a esperar por la sonrisa en la intimidad de su hogar al quitarse el tapabocas.

 

Cuánto extraño esa sonrisa. Aquella que te lleva a un mundo entrañable, que expresa alegría, emoción, satisfacción, agradecimiento o solo amabilidad. Provisionalmente debemos cambiar nuestra sonrisa por la palabra. Si no podemos mostrar la sonrisa debemos hacerla sentir. Volver a las buenas maneras, a saludar, a expresar esos sentimientos hermosos a través de la palabra hablada y escrita. Debemos reinventarnos y llegar al corazón de los demás porque antes solo bastaba una sonrisa.

 

Los gestos estarán presentes por mucho tiempo pues el miedo seguirá también dentro de cada uno de nosotros. Seguiremos poniendo en práctica tantos saludos creativos para expresar nuestro cariño y amabilidad pues como seres sociales buscaremos seguir creciendo en amistad. Debemos recordar que aunque estemos en una emergencia sanitaria, siempre debe prevalecer el amor a los demás.

 

Alejarnos físicamente en este momento es la mejor solución o cuando nos debamos reencontrar, el practicar hábitos como el porte del tapabocas será nuestro mejor aliado. Pero descubramos el valor de la expresión de los sentimientos a través de un "te amo", "te extraño", "eres muy importante para mí", "gracias por tu amistad". Estas palabras abrazan el alma y la embargan de alegría.

 

“Todo lo que ahora te preocupa cabe dentro de una sonrisa, esbozada por amor de Dios”. San Josemaría Escrivá de Balaguer esbozó la hermosura de la sonrisa unida al amor de Dios y del significado que transmite esta expresión. Cuando uno está feliz, sonríe; cuando uno está enamorado, sonríe; cuando uno observa a alguien a quien ama, sonríe; cuando uno logra una meta propuesta, sonríe; cuando uno ayuda a los demás, sonríe. Y si la sonrisa está en todo lo bello, ¿por qué nos negamos a sonreír?

 

La sonrisa no es de débiles, es de personas con fortaleza que descubren el elixir de la felicidad. La entrega a los demás, el servicio, la solidaridad, la generosidad, el respeto, la tolerancia y la comprensión, son la clave para dibujar sonrisas, así estén ocultas en estos momentos por un cubre bocas. Pero lo que jamás podremos cubrir es el amor incondicional de Dios, que se nos da a través de las maravillas de la creación.

 

Extraño tu sonrisa, pero como te vi sonreír tantas veces, hoy la imagino y me haces sonreír.

 

***

 


 

Vivian Forero Besil

Especialista en Pedagogía e Investigación en el aula, Licenciada en Educación Básica y especialista en Gerencia de Instituciones Educativas. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso niño. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Por Vivian Forero/Blogs LaFamilia.info - 16.10.2020

 

 

Recientemente he tenido una idea en mi cabeza y es con respecto a quién debe o quién controla el tipo de letra de canciones que debe ser transmitida en programas de televisión y en especial, cuando se presentan en noticieros o en programas de entretenimiento en horario familiar? ¿A quién le duele o le preocupa lo que nuestros hijos y estudiantes observan y escuchan ya con tanta naturalidad? ¿Quién regula los programas de televisión y la hora o clasificación de los mismos?

 

En estos días de pandemia y de cuidarnos en casa, las familias han estado más expuestas a los medios masivos de comunicación y los padres se han podido dar cuenta de la calidad de los programas transmitidos o por el contrario, la falta de censura en los mismos.

 

Estamos siempre a la expectativa de señalar, juzgar, criticar o dar una opinión con respecto a lo que hace un familiar, el vecino, un amigo o un compañero de trabajo; creemos tener la razón y emitimos conceptos a priori o simplemente nos formamos una idea equívoca con algún gesto o expresión escuchada. ¿Pero aplicamos esto mismo a la literatura que escogemos o compramos a nuestros hijos, a la serie de televisión que elegimos o dejamos ver sin ningún acompañamiento? ¿A las conversaciones o expresiones jocosas, memes, chistes, películas, a las publicaciones que hacemos en redes sociales, etc.?

 

¿En este mundo en el que buscamos afablemente la coherencia, el respeto, la igualdad, la aceptación y la tolerancia, estamos aportando con nuestros actos al fortalecimiento de una sociedad más justa y con tendencia al bien?

 

Debemos iniciar por revisar a ojo clínico todo lo que se nos presenta a nuestro alrededor en donde se tergiversan circunstancias disfrazándolas de valores y por la lucha de alcanzar la igualdad, por ejemplo: la liberación femenina. Es triste percibir que esta lucha se va enfocando únicamente en la competición con el hombre, en cuanto a qué tan fuertes, atrevidas, osadas o libertinas somos. Mas no por qué tan inteligentes, creativas, resilientes, perseverantes, valientes o respetables somos o podemos llegar a ser. No es una lucha de poderes en el cual debemos estar enfocados para alcanzar la justicia tan anhelada. Es una relación recíproca basada en la tolerancia, respeto, comprensión, liderazgo, amor, trabajo en equipo y complemento.

 

En la actualidad abundan programas de televisión, series, películas, literatura, videos clips, cargados de antivalores, en donde se presenta tanto al hombre como a la mujer, como un objeto sexual. Donde las pasiones, el deseo, la lujuria es lo único que sacia y ese es el mensaje equívoco por el que debemos unirnos y luchar para que a nuestros hijos les lleguen mensajes que concilien con los valores transmitidos y fortalecidos en casa y colegio.

 

No podemos seguir con una venda en nuestros ojos pensando que sólo lo que educamos desde casa es suficiente y que además tenemos la confianza que se complementa en el colegio. Y ya con ello estamos confiados y tranquilos. No, no es justo que la sociedad misma se esté encargando de proliferar mensajes que van en contra de la ética y la moral. Que se preocupe solo por hacer más ricos a los actores y cantantes, aplaudiendo y consumiendo estos productos no aptos para menores ni para mayores, porque el hecho de haber alcanzado la mayoría de edad también nos debe cuestionar el saber escoger lo que sirve para nuestra vida o lo que daña nuestra conciencia y ensucia nuestra alma. El llegar a la mayoría de edad equivale a tener mayor responsabilidad y respeto por nuestra vida y sabemos que hay consecuencias por los actos realizados y también por las omisiones.

 

A lo largo de los años se han vetado muchas canciones o programas de televisión, pero con el tiempo, lo que escuchamos o cantamos tan pegajosamente, no nos causa ninguna preocupación. Y quien lo critica o prohíbe en casa raya por ser una persona correcta pero a veces es criticada como “anticuada” o “pasada de moda”. ¿Pero…quién impone la moda para lo inmoral? Me entristece que las acciones se están volviendo relativas. Ya es relativo que un bebé nazca o no, por el simple hecho de estar legalizado en muchos países; el quitarle la vida a una personas disfrazando el acto con la “eutanasia”; el luchar por el poder entre hombre y mujer, entregándose a la promiscuidad; creyendo con ello que es ser libre y que se decide sobre nuestro cuerpo. Cuando en realidad se está decidiendo por otros que imponen las modas. Se quiere luchar por la autenticidad y la diferencia mostrándose como copia de otras personas. Los ideales de personas a las que nos queremos parecer son efímeras pues hasta en las fotografías y videos hay maquillaje y ayudas extra, donde la realidad no es la que vemos porque el ideal se llega a convertir en una fantasía.

 

Estuve revisando historial de canciones en español vetadas y han sido por algunas circunstancias en especial. Remito un breve listado (tomado del .eltiempo.com):

 

• Luis Miguel - 'Decídete': en 1993, Luis Miguel solo tenía 13 y ya cantaba esta canción, cuya letra hablaba del primer encuentro sexual entre una pareja. Esto la llevó a a la censura.

 

• Belinda - 'Egoísta': en 2010, la mexicana tuvo que enfrentar una polémica respuesta por parte de su público en Argentina hacia su canción 'Egoísta', la razón estaba ligada a un lamentable hecho que vivió el país suramericano en 2004.

 

• Mecano -'Hawaii-Bombay': en 1985, la banda de pop español sacaba esta canción que hacía parte del álbum 'Ya viene el sol', sin embargo, causó una polémica reacción por tener en su letra alusiones al sexo.

 

• Los Tigres del Norte - 'La granja': en 2009, cuando la banda ganó el Premio Lunas a la música grupera, no quisieron presentarse a recoger el galardón. La razón fue porque los organizadores no quisieron que la agrupación cantara ese tema en el evento por sus referencias políticas a la inseguridad en México.

 

Pero en la actualidad, escuchando reguetón y trap (y dejando de lado muchos otros géneros musicales) es muy común el contenido sexual en sus canciones y en videos musicales. Llama la atención que las mismas personas permiten dichas canciones pues no hay censura en ellas y hay comentarios muy positivos frente a dichos cantantes. Por ejemplo está muy de moda Farina y Thalía por su reciente canción “Ten cuidao” en la cual hacen mención en un noticiero, al supuesto posicionamiento de la mujer y la lucha por su poder femenino. Al escuchar la letra de la canción me sentí ofendida y más aún, al leer en redes las felicitaciones de sus seguidores por la maravillosa creación.  Tomo como ejemplo esta canción, pero quiero aclarar que no tengo nada en contra de estas cantantes. Pero es de anotar que si deberían en general los cantantes y productores, tener más cuidado en sus composiciones, que rayan la vulgaridad y desconocen por completo los valores. Que los escuchan también sus hijos, hermanos, familiares, amigos. Que deben velar también por las buenas costumbres. No se debe escalar al éxito o a la fama pisoteando a los demás. Sin importar lo que conlleva esa música, que puede ayudar a crecer a las personas o por el contrario, llevarlos por el camino del mal. Muchos videos musicales también tienen gran contenido de violencia, palabras grotescas, machismo y feminismo.

 

¿Quién veta actualmente los video clips, las canciones, las películas, las series? ¿A quién se acude en esta petición por la coherencia y un mundo con valores?

 

***

 


 

Vivian Forero Besil

Especialista en Pedagogía e Investigación en el aula, Licenciada en Educación Básica y especialista en Gerencia de Instituciones Educativas. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso niño. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Blogs LaFamilia.info - 06.02.2020

 

 Foto: Jcomp

 

Recientemente pude vivenciar a través de una experiencia personal, cuán frágiles somos y qué tan fuertes o débiles podemos llegar a ser. Sin duda alguna, nuestra condición humana nos debe hacer reflexionar constantemente sobre el rumbo de nuestras vidas porque en la cotidianidad,  en el día a día, en el trabajo diario, se nos pierde muchas veces el hecho de conocer el alcance y la necesidad de nuestros actos y la consecuencia de los mismos para nuestra mejora continua o para la trascendencia que sería lo vital de nuestra existencia. “Hacemos por hacer” o “vivimos por vivir”, sin gracia, sin sentido, sin una visión especial. 

 

Lamentablemente nos percatamos de cosas importantes cuando las perdemos de manera permanente o por algún tiempo. Desconocemos el valor del tiempo, de la compañía, de la ayuda y el apoyo de los demás. Somos ingratos e insensatos pero inconscientemente (en la mayoría de los casos). Pero muchas veces a través de una situación podemos percibir lo indispensable que es el estar rodeados de personas importantes y son ellas mismas las encargadas de expresar en su máximo esplendor las maravillas del amor verdadero.  

 

Hace algunos días tuve un imprevisto que inhabilitó mi mano derecha, lo cual originó un traumatismo en mi vida cotidiana. Dejarme ayudar por lo demás fue una de las decisiones más difíciles en mi vida pues lo normal es ser autosuficiente. Necesariamente como seres sociales requerimos vivir con los demás y ese vivir encierra el interactuar y el compartir todas aquellas condiciones que nos identifican o nos diferencian;  nos conlleva también a darnos desinteresadamente, a ayudar y dejarnos guiar por lo demás, viviendo virtudes especiales y esenciales como lo son la paciencia, la tolerancia y la alteridad. No es posible darnos sin recibir o viceversa, pues toda relación conlleva a estas dos acciones, así demos sin esperar nada a cambio. Posiblemente podríamos recibir con el paso de los años,  no en el mismo instante porque en muchas ocasiones tendremos que sembrar y esperar.

 

La experiencia también me llevó a comprender la importancia de valorar lo que soy y lo que tengo,  lo que he construido, el amor de mi familia y de los amigos. He podido aprender nuevas cosas y ver que los retos ayudan a salir adelante venciendo nuestros propios miedos. 

 

No puedo negar que al escuchar la palabra “cirugía” entré en llanto, pero luego Dios se encargó de ayudarme a tranquilizar a través del ofrecimiento y de la oración. Conocí personas que vivieron situaciones más difíciles que la mía lo que me ayudó también a ser agradecida y ver las cosas con alegría y optimismo.

 

Cuánto se valoran las cosas o facultades cuando las perdemos permanentemente o por un instante!  les cuento que para poder operar, el médico tuvo que bloquear mi brazo y fueron casi 15 horas en las que parecía una extraño;  quería moverlo y no respondía. Esto me llevó a pensar sobre la condición pasajera y a agradecer porque pronto volvería a disfrutar de la movilidad de mi brazo cuando hay tantas personas que por muchas situaciones han perdido alguna parte de su cuerpo o facultad. 

 

Siempre es importante poder estar preparados para lo que se puede a llegar a presentar pues hoy estamos bien pero mañana no sabemos. Es vital también poder tener estrecha conexión con Dios, nuestro creador y ser supremo, que nos permite despertar, respirar, correr,  saltar, amar, construir, soñar. Cada día abrimos nuestros ojos porque Él así lo permite. Y entonces por qué este desconocimiento o relación tan desapasionada e insípida. La vida y relación con Dios necesita de un sabor en especial, el que nos dé la suficiente razón de vivir, de dar lo mejor de cada uno de nosotros, hasta el cansancio. En dejar toda la alegría y energía en todo lo que hagamos, por amor a Él. 

 

El tiempo cesante me ayudó a repensar tantas cosas, a agradecer por cada una de las personas que he conocido y con las que he compartido, a vivir un reto nuevo que me ayudará a fortalecerme aún más, a realizar tareas nuevas desaprendiendo y aprendiendo, a orar más, a leer y aprender nuevos conocimientos. También conocí a personas maravillosas entregadas a hacer su labor en la clínica en la cual fui atendida. 

 

Mirar la vida y las experiencias con un lente nuevo y diferente es importante para poder superar obstáculos que no impedirán lograr las metas, sólo las retrasará un poco.

 

Aprendizajes nuevos:

 

1. Escribir en el smartphone y en documento en drive a través del dictado de voz.

 

2. Hacer muchas cosas con la mano izquierda.

 

3. Apoyarme más en mi familia y valorar más su ayuda.

 

4. Hablar más, leer más, orar más.

 

5. Tomar las cosas que llegan con más calma y ser más paciente.

 

6. Saber esperar.

 

7. Hacer cada tarea con mayor atención y cuidado.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 

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Por Vivian Forero/Blogs LaFamilia.info - 30.09.2020

 

 

La amistad nos da muchas razones para vivir con un sentido trascendente pues nos ayuda a enfocar nuestra manera de darnos a los demás sin esperar retribución alguna.

 

“Un amigo es un tesoro” - Dicho popular y verídico que nos ha acompañado a lo largo de nuestra existencia. Lo hemos escuchado en boca de nuestros abuelos y padres. Nosotros mismos lo hemos estamos repitiendo en la cotidianidad de nuestras conversaciones. Pero ¿Qué significa un tesoro? Porque podemos pensar que es lo más valioso que podamos tener. Y si son tan valiosos, ¿por qué hacemos poco por conservarlos y cultivarlos?

 

En nuestros recuerdos solemos atesorar instantes divertidos, viajes maravillosos, metas alcanzadas, títulos profesionales, y muchas veces, cosas materiales como dinero, joyas, propiedades, etc. ¿Qué tal si atesoramos sentimientos? La vida sería más rica si la acaudalamos de lo que más vale: del amor y de la amistad de aquellas personas que comparten el mismo espacio con nosotros. Por tanto es necesario valorar esa donación personal a través de la vivencia de la amistad, como sentimiento desinteresado que busca el bien del otro, de su crecimiento y perfeccionamiento. Es una relación recíproca y verdadera, fundamentada en el respeto mutuo y en querer ayudar, escuchar y soportar las tristezas de los seres amados o de disfrutar con sus alegrías.

 

En medio del mundo en el que hoy estamos no se ha permitido el disfrute real de la amistad pues muchas veces se oculta o tergiversa dentro de la virtualidad. Se confunden los amigos verdaderos por los seguidores o quienes hacen “likes” a las publicaciones en redes sociales; se cambian los sentimientos reales por aquellos disfrazados de gentileza o cortesía por el instante. Se prefiere el disfrute de lo efímero de las relaciones pasajeras, momentáneas o de interés, por encima de los sentimientos arraigados al corazón y a la verdadera amistad.

 

Es cierto que la amistad se construye en el día a día, en el trato personal, en el conocimiento de la otra persona, del interesarse por saber de sus cosas, del brindarle la mano y de escucharle cuando así lo necesite. Porque un verdadero amigo no se busca, se encuentra y se descubre. Lo podemos encontrar en diferentes espacios y contextos y se va estrechando esta relación interpersonal a través del trato personal. ¿Cuántas veces compartimos años con una persona, la saludamos, la apreciamos, pero no nos damos el tiempo de conocer sobre su vida? Cuando nos damos esta oportunidad de tratar a las personas, dialogar con ellas, conocer sobre su familia, sus sueños, dificultades superadas, testimonios y experiencias, proyecto de vida, muchas veces se pueden llegar a estrechar lazos de amistad, pues aprendemos a valorar a alguien en la medida en que lo conocemos. A veces sólo quedamos estáticos frente a las barreras que nosotros mismos ponemos por prejuicios, prevenciones o por intereses sociales.

 

La amistad es uno de los caminos para encontrar la felicidad y en especial, cuando se viven detalles de afecto mutuo y sincero dentro de la familia. Plantear la necesidad de vivir la amistad en el ámbito familiar es fundamental para la armonía y tranquilidad; este espacio es el mundo real que nos ayudará a vivir con mayor plenitud las características de esta virtud. Si estamos convencidos que este sentimiento nos lleva de la mano hacia la comprensión, el respeto, la confianza, la ayuda mutua, ¿por qué no vivirla en casa con nuestros seres amados? 

 

Qué maravilloso sería que nuestro mejor amigo fuera nuestro cónyuge; nuestra mejor amiga, nuestra hermana. Siempre hemos escuchado que los hijos y los padres no son los mejores amigos, pero sería vital poder tener presente las características de la amistad y todo lo que esto implica. La amistad se vive desde casa y la coherencia nos enseña a que el ejemplo es el mejor camino. San Juan Pablo II así lo expresó en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio “La familia es la primera y fundamental escuela de socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia".

 

Tips para vivir la amistad al 100%

 

1. Amarse a sí mismo. La primera clave para amar a los demás está en el amarse a sí mismo. Está claro que nadie da de lo que no tiene. Para poder manifestar con sinceridad y seguridad la afectividad es importante trabajar en la auto estima y auto aceptación; quererse a sí mismo, respetarse y tratarse asertivamente. Todo esto se proyectará a las personas que nos rodean y se tejerán relaciones armoniosas y duraderas. Cuando nos amamos y aceptamos brillamos con luz propia.

 

2. Aceptar y respetar las diferencias. Pretender cambiar a los amigos no es una buena opción porque debemos reconocer que somos personas diferentes pero complementarias. Podemos enriquecernos y aprender de los demás, de sus éxitos o fracasos. El respeto va unido a una verdadera amistad; el tratar con decoro y delicadeza es fundamental en el fortalecimiento de esta valiosa virtud.

 

3. Procurar hacer siempre el bien. La amistad debe ser ante todo: transparencia, libertad, consejo, ánimo, motivación, compromiso y preocupación; buscando la mejor versión de cada quien, sin perder la esencia ni la autenticidad. Ser benévolos en el actuar permite consolidar hábitos de solidaridad, generosidad y alteridad, lo cual es importante en el mundo actual, porque para comprender debemos ponernos en el lugar del otro y sólo así, buscaremos su felicidad. 

 

4. Aprender a escuchar. Todos tenemos necesidad de ser escuchados y este don es uno de los que marca verdaderamente la amistad. Cuando conocemos a una persona que se centra en el otro y sale de sí misma, hemos encontrado un tesoro. Escuchar significa pensar que las situaciones de los demás también son importantes, dejando de lado el egocentrismo y pensando en la realidad que nos rodea, ocupándonos de ser un soporte para los amigos.

 

5. Donarse y servir. La entrega de nuestras acciones y dedicación del tiempo para los demás conlleva disposición, generosidad, magnanimidad y amor. Es un ofrecimiento sincero y desinteresado que se da cuando el corazón está lleno de sacrificio y resiliencia. No es fácil dejar de hacer lo que nos gusta por dedicar tiempo a los demás, pero es gratificante donarse y servir. San Josémaría los plasmó en sus pensamientos, “Has comprendido el sentido de la amistad, cuando llegaste a sentirte como el pastor de un rebaño pequeñito, al que habías tenido abandonado, y que ahora procuras reunir nuevamente, ocupándote de servir a cada uno”.

 

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Vivian Forero Besil

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Por Vivian Forero / Blogs LaFamilia.info - 28.09.2019

 

Foto: Freepik 

 

Aquella frase popular de "soñar no cuesta nada" es pertinente revisarla a profundidad para poder comprender lo que se esconde detrás. Sin duda alguna cuando tenemos sueños que nos conducen a crear circunstancias diferentes a las que vivimos, se pueden presentar situaciones placenteras pero momentáneas porque están apartadas de lo que somos realmente. Divagar, ser idealistas, fantasiosos y muchas veces, ociosos, nos conduce a volar con la imaginación y a veces, a construir objetivos con naipes y al menor movimiento o viento suave, caen al suelo aterrizándonos fuertemente en la cotidianeidad. Creemos que sólo con soñar podemos obtener lo que deseamos y que esto nos conducirá hacia la búsqueda de la felicidad. 

 

¿Siempre debemos soñar antes de emprender las metas planteadas? ¿Soñar nos propiciará más seguridad para actuar o decidir? ¿Entonces, si soñar no cuesta nada, por qué nos frustramos tanto cuando declinan los sueños o cuando ni siquiera son posibles realizarlos? El soñar deberá estar unido a un profundo deseo por emprender tareas alcanzables y que, con esfuerzo, persistencia, orden, compromiso y perseverancia; se alcanzarán a medida de la realidad que nos rodea y de la actitud frente al fracaso o al éxito.

 

Los sueños nunca podrán reemplazar a la verdad pues lo contrario estaría enfocado simplemente al estar sujetos a una realidad virtual que nos aleja de lo que nos constituye en cada una de las dimensiones del ser. Debemos conocernos a profundidad para enfrentar todas las posibilidades que se tienen para emprender proyectos o para abandonarlos; porque es de sabios también desistir en objetivos obstinados. Y muchas veces se requerirá del re-inventarnos como en un proceso de innovación personal. 

 

¿Pero qué tanto nos conocemos entonces? ¿Somos capaces de identificar las fortalezas y las oportunidades de mejora en nuestra propia existencia? ¿Somos capaces de retroceder y avanzar cuantas veces sea necesario? ¿O ante la menor dificultad, nos sentimos devastados e incapaces de retomar las riendas de nuestra vida?

 

El dejarnos envolver de acciones inintencionadas, sin sentido y vacías, nos conducirá al querer estar en un lugar equivocado, a gozar de otras circunstancias, a vivir una vida que no nos pertenece, a disfrazar nuestra realidad para acomodarla a las de otras personas. San Josémaría Escrivá de Balaguer en su libro “Amigos de Dios”, lo visualizó sabiamente aconsejando sobre este estado de comodidad, “necesito prevenirte todavía contra el peligro de la rutina —verdadero sepulcro de la piedad—, que se presenta frecuentemente disfrazada con ambiciones de realizar o emprender gestas importantes, mientras se descuida cómodamente la debida ocupación cotidiana. Cuando percibas esas insinuaciones, ponte con sinceridad delante del Señor: piensa si no te habrás hastiado de luchar siempre en lo mismo, porque no buscabas a Dios; mira si ha decaído —por falta de generosidad, de espíritu de sacrificio— la perseverancia fiel en el trabajo”.

 

Soñar si cuesta y mucho… cuesta lamentaciones por lo que no fue o pudo llegar a ser; cuesta la negación de nuestras propias facultades porque deseamos vivir las experiencias y logros de los demás; cuesta el abandonar el gusto por lo que tenemos y dejamos de valorarlo porque nos agrada más lo que otros han adquirido o conseguido; cuesta el dejar de disfrutar el presente porque anhelamos algo más en el futuro, por el “tener más”, dejándonos envolver por el consumismo y el materialismo que sólo nos hunde en el mar profundo de la desolación porque no nos saciamos y siempre vamos a querer más.

 

La realidad nos va llevando hacia el desorden en el pensamiento y en las acciones. Nos dejamos influenciar por la permisividad, el facilismo, el hedonismo y la superficialidad. Quizás creemos tener controlada nuestra vida pero somos marionetas del contexto al actuar como los demás quieren que actuemos. Soñar no debería costar nada, solo nos ayudaría a visualizar metas altas para alcanzarlas y sentirnos satisfechos de nuestros logros, porque los hemos plantado con principios, con dignidad, deseos de servir y de transformar la realidad.

 

La vida sería más fructífera si soñáramos con contagiar de amor a todos los que nos rodean; si anhelamos vivir la justicia y buscáramos siempre hacer en bien, dando pasos certeros y seguros, que fortalezcan lazos de fraternidad y de sincera amistad. Soñar no cuesta nada si los sueños están puestos en el ser y no en el tener. Y estos sueños, que se siembran en lo profundo del corazón, si se luchan con pasión, transcenderán y se duplicarán de generación en generación para bien de nosotros y de la sociedad en general.

 

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VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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