Por Nory Camargo/CatholicLink - 08.06.2020

 

 

«El vendedor de sueños» es una película brasileña dirigida por Jayme Monjardim que llegó a la pantalla grande en 2016. La historia está basada en el bestseller de Augusto Cury  y se centra en la amistad que nace entre un mendigo y un renombrado psiquiatra que desea suicidarse.

 

La película está llena de diálogos profundos y frases llenas de enseñanzas, (está disponible en Netflix). No es la típica película comercial que te hace reír y desarrolla una historia obvia. «El vendedor de sueños» es una producción pensada para motivar al público, hacerlo cuestionarse sobre algunos de los temas más importantes de la vida y enviar una fuerte crítica al consumismo de una sociedad que se ha olvidado de soñar.

 

En ella se habla del suicidio, del valor de la amistad y la familia, la importancia de ponerle límites al trabajo, el duelo, el perdón, el mérito que tienen las segundas oportunidades y el secreto del éxito.

 

Dios y «El vendedor de sueños»

 

A medida que transcurre la película es inevitable no pensar en Dios y en lo que ocurre en nuestra vida cuando decidimos creer. Julio César (el protagonista) ha sido un hombre egoísta y prepotente, se ha empeñado en hacerle creer a su hijo que en la vida solo se puede ser el mejor, el número uno. Que no hay espacio para el fracaso o las lamentaciones.

 

Julio César es un personaje en conflicto consigo mismo, se siente cobarde y culpable por no ser capaz de lidiar con sus problemas a pesar de ser psiquiatra. ¿No es irónico que en hombre que se gana la vida tratando de ayudar a otros con su salud mental esté totalmente desequilibrado?

 

La misteriosa figura del mendigo a quien todos llaman el «maestro» no termina de convencer a Julio. Quien al inicio de la película es incrédulo, frío y hasta le responde con brusquedad. El mendigo no dice su nombre, sin embargo a medida que transcurre la película sus acciones le hacen honor al apodo con el que se le reconoce.

 

La fe, el perdón y el amor le devuelven el equilibrio al protagonista

 

Es fácil identificarnos con Julio César. Es un hombre al que la vida le ha pasado factura y se encuentra ahora frágil y vulnerable. El mendigo parece tener respuesta para todo excepto para responder quién es y de dónde viene. «El vendedor de sueños» nos permite reflexionar en temas que algunas veces nos parecen muy «pesados».

 

La misteriosa figura del maestro (quien además conquista a todos con elocuentes discursos) finalmente se desvela y nos deja una grandísima enseñanza. Es una película apta para toda la familia y perfecta para debatir temas trascendentales. Como el lugar que le damos al éxito, el dinero, las apariencias, los títulos y la familia.

 

Te dejo algunas de las frases más lindas y significativas de la película que sirven para reflexionar:

 

— «No tengas miedo del camino, ten miedo de no caminar»

 

— «Los suicidas no quieren matarse, quieren matar su dolor»

 

— «El primero en ser beneficiado con el perdón es aquel que perdona, no el perdonado»

 

— «El ser humano no muere cuando el corazón para de latir, muere cuando de alguna forma deja de sentirse importante»

 

— «Puedo venderte una coma, para que puedas continuar escribiendo tu historia, a pesar de que el mundo pese sobre ti»

 

— «El que comete suicidio es un asesino, primero se mata a sí mismo y luego mata a su familia»

 

— «El secreto del éxito es conquistar aquello que el dinero no puede comprar»

 

*Publicado originalmente en CatholicLink

 

 

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Aceprensa - 09.01.2019

 

 

Título original: The Two Popes. Actores: Anthony Hopkins, Cristina Banegas, Federico Torre, Jonathan Pryce, Juan Minujín, Luis Gnecco, María Ucedo, Pablo Trimarch., Sidney Cole, Thomas D Williams. Duración: 126 min. Clasificación: Jóvenes-adultos. Productora: Netflix

 

Análisis por Ana Sánchez de la Nieta de Aceprensa

 

Para analizar esta película, compleja e interesante donde las haya –lo voy adelantando–, es interesante conocer el contexto donde surge.

 

El guion es de Anthony McCarten (La teoría del todo, El instante más oscuro), que adapta su propio ensayo biográfico sobre los paralelismos y diferencias entre Benedicto XVI y Francisco. Un libro, por cierto, bastante duro especialmente en relación con Benedicto. McCarten explica con claridad su postura en el prólogo del libro: educado en una familia numerosa y católica de raíces irlandesas, McCarten no disimula su frustración por una Iglesia que sigue defendiendo una moral sexual que le parece absolutamente trasnochada y suspira por una Iglesia que se adecúe a los tiempos.

 

Por otra parte, dirige la película Fernando Meirelles (Ciudad de Dios). El cineasta brasileño también nació católico y también se siente alejado de la fe. Sin embargo, reconoce que desde el principio del pontificado, le impactó mucho la figura de Francisco y confiesa que leer la encíclica Laudatio si’ fue para él un descubrimiento.

 

Lo que Meirelles y McCarten nos cuentan es la relación de dos Papas que para ellos representan las dos caras de la Iglesia: la conservadora, hermética y alejada, y la progresista, abierta y cercana. Hasta aquí, la película sigue la narrativa de los medios al milímetro. Nada nuevo bajo el sol.

 

Lo sorprendente es que, partiendo de un esquema tan rígido y convencional que lleva a un inicio de sonrojante maniqueísmo y a un retrato de Benedicto bastante injusto, poco a poco la película vaya evolucionando hacia una historia humana, emotiva y valiosa para el espectador. Es como si, después de plantear la premisa ideológica, la realidad de los personajes y de los hechos fuera cogiendo fuerza, conquistando campo y terminara por hacer saltar las costuras de la impostada narrativa de la confrontación.

 

En este sentido, Meirelles señala dos temas interesantes: por una parte, reconoce que, cuando investigó sobre la vida de Benedicto, empezó a entenderle mucho mejor: “Creo que muchas críticas son injustas; es un hombre tímido, reservado, pero en sus ideas no es tan distante a Francisco; tiene discursos y escritos sobre la pobreza o la inclusión que nadie conoce”. Por otra parte, el cineasta brasileño confiesa que su película habla de tolerancia: “Estamos en una sociedad absolutamente polarizada y yo quería hablar de dos hombres que, pese a sus diferencias, se quieren, se respetan, dialogan, tienen puentes. Mi película habla de eso y del perdón. Hay personas cerradas al perdón, que no quieren entender que puede haber fallos en las biografías de los hombres, que no quieren entender el contexto en el que las cosas ocurren”.

 

La película habla también, y mucho, sobre la Providencia de Dios, y, en ese sentido, es muy llamativo como el guion vuelve una y otra vez a llevar a los dos protagonistas ante la voluntad de Dios, no ante una disyuntiva de poder o influencia.

 

El “problema” –si es que puede hablarse de problema– es que la película mezcla realidad con ficción, hechos reales con fantasía (de hecho, el arranque argumental es ficticio), y un espectador poco conocedor de la biografía de los dos Papas puede acabar confundiendo declaraciones con intenciones y hechos con invenciones. Aunque este problema se soluciona leyendo, y afortunadamente hay abundante bibliografía sobre los dos Papas para rellenar lagunas. Una lectura además que se hace muy atractiva después de ver la película.

 

La nominación a los Globos de Oro se entiende estupendamente. Dos grandes actores, impagables momentos de humor, un montaje muy original y un final redondo.

 

Por Ana Sánchez de la Nieta @AnaSanchezNieta

 

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LaFamilia.info - 15.07.2019

 

 

 

Título original: Spider-Man: Far From Home. Director: Jon Watts. Guión: Chris McKenna, Erik Sommers (basado en el cómic de Stan Lee y Stev Ditko).  Intérpretes: Tom Holland, Marisa Tomei, Zendaya, Jake Gyllenhaal, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders. Duración: 129 min. Clasificación: 7 años en adelante 

 

Reseña

 

Luego de los eventos de Avengers: Endgame, Spider Man debe enfrentarsea las nuevas amenazas de un mundo que ha cambiado para siempre.

 

Análisis por JAUME FIGA I VAELLO de Aceprensa 

 

A la historia le cuesta arrancar. Pero, después de un giro –esperado, sí–, toma un brío y unos colores espectaculares, que te dejan clavado en la butaca hasta el final. Volando por distintos países de Europa –al estilo de las mejores películas de espías, como la saga de James Bond o la de Misión: Imposible–, y con un tono de comedia estudiantil que le da unos momentos simpáticos y frescos, marca de la casa y, especialmente, de las películas del arácnido.

 

Eso sí; sin alejarse de lo importante. Por ello, el guion fija el punto de vista en el dilema moral de Parker sobre qué decisión tomar. De este modo, los secundarios están bien dibujados, al servicio de esta cuestión. No en vano, tanto Spider-Man como Iron Man son los personajes de Marvel que más éxito tienen, porque, además de superhéroes, son muy humanos. Eso les hace grandes.

 

Y el director y los guionistas lo saben. Juegan con la baza, además, como mencionaba al principio, de que el espectador ya ha visto “el pasado” y pueden marcar muy bien este proceso de maduración del protagonista.

 

Por otro lado, pienso que merece la pena destacar, una vez más, la banda sonora de Michael Giacchino, habitual de Pixar (Los Increíbles 2, Coco, Up…) que también ha trabajado para otras grandes producciones como Rogue One, o Misión: Imposible – Protocolo Fantasma, por mencionar algunas.

 

Spider-Man: Lejos de casa da el paso a la “fase 4” del Universo Marvel. Para ver por dónde pueden ir los tiros es importante no levantarse de la butaca hasta el último crédito.

 

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Por Nory Camargo - catholic-link.com

 

 

 

«Tan distinto como yo» es una película hermosa y emotiva de la que se podrían decir tantas cosas. Es una producción que le apuntó a distintos temas: la amistad, el amor de pareja, el perdón, el servicio, la caridad, la fe, la familia. Lo mejor de todo es que es un drama basado en la vida real, no es una historia de fantasía o una de esas que nos hacen suspirar pero que sabemos que se quedan solo en la pantalla grande.

 

Está disponible en Netflix y es protagonizada por cuatro grandes de Hollywood que tal vez nunca me imaginé en una cinta que tuviera que ver con la fe. Renée Zellweger (recordada por su papel en «Bridget Jones»), Djimon Hounsou, Jon Voight y Greg Kinnear (protagonista de «El cielo sí existe»).

 

¿De qué se trata «Tan distinto como yo»?

 

La historia se centra en Denver, un indigente que está cargado de rabia y rencor. Es agresivo y le inspira miedo a todo el mundo, menos a Debbie, una mujer que ha nacido para servir a otros. Debbie y su esposo Ron son una pareja adinerada a la que no le falta nada, tienen dos hijos y son una familia aparentemente feliz.

 

A ella le encanta servir en un comedor comunitario al que van personas sin hogar. A él esta idea de ayudar a gente que «no quiero trabajar», le parece absurda. Sin embargo la encantadora personalidad de su esposa lo termina convenciendo de ser voluntario.

 

Denver le cambia la vida para siempre a esta pareja. Les da a ambos, pero sobre todo a Ron, la lección de su vida. El corazón que parecía más duro, se ablanda. La vida del que parecía más fuerte, se derrumba. El rencor que parecía eterno, al fin ve la luz. Una historia conmovedora para volver a creer en el poder del amor y del perdón.

 

«Es increíble lo que puede lograr un poco de amor»

 

Esta es probablemente una de las frases más hermosas que se mencionan a lo largo de la película. Denver dice muchas a través de esta historia, frases que tal vez nos lleguen justo al corazón, porque gracias a su personaje podremos descubrir que tal vez nosotros nos hemos refugiado también en el dolor y la rabia. En la soledad, el abandono, el pecado y el no sentirnos amados por nadie.

 

Denver es un hombre que ha sufrido desde siempre. Fue abandonado, maltratado, insultado, y rechazado, pero detrás de todo ese dolor ¡qué corazón más grande tiene! Brilla más que el sol. Esta es una película que sin duda sirve para cuestionar nuestro propio actuar.

 

¿Qué hago cuando encuentro en el otro un dolor indescriptible?, ¿qué sucede cuando me doy cuenta que también yo estoy sediento de amor y perdón?, ¿cómo ayudo a los que están sumidos en el abandono?, ¿qué tan fácil perdono al que me ha causado una herida insoportable?, ¿qué tan necesitado estoy de Dios?

 

Frases para recordar y reflexionar

 

Estas son algunas frases de «Tan distinto como yo» que pueden ser útiles para reflexionar a solas o en grupo:

 

— «Dios está en el negocio del reciclaje, de convertir basura en tesoros».

 

—  «Ya sea que seamos ricos o pobres, o estemos en el medio, somos todos indigentes. Cada uno de nosotros busca su camino de vuelta a casa».

 

— «Debemos entender que lo único que mantenemos para siempre es lo que damos. Y cuanto más das, más recibes. Porque hay mucha gente ahí afuera que está confundida, desviada o que va por el mal camino».

 

— «Los sueños rotos te destruyen la vida. Así que muchas veces no podemos juzgar al libro por su portada. Nunca sabremos en base a qué Dios te está juzgando».

 

— «No eres un mal hombre, tienes un corazón muy fuerte y me alegro de que seamos amigos».

 

— «Cuando eres valioso para Dios, eres igual de importante para Satanás».

 

— «Dios creó todas las estrellas del cielo y a cada una le puso un nombre. Si una iba a caer del cielo, eso era elección suya también. Quizá no podemos ver dónde va a terminar, pero Dios sí puede».

 

Ron y Denver, en la vida real, ayudaron a recaudar más de 85 millones de dólares para los indigentes. Denver murió el 31 de marzo de 2012. Y gracias a él y a esta valiente pareja de esposos, pudimos comprobar más de cerca que es increíble lo que puede lograr un poco de amor.

 

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LaFamilia.info - 30.08.2019

 

 

 

Título original: Once Upon a Time in Hollywood. Director: Quentin Tarantino. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Margaret Qualley, Dakota Fanning. Duración: 160 min. Clasificación: Adultos. 

 

Sinopsis

 

"Había una vez en Hollywood" de Quentin Tarantino se sitúa en Los Ángeles de 1969 donde todo está cambiando, mientras el actor de televisión Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y su doble Cliff Booth (Brad Pitt) se abren paso en una industria que apenas reconocen. La novena película del escritor-director presenta un gran reparto y múltiples historias en un homenaje a los últimos momentos de la edad de oro de Hollywood.

 

Análisis por Carmen Azpurgua de Aceprensa

 

Violencia, música y referencias cinematográficas: una vez más, Quentin Tarantino; su estilo es pura historia del cine contemporáneo y solo por eso merece la pena ser visto, porque es Tarantino.

 

Sin embargo, Había una vez en… Hollywood no es ni de lejos de las mejores películas del cineasta. En esta ocasión, la trama se centra en el Hollywood de finales de los sesenta y está protagonizada por Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, que encarnan, en formato buddy movie, a un actor de westerns televisivos y a su doble y mejor amigo.

 

Durante más de dos horas y media asistimos a una recreación perfecta de la época, a toda una lección de historia audiovisual: las series, las películas, los actores y cantantes míticos, los temas musicales, los productos de consumo y las noticias de Hollywood que conmocionaron al mundo, como el asesinato de la actriz Sharon Tate, mujer de Roman Polanski, a manos de los miembros de la “familia Manson”.

 

Esa torrencial lluvia de referencias será un divertimento seguro para los cinéfilos y sin duda también para los que eran jóvenes en los 70; pero aportará poco o nada al público general. Esto no hubiera sido un problema de haber tenido una buena historia entre manos, pero –y este es el mayor problema de la cinta– la trama es sorprendentemente lineal y plana, y no consigue levantar el vuelo prácticamente en ningún momento: le falta el ingenio que el director ha derrochado en otras ocasiones.

 

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LaFamilia.info - 27.06.2019

 

 

 

Título original: Toy Story 4. Guión: John Lasseter, Andrew Stanton, Josh Cooley, Stephany Folsom y otros. Intérpretes (voces): Keanu Reeves, Christina Hendricks, Tom Hanks, Jordan Peele, Patricia Arquette. Duración: 100 min. Clasificación: Todos.  

 

Sinopsis 

 

Woody siempre ha estado seguro acerca de su lugar en el mundo, y que su prioridad es cuidar a su niño, ya sea Andy o Bonnie. Pero cuando Bonnie suma un reacio nuevo juguete a su cuarto, llamado Forky, un viaje junto con los viejos y nuevos amigos le enseñará a Woody cuán grande puede ser el mundo para un juguete.

 

Análisis por José M. García de Aceprensa

 

Con Toy Story comenzó en 1995 un nuevo capítulo en la historia moderna del cine. El primer largometraje completamente animado dirigido por John Lasseter supuso el inicio de una historia de éxitos: 20 títulos, precedidos por otros tantos cortos, que han ido elevando el listón de la animación conforme iban estrenándose.

 

Una vez más, la animación supera el listón que Pixar mismo había puesto: por ejemplo, cuando, al comienzo de la película, un coche con mando a distancia se defiende con todas sus fuerzas de ser arrastrado por el barro y las hojas; la escena no solo rezuma dramatismo sino que sorprende por su brillantez visual. Pero el verdadero fuerte de la película, como es la tónica general en Pixar, reside en las figuras, que pueden ser aparentemente muy sencillas como Forky, que la nueva propietaria de los juguetes, Bonnie, ha hecho con un simple tenedor de plástico y un limpiador de pipas. Forky, sin embargo, sufre una crisis de identidad, pues no se considera un juguete, sino basura, por lo que Woody se verá impelido a convencerle del verdadero fin para el que le ha hecho Bonnie.

 

Otra de las figuras nuevas es una antigua muñeca, Gabby Gabby, que sufre por haber quedado relegada a una tienda de antigüedades, donde nadie le hace caso. Gabby Gabby recuerda en su amargura al oso de peluche Lotso de Toy Story 3; pero mientras que Lotso se deja someter por la desesperación, Gabby es un personaje mucho más ambiguo, que no ha perdido aún toda esperanza. Toy Story 4 está lleno de extraordinarios personajes secundarios; así, el motorista canadiense Duke Caboom, desdeñado desde hace mucho tiempo, pero que tendrá una segunda oportunidad.

 

Aunque en algunas situaciones, Toy Story 4 recuerde a Toy Story 3, los guionistas –entre ellos, John Lasseter y Andrew Stanton– y el director Josh Cooley, dan otra vuelta de tuerca: gracias a sus complejos personajes, construyen una nueva joya que no solo deleita por su animación llena de ritmo y de humor, sino que trata complejos temas filosóficos-religiosos: el amor, la amistad, y la búsqueda de la felicidad en el cumplimiento del propio fin y en el sacrificio para lograr la dicha de los demás.

 

 

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Por CatholicLink.com - 08.04.2020

 

 

 

«Milagro en la celda 7» es una película que le ha robado al corazón a millones de personas por estos días. La historia se centra en Memo y Ova, un padre y una hija que luchan por estar juntos luego de que Memo, quien sufre de discapacidad cognitiva, fuera acusado injustamente de asesinato.

 

La película es un drama turco dirigido por Mehmet Ada Öztekin, basado en la cinta coreana que lleva el mismo nombre y que fue estrenada en 2009. «Milagro en la celda 7» es sin duda una de esas historias que conmueve hasta lo más profundo. Está disponible en Netflix y nos recuerda otra emotiva historia de amor llamada «Yo soy sam».

 

El amor y la inocencia

 

Memo se comporta como un niño a causa de su discapacidad intelectual. Juega, ríe y perdona tan fácil como lo hace un niño pequeño, como lo haría Jesús. Ova sabe que su papá no es como los demás, se comporta diferente, es motivo constante de burlas y bromas, pero orgullo y razón de vivir de esta niña a la que le sobra la alegría.

 

Esta pequeña y humilde familia conformada por Memo, su abuela y Ova tiene claro lo que verdaderamente importa en la vida. Las dificultades no les impiden a los protagonistas gozar de la felicidad y el amor.

 

Memo pastorea ovejas y a cada una le tiene un nombre, es un padre que no teme abrazar y besar a su hija. Disfruta de los días soleados, de perseguir sin descanso a los pájaros que ve en el cielo. Encuentra belleza donde otros no la ven y tiene el don de encontrar figuras en las nubes en compañía de Ova. Ambos son un tesoro inigualable.

 

La inocencia de estos dos corazones es sin duda el motivo por el que «Milagro en la celda 7» ha conmovido tanto al público. No es común que veamos a una persona a la que los insultos y maltratos no le dañan el corazón. ¿Qué pasaría si todos tuviéramos la capacidad de perdonar y amar como Memo?

 

La injusticia, el dolor y el sufrimiento

 

Ver esta película me hizo pensar en el peso de la injusticia. En los millones de personas que han sido víctimas de ella a través de la historia. Y no dude un segundo en pensar en Jesús, en la angustia que debió sentir aquella noche que sudó sangre en el monte de los olivos.

 

En los golpes, los insultos, el rechazo, las miradas llenas de desprecio, las burlas, la humillación, el profundo dolor por el que pasó antes de llegar a la cruz. Y aunque en «Milagro en la celda 7» nadie llegue a ser crucificado, sí hay sentencia de muerte.

 

Memo no conoce la venganza, no sabe de ese dicho que reza «ojo por ojo, diente por diente». No hay maldad en su corazón, no encuentra razones para devolver el mal que le han hecho. Pero lo que sí abunda en su corazón es la bondad, las ganas de dar la vida por los demás. ¿No es eso a lo que todos estamos llamados?

 

¿Qué hace que un corazón endurecido se conmueva?

 

Qué dura es la vida en la cárcel. Y qué magnifica lección le da Memo a todos sus compañeros de celda, hombres que sí habían cometido delitos, hombres que sí cargaban a rastras con sus errores, hombres que sí tenían una razón para estar allí.

 

¿Qué hace un inocente en la cárcel?, ¿qué hace Jesús preso?, ¿qué hace el Rey de reyes aquella noche en la que es encerrado como un delincuente? Todo esto lo pensé al ver a Memo tirado en el suelo, lleno de golpes, con las costillas rotas y el alma triste.

 

«Milagro en la celda 7» cuenta también con un extraordinario guión, que la da el impulso necesario para hacernos desbordar en lágrimas. Para tal vez sentir la impotencia de no poder clamar justicia, pero ver en Ova y Memo el reflejo del amor de Dios.

 

Casi todos los personajes de esta película son tocados por la bondad de Memo. Parece que en el silencio de sus obras, en la inocencia de su actuar, en su absurdo e incomprendido comportamiento, todos encuentran consuelo, todos le encuentran sentido a la vida.

 

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra

 

Qué magnifica lección nos da «Milagro en la celda 7». Todos hemos cometido errores, todos hemos pecado, hemos pisado oscuridades que nos aterran o nos avergüenzan. ¿Debe morir un inocente?, ¿hasta dónde deberá sufrir una niña como Ova en la vida?, ¿por qué la injusticia sigue taladrando nuestra historia?, ¿por qué hay corazones ciegos al perdón?

 

«Milagro en la celda 7» es una maravillosa historia que nos permite a todos reflexionar profundamente. En el dolor, en el valor de la justicia, en el coraje que se necesita para luchar por la verdad. En la dicha que hay en dar la vida por el otro, en recordar que son las cosas pequeñas las que llenan de sentido nuestra existencia.

 

«Te diré dos cosas Ova. La primera es sobre la verdad, ¿viste los pájaros que persigue tu padre? No vuelan hacia el cielo, vienen en verano y se van en invierno. La segunda es sobre tu padre, Ova. Digan lo que digan, ordenen lo que ordenen, sea cual sea el castigo que le den, tu padre es un buen hombre. Recuerda eso Ova».

 

La película está más que recomendada, seguro te va a llegar al corazón. Si ya la viste déjanos saber en los comentarios qué fue lo que más te conmovió de esta historia.

 

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LaFamilia.info - 26.07.2019

 

 

Título original: The Lion King. Director: Jon Favreau. Intérpretes (voces originales): Donald Glover, James Earl Jones, John Oliver, Seth Rogen, Billy Eichner, JD McCrary, Beyoncé. Duración: 118 min. Clasificación: Todos. 

 

Reseña

 

La nueva versión de acción real de EL REY LEÓN de Disney, del director Jon Favreau, nos lleva a la sabana africana donde un futuro rey ha nacido. Simba idolatra a su padre, el rey Mufasa, y está entusiasmado con su destino real. Pero no todos en el reino celebran la llegada del nuevo cachorro. Scar, el hermano de Mufasa y antiguo heredero al trono, tiene sus propios planes. La batalla de Pride Rock se ve teñida de traición, tragedia y drama, y acaba forzando a Simba al exilio. Con la ayuda de una curiosa pareja de amigos nuevos, Simba tendrá que arreglárselas para crecer y recuperar lo que legítimamente le corresponde. 

 

Análisis por José María Aresté de Aceprensa

 

Scar, hermano del rey león Mufasa, no ve con buenos ojos la presentación en Pride Rock, ante el resto de animales, de Simba, cachorro que un día accederá al trono. Pero ve su oportunidad de usurpar el poder, permitiendo la muerte de Mufasa, y haciendo que Simba se sienta culpable y se exilie.

 

Este conocerá entonces la filosofía de restar importancia a las cosas: hakuna matata, gracias a sus nuevos amigos Timón y Pumba. Pero ello le hace eludir sus responsabilidades, que finalmente debe afrontar; el “ciclo de la vida” sigue.

 

Disney sigue empeñado en rehacer sus clásicos animados con actores de carne y hueso, o con técnicas digitales fotorrealistas, que permiten crear animales que parecen de verdad. Lo hizo Jon Favreau en El libro de la selva, y repite faena en la nueva versión de El Rey León. Y sigue funcionando a la perfección la trama de resonancias shakespearianas, aunque no deja de resultar chocante que se atribuya el guion a Jeff Nathanson, que nada tuvo que ver con el original, donde llegaron a estar acreditadas más de una veintena de personas.

 

¿Pegas? La escasa capacidad de riesgo, pues se repite casi al milímetro el esquema existente, incluida la estupenda partitura de Hans Zimmer y canciones de Elton John. Sí, la cinta animada estaba muy lograda, y podría uno pensar que “los experimentos, con gaseosa”; pero es que no hay ni un atisbo de probar algo distinto: impera la idea de que bastante se hace mostrando animales tan convincentes (lo que curiosamente, no es del todo cierto, al menos en el arranque, donde se nota el pincel digital).

 

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LaFamilia.info - 21.06.2019

 

 

 

Título original: Tolkien. Director: Dome Karukoski. Reparto: Lily Collins, Nicholas Hoult, Genevieve O'Reilly. Clasificación: Mayores de 15 años. Duración: 110 min. 

 

Sinopsis

 

TOLKIEN examina los años formativos del autor huérfano mientras encuentra en la escuela la amistad, el amor y la inspiración artística entre un grupo de compañeros marginados. Esto lo lleva al estallido de la Primera Guerra Mundial, que amenaza con desgarrar la hermandad. Todas estas experiencias inspirarían a Tolkien a escribir sus famosas novelas de la Tierra Media. 

 

Análisis por José M. García de Aceprensa

 

La primera biografía cinematográfica sobre J.R.R. Tolkien se centra en la infancia y la juventud del que sería profesor en Oxford y creador de lenguas e historias mitológicas. Los guionistas David Gleeson y Stephen Beresford y el director Dome Karukoski narran en dos planos temporales: como marco sirve la batalla del Somme en 1916, durante la Primera Guerra Mundial.

 

El joven teniente Tolkien se tambalea por la fiebre entre trincheras en busca de un amigo de la infancia. Las imágenes de una tierra quemada, bañada en sangre, y el uso del temido gas mostaza provocan visiones de jinetes apocalípticos, que le traen recuerdos de su infancia –segundo plano temporal–, cuando él y su hermano Hilary eran introducidos en el mundo de las leyendas por su madre Mabel, en el encantador paisaje de West Midlands que inspiró la Comarca (Hobbiton) en sus obras. Tras el repentino fallecimiento de su madre, el sacerdote católico Francis Morgan se hizo cargo de la tutela de los hermanos Tolkien; los alojó en una pensión en Birmingham y les dio la oportunidad de matricularse en la renombrada escuela King Edwards de Birmingham.

 

Tolkien , empleando una dramaturgia convencional con trama-marco y flashbacks, trata de rastrear las fuentes de inspiración para la obra del escritor, y lo hace con diferente sutileza. Por un lado, resalta el talento de Tolkien para las lenguas antiguas ya desde la infancia; el asolado paisaje del Somme es un trasunto de Mordor, donde Tolkien –como Frodo– cuenta con un fiel ayudante llamado Sam. E incluso la Tea Club and Barrovian Society, que crea Tolkien junto con tres compañeros de clase, aparece como modelo de la Comunidad del Anillo.

 

Sin embargo, en Tolkien no aparece esa otra sociedad que más tarde, en Oxford, desempeñaría un papel muy destacado para J.R.R. Tolkien: Inklings, alrededor de C.S. Lewis. A los decisivos años de Oxford, en los que Tolkien desarrolló su mitología de la Tierra Media, apenas se alude en un epílogo. Lo mismo sucede con su fe católica, sin la cual su obra literaria no puede comprenderse.

 

Tolkien es interesante para acercarse a la infancia y juventud del escritor, así como a la bella historia de amor con Edith, un amor que duraría toda la vida. Pero queda la sensación de que se ha desperdiciado una ocasión para ahondar en cómo J.R.R. Tolkien llegó a crear una auténtica mitología que armoniza la forma clásica de este género con una visión auténticamente cristiana, como se aprecia por ejemplo en la poética historia de la creación en el Silmarillion.

 

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